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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sobrevivir a la cena de Nochebuena, el drinking game


Llega esa época llena de buenos deseos, canciones de Mariah Carey, especiales de José Mota, luces a tutiplén y tarifas elécticas desmesuradas a fin de mes. La tradición llama a estos días Navidad y, los que vivimos en el centro de Madrid, sabemos que es una época que cada año se amplía un poco más. Cada año los supermercados ponen a la venta los turrones un poco antes, cada año se hace más difícil transitar por Sol y alrededores unas semanas antes de lo previsto. A este paso la Navidad acabará el día 8 de enero y empezará el día 15. De enero.

El espíritu navideño es como la fe o el metabolismo de las top models: se tiene o no se tiene. No hay más. Y los que carecemos de espíritu navideño somos tan siesos que no ponemos ni siquiera el típico nacimiento seudoelegante presidiendo el salón. No ponemos nada. Ni siquiera compramos una flor de pascua. Por supuesto, no adornamos ningún árbol ni colocamos un enorme belén con pastores, ángel anunciador, reyes con camellos y lavanderas al lado de un río hecho de papel Albal. 

Si algún año me animo a poner un belén, será con la esperanza de que acabe así:

Según los evangelios apócrifos, al portal de Belén no acudieron unos reyes magos de Oriente, sino un gato gigante.

O así:
Sin embargo, un evangelio extracanónico asegura que quien recibió el anuncio del arcángel Gabriel no fue la Virgen María, sino un gato atigrado, que fue quien dio a luz al niño Jesús.
 
Aunque conociendo el carácter de mi gato, lo más probable es que acabara así:

Venid y adoradme, humanos inferiores.

Si os pasa como a mí y la Navidad os da una pereza cósmica (si tuviera un grupo de rock, lo llamaría así: "Pereza cósmica"), no os preocupéis. He encontrado una manera de sobrevivir. No es muy original: a este invento revolucionario lo llaman alcohol.  Se trata de beber con excusa, no porque tú quieras, que si por ti fuera beberíais agua del tiempo... es porque lo manda el juego, en concreto el drinking game de la Nochebuena 2017:

Las cenas de Nochebuena son como un gigantesco déjà vu: ¿no había visto ya este especial de los Morancos antes?, ¿cuál era el cava que me gustaba: Anna de Codorniú o el Cordón Negro de Freixenet?, ¿cómo hacía para pelar los langostinos sin que ese misterioso líquido que tienen dentro me saltara al ojo? Todos los años las mismas dudas, las mismas conversaciones, los mismos programas en televisión. Pero en este 2017 vamos a innovar, aplicando los drinking games de Eurovisión (¿alguien podría aguantar una emisión completa de Eurovisión sin alcohol?, lo dudo) a la Navidad. Ya veréis como así disfrutáis más de la velada. De la resaca del día 25 no me responsabilizo.

Y vosotros, ¿sois de belén, de árbol o de nada en absoluto?, ¿qué añadiríais al drinking game?, ¿qué es el líquido ése que hay dentro de los langostinos?


lunes, 29 de diciembre de 2014

La tragedia de ser Adriana Abascal

A los guionistas nos preguntan mucho sobre cómo nos viene la inspiración. Cuando explicas que tu inspiración no es tu Olivetti y una botella de whisky, sino la fecha de entrega, ya te miran con otros ojos y te sueltan aquello de "yo creo que sería buen guionista porque tengo mucha imaginación", "no escribo porque no me pongo, que si me pusiera...". Que dan ganas de contestar que yo tampoco soy Mireia Belmonte porque no me pongo a entrenar 6 horas al días, que si me pusiera...

A lo que iba, que estaba yo un día currando frente a mi portátil, en casa, vestida con cosas que no pegan entre sí, cuando me puse a navegar por la página del Hola. Que, insisto, yo estaba trabajando. Era un documento de venta de un proyecto de serie, y buscaba fotos de familias pijas para maquetar el documento y que quedara bonico, que a las teles no les gusta ver mucha letra junta. Me dije, ¿dónde podría encontrar fotos de familias de Serrano de toda la vida?: ¡Pues en el Hola! Así, trabajando duramente, llegué al desconocido mundo de los blogs de Hola online.

Y ya no trabajé más.

Porque quedé absorbida por el blog de ella, Adriana Abascal:

Antes de la cirugía, Adriana Abascal era Celine Dion.

En él, la Isabel Preysler mexicana cuelga las fotos de sus looks bajo títulos como "un abrigo, muchas mujeres", "Provence lifestyle", "glamour french-mex" (su marido es francés y viven en París),  "looks la magia de Frida Kahlo" (en ninguno de ellos con el entrecejo de Frida)...

Los artículos están repletos de fotos en las que Adriana sale guapísima, aunque con gesto de estar siempre oliendo a quemado:


Pero el blog de Adriana no sólo son fotos de ella mona corriendo por el parque (me niego a decir "running"), mona con las tendencias para la próxima temporada primavera-verano y mona para ir a la alfombra roja de Cannes. El blog de Adriana también tiene... ¡texto!

Sí, Adriana escribe. Y creo que escribe ella, no un becario, ni un asistente... Nos cuenta sus cuitas diarias, los pequeños dramas de toda madre (tiene tres hijos de su ex, el que presidía Telefónica). Como este drama que me he permitido la licencia de titular "Adriana sale de casa hecha una Britney Spears y va y se tropieza con Carla Bruni".



En otro conmovedor post, Adriana, como tú y como yo, se estresa porque todavía no ha comprado los regalos de Navidad. Pero luego reflexiona un poco y se da cuenta de que las prisas no importan, lo fundamental es comprar los regalos con genuina ilusión por estas entrañables fiestas.

No sé vosotros, pero nada me llegaba tan adentro desde una tv movie navideña con Tori Spelling que echaron en Divinity el sábado pasado:

A estas alturas, vosotros, lectores desconfiados, os creeréis que me estoy inventando todo esto.  Pero no. No tengo tanta imaginación. Os juro sobre un camión lleno de cajas de Choco Tutti de Milka que estas capturas de pantalla vienen directas del blog de Adriana en el Hola. Haced clic aquí y lo comprobaréis con vuestros ojitos.

Para el final, el postre.  Es decir, lo mejor. Adriana nos cuenta la terrible presión a la que ella misma se somete por culpa de los propósitos de Año Nuevo. Mi favorito, sin lugar a dudas, es el de no volver a acostarse sin desmaquillarse:

Sí, amigos, Adriana Abascal es de ésas que fríe a sus amigos con invitaciones para jugar al Candy Crush Saga. 

¿A que su blog es "inspirador"?

Y vosotros, ¿en Navidad os entran "jingle bells" en el corazón?, ¿hacéis vuestras compras navideñas con un look urban-casual-chic?, ¿pensáis que Adriana, como Mario Vaquerizo, se muerde los carrillos para parecer más flaca en las fotos?, ¿vuestro propósito de Año Nuevo es aprender a usar un Mac?

jueves, 26 de diciembre de 2013

10 razones para convertir a "Sharknado" en un clásico navideño

Basta ya de emitir "Qué bello es vivir". Basta ya de galas dirigidas por José Luis Moreno. No más refritos de videos supuestamente divertidos. No más especiales de artistas como Pablo Alborán o Miguel Bosé.
La estilista de Miguel Bosé es daltónica.

Mis Navidades están vacías, sin rumbo y en el lodo (que dirían los Panchos) desde que no están Martes y Trece. Yo necesito una dosis de humor y surrealismo para afrontar los empachos y mareas humanas de estas entrañables fechas.

Pero todo es alegría y alboroto porque, amigos, este año he tenido mi dosis de absurdo en forma de tornado de tiburones. Sí, echaron por la tele "Sharknado", una película que, desde ahora, debería ser emitida todas las Navidades, ¿y por qué? Hay van 10 razones como diez soles ordenadas rollo 40 principales:

10. Seguir la carrera de Ian Ziering, aka el rubio de Sensación de Vivir
Mientras sus compañeros de reparto se conforman con protagonizar alguna tv movie de esas que emite Antena 3 a mediodía, Ian Ziering se ha "reinventado". Ya sabéis, reinventarse es la forma eufemística para referirse a que no encuentras trabajo de lo tuyo y te lanza a lo que sea, en su caso, se ha reconvertido en stripper. No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina, si "Sharknado" le empujó a cambiar de profesión o fue a la inversa. Sea como sea, el rubio stripper es el héroe de esta película. Un antihéroe, más que nada porque está divorciado y se lleva mal con sus hijos, pero que por lo demás hace de todo: surfea, pega tiros, escala... es un hombre del Renacimiento.

Aquí, Ian inmovilizando con una mesa al tiburón que se ha metido en su salón.

9. Descubrir a grandes profesionales, como su guionista, Thunder Levin.
Thunder ("Trueno", me juego una tableta de turrón de praliné a que es un nombre artístico, y en realidad se llama John, Frank o, como mucho, Stephen) es un guionista personal, fiel a su universo y a sus gustos. Lo que pasa es que su mundo no es propio del cine de arte y ensayo, lo suyo es la serie Z. En su haber peliculones como "Apocalipse Earth", con Richard Grieco (el hombre con las cejas más depiladas de todo Hollywood) o "Mutant vampire zombies from the hood".

8. Un argumento disparatado
Ya lo dicen en una de las míticas líneas de diálogo de la película "si ya han llovido percas alguna vez, por qué no tiburones", y en eso precisamente se basa el argumento de la película. Un tornado absorbe una zona del océano con tiburones y los lleva hasta Los Ángeles. Los tiburones caen del cielo (vivos y con hambre) y devoran a la población.

7. Muertes ridículas
Hay muchas, el nivel es alto (parezco un juez de "La voz"), pero mi muerte ridícula favorita de toda la película es la de un profesor infantil al que el rubio de Sensación de vivir rescata de un autobús escolar, junto a todos los niños. Ya rescatado, el profesor dice: "Mi madre siempre dijo que Hollywood me mataría", dicho esto le cae un edificio encima y muere. Y yo digo: Ole.

6. Efectos especiales a la altura del último video de Locomía
El mismo estudiante de primer año de posproducción digital que hizo esto:

se ha ocupado de los efectos de "Sharknado".

5. Que verla mola, pero verla comentándola en las redes sociales mola todavía más.
Porque, asumámoslo, no es una película compleja, de esas que si te levantas a hacer pis, vuelves y ya no sabes qué está pasando. Gran parte de su encanto está en que inspira a ese humorista que todos llevamos dentro, y las redes sociales se llenan de chistes y de parodias a costa de la película.

4. Que es espectacularmente absurda
Al principio de la película (no es un spoiler), comienza la tormenta sobre Los Ángeles. Esta tormenta es tan salvaje que hace que una noria se salga de su eje y ruede por la ciudad.
Por supuesto hay más momentos absurdos, pero no os los desvelaré todos, mejor os veis la película.

3. Líneas de diálogo inolvidables
Tras matar a ese tiburón que se ha colado dentro de la casa de la ex del rubio de Sensación de Vivir, el salón ha quedado inundado y lleno de sangre. ¿Y qué dice Ian Ziering al verlo? Pues que "parece ese momento del mes".

2. Un clímax insuperable
El "y de ahí para arriba" es el concepto que subyace detrás de toda película de acción. Si el héroe empieza rescatando a un niño, más vale que acabe rescatando, por lo menos, a toda una escuela de huérfanos minusválidos, o menudo bluff.

Por eso "Sharknado" acaba en alto.  Un tiburón se ha tragado (así, de un bocao) al interés amoroso del protagonista, una chica muy joven que responde al nombre de "Nova" y que odia mucho a los tiburones porque uno se merendó a los abuelos que la criaron. El héroe (recordemos, el rubio de Sensanción de vivir) coge una sierra mecánica y cuando un tiburón va a caer sobre él, él se deja tragar y, desde dentro, lo abre.



Fíjate tú qué suerte tiene que ese tiburón, de entre todo el tornado de tiburones, resulta ser el mismo que antes se tragó a la moza de buen ver y de pasado tortuoso. Ian Ziering rebana el lomo del tiburón y sale, vivito y entero, aunque algo sucio, del estómago del tiburón, seguido de la moza de buen ver.

Qué. Cómo os habéis quedao.

1. Que te lo pasas pipa viéndola

Y por eso declaro a "Sharknado" mi nuevo clásico navideño.

Y vosotros, ¿sois más clásicos y preferís ver "Qué bello es vivir"?, ¿o acaso es que sois fans de Pablo Alborán?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Nochebuena en casa de los Haneke


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Si ya estáis sufriendo sudores fríos pensando en las cenas de empresa, la de Nochebuena, la comida de Navidad y todo el resto de celebraciones, no os preocupéis. Siempre hay alguien al que le espera una Nochebuena mucho peor que la vuestra.

Imaginad la Navidad en casa de los Haneke. En esa casa no se cantan villancicos. No se comen turrones. No se ve el especial de Raphael. Se cena en silencio, con gélida educación austríaca:

- Michael (léase Míjael), ¿podrías pasarme un poquito de strudel, por favor?
- Faltaría más, tía Lotte.

Pero no creo que esa cena silenciosa donde sólo se oye el clinck-click de los cubiertos enmasquere un drama-que-te-cagas tan del gusto de Holanda para arriba. En la familia Haneke no hay incesto, ni sadomasoquismo, ni malos tratos. Más quisiera Michael (léase Míjael). Él se levanta de repente, justo antes del brindis con ponche y, como Lara Flynn Boyle en Happiness, grita en voz alta: "¿por qué no me violaron cuando era niño?, ¿por qué? Ahora tendría inspiración, ¡maldita sea!"

Por unos segundos no se oye ni el ruido de los cubiertos. Alguien carraspea.

- Michael (léase Míjael), ¿te sirvo ponche?
- Por supuesto, primo Gunther, pero sólo un dedito.

Un fotógrafo con reflejos de acero consiguió hacer una foto a Haneke sonriendo.

Pobre Haneke, él tiene una familia burguesa, refinada y cultísima. Así no hay quien encuentre la inspiración. Y mira que la abuela Haneke le ha dicho: "Michael (Míjael, recordad), a ver si algún día haces una comedia". A lo que él respondió: "yaya, no se le pueden pedir peras al olmo".

La Nochebuena en casa de la familia de Bryan Ferry, el cantante de Roxy Music, sí que es mazo entretenida. Todo empezó cuando Isaac Ferry lleva a su novia Amanda a una cena familiar. Eso, que en España se hace todos los domingos, en el mundo anglosajón tienen la sana costumbre de hacerlo cuando la relación está asentadísima: "Papá, aquí mi novia, está embarazada de 8 meses y nos casamos en 15 días, vete comprando un traje". Afortunadamente para Isaac, llevaba con Amanda solamente 5 años de nada, ella no estaba embarazada y no había planes de boda. Menos mal, porque Bryan Ferry se la levantó rapidito.

Pero el auténtico drama llegó la Navidad del 2012. En su casa de campo de Somerset Upon Avonshire (por ejemplo), allí estaba Bryan Ferry con sus cuatro hijos y con Amanda. Isaac Ferry confiaba en que su padre, que se dedica profesionalmente a la canción y a ligarse a las modelacas de las portadas de sus discos, ya habrá dejado a Amanda. Pero no, mientras trinchan el pavo relleno y en la BBC emiten esto...:



...Bryan anuncia su boda con Amanda, la ex novia de su hijo. Se casaron en enero de 2012.

Pero no os preocupéis por la estabilidad familiar de los Ferry. Bryan ya se ha divorciado de la jovencísima Amanda y seguro que Isaac ya ha vuelto, como en el anuncio de turrón, a casa por navidad. Eso sí, me apuesto una tableta de Milka Chocho Swing a que Isaac Ferry no vuelve a llevar una novia a casa.

Aunque las Navidades más tensas fueron las del 1991-1992 en las casas Allen-Farrow.

Nueva York. En dos pisos contiguos llenos de libros y de niños viven Woody Allen y Mia Farrow. Llevan un porrón de películas juntos y son el ejemplo de la pareja moderna, intelectual. Juntos y felices desde ni se sabe, pero sin compartir techo, para que la convivencia no mate la pasión y bla, bla, bla.

Mia Farrow ya había empezado a adoptar a niños compulsivamente en un matrimonio anterior. A esos niños (coreanos y vietnamientas, como una niña llamada Soon-Yi), se suman uno biológico con Allen y un par más que adoptaron. Ríete tú de tus vacaciones de verano a Benidorm con el seiscientos lleno hasta los topes. Los viajes del clan Allen-Farrow sí que eran un follón:


Ejercicio de agudeza visual. Encontrar las siete diferencias entre el clan Allen-Farrow y los Brangelinos:


Pero Woody Allen llevaba ya un tiempo manteniendo una relación, a escondidas, con Soon-Yi, estudiante universitaria en esa época. Técnicamente, no era incesto, ya que Soon-Yi fue adoptada por Mia Farrow y su ex marido, André Previn. Emocionalmente, Soon-Yi era tan hija de Allen como el resto, porque él y Farrow llevaban más de 10 años juntos. Así que podemos imaginar que contarle la verdad a Mia no era nada fácil. Y lo fue dejando para otro día: "Hoy no, que es Acción de Gracias". "Hoy no, que es Hanukkah". "Hoy no, que es Navidad". Y así hasta que Woody decide hacer que Mia Farrow sepa la verdad de otra manera que no sea tener que decírselo cara a cara.
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13 de enero de 1992, Farrow está en el piso de Allen con una de sus hijas pequeñas, telefonea a Woody para preguntarle dónde ha dejado la americana de pana con coderas. Él se lo dice. Ella cuelga, y entonces ve unas fotos justo al lado del teléfono, a la vista de cualquiera, en las que aparece Soon-Yi desnuda.

El resto, es historia. 

Y vosotros, ¿habéis vivido alguna Navidad de pesadilla comparable con las del hijo de Bryan Ferry o la de Mia Farrow?

viernes, 6 de enero de 2012

Siento dejar este mundo…

…sin probar pipas Facundo.




Analizar el subtexto, la crueldad y el encanto kitsch de este anuncio me llevaría todo un post. Pero no será hoy. Como primer post del 2012, toca hacer eso que estamos haciendo todos durante estos días: ¿retomar la Dukan?, ¿descambiar los regalos que no nos han gustado? No. Toca hacer propósitos de año nuevo.

Y esta vez voy a ser ambiciosa. Me propongo propósitos vitales, para toda una vida. Hacer esas cosas que luego pueda contar, orgullosa, a mis nietos. Asuntos importantes, más aún que probar las pipas Facundo. Porque hay cosas que hay que hacer, al menos, una vez en la vida. Y no me refiero a saltar en paracaídas, montarse un trío, o enrollarse con un negro, topicazos enormes dignos de salir en una película que se llamara “Antes de cumplir los 30”, protagonizada por Anne Hathaway, Milla Kunis, Justin Timberlake y Jake Gyllenhal. No. Hablo de cosas que de verdad nos gustaría llevar a cabo, pero no te atreves, o no surge la oportunidad, o cuando surge no reaccionas a tiempo:

Echarle una copa a la cara a un ex
Sí amigas, y también amigos, a todos nos han dejado con alguna frase torpe, ridícula e hiriente del tipo "no eres tú, soy yo", "tengo dudas" o, mi favorito personal: "las cosas se están poniendo serias con otra chica". Por no hablar del daño que han hecho las nuevas tecnologías, que permiten dejar a la gente vía post it en el frigorífico, vía sms, correo electrónico, wassup, cambiando tu estado en facebook de "tiene una relación" a "soltero" o vía twitter al estilo Paquirrín. No existe la manera elegante y digna de dejar a alguien y la mayoría optamos por salir huyendo para llegar lo antes posible a casa y llorar en soledad.

Error.

La próxima vez hay que estar preparados/as y, cuando te dan ese primer aviso en forma de "tenemos que hablar", debes reaccionar rápido y quedar en un sitio público, a ser posible de moda. Un gin club, por ejemplo. Cuando él (o ella) suelte esa frase, por ejemplo un "estamos en puntos distintos de la relación", tú te incorporas, coges el gin tonic con pepino y, se lo echas a la cara. Acto seguido coges tu bolso y tus cosas y abandonas el local. Es lo que en guión se llama acabar una escena en alto.

Siga a ese coche
¿Cansada de aguantar con cara de póker la charleta del taxista típico madrileño que está escuchando la COPE y pretende que comentes con él que Zapatero tiene la culpa de todo, pero de todo-todo?, ¿asustada del hijo del típico taxista madrileño, que no quiere estudiar y sólo vive para gastarse el dinero en juergas en el Goa y que va encocado hasta las cejas? Córtales el rollo señalando un vehículo al azar y diciendo "siga a ese coche". Que lo mismo acabas lejos de tu casa, pero entonces coges otro taxi, le dices que siga a otro coche, y listo.

Romper una botella en la barra de un bar
Preferiblemente en un bar con billares y música country o heavy de fondo. En cuanto consigas romper la botella (que me da a mí que no será tan fácil como parece en las películas del oeste) se montará una trifulca que debe incluir, como mínimo, rotura de palos y mesa de billar, sillas volando por los aires y la mitad del bar contra la otra. El motivo no importa, lo que importa es el destrozo.



“Mi abogado hablará con tu abogado”, seguida de “usted no sabe quién soy yo”.
La verdad es que hay pocas ocasiones en las que decir algo así, es más, lo más probable es que no tengas ni abogado, porque los asesores fiscales, los que hacen las declaraciones de la renta, no cuentan. Pero si hay que forzar un poco la máquina, se fuerza. Que estás en la cola del súper y una señora se quiere colar con el clásico método de "yo sólo quiero preguntar a la cajera cuánto vale esta botella de aceite", tú la miras con frialdad y le dices "y usted no sabe quién soy yo". Es muy probable que ella conteste que no, que no lo sabe y que acabe colándose exactamente igual, pero el resto de la cola agradecerá esa ruptura en la rutina.


O pongamos que estás andando por la Gran Vía y te cruzas con ese viandante que se cree que es el cantante de The Verve en el video aquel. Es decir, que en lugar de seguir ese pacto social por el que ante un choque, cada uno de los viandantes se mueve unos 30 grados para evitar la colisión, decide seguir a su rollo y te mete tremendo empujón. Pues tú, en lugar de seguir andando, con el hombro dolorido, te giras hacia el viandante incívico y le sueltas que vas a hablar con tus abogados.

Last, but not least, en este año que promete estar lleno de parados, despidos y no renovaciones de contratos, qué mejor que darle algo de glamour y dramatismo innecesario a una situación tensa. Cuando tu jefe te llame para darte el finiquito, tú firmes y él haga el gesto de acompañarte a la puerta (no por educación, sino por acortar el momento tenso y porque aún tiene que despedir a unos cuantos más esa misma mañana), tú debes decirle: "No hace falta que me acompañes, sé dónde está la salida".

Y vosotros, lectores, ¿cuál de estas absurdeces os gustaría hacer alguna vez en la vida?, ¿tenéis alguna propuesta más? O, lo que sería ya la repanocha, ¿habéis hecho alguna de estas cosas?

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lo mejor (y peor) del año

Qué socorrida es la Navidad para escribir posts. Puedes hablar de lo mucho que odias la Navidad, soltar indirectas sobre qué regalos quieres recibir, enumerar propósitos de año nuevo, e incluso, quién sabe, hasta reivindicar la Navidad.

Otro gran clásico, socorrido, manido y todo lo que tú quieras, es la típica lista de lo mejor del año. Y sí, con la barriga llena, y eso que por delante aún quedan muchas comilonas, ahí va mi lista:

Películas del año:
Exit through the gift shop”, la vi al día siguiente del estreno, con la sala llena de modernos. Apagaron las luces y en la pantalla se reflejaban siluetas de cabezas con rastas. Para aquellos que el título no les diga nada más que que deberían repasar su inglés, os cuento que es un falso documental sobre la carrera como artista urbano de un tipo con mucha caradura. De paso, habla del graffiti, del misterioso Banksy, el artista urbano más famoso y cotizado del mundo, cuya cara nadie conoce, y de arte contemporáneo. Y lo hace de una forma inteligente y divertida, ¿se puede pedir más?
El escritor”, clásica, bien hecha, muy al estilo Hitchcock, entretenidísima y con el siempre bello y generoso Ewan (se desnuda en el 80 por ciento de sus películas, en ésta se le ve el culete) Mac Gregor.
En animación, donde se siguen haciendo maravillas, y de pura casualidad, en el avión de vuelta de Tokyo (porque en el 2010 estuve en Japón, no sé si lo he dicho alguna vez): “Cómo entrenar a tu dragón”. Universalmente bonita y emocionante, la película ideal para ir con tus primitos o sobrinitos y disfrutar más que ellos.


“18 comidas”, la sorpresa del año, con permiso de “enterrado”, ambas se disputan el premio a mejor película española del año. Las dos de pequeño presupuesto; una apuesta por los actores y unas historias cruzadas costumbristas y reconocibles, y la otra por la intriga de factura americana.

Conciertos:
Muse, qué decir de este concierto que acaparó los estados de facebook y las secciones musicales de los periódicos. Alguien lo tituló como "bombástico". Pues eso.
Faith no more en el BBK Festival. Amo a Mike Patton y la próxima vez que actúe, con Faith no more, con una orquesta cantando canción ligera italiana o con una banda de gaiteros, yo pienso ir. Y pienso comprarme una bragas de 50 céntimos en el chino y tirárselas, en Bilbao mi amiga M. y yo estuvimos a un tris de hacerlo, pero luego nos entró un ataque de sensatez y reculamos, vayaasaberustedporqué.



Atención a cómo pasa de cantar una balada a convencer al de seguridad para que le deje pasar el cordón y saltar sobre los fans, mientras sigue cantando y todo eso ¡¡¡sin ahogarse con el cable del micro!!!

La sección de conciertos patrios se queda en blanco, porque sólo he ido a los de amigos en garitos pequeños de las afueras de Madrid. Esta moda del pop rock actual de:
A. no vocalizamos,
B. cantamos en inglés de forma susurrante o
C. hacemos canciones dignas de ser sintonía de unos dibujos animados...

... me parece un timo.

Canción del año.
¿Una canción solo? Como lo mío es machacar una canción hasta lo imposible, tengo que elegir varias, algo así como una por trimestre: "Undisclosed desires" de Muse, "Telephone" de Lady Gaga y Beyoncé, "wonderful life" de Hurts y "I want you" de Cee Lo Green sonaron machaconamente en mi i-pod.
Perforadores de tímpanos del año. Shakira lo ha intentado con todas sus fuerzas. El waka-waka y "Loca" hacen que "Loba" parezca buena y todo. Pero quien se lleva el gato al agua es "16 añitos" de Dani Martín. Recuerdo compañeros del instituto que escribían poesías en sus clasificadores con más enjundia que cualquier letra del mozo éste.

Series:
Breaking Bad. "Dexter" y "Mad men" siguen siendo buenísimas, pero "Breaking Bad" es el descubrimiento del año.
Lejos, muy lejos de la calidad, y sobre todo, de la complejidad, de las series de los canales de pago americanos, están las patrias. Aún así "En tierra de lobos" y "La pecera de Eva" son de lo más digno del 2010.

Personaje del año:

¿Julian Assange?, ¿Cesar “contrólame a mí” Cabo?, ¿los mineros chilenos?, ¿Casillas y Carbonero?, ¿el heredelo coreano?, ¿el pulpo Paul? Pues no. El 201o ha sido el año del mundial de fútbol y de la crisis y yo, de las dos cosas, estoy hasta aquí:


Así que elijo como personaje del año es Lady Gaga. Porque está loca, porque ponen una canción suya y hay que ponerse a bailar, porque fui boba y no me compré la entrada cuando salió a la venta (cagüentó) y porque ha obligado a todas las pedorras aspirantes a Madonna a vestirse de zarrapastrosa o a hacer, directamente, el ridículo para imitarla.
Gañán del año: premio ex aecquo para Salvador Sostres y Belén Esteban. En un año en el que los debates a gritos han llenado las televisiones, un señor que busca desesperado el titular para que lo contraten como tertuliano (no sé cómo no lo han contratado ya en Intereconomía) y la princesa del pueblo se han ganado el premio a pulso.

Obra de teatro del año.

Vale, creo que sólo he ido al teatro tres o cuatro veces este año (y la cuarta, de existir, no la recuerdo ahora mismo), pero Ron Lalá se merecen una recomendación. Si os gusta el humor absurdo o conocéis las obras de grupos como Sexpeare, Ron Lalá os encantarán.

Libro del año.

Aquí tengo que explicar que nunca leo nada actual hasta que alguien me lo ha recomendado. Si a eso le sumamos que tengo los libros ordenados por colecciones (es decir, por colores), sólo puede tirar de memoria para saber cuál ha sido el libro reciente que más me ha gustado. Y una de dos, o ese año me he leído muchos truños, o tengo memoria de pez. Porque mi recomendación es de un libro que leí a finales del 2009: "la soledad de los números primos". Una historia de amor imposible, rara y lejos, muy lejos, del típico chico conoce chica- chico pierde chica- chico recupera chica.

El truño del año, aunque me he leído varios, lo tengo claro: “Nocturna”, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan. Quiere ser un best seller de terror con malvados vampiros, pero lo único que da miedo es lo terriblemente mal escrito que está.
Seguro, segurísimo, que se me ha olvidado algo, ¿me refrescáis la memoria?

domingo, 10 de enero de 2010

Un regalo de Reyes

Con un poco de retraso respecto a la fecha oficial de Reyes, pero aquí está mi regalo para todos los que leéis el blog, los 3 o 4.

Es algo glamouroso, es algo divertido, es algo que tenía en casa y quería compartir, y no hablo del típico neceser color lila de Yves Rocher que todas tenemos por duplicado y no sabemos si colocar a alguien en forma de regalo envenenado o directamente tirarlo a la basura. Hablo de glamour del de verdad y ese sólo puede estar en un sitio: en el Hola.

El año pasado dejó uno de esos números del Hola que hay que guardar en un cajón de casa para un día de lluvia (o de nieve, como hoy) sacarlo y echarse unas risas. Porque el Hola es una revista de humor. En ese número del que os hablo Nati Abascal enseña su casa de Sevilla. Nada de lo que diga estará a la altura de las fotos, así que coged una mantita o una toquilla, poneos cómodos/as y a disfrutar:

Nati con un vestido de trapecista al estilo de Soraya en Eurovisión y con un tocado que no se sabe si es un antifaz de Carnaval o el velo de viuda negra estilo Alexis Carrington (aka Joan Collins) en Dinastía. Atención a los zapatos, ¿me falla la vista o lleva unos kleenex negros encima del tacón?

Si alguna vez tenéis un casoplón que sepáis que para que un casoplón sea de verdad un casoplón debe tener:


A. chimenea

B. tapizados: sofás tapizados, sillones tapizados, canapés tapizados. Si algo es susceptible de ser tapizado, debe ser tapizado.

C. cuadros de todos los tamaños...

D. ...y el más grande, que sea un retrato tuyo

E. muchos libros y muy grandes, pero de los de mirar dibujos: decoración, centros florales, interiorismo y cosas bonitas en general. Los libros antiguos que los abres y no tienen páginas sino un hueco para esconder una petaca con bourbon o una pistola, también sirven.

Viva lo minimal.


Ejercicio de agudeza visual. A Nati le han regalado un detallito, quizá un libro de antiguedades con muchas fotos, un cuadro de sí misma cuando era modeli o un marco de plata con volutas, ¿en qué hueco de esta habitación lo colocarías? Busca el hueco.



Viva el estampado floral. Bata estampada, dosel estampado, cabecero estampado, ramo con estampado de flores natural porque para algo es un ramo de flores. Sólo los perros se libran.

¿Os ha gustado el regalo o mejor os doy el ticket y lo descambiáis por otra cosa?, ¿el verbo descambiar existe?, ¿sois más de Carmen Lomana o de Nati Abascal?

Los Reyes han sido especialmente generosos con Nico Matji, amigo y además productor de "Mañana" ya que un corto de animación que ha producido este año: "Tachaan" está nominado a los Goya, ¡mucha suerte para Nico y todo el equipo del corto!

sábado, 2 de enero de 2010

Resumen de los propósitos del año

En estas fechas toca escribir uno de estos dos posibles posts: o bien uno resumen del año que acaba de terminar con tu selección de lo mejor y peor del año, o bien uno con tus propósitos para el año que acaba de empezar.

El resumen del 2009 me plantea un problema. Y es que habría que ir apuntando en la agenda (esa mismo donde apuntas la cita con el dentista, el teléfono de un electricista buenísimo, barato y rápido, por cierto yo necesito uno para que me instale el ICP, sea lo que sea eso) lo mejor del año para luego ya tenerlo apuntado y no pasar 50 minutos frente al ordenador haciendo memoria para descubrir que no recuerdas el título de ese libro que te gustó tanto pero que no tienes porque te lo prestaron. Además calculo muy mal las fechas y me parece muy deprimente descubrir que la película que más te ha gustado del 2009 es en realidad del 2007 porque entonces no sabes si es que el 2009 fue un mal año para el cine; o que fuiste poco; o que el tiempo pasa muy rápido y qué has hecho con tu vida, pues lo mismo que el año anterior, qué horror y qué depresión; o que, sencillamente, viste la película cuando llevaba muchos meses en cartel.

A lo que iba, que me estoy enrollando todavía más de lo habitual (esto es fácil de detectar porque empiezo a usar muchos paréntesis y las frases se alargan y se alargan como las de los invitados a Sálvame Deluxe cuando no quieren responder a si han tenido un affaire con Cristiano Ronaldo o no), que no me veo capaz de hacer un resumen del año que vaya más allá de peor canción del 2009: "colgado en tus manos".

Pero los propósitos de año nuevo son otra cuestión.

Aunque forman una de las fases establecidas de la Navidad, a diferencia de las otras, estas sí que me gustan. Me gusta esa ilusión por hacer algo nuevo, la fe en que este año sí, esta vez voy a hacerlo. Me gusta pensar en el año nuevo como esa agenda de páginas en blanco vacías que vas a llenar de cosas interesantes.

Todos tenemos deseos pequeños que queremos que se cumplan durante el año. Yo, por ejemplo, quiero bailar más y apuntarme a ballet clásico.


¿Hay algo más mono que un tutú? Sí, un bebé vistiendo un tutú.


Todos ansiamos pequeñas y estúpidas cosas: adelgazar, salir más, aprender un nuevo idioma, un ascenso... Y siempre se dice que es mejor fijarse una meta realista para así alcanzarla y sentirse satisfecho, porque si te pasas de ambicioso te vas a frustar (esto es muy de libro de autoayuda o de sentido común, que es a costa de lo que muchos autores de libros de autoayuda hacen su agosto). Pero ser sensato es un rollo. Seamos insensatos y deseemos cosas imposibles.

A mí, por ejemplo, me gustaría vivir en Hábitat, comer siempre canapés y fritos del Mallorca y trabajar en un lugar como Pixar.



El gordito con camisa hawaiana es John Lasseter y el venerable japonés Hayao Miyazaki, de los estudios Ghibli, director de películas de animación como "El viaje de Chihiro".


Aparte de lo entrañable que es el encuentro entre estos dos maestros del cine de animación y aparte de lo espantosa que es la camisa de Lasseter, me llama la atención cómo es Pixar. Pixar ha creado en los últimos 20 años una cantidad de películas cuyo éxito y calidad ni Woody Allen, ni Clint Eastwood, ni Spielberg, ni Scorsese, ni ningún director reciente ha conseguido. Mientras la mayoría de directores consagrados hacen una película muy buena cada tres, cuatro o cinco películas, y en medio cae algún que otro pestiño, Pixar no falla nunca. Vale, metieron la pata con "Cars". Pero se lo perdonamos.

Pero es que Pixar no sólo es una productora que fabrica clásicos de la animación como otros hacen chorizos. Es que además no parece una oficina, sino un Chiquipark. Y todos los que trabajan allí parecen felices:


En el 2010 yo quiero trabajar en Pixar. Eso sí, paso de la camisa hawaiana y de la colección de muñequitos de "soy un gordo de 40 años que en el fondo se cree un niño de 7". Mi oficina, porfa, que sea de Hábitat.

Iván Zulueta, el director de "Arrebato", película rarísima pero que a mí me encanta, ha hecho honor a su título de cineasta maldito y se ha muerto el 30 de diciembre, con lo que la noticia de su muerte casi ha pasado desapercibida entre la marabunta habitual de noticias chorra de fin de año: el primer niño en nacer, las borracheras de Nochevieja, etc. En la fantástica web jenesaispop le han dedicado un post muy bonito.

Y vosotros, ¿qué deseos insensatos e inalcanzables tenéis para este 2010?

jueves, 24 de diciembre de 2009

Tres motivos para que te guste la Navidad (y unos cuantos más para aborrecerla)

Creo que sólo hay tres cosas de la Navidad que me gustan:

UNO, el turrón blando
DOS, los regalos
TRES, el especial de Martes y Trece.

Pero en mi casa eran de turrón duro (porque ya se sabe que o eres de turrón duro o de turrón blando, eso es como la Pepsi y la Coca-cola o nesquick o cola-cao, se es sólo de un bando) y un año llegué a comerme tres tabletas enteras yo sola. Desde entonces le he cogido cierta ojeriza. Uy, ojeriza, palabra estupenda que debería estar en la lista de palabras guays de mi amiga R. junto a piscolabis o asueto.

Además, los regalos no siempre son buenos. Recuerdo qué ilusión me hizo la tricotosa y que nunca conseguí pasar de los tres centímetros de lana tejida.


Y Martes y Trece ya no hacen el especial de Navidad y Año Nuevo. Aunque siempre quedará el dvd para ver una y otra vez, en plan mantra, a Linda Wesley:



El sentimiento antinavideño gana por goleada al navideño. Así a bote pronto, unas cuantas razones para coger tirria a la Navidad:

UNO, la gente se agolpa en las calles comerciales no sé si para hacer sus compras en el último momento, o porque quieren ver las luces de cerca o porque no tienen calefacción en casa y en medio de Preciados rodeados de gente que te roza, están muy calentitos.

DOS, por hipócrita. Una semana al año hay que ser bienpensante, solidario y buena persona. Digo yo, ¿eso no hay que hacerlo todos los días? ¿No convierte eso a la Navidad en la excusa perfecta para olvidarse de los buenos sentimientos el resto del año?

TRES, los villancicos taladran el tímpano más aún que otros géneros como el reggaton, la cumbia o incluso las sevillanas.
CUATRO por hortera. Los sombreros y pelucas de la Plaza Mayor, los moldes para decorar los cristales con aerosol blanco, el traje de Papá Noel y todavía más el de Mamá Noel o las películas de mediodía con niño que gracias a la magia de la Navidad consigue que sus padres no se divorcien son un buen ejemplo de la horterada hecha costumbre.

CINCO por cansina. Todos los años se sigue un mismo patrón idéntico tal que así: encendido de luces-lotería-felicitaciones-cena de Nochebuena-Navidad-más felicitaciones- Nochevieja-Año nuevo-los saltos de esquí-más felicitaciones-lotería del Niño-Reyes. La única variación es que cada año empieza un poco antes. Hace 10 años el encendido de luces era pasado el puente de diciembre, luego se hacía justo antes, y ahora se hace a mediados de noviembre. En cinco años celebramos la Navidad a la vez que la vuelta al cole.

Y además, una festividad que provoca en algunas gentes hacer cosas como esta:

Los MacAlister se pasan por el forro el ahorro energético.

No puede ser buena.

Y a vosotros, ¿por qué no os gusta la Navidad? ¿O es que sí os gusta?

domingo, 4 de enero de 2009

Feliz año nueve

Podría desearos salud, dinero y amor. O sólo salud, "que es lo más importante". O que cumpláis vuestros propósitos de año nuevo. O que arraséis en las rebajas.

Pero todo eso está muy visto. Para el 2009 yo lo que deseo es que haya más sorpresas bonitas, diversión y buen rollo. Como aquí:



Esta absurdez se conoce como "flash mob" e incluso tiene ya su traducción ibérica: "mobidas". Consiste en un grupo de gente muy numeroso y que en general ni tan siquiera se conocen que reciben una convocatoria por correo electrónico o sms donde se les emplaza a ir a un sitio concreto a una hora concreta. Allí un tipo con un altavoz les da unas instrucciones para que todos, a la vez, hagan algo muy absurdo: convertirse en estatuas humanas como en el video, o iniciar una guerra de almohadas o mirar todos a un punto concreto del cielo.

Igual alguien se pregunta: ¿y esto para qué sirve?

Pues para nada.

Y para mucho, a la vez. No se paga a quienes participan en el flash mob, ni es una tapadera encubierta para anunciar la apertura de un centro comercial. Es totalmente voluntario, se hace porque sí, para pasarlo bien y para introducir una dosis de sorpresa y absurdo en la rutina de la gente.

Lunes por la mañana. Tienes sueño y mal humor, como casi todos los usuarios del transporte público, y entonces, en plena estación de metro te encuentras con esto:


Y se dibuja una sonrisa en tu cara, ¿por qué? Porque sí, porque mola, porque es distinto y porque un montón de gente que no se conoce de nada se han puesto de acuerdo en hacer algo tonto, inocente y divertido simplemente porque les apetecía.

En Madrid también se han hecho "mobidas", información sobre cuándo y cómo fueron aquí, en el completísimo blog "Madrid me mata".

Feliz año 2009 y ojalá sea de lo más "mobido".

viernes, 26 de diciembre de 2008

Navidad, tópica Navidad

La Navidad es una época llena de lugares comunes, que desfilan ante ti durante 15 eternos días siempre iguales, siempre en el mismo orden: el encendido de las luces, los anuncios de cava y turrón, comprar lotería, comprobar que no te ha tocado, cenar en Nochebuena con la familia, comer en Navidad con la familia, en Nochevieja emborracharse como si el fin de año fuera en realidad el fin del mundo… todo establecido y decidido a priori, la única duda es: ¿nos damos los regalos en Reyes o en Nochebuena?


Otra tradición navideña es el concierto de Nochebuena de Raphael, pero él sabe cómo darle un toque original a todo, aquí a dúo con Bunbury cantando "Infinito".

Pero lo peor no son las mareas humanas a dos kilómetros a la redonda de cualquier Corte Inglés. Ni los empachos de turrón blando y polvorones. Lo peor es que cuando te quieres quedar en tu casa, con tu manta, viendo la tele y haciendo la digestión, la Navidad te sigue persiguiendo en forma de dos tipos de películas también llenas de tópicos:

Por un lado está la versión actualizada de "cuento de Navidad", donde alguien cínico y de vuelta de todo descubre la importancia de la familia, la generosidad y bla, bla, bla porque un fantasma le asusta o abandonan un niño en su puerta o un ángel le da la oportunidad de ver cómo sería la vida de su entorno sin él. Todo real como la vida misma.

Por otro lado están las películas sobre Papá Noel donde bajo el amplio epígrafe "cree en la magia" pretenden convencernos a todos, mayores de 7 años incluidos, que creer en Papá Noel es algo guay, mágico y súper chachi.

Todo dulzón, empalagoso y típico como un turrón de frutas escarchadas. Y falso, muy falso porque creer en Papá Noel pasados los siete años no es algo mágico ni chachi, sino síntoma de esquizofrenia.

Pero no sólo la Navidad trae consigo tópicos más falsos que que Tita Cervera cuando dice que aceptará a su nieto incluso si no es hijo biológico de su hijo. Éstos son mis falsos tópicos preferidos:

Los ratones son unos animales adorables. Mickey Mouse, Minnie, Desperaux, Pixie y Dixie, la rata de Ratatouille... según el cine los ratones tienen los ojos grandes, se visten, son simpáticos, inteligentes y hasta saben cocinar. Vale, las pelis de animación se toman muchas licencias con el reino animal en general y los ratones en particular pero, y esto es lo que a mí me indigna, ¿qué culpa tienen los gatos? Como los rusos, los alemanes y los árabes, a los gatos les ha tocado ser los malos de la película.

Los malotes cambian por amor. Da igual que ellos sean mafiosos, asesinos o incluso vampiros. El malote típico, morenazo y de torso poderoso que destapa a la mínima (como el Duque o Ángel), se redime en cuanto una muchacha, preferiblemente rubia y de aspecto angelical (Cata, Buffy), se cruza en su camino. Por supuesto hay variantes, como la versión emo, en la que el mozo es más lánguido y ella morena, como bien explica Escrito Por en este post o la versión pija, donde él es un malote cincuentón que en vez de lucir torso luce traje de marca (Mr Big) y ella una rubia aún pizpireta pero cuarentona (Carrie en "Sexo en N.Y.). Pero, niñas, esto no sucede en el mundo real. Nos gustaría que sucediera así, pero la vida no es un argumento de novela rosa barata, la gente no cambia por amor, y los malotes menos.

El amigo que te ama en silencio. Hay películas que van de más profundas y que saben que el malote no te conviene, te cuentan que es mejor olvidarlo y apostar por otro, en general un amigo íntimo con gafas, que está como un queso aunque la protagonista no se da cuenta por culpa de las dichosas gafas o porque el chaval es tímido (ejemplos, hay un porrón: "cuando Harry encontró a Sally", "el diario de Bridget Jones", incluso "quemar después de leer"). Pero, amigas, en la vida real que tu amigo te haga ojitos no garantiza perdices y finales felices, los amigos pueden ser tan cabrones como el típico ligón de discoteca.

Y vosotros, ¿qué tópico del cine es el que más os indigna? Mientras os lo pensáis, otra tradición navideña: "el tamborilero", pero cantando por Bing Crosby y David Bowie: