jueves, 23 de abril de 2020

Pandemias como las de antes

¿Cómo estáis, confinados míos?

Os traigo un remedio infalible para paliar el encierro.

Hay gente que cuando acaba de romper con su churri se pone comedias románticas de gente guapa enamorándose. Le veo muchas lagunas a ese plan. Lo más eficaz es ver un drama donde la gente sufre horrores para sentirte mucho mejor porque, en comparación con los niños que recogen minas antipersona en el Kurdistán, pues chica, tú estás mucho mejor. Siguiendo esa estrategia, me propongo animar vuestro arresto domiciliario comparando nuestra pandemia haciendo pan y viendo series con la de las gentes que sufrieron una pandemia en tiempos pretéritos. Amigos, hablemos de la peste negra.

Pérez Reverte sabe que sois unos flojos. Si queréis dejar de ser flojos, ya sabéis, id a una guerra.

Hubo muchas, pero que muchas epidemias de peste en la historia de la humanidad, pero la más popular, la que más números especiales de National Geographic o Muy Historia ha copado fue la que arrasó Europa en el siglo XIV. Llegó a través de un barco procedente de Asia al puerto de Crimea. El barco traería sedas, especias o lo que quiera que se estilara en la época, muchas ratas y un polizonte: la peste. A través de las rutas comerciales y las ratas que infestaban los barcos la peste se fue propagando por toda Europa. Hacia 1346 llegó a Italia, y la arrasó, por algo era la zona más próspera de la época con urbes super pobladas como Florencia (90.000 habitantes, figuraos qué estrés). Sobrevivió una quinta parte de la población. De ahí fue pasando al resto de Europa: un cuarenta por ciento de la población de Navarra sobrevivió, un treinta por ciento en Cataluña.

La peste no solo era más letal que muchas otras epidemias, era más de todo:
- Más indiscriminada, porque afectaba a niños y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres.
- Más rápida, porque había gente que despertaba sana y segura de que no le iba a pasar nada y esa misma noche moría.
- Más asquerosa, porque si no morías rápidamente vivías un proceso precioso consistente en: náuseas, fiebre, tos, esputos sanguinolentos y, a más a más, aparecían unas bubas negras que al romperse supuraban con un olor nauseabundo.

Aquello era el apocalipsis. Agnolo de Tura, un señor de Siena, tenía cinco hijos. Los cinco murieron, y excavó él mismo sus tumbas, bien profundas, para que los animales no se los comieran. Si no quedaba ningún Agnolo de Tura para ocuparse de ti, o tus amigos y familiares ya habían huido de la zona, te tiraban a una fosa común. La huida era la forma de protegerse, los nobles o mercaderes con dinero se iban a sus villas en el campo, las cerraban a cal y canto y, a lo "Decamerón" se entretenían entre ellos contándose historias, cantando, cocinando... Un confinamiento sin Netflix ni internet, normal que la gente de antaño aprovechara para escribir obras magnas, a ver, así cualquiera. Ponte ahora a escribir "Macbeth", Shakespeare, con directos de pilates en instagram, videollamadas con los colegas, tantas recetas distintas de pan por hacer y un número infinito de videos de gatitos en youtube.

¿Habría bardos cantando versiones de "Resistiré" en la plaga de la peste del XIV?

En el siglo XIV la gente no se confinaba ni huía al campo para que el sistema sanitario no colapsara porque no existía sistema sanitario. Es más, por no existir, no existía ni la medicina como tal, la basada en el método científico. Los médicos de la época eran curanderos que recomendaban remedios caseros muy útiles para las molestias del día a día. Pero el saber teórico se basaba en la tradición heredada de griegos y romanos. Ahora nos parece surrealista, pero durante siglos se aseguraba que había cuatro humores en el cuerpo: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema y las enfermedades se producían por un desequilibrio entre estos cuatro componentes, de forma que la manera de restaurarlo era mediante sangrías o mediante la colocación de sanguijuelas. Ante la peste se sucedieron las teorías a cuál más surrealista: se propaga por la vista (te miran y, ¡boom! contagiada, como pasa con Michael Fassbender que te mira y ¡boom!, embarazada), la causan los judíos, las brujas o, mi favorita: la causa una triple conjunción de Saturno, Júpiter y Marte en el grado cuarenta de Acuario.

Ahora, algunos gilipollas histéricos amenazan a sus vecinos cuando se enteran de que podrían estar contagiados. En la Edad Media no se andaban con notas bajo la puerta, organizaban pogromos (saqueos, matanzas) contra la población judía.

Aún así, había médicos que, con toda su buena intención y sus teorías raras, intentaban ayudar a los enfermos. Trataban de protegerse, pero claro, no contaban con EPIs, guantes y mascarilla. En el siglo XVII se instauró su "outfit", bastante más distinguido y enigmático que las EPIs: botas de cuero, guantes y sombrero, un bastón con el que tocar al paciente y, lo mejor, unas máscaras con forma de pico de ave en cuya punta colocaban hierbas aromáticas para no ahogarse con el hedor que desprendían los enfermos.

La peste se dio por extinguida en 1361, básicamente cuando contagió todo lo contagiable. Entre 1346 y 1666 la peste volvió... ¡27 veces!, en la última de ellas fue cuando Shakespeare se confinó y escribió "Macbeth" y "El rey Lear". Yo he hecho croquetas. ¿Y vosotros?, ¿sois más de pan o de croquetas?, ¿de pilates o del gym virtual de Patry Jordan?, ¿vuestros vecinos cantan para todo el barrio o son más de insultar al que saca al perro más de lo que debería?

miércoles, 25 de marzo de 2020

¿Qué tipo de confinaimbécil eres?

En las crisis es donde sale lo mejor del ser humano. Shakespeare escribió "El rey Lear" durante una plaga. Y Bocaccio se inspiró en la peste de 1348 para escribir "el Decamerón". Yo también estoy aprovechando el tiempo de confinamiento a costa del coronavirus, pero a mi manera. Y os traigo un test con el que sabréis si este encierro os está sirviendo para algo, si está siendo una anagnórisis pandémica mundial que nos cambiará para siempre o si más bien está sacando lo peor de vosotros mismos (espoiler, va a ser lo segundo).

Elige una de estas canciones para acompañarte durante la cuarentena:

A. Un clásico: "corazón partío", de Alejandro Sanz. ¿A quién no le gusta? Si es que es oírla y ponerte a cantar: ¿quién me va a entregar sus emocioooooones?
B. Somebody's watching me, de Rockwell.
C. "Resistiré", del Dúo dinámico, en la versión acústica de Josean el del tercero derecha.
D. "Volveremos a brindar", de Lucía Gil. "Color esperanza", de Diego Torres. Canciones que contagien positividad y esperanza, que nos hacen falta.

¿Qué invento o innovación de los últimos años crees que es más útil a la sociedad?

A. Twitter.
B. Internet, es una ventana al mundo, donde encontrar de todo. Si sabes buscar, claro.
C. El satisfyer. No, espera, mejor un sillón de esos reclinables que dan masajes.
D. Elijo dos. Los smartphones e instagram.

Por fin se acaba la cuarentena y las celebrities, en una campaña para incentivar la vuelta a la vida social, se ofrecen a tomar unas cañas con el pueblo. ¿Con qué famoso te irías de vermut/vinos/cañas?

A. Con Joaquín, el del Betis. Es que mira que es gracioso el tío. Nos ibamos echar unas risas.
B. Iker Jiménez. Y que me cuente todo lo que sabe y, sobre todo, lo que no le dejan contar en su programa.
C. Paso de ningún famoso y de salir a beber, me quedo en mi casa a dormir.
D. ¿Valen famosos internacionales? Jameela Jamil, que es guapa por dentro y por fuera.

Esta es chunga. Elige una frase, un dicho, una expresión...  que te defina:

A. "Diles que vas de mi parte y así te hacen el descuento".
B. "La verdad está ahí fuera".
C. "Solo estar durmiendo es mejor que estar dormido". De Siniestro Total.
D. No sé dónde leí esto, pero intento guiarme en cada acto de mi vida por esta frase: "Cuando tienes el sol dentro no importa lo fuerte que llueva fuera".

Cierra los ojos. Imagina que puedes salir de la calle y no solo para ir al súper, no... ¡que puedes viajar! ¿A dónde irías?

A. A donde siempre, a la playa. O a la costa del Sol o al norte por Galicia. Porque las mejores playas están aquí y como aquí no se come en ningún sitio.
B. Mi viaje soñado es el Área 51, en el desierto de Nevada, en Estados Unidos.
C. Me gustan los viajes intensos, de esos en los que ves tres países en diez días, de esos que vuelves a casa reventada y necesitando otras vacaciones.
D. Fuerteventura, Bali... algún sitio donde pueda hacer un retiro de yoga y que fotografíe bien.

Mayoría de A:
El cuñado

El ya lo sabía. Había que haber prohibido las reuniones de más de cien personas a finales de febrero. Que nos iba a pasar lo mismo que a los italianos. Que habría que haber hecho acopio de mascarillas y material médico ya en enero. Que habría que haber extremado la seguridad en los asilos. Todo esto lo sabe y lo dice y repite a quien quiera escuchar, que no tenga ni idea de medicina no le va a parar, porque no tendrá conocimientos pero sí muchas opiniones. Pasa más tiempo tecleando con furia en twitter que durmiendo. Sin embargo, el historial de twitter es su gran enemigo, porque si lo repasas verás que antes dijo que para qué mandar a los niños a casa si ellos no iban a enfermar, y que el coronavirus solo era una gripe y tampoco había que exagerar. Pero eso qué más da, decir cosas contradictorias es lo que garantiza que siempre aciertes y el cuñado pueda decir lo que más le gusta en la vida: "yo ya lo sabía".

Mayoría de B:
El conspiranoico
Si un avión vuela bajo y tú lo oyes desde tu casa tu primer pensamiento es: "nos están fumigando para eliminar el virus". Lees con atención todo lo que suene marginal y conspirativo, ya sean terraplanistas o teorías sobre los estados escuchando nuestras conversaciones de whatsapp del chat "amigachos". Antes creías que este virus lo habían creado los chinos en un laboratorio con la intención de iniciar una guerra bacteriológica con los Estados Unidos y que la cosa salió mal. Luego pensaste que no, que era al revés, una cosa de los americanos, ¿o quizá de los rusos? Aunque últimamente has oído una teoría en Forocoches que te convence aún más: Esther Doña, la jovencísima esposa de Carlos Falcó viajó a Milán para contagiarse, volvió a España y pasó el coronavirus a su octogenario marido. Resultado: el crimen perfecto.

Mayoría de C:
La estresada


Caceroladas. Aplausos a las ocho. Juegas al bingo con tus vecinos del patio interior. Pinchas los sábados por la noche en tu balcón para todo el barrio y admites sugerencias vía mail, whatsapp o a grito pelado de balcón a balcón. Haces yoga a primera hora de la mañana a través del directo de instagram de tu profesora. Teletrabajas. Estás apuntada a varios cursos de Domestika. Mantienes el contacto vía skype con tu familia, vía zoom con tus compañeros del gimnasio y vía hangouts con tu cuadrilla con los que quedas para un botellón virtual juernes y viernes. El whatsapp de tu compañeros de colegio echa humo. Estás estresada, ¿cuándo dicen que se acaba el apocalipsis? A ver si así duermes un poco.

Mayoría de D:
La positiva

Esta es una oportunidad para ser mejores personas. Para consumir menos y pensar más. Para mirar hacia dentro y no hacia fuera. Para leer. Reflexionar. Y, por supuesto, para subir a tu instagram mensajes positivos con la profundidad de una taza de mister Wonderful, mientras posas (por supuesto súper favorecida, que el confinamiento no es excusa para descuidarse) y se ve de fondo o bien tu jardín de 50 metros cuadrados o tu salón decorado con estilo minimal. Este confinamiento tiene muchísimos puntos positivos... ¡si cada día tienes más seguidores en tus redes sociales!

Y a vosotros, ¿qué os ha salido en este siempre riguroso test?, ¿qué tal estáis?, ¿más aburridos que en vuestra vida?, ¿comprobando que el catálogo de Netflix es finito?, ¿o tenéis a los niños en casa y envidiáis a los que se aburren?

miércoles, 4 de marzo de 2020

Malas rachas lectoras

Qué rabia da cuando hilas una serie de libros que no. Que no te enganchan, que no te interesan, que no te atrapan. Que te decepcionan, te aburren o, simplemente, no son para ti. Yo hubo una época en la que no era capaz de dejarme un libro a medias. Hacía trampas, me saltaba las descripciones o los trozos que me aburrían y así hasta llegar a la última página. Pero ya he madurado, como cuando en los Sanfermines tuve una anagnórisis y dejé de beber kalimotxo, pues lo mismo. Si llego a la página cien y sigo con problemas para seguir, pues lo siento mucho, bye bye, hasta nunqui. Y estos últimos meses he enlazado unos cuantos libros que se me han atragantado:

Una reina en el estrado, de Hilary Mantel
Todos nuestros trabajos, nuestras estratagemas, toda nuestra sabiduría, tanto la adquirida como la fingida; las estratagemas del Estado, los pronunciamientos de los letrados, las maldiciones de los eclesiásticos y las graves resoluciones de los jueces, sagrados y seculares, todas y cada una pueden ser derrotadas por el cuerpo de una mujer, ¿no es así? Dios debería haber hecho sus vientres transparentes y nos habría ahorrado así la esperanza y el temor. Pero tal vez lo que crece allí dentro tenga que crecer en la oscuridad.
 

Complots, gente pérfida que busca permanecer en el poder, reyes de los de antes, de los que mandaban de verdad y mandaban ejecutar a la gente, guerras de religión y una época, la Inglaterra del siglo XVI, en la que la gente vestía divinamente. Este libro tenía, en teoría, todo para engancharme. Pero ni por esas. De hecho me sucedió algo poco habitual, entré y salí del libro varias veces. Me encantó el encuentro entre Catalina de Aragón y Thomas Cromwell, pero me perdí cada vez que aparecían personajes nuevos o se centraban en anécdotas de secundarios que ni recordaba quiénes eran. Los complots políticos siempre son liosos, esto es así, y los manejos de los Seymour, de Cromwell y de un número equis de ministros, damas de la corte y nobles varios en la Inglaterra de Enrique VIII, ya ni te cuento. Y, sin embargo, hay momentos brillantes en la novela, porque Mantel escribe de maravilla:

No quiere que Catalina se reponga. No debería desear la muerte de ninguna criatura humana, lo sabe muy bien. La muerte es tu ama, tú no eres su señor; cuando pienses que está ocupada en otro sitio, echará abajo la puerta de tu casa, entrará y se limpiará las botas contigo.

Al final conseguí acabarme "La reina en el estrado", no sin problemas.

NW, de Zadie Smith
La novela "Tiempos de swing", de Smith, fue todo un descubrimiento cuando la leí hace un par de años. Tenía expectativas con "NW", pero, espoiler, no pasé de la página 80.



Probablemente sea una novela de difícil traducción y no se aprecie todo su mérito si la lees en otro idioma que no sea el inglés. Smith retrata el habla de los barrios del noroeste de Londres, se regodea en las conversaciones naturalistas, fragmentadas y  la propia trama se cuenta así, a pinceladas. Para acabar de despistar al personal, la estructura también va variando, mezcla capítulos centrados en la trama con otros con monólogos en primera persona. Tanto interés por la experimentación suena a un autor queriendo hacerse ver gritando, ¡mirad de lo que soy capaz! Y sí, Zadie, eres capaz de dialogar el habla de una zona muy concreta, de mezclar muchas técnicas narrativas pero, al final, ¿eso qué más da si la historia y sus personajes no interesan?

No fue el único libro que dejé a medias en los últimos meses. Con "Puerto Humano", de John Ajvide Lindqvist, que había escrito la maravillosa "Déjame entrar", ni pasé de la página 50. Aún creo que retomaré "Olvidado rey Gudú", de Ana María Matute, pero es que son mil páginas. Cualquiera se lee semejante tocho en el metro.
 
El invierno del dibujante, de Paco Roca 
Paco Roca es una apuesta segura, pensé yo. "Arrugas" y "Los surcos del azar" me encantan, me fascinan, me suliveyan. Seguro que este libro me va a gustar:


Pues no.

"El invierno del dibujante" se centra en las vidas y condiciones laborales de los dibujantes de Bruguera y en cómo decidieron fundar por su cuenta otra revista, Tío Vivo, para al final volver al redil cuando la poderosa Bruguera usó sus contactos para que esa otra revista no tuviera ni la difusión ni la distribución necesaria. Como siempre, el dibujo de Roca es maravilloso, precioso, una gozada. Y sin embargo, este cómic tiene la emoción de una lechuga sin aliñar. Se centra en detalles laborales, en diálogos sobre plazos de entrega, sobre sueldos, todo muy práctico, muy hablado, muy frío. Al leerlo me acordaba de "Los profesionales", el cómic de Carlos Giménez que también retrata la vida de los dibujantes en los años 50-60.

Allí esta todo: las malas condiciones laborales, la vida en la dictadura, el choque entre una profesión artística y vocacional y una realidad mierdera, pero también el humor, las ganas de vivir y una caracterización brillante de todos los dibujantes a los que Giménez entrevistó para crear "Los profesionales".

Los perros negros, de Ian McEwan 

¿No os pasa que confundís a autores de la misma generación, el mismo país, el mismo rollo? Yo acabo de descubrir que me pasa eso mismo con Julian Barnes, David Lodge e Ian McEwan. De hecho, pensaba que había leido algo de Ian McEwan y resulta que no, que de quien había leído es de Julian Barnes ("Hablando del asunto", me encantó) y de David Lodge ("Terapia", también lo recomiendo). En mi mente existía un autor, al que podríamos llamar Ian Barnes-Lodge, que había escrito todo lo que me sonaba a autores ingleses consagrados nacidos en los años 30-40.



Cada vez que me quejo por el último conflicto social que viene en el periódico tengo que recordarme a mí misma: ¿por qué había de esperar que millones de extraños con intereses encontrados se pongan de acuerdo cuando yo no pude hacer una sencilla sociedad con el padre de mis hijos, el hombre al que quería y con el cual sigo casada?



"Los perros negros" comienza contando la infancia de su protagonista, para entender su fijación por las familias ajenas. La suya falleció cuando era niño así que anda enganchándose a las de sus amigos, luego a las de sus parejas. Pero luego resulta que no, que la novela no va de eso, sino de la relación entre sus suegros, una pareja que a él le fascina. El protagonista empieza a entrevistarse con su suegra, con la intención de desentrañar el porqué de la mala relación de ella con su ex marido. Pero entonces la mujer muere y la historia pasa a centrarse en cómo fue la juventud de esta pareja y en un misterioso evento que les marcó y que da título al libro. Quizá si la anécdota alrededor de los perros negros fuera más misteriosa, más evocadora... no me hubiera quedado con la sensación de que es un libro disperso, que pasa de un tema a otro sin que ninguno cale en el lector. Al menos me lo acabé, eso sí.

Como he tardado muchísimo en actualizar, os tranquilizo: no ha sido por coronavirus, no he estado aislada en un hospital de Torrejón. La culpa es todita de mi curro, que me ha tenido con la cabeza inutilizada, ¡pero volveré! (digo esto mientras me envuelvo en una capa y corro por el pasillo de mi casa, para darle más dramatismo).


Y vosotros, ¿no odiáis estas rachas en las que enlazas varios libros que te cuesta terminar?, ¿qué libros que pensabais os iban a enganchar acabaron abandonados en el estante de los libros sin acabar?

domingo, 26 de enero de 2020

La alfombra blanca (y repleta de logos) de los Goya

Málaga. Ext. Noche.

Llueve a mares. La lluvia en Sevilla es una maravilla, pero en Málaga es una riada y un barrizal. Los actores y actrices que ocupan los hoteles de Málaga se acicalan, se ponen el vestido prestado por Zé García, las joyas cedidas por Bulgari, los taconazos de Úrsula Mascaró. Salen a la calle y les cae encima el diluvio universal. Como si fueran Kate Moss en Glastonbury van llegando a la gala de los Goya llenos de barro. Pero no.

Imaginaos estos looks con toques de lodo, lluvia y unas botas Hunter.

Ojalá hubiera pasado esto.

Hubiera sido mucho más divertido. Hubiera sido imprevisto, loco, rockero. Pero no, la gala de anoche (hasta donde vi) fue más bien soporífera. Que el primer premio fuera para una yaya de 85 años marcó el ritmo de la noche. La señora tardó lo suyo en alcanzar el escenario y tardó aún más en recordar qué quería decir. No llevábamos ni 20 minutos y ya se estaba haciendo largo.

La alfombra, que no deberíamos llamar roja, si no de los logos, también empezó aburrida. Mucho blanco, mucho vestido minimal, mucho blanco y negro y mucho ir sobre seguro. Hasta que llegaron ellas. Gracias a Pilar Ordóñez, Mariola Fuentes y una señora vestida de mandarina por existir:


Había tantos, pero tantísimos vestidos blancos que dos personas tan diferentes como Dulceida y Silvia Abril llevaron un modelo muy similar.

Entre la marabunta de vestidos blancos que, oye, si llegas a un acuerdo con el diseñador lo mismo lo puedes usar para tu boda, lo subes a las redes y al final hasta te sacas un pico, también había alguno que se salía de la norma. Najwa Nimri lucía un salto de cama/poncho ideal para darlo todo en la próxima fiesta ibicenca:


Nadia de Santiago fue, directamente, en salto de cama. La batita transparentosa que llevaba encima era ideal, sobre todo para bajar la escaleras de tu mansión en los Hamptons camino del desayuno tipo buffet que te ha preparado el servicio. Para una gala en febrero, sin embargo, como que no lo veo.

Y hablando de la gala, la montaña rusa de emociones continuaba con una actuación de Pablo Alborán, más esa oda a la alegría de vivir que es la sección de cortos documentales, siguiendo con Jamie Cullum al piano en la sección in memoriam, más el discurso del director de la Academia de cine, más una actuación de Amaia, que es muy maja y muy riquiña, pero no deja de ser la María Ostiz de la generación Z. Mientras todo esto pasaba, la gente se levantaba y cruzaba por delante de algunas de las cámaras. Pasó tantas veces que ya parecía un gag.

Afortunadamente, no todo fue aburrido y bajonero. Silvia Abril se marcó uno de los mejores momentos embutida en mallas, haciendo de superheroína y diciendo que ella era invisible desde que cumplió los 40 para acabar el número chocándose contra la pantalla y maldiciendo el techo de cristal. Abril no fue la única en hacer un guiño al mundo de los súper héroes:


Aquí tenemos a Óscar Jaenada vestido del Enigma de las películas de Batman. Este chico trabaja mucho en Hollywood, quizá sea aspirante al papel en el próximo remake/reboot/secuela/precuela del dichoso hombre murciélago:



Belén Rueda también hizo un homenaje a un personaje icónico, en su caso vestida de azul Disney. Había quienes decían que iba de Elsa de Frozen, otros opinaban que más bien Cenicienta. Yo la veo muy Alicia en el País de las Maravillas, pero en plan remake 30 años más tarde, con Alicia ya adulta, divorciada y con hijos independizados, que mira hacia su infancia con nostalgia.

Entre villano de Marvel y Timothée Chamalet patrio estaba Eduardo Casanova. Mientras, Antonio Velázquez mezclaba muchas referencias: sus patillas podían ser Curro Jiménez o Lobezno; su traje podía ser portero del Ritz o maestro de ceremonias en el circo de Dumbo.



 Antonio Velázquez as Lobezo. Eduardo Casanova as Billy Porter.

Admito que me fui a dormir pronto, en algún punto entre la actuación de María Ostiz Amaia y el in memoriam. El formato de gala siempre se hace largo, por ritmo, por horario, por discursos eternos que te hacen darte cuenta que el tiempo es subjetivo y que hay minutos que parecen horas... Por eso creo que podemos hacerlo mejor, con un nuevo formato: el día después de los Goya. 

Estación María Zambrano. Int. Día

Actores y actrices con resaca, afonía y mocos (Nadia de Santiago y Anna Castillo fijo que cogieron frío la noche anterior) desfilan como The walking dead camino al tren. Un aluvión de periodistas que han dormido sus ocho horas y desayunado fuerte les rodean y les siguen en el trayecto Málaga-Madrid, enterándose así de quién ligó con quién, quién odia a quién, quién ha perdido su cabezón, quiénes han acosado a Almodóvar.

Y vosotros, ¿veríais ese programa post-Goya?, ¿que hacía Tamara Falcó en los Goya, es acaso la nueva Mario Vaquerizo y no nos vamos a librar de ella jamás de los jamases?, ¿estáis dispuestos a ver la próxima película de Oliver Laxe si la protagoniza él en vez de una señora de 85 años, un tipo con el pelo sucio y unas vacas?, ¿Carlos del Amor se apellida de verdad así o es su nombre artístico?

lunes, 6 de enero de 2020

Póngame a Jennifer López envuelta para regalo

Podría disimular y hacer el clásico párrafo previo donde hablo un poco de las películas y series premiadas anoche en la última edición de los Globos de Oro, pero a quién pretendo engañar. Yo le hubiera dado todo a "Parásitos". Todo. Mejor actor, mejor actriz, mejor guión, mejor comedia y mejor drama. Que no haya visto ni "Fleabag" ni "Puñales por la espalda" ni el chorrón de películas que aún no se han estrenado en España también influye. Y que "Joker" y "Dolor de gloria" me hayan dejado tibia influye otro poco.

Al tajo. Los vestidos, la moda, el brilli-brilli, el mamarrachismo:


Los que viváis y/o conozcáis Madrid habréis oído hablar de Unión Bolsera. Es una tienda mítica de Tirso de Molina donde tienen todo tipo de bolsas, paquetitos y envoltorios. Pues bien, de bolsa verde abeto navideño iba Jodie Comer y Jennifer López directamente envuelta para regalo. ¿Sabéis ese momento en los que intentas envolver algo redondo o demasiado blandito y acaba sobrando papel de regalo por todas partes? Pues eso mismo le pasó a Olivia Colman. Olivia, eres majérrima, adorable, gran actriz y seguro que mejor persona, y si se vendiera mi proyecto de programa "De vermuteo con..." tú aparecerías en el piloto. Y en el segundo programa Taika Waititi, el director de la descacharrante "Lo que hacemos en las sombras" y también de "Jojo Rabbit" (pendiente de estreno, pero con una premisa para enmarcar):


Así deberían reaccionar todos cuando dicen sus nombres en las nominaciones.

A ese hipotético programa nunca invitaría a ninguna de estas tres:

¿Susto o muerte?

Margaret Qualley, Lucy Bointon y Rooney Mara tienen algo perturbador. Tan etéreas ellas. Tan blanquísimas. Tan lánguidas. Son como el asmr, que en teoría es para relajarse y en la práctica da yuyu. En cuanto al tocado princesa Leia que actúa en el Bolshoi de Rooney Mara, no sé si me encanta o me horripila. Lo mismo me pasa con el vestido de Gwyneth Paltrow:

Aunque también te digo que la entiendo. Hay veces que te compras un conjunto de ropa interior monísimo y piensas: que lástima que esto no lo vea el mundo entero. Eso mismo pensó Gwyneth.

En cuanto al vestido abanico hecho con papel de Cate Blanchet, con pedrería estilo este sábado actúo en el Molino, me parece simplemente incomprensible. Y Charlize, pues bueno, ella es tan über perfecta que hasta con esa túnica verde corneto parece una diosa.

Y hablando de diosas (cómo hilo, ¿eh?), Gillian Anderson, con vestido corte diosa griega y espalda al aire, solo le faltaba una corona de laurel y/o una cohorte de angelotes para estar totalmente divina. Tengo la teoría de que en las últimas temporadas de Expediente X empezó a chuparle el flow y la atractividad a David Duchovny. Y diréis, qué pruebas tienes. Pues las fotos. Miradle a él antes y ahora, miradla a ella antes y ahora. Ay, Mulder, con lo que tú fuiste.

También me gustó el vestido de ¿seda?, ¿satén?, ¿raso? de Sienna Miller y el homenaje a Lola Flores que se marcó Zoey Kravitz, con más lunares que en la feria de abril.

En cuanto a los hombres de la gala, pues iban todos muy de negro, muy correctos y muy aburridos. Por favor, señores, que no les engañen. Menos no es más. Menos es menos y más es más, si ya lo dice la propia palabra. Viva el exceso, el horterismo y el "los focos a mi persona". Menos mal que estaba ahí Billy Porter camino del altar con un traje blanco con cola y un par más que se animaron a poner un poco de color a tanto blanco y negro; Wesley Snipes recordó la escena del baile de Grease (quizá el traje se lo prestó su padre, tenía chorreras y todo) y el niño Roman Griffin Davis lució chaqueta naranja y más monez que Baby Yoda.

En toda entrega de premios hay una sección que, esta vez, denominaré "como unicornios vomitando arco iris".

El premio a la más cursi se lo lleva Dakota Fanning por unir el tul, el malva, el escote corazón y las mangas abullonadas en un mismo vestido. Kirsten Dunst iba medio sobria en comparación. Kaitlyn Dever, la chiquilla de "Creedme", iba a tope de volumen y floripondios, pero llevaba el vestido más bonito de la sección "unicornios y arco iris".

Sé que os lo estaréis preguntando y, no os lo vais a creer, pero Heidi Klum no acudió a los Globos de Oro ni a ninguna de las cienes y cienes de fiestas posteriores. Es humana, a lo mejor está en cama con mocos.

Y vosotros, ¿le hubierais dado hasta el premio de mejor película de animación a "Parásitos"?, ¿a qué celebrity llevaríais a "De vermuteo con"?, ¿por qué no estaba nominada "Mindhunters"?, ¿es Gillian Anderson un vampiro?

martes, 17 de diciembre de 2019

James Bond contra la disfunción eréctil

Daniel Craig ya lo dijo: quería abandonar la saga de 007. Hubo rumores sobre la búsqueda de un nuevo James Bond, y puestos a buscar reemplazo, renovar: ya sea eligiendo a mozos que no son precisamente el epítome del macho alfa (Cillian Murphy, Robert Pattinson) ya sea a alguien que no sea blanco (Idris Elba) o a alguien que no sea hombre (Gillian Anderson). A principios del año próximo se estrena la última de Bond, "Sin tiempo para morir", en teoría la última protagonizada por el doble de Vladimir Putin y donde ya se va a dar a entender que el número 007 lo puede heredar otra persona. A todo esto, "Sin tiempo para morir", menudo título de chichinabo, parece generado por un programa aleatorio, ¿quizá por este?

Francamente, a mí James Bond me la bufa lo más grande. Llevan 25 películas de James Bond. 25. Y lo más moderno y arriesgado que han hecho en 60 años de películas de agentes secretos viajando por el mundo para salvar al ídem es que la chica Bond del Bond número 24 no fuera una chica, si no una mujer. Ahí, arriesgando. Lo más innovador que le podría pasar a esta saga es un poco de realismo. James Bond enfrentándose a su mayor enemigo: la disfunción eréctil.

En realidad, Craig aún es joven, un chiquillo de 51 años de  nada, aún le quedan diez o quince años de misiones all over the world. Liam Neeson tiene 67 años y ahí está repartiendo estopa. Harrison Ford 77 y hasta que cumplió los 70 estuvo ejerciendo de héroe de acción. Y luego está el caso de Tom Cruise. Misión imposible 7 se estrenará en el 2021, entonces Cruise habrá cumplido 59 años, pero da igual porque Cruise es el Jordi Hurtado de Hollywood, por él no pasan los años.

Tom Cruise protagonizó "Entrevista con el vampiro" porque  él es un vampiro.

¿Qué pasa con los espías de campanillas cuando cumplen años?, ¿cuando ya no pueden correr por las calles de las ciudades más fotogénicas del mundo porque les duelen los huesos? ¿Es que no les jubilan nunca?, ¿tan malo es el plan de pensiones del MI5, de la CIA?

Si hay western crepuscular, películas de súper héroes crespusculares y hasta una mezcla de todo lo anterior (y si habéis visto "Logan" you know what i mean), ¿por qué no un James Bond crepuscular?, ¿un Ethan Hunt con partenaires de su edad?, ¿un Liam Neeson yayo?

Parque exterior día. Liam Neeson lleva a su nieta a los columpios del parque. Se despista dando de comer a las palomas y para cuando quiere darse cuenta la niña no está. La han secuestrado. Liam mira al horizonte y aprieta los puños. Han cabreado al hombre equivocado, digo, al abuelo equivocado.

Liam busca a sus viejos enemigos: a los narcos colombianos, a los espías rusos, a los terroristas árabes y chechenos. Pero están todos retirados; unos con demencia senil, otros en un asilo jugando a las cartas, otros viendo obras. Liam se da cuenta de que no están para andar haciendo el mal, que el mal requiere buena forma física, así que se toma un café mientras ve una obra, mientras juega al cinquillo, mientras habla con el enfermero que cuida al espía con demencia senil y recuerdan viejos tiempo. Te acuerdas, Sergei, cuando querías destruir todo Occidente con una bomba atómica, ay qué tiempos aquellos, saluda a Raisa de mi parte, ah, que Raisa murió hace quince años, pues mis condolencias, Sergei.

Finalmente, Liam descubre la verdad, que a su nieta la ha secuestrado el padre, recientemente divorciado de la madre y peleando por la custodia. Le localiza, habla con él, se toman otro café y charlan: tío, que estas no son maneras de arreglar las cosas, vamos a hablar con los abogados, vamos a negociar la custodia compartida, yo siempre te quise como a un padre, y yo a ti como a un hijo. Abrazos, lloros, sube una música lírica-evocadora de fondo, y entonces a Liam le da un ataque al corazón. No pudieron con él ni los rusos, ni los chechenos ni los narcos colombianos, pero a su edad tomarse tantos cafés no es bueno. Entran títulos de crédito. Fin.

Yo esta película la vería. Es más, creo que debería dirigirla o José Luis Garci o Alexander Payne. Claro que también veré Misión Imposible 10 si me la ponen en un autobús o en un tren. Tom Cruise con la edad de Neeson y su partenaire femenina será Millie Bobby Brown porque las chicas de las películas de acción son como las novias de Di Caprio:


Y vosotros, ¿sois más de James Bond, de Ethan Hunt o de cambiar de canal y ver cualquier otra cosa?, ¿también sufrís al ver las peliculas de acción de Liam Neeson porque pensáis que se va a hacer pupa?

martes, 19 de noviembre de 2019

Malos de película VII: José Juan Martínez "el Rubio"

Llamarse José Juan y apellidarse Martínez Gómez no da para malo de James Bond. A lo largo de los años han pasado por esta sección dictadores caníbales, reinas de la cocaína... en comparación con ellos José Juan es poca cosa, solo un ladrón. Pero qué ladrón, amiguis. El cerebro del robo más espectacular de la historia de España: el del Banco Central de Barcelona.

José Juan Martínez después de salir de prisión, con 60 años.

Mayo. 1981. La gente lleva pantalones de campana y americanas con coderas, en la radio suenan Los Pecos, "De niña a mujer" de Julio Iglesias y este temazo. Y hacía unos meses (casi) todo el mundo se había cagado encima cuando un tal Tejero (no Fernando) entraba en el Congreso y pegaba unos cuantos tiros. En este ambiente, no precisamente chill, once atracadores comandados por José Juan Martínez entran en el Banco Central de Barcelona y toman como rehenes a las 263 personas que había dentro. Martínez, conocido en el lumpen como el Rubio, deja un comunicado en la cabina telefónica contigua al banco donde pide la liberación de "los cuatro héroes del 23 de febrero y nuestro valiente teniente coronel Tejero" y, puestos a pedir, también solicita dos aviones para huir rumbo a Argentina. O se cumplen esas exigencias en 72 horas o empiezan a matar a los rehenes. El comunicado se hace público y se organiza un gabinete de crisis comandado por el director general de la guardia civil, el general de apellidos muy de tira de Ibáñez: José Aramburu Topete.

Se suceden las escenas a lo "Tarde de perros", "El plan perfecto" o "introduzca su película favorita de atracos aquí": que si negociaciones, que si las autoridades despejando la zona, que si la Cruz Roja llevando comida a los rehenes... y se alimenta la teoría de la conspiración, se teme que detrás del atraco estén la ultraderecha o un grupo de militares afines a Tejero. Pero dentro del banco los atracadores tienen un momento más propio de "Atraco a las 3" que de "La casa de papel" al darse cuenta de que con las herramientas que han llevado no pueden perforar los muros de los túneles subterráneos por los que pensaban huir.

Pasan las horas, pasa un día entero y una tanqueta del ejército se acerca al banco con un mensaje: "de vosotros depende el trato que vayáis a recibir". El Rubio ordena a sus hombres que disparen a la tanqueta y ésta se marcha. Las autoridades ya empiezan a convencerse de que los atracadores solo son eso, atracadores, y no guardias civiles ni militares.


El Rubio sale entonces del banco apuntando a uno de los rehenes. Se pasea por los alrededores, quizá para tomar el fresco, y probablemente también para ver dónde estaban situados los francotiradores. Se pasa durante 3 minutos, pistola en mano, cigarro en boca, y vuelve a entrar. Los atracadores, que ya saben que su vía de escape no es factible, se empiezan a poner nerviosos. Los francotiradores se sitúan en edificios cercanos y desde ahí ven a un asaltante junto a un rehén. No oyen la conversación entre ellos que es tal que así (y no me la invento, la cuenta uno de sus protagonistas en el reportaje "La caja 156"):

Parece que esto se ha terminao, menudo follón habéis armao... ¿tú estás casao? Sí... me dice que tiene dos hijos varones, de la misma edad de los míos, entonces fíjate tú y en esta conversación, por aquí oigo rrrrrr...


Ese "rrrrrr" es una bala. Un francotirador ha visto que tiene a tiro al asaltante y le dispara. El hombre, José María Cuevas, muere al instante y resulta ser cuñado y hermano de dos de los otros atracadores. O los GEO intervienen ya o se lía parda. Y eso hacen. Entran por la azotea del edificio y van bajando. El Rubio decide liberar a los rehenes y salir con ellos junto con el resto de sus hombres, intentando pasar desapercibidos. Un grupo de atracadores se regudia en un hotel cercano. Pero la policía va identificando a todos uno a uno y detiene a los atracadores, también a los huidos. El Rubio, como jefe de la operación, es condenado a 30 años de prisión, los demás a penas de más de entre 20 y 25 años. Los 500 millones de pesetas que había en el banco seguían dentro, todos apilados en el hall de la entrada. No se habían llevado nada.

Pero uno no es el cerebro de un atraco como este y se queda en prisión a ver la vida pasar. En 1988 Martínez aprovecha un permiso y se fuga, con tan mala suerte que un mes después coincide en un restaurante con un policía que lo reconoce, se produce un tiroteo, dos policías mueren y el propio Rubio acaba herido. De nuevo, la comedia involuntaria se ceba con Martínez, su pistola se encasquilla y solo dispara una bala, así que no es él quien mata a los policías, sino el uno al otro, en el fragor del tiroteo. Martínez vuelve a la cárcel y en el año 96 se fuga de nuevo y otra vez, y también un mes más tarde, lo detienen. Sale de prisión años más tarde y apenas concede unas cuantas entrevistas, se escribe un libro con su historia y el Rubio retoma su vocación, vamos, el robo de bancos e intenta atracar un banco en San Sebastián. Cómo no, le pillan.

Entre fuga y fuga, entre robo y robo, José Juan da entrevistas y en ellas agranda la teoría conspirativa que siempre rodeó al atraco. Afirma haber sido contratado por dos personas, uno un tal Luis (supuesto jefe de operaciones encubiertas del CESID) y el otro el subdirector Emilio Alonso Manglano (dimitió de su cargo en los 90 por encargar escuchas ilegales) para robar un maletín que estaba dentro de la caja 156 del banco. ¿Y qué había en el maletín? Según el Rubio, documentos que demostraban quiénes financiaron el 23F y que la monarquía estaba implicada. Los GEO que intervinieron en el robo desmienten esta teoría y aseguran que no había ningún maletín, que se registró a cada atracador, a cada rehén y nadie lo llevaba. Otro de los asaltantes dice del Rubio "esa persona es un fantástico y nos ha llevado a todos a la cárcel". Aramburu Topete los definió a él y su banda como "anarquistas, chorizos y macarras".

Ojalá alguien retome todo este caso y haga un "Zodiac" a la española, que cuente la historia sin necesidad de averiguar la verdad porque lo bonito está en el proceso, en intentar encontrarle un sentido aunque no lo tenga. Si queréis saber más sobre el Rubio, Aramburu Topete y teorías conspirativas varias os doy varias opciones: la sobria de este documental de rtve, o la épica de "La caja 156", con la voz de Gloria Serra, que podría convertir en heroica una mañana haciendo la compra en el Lidl.

Y vosotros, ¿cuál es vuestra teoría favorita del robo al Banco Central?, ¿conspiración pagada por oscuras fuerzas del mal?, ¿o José Juan es un fantástico, tal y como decía uno de los atracadores?