martes, 19 de febrero de 2019

Lectura de mesilla versus lectura de cercanías

Hay gente que se pasa veinte años de su vida trabajando en el mismo sitio, con el mismo horario y las mismas labores diarias.

Yo, por no pasar, no paso ni seis meses yendo a la misma oficina. En cuanto toca escribir capítulos, los guionistas emigramos a nuestras casas, nos ponemos los pijamas más roñosos que haya por casa y no volvemos a las oficinas de las productoras hasta que nos obliguen pongan una reunión. Por este motivo mis lecturas de cercanías se han ido transformando en lecturas de mesilla de noche. Ya casi no voy a la productora, ya no madrugo tanto, ya no paso dos horas al día en medios de transporte diverso así que tendré más tiempo para ir a baile, para leer, para tener la casa limpia como los chorros del oroJAJAJAJAJAJAJA. No.

No sé vosotros pero yo el tiempo libre lo uso en la nada. Hasta leo menos porque entre leer algo antes de dormir o ver un true crime mierdero en Netflix, demasiadas veces gana el segundo. Tengo la fuerza de voluntad de un calamar, qué se le va a hacer. Aún así, me las he ido apañando para leer esto en los últimos meses:


Relatos de Henry James 
El año pasado cayó en mis manos un recopilatorio de cuentos titulado "La pierna perdida del capitán Acab". De todos los incluidos en el libro me gustó especialmente uno de Henry James titulado "Un error trágico". Así que cuando ojeando libros en la FNAC me topé con éste me dije: "pues me lo compro". Luego me di cuenta (a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que no soy muy metódica que digamos) de que "Un error trágico" no estaba incluido en esta antología. Un hurra por mí.



Siempre que iba al teatro hacía uso de unos delicados pero potentes anteojos. Sabía que era un acto impropio de un hombre verdaderamente distinguido y que era una falta de consideración apuntar hacia una dama un instrumento que era tan solo algo menos lujurioso en sus efectos que una pistola de dos cañones; pero siempre le vencía la curiosidad.

Seguro que muchos de vosotros habréis leido "Otra vuelta de tuerca" o al menos conoceréis la novela de oídas. James es un experto en contar los alrededores de una historia sin nombrar nunca el meollo de la cuestión. Eso, perfecto para una historia de fantasmas, también viene muy bien a la hora de hablar de las reglas no escritas de la alta sociedad de su época. El primer cuento de esta recopilación, "el cerco de Londres" comienza con el reencuentro de la americana Nancy con un viejo amigo, el inglés Littlemore. Nancy tiene un pretendiente de la alta sociedad inglesa y está deseando medrar en el país, pero le preocupa que llegue a saberse su turbulento pasado amoroso. Todo el relato gira en torno a qué es lo que sabe Littlemore y si llegará a contarlo, mientras el pretendiente de Nancy, ella, la familia del pretendiente... murmuran y juegan sus sutiles bazas.

Si os gustan los grandes giros, la acción, la violencia... este libro no es para vosotros. Otro de los relatos más bonitos (y lentos, que todos son lentos, para qué nos vamos a engañar) de la antología es "Lo real", la historia de una pareja bella, elegante y arruinada que se ve obligada a buscar trabajo para sobrevivir. Se ofrecen como modelos para un dibujante, pero él descubre que su criada, experta en imitar a cualquiera y que le sirve para hacer tanto de aristócrata como de lo que surja, es mejor modelo que los dos auténticos aristócratas, incapaces de ser otra cosa que ellos mismos y que acaban trabajando justo en todo lo contrario: como criados.
 
Para compensar tanta damisela en apuros, tanto caballero preocupado por el qué dirán, tanto reloj de bolsillo y tantos anteojos delicados pero potentes, mi siguiente lectura fue:

El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza

Que los dioses te guarden, Fabio, de esta plaga, pues de todas las formas de purificar el cuerpo que el hado nos envía, la diarrea es la más pertinaz y diligente.


Leí este comienzo y pensé: ¿diarrea?, ¿pedos?, ¿un tipo que se llama Pomponio Flato? Esto promete. Esta especie de "Vida de Brian" versión Eduardo Mendoza empieza muy bien: situaciones rocambolescas, una trama detectivesca entretenida y Mendoza siempre ingenioso. Pero según va avanzando el libro la historia va perdiendo interés, la trama de intriga te va dando cada vez más igual y, lo que es peor, te ríes menos. Da la impresión de que al propio Eduardo Mendoza le pasó lo mismo, que conforme iba acercándose al final de su novela, menos interés tenía en ella.

Además, es inevitable acordarse de "Cordero", de Christopher Moore, también ambientada en la infancia ficcionada de Jesucristo. Pero el libro de Moore, aunque irregular como el de Pomponio Flato, tiene ambición, se atreve a tratar temas más serios y esto hace que al menos mantengas las ganas de saber cómo acabará. Así que si te apetece una comedia romana/cristiana, recomiendo antes "Cordero" que "El asombroso viaje de Pomponio Flato".

Humo y espejos, de Neil Gaiman
Siguiendo esa técnica tan elaborada consistente en:

A. elegir un autor reconocido del que no haya leído nada y luego...
B. sacar de la biblioteca el libro que quede disponible...

...acabé llevándome la recopilación de cuentos "Humo y espejos" de Neil Gaiman a casa. La mayoría de los relatos son encargos que han ido haciendo a Gaiman a lo largo de su carrera y, vista la variedad, Gaiman es de esas personas que dicen a todo que sí. Oye Neil, ¿me mandas un relato para un libro homenaje a Lovecraft?; Neil, ¿no tendrás por ahí suelto un cuento sobre el Santo Grial?; Neil, oye, mira, que somos de Playboy, ¿te interesa escribir un relato para nosotros?; Neil, soy yo otra vez, que sacamos otro libro sobre Lovecraft...


Como primer acercamiento al universo de Gaiman, no ha estado mal. Aunque de 400 páginas y chorrochientos cuentos me quedo solo con dos, que son los que un mes más tarde aún recuerdo. El primero es una historia de andar por casa sobre el Santo Grial. Una típica anciana anglosajona de esas que hace tartas y té, y que compra compulsivamente en los mercadillos, adquiere en el ejército de salvación (ong protestante que en Inglaterra y por ahí tiene montones de tiendas de objetos de segunda mano) una copa muy cuca que resulta ser el Santo Grial. Al poco aparece en su casa el caballero Galahad, en brillante armadura y a lomos de un corcel blanco, para convencerla de que se lo dé. Pero las ancianas con afición a coleccionar cacharrería son cabezotas y a Sir Galahad le va a costar persuadirla.

El segundo cuento que me encandiló es una versión perversa de Blancanieves basado en una idea muy divertida: ¿y si Blancanieves era blanca como la nieve porque era un vampiro?, ¿y si la versión que nos ha llegado del cuento es la de la propia Blancanieves, que fue la que venció, pero la buena de la historia era en realidad su madrastra?

La actualización de mitos y cuentos, la violencia (demasiadas veces gratuita) y los puntos de partida originales se repiten en este recopilatorio. Pero no me acaban de convencer los desarrollos de las historias ni tampoco los de los propios personajes, muchas veces simplones. ¿Me he equivocado con este libro y tengo que dar otra oportunidad a Gaiman?, ¿qué me recomendáis de él?

Ciencia ficción rusa y soviética volumen I, varios autores

En Reyes me regalaron este libro de portada preciosísima que incluye una selección de relatos de pioneros del género. En él hay muchas historias de ciencia ficción especulativa sobre cómo sería la vida en un hipotético futuro. Relatos que recuerdan a películas como "La vida futura" (que está en Filmin, por cierto), con poco hilo narrativo y mucha descripción de cómo se supone que será  el porvenir, aunque no aciertan ni de casualidad. Para mí los relatos más interesantes son los que van más allá de tanta descripción y cuentan una historia. Como en "Una tarde en el año 2217", de Nikolai Fiodorov, una distopía sobre una sociedad aparentemente idílica, estable y rica, pero que ha conseguido esa estabilidad a costa de sacrificar la libertad individual de sus gentes. Fiodorov estaba radicalmente en contra del comunismo y plasmó sus miedos en este relato, descorazonador:

- Me dan envidia esos individuos tan libres de antaño. Tengo celos de sus desventuras, de su hambre, y del frío de sus campesinos. Eran tan libres, tenían el mundo a sus pies, eligiendo si querían trabajar, o si no querían hacer nada, tal y como les venía en gana.
- ¿Y eso es lo que te da envidia, tener la libertad de morirse de hambre?- escupió Liuba.
- Pues sí, tener la libertad de morirse de hambre.

Pero ojo, que no todos los rusos son unos tristes de la vida. "El viaje científico a la isla de los osos" de Oleg Ivanovich Senkovski, cuenta cómo unos investigadores encuentran unos jeroglíficos en Siberia (sí, en Siberia) en los que se relata el fin de una civilización ruso/egipcia anterior a la caída de un metorito que acaba con ellos. Si este comienzo os parece disparatado, la historia que se cuenta en los jeroglíficos lo es aún más, con un señor más preocupado porque su prometida no le ponga los cuernos que por salvar la vida antes del desastre.


Y vosotros, ¿conseguís leer antes de iros a dormir o, como yo, acabáis viendo un docu reality malillo sobre Ted Bundy?, ¿qué me recomendáis de Nei Gaiman?

lunes, 4 de febrero de 2019

El huevo como un aguacate

Tranquilos, que éste no va a ser un post sobre la última mamarrachada moda de instagram: los huevos dentro de un aguacate. Es algo aún más guarro. Quizá a partir de ahora oigáis la palabra "aguacate" e inmediatamente penséis en un huevo, pero no un huevo cualquiera, sino el huevo del cómico David Broncano. La noche del sábado, durante la gala de los Goya, Broncano y Berto Romero iban a entregar el premio a mejores efectos especiales y aparecieron colgados de un arnés, cabezón en mano, y diciendo que no podían moverse: "esto sube, pero no baja", "me está haciendo tope la polla con el arnés", "Andreu, se me ha puesto un huevo como un aguacate". Servidora estaba comiendo unos canapés en casa de mi amiga A. (canapés sin huevo ni aguacate, por cierto) y me entró un ataque de risa. Diré más. Me reí más de una vez con la gala. Me reí mucho con Màxim Huerta diciendo que no nos preocupáramos que él iba a ser muy breve. Me reí con Silvia Abril quedándose en el escenario con la faja de cuerpo entero de la Kardashian.

Amaia de OT mira al cabezón como si le hablara
Y también me reí con/de Amaia, la hacedora de memes.

Diré aún más: me parece de las mejores galas en los últimos años.

Pero... ¿qué mierda diantres es esto?, ¿es que no voy a hablar de los modelis? Pues claro que sí, ¿por quién me habéis tomado?

Macarena Gómez, Aldo Comas, Cristina Castaño, Belén Rueda y María Adánez de blanco impoluto en los Goya
¿La pasarela de moda Adlib o los Goya?

Cristina Castaño apañó las típicas cortinas de casa viejuna para hacerse un vestido. Luego vio que la tela no le llegaba del todo y se dijo a sí misma: "qué más da, enseño mis carnes morenas y listo". Macarena Gómez se plantó una capucha tan innecesaria como las zapatillas de estar por casa de Aldo Comas. Belén Rueda y María Adánez llevaban unos vestidos blanquísimos dignos de "Say yes to the dress", aunque llego yo a nacer en Austin, Texas, me prometo con el quaterback de mi instituto y voy al programa a comprarme un vestido de Lazaro o Pnina Tornai por menos de 3.000 dólares, me enseñan estos dos modelos, y les hubiera dicho "no to the dress".

Y hablando de Pnina, seguro que si Hiba Abouk se casa, elegiría uno de sus sobrios diseños:

Najwa Nimri plateada y con torera e Hiba Abouk de amarillo pollo en los Goya
Ellas, sencillas.

Hiba, ¿amarillo pollo, seriously?, ¿y esas mangas pasteleras?, ¿y esa coleta prieta que da dolor de cabeza? El vestido de Najwa Nimri, con toda la plata de las minas de Potosí, era bien bonito, una lástima la torera que llevaba encima. Decid no a las toreras siempre. NO. ¡NO!

Álvaro Cervantes y Miguel Muñoz y  los trajes con estampado de sofá
Y decid ¡no! al estampado de sofá.

El estampado de sofá, como su propio nombre indica, es para el sofá. Álvaro, bello entre los bellos, ¿cómo me haces esto? Primero te dejas bigote y luego te plantas ese traje. La próxima vez que te vea por la calle (que Álvaro Cervantes debe ser vecino, porque lo veo de vez en cuando por la Latina) me acercaré a ti y te lo comentaré, como una perturbada cualquiera.

Y ahora, un impás. Yo creía que el momento: "¿qué fue de?" de la gala lo habíamos cumplido con Miriam Díaz Aroca, Ruth Gabriel y Fresnadillo en la entrega del premio honorífico a Chicho Ibáñez Serrador pero... ¡no! que también estuvo por ahí Athenea Mata, también conocida como "una de las de Al salir de clase". Ojo, ella no pertenece al equipo Leticia Dolera, Rodolfo Sancho, Hugo Silva, Elsa Pataky... y todos los que no han parado de trabajar desde entonces, sino al equipo Mariano Alameda, aquel del pelo rizado, la pelirroja que luego salió en "Los hombre de Paco" y luego desapareció... También estuvo disputado el premio "tú qué haces aquí". Nieves Álvarez y Dulceida van tanto a los Goya que las dos están, claramente, buscando ser nuestra Heidi Klum, así que la justa merecedora del galardón es... (redoble de tambores, intento abrir el sobre, no puedo, lo intento una, dos, tres veces, me pongo nerviosa, empiezo a destrozarlo) ¡Tamara Falcó! Que, por cierto, llevaba un vestido diseñado por ella. Y se notaba, vaya que si se notaba. Ojalá ella y Lourdes Montes se asocien y vendan sus ñordos creaciones. Se me ocurren varios nombres para su sociedad: Tamalour o Faltes o Tamades, o Moncó o LouraraPORFAVORPARADME. 

Os pensaréis que voy a ir a lo fácil y que voy a decir que los peor vestidos de la gala fueron Brays Efe, Eduardo Casanova, Rossy de Palma o Pilar Ordóñez vestida enterita de Agatha Ruiz de la Prada, pero eso sería taaaaan predecible. Ellas sorprendieron más:

Ainhoa Arteta y Azucena de la Fuente con cosas indescriptibles
 Una de las dos es Ainhoa Arteta. A ver si adivináis cuál.

Hace un tiempo el i+d+i de Pizza Hut decidió juntar la ensalada y la pizza porque, si dos cosas por separado juntas son buenas, juntas serán mejores. Todos sabemos cómo acabó aquello: hojas de lechuga pochas y muchos memes. Aquí pasó algo parecido con la salvedad de que el vestido/túnica-de-ésas-que-te-pones-encima-del-bañador-en-la-playa que eligió Azucena de la Fuente no había por dónde cogerlo se pusiera encima lo que se pusiera. Ya si te pones unas flores tochas en la cabeza pues como que la cosa no mejora. En cuanto a la bata con plumas arribita de Ainhoa Arteta, tendría su punto si Ainhoa Arteta fuera Doris Day en "Confidencias a medianoche".

Además del homenaje a Fernán Gómez que se marcaron en la gala (Raúl Pérez es como las vainas extraterrestres de "La invasión de los ladrones de cuerpos" se puede hacer pasar por cualquiera) me gustó mucho el homenaje a Salomé (desde que llegaste ya no vivo llorando, ¡ey!, vino cantando, ¡ey) de Lola Dueñas, con un vestido llenito de flecos. Muy monas (y ahora lo digo en serio) iban Sandra Escacena, Marta Nieto, Manuela Velasco y Penélope Cruz.

Y vosotros, ¿qué nombre pondríais a la futura y necesaria sociedad entre Tamara Falcó y Lourdes Montes?, ¿también pensáis que Amaia es una cómica en potencia y debería dejar de cantar canciones ñoñas y dedicarse a las risas?, ¿jamás volveréis a oír la palabra "aguacate" sin imaginaros el testículo de David Broncano?

martes, 22 de enero de 2019

A very Spanish scandal

Desde que, allá por 2017, oí el podcast "V, las cloacas del estado" y escribí un post sobre el comisario Villarejo, este hombre no ha dejado de aparecer en los medios. Me siento como esos modernos que descubren a un grupo neozelandés de electropop y, de repente, el grupo se hace popular porque una de sus canciones sale en un anuncio de Coca Cola. Eh, que yo sabía quién era Villarejo antes de que se hiciera famoso.

Ahora copa los noticiarios con la operación Kitchen, la séptima pieza separada de la causa judicial Tándem que investiga a Villarejo y todos sus tejemanejes. Son un total de ocho piezas, porque si hay alguien en la vida que ha vivido intensamente, ése es Villarejo. Esta que nos ocupa se centra en el uso de fondos reservados por parte del ministro Jorge Fernández Díaz, ¿para qué? Pues para robar documentos que demostraban la existencia de la caja B del Partido Popular a su ex tesorero: Luis Bárcenas.

Ahora bien, ¿cómo se robaron esos documentos? Olvidaos de "Ocean's Eleven", de Tom Cruise colgado de un techo en "Misión Imposible", de Catherine Zeta Jones haciendo equilibrios en "La trampa". Esto es más "Los ladrones van a la oficina".

Fernández Díaz (el ministro que condecoró a una Virgen por colaborar con la Guardia Civil, remember) encarga este asuntillo del robo de documentos a Villarejo. Y Villarejo capta al chófer y hombre de confianza de Bárcenas, Sergio Ríos, para que les informe y sustraiga los documentos. Llegado este punto, una pequeña pausa.

El actor Carlos Librado y el chófer/segurata/espía Sergio Ríos
Carlos Librado as Sergio Ríos.

¿Quién es Sergio Ríos? Portero en el club Flower's ("club" es una manera fina de decir puticlub), informante de la policía, vigilante en empresas de la construcción... es ahí donde Ríos conoce a jerifaltes del PP y cuando le recomiendan para ser chófer de Bárcenas. Ríos pasa varios años junto a los Bárcenas antes de que Villarejo lo "capte", que es una manera fina de decir que le paga un dinero extra para que espíe a Luis Bárcenas, averigüe dónde guarda la documentación y la robe.

Continuamos.

Ríos pasa mucha información a Villarejo. Pero no toda. Bárcenas está en la cárcel. Y el comisario, siempre presuntamente, idea otro plan genial: contratar, siempre usando fondos reservados, a un tipo para que secuestre a los Bárcenas. Enrique Olivares es el elegido: un hombre de 60 años con una larga lista de antecedentes policiales, que decía haber sido informante y espía, que no tenía un duro y sí mucha facilidad para fantasear. Enrique se disfraza de cura, no sabemos si por idea de Villarejo, porque tenía el disfraz a mano o porque pensó que así se ganaría la confianza de Rosalía Iglesias.

La actriz María Casal se parece a la esposa de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias
María Casal plays Rosalía Iglesias.

El caso es que dice que viene del obispado y que trae documentación de Instituciones Penitenciarias referente a Bárcenas, todo suena convicente hasta que Olivares saca una pistola y suelta: "¡Se acabó el teatro! Os mato a los tres si no me entregáis los documentos que Bárcenas guarda en esta casa y que sirven para derrocar a Rajoy". Guillermo/Willy Bárcenas sale en defensa de su madre y pega un cabezazo al falso cura.

El actor Nico Romero y su parecido con el hijo de Luis Bárcenas, Willy
Guest starring, Nico Romero as Guillermo "Willy" Bárcenas.

Falsos curas, chóferes que también son espías, secuestros que salen mal gracias a la intervención de atractivos jóvenes que lideran grupos de pop, ministros que condecoran a vírgenes... ¿qué más elementos pueden hacer falta para que alguien adapte toda esta locura?  El tono es complicado, lo sé, sugiero que sigamos el ejemplo de "A very English scandal" porque, ¿no es éste "A very Spanish Scandal"? Tengo ya una propuesta de casting y el protagonista es obvio. Pedro Casablanc ya hizo de Luis Bárcenas en "B", le pedimos que vuelva a teñirse las canas y listo:

El actor Pedro Casablanc, con unas canas, clavadito al ex tesorero Luis Bárcenas
Pedro Casablanc stars as Luis Bárcenas.

Por cierto, quien bautizó a esta pieza como "kitchen" lo hizo porque en ella Villarejo había llegado hasta la cocina de Bárcenas. Desde aquí, genio anónimo, un aplauso.

Y vosotros, ¿a quién veis interpretando a Jorge Fernández Díaz o a Villarejo?, ¿habéis visto "A very English scandal"?, ¿a qué estáis esperando?

lunes, 7 de enero de 2019

El vestido lila, ¿azul?, ¿lavanda? de Lady Gaga

Se dice que desde la Luna se ve la Gran Muralla China. Y anoche también se veía el vestido ¿malva? (¿lila?, ¿azul?) de Lady Gaga. Un vestido más pomposo que los de "Mi gran boda gitana". Tan grande que no hay foto donde salga entero.

el vestido lavanda o lila o malva o azul de Lady Gaga en los Globos de Oro 2019
El vestido seguía y seguía y seguía...

En su mente, Gaga lo tenía todo planeado: su vestido era un guiño al que lució Judy Garland cuando ganó el Globo de Oro por "Ha nacido una estrella", además tenía un número indeterminado de metros extra de cola, y eso es aportación de ella, que se ha imaginado subiendo a por su premio por la nueva versión de "Ha nacido una estrella" sin dejar sitio a nadie más del equipo. Pero el galardón a mejor actriz de comedia/musical se lo ha llevado Olivia Colman por "La favorita".

Lo malo de los Globos de Oro es que premian a películas que todavía no se han estrenado aquí: "La favorita", "Vice", "Green book", "El blues de Beale Street"... Así que no me queda más remedio que hablar de los vestidos cosa que, como bien sabéis, es un asunto no me interesa en absoluto.

Dicen que el negro es elegante. Bueno, no siempre:

El negro adelgaza, pero no tanto. 

Glenn, Jodie, el negro adelgaza, vale, pero si le añades lazos y terciopelos y plumas y vuelo pues como que se pierde el efecto. El chavalito de en medio es Timothée Chamalet. A la edad en que sus amigos del barrio están de botellón, él está paseándose por la alfombras rojas del mundo con una especie de arnés porque está visto que arnés is the new corbata.

Si tienes un tipazo porque el mundo (y la genética) te hizo así, entonces no vas de negro, vas de blanco. Y Jamie Lee Curtis ha sido pibón desde que nació (hija de Tony Curtis y Janet Leigh, llega a salir fea y la abandonan en la puerta de un hospicio) y sigue siendo pibón a sus X años:



Alison Brie ("Glow") y Thandie Newton ("Westworld") lucían tipazo del machacado en el gimnasio y hay que enseñar con aberturas estratégicas aquí y allá. Por cierto, modo cotilleo on, ¿sabíais que Alison Brie es novia de Dave Franco?, ¿sabíais que Dave Franco es el hermano de James Franco?, ¿os parece que hacen una pareja ideal?, ¿la más ideal de los Globos de Oro?

Pues disiento.

Para mí las parejas ideales del evento fueron ellos:

Emily Blunt y John Kraskinski. Sandra Oh y Andy Samberg.

Emily y John son actores, marido y mujer, bellos y simpáticos y residentes en Malibú. Sandra y Andy son actores y humoristas, amigos, atractivos pero no guapos y presentadores de la gala de anoche de los Globos de Oro. Y a mí me encantaría irme de cañas con los cuatro. Quien vio la gala dice que Andy y Sandra estuvieron comedidos, es decir, sosos. Me da igual. Cuando quedemos hablaremos de lo que ellos quieran: de que "Killing Eve" se merecía más premios, de que "Brooklyn 99" es muy graciosa... Con Emily y John me sentiré más cohibida porque son demasiado guapos y porque le he visto el torso a John en "Jack Ryan" y me tiraré toda la noche pensando en tocarle las abdominales.

Sandra Oh se llevó, justamente, el galardón a mejor actriz de serie dramática por "Killing Eve". Pero entre las injusticias está que "Pose" no se llevara nada a casa. Billy Porter debería haber ganado a mejor actor, si ya era surrealista que Richard Madden estuviera nominado, aún más lo es que ganara por "The bodyguard", por favor, si se pasa toda la serie con esta cara acero azul. Si dieran un galardón al elenco que más se luce en la alfombra roja, sería para los de "Pose". Indya Moore iba así de divina, lista para irse a bailar a Studio 54 en cuanto acabara la gala:


El vestido de Rosamund Pike o se ama o se odia. A mí me gustó, me mola además la actitud de Rosamund (¿Rosamunda?) mirando a cámara como si le diera todo igual. Aunque para actitud, rollo, flow y "a mí me la pela todo porque tengo más carisma que todos y lo sabéis" el de Janelle Monáe que fue a la gala vestida de heroína en película de ciencia ficción soviética de los años 60.

A muchos os horrorizará el look galáctico excéntrico de Janelle, pero eso es porque todavía no habéis visto a los auténticos blufs de la noche.

La muchacha envuelta en terciopelo es Caitriona Balfe ("Outlander"), la envuelta en print animal es Anne Hathaway y la de en medio es la que no se pierde un sarao: Heidi Klum. Que no iba yo a acabar una crónica de alfombra roja sin ella. Heidi ha dejado que sus hijos decoren su falda pegándole florecitas con una pistola de pegamento, seguro que es una manualidad muy creativa y que estrecha los lazos entre padres e hijos.  Además, Heidi acudió con su nuevo novio: Tom Kaulitz. Que el nombre no os dirá nada pero, ¿y si os digo Tokyo Hotel? Sí, hombre, el grupo emo que lo petó hace unos diez años.  Pues los líderes del grupo eran los hermanos Kaulitz, fáciles de distinguir porque uno era el que cantaba y llevaba el pelo pincho y el otro era... pues el otro. Y Heidi sale con el otro.

Y vosotros, ¿con qué pareja de famosos actores os iríais de cañas?, ¿de qué color es el vestido de Lady Gaga?, ¿también pensáis que "Pose", "Barry" y "A very English scandal" merecían más premios? Y sobre todo, ante todo, fundamentalmente: ¿por qué no estaba nominada "The terror"?, ¿alguien sabe si es por algún tema organizativo, de fechas de estreno, o es simplemente por una cuestión de mal gusto?

lunes, 31 de diciembre de 2018

Los últimos libros del 2018

El 2018 me ha salido muy lector gracias al cercanías y a que la línea C-1 pasa cuando le viene en gana y no cuando lo anuncian las pantallas o la aplicación de Adif. He leído fundamentalmente entre Sol y Fuente de la Mora, unas veces dentro de los vagones de los trenes, otras en los bancos de los andenes. Pero ojo, que también leo fuera del tren: alguna que otra vez cómodamente tumbada en mi cama, otras sentada en el wáter... Y esto es lo último que he leído:

El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro
Ishiguro es el autor del libro en el que se basa "Lo que queda del día". Recuerdo haberla visto en el cine en su momento y pensar: "vaya rollo". Pero fue culpa mía, que era una cría que no supo apreciar la emoción, la clase y la sutileza de una obra maestra. Luego la volví a ver y reculé y por el buen recuerdo que guardo de "Lo que queda del día", pensé que ya era hora de leer algo de Kazuo Ishiguro.
El libro de espada y brujería adulto "El gigante enterrado", de Kazuo Ishiguro
 Error.

"El gigante enterrado" es, según su contraportada, una novela de espada y brujería pero para adultos. Un "Señor de los anillos" meets "Juego de tronos" pero en serio, con su cosa reflexiva y filosófica. Yo tengo mis reparos con este género que,  demasiadas veces, consiste en gente andando por bosques hasta que, de repente, aparece un dragón. Y en "El gigante enterrado" los personajes andan mucho, muchísimo. Los protagonistas de la novela, una pareja de ancianos, recorren la antigua Gran Bretaña, dividida entre britanos y sajones, buscando la aldea de su hijo y, de vez en cuando, se encuentran con otras gentes y hablan de sus cosas con este estilo tan ameno y directo: "Por mi honor que lo haré, Señor, tenedlo por seguro"; "¿seguro que no os equivocáis, anciano?"; ¿qué pretendéis, señor, apareciendo por aquí con la espada desenvainada?"; "un buen consejo, gracias, señora. Ahora debo callarme o descubrirán que no soy mudo"; "creo, princesa, que mañana podríamos tomar el camino de la montaña sin problema en lugar de ir por el que atraviesa el bosque". 

A mitad de libro me harté de las caminatas de los ancianos, del estilo de relamido cuento moral y de la lentitud de una trama que no parecía arrancar nunca. 150 páginas... y aún no había aparecido el dragón.

Teoría King Kong, de Virginie Despentes
Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica, pero también para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no son ambiciosos, ni competitivos, ni la tienen grande. Porque el ideal de la mujer blanca, seductora, que nos ponen delante de los ojos es posible incluso que no exista.

El libro de divulgación feminista "Teoría King Kong", de Virginie Despentes
Hace ya 11 años Virginie Despentes publica este libro, divertido, rápido, ácido y punkarra. Y consigue algo que tiene mucho mérito: que un ensayo, y además sobre feminismo, lo pete. Ayuda mucho el hecho de que Despentes tenga una vida intensa que ella comparte con el lector sin pudor ninguno. Despentes habla de sus fantasías sexuales, de su violación y de la teoría de género y lo hace con garra. Me gusta su cabreo, porque yo también estoy harta de muchas cosas: me cabrea la cantinela de las denuncias falsas, me cabrea el "ni machismo ni feminismo, igualdad" y me cabrea el "los niños son más nobles que las niñas", por decir tres cosas y no trescientas. Y me gusta que alguien dé un golpe en la mesa y diga "basta ya, copón". Sin embargo, hay partes de la teoría que defiende Despentes que no me convencen. No me convence su defensa de la prostitución, que considera un trabajo como otro cualquiera (Virginie es tan punky que asegura que un trabajo normal y corriente es más alienante que prostituirse) obviando que una abrumadora mayoría de las prostitutas no están ahí por elección propia. Pero su defensa de una revolución social que rompa con los tópicos de la buena esposa, la chica sexy, el empotrador y tantos clichés que reducen a las personas a parodias, me encanta.
La rueda celeste, de Ursula K. Le Guin
"La rueda celeste" comienza con una gran idea. Su protagonista es George, un tipo gris, normal, salvo por un pequeño detalle: sus sueños se convierten en realidad, tanto que cambian el mundo, hasta el pasado. Pero George no controla sus sueños en absoluto:

¿Quién soy yo para entrometerme en cómo funcionan las cosas? Y es mi inconsciente lo que las altera, sin la intervención de un control inteligente. Los sueños son incoherentes, egoístas, irracionales, inmorales (...) Los sueños son atajos. 


El libro de ciencia ficción "La rueda celeste", de Ursula K Le Guin
Descubrí a Ursula K. Le Guin el año pasado, con "Planos paralelos". La novela comienza cuando se descubre la manera de viajar a otros planos de la realidad, siempre desde aeropuertos, siempre desde las salas de espera. El resto del libro es un compendio de historias de cada uno de esos mundos, mostrando la imaginación de Le Guin y su capacidad para filosofar usando como base la fantasía y la ciencia ficción. El libro me encantó, me encandiló, me dejó picueta perdida. Y en esta crítica de "La rueda celeste" me estoy enrollando tanto hablando de "Planos paralelos" porque "La rueda celeste" me dejó fría. Tiene un punto de partida interesante, sí, pero su desarrollo no está a la altura, y tampoco la descripción del mundo futuro en crisis que George va cambiando con sus sueños, y no siempre para mejor. Se van sucediendo unos mundos y otros y yo me perdí y, lo que es peor, fui perdiendo interés en la historia conforme ésta iba evolucionando.


Las cosas no tienen propósitos, como si el universo fuese una máquina y cada una de sus partes tuviese una función útil. ¿Cuál es la función de la galaxia? No sé si nuestra vida tiene un propósito, y no veo que eso importe. Lo que importa es que somos una parte. Como un hilo en una tela o una brizna de hierba en el campo. 

El diario de Edith, de Patricia Highsmith
La novela psicológica "El diario de Edith", de Patricia Highsmith
Si por un azar de la vida resulta que nunca habéis leído nada de Patricia Highsmith, una cosita os digo: leedla. Ya. Ahora. Hay libros suyos en las bibliotecas, en las librerías, en Iberlibro, en Amazon, en ebook y en el mercado de segunda mano. Vamos, que no tenéis excusa.

"El diario de Edith" es la historia de una derrota. Edith tiene un marido, un adosado, un hijo, un gato, ilusión por fundar un periódico local... sí, es verdad que su hijo se comporta de manera fría y errática, pero Edith confía en que cambiará con los años. Pero los años solo traen malas noticias a Edith que lo aguanta todo con estoicismo, dignidad y un orgullo exagerado que le impide aceptar ayuda. Su única vía de escape es su diario, donde escribe una vida inventada, alejada cada vez más de la realidad.

Edith trabajó tenazmente, con una actitud de estar-tan-sólo-en-lo-que-se-hace más pronunciada que de ordinario. "No pienses, sigue moviéndote" era el consejo que se daba a sí misma con mucha frecuencia y a veces añadía "No le busques sentido", porque si lo hacía, aunque sólo fuese durante medio minuto, se encontraba perdida, separada de su verdadera ancla, que no era Brett, sino una especie de resignación muy firme. Edith no sabía cómo llamarla, pero sí sabía lo que era, conocía la sensación. Era un sentimiento de seguridad, la única seguridad de la que era consciente ahora, o la única que tenía. 

Estaba su diario, por supuesto.

La novela te atrapa desde el principio, transmite una sensación de que algo terrible va a pasar en la página siguiente. Los personajes de Highsmith no son héroes, ni dignos de admiración, no son ni simpáticos. Son débiles, sorprendentes, ambiguos y por eso mismo te atrapan tanto como la propia trama. Vamos, es lo que viene siendo una escritora como la copa de un pino.

Y vosotros, ¿qué habéis leído en este 2018 que os haya encandilado?



martes, 18 de diciembre de 2018

Consejos para el escritor primerizo

Ya está a la venta mi segundo libro. Menuda frase. Parece como si yo fuera una literata veterana o incluso un youtuber de éxito. Y no. Y tampoco es que me haya pasado el último año escribiendo dos mil palabras al día, como Stephen King. Los dos libros que se publican este año, los dos, los escribí hace tiempo y con ellos he descubierto grandes verdades del escritor primerizo, a saber:

escribir novelas, realidad versus ficción

Gran Verdad Número 1. Publicar cuesta más que escribir.
La de gente que te dice que el triunfo ya es acabar una novela. Y algo de razón tienen. Hay que encontrar una historia que te interese lo suficiente como para dedicarle unas 200 páginas. Luego debes tener fuerza de voluntad y constancia. Hay gente (yo no) que madruga para escribir antes de irse a trabajar. Otros (yo no) prefieren la noche, escribir antes de irse a dormir. Otros (servidora) usamos los fines de semana y el tiempo "entre proyectos" (también conocido como paro) para escribir. Y así, con un método que podríamos llamar "a trancas y barrancas", por fin consigues terminar la dichosa novela. En ese momento descubres que muchas editoriales ni siquiera leen manuscritos no solicitados, que las pocas que los leen tardan meses en contestar (y a veces ni eso) y que las que aseguran que están encantadas de leer a autores noveles suelen dedicarse a la autoedición (vamos, a que pagues por editar tu libro). Siempre te queda la opción de enviar tu novela a un concurso...

Gran Verdad Número 2. El tiempo en el mundo editorial es lento, muy lento.
En el mundo laboral la respuesta a la pregunta, "¿para cuándo lo quieres?" suele ser "para ayer". En el mundo editorial no. Los concursos exigen en sus bases que no muevas el manuscrito por editoriales, ni lo tengas a la espera de resolución en otro concurso y eso lo piden durante los meses que tardan en fallar el premio. Suma tres mesecitos por aquí y tres meses por allá y te acaba pasando como a mí con "Loser". La primera vez que empecé a enviar la novela aquí y allá los personajes se comunicaban... ¡a través de messenger! Pasó tanto tiempo entre un momento y otro, el mundo editorial tardaba tanto en responder que dio tiempo a que la tecnología avanzara y yo tuviera que revisar el texto para que no pareciera una novela histórica.

Gran Verdad Número 3. Escribir está muy mal pagado.
Por fin, llega el momento. Una editorial se interesa por "Loser" y me envía una propuesta de contrato. Pregunto por ahí y me dicen que, si no eres un autor consagrado o alguien a quien hayan encargado un libro (por ejemplo, a los guionistas se les suele encargar la versión novelada de una serie en la que hayan trabajado), el adelanto no existe. Esto significa que no ves un duro hasta que se vendan los libros. Y, ¿cuánto te llevas de las ventas de ese libro que has escrito tú y solo tú? Pues un 10%. Menos incluso si hablamos de géneros de no ficción como el ensayo.

Gran Verdad Número 4. Más vale contrato en mano que concurso volando.
Dejé pasar esa primera oferta porque soy gilipollas estaba pendiente de la resolución de un concurso y, si lo ganaba o incluso si era finalista, iba a conseguir tanto más dinero como más visibilidad. Pero no gané el concurso, la editorial no volvió a dar señales de vida y yo me hice a la idea de que "Loser" se iba a quedar en el cajón. Para entonces ya llevaba un tiempo pensando en escribir otra novela, de estilo similar a "Loser", realista, con humor... pero cambiando a los adolescentes por adultos.

escribir ficción: lo que haces frente a lo que los demás piensan que haces

Gran Verdad Número 5. Ni talento, ni musas, ni leches: cabezonería.
Una novela en el cajón y escribes una segunda, también en tus ratos libres. Te convences a ti misma de que va a ser mejor que la primera porque esa primera en realidad era un borrador, un ensayo, un proceso de aprendizaje... llámalo equis. Y, sin embargo, de vez en cuando sigues enviando la novela a algún concurso, no sea que suene la flauta. Y cuando la flauta suena, suena dos veces en el mismo año. "Loser" gana el premio Cepa y mi segunda novela, que en aquel momento se llamaba "Ruptura antes de Navidad", encuentra editorial.

Gran Verdad Número 6. Tienes faltas gramaticales, shame on you.
Soy leísta. Lo admito públicamente. No lo sabía hasta que "el ganador se lo lleva todo" (actual título de "ruptura antes de Navidad", también conocida como Novela Número 2) pasó por el proceso de corrección y Susana Noeda, la majísima editora de Adeshoras, me mandó las correcciones. Revisar las galeradas, es decir, la versión que va a imprenta, la portada, el dossier de prensa... son las fases previas por las que hay que pasar antes del gran momento: el libro se publica. Ya está todo hecho, ¿no?

presentación de la novela editada por Adeshoras "El ganador se lo lleva todo"

Gran Verdad Número 7. Véndete tú.
Pues no. Queda algo que es aún más difícil que escribir, aún más difícil que publicar: vender el libro. Toca organizar presentaciones, insistir a la gente para que vaya, compartirlo en redes sociales... vamos, ponerse en modo venta ambulante. Y por eso, porque estoy en modo venta ambulante, os hago saber que "el ganador se lo lleva todo" se presenta el jueves 20 de diciembre en la librería Sin Tarima de Madrid y "Loser" el viernes 21 en la librería Letras a la Taza en Tudela, mi pueblo. ¡Venirse!

martes, 27 de noviembre de 2018

Yo sé cómo fue la boda de Marta Ortega

Y lo sé porque me invitaron. Marta y yo fuimos muy amigas en una época muy importante de nuestras vidas y como Marta es una persona cercana, muy humana, muy sincera, muy amiga de sus amigos, me invitó a su boda.

Marta Ortega con vestido de novia bohemio con bolsillos y carísimo también
Mi amiga es súper sencilla. Mirad ese ramo de flores silvestres, ese pelo peinado/despeinado, ese vestido con bolsillos...

Todo empezó cuando fui dependienta del Bershka, hace unos cuantos años. En mi lista de empleos surrealistas, entre el de profesora de inglés en empresas del polígono industrial de Vallecas y el de vender bisutería made in India a Sara Montiel, estuvo el de doblar camisetas en un Bershka. Música de fondo machacona, clientas pubertosas y luz fluorescente, el entorno ideal. Mis compañeras de turno, todas universitarias, eran una doble licenciada en Lingüística y Lenguas Aplicadas y una futura doctoranda que nunca acababa su tesis sobre la alteración del crecimiento celular por la inhibición de quinona reductasas. Las pausas para fumar un piti en la parte de atrás de la tienda eran charlas sobre el estado de la universidad en España y el poco trabajo que había en el campo de la lingüística. Así que cuando llegó una nueva, una tal Marta, que solo había hecho empresariales, pensé: "una con la que hablar de tontunadas, menos mal". Enseguida hicimos dos grupos, el de las dobles licenciadas hablando de Saussure y el que formábamos Marta y yo hablando de "Prison Break". Luego empecé a sospechar que Marta no era una chica normal y corriente. Llamadme suspicaz, pero entre que se iba tres horas antes de que se acabara su turno porque tenía hípica y que el encargado la llamaba "señorita Ortega" y no "eh, tú"...  Un día, en la pausa del piti, Marta me confesó que era la hija de Amancio Ortega, el dueño de Bershka, Lefties, Massimo Dutti, Oysho, Pull&Bear, Stradivarius, Uterqüe, Zara y Zara Home. Como me lo dijo en riguroso orden alfabético pensé, "ostia, que va a ser verdad".

Marta y yo continuamos en contacto los siguientes años, mientras yo trabajaba en el polígono industrial de Vallecas, ella iba a competiciones de hípica. En mi cumpleaños siempre me felicitaba y me enviaba un regalo, algún jersey de Zara. Que ya podría haberse estirado y regalarme, qué sé  yo, un abrigo de Massimo Dutti, un vestido de noche de Uterqüe... pero nuestra amistad estaba por encima de todo. Por eso sabía que me iba a invitar a su boda.

Total, que ahí estaba yo, en A Coruña, con mi vestido de Zara (en honor al padre de la novia) rodeada de invitados vestidos de Alberta Ferretti, Versace, Botega Venetta... Que me pareció fatal, la verdad, en esa boda hasta las camareras iban más elegantes que yo.


Marta no tiene la culpa de tener amigos guapos y adinerados (Jon Kortajarena, Eugenia Silva, la hija de Bono...). Así que pensé que su boda iba a ser como ella: sencilla, normal. Y la cena consistiría en un pica-pica de croquetas, jamón y canapés de salmón y luego merluza rellena y solomillo con reducción de Pedro Ximénez. Pero no. Un tal Albert Adriá se ocupó de servir tomates con gelatina de su consomé (¿?), mini shitakes en escabeche oriental (¿¿??) y manitas de cerdo a la menta. ¡Manitas de cerdo! ¿Con menta? El club náutico estaba decorado para la ocasión con más flores de las que se usan en el Corpus en Sitges y el encargado, un tal Thierry Boutemy, presentó una minuta de 100.000 euros.

Pero insisto: Marta es muy normal, muy como la gente corriente, por eso su vestido de novia tiene bolsillos, por eso se casa con un señor que lleva moño. Ellos son como tú y como yo. ¿Qué son los millones? Papel. Una abstracción.

Después de la cena llegaron los bailables. Supuse que, con el amor a sus raíces gallegas de Marta en particular, y del clan de los Ortegas en general y la tradición de orquestas que hay en Galicia, veríamos la actuación de Panorama o París de Noia. Pero no. Una vez más, Marta y el chico del moño nos sorprendieron con las actuaciones de Chris Martin (el de Coldplay), Norah Jones y Jamie Cullum, y en lugar de la típica discomóvil, pinchó un dj, un tal Mark Ronson. Vamos, que he estado en ediciones del FIB con peor cartel...

Todo sobrio, sencillo y normal:

Unos chicos con traje y guantes haciendo no se sabe qué en la boda de Marta Ortega
Qué hacían estos muchachos, no lo sé muy bien. Solo sé que el primero por la izquierda es la versión joven y delgada de Juan Manuel de Prada y el de en medio la versión joven y mofletuda de Alfredo Urdaci.

Algunos diréis que me he inventado todo esto y que yo no he ido a la boda de mi amiga Marta, que he sacado las fotos del Hola y la información de Google. Y que he resistido la tentación de colgar más fotos del Hola porque era un número flojo. Ah, cómo os equivocáis... nunca hay números flojos en el Hola. No me interesó mucho su sección habitual "qué llevó puesto Letizia esta semana" y menos aún el apartado "qué han hecho los royals ingleses estos días". Pero la sección "ricos enseñando sus casoplones" siempre está a la altura.

Esta vez Carla Rebuelta, emprendedora de familia de ganaderos y madre, sobre todo madre, enseña su cortijo y a su corte de hijos (perdón, el chiste es horrible, lo sé, me estoy fustigando en este momento):

Carla Rebuelta en el "Hola" con su colección de hijos, trillizos incluidos
 Ningún trillizo fue lastimado en la producción de este extraordinario reportaje.

Y vosotros, ¿cuál es la boda más apoteósica a la que habéis acudido?, ¿estáis deseando que el dueño de esta casa tan sobria nos la enseñe en el Hola?, ¿habéis cogido alguna vez a tres bebés a la vez sin que aquello haya acabado en tragedia?