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lunes, 1 de diciembre de 2014

Zamora, qué hermosa eres

Os desafío.

¿Seríais capaces de localizar Zamora en este mapa?


Eh. Quietos parados. No vale consultarlo en San Google Que Todo Lo Sabe.

Zamora es una de esas provincias que si alguna vez supimos dónde estaba es porque nos lo aprendimos en la EGB (los de la ESO ni siquiera han aprendido la diferencia entre provincia y autonomía). Pero, al igual que con los nombres de los huesos del cuerpo humano, lo hemos olvidado.  Algunos, los más viajados, diréis que habéis estado en Zamora, aunque "sólo de paso", de camino a otro sitio más interesante, probablemente en la playa.

Pero las cosas en Zamora están cambiando. De ser un sitio poco poblado, lleno de viejos, que se confunde con Albacete o Palencia y que siempre aparece en las listas de las ciudades más aburridas a ser el epicentro del crimen.

Porque en Zamora, en un pueblo de 80 habitantes llamado Valdefinjas, se ha detenido al auténtico Walter White. Si yo fuera Vince Gilligan, el creador de Breaking Bad, me iría preparando para una demanda por plagio, porque la vida de este hombre es sospechosamente parecida a la del protagonista de la serie. 


¿Walter White cocinando meta en Albuquerque o Marcial cocinando speed en Zamora?

Marcial (porque si eres de Zamora tienes que llamarte Marcial o, por lo menos, Benigno) empezó su andadura criminal mucho antes de que se estrenara Breaking Bad. Hasta ese momento era considerado un cerebrito, con 6 tesis doctorales y más de 40 trabajos en publicaciones científicas. Trabaja como profesor de química (sí, de química, como Walter White) en la facultad de farmacia de Salamanca. Parece un científico serio hasta que lo detienen en los años 90. Como White, Marcial era un crack en lo suyo y ya en esa época creó, él solito, una nueva droga de diseño, la PMA, que se vendía como rosquillas tanto en Salamanca como (dónde sino) en la costa mediterránea.

Marcial pudo haberlo dejado cuando salió de la cárcel, pero ya no contaba con su trabajo como profesor en la universidad. Le habían expulsado porque son así de tiquismiquis, delinques un poco y te quedas sin tu plaza. Así que Marcial, ambiciosillo él, como Walter, crea ni más ni menos que el mayor laboratorio de drogas sintéticas de la región. Le detienen en el 2003.

Marcial, una vez más, podría haberlo dejado ahí. Pero, como Walter, debió pensar que si tenía un don había que aprovecharlo. Y qué se le va a hacer si tu don es cocinar drogas sintéticas. Así que se trasladó a un pueblo de ésos que sólo está habitado por abuelos: Valdefinjas, en Zamora.

Valdefinjas los fines de semana se pone a tope.

Allí instaló su laboratorio, donde creaba, desde cero, sin precursores importados de Europa del Este (aunque la única droga que consumais sea el Milka Choco Swing, si habéis visto Breaking Bad sabéis qué es un precursor), speed. Contaba con toda una red que distribuía la droga por Valladolid, Salamanca y Zamora. Hasta que, otra vez, le pillaron.

Espero ansiosa el programa especial que (seguro) Equipo de Investigación va a dedicar a Marcial. Y más ansiosa aún espero una nueva edición de aquel "Cuerda de presos" con entrevistas a grandes criminales de ayer, hoy, y siempre. Pero sin Jesús Quintero, que siempre me ha puesto nerviosísima y soy incapaz de verle sin pensar en Millán Salcedo. Mientras tanto, resulta que el único español que ha conseguido robarle la novia a un argentino es de... ¡Zamora!

Algo está pasando en Zamora, deberíamos ir a ver qué. El problema es que no sabemos llegar.

¡Está aquí! ¡Es la provincia pintada de verde! Entre... ¿León? y... ¿Salamanca?, ¿Valladolid?, ¿Ciudad Real?

Y vosotros, ¿pensáis que Marcial le ha quitado el puesto a Ana María Cameno como Walter White patrio?, ¿es Zamora la ciudad de moda?, ¿está tardando José Luis Moreno en organizar su próxima gala "Murcia, qué hermosa eres" en Zamora?, ¿actuarán en esa gala David Civera, Marianico el Corto y el grupo de bailes regionales de Toro?

lunes, 13 de enero de 2014

Crónica de los globos de oro... y Heidi Klum, of course

Hay dos cosas que necesita la televisión actual, y las necesita AHORA. Una es un canal íntegramente dedicado a retransmitir juicios, la otra es que Divinity o Nova o cualquier canal de ésos ofrezca las alfombras rojas de los eventos. De cualquier evento. Si será por eventos. A los americanos les encanta entregar premios, ahí están los MTV o los People Choice Awards con sus premios al mejor beso o a la mejor pareja de ficción para demostrarlo. Anoche se entregaron los Globos de oro y no, me niego a decir eso de que son "la antesala de los Óscar", lo mismo que nunca diré que los Goya son "la fiesta del cine español" ni que Michael Schumacher está en el hospital disputando "la carrera más difícil de su vida".

Lo malo de que sean la antesala (mierda, lo he dicho) de los Óscar, es que la muchos de los premiados ni tan siquiera han llegado a las pantallas de aquí. Así sucede con la ganadora de la noche "la gran estafa americana": mejor película de comedia, mejor acriz principal para Amy Adams, de reparto para Jennifer Lawrence...

Jennifer esta vez no se esnofró al ir a recoger el premio. Una pena. 

Hay que ver esta chica, últimamente se lo lleva todo, si yo fuera ella jugaba al bingo y al euromillones, que algo me cae fijo. Eso sí, su vestido blanco con cuerdecitas aquí y allá no me gustó.

Tampoco ha llegado aquí "Behind the candelabra", la miniserie elegida como mejor ídem y que ha premiado también a sus protagonistas, Michael Douglas y Matt Damon. Matt, ese chico tan mono, tan sanote, que sufre el mismo síndrome que Russell Crowe y Leonardo Di Caprio, es decir, el síndrome de gustarles demasiado la comida basura.

Tampoco ha llegado "Dancing on the edge", la película para televisión que le ha dado a Jacqueline Bisset su premio a mejor actriz de reparto. Bisset es, era, será, de las mujeres más guapas que ha habido en el mundo. Haced clic aquí y veréis. Pero anoche le pasó algo que nos ha pasado a todas alguna vez: no era su día. Su vestido era digno del armario de Helena Bonham Carter:

¡Mis ojos! ¡¡¡¡Mis ojoooooooos!!!!

La señora con el pelo lacado que está a la derecha de Jacqueline es Emma Thompson. Alguien debería decirle que Meryl Streep ya se le adelantó y le quitó el papel de Margaret Thatcher y que la laca es malísima para la capa de ozono.

Mención aparte merece Helen Mirren, estupendísima a sus 70 años, que parece la hermana de Julia Roberts. Si yo fuera estrellona de Hollywood ponía a todos mis asistentes a averiguar quién es el cirujano de esta señora. Se la ve más joven que Emma Thompson, y de Jacqueline Bisset ni hablamos, que parecía la madre de todas ellas.

Afortunadamente, también hubo premios para películas que sí se han estrenado. Aunque yo no las he visto. Porque qué queréis que os diga, una película cuyo título ya es una sinopsis; "12 años de esclavitud", me da terrible perezón. No así a los señores que votan los Globos de oro, que decidieron otorgarle el premio a mejor película dramática. Yo, personalmente, le daría el premio a futura it girl a una de las protagonistas de película, Lupita Nyong'o, y también le diría que se cambiara el nombre porque es muy duro ser it girl y llamarse Lupita:

El rojo siempre queda divino en los premios, lo malo es que se empasta con la alfombra...

La que sí he visto es "Breaking Bad" y me alegro de que le hayan concedido los premios a mejor serie dramática y a mejor actor para Bryan Cranston, ese hombre que debería dedicar el resto de su vida a dar seminarios de interpretación por el mundo entero, así de bueno es.

La guapérrima Robin Wright se llevó el premio a mejor actriz dramática en serie de televisión por "House of cards" y para la ocasión lució espaldas de nadadora y prometido joven:
El hombre bombilla que acompaña a Robin es Ben Foster, 33 años (ella 47). Muy bien Robin, que tu ex se dedica a enlazar jovencitas, pues tú también. A favor de Robin es que ella aparenta la misma edad que su futuro marido. Mientras que Sean Penn (su ex, ¿es que no lo sabíais?, ¿dónde vivís?, ¿en Marte?) se ha dedicado a ligarse mozas de buen ver menores de 30 desde que se divorció, ahora anda con Charlize Theron. Desde aquí te digo, Charlize, que Sean no me gusta para ti. Tú te mereces un Ewan MacGregor, un perfil de buen chico, Sean Penn te va a dar mala vida te lo digo yo, te lo dice Robin Wright, te lo dice Madonna (¿cómo?, ¿que no sabíais que Sean Penn estuvo casado con Madonna?, ¿dónde vivís?, ¿en Plutón?).

Robin Wright está que se sale en "House of cards", aunque a mí la serie me aburre soberanamente. Una serie sobre manejos políticos varios que te tocan un pie, ésa es la sinopsis de la serie. Wright y Kevin Spacey están tan bien que podrías verlos ahí, recitando las páginas amarillas, y parecería interesante. Pero no lo es. Es un muermo. Yo hubiese preferido el premio a otra de las nominadas, Taylor Schilling, la revelación de la temporada con "Orange is the new black":

Green is the new black

Además iba monísima. Es lo bueno de interpretar a una presa, sin maquillaje ni peluquería, que en cuanto te toca ir a un evento estás divina. Debería haberse llevado el premio a mejor actriz de comedia, lo que no me explico es porqué se considera a "Orange" una serie dramática y a "Girls" una comedia. Yo me río mucho más con la primera que con la segunda. También es cierto que "Girls" me da ganas de llorar cada vez que esta moza se empeña en enseñarnos sus atributos:

Lena Dunham de amarillo pollo.

"Girls" es una de las series más sobrevaloradas de los últimos tiempos. Es como "Sexo en Nueva York" pero más provocadora, básicamente porque la única que enseña cacho es la más fea. Es como "Gossip Girl", pero tomándose a sí misma muy en serio. Y lo peor de todo no es que sea pedante o poco graciosa para considerarse una comedia... lo peor es que todas sus actrices protagonistas caen como el culo.

Aún así, el premio a la peor vestida de la noche está reñido. El amarillo pollo de Lena Dunham hace daño a la vista, sí, pero ¿qué me decís de los volantes lolailo de Paula Patton?:

Edie Falco (Nurse Jackie, Los Soprano) con un vestido de raso del chino. Berenice Bejó, que solía ir siempre idealdela, esta vez se ha puesto unos apliques de papel pinocho en el vestido.

Drew Barrymore estaba que se salía, literalmente. Embarazadísima con su cara de pan más pan que nunca. Porque Drew Barrymore es una falsa guapa, tú te la encuentras pasado mañana en el Lidl, en la sección de cervezas, sin maquillar, y no la reconoces. Sally Hawkins (Blue Jasmine) sabía que no se iba a llevar el premio a actriz de reparto y por eso iba vestida con el mismo traje que llevó a la comunión de su sobrina Amber en su Southhampton natal. Sin embargo, Cate Blanchett sabía que se iba a casa con el globo de oro a mejor actriz y fue sobre seguro, de negro y de Armani.

Y acabo este repaso con algo de controversia. El vestido pantalón de Emma Watson y el de colores chillones de Sandra Bullock, ¿molan?, ¿no molan?


Y vosotros, ¿qué opináis?, ¿debería Jennifer Lawrence ir al casino, porque con su suerte se forra fijo?, ¿Es "12 años de esclavitud" tan aburrida como parece?, ¿quién fue la más elegante de la noche?, ¿y la más mamarracha?, ¿quién es el cirujano de Helen Mirren?, ¿alguien sabe por qué no invitaron a Heidi Klum?


Actualización: donde digo digo, digo Diego, ¡Heidi Klum sí que estaba! Pasó desapercibida porque su escote, esta vez, no iba de Los Ángeles a San Francisco, aunque su vestido parece un salto de cama de los años 90.

jueves, 3 de octubre de 2013

Hail the king

Tranquilos. Podéis leer este post sin temor a ningún spoiler. Porque sí, he visto el final de Breaking Bad, y voy a hablar de ella, pero sin adelantar absolutamente nada del contenido de los últimos capítulos. Soy así de maja.


Hablábamos hace nada (aquí, sin ir más lejos) de lo decepcionante y habitual que era un mal final en una buena serie. Por alargar en exceso, por marear la perdiz, por caer en tópicos o por caer en el ridículo. Pero Breaking Bad ha conseguido mantenerse ahí donde ha estado siempre: arriba.

Mas allá de las argucias de su protagonista para mantenerse en el negocio de las drogas, más allá de tener un estilo y un mundo propio, incluso más allá de las lecciones magistrales de interpretación que regalan sus actores... la serie es el ejemplo perfecto de lo que consigue la buena ficción: tenerte ahí enganchada mientras vives la vida de otros. Una vida que tú nunca vivirás. Porque no eres un rey de la metaanfetamina, ni matas zombies a cascoporro, ni vas a rescatar a tu hermano de prisión. Eres funcionaria, becario o parada. Vamos, lo típico.

Una buena historia te ayuda a vivir eso que tu conciencia no te dejaría. Pruebas durante 50 minutos, una hora y pico con anuncios, a ver cómo sería eso de ponerle los cuernos a tu marido con el jardinero joven y cachas. O, ¿por qué no? pruebas algo todavía más salvaje, algo que jamás harías, que te repugna. Pruebas a ver cómo sería matar gente, traficar con droga y ganar millones con ello.

Y acabas comprendiendo a Walter White. Porque él no se ha convertido en capo para  conseguir dinero para su familia. Ni porque esté enfermo de cáncer y ya le dé todo igual. Ni porque una vez que entras en ese mundo ya no se puede salir. Comprendes a Walter porque él era un profesor de química sin suerte en la vida hasta que descubrió su buena mano para cocina metaanfetamina. Descubrió que era el mejor. Y ser el mejor en algo engancha.

Yo lo pienso cada vez que voy a mi clase de ballet y me encuentro con una alumna nueva que dice que ella no ha bailado nunca, pero se le quedan los pasos a la primera, es elástica y tiene un empeine en el pie que ni te cuento. Pienso: qué bonito debe ser tener un talento innato para el baile. Y luego pienso: qué torpe soy. Y luego pienso: los cojones tú no has bailado antes, guapa.

Pero a lo que íbamos, trabajar en una serie tan llena de talento tiene que ser un gustazo. Pero es que, además, parece que mientras creaban un clásico de la televisión actual se lo han pasado pipa:

 Bryan Cranston y Aaron Paul (protagonistas de la serie) lamen la tarta con la cara de Vince Gilligan (creador de la serie).

En España también se suelen organizar fiestas de fin de rodaje o, en el caso de las series de televisión, de comienzo de temporada. El día que se estrena la nueva temporada, fiestorro.

Pero lo habitual, aquí y en Constantinopla, es que en las fiestas se monten grupitos: maquillaje, peluquería y vestuario por un lado, los realizadores y las actrices por otro, editores y guionistas en casa, porque nadie les dijo que había fiesta... Vamos, como pasa en cualquier trabajo. Porque eso que dicen todos en los making of, que si "éramos como una familia", que si "yo te admiro mucho", "pues yo a ti más", suele ser mentira. En los rodajes se madruga demasiado, se trabajan horas extras y la comida suele estar malísima. El buen rollo se guarda para las entrevistas que formarán parte de los extras del deuvedé.

Pues bien, el equipo de Breaking Bad no sólo tiene talento para exportar a todo el mercado asiático, también se llevan bien entre ellos. En sus fiestas lo dan todo disfrazándose de personajes de la serie.

Aquí Aaron Paul disfrazado de pollo y Bryan Cranston disfrazado de Héctor Salamanca.

Y seguro que producción encargó un catering en forma de gelatina azul, igualita a la metaanfetamina antes de ser cortada. Que yo veo estas fotos y me entran unas ganas locas de organizar una fiesta temática en casa, y de convencer a mis amigos para que nos disfracemos de los personajes de Breaking Bad. No sé si pedirme Lydia Rodarte-Quayle, que es fácil, o disfrazarme del insecto de Vamonos Pest, la empresa de pesticida que Walter White usa como tapadera para su laboratorio de metaanfetamina:

Si me decido por el disfraz de insecto, llamo a Bryan Cranston a ver si me presta el suyo.

Pero luego me lo pienso mejor. Me acuerdo de esos domingos de resaca post fiesta con el salón pegajoso por culpa de las copas que se han caído al suelo y la cocina llena de vasos de plástico con restos de ron y con colillas dentro (amigos que fumáis, usad los ceniceros), y lo dejo para otra ocasión. O mejor, para otra casa.

Y vosotros, ¿ya habéis visto el final de Breaking Bad?, ¿organizamos una fiesta temática de series?, ¿alguien ofrece casa para la fiesta?

miércoles, 29 de agosto de 2012

Hacerse malote

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...que sería “Breaking bad” a la española. Aunque según el foro de la Santa Word Reference, traducciones como “malograrse”, “corromperse”, “echarse a perder” o “caer bajo” serían las más correctas. “Volverse rata”, en el español de Venezuela, tampoco está nada mal.

El caso es que estoy viendo la sexta temporada de “Breaking bad” y podría escribir todo un post con loas, elogios, alabanzas y no se me ocurren más sinónimos para decir lo buena que es esta serie. Si no habéis visto nada, aquí tenéis la mítica escena de "i am the danger", que pone los pelos como escarpias:


Pero no hace falta irse a Nuevo México para saber del engranaje del mundo de las drogas. Con ver "Equipo de investigación" y googlear un rato podemos conocer a las versiones patrias de los personajes de “Breaking Bad”, con algunos toques de “The wire”. Por supuesto, todo convenientemente trasladado a la realidad española, es decir, cambiamos metanfetaminas por cocaína y negrazos por colombianos.

Del cruce entre Gus Fring, Walter White y una niña pija de Burgos sale la reina de la droga en España, Ana María Cameno. También conocida por sus motes: “Pollito” y “La Tetas”. Rubia de bote, adicta al bisturí, de buena familia con abogados y militares que se reúnen en las cenas de Nochebuena. Controladora, organizada, metódica y muy ambiciosa. La detuvieron antes de que acabara de construir el mayor laboratorio de cocaína de Europa, en Villanueva de Perales, donde ya tenía preparadas 33 toneladas de productos químicos y a donde iba a llevar a expertos cocineros traídos desde Colombia. 


Además de a la cirugía plástica, Ana era adicta a los bolsos caros y la santería. Llevaba su negocio precisamente como eso, como un negocio y los propios policías que la seguían admiraban su capacidad de trabajo. Hay que reconocer que estaba atenta a los que hacía. Poseía casi 500 teléfonos móviles con los que comunicarse con su gente. Sólo saber qué móvil era para comunicarse con quién tiene su mérito.

Para Jesse Pinkman tenemos a dos hermanos, los Juárez Smith. Que con esos apellidos podrían parecer de Colombia o Puerto Rico, pero no, son de San Blas. Empezaron pasando hachís por su barrio, medraron y Ana los usaba como distribuidores. Su tapadera, un taller mecánico en Paracuellos del Jarama. Uno de los hermanos, Víctor, quedó tetrapléjico tras un accidente. Su hermano Raúl dio una paliza al conductor del coche responsable del accidente y desde entonces se estableció su relación: uno era el cerebro, el otro el cuerpo ejecutor.

Lauro Sánchez, medio colombiano-medio español y “empresario de la noche”. Guapete, amigo íntimo de futbolistas varios, amante de una de las neumáticas cantantes de las “Sex Bomb” y organizador de fiestorros por todo lo alto. Su red de discotecas y fiestas vip también servía para vender la cocaína de Ana Cameno. La policía empieza a investigarlo tras la muerte de un portero que trabajaba para Ivo "el búlgaro" jefe de los “rompecostillas”, un grupo de porteros de discoteca de los chungos que, a su vez, también trabajan para Lauro. Las discotecas y el gimnasio especializado en boxeo de Lauro son las tapaderas perfectas. La mano derecha de Lauro es Nacho Rocha, el hombre a quien contrató la ex deRodríguez Menéndez para cargárselo. Junto a él hizo todo tipo de maniobras para adquirir el aeropuerto de Ciudad Real, donde querían instaurar un puente aéreo permanente con Colombia.

Si todo esto ya os está pareciendo un los Soprano meets Jersey Shore, no habéis visto nada. Falta la conexión con la capital hortera mundial: Miami. 

 Allí están los hermanos López Tardón: Artemio y Álvaro, de quien dicen tuvo un romance con... ¡Malena Gracia! Álvaro, tan aficionado a la cirugía como Ana Cameno, se ha implantado un six pack de pega. Los López Tardón se encargan del blanqueo usando como tapadera la compra y venta de coches de lujo. Pero estos dos angelitos, antiguos jefes del clan de los Miami (sí, las ramificaciones de esta historia llegan hasta Ana Obregón, ¿no es maravilloso?), se cree que están detrás del accidente que le costó una pierna a un antiguo socio, Juan Carlos Peña. La afición de los hermanos por arreglarlo todo a tortas llevó a que Artemio una vez fuera secuestrado y torturado. Perdió un ojo.

Pero, como diría el Super Ratón, no se vayan amigos, aún hay más. Falta el abogado, el Saul Goodman de esta historia. 


Sería precioso que fuera Marcos García Montes, que comparte con Goodman el estilismo espantoso, pero no. Aquí el abogado es un tal Rodríguez Casas, que se encarga de colocar el dinero de Lauro y blanquearlo. Para eso creó toda una red de sociedades con las que llegó hasta a comprar un banco en Panamá.

“Lo que más me jode es que esto es lo último que iba a hacer”, dijo Ana María Cameno cuando la detuvieron hace unos meses. Mientras alguna cadena se decide a producir una serie como "The wire" pero con porteros búlgaros, reinas de la droga teñidas y localizaciones en Paracuellos del Jarama y Villanueva de Perales, habrá que verse los siguientes capítulos de "Breaking Bad".

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lo mejor (y peor) del año

Qué socorrida es la Navidad para escribir posts. Puedes hablar de lo mucho que odias la Navidad, soltar indirectas sobre qué regalos quieres recibir, enumerar propósitos de año nuevo, e incluso, quién sabe, hasta reivindicar la Navidad.

Otro gran clásico, socorrido, manido y todo lo que tú quieras, es la típica lista de lo mejor del año. Y sí, con la barriga llena, y eso que por delante aún quedan muchas comilonas, ahí va mi lista:

Películas del año:
Exit through the gift shop”, la vi al día siguiente del estreno, con la sala llena de modernos. Apagaron las luces y en la pantalla se reflejaban siluetas de cabezas con rastas. Para aquellos que el título no les diga nada más que que deberían repasar su inglés, os cuento que es un falso documental sobre la carrera como artista urbano de un tipo con mucha caradura. De paso, habla del graffiti, del misterioso Banksy, el artista urbano más famoso y cotizado del mundo, cuya cara nadie conoce, y de arte contemporáneo. Y lo hace de una forma inteligente y divertida, ¿se puede pedir más?
El escritor”, clásica, bien hecha, muy al estilo Hitchcock, entretenidísima y con el siempre bello y generoso Ewan (se desnuda en el 80 por ciento de sus películas, en ésta se le ve el culete) Mac Gregor.
En animación, donde se siguen haciendo maravillas, y de pura casualidad, en el avión de vuelta de Tokyo (porque en el 2010 estuve en Japón, no sé si lo he dicho alguna vez): “Cómo entrenar a tu dragón”. Universalmente bonita y emocionante, la película ideal para ir con tus primitos o sobrinitos y disfrutar más que ellos.


“18 comidas”, la sorpresa del año, con permiso de “enterrado”, ambas se disputan el premio a mejor película española del año. Las dos de pequeño presupuesto; una apuesta por los actores y unas historias cruzadas costumbristas y reconocibles, y la otra por la intriga de factura americana.

Conciertos:
Muse, qué decir de este concierto que acaparó los estados de facebook y las secciones musicales de los periódicos. Alguien lo tituló como "bombástico". Pues eso.
Faith no more en el BBK Festival. Amo a Mike Patton y la próxima vez que actúe, con Faith no more, con una orquesta cantando canción ligera italiana o con una banda de gaiteros, yo pienso ir. Y pienso comprarme una bragas de 50 céntimos en el chino y tirárselas, en Bilbao mi amiga M. y yo estuvimos a un tris de hacerlo, pero luego nos entró un ataque de sensatez y reculamos, vayaasaberustedporqué.



Atención a cómo pasa de cantar una balada a convencer al de seguridad para que le deje pasar el cordón y saltar sobre los fans, mientras sigue cantando y todo eso ¡¡¡sin ahogarse con el cable del micro!!!

La sección de conciertos patrios se queda en blanco, porque sólo he ido a los de amigos en garitos pequeños de las afueras de Madrid. Esta moda del pop rock actual de:
A. no vocalizamos,
B. cantamos en inglés de forma susurrante o
C. hacemos canciones dignas de ser sintonía de unos dibujos animados...

... me parece un timo.

Canción del año.
¿Una canción solo? Como lo mío es machacar una canción hasta lo imposible, tengo que elegir varias, algo así como una por trimestre: "Undisclosed desires" de Muse, "Telephone" de Lady Gaga y Beyoncé, "wonderful life" de Hurts y "I want you" de Cee Lo Green sonaron machaconamente en mi i-pod.
Perforadores de tímpanos del año. Shakira lo ha intentado con todas sus fuerzas. El waka-waka y "Loca" hacen que "Loba" parezca buena y todo. Pero quien se lleva el gato al agua es "16 añitos" de Dani Martín. Recuerdo compañeros del instituto que escribían poesías en sus clasificadores con más enjundia que cualquier letra del mozo éste.

Series:
Breaking Bad. "Dexter" y "Mad men" siguen siendo buenísimas, pero "Breaking Bad" es el descubrimiento del año.
Lejos, muy lejos de la calidad, y sobre todo, de la complejidad, de las series de los canales de pago americanos, están las patrias. Aún así "En tierra de lobos" y "La pecera de Eva" son de lo más digno del 2010.

Personaje del año:

¿Julian Assange?, ¿Cesar “contrólame a mí” Cabo?, ¿los mineros chilenos?, ¿Casillas y Carbonero?, ¿el heredelo coreano?, ¿el pulpo Paul? Pues no. El 201o ha sido el año del mundial de fútbol y de la crisis y yo, de las dos cosas, estoy hasta aquí:


Así que elijo como personaje del año es Lady Gaga. Porque está loca, porque ponen una canción suya y hay que ponerse a bailar, porque fui boba y no me compré la entrada cuando salió a la venta (cagüentó) y porque ha obligado a todas las pedorras aspirantes a Madonna a vestirse de zarrapastrosa o a hacer, directamente, el ridículo para imitarla.
Gañán del año: premio ex aecquo para Salvador Sostres y Belén Esteban. En un año en el que los debates a gritos han llenado las televisiones, un señor que busca desesperado el titular para que lo contraten como tertuliano (no sé cómo no lo han contratado ya en Intereconomía) y la princesa del pueblo se han ganado el premio a pulso.

Obra de teatro del año.

Vale, creo que sólo he ido al teatro tres o cuatro veces este año (y la cuarta, de existir, no la recuerdo ahora mismo), pero Ron Lalá se merecen una recomendación. Si os gusta el humor absurdo o conocéis las obras de grupos como Sexpeare, Ron Lalá os encantarán.

Libro del año.

Aquí tengo que explicar que nunca leo nada actual hasta que alguien me lo ha recomendado. Si a eso le sumamos que tengo los libros ordenados por colecciones (es decir, por colores), sólo puede tirar de memoria para saber cuál ha sido el libro reciente que más me ha gustado. Y una de dos, o ese año me he leído muchos truños, o tengo memoria de pez. Porque mi recomendación es de un libro que leí a finales del 2009: "la soledad de los números primos". Una historia de amor imposible, rara y lejos, muy lejos, del típico chico conoce chica- chico pierde chica- chico recupera chica.

El truño del año, aunque me he leído varios, lo tengo claro: “Nocturna”, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan. Quiere ser un best seller de terror con malvados vampiros, pero lo único que da miedo es lo terriblemente mal escrito que está.
Seguro, segurísimo, que se me ha olvidado algo, ¿me refrescáis la memoria?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los Emmys son los nuevos Oscar

De la misma forma que Sevilla es la nueva Arizona y Madrid la nueva Sevilla. Que no lo he dicho yo, que lo dicen los expertos en meteorología.

Las series de televisión están desbancando a las películas, eso no es ninguna novedad. Las ves desde el sofá de tu casa, ofrecen más horas de diversión que cualquier película, incluida "el decálogo" de Kieslowski, y son mejores que casi cualquier película que ahora mismo se proyecte en los cines.

Por eso los Emmy son los nuevos Oscar y, de seguir este ritmo, pronto quedaremos a horas intempestivas en casas de amigos con el plus para ver la gala de los Emmy y no la de los Oscar. Los Oscar, como gala, siguen siendo mucho mejores, pero hay algo en lo que los Emmy les gana: son más justos.

Jim Parsons, Sheldon en "The big bang theory", mejor actor de comedia.

Este ha sido el palmarés del 2010:

Mejor serie dramática: Mad Men
Mejor serie de comedia: Modern Family

Mejor actor dramático: Bryan Cranston (Breaking Bad)
Mejor actriz dramática: Kyra Sedgwick (The Closer)
Mejor actor de comedia: Jim Parsons (The Big Bang Theory)
Mejor actriz de comedia: Edie Falco (Nurse Jackie)

Mejor actor secundario de drama: Aaron Paul (Breaking Bad)
Mejor actriz secundaria dramática: Archie Panjabi (The Good Wife)
Mejor actor secundario de comedia: Eric Stonestreet (Modern Family)
Mejor actriz Secundaria de comedia: Jane Lynch (Glee)

Mejor director de Comedia: Ryan Murphy por el capítulo piloto de Glee
Mejor director de drama Steve Shill por el capítulo de Dexter "The Getaway”

Mejor Guión de Comedia, Christopher Lloyd y Steven Leviatan por el piloto de "Modern family"
Mejor Guión de Drama Mathew Weiner y Erin Levy por el capítulo de Mad men "Shut the door, have a seat".

Por supuesto que se pueden poner peros a estos galardones. "Mad men" ya lleva ganados tres años el premio a mejor serie dramática y la última temporada es algo más floja que las anteriores y su protagonista, la doble en vida de Grace Kelly, January Jones, escogió un traje horroroso:


Corto por delante y largo por detrás, metalizado y con escote tipo Madonna en el "Blonde Ambition Tour". Superponible.


Personalmente, hubiera elegido a "Breaking bad" como la mejor serie dramática. Un profesor de química al que le diagnostican cáncer de pulmón, aunque no ha fumado en su vida, que decide cocinar metaanfetamina para conseguir el dinero con el que asegurar el futuro de su familia. El profesor White empieza tímidamente a coquetear con el lado oscuro y descubre dos cosas que le cambian por completo: una; que en su vida ha sido un calzonazos y dos; que ser malo mola.

Además el profesor White es ni más ni menos que Bryan Cranston, el padre de "Malcolm", y un actorazo como la copa de un pino. Su socio en la fabricación y venta de metaanfetaminas, un ex alumno fumado, interpretado por Aaron Paul (mono en la vida real, no tanto haciendo de camello de poca monta), también se llevó un Emmy a casa.


Hecha mi loa a "Breaking bad", vayamos a la otra cosa interesante de los Emmy: LOS VESTIDOS.

Las más elegantes de la noche fueron dos típicas: Rose Byrne (que sale en "Damages" y en muchas revistas de moda porque la chica va siempre divina) y Eva Longoria. A ellas se les une Elizabeth Moss, la secretaria feíta de "Mad men" que en la vida real no es fea, ni tan siquiera regordeta. Al final será verdad eso de que la tele engorda:


Atención a la técnica de posado de Eva Longoria y su marido el baloncestista ése para disimular la diferencia de altura.


Christina Hendricks (Mad men) se pasó tres pueblos con el escote. Si el próximo año otorgan el premio a la delantera más proturberante ya sabemos que se lo llevará ella. O Sofía Vergara (Modern family):

En la alfombra roja, además de Heidi Klum, que no se pierde una, había montones de parejas. Anna Paquin (esa falsa guapa) y su marido y partenaire en "True Blood"; Michael C. Hall y su hermana en Dexter, pero señora esposa en la vida real, que iban los dos guapérrimos, y mi pareja favorita: Kevin Bacon y Kyra Sedgwick, que no todo van a ser jovenzuelos.

Y vosotros, ¿qué opináis de los Emmys de este año?, ¿y del vestido lila de Christina Hendricks?, ¿por qué invitan a Heidi Klum a todas las alfombras rojas?