Mucha gente asegura que apenas ha leído durante el confinamiento. Sea porque tenían a los niños en casa y con seguir el ritmo de los deberes ya tenían suficiente, sea porque no conseguían concentrarse. Yo encontré un método consistente en poner una almohada en el balcón y sentarme ahí a leer. De todo lo que leí, esta es una selección de lo que recomiendo para cuando lleguen los rebrotes y nos toque volver a confinarnos:
El director, de David Jiménez
Los Tres Tenores: Juan Luis Cebrián (El País), Pedro Jota Ramírez (El Mundo) y Luis María Ansón (La Razón) todos ellos buenos periodistas que terminarían malográndose en los pasillos del poder. Mantenían una cercanía incestuosa con el establishment, en parte por su deseo de pertenecer a él, y mezclaban con naturalidad periodismo e intriga política. No se dedicaban solo a contar noticias, sino a generarlas; ni a criticar ministros, sino a nombrarlos y cesarlos... Eran ministroperiodistas.
Qué difícil es remontar una lectura cuando el protagonista y, en este caso, autor además, te cae mal. David Jiménez escribe "El director" refiriéndose a sí mismo en los años en que dirigió el periódico El Mundo. En las primeras páginas, Jiménez parece encantado de haberse conocido, repite unas chorromil veces que fue reportero en Asia durante chorromil años y da a entender que fue una decisión valiente e inteligente elegirle como director. Pero van pasando las páginas, Jiménez empieza a ejercer como director, empiezan a hacerle todo tipo de perrerías y la simpatía hacia él crece. Porque, ¿cómo no simpatizar con quien escribe desde las tripas y el rencor?
Jiménez, además, critica a un medio que adora y esa ambivalencia da credibilidad a su historia. Critica desde dentro y lo hace con fundamento:
El oficio que tenía como esencia contar las cosas se había convertido en guardián de sus propios secretos inconfesables: a los periodistas nos gustaba contar una buena historia, pero no la nuestra.
En su momento se compraron los derechos de "El director" para hacer una serie de televisión. No sé qué pasó con el proyecto, si sigue adelante o si, como tantos otros, ha acabado en el cajón de los guiones que nunca se llegan a rodar, pero creo que su adaptación sería un zambombazo.
Cómo se hace una chica, de Caitlin Moran
Con este libro, curiosamente, me ha pasado todo lo contrario que con "El director". Su protagonista, al igual que el estilo escribiendo de Moran, me conquistaron al principio. La chica del título, Johanna, es una chavala de 14 años torpe, divertida, más salida que el pico de una plancha y con una familia tan caótica y enérgica como ella.
Cuando eres una adolescente gorda, a la gente le cuesta calcular la edad que tienes. Cuando usas una talla 100E de sujetador, todos dan por hecho que eres sexualmente activa, y que has tenido relaciones sexuales sin protección y con regularidad en algún descampado. Ojalá se me hubiera presentado esa oportunidad. A mí todavía no me ha besado ningún chico.
Sin embargo, poquito a poco, el estilo chispeante de las primeras páginas empezó a cansarme, yo ya tenía ganas de trama, de que pasara algo. Y, cuando pasó, el libro empezó a dejar de interesarme.
"Cómo se hace una chica" parece formado por dos libros en uno. El primero, centrado en los catorce años de Johanna, es casi una sucesión de anécdotas, maravillosamente escritas y muy, muy divertidas. Johanna va cumpliendo años y entonces consigue un trabajo como redactora en una revista musical. Dieciséis años que tiene la chiquilla y le hacen encargos y le pagan por ello. Ajá. Ahí yo ya empiezo a no creerme nada. Y cuando Johanna se dedica a enrollarse con músicos y compañeros de la revista y absolutamente nadie de su entorno, ni los compañeros, ni su propia familia, (que vale que los ingleses son más despegados pero, ¿nadie le dice: nena que te vas a pillar una gonorrea?) advierten a la chiquilla que se ande con ojo, que no es buena idea andar liándose con treintañeros, ya el libro me ha perdido. El final, atropellado, y con la intervención crucial de unos personajes que ni sabemos quiénes son, acabó por defraudarme del todo. Una pena, porque la primera mitad es una gozada.
Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enríquez
Habrá gente a la que un libro tan profundamente malrollero como este no le enganche. No es mi caso.
Yo he pasado mañanas enteras desayunando mientras veía "Crímenes imperfectos", he mojado galletas en leche viendo recreaciones dramáticas de autopsias y asesinatos, así que tengo alta tolerancia al mal rollo. Y Mariana Enríquez cuenta el mal rollo con mucho salero:
Los japoneses creen que, después de morir, las almas van a un
lugar que tiene, digamos, un cupo limitado. Y que cuando se llegue a ese
límite, cuando no quede más lugar para las almas, van a empezar a
volver a este mundo. Esa vuelta es el anuncio del fin del mundo, en
realidad.
- Qué concepto más inmobiliario del más allá tienen estos japoneses.
- Mucha gente en un país chico.
"Los peligros de fumar en la cama" es un libro de relatos donde se mezclan el terror, lo sobrenatural, el realismo mágico y algunas grandes tragedias personales con la ironía y la mala leche. Hay historias de adolescentes locas de amor dispuestas a hacer amarres pero también a matar a su amado si este se enamora de otra, historias de fantasmas que acaban de enloquecer a quienes tienen cerca para que así ocupen su lugar o historias de fans tan obsesionadas por su ídolo que quieren devorarlo (literalmente). Enríquez tiene un estilo y un universo muy propio y, solo sea por eso, merece mucho la pena leerla.
Vivir con los dioses, de Neil Mac Gregor
De estos cuatro libros, todos atractivos, todos entretenidos, este señor libraco quizá sea el que más pereza os dé:
Precisamente por ser un tochazo proporciona lectura suficiente durante un confinamiento o un rebrote (crucemos los dedos). Muy interesante si os gusta la historia del arte, la antropología y los documentales de National Geographic. MacGregor toca diversos temas, a partir del análisis de algunos objetos o incluso algunos lugares muy concretos. Así, usa un cuchillo labrado azteca del siglo XV para hablar de los sacrificios rituales en distintas sociedades (la azteca, la de los antiguos griegos) y contar cuál era su sentido. Pero también habla de ritos de iniciación, fuegos sagrados o de tumbas de piedra estratégicamente situadas para que entre la luz en el solsticio de invierno, de modo que el sol "toca" a los muertos justo antes de que llegue a la primavera y todo reviva.
De las muchas leyendas e historias que cuenta el libro, especialmente divertida es la de la primera arca, que no era de Noé, sino de Utnapishtim. La historia difiere un poco de la de la biblia, habla de una época remota en la que los dioses estaban hartos de los humanos porque no paraban de reproducirse, hacían mucho ruido y cada día respetaban menos a los dioses. El consejo de los dioses (en Mesopotamia los dioses se organizaban así) decide mandar un diluvio y cargárselos a todos. Uno de los dioses, Enkil, no está de acuerdo: ¿si matan a los humanos quién adorará a los dioses? Así que avisa a Utnapishtim para que cree un barco donde pueda salvarse él, su familia, una pareja de cada especie y semillas suficientes.
Y vosotros, ¿leísteis más de lo habitual durante el confinamiento?, ¿tocará encerrarse otra vez pronto?, ¿hacemos una porra?, ¿qué mito os gusta más, el de Noé o el de Utnapishtim?
Mantengo este blog porque si las hombreras y el flúor volvieron a ponerse de moda, ¿por qué no los blogs?
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martes, 21 de julio de 2020
lunes, 1 de junio de 2020
Famosos confinados, famosos trastornados
¿Qué os ha salvado durante el confinamiento?, ¿el catálogo de Netflix?, ¿las videollamadas constantes?, ¿tirar miguitas de pan a los gorriones desde vuestro balcón con la esperanza de que se acerquen a ti y puedas domesticarlos como en la película aquella de Burt Lancaster? Esto último no funciona, sobre todo si tienes un gato que corre hacia el balcón en cuanto un pájaro osa posarse. Así que, cuando vi que mi plan para convertirme en ornitóloga fallaba, me dediqué a analizar cómo llevaban el confinamiento los ricos y famosos. He visto muchos perfiles de instagram, muchos tiktoks, muchos pantallazos, me he reído mucho y, con el ánimo de compartir esas buenas risas con vosotros, os traigo un top ten que podríamos llamar "famosos confinados, famosos trastornados". Unos más que otros, claro.
10. Arnold Schwarzenegger
Nos hemos pasado la vida pensando que Arnold (paso de volver a escribir su apellido, es agotador) era un actor limitado y poco expresivo. Para nada. Es un actorazo. Toda su carrera haciendo de tipo duro cuando es un señor entrañable, adorable, amable y querible. Su confinamiento es el sueño de toda niña cursi de siete años, ¡vive con un pony y una burrita! Eso sí, la decoración de su cocina es digna de señora de ochenta años.
9. Kourtney Kardashian
Hubo una época oscura de mi vida en la que me enganché al programa de las Kardashian. Lo admito públicamente porque ya lo he superado, como Kiko Rivera con sus adicciones a "sustancias" (me encanta ese uso de la palabra "sustancias", es el eufemismo definitivo sirve para la cocaína, para el sulfuro, para el bicarbonato...). Engancharse a "Keeping up with the Kardashians" es como una adicción, necesitas salir tú, por mucho que digan desde fuera o tomas la decisión personalmente o no hay manera. El día que tomé la decisión fue viendo un programa en que las hermanas estaban en uno de sus viajes familiares por paraísos del mundo, las K estaban tumbadas en sus tumbonas y las niñas (hijas de Kim y Kourtney) se bañaban en la piscina de su bungalow privado con unas colas de sirena de quita y pon. Kris Jenner, la matriarca del klan, se quedó mirando a Kourtney, su hija mayor, muy fijamente y le dijo: "Tú sabes que las sirenas no existen, ¿no?". Kourtney dijo que claro que sabía que no existían... ahora, se habían extinguido, como los dinosaurios.
La mente de Kourtney Kardashian es una despensa que almacena de todo un poco: animales mitológicos y reales coexistiendo junto a frases de coaching, citas de la biblia y comida sin gluten, que ella leyó en algún sitio que eso era súper sano. Pero fijaos en su casa. Y en esa loma verde del fondo, que seguro que también pertenece a su casa. Así cualquiera believes in God´s plan, Kourtney.
8. Ryan Reynolds and friends
Ser una celebrity en el siglo XXI es más duro de lo que tú, desde tu piso interior de 40 metros cuadrados, te crees. Ser famoso e ideal 24 horas al día es agotador. En la época del Hollywood clásico las estrellas se arreglaban para sus premieres y el resto de su vida podía seguir de forma más normal. Luego llegaron los paparazzis y las pilladas y los robados, pero aún te quedaba la intimidad del hogar. Ahora, con las redes sociales, ni siquiera eso. Tienes que ser cool todo el tiempo. Y aquí tenéis la prueba, con Jake Gyllenhaal y el chavalito de "Spiderman" haciendo: a. el pino; b. mientras se ponen una camiseta; c. sin perder la vida en el intento; d. nominando a otra celebrity después, solo para joder.
Por supuesto, en este video todos somos Ryan Reynolds. No nos salía el pino en quinto de EGB, nos va a salir ahora.
7. Paula Moya
No sé quién es Paula Moya. Confundo a esta caterva de chicas monísimas, flacas y de larga melena que suelen salir por el Hola o el Trendencias para darnos respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho del tipo de: ¿cómo combinar una falda midi?, ¿cómo lucir nuestras camisas de pijama en la calle?
Aquí, Paula te aconseja cómo vestirte para cada ocasión. ¡Que no sales de casa, Paula!, ¿de qué ocasión hablas?, ¿cómo vestirte para bajar la basura?, ¿qué llevar para ir al Lidl?
6. Madonna
Los introvertidos, los que teletrabajamos, los amantes de la cocina, la lectura o el bricolaje, los que nos entretenemos viendo cualquier programa de Jamie Oliver (y deduciendo de qué época es según esté él más o menos gocho)... no llevamos mal el encierro. Pero si eres Madonna y estás acostumbrada a viajar por el mundo y a trabajar con un ejército de asistentes personales, jefes de prensa, estilistas, chóferes y más, cuando te quedas sola te vuelves, literalmente, loca:
5. Andrés Calamaro
Madonna habría llevado su confinamiento de otra manera si hubiera hecho lo que Andrés Calamaro... es decir, llamar a su dealer.
4. Jon Kortajarena
Los modelos son un sector que, tradicionalmente, ha sufrido mucho. Esas top models que fueron unas niñas desgraciadas en su instituto porque eran flacas y altas, hasta que acompañaron a una amiga a un casting y las seleccionaron a ellas, precisamente por ser altas y flacas. Alguien debería hablar con esas amigas que se quedaron por el camino, a las que rechazaron en el casting. Pero eso es otro tema.
La vida del top model internacional es muy dura. Viajan mucho. Y la soledad de los hoteles. Y lo mal que se come en los aeropuertos. Una tragedia. Y todo para que tú llegues a tu casa, te encuentres en el frigorífico un limón pocho y un yogur caducado, quieras pedir algo de comer por Glovo y te traten así:
Yo te entiendo, Jon, al final cuando se tiene un antojo no es por hambre, es otra cosa. Es ilusión, es un concepto abstracto, un deseo... tú, Jon, estabas soñando con una tortilla platónica, perfecta e idealizada a lo largo de tus viajes por países donde el aceite de oliva está carísimo y esos malditos repartidores jugaron con tus sentimientos. Todos somos Jon.
3. Tamara Gorro
Qué elegir de ese festival que es la cuenta de instagram de Tamara Gorro. La antigua colaboradora de televisión, concursante de realities, ahora casada con un futbolista, valedora de lanoble causa de la gestación subrogada, influencer y, en definitiva, mujer del renacimiento, esta Ana Obregón del siglo XXI, lo da todo en su instagram. Un tercio de frases de autoayuda, otro de fotos sexies y el otro tercio un batiburrillo de cosas locas tipo Tamara bailando a lo JLo, Tamara haciendo imitaciones o Tamara tiñéndose en casa. Si tenéis una tarde tonta (y ya ni sé la de tardes tontas que llevamos con esto del confinamiento) echad un rato en el perfil de Tamara. No decepciona:
2. Paulina Rubio
La chica dorada está pasando la cuarentena en su casoplón de Miami con la despensa llena de tequila. Porque si la vida te da limones, pide sal y tequila, wey.
1. Miranda Makaroff
Cantantes con sustancias suficientes en su casa para pasar todos los encierros que vengan, instagrammers que ven el lado cuqui de una pandemia mundial, modelos enfurruñados por tontunadas... Podría parecer difícil elegir entre tanto trastornado, pero la ganadora lo es por goleada. Ella es España en el Malta-España, es Loreen en Eurovisión, es Abel Caballero en las elecciones de Vigo.
Subid el volumen y disfrutad de esta obra maestra del dadaísmo:
Y vosotros, si fuerais celebrities, ¿cómo creéis que estaríais pasando la pandemia? Yo creo que entre Paulina y Arnold. Es decir, borracha dando abrazos a mi burrito.
https://twitter.com/meganemarICON/status/1246765246271950851?s=20
10. Arnold Schwarzenegger
Nos hemos pasado la vida pensando que Arnold (paso de volver a escribir su apellido, es agotador) era un actor limitado y poco expresivo. Para nada. Es un actorazo. Toda su carrera haciendo de tipo duro cuando es un señor entrañable, adorable, amable y querible. Su confinamiento es el sueño de toda niña cursi de siete años, ¡vive con un pony y una burrita! Eso sí, la decoración de su cocina es digna de señora de ochenta años.
Hubo una época oscura de mi vida en la que me enganché al programa de las Kardashian. Lo admito públicamente porque ya lo he superado, como Kiko Rivera con sus adicciones a "sustancias" (me encanta ese uso de la palabra "sustancias", es el eufemismo definitivo sirve para la cocaína, para el sulfuro, para el bicarbonato...). Engancharse a "Keeping up with the Kardashians" es como una adicción, necesitas salir tú, por mucho que digan desde fuera o tomas la decisión personalmente o no hay manera. El día que tomé la decisión fue viendo un programa en que las hermanas estaban en uno de sus viajes familiares por paraísos del mundo, las K estaban tumbadas en sus tumbonas y las niñas (hijas de Kim y Kourtney) se bañaban en la piscina de su bungalow privado con unas colas de sirena de quita y pon. Kris Jenner, la matriarca del klan, se quedó mirando a Kourtney, su hija mayor, muy fijamente y le dijo: "Tú sabes que las sirenas no existen, ¿no?". Kourtney dijo que claro que sabía que no existían... ahora, se habían extinguido, como los dinosaurios.
La mente de Kourtney Kardashian es una despensa que almacena de todo un poco: animales mitológicos y reales coexistiendo junto a frases de coaching, citas de la biblia y comida sin gluten, que ella leyó en algún sitio que eso era súper sano. Pero fijaos en su casa. Y en esa loma verde del fondo, que seguro que también pertenece a su casa. Así cualquiera believes in God´s plan, Kourtney.
8. Ryan Reynolds and friends
Ser una celebrity en el siglo XXI es más duro de lo que tú, desde tu piso interior de 40 metros cuadrados, te crees. Ser famoso e ideal 24 horas al día es agotador. En la época del Hollywood clásico las estrellas se arreglaban para sus premieres y el resto de su vida podía seguir de forma más normal. Luego llegaron los paparazzis y las pilladas y los robados, pero aún te quedaba la intimidad del hogar. Ahora, con las redes sociales, ni siquiera eso. Tienes que ser cool todo el tiempo. Y aquí tenéis la prueba, con Jake Gyllenhaal y el chavalito de "Spiderman" haciendo: a. el pino; b. mientras se ponen una camiseta; c. sin perder la vida en el intento; d. nominando a otra celebrity después, solo para joder.
Por supuesto, en este video todos somos Ryan Reynolds. No nos salía el pino en quinto de EGB, nos va a salir ahora.
7. Paula Moya
No sé quién es Paula Moya. Confundo a esta caterva de chicas monísimas, flacas y de larga melena que suelen salir por el Hola o el Trendencias para darnos respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho del tipo de: ¿cómo combinar una falda midi?, ¿cómo lucir nuestras camisas de pijama en la calle?
Aquí, Paula te aconseja cómo vestirte para cada ocasión. ¡Que no sales de casa, Paula!, ¿de qué ocasión hablas?, ¿cómo vestirte para bajar la basura?, ¿qué llevar para ir al Lidl?
Paula, dime, ¿cuál es el outfil perfecto para levantarme del sofá e irme al baño a hacer caca?
6. Madonna
Los introvertidos, los que teletrabajamos, los amantes de la cocina, la lectura o el bricolaje, los que nos entretenemos viendo cualquier programa de Jamie Oliver (y deduciendo de qué época es según esté él más o menos gocho)... no llevamos mal el encierro. Pero si eres Madonna y estás acostumbrada a viajar por el mundo y a trabajar con un ejército de asistentes personales, jefes de prensa, estilistas, chóferes y más, cuando te quedas sola te vuelves, literalmente, loca:
Podría ser Joaquín Reyes diciendo aquello de "toca, toca, acero para los barcos", pero no.
5. Andrés Calamaro
Madonna habría llevado su confinamiento de otra manera si hubiera hecho lo que Andrés Calamaro... es decir, llamar a su dealer.
El momento Ramadán es el nuevo mineralismo.
4. Jon Kortajarena
Los modelos son un sector que, tradicionalmente, ha sufrido mucho. Esas top models que fueron unas niñas desgraciadas en su instituto porque eran flacas y altas, hasta que acompañaron a una amiga a un casting y las seleccionaron a ellas, precisamente por ser altas y flacas. Alguien debería hablar con esas amigas que se quedaron por el camino, a las que rechazaron en el casting. Pero eso es otro tema.
La vida del top model internacional es muy dura. Viajan mucho. Y la soledad de los hoteles. Y lo mal que se come en los aeropuertos. Una tragedia. Y todo para que tú llegues a tu casa, te encuentres en el frigorífico un limón pocho y un yogur caducado, quieras pedir algo de comer por Glovo y te traten así:
Yo te entiendo, Jon, al final cuando se tiene un antojo no es por hambre, es otra cosa. Es ilusión, es un concepto abstracto, un deseo... tú, Jon, estabas soñando con una tortilla platónica, perfecta e idealizada a lo largo de tus viajes por países donde el aceite de oliva está carísimo y esos malditos repartidores jugaron con tus sentimientos. Todos somos Jon.
3. Tamara Gorro
Qué elegir de ese festival que es la cuenta de instagram de Tamara Gorro. La antigua colaboradora de televisión, concursante de realities, ahora casada con un futbolista, valedora de la
¿Quién hace las fotos?, ¿un asistente personal de Tamara?, ¿ese asistente está encerrado en casa con Tamara, el marido futbolista y los chiquillos?
2. Paulina Rubio
La chica dorada está pasando la cuarentena en su casoplón de Miami con la despensa llena de tequila. Porque si la vida te da limones, pide sal y tequila, wey.
1. Miranda Makaroff
Cantantes con sustancias suficientes en su casa para pasar todos los encierros que vengan, instagrammers que ven el lado cuqui de una pandemia mundial, modelos enfurruñados por tontunadas... Podría parecer difícil elegir entre tanto trastornado, pero la ganadora lo es por goleada. Ella es España en el Malta-España, es Loreen en Eurovisión, es Abel Caballero en las elecciones de Vigo.
Subid el volumen y disfrutad de esta obra maestra del dadaísmo:
Y vosotros, si fuerais celebrities, ¿cómo creéis que estaríais pasando la pandemia? Yo creo que entre Paulina y Arnold. Es decir, borracha dando abrazos a mi burrito.
https://twitter.com/meganemarICON/status/1246765246271950851?s=20
jueves, 23 de abril de 2020
Pandemias como las de antes
¿Cómo estáis, confinados míos?
Os traigo un remedio infalible para paliar el encierro.
Hay gente que cuando acaba de romper con su churri se pone comedias románticas de gente guapa enamorándose. Le veo muchas lagunas a ese plan. Lo más eficaz es ver un drama donde la gente sufre horrores para sentirte mucho mejor porque, en comparación con los niños que recogen minas antipersona en el Kurdistán, pues chica, tú estás mucho mejor. Siguiendo esa estrategia, me propongo animar vuestro arresto domiciliario comparando nuestra pandemia haciendo pan y viendo series con la de las gentes que sufrieron una pandemia en tiempos pretéritos. Amigos, hablemos de la peste negra.
Hubo muchas, pero que muchas epidemias de peste en la historia de la humanidad, pero la más popular, la que más números especiales de National Geographic o Muy Historia ha copado fue la que arrasó Europa en el siglo XIV. Llegó a través de un barco procedente de Asia al puerto de Crimea. El barco traería sedas, especias o lo que quiera que se estilara en la época, muchas ratas y un polizonte: la peste. A través de las rutas comerciales y las ratas que infestaban los barcos la peste se fue propagando por toda Europa. Hacia 1346 llegó a Italia, y la arrasó, por algo era la zona más próspera de la época con urbes super pobladas como Florencia (90.000 habitantes, figuraos qué estrés). Sobrevivió una quinta parte de la población. De ahí fue pasando al resto de Europa: un cuarenta por ciento de la población de Navarra sobrevivió, un treinta por ciento en Cataluña.
La peste no solo era más letal que muchas otras epidemias, era más de todo:
- Más indiscriminada, porque afectaba a niños y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres.
- Más rápida, porque había gente que despertaba sana y segura de que no le iba a pasar nada y esa misma noche moría.
- Más asquerosa, porque si no morías rápidamente vivías un proceso precioso consistente en: náuseas, fiebre, tos, esputos sanguinolentos y, a más a más, aparecían unas bubas negras que al romperse supuraban con un olor nauseabundo.
Aquello era el apocalipsis. Agnolo de Tura, un señor de Siena, tenía cinco hijos. Los cinco murieron, y excavó él mismo sus tumbas, bien profundas, para que los animales no se los comieran. Si no quedaba ningún Agnolo de Tura para ocuparse de ti, o tus amigos y familiares ya habían huido de la zona, te tiraban a una fosa común. La huida era la forma de protegerse, los nobles o mercaderes con dinero se iban a sus villas en el campo, las cerraban a cal y canto y, a lo "Decamerón" se entretenían entre ellos contándose historias, cantando, cocinando... Un confinamiento sin Netflix ni internet, normal que la gente de antaño aprovechara para escribir obras magnas, a ver, así cualquiera. Ponte ahora a escribir "Macbeth", Shakespeare, con directos de pilates en instagram, videollamadas con los colegas, tantas recetas distintas de pan por hacer y un número infinito de videos de gatitos en youtube.
En el siglo XIV la gente no se confinaba ni huía al campo para que el sistema sanitario no colapsara porque no existía sistema sanitario. Es más, por no existir, no existía ni la medicina como tal, la basada en el método científico. Los médicos de la época eran curanderos que recomendaban remedios caseros muy útiles para las molestias del día a día. Pero el saber teórico se basaba en la tradición heredada de griegos y romanos. Ahora nos parece surrealista, pero durante siglos se aseguraba que había cuatro humores en el cuerpo: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema y las enfermedades se producían por un desequilibrio entre estos cuatro componentes, de forma que la manera de restaurarlo era mediante sangrías o mediante la colocación de sanguijuelas. Ante la peste se sucedieron las teorías a cuál más surrealista: se propaga por la vista (te miran y, ¡boom! contagiada, como pasa con Michael Fassbender que te mira y ¡boom!, embarazada), la causan los judíos, las brujas o, mi favorita: la causa una triple conjunción de Saturno, Júpiter y Marte en el grado cuarenta de Acuario.
Ahora, algunosgilipollas histéricos amenazan a sus vecinos cuando se enteran de que podrían estar contagiados. En la Edad Media no se andaban con notas bajo la puerta, organizaban pogromos (saqueos, matanzas) contra la población judía.
Aún así, había médicos que, con toda su buena intención y sus teorías raras, intentaban ayudar a los enfermos. Trataban de protegerse, pero claro, no contaban con EPIs, guantes y mascarilla. En el siglo XVII se instauró su "outfit", bastante más distinguido y enigmático que las EPIs: botas de cuero, guantes y sombrero, un bastón con el que tocar al paciente y, lo mejor, unas máscaras con forma de pico de ave en cuya punta colocaban hierbas aromáticas para no ahogarse con el hedor que desprendían los enfermos.
La peste se dio por extinguida en 1361, básicamente cuando contagió todo lo contagiable. Entre 1346 y 1666 la peste volvió... ¡27 veces!, en la última de ellas fue cuando Shakespeare se confinó y escribió "Macbeth" y "El rey Lear". Yo he hecho croquetas. ¿Y vosotros?, ¿sois más de pan o de croquetas?, ¿de pilates o del gym virtual de Patry Jordan?, ¿vuestros vecinos cantan para todo el barrio o son más de insultar al que saca al perro más de lo que debería?
Os traigo un remedio infalible para paliar el encierro.
Hay gente que cuando acaba de romper con su churri se pone comedias románticas de gente guapa enamorándose. Le veo muchas lagunas a ese plan. Lo más eficaz es ver un drama donde la gente sufre horrores para sentirte mucho mejor porque, en comparación con los niños que recogen minas antipersona en el Kurdistán, pues chica, tú estás mucho mejor. Siguiendo esa estrategia, me propongo animar vuestro arresto domiciliario comparando nuestra pandemia haciendo pan y viendo series con la de las gentes que sufrieron una pandemia en tiempos pretéritos. Amigos, hablemos de la peste negra.
Pérez Reverte sabe que sois unos flojos. Si queréis dejar de ser flojos, ya sabéis, id a una guerra.
Hubo muchas, pero que muchas epidemias de peste en la historia de la humanidad, pero la más popular, la que más números especiales de National Geographic o Muy Historia ha copado fue la que arrasó Europa en el siglo XIV. Llegó a través de un barco procedente de Asia al puerto de Crimea. El barco traería sedas, especias o lo que quiera que se estilara en la época, muchas ratas y un polizonte: la peste. A través de las rutas comerciales y las ratas que infestaban los barcos la peste se fue propagando por toda Europa. Hacia 1346 llegó a Italia, y la arrasó, por algo era la zona más próspera de la época con urbes super pobladas como Florencia (90.000 habitantes, figuraos qué estrés). Sobrevivió una quinta parte de la población. De ahí fue pasando al resto de Europa: un cuarenta por ciento de la población de Navarra sobrevivió, un treinta por ciento en Cataluña.
La peste no solo era más letal que muchas otras epidemias, era más de todo:
- Más indiscriminada, porque afectaba a niños y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres.
- Más rápida, porque había gente que despertaba sana y segura de que no le iba a pasar nada y esa misma noche moría.
- Más asquerosa, porque si no morías rápidamente vivías un proceso precioso consistente en: náuseas, fiebre, tos, esputos sanguinolentos y, a más a más, aparecían unas bubas negras que al romperse supuraban con un olor nauseabundo.
Aquello era el apocalipsis. Agnolo de Tura, un señor de Siena, tenía cinco hijos. Los cinco murieron, y excavó él mismo sus tumbas, bien profundas, para que los animales no se los comieran. Si no quedaba ningún Agnolo de Tura para ocuparse de ti, o tus amigos y familiares ya habían huido de la zona, te tiraban a una fosa común. La huida era la forma de protegerse, los nobles o mercaderes con dinero se iban a sus villas en el campo, las cerraban a cal y canto y, a lo "Decamerón" se entretenían entre ellos contándose historias, cantando, cocinando... Un confinamiento sin Netflix ni internet, normal que la gente de antaño aprovechara para escribir obras magnas, a ver, así cualquiera. Ponte ahora a escribir "Macbeth", Shakespeare, con directos de pilates en instagram, videollamadas con los colegas, tantas recetas distintas de pan por hacer y un número infinito de videos de gatitos en youtube.
¿Habría bardos cantando versiones de "Resistiré" en la plaga de la peste del XIV?
En el siglo XIV la gente no se confinaba ni huía al campo para que el sistema sanitario no colapsara porque no existía sistema sanitario. Es más, por no existir, no existía ni la medicina como tal, la basada en el método científico. Los médicos de la época eran curanderos que recomendaban remedios caseros muy útiles para las molestias del día a día. Pero el saber teórico se basaba en la tradición heredada de griegos y romanos. Ahora nos parece surrealista, pero durante siglos se aseguraba que había cuatro humores en el cuerpo: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema y las enfermedades se producían por un desequilibrio entre estos cuatro componentes, de forma que la manera de restaurarlo era mediante sangrías o mediante la colocación de sanguijuelas. Ante la peste se sucedieron las teorías a cuál más surrealista: se propaga por la vista (te miran y, ¡boom! contagiada, como pasa con Michael Fassbender que te mira y ¡boom!, embarazada), la causan los judíos, las brujas o, mi favorita: la causa una triple conjunción de Saturno, Júpiter y Marte en el grado cuarenta de Acuario.
Ahora, algunos
Aún así, había médicos que, con toda su buena intención y sus teorías raras, intentaban ayudar a los enfermos. Trataban de protegerse, pero claro, no contaban con EPIs, guantes y mascarilla. En el siglo XVII se instauró su "outfit", bastante más distinguido y enigmático que las EPIs: botas de cuero, guantes y sombrero, un bastón con el que tocar al paciente y, lo mejor, unas máscaras con forma de pico de ave en cuya punta colocaban hierbas aromáticas para no ahogarse con el hedor que desprendían los enfermos.
La peste se dio por extinguida en 1361, básicamente cuando contagió todo lo contagiable. Entre 1346 y 1666 la peste volvió... ¡27 veces!, en la última de ellas fue cuando Shakespeare se confinó y escribió "Macbeth" y "El rey Lear". Yo he hecho croquetas. ¿Y vosotros?, ¿sois más de pan o de croquetas?, ¿de pilates o del gym virtual de Patry Jordan?, ¿vuestros vecinos cantan para todo el barrio o son más de insultar al que saca al perro más de lo que debería?
miércoles, 25 de marzo de 2020
¿Qué tipo de confinaimbécil eres?
En las crisis es donde sale lo mejor del ser humano. Shakespeare escribió "El rey Lear" durante una plaga. Y Bocaccio se inspiró en la peste de 1348 para escribir "el Decamerón". Yo también estoy aprovechando el tiempo de confinamiento a costa del coronavirus, pero a mi manera. Y os traigo un test con el que sabréis si este encierro os está sirviendo para algo, si está siendo una anagnórisis pandémica mundial que nos cambiará para siempre o si más bien está sacando lo peor de vosotros mismos (espoiler, va a ser lo segundo).
Elige una de estas canciones para acompañarte durante la cuarentena:
A. Un clásico: "corazón partío", de Alejandro Sanz. ¿A quién no le gusta? Si es que es oírla y ponerte a cantar: ¿quién me va a entregar sus emocioooooones?
B. Somebody's watching me, de Rockwell.
C. "Resistiré", del Dúo dinámico, en la versión acústica de Josean el del tercero derecha.
D. "Volveremos a brindar", de Lucía Gil. "Color esperanza", de Diego Torres. Canciones que contagien positividad y esperanza, que nos hacen falta.
¿Qué invento o innovación de los últimos años crees que es más útil a la sociedad?
A. Twitter.
B. Internet, es una ventana al mundo, donde encontrar de todo. Si sabes buscar, claro.
C. El satisfyer. No, espera, mejor un sillón de esos reclinables que dan masajes.
D. Elijo dos. Los smartphones e instagram.
Por fin se acaba la cuarentena y las celebrities, en una campaña para incentivar la vuelta a la vida social, se ofrecen a tomar unas cañas con el pueblo. ¿Con qué famoso te irías de vermut/vinos/cañas?
A. Con Joaquín, el del Betis. Es que mira que es gracioso el tío. Nos ibamos echar unas risas.
B. Iker Jiménez. Y que me cuente todo lo que sabe y, sobre todo, lo que no le dejan contar en su programa.
C. Paso de ningún famoso y de salir a beber, me quedo en mi casa a dormir.
D. ¿Valen famosos internacionales? Jameela Jamil, que es guapa por dentro y por fuera.
Esta es chunga. Elige una frase, un dicho, una expresión... que te defina:
A. "Diles que vas de mi parte y así te hacen el descuento".
B. "La verdad está ahí fuera".
C. "Solo estar durmiendo es mejor que estar dormido". De Siniestro Total.
D. No sé dónde leí esto, pero intento guiarme en cada acto de mi vida por esta frase: "Cuando tienes el sol dentro no importa lo fuerte que llueva fuera".
Cierra los ojos. Imagina que puedes salir de la calle y no solo para ir al súper, no... ¡que puedes viajar! ¿A dónde irías?
A. A donde siempre, a la playa. O a la costa del Sol o al norte por Galicia. Porque las mejores playas están aquí y como aquí no se come en ningún sitio.
B. Mi viaje soñado es el Área 51, en el desierto de Nevada, en Estados Unidos.
C. Me gustan los viajes intensos, de esos en los que ves tres países en diez días, de esos que vuelves a casa reventada y necesitando otras vacaciones.
D. Fuerteventura, Bali... algún sitio donde pueda hacer un retiro de yoga y que fotografíe bien.
Mayoría de A:
El cuñado
El ya lo sabía. Había que haber prohibido las reuniones de más de cien personas a finales de febrero. Que nos iba a pasar lo mismo que a los italianos. Que habría que haber hecho acopio de mascarillas y material médico ya en enero. Que habría que haber extremado la seguridad en los asilos. Todo esto lo sabe y lo dice y repite a quien quiera escuchar, que no tenga ni idea de medicina no le va a parar, porque no tendrá conocimientos pero sí muchas opiniones. Pasa más tiempo tecleando con furia en twitter que durmiendo. Sin embargo, el historial de twitter es su gran enemigo, porque si lo repasas verás que antes dijo que para qué mandar a los niños a casa si ellos no iban a enfermar, y que el coronavirus solo era una gripe y tampoco había que exagerar. Pero eso qué más da, decir cosas contradictorias es lo que garantiza que siempre aciertes y el cuñado pueda decir lo que más le gusta en la vida: "yo ya lo sabía".
Mayoría de B:
El conspiranoico
Si un avión vuela bajo y tú lo oyes desde tu casa tu primer pensamiento es: "nos están fumigando para eliminar el virus". Lees con atención todo lo que suene marginal y conspirativo, ya sean terraplanistas o teorías sobre los estados escuchando nuestras conversaciones de whatsapp del chat "amigachos". Antes creías que este virus lo habían creado los chinos en un laboratorio con la intención de iniciar una guerra bacteriológica con los Estados Unidos y que la cosa salió mal. Luego pensaste que no, que era al revés, una cosa de los americanos, ¿o quizá de los rusos? Aunque últimamente has oído una teoría en Forocoches que te convence aún más: Esther Doña, la jovencísima esposa de Carlos Falcó viajó a Milán para contagiarse, volvió a España y pasó el coronavirus a su octogenario marido. Resultado: el crimen perfecto.
Mayoría de C:
La estresada
Caceroladas. Aplausos a las ocho. Juegas al bingo con tus vecinos del patio interior. Pinchas los sábados por la noche en tu balcón para todo el barrio y admites sugerencias vía mail, whatsapp o a grito pelado de balcón a balcón. Haces yoga a primera hora de la mañana a través del directo de instagram de tu profesora. Teletrabajas. Estás apuntada a varios cursos de Domestika. Mantienes el contacto vía skype con tu familia, vía zoom con tus compañeros del gimnasio y vía hangouts con tu cuadrilla con los que quedas para un botellón virtual juernes y viernes. El whatsapp de tu compañeros de colegio echa humo. Estás estresada, ¿cuándo dicen que se acaba el apocalipsis? A ver si así duermes un poco.
Mayoría de D:
La positiva
Esta es una oportunidad para ser mejores personas. Para consumir menos y pensar más. Para mirar hacia dentro y no hacia fuera. Para leer. Reflexionar. Y, por supuesto, para subir a tu instagram mensajes positivos con la profundidad de una taza de mister Wonderful, mientras posas (por supuesto súper favorecida, que el confinamiento no es excusa para descuidarse) y se ve de fondo o bien tu jardín de 50 metros cuadrados o tu salón decorado con estilo minimal. Este confinamiento tiene muchísimos puntos positivos... ¡si cada día tienes más seguidores en tus redes sociales!
Y a vosotros, ¿qué os ha salido en este siempre riguroso test?, ¿qué tal estáis?, ¿más aburridos que en vuestra vida?, ¿comprobando que el catálogo de Netflix es finito?, ¿o tenéis a los niños en casa y envidiáis a los que se aburren?
Elige una de estas canciones para acompañarte durante la cuarentena:
A. Un clásico: "corazón partío", de Alejandro Sanz. ¿A quién no le gusta? Si es que es oírla y ponerte a cantar: ¿quién me va a entregar sus emocioooooones?
B. Somebody's watching me, de Rockwell.
C. "Resistiré", del Dúo dinámico, en la versión acústica de Josean el del tercero derecha.
D. "Volveremos a brindar", de Lucía Gil. "Color esperanza", de Diego Torres. Canciones que contagien positividad y esperanza, que nos hacen falta.
¿Qué invento o innovación de los últimos años crees que es más útil a la sociedad?
A. Twitter.
B. Internet, es una ventana al mundo, donde encontrar de todo. Si sabes buscar, claro.
C. El satisfyer. No, espera, mejor un sillón de esos reclinables que dan masajes.
D. Elijo dos. Los smartphones e instagram.
Por fin se acaba la cuarentena y las celebrities, en una campaña para incentivar la vuelta a la vida social, se ofrecen a tomar unas cañas con el pueblo. ¿Con qué famoso te irías de vermut/vinos/cañas?
A. Con Joaquín, el del Betis. Es que mira que es gracioso el tío. Nos ibamos echar unas risas.
B. Iker Jiménez. Y que me cuente todo lo que sabe y, sobre todo, lo que no le dejan contar en su programa.
C. Paso de ningún famoso y de salir a beber, me quedo en mi casa a dormir.
D. ¿Valen famosos internacionales? Jameela Jamil, que es guapa por dentro y por fuera.
Esta es chunga. Elige una frase, un dicho, una expresión... que te defina:
A. "Diles que vas de mi parte y así te hacen el descuento".
B. "La verdad está ahí fuera".
C. "Solo estar durmiendo es mejor que estar dormido". De Siniestro Total.
D. No sé dónde leí esto, pero intento guiarme en cada acto de mi vida por esta frase: "Cuando tienes el sol dentro no importa lo fuerte que llueva fuera".
Cierra los ojos. Imagina que puedes salir de la calle y no solo para ir al súper, no... ¡que puedes viajar! ¿A dónde irías?
A. A donde siempre, a la playa. O a la costa del Sol o al norte por Galicia. Porque las mejores playas están aquí y como aquí no se come en ningún sitio.
B. Mi viaje soñado es el Área 51, en el desierto de Nevada, en Estados Unidos.
C. Me gustan los viajes intensos, de esos en los que ves tres países en diez días, de esos que vuelves a casa reventada y necesitando otras vacaciones.
D. Fuerteventura, Bali... algún sitio donde pueda hacer un retiro de yoga y que fotografíe bien.
Mayoría de A:
El cuñado
El ya lo sabía. Había que haber prohibido las reuniones de más de cien personas a finales de febrero. Que nos iba a pasar lo mismo que a los italianos. Que habría que haber hecho acopio de mascarillas y material médico ya en enero. Que habría que haber extremado la seguridad en los asilos. Todo esto lo sabe y lo dice y repite a quien quiera escuchar, que no tenga ni idea de medicina no le va a parar, porque no tendrá conocimientos pero sí muchas opiniones. Pasa más tiempo tecleando con furia en twitter que durmiendo. Sin embargo, el historial de twitter es su gran enemigo, porque si lo repasas verás que antes dijo que para qué mandar a los niños a casa si ellos no iban a enfermar, y que el coronavirus solo era una gripe y tampoco había que exagerar. Pero eso qué más da, decir cosas contradictorias es lo que garantiza que siempre aciertes y el cuñado pueda decir lo que más le gusta en la vida: "yo ya lo sabía".
Mayoría de B:
El conspiranoico
Si un avión vuela bajo y tú lo oyes desde tu casa tu primer pensamiento es: "nos están fumigando para eliminar el virus". Lees con atención todo lo que suene marginal y conspirativo, ya sean terraplanistas o teorías sobre los estados escuchando nuestras conversaciones de whatsapp del chat "amigachos". Antes creías que este virus lo habían creado los chinos en un laboratorio con la intención de iniciar una guerra bacteriológica con los Estados Unidos y que la cosa salió mal. Luego pensaste que no, que era al revés, una cosa de los americanos, ¿o quizá de los rusos? Aunque últimamente has oído una teoría en Forocoches que te convence aún más: Esther Doña, la jovencísima esposa de Carlos Falcó viajó a Milán para contagiarse, volvió a España y pasó el coronavirus a su octogenario marido. Resultado: el crimen perfecto.
Mayoría de C:
La estresada
Caceroladas. Aplausos a las ocho. Juegas al bingo con tus vecinos del patio interior. Pinchas los sábados por la noche en tu balcón para todo el barrio y admites sugerencias vía mail, whatsapp o a grito pelado de balcón a balcón. Haces yoga a primera hora de la mañana a través del directo de instagram de tu profesora. Teletrabajas. Estás apuntada a varios cursos de Domestika. Mantienes el contacto vía skype con tu familia, vía zoom con tus compañeros del gimnasio y vía hangouts con tu cuadrilla con los que quedas para un botellón virtual juernes y viernes. El whatsapp de tu compañeros de colegio echa humo. Estás estresada, ¿cuándo dicen que se acaba el apocalipsis? A ver si así duermes un poco.
Mayoría de D:
La positiva
Esta es una oportunidad para ser mejores personas. Para consumir menos y pensar más. Para mirar hacia dentro y no hacia fuera. Para leer. Reflexionar. Y, por supuesto, para subir a tu instagram mensajes positivos con la profundidad de una taza de mister Wonderful, mientras posas (por supuesto súper favorecida, que el confinamiento no es excusa para descuidarse) y se ve de fondo o bien tu jardín de 50 metros cuadrados o tu salón decorado con estilo minimal. Este confinamiento tiene muchísimos puntos positivos... ¡si cada día tienes más seguidores en tus redes sociales!
Y a vosotros, ¿qué os ha salido en este siempre riguroso test?, ¿qué tal estáis?, ¿más aburridos que en vuestra vida?, ¿comprobando que el catálogo de Netflix es finito?, ¿o tenéis a los niños en casa y envidiáis a los que se aburren?
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