En las crisis es donde sale lo mejor del ser humano. Shakespeare escribió "El rey Lear" durante una plaga. Y Bocaccio se inspiró en la peste de 1348 para escribir "el Decamerón". Yo también estoy aprovechando el tiempo de confinamiento a costa del coronavirus, pero a mi manera. Y os traigo un test con el que sabréis si este encierro os está sirviendo para algo, si está siendo una anagnórisis pandémica mundial que nos cambiará para siempre o si más bien está sacando lo peor de vosotros mismos (espoiler, va a ser lo segundo).
Elige una de estas canciones para acompañarte durante la cuarentena:
A. Un clásico: "corazón partío", de Alejandro Sanz. ¿A quién no le gusta? Si es que es oírla y ponerte a cantar: ¿quién me va a entregar sus emocioooooones?
B. Somebody's watching me, de Rockwell.
C. "Resistiré", del Dúo dinámico, en la versión acústica de Josean el del tercero derecha.
D. "Volveremos a brindar", de Lucía Gil. "Color esperanza", de Diego Torres. Canciones que contagien positividad y esperanza, que nos hacen falta.
¿Qué invento o innovación de los últimos años crees que es más útil a la sociedad?
A. Twitter.
B. Internet, es una ventana al mundo, donde encontrar de todo. Si sabes buscar, claro.
C. El satisfyer. No, espera, mejor un sillón de esos reclinables que dan masajes.
D. Elijo dos. Los smartphones e instagram.
Por fin se acaba la cuarentena y las celebrities, en una campaña para incentivar la vuelta a la vida social, se ofrecen a tomar unas cañas con el pueblo. ¿Con qué famoso te irías de vermut/vinos/cañas?
A. Con Joaquín, el del Betis. Es que mira que es gracioso el tío. Nos ibamos echar unas risas.
B. Iker Jiménez. Y que me cuente todo lo que sabe y, sobre todo, lo que no le dejan contar en su programa.
C. Paso de ningún famoso y de salir a beber, me quedo en mi casa a dormir.
D. ¿Valen famosos internacionales? Jameela Jamil, que es guapa por dentro y por fuera.
Esta es chunga. Elige una frase, un dicho, una expresión... que te defina:
A. "Diles que vas de mi parte y así te hacen el descuento".
B. "La verdad está ahí fuera".
C. "Solo estar durmiendo es mejor que estar dormido". De Siniestro Total.
D. No sé dónde leí esto, pero intento guiarme en cada acto de mi vida por esta frase: "Cuando tienes el sol dentro no importa lo fuerte que llueva fuera".
Cierra los ojos. Imagina que puedes salir de la calle y no solo para ir al súper, no... ¡que puedes viajar! ¿A dónde irías?
A. A donde siempre, a la playa. O a la costa del Sol o al norte por Galicia. Porque las mejores playas están aquí y como aquí no se come en ningún sitio.
B. Mi viaje soñado es el Área 51, en el desierto de Nevada, en Estados Unidos.
C. Me gustan los viajes intensos, de esos en los que ves tres países en diez días, de esos que vuelves a casa reventada y necesitando otras vacaciones.
D. Fuerteventura, Bali... algún sitio donde pueda hacer un retiro de yoga y que fotografíe bien.
Mayoría de A:
El cuñado
El ya lo sabía. Había que haber prohibido las reuniones de más de cien personas a finales de febrero. Que nos iba a pasar lo mismo que a los italianos. Que habría que haber hecho acopio de mascarillas y material médico ya en enero. Que habría que haber extremado la seguridad en los asilos. Todo esto lo sabe y lo dice y repite a quien quiera escuchar, que no tenga ni idea de medicina no le va a parar, porque no tendrá conocimientos pero sí muchas opiniones. Pasa más tiempo tecleando con furia en twitter que durmiendo. Sin embargo, el historial de twitter es su gran enemigo, porque si lo repasas verás que antes dijo que para qué mandar a los niños a casa si ellos no iban a enfermar, y que el coronavirus solo era una gripe y tampoco había que exagerar. Pero eso qué más da, decir cosas contradictorias es lo que garantiza que siempre aciertes y el cuñado pueda decir lo que más le gusta en la vida: "yo ya lo sabía".
Mayoría de B:
El conspiranoico
Si un avión vuela bajo y tú lo oyes desde tu casa tu primer pensamiento es: "nos están fumigando para eliminar el virus". Lees con atención todo lo que suene marginal y conspirativo, ya sean terraplanistas o teorías sobre los estados escuchando nuestras conversaciones de whatsapp del chat "amigachos". Antes creías que este virus lo habían creado los chinos en un laboratorio con la intención de iniciar una guerra bacteriológica con los Estados Unidos y que la cosa salió mal. Luego pensaste que no, que era al revés, una cosa de los americanos, ¿o quizá de los rusos? Aunque últimamente has oído una teoría en Forocoches que te convence aún más: Esther Doña, la jovencísima esposa de Carlos Falcó viajó a Milán para contagiarse, volvió a España y pasó el coronavirus a su octogenario marido. Resultado: el crimen perfecto.
Mayoría de C:
La estresada
Caceroladas. Aplausos a las ocho. Juegas al bingo con tus vecinos del patio interior. Pinchas los sábados por la noche en tu balcón para todo el barrio y admites sugerencias vía mail, whatsapp o a grito pelado de balcón a balcón. Haces yoga a primera hora de la mañana a través del directo de instagram de tu profesora. Teletrabajas. Estás apuntada a varios cursos de Domestika. Mantienes el contacto vía skype con tu familia, vía zoom con tus compañeros del gimnasio y vía hangouts con tu cuadrilla con los que quedas para un botellón virtual juernes y viernes. El whatsapp de tu compañeros de colegio echa humo. Estás estresada, ¿cuándo dicen que se acaba el apocalipsis? A ver si así duermes un poco.
Mayoría de D:
La positiva
Esta es una oportunidad para ser mejores personas. Para consumir menos y pensar más. Para mirar hacia dentro y no hacia fuera. Para leer. Reflexionar. Y, por supuesto, para subir a tu instagram mensajes positivos con la profundidad de una taza de mister Wonderful, mientras posas (por supuesto súper favorecida, que el confinamiento no es excusa para descuidarse) y se ve de fondo o bien tu jardín de 50 metros cuadrados o tu salón decorado con estilo minimal. Este confinamiento tiene muchísimos puntos positivos... ¡si cada día tienes más seguidores en tus redes sociales!
Y a vosotros, ¿qué os ha salido en este siempre riguroso test?, ¿qué tal estáis?, ¿más aburridos que en vuestra vida?, ¿comprobando que el catálogo de Netflix es finito?, ¿o tenéis a los niños en casa y envidiáis a los que se aburren?
Mantengo este blog porque si las hombreras y el flúor volvieron a ponerse de moda, ¿por qué no los blogs?
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miércoles, 25 de marzo de 2020
martes, 25 de junio de 2013
La maldición del cuarto izquierda
Hay gente que ve Cuarto Milenio para echarse unas risas.
Yo también era una de ésas. Sí, digo era, porque ahora he pasado al otro lado.
Ahora creo.
Pero ojo, que yo soy una persona seria, no creo en todo, en un tótum revolútum de yetis, extraterrestres, fenómenos paranormales, auras, telepatía, telequinesia y chicas de la curva.
Yo creo en las casas encantadas. Y creo porque lo he vivido. No es que tenga un amigo, del que me fío mazo, que me ha contado lo que le ha pasado a otro amigo suyo de absoluta confianza. Esto lo he visto con mis ojos y oído con mis orejas. Bueno, sólo lo he oído.
Os conté hace ya una jartá de posts cómo era mi antigua vecina, la Gamba. Ella y su novio mantenían una sana competición de gemidos cada vez que se lo montaban. Unos ruidos tales que lo que ellos hacían no era ni hacer el amor ni follar, ni copular, era más bien una performance. Una vez mi compañera de piso de entonces (y todavía amiga, F.) et moi les aplaudimos y todo.
Pues bien, la historia de la fogosa Gamba y su no menos fogoso novio fue apagándose. Pasadas un par de semanas de la mudanza de él a casa de ella, sus performances fueron haciéndose menos habituales. O a lo mejor menos ruidosas. Hasta que se fueron de la casa ¿Rompieron?, ¿ella se volvió a su Colombia natal?, ¿se dieron cuenta de que ya estaban preparados para dar el siguiente paso en su relación, es decir, irse a vivir a las afueras para tener churumbeles?
No lo sé.
El caso es que se marcharon. Yo pensaba que el piso estaba vacío hasta que vi un nombre nuevo en el buzón, ¡una vecina nueva se había mudado y yo no la había oído! Ni hablar por teléfono, ni encender o apagar la televisión, ni poner música... Mi vecina debía ser sordomuda, era el sueño de toda comunidad de vecinos.
Pero no. No era sordomuda, era simplemente discreta. Hasta que se echó novio. Y entonces descubrí que el piso vecino está encantado. Sobre él pesa una maldición extraña. Nada de psicofonías, ni muebles que se mueven solos, ni niñas pequeñas que desaparecen a otra dimensión y se comunican a través del televisor. Esta maldición afecta al que viva dentro de la casa y mantenga relaciones sexuales. Por influjo de esta casa maldita empezará a gritar de una forma inenarrable, indescriptible, inefable.
Llegado este punto podríais pensar que lo que pasa es, simplemente, que los vecinos son apasionados. Pero es que este ruido (inenarrable, indescriptible, inefable) sólo lo hace él. No ella.
¿Es o no es todo un enigma?
Voy a llamar a Iker para que le dedique un programa especial.
Mientras se resuelve el caso del cuarto izquierda maldito, os recuerdo que "Lo último que hago para el Notodo" se proyecta este sábado por la noche en Madrid, dentro de la Muestra de cine de Lavapiés.
Y vosotros, amigos del misterio, ¿habéis sufrido algún piso maldito?
Yo también era una de ésas. Sí, digo era, porque ahora he pasado al otro lado.
Ahora creo.
Pero ojo, que yo soy una persona seria, no creo en todo, en un tótum revolútum de yetis, extraterrestres, fenómenos paranormales, auras, telepatía, telequinesia y chicas de la curva.
Yo creo en las casas encantadas. Y creo porque lo he vivido. No es que tenga un amigo, del que me fío mazo, que me ha contado lo que le ha pasado a otro amigo suyo de absoluta confianza. Esto lo he visto con mis ojos y oído con mis orejas. Bueno, sólo lo he oído.
Os conté hace ya una jartá de posts cómo era mi antigua vecina, la Gamba. Ella y su novio mantenían una sana competición de gemidos cada vez que se lo montaban. Unos ruidos tales que lo que ellos hacían no era ni hacer el amor ni follar, ni copular, era más bien una performance. Una vez mi compañera de piso de entonces (y todavía amiga, F.) et moi les aplaudimos y todo.
Pues bien, la historia de la fogosa Gamba y su no menos fogoso novio fue apagándose. Pasadas un par de semanas de la mudanza de él a casa de ella, sus performances fueron haciéndose menos habituales. O a lo mejor menos ruidosas. Hasta que se fueron de la casa ¿Rompieron?, ¿ella se volvió a su Colombia natal?, ¿se dieron cuenta de que ya estaban preparados para dar el siguiente paso en su relación, es decir, irse a vivir a las afueras para tener churumbeles?
No lo sé.
El caso es que se marcharon. Yo pensaba que el piso estaba vacío hasta que vi un nombre nuevo en el buzón, ¡una vecina nueva se había mudado y yo no la había oído! Ni hablar por teléfono, ni encender o apagar la televisión, ni poner música... Mi vecina debía ser sordomuda, era el sueño de toda comunidad de vecinos.
Pero no. No era sordomuda, era simplemente discreta. Hasta que se echó novio. Y entonces descubrí que el piso vecino está encantado. Sobre él pesa una maldición extraña. Nada de psicofonías, ni muebles que se mueven solos, ni niñas pequeñas que desaparecen a otra dimensión y se comunican a través del televisor. Esta maldición afecta al que viva dentro de la casa y mantenga relaciones sexuales. Por influjo de esta casa maldita empezará a gritar de una forma inenarrable, indescriptible, inefable.
Llegado este punto podríais pensar que lo que pasa es, simplemente, que los vecinos son apasionados. Pero es que este ruido (inenarrable, indescriptible, inefable) sólo lo hace él. No ella.
¿Es o no es todo un enigma?
Voy a llamar a Iker para que le dedique un programa especial.
¿No es también un misterio cómo Iker mantiene su mirada misteriosa en todas las fotos?
Mientras se resuelve el caso del cuarto izquierda maldito, os recuerdo que "Lo último que hago para el Notodo" se proyecta este sábado por la noche en Madrid, dentro de la Muestra de cine de Lavapiés.
Y vosotros, amigos del misterio, ¿habéis sufrido algún piso maldito?
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