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martes, 27 de noviembre de 2018

Yo sé cómo fue la boda de Marta Ortega

Y lo sé porque me invitaron. Marta y yo fuimos muy amigas en una época muy importante de nuestras vidas y como Marta es una persona cercana, muy humana, muy sincera, muy amiga de sus amigos, me invitó a su boda.

Marta Ortega con vestido de novia bohemio con bolsillos y carísimo también
Mi amiga es súper sencilla. Mirad ese ramo de flores silvestres, ese pelo peinado/despeinado, ese vestido con bolsillos...

Todo empezó cuando fui dependienta del Bershka, hace unos cuantos años. En mi lista de empleos surrealistas, entre el de profesora de inglés en empresas del polígono industrial de Vallecas y el de vender bisutería made in India a Sara Montiel, estuvo el de doblar camisetas en un Bershka. Música de fondo machacona, clientas pubertosas y luz fluorescente, el entorno ideal. Mis compañeras de turno, todas universitarias, eran una doble licenciada en Lingüística y Lenguas Aplicadas y una futura doctoranda que nunca acababa su tesis sobre la alteración del crecimiento celular por la inhibición de quinona reductasas. Las pausas para fumar un piti en la parte de atrás de la tienda eran charlas sobre el estado de la universidad en España y el poco trabajo que había en el campo de la lingüística. Así que cuando llegó una nueva, una tal Marta, que solo había hecho empresariales, pensé: "una con la que hablar de tontunadas, menos mal". Enseguida hicimos dos grupos, el de las dobles licenciadas hablando de Saussure y el que formábamos Marta y yo hablando de "Prison Break". Luego empecé a sospechar que Marta no era una chica normal y corriente. Llamadme suspicaz, pero entre que se iba tres horas antes de que se acabara su turno porque tenía hípica y que el encargado la llamaba "señorita Ortega" y no "eh, tú"...  Un día, en la pausa del piti, Marta me confesó que era la hija de Amancio Ortega, el dueño de Bershka, Lefties, Massimo Dutti, Oysho, Pull&Bear, Stradivarius, Uterqüe, Zara y Zara Home. Como me lo dijo en riguroso orden alfabético pensé, "ostia, que va a ser verdad".

Marta y yo continuamos en contacto los siguientes años, mientras yo trabajaba en el polígono industrial de Vallecas, ella iba a competiciones de hípica. En mi cumpleaños siempre me felicitaba y me enviaba un regalo, algún jersey de Zara. Que ya podría haberse estirado y regalarme, qué sé  yo, un abrigo de Massimo Dutti, un vestido de noche de Uterqüe... pero nuestra amistad estaba por encima de todo. Por eso sabía que me iba a invitar a su boda.

Total, que ahí estaba yo, en A Coruña, con mi vestido de Zara (en honor al padre de la novia) rodeada de invitados vestidos de Alberta Ferretti, Versace, Botega Venetta... Que me pareció fatal, la verdad, en esa boda hasta las camareras iban más elegantes que yo.


Marta no tiene la culpa de tener amigos guapos y adinerados (Jon Kortajarena, Eugenia Silva, la hija de Bono...). Así que pensé que su boda iba a ser como ella: sencilla, normal. Y la cena consistiría en un pica-pica de croquetas, jamón y canapés de salmón y luego merluza rellena y solomillo con reducción de Pedro Ximénez. Pero no. Un tal Albert Adriá se ocupó de servir tomates con gelatina de su consomé (¿?), mini shitakes en escabeche oriental (¿¿??) y manitas de cerdo a la menta. ¡Manitas de cerdo! ¿Con menta? El club náutico estaba decorado para la ocasión con más flores de las que se usan en el Corpus en Sitges y el encargado, un tal Thierry Boutemy, presentó una minuta de 100.000 euros.

Pero insisto: Marta es muy normal, muy como la gente corriente, por eso su vestido de novia tiene bolsillos, por eso se casa con un señor que lleva moño. Ellos son como tú y como yo. ¿Qué son los millones? Papel. Una abstracción.

Después de la cena llegaron los bailables. Supuse que, con el amor a sus raíces gallegas de Marta en particular, y del clan de los Ortegas en general y la tradición de orquestas que hay en Galicia, veríamos la actuación de Panorama o París de Noia. Pero no. Una vez más, Marta y el chico del moño nos sorprendieron con las actuaciones de Chris Martin (el de Coldplay), Norah Jones y Jamie Cullum, y en lugar de la típica discomóvil, pinchó un dj, un tal Mark Ronson. Vamos, que he estado en ediciones del FIB con peor cartel...

Todo sobrio, sencillo y normal:

Unos chicos con traje y guantes haciendo no se sabe qué en la boda de Marta Ortega
Qué hacían estos muchachos, no lo sé muy bien. Solo sé que el primero por la izquierda es la versión joven y delgada de Juan Manuel de Prada y el de en medio la versión joven y mofletuda de Alfredo Urdaci.

Algunos diréis que me he inventado todo esto y que yo no he ido a la boda de mi amiga Marta, que he sacado las fotos del Hola y la información de Google. Y que he resistido la tentación de colgar más fotos del Hola porque era un número flojo. Ah, cómo os equivocáis... nunca hay números flojos en el Hola. No me interesó mucho su sección habitual "qué llevó puesto Letizia esta semana" y menos aún el apartado "qué han hecho los royals ingleses estos días". Pero la sección "ricos enseñando sus casoplones" siempre está a la altura.

Esta vez Carla Rebuelta, emprendedora de familia de ganaderos y madre, sobre todo madre, enseña su cortijo y a su corte de hijos (perdón, el chiste es horrible, lo sé, me estoy fustigando en este momento):

Carla Rebuelta en el "Hola" con su colección de hijos, trillizos incluidos
 Ningún trillizo fue lastimado en la producción de este extraordinario reportaje.

Y vosotros, ¿cuál es la boda más apoteósica a la que habéis acudido?, ¿estáis deseando que el dueño de esta casa tan sobria nos la enseñe en el Hola?, ¿habéis cogido alguna vez a tres bebés a la vez sin que aquello haya acabado en tragedia?


martes, 5 de abril de 2016

Por qué (me) gustan las procesiones

Los gustos cambian y evolucionan. De cría odiaba las espinacas, me gustaba la coca cola caliente y sin gas y prefería a Luke Skywalker antes que a Han Solo.

Debía estar ciega.

Una de las cosas que siempre he detestado son las procesiones de Semana Santa. Aún tengo pesadillas con aquel viaje a Sevilla que hice de niña junto a mis padres. Multitudes que no te dejaban pasar, esperas de pie durante horas, gente que cantaba saetas y lloraba al paso de algo que ni veías porque tenías doce años y eras más bajita que casi todo el mundo… Como diría el coronel Kurtz: el horror.

Cómo me va a gustar esa cosa tan rancia, tan de las Campos llorando desde un balcón, tan de Fran Rivera con traje... Si algo le gusta a Fran Rivera: ¡huye!, ¡corre! Eso no puede ser bueno. Además, los nombres de las cofradías ya parecen una parodia de sí mismos:

Antigua, Pontificia y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles

Primitiva e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, "el pobre" y María Santísima del dulce nombre en su soledad.

Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Columna y azotes de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Victoria.

Pontificia y Real Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Dulce Nombre de Jesún, Sagrado Descencimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima Nuestra Señora (quinta angustia, para los amigos).

Esto no puede ser bueno, pensaba yo. Y sin embargo... ¿qué tienen?, ¿¡qué?!:

La emoción es contagiosa
Que al paso de la Virgen de la Macarena la gente diga: “¡Macareeeenaaaa!”, y otros contesten: “¡guapa!”, a mí me parece un poco ridículo, para qué engañarnos. Me recuerda a cuando en el colegio íbamos de excursión en el autobús y nos entreteníamos cantando “¡hola fondo norte!” a los de los asientos delanteros, mientras ellos nos contestaban, “¡hola fondo sur!” a los de los asientos de atrás. Pero cuando ves que el paso se va moviendo poquito a poco y por fin logra enfilar una calle estrechísima y entonces la gente aplaude… eso sí es emocionante. No hace falta compartir las creencias del de al lado para que su emoción se contagie.

La imaginería católica
Los Cristos sufrientes, las Vírgenes llorando, los dorados, las capas bordadas... es todo muy nueva temporada de Dolce&Gabbana o nuevo video clip de Madonna.  Kitsch y excesivo.

Los costaleros
Yo pensaba que los costaleros eran del estilo de Fran Rivera quien, por cierto, tiene un blog en esa gran revista de humor que es el “Hola” y ahí explicó cómo los señores rancios como él se visten en Semana Santa. Pero los costaleros no son todos como Fran “que voy mú loco con los calcetines de colores” Rivera. Los hay que parecen sacados del casting de “Vikingos”:

           
Si yo fuera Uno la foto sería un poquito más decente, pero mi móvil y yo somos así de chapuceros. 
Muchachos, no os gastéis el dinero yendo al gimnasio, apuntaos a una Cofradía (una de ésas de nombre eterno del principio) y os pondréis así de cuadrados.

Es un buen espectáculo
Siempre decimos que los americanos saber hacer de cualquier cosa un buen espectáculo. Los mitines electorales, el funeral de Michael Jackson… cualquier ocasión sirve para montarla a lo grande. Pues los pasos de Semana Santa son una demostración de que siempre ha habido ganas de espectáculo. Allá por la Edad Media, cuando no había televisión, ni radio…se entretenían con los autos sacramentales, los autos de fe y estos desfiles con música que, en el fondo, es lo que son las procesiones.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿sois de procesiones?, ¿las veis con otros ojos ahora que sabéis que hay costaleros con brazos como columnas?, ¿habéis leído el blog de Fran Rivera?



lunes, 29 de diciembre de 2014

La tragedia de ser Adriana Abascal

A los guionistas nos preguntan mucho sobre cómo nos viene la inspiración. Cuando explicas que tu inspiración no es tu Olivetti y una botella de whisky, sino la fecha de entrega, ya te miran con otros ojos y te sueltan aquello de "yo creo que sería buen guionista porque tengo mucha imaginación", "no escribo porque no me pongo, que si me pusiera...". Que dan ganas de contestar que yo tampoco soy Mireia Belmonte porque no me pongo a entrenar 6 horas al días, que si me pusiera...

A lo que iba, que estaba yo un día currando frente a mi portátil, en casa, vestida con cosas que no pegan entre sí, cuando me puse a navegar por la página del Hola. Que, insisto, yo estaba trabajando. Era un documento de venta de un proyecto de serie, y buscaba fotos de familias pijas para maquetar el documento y que quedara bonico, que a las teles no les gusta ver mucha letra junta. Me dije, ¿dónde podría encontrar fotos de familias de Serrano de toda la vida?: ¡Pues en el Hola! Así, trabajando duramente, llegué al desconocido mundo de los blogs de Hola online.

Y ya no trabajé más.

Porque quedé absorbida por el blog de ella, Adriana Abascal:

Antes de la cirugía, Adriana Abascal era Celine Dion.

En él, la Isabel Preysler mexicana cuelga las fotos de sus looks bajo títulos como "un abrigo, muchas mujeres", "Provence lifestyle", "glamour french-mex" (su marido es francés y viven en París),  "looks la magia de Frida Kahlo" (en ninguno de ellos con el entrecejo de Frida)...

Los artículos están repletos de fotos en las que Adriana sale guapísima, aunque con gesto de estar siempre oliendo a quemado:


Pero el blog de Adriana no sólo son fotos de ella mona corriendo por el parque (me niego a decir "running"), mona con las tendencias para la próxima temporada primavera-verano y mona para ir a la alfombra roja de Cannes. El blog de Adriana también tiene... ¡texto!

Sí, Adriana escribe. Y creo que escribe ella, no un becario, ni un asistente... Nos cuenta sus cuitas diarias, los pequeños dramas de toda madre (tiene tres hijos de su ex, el que presidía Telefónica). Como este drama que me he permitido la licencia de titular "Adriana sale de casa hecha una Britney Spears y va y se tropieza con Carla Bruni".



En otro conmovedor post, Adriana, como tú y como yo, se estresa porque todavía no ha comprado los regalos de Navidad. Pero luego reflexiona un poco y se da cuenta de que las prisas no importan, lo fundamental es comprar los regalos con genuina ilusión por estas entrañables fiestas.

No sé vosotros, pero nada me llegaba tan adentro desde una tv movie navideña con Tori Spelling que echaron en Divinity el sábado pasado:

A estas alturas, vosotros, lectores desconfiados, os creeréis que me estoy inventando todo esto.  Pero no. No tengo tanta imaginación. Os juro sobre un camión lleno de cajas de Choco Tutti de Milka que estas capturas de pantalla vienen directas del blog de Adriana en el Hola. Haced clic aquí y lo comprobaréis con vuestros ojitos.

Para el final, el postre.  Es decir, lo mejor. Adriana nos cuenta la terrible presión a la que ella misma se somete por culpa de los propósitos de Año Nuevo. Mi favorito, sin lugar a dudas, es el de no volver a acostarse sin desmaquillarse:

Sí, amigos, Adriana Abascal es de ésas que fríe a sus amigos con invitaciones para jugar al Candy Crush Saga. 

¿A que su blog es "inspirador"?

Y vosotros, ¿en Navidad os entran "jingle bells" en el corazón?, ¿hacéis vuestras compras navideñas con un look urban-casual-chic?, ¿pensáis que Adriana, como Mario Vaquerizo, se muerde los carrillos para parecer más flaca en las fotos?, ¿vuestro propósito de Año Nuevo es aprender a usar un Mac?

lunes, 14 de julio de 2014

La boda del torero 2, el retorno

El 23 de octubre de 1998 fue un día para la historia. Más que la llegada del hombre a la luna. Más que la invención de la rueda. Más que la invención de las rebajas.

Fue la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo (aka la miniduquesa). Una boda que era el acabóse, con la novia vestida de princesa medieval, su hermano vestido de domador, la madre del novio chupando cámara con mantilla azul...:


... y Mar Flores con escotazo, y la infanta de limón con el que entonces todavía era su marido y hasta Belén Esteban con el tabique nasal en su sitio y con Jesulín de Ubrique...

Aquella boda era el vórtice del universo. Todo el mundo estaba ahí.

Este fin de semana el minitorero se ha vuelto a casar y, ¿ha estado su nueva boda a la altura de la anterior?

La boda del minitorero con la miniduquesa fue la fantasía hecha realidad del editor jefe del Hola. Pero La Boda del Torero 2, como todas las secuelas, ha quedado sosa. Es más digna del Telva, con pocos invitados, poco escándalo y mucho pijerío sevillano.

Aún así, me he gastado mis dos buenos euros en comprar el Hola, y ahora toca rentabilizarlos.

Analicemos la boda en cuestión:

La novia, niña bien sevillana, muy mona y muy rancia. Tiene eso que se denomina "belleza clásica" y que significa que serías guapa en cualquier otro siglo y que sueles llevar el pelo largo y no te lo tiñes. Os desafío a encontrar una foto en la que no esté mirando arrobada a su marido el minitorero. Ex abogada (porque estudiar derecho es una de las dos cosas que hacen las niñas bien en Sevilla y en el Upper East Side), ahora diseña moda junto a su hermana. Porque ser diseñadora es la otra cosa que hacen las niñas bien.

Por supuesto, el vestido de novia se lo ha diseñado ella. Y se nota. Atención al detalle de los cristalicos colgando de las mangas y del pecho. Que se compró una pistola de ésas para pegar tachuelas y piedrecitas a los vaqueros allá por los 90 y se ha dicho: tate, que la puedo usar otra vez. Otras fuentes, sin embargo, aseguran que los cristalitos en cuestión son piezas de una lámpara de araña.

El novio, que tiene la mayor colección de americanas azul marino de toda Sevilla, y puede que incluso de todo el mundo occidental, iba como siempre, vestido de señor mayor.

¿Y los invitados?

Pocos, pero mal vestidos, diría yo así a bote pronto. Sibi, la hermana de la novia y socia en su emporio de la moda, iba vestida de diosa griega choni. Me apuesto una tableta de Milka Choco Swing a que el diseño es suyo.

Un aplauso para la invitada de la derecha, que ha pasado del taconazo y ha ido al bodorrio con bambas.

El torero Morante de la Puebla debe pensarse que si se corta el pelo le pasará como a Sansón, que se le irá la fuerza y lucía greñas a lo Camarón. Lo de su pareja, no sé, ¿es un vestido o una escultura de Chillida?

Los hermanos del novio, esa demostración viviente de lo cruel que puede ser la naturaleza, iban a su estilo. Cayetano guapísimo con el traje de pingüino, aunque podría haber ido de lagarterana, que seguro que también iba guapo. Kiko DJ lucía un traje gris como de director de sucursal de Caja de Ahorros. Para que se note que tiene menos de 50 años y que es dj, se plantó una gafas de espejo muy prácticas y que las invitadas usaron para retocarse el maquillaje.

La mejor, por ir a su bola y por salirse de ese "quiero ser elegante y sofisticado, pero no me sale", generalizado, fue María Jiménez. Vestida con el blusón que se suele poner para bajar a la playa:


La hija del minitorero iría muy elegante si en vez de 15 años tuviera 45. Pero bueno, se lo pasamos por alto porque se la ve mona, incluso bajo el pixelado. De la misma forma que a Andreíta "coñocómeteelpollo" se la ve fea, hasta pixelada, se nota que Tana va a ser un pibón, y me apuesto otro Milka a que así será.

El resto de invitados eran más toreros, miembros de Siempre Así y los Morancos. Todo moderno y actualísimo.

El convite, por eso de darle un toque de color (según los novios) o de tener excusa para entregar un facturón (según el wedding planner), fue temático. Que anda que no hubiera sido precioso que todo el pijerío sevillano de repente se viera rodeado de camareros vestidos de elfos o de la tropa imperial de La Guerra de las Galaxias. Pero no. Era temático en otro rollo. Rollo hindú.


Si Andrea "no sin mi foulard" Casiraghi es el rey de lo jipiji, el minitorero y la diseñadora han patentado el término pijindú. Consiste en disfrazar a los camareros con saris y turbantes y poner mucho colorín en los manteles del banquete. Y ya. 

Os dije que me había comprado el Hola, aquí la prueba gráfica.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿habéis acudido alguna vez a una boda pijindú?, ¿no creéis que Lourdes Montes es la mujer Telva definitiva?, ¿contrataríais a las hermanas Montes para que os diseñaran algo, u os fiaríais más de vuestra tía Trini que tiene una Singer?, ¿alguna boda podrá superar alguna vez a La Boda del Torero 1?

jueves, 5 de septiembre de 2013

Boda jipiji en Mónaco


Qué decepción.

A ver, que tampoco esperaba que la foto de la despedida de soltera de Tatiana Santo Domingo consistiera en todas las mozas de la alta sociedad europea borrachas y posando con un pene de plástico en la cabeza. Pero de ahí a publicar esta foto en instagram bajo el título "Vírgenes suicidas"...

Es lo que pasa cuando se casa la pareja más jipiji: Tatiana Santo Domingo (mujer con nombre de travesti, según mi amigo J.) y Andrea Casiraghi, el hombre pegado a una pashmina.

 No sin mi foulard.

¡Cómo! ¿Que no entendéis el término Jipiji?  Os adelanto ya que no consiste en tener un perro sarnoso y una flauta dulce, ni en lucir los sobacos frondosos cual selva amazónica o en jamás usar  sujetador. Para la high society ser hippie es peinarse con los dedos en vez de con el peine, veranear en Ibiza y comprarse muchas pulseritas. Como la Duquesa de Alba.

La boda de la pareja más jipiji es una excusa tan buena como cualquier otra para comprarse el Hola, la mejor revista de humor que existe, y culturizarse un poco. Hoy, lección de antropología, sociología y genealogía. Conozcamos a las european celebrities que se reunieron todas alrededor del príncipe que va de rebelde por lleva el pelo largo, y de la millonaria que va de hippie porque le gustan las coronas de flores.

¿Quiénes forman parte de esta chupipandi, quiero decir, jipipandi?

Carlota Casiraghi, hermana del novio, amiga de la novia, hija de Carolina de Mónaco, sobrina de Estefanía, ¡nieta de Grace Kelly! Esta chica llega a nacer fea, y no quiero ni imaginarme el drama que se monta en Mónaco. Carlota acude a la boda con un bombo estratosférico y cuyo autor no es un joven de la realeza europea, ni tan siquiera el hijo de un millonario, sino un cómico francés, ¡mucho mayor que ella! ¡y feo! Eso sí, está forrado.

Álex Dellal, ex novio de Carlota Casiraghi, amigo de Andrea y hermano de la modelo, it girl, y mamarracha máxima, Alice Dellal. En cualquier otra familia tu hermano invita a tu ex a su boda y se monta la de San Quintín. Pero eso en la high society no pasa, porque las rupturas son serenas y de buen rollo, a lo alta comedia. En un pliqui ya están todos arrejuntados con otros miembros de su círculo. Y Álex no iba a ser menos. Se ha amancebado con Elisa Sednaoui con la que, en la carrera por tener un hijo antes que su ex, ha tomado la delantera a Carlota Casiraghi, porque la bella Elisa ya ha tenido a su bebé.

Bianca Brandolini d'Adda, amiguísima de Tatiana, es hija de (coged aire) el conde Rodrigo Tiberio Brandolini d’Adda y de la princesa Georgina de Fauciny-Lucinge et Coligny. Imagen de Dolce y Gabbana, de Valentino, y pareja de Lapo Elkann, heredero de los dueños de Fiat. Famosa por su gusto por las transparencias y por lucir bragas de cuello alto:


Nota mental: idea de negocio nº1,  recortables con la imagen de famosas it girls. Incluye la colección "european celebrities", con los recortables de Tatiana Santo Domingo y sus túnicas que no le marcan la tripa, a Andrea con sus pashminas y a Bianca Brandolini con sus bragas de cuello alto.

Lapo Elkann, el novio de Bianca, es uno de los herederos Agnelli, la familia dueña de la Fiat. La saga Agnelli se merece, no sólo un post para ellos solitos, sino una serie de la HBO, o de Showtime, porque hay mucho puterío y muchas drogas de por medio. Lapo es un malote de los de verdad, no un malote wannabe como Andrea, que va a su boda en jeep y así se cree que es el más excéntrico de los vips. A Lapo le pillaron puesto hasta las cejas en el piso de Patrizia, una prostituta transexual, allá por el 2005. Esta especie de cruce entre Pocholo Martínez Bordiú, Josef Ajram y Luis Medina se define a sí mismo como un "italiano global" y un "emprendedor creativo". Últimamente parece que ha sentado la cabeza y se dedica a forrarse a base de diseñar coches, ropa, y a "unir mundos opuestos, conseguir que hagan el amor y se conviertan en productos fantásticos".
Bianca se compró un paquete de 3 bragas de cuello alto en el Oysho y las luce siempre que tiene ocasión.

Eugenie Niarchos, amiguísima de Tatiana y de Carlota, hija y nieta de una saga de navieros griegos, los Niarchos, que son como los Onassis. De hecho los Niarchos y los Onassis se llevan a matar de toda la vida y Eugenie se cabreó mazo con su amiga Carlota porque se lleva bien con Athina Onassis cuando coinciden en las competiciones hípicas. Si todo esto ya os suena posh a más no poder, esperad a saber que el hermano de Eugenie, Stavros, fue novio de Paris Hilton. 

Aunque el Hola no ha incluido ni fotos de los modelazos de Carolina, ni de Estefanía, ni de toda la colección de european celebrities de la boda, la compra de la revista siempre merece la pena. Cómo, sino, disfrutar con Kelly LeBrock (20 años y 20 inyecciones de botox después de "La mujer de rojo") posando embutida en un vestido de satén rojo en medio de su rancho en Iowa...:

Kelly es una mujer sencilla, que labra la tierra con vestido palabra de honor y botas de cowboy.

O cómo, sino, iba a descubrir yo la boda del príncipe Rahim Aga Khan con la modelo Kendra Spears, a partir de ahora conocida como princesa Salwa.... O cómo, sino, iba a ver el posado de Tamara Falcó en Santorini, antes de irse con noséqué ONG a ver negritos a África.

Yo, por el modelazo azul a juego con las casitas azules de Santorini que luce Tamara en el Hola, me iba a Mali, a Somalia o a cualquier otro país de ésos en lo que secuestran a todos los blancos.

Nota mental: Idea de negocio nº 2, reality con Tamara Falcó secuestrada por Al Qaeda en un país africano a donde Tamara ha ido de misionera.

Y vosotros, amiguitos de este blog, del Hola, y de las european celebrities, ¿habéis ido a despedidas de soltera a lo "vírgenes suicidas" en un yate?, ¿preferís las despedidas clásicas con pollón de plástico en la cabeza?, ¿quién es vuestra european celebrity preferida?

martes, 9 de julio de 2013

Mi gran boda ibicenca

Tengo una idea para una comedia romántica. Es un "Mi gran boda griega" meets "La boda de mi mejor amigo" meets "Corazón, corazón". Se llamará "Mi gran boda ibicenca" y podría protagonizarla Kate Hudson o Reese Whiterspoon o Sandra Bullock y, por supuesto, la pondrían los domingos por la noche en TVE.

Lo tiene todo para que cualquiera de estas actrices firmara y, detrás de ella, alguien tipo Matthew MacConaghey: glamour, playas, gente vestida de blanco, romance, cursilería...:


...y además está basada en hechos reales. Porque "mi gran boda ibicenca" se basa en la boda real, en Ibiza, de Adriana Abascal.

¡Cómo! ¿Que no sabéis quién es Adriana Abascal? Pues la maestra de todas esas aprendices de señoras de, la que va de multimillonario en multimillonario, de portada en portada y de evento en evento. Ella. Para los perezosos incapaces de hacer clic en el "ella" y así averiguar tooooda la larga historia amorosa de Adriana, deciros que fue Señorita México allá por los 80 (de hecho está más guapa que en su época de Miss, debido al bótox de ahora y a las permanentes de entonces), novia del anciano dueño de Televisa, que tuvo el detalle de morirse rápido y dejarle un buen pellizco y luego mujer del presidente de Telefónica y, después de eso, alegre divorciada.

Digna protagonista de una alta comedia.

Pero las comedias románticas de ahora son demasiado vulgares para Adriana. Demasiado working class. Ella necesitaría una comedia como las de antes. Con lujo, mayordomos, enredos y muchos vestidos de alta costura.

El germen de este blockbuster está en el último número del Hola. Porque, como ya sabéis los lectores habituales de este blog, el Hola es la mejor revista de humor en castellano que existe. Ni el Jueves, ni el Mundo Today, ni la Gaceta. El Hola. Y su último número está lleno de alta comedia sofisticada. Ahí tenemos a Adriana,  diciendo que "no recuerda haber vivido un amor como el que está viviendo" y que su marido no es multimillonario, sino súper atractivo.  Con eso quiere decir que cuando estuvo con el abuelete de Televisa y el Pedro Picapiedra de Telefónica lo hizo por lo que hizo. Por el sentido del humor de sus parejas, ¿por qué si no?

Además de amor verdadero, "Mi gran boda ibicenca" también tiene actores secundarios de lujo. El Rupert Everett de esta comedia romántica, el que da ese toque gay mundano es Boris Izaguirre:

Aquí Boris jugando a ser Miguel Bosé sin ser él nada de eso.

Por cierto que os diré que me regalaron aquel libro de Boris que ganó el Planeta y puedo asegurar que es el PEOR libro que he leído en toda mi vida de primate. Trama de culebrón, escrito con el léxico de una señora que de 50 años que lleva un diario personal.

Pero volvamos a "mi gran boda ibicenca". Entre los invitados de Adriana hay modelos, aristócratas y mucho rico desconocido, de esos que salen en las páginas centrales en blanco y negro del Hola. Es decir, ricos de verdad, porque no hay como el anonimato para poder defraudar a Hacienda en condiciones.

 Y luego está ella:

Que a Nati Abascal eso de ir discreta pues mira oye, como que no. Unos piedrolos. Una falda con una buena abertura. Una corona de flores. Unos estampados. Porque a ella los estampados le chiflan. Unas transparencias. Llevaba de todo, menos un sujetador.

En su adaptación cinematográfica Nati Abascal será interpretada, o por Jane Fonda o por Joan Collins.

Mientras mi agente negocia la venta de este blockbuster al agente de Julia Roberts, os comento que el último Hola tenía muchas más perlas. Nos deja grandes enigmas, como ¿qué le da de comer Guti a su bebé para que esté tan hermoso?

¿Potitos de torrija?

¿A dónde mira Marina Castaño en esta foto?

Marina, mira al fotógrafo, ¡al fotógrafo!

¿Quién dijo que todas las novias son guapas?

Nota mental: no aprovechar las puntillas de las cortinas para usarlas como tocado.

Si tenéis respuesta para alguno de estos enigmas, contádmelo.

Además, el día 10 (mañana, sin ir más lejos) se proyecta "Lo último que hago para el Notodo" en el festival Sierra Norte de Sevilla. Espero sinceramente que la proyección sea por la noche o en un sitio con aire acondicionado.

martes, 24 de julio de 2012

Consejos para mozas casaderas



En este verano caluroso (as usual) y deprimente (more than ever) que nos ha tocado, yo hago todo lo posible por esquivar la depresión. Eso incluye no ver las noticias, no consultar la edición online del periódico y huir de las portadas de La Razón. Pero hay prensa que te transporta a otro mundo, un mundo irreal, sin prima de riesgo, ni paro, ni incendios... un mundo con glamour. Bueno. Eso del glamour sólo a ratos.

Hablamos, cómo no, del Hola.

Y es que al Hola se le disfruta cuando coincide con temporada de bodas. Y de eso, en el verano, hay en cantidad. Por eso, lectores todos y, especialmente, mozas casaderas, haced caso de estos sabios consejos cuando vayais a preparar vuestra boda:
  • El horror vacui sólo está bien si hablamos de sarcófagos de la época romana o de la casa de SaraMontiel. Si eres una novia, intenta no volverte loca con el encaje, el velo y los complementos o parecerás un tapete de los que toda abuela ponía sobre la mesa camilla del saloncito, justo al lado del cuadro con escena de caza. 
  •  El look invitada zorrón es muy obvio. Llevar un letrero de neón que dice "en esta boda yo he venido a ligar" es muy vulgar, además de incomodísimo cada vez que te sientas. Y en las bodas religiosas toca levantarse y sentarse un porrón de veces. 
  • El look daltónica. El daltonismo no es como la alergia que un día se presenta en tu vida así, de esa manera, para quedarse. O lo tienes, o no lo tienes. Si lo tienes, consulta a alguien antes de elegir modelito. Sólo el daltonismo explica que esta señora, que dicen que es novia de Ortega Cano  elija un vestido azul con un tocado rosa.
  • Pasarse con el bótox, la dieta y los rayos uva. Que yo entiendo que la novia quiere estar guapísima el día de su boda. Y no tanto porque sea “su” día o porque lo recordará como el más feliz de su vida o porque lleva fantaseando con él desde que se compró la Nancy aquella de la Primera Comunión:

    No. Las novias quieren estar guapísimas porque en ese día van a quedar inmortalizadas en el video oficial, las fotos oficiales, las fotos de los amigos, en sus móviles, en las páginas de facebook, álbum boda de Menchu, en pinterest, tumblr, flickr... y las fotos que entran en la red vete a saber tú cuándo salen... Si yo entiendo la obsesión de las novias por estar ideales. Pero esto, a veces, cual boomerang (boomerang, boomerang, viva la numeración) vuelve a nosotras y nos da en toda la jeta. Y eso le ha pasado a Gema Ruiz, que quería estar delgada, morena y joven para su boda y ha quedado tal que así:
  • Tu boda no es un recopilatorio de la teletienda. No quieras que la banda sonora de tu enlace esté a la altura de "las 100 mejores bandas sonoras", volumenes I, II y III, por sólo 20 euros, gastos de envío incluidos. En la boda de Iniesta, él entró en la iglesia al son de “Gladiator”,  la novia con “El guardaespaldas” y el vals fue con “Titanic”. Probablemente tengan ese recopilatorio en casa y han querido rentabilizarlo.
  • Los disfraces, en Carnaval. Este razonamiento: "si a mi Comunión fui de marinerito, ¿por qué no ir de piloto a una boda?" No funciona. A las pruebas me remito:
Aunque eso mismo debió pensar Cayetano Martínez de Irujo, cuando se casó vestido de domador o de soldado austrohúngaro en la Corte de Sissí. Una de dos.

Mozas casaderas, ¿habéis tomado nota de todo lo que NO hay que hacer en una boda?, ¿me he dejado algo?

jueves, 17 de mayo de 2012

La decadencia de Occidente


A veces una está cultivando su lado frívolo tan ricamente cuando algo le sacude y le cabrea. Suele pasar ojeando el Hola. Estás tú tan a gusto criticando la casa total look en blanco de Celine Dion, pasas una página y te encuentras con el especial de 11 páginas de Carmen Martínez Bordiú y su hija en Dubai y te sale tu Pepito Grillo particular indignado con la nietísima, con los viajes pagados gentileza Hola (y los que compramos el Hola), y con la exaltación del lujo más hortera.

Ayer me pasó visitando el Trendencias, cuando vi esta entrada sobre los visitantes ilustres al desfile de Chanel en París. Una colección de gente que, como Carmen Martínez Bordiú, no se merecen el lugar que ocupan.

Por ejemplo: Alice Dellal, una niña bien cuyo mérito principal para acaparar portadas, campañas de publicidad e invitaciones a eventos es haberse rapado media cabeza. Y demuestra el axioma por el que toda moda tirada, con el suficiente tiempo, acaba en las pasarelas: pasó con el palestino de la kale borroka, con los rotos de punky, con los pantalones ceñidos de los heavies, y ahora con el rapado de chica okupa. En tres meses se ponen de moda los pantalones hippies de mercadillo del típico perroflauta.

Al grupo de gente cuyos méritos se reducen a un corte de pelo se suman los que sí han hecho méritos, pero por el camino se han quedado un poco p'allá.  Karl Lagerfeld, a base de tanto roce con las modelos, se ha contagiado. 

Ahora es un ex gordo que, como Saulo, se ha caído del caballo, ha visto la luz, y se ha convertido en defensor acérrimo de la delgadez. Ha sufrido lo que se puede llamar un Mercedes Milá, ex fumadora reconvertida en talibán del antitabaquismo.

Tanta tontería, además de atraerme con una mezcla de morbo, repulsión y risa a partes iguales, me recuerda a esta maravilla del cine y la literatura: “Las amistades peligrosas”. Si nos olvidamos de su historia principal; el triángulo entre la Marquesa de Merteuil, el vizconde de Valmont y Madame de Tourvel, “Las amistades peligrosas” habla de algo más, detrás del juego de seducción, poder y mala baba entre los personajes, se habla de una sociedad. La del Antiguo Régimen previa a la Revolución Francesa, con unos pocos aristócratas que vivían de las rentas y, por hacer algo, se dedican a intrigar, putearse y desvirgar a jovencitas así a lo loco. En el siglo XXI, las nuevas aristócratas son las it girls.

Se dijo del siglo XVIII que cuando los peinados crecían, caían los gobiernos:

Ahora no se llevan las pelucas, pero sí los tocados:

Si es cierto eso de que la moda es un termómetro de la sociedad, la tendencia de los tocados significa que a nuestra sociedad, como a la del Antiguo Régimen, le quedan cuatro telediarios.

La mayoría no lo sabemos, porque no lo catamos, pero vivimos en una sociedad decadente, hastiada, derrochona y frívola, similar a la de la Marquesa de Merteuil. Es el mundo de las casas del Hola, los front rows de los desfiles, los edificios de Calatrava que siempre cuestan mucho más de lo presupuestado, Marina D'Or, ciudad de vacaciones o las islas artificiales y los rascacielos de Dubai.
¿Dubai? No, Marina D'Or.

Y la verdad, no me parece tan mal que le quede poco tiempo a ese mundo. Que esto suena muy antisistema y ya se sabe que antisistema es lo peor que te pueden llamar, pero ¿tan terrible es plantearse que hay cosas que deben cambiar de raíz? Y ya no hablo sólo de una ley de transparencia operativa, de una ley electoral más representativa o de una Unión Europea eficaz. Que yo de todo eso sólo entiendo algún artículo muy de vez en cuando, y ya. Hablo de algo de puro sentido común, ¿por qué la economía tiene que crecer siempre?, ¿por qué los hijos deben vivir mejor que sus padres?, ¿por qué se supone que debes tener un mejor coche a los 40 que a los 30?, ¿por qué esta obsesión por comprar más cuando la tecnología hace mucho que ha creado bombillas y medias irrompibles? Los propios economistas dicen que todo son rachas y que para crecer también hay que pasar crisis.  A largo plazo el crecimiento global es totalmente insostenible, nos cargamos los recursos, generamos demasiada basura e implica traumáticas crisis. Pues paremos un poco. Echemos el freno.


¿Marina D’Or? No, Dubai.

Y vosotros, ¿qué pensáis?, ¿vamos a acabar en una sociedad apocalíptica a lo Mad Max?, ¿esto sólo es una mala racha y en unos años en vez burbuja inmobiliaria habrá burbuja de smartphones?, ¿como dice Ana Botella, el 15M se ha desinflado?, ¿como dice Krugman, habrá corralito en España?

jueves, 26 de enero de 2012

Famosas que venden su casa en Idealista

Porque los famosos también tienen hipoteca. Mira, “Los famosos también tienen hipoteca” podría ser el título actualizado de “los ricos también lloran”, el culebrón mexicano que tiene el dudoso honor de ser el primero de su género que se emitió en la televisión española.

De los autores de “¿Quién vive ahí?”, “Supercasas”, “¿Se puede?” y “Callejeros especial calle Serrano” llega un nuevo microespacio que une los típicos casoplones que salen en las páginas iniciales del “Hola” con el servicio inmobiliario de “Idealista” y un toque de “Cine de barrio”. La que inició la moda fue una mujer acostumbrada a ser pionera, una adelantada a su época, moderna e independiente, que se divorció cuando nadie se divorciaba, y luego se ha dedicado a casarse, divorciarse, viajar y vender exclusivas al Hola. Lo dicho, moderna e independiente. Aquí, Carmen Martínez Bordiú, vendiendo una casa de piedra en medio de la naturaleza, llena de porches para desayunar, pasar el rato o posar para el “Lecturas”.


Una preciosidad de casa si no fuera porque la nietísima la ha decorado con un sofá y unos reposapiés con estampado de vaca y lámparas de colorines. Porque ella ha vivido 20 años en París, y eso, quieras que no, te da una sofisticación, que se nota en que llama “restorán” a los restaurantes y en los leggins con puntilla que luce en el video.

A Carmencita la siguió Sara Montiel, a quien tengo el honor de haberle vendido, cuando trabajaba en una tienda de Goya, unos pendientes de bisuta más grandes que la fila de gente que espera para comprar lotería en Doña Manolita. Pagó con la visa oro que llevaba su marido de entonces, el cubano Tony, en una carterita de mano.


Ángela ya contó en su blog cómo era la casa de la Montiel, y no me voy a repetir, resumámoslo en que es el resultado de Norma Desmond con síndrome de Diógenes.

Y, por último, el recientemente publicado, y mi preferido: María José Cantudo, que vende su casa de Serrano. Por comparación, su video es el más normal de las tres, hasta que aparece Carlota, la perrita de la Cantudo, interrumpe la entrevista y María José le suelta eso de “qué va a pensar de ti la gente, que tú eres una señorita de Serrano educada en los mejores colegios, aquí al lado”.

Supermomento señorita de Serrano en el minuto 03:55.

Ya me caía bien la Cantudo desde aquel mítico “instituto mongol” de Martes y Trece, pero ahora me declaro fan. De ella, y de Carlota, of course.

Y vosotros/as, ¿compraríais, si os lo pudierais permitir, alguna de estas casas?, ¿decoración incluida?, ¿deberíamos abrir una página en facebook a Carlota?, ¿la Bordiú no os da más grima que arañar una superficie de pizarra?

Por supuesto, os recuerdo que aún hay tiempo, hasta el día 31, para visionar, recomendar, enlazar, criticar y hasta poner a caldo "Lo último que hago para el Notodo" y lo mismo os digo del corto aspirante en la categoría "triple destilación", "Resuélvelo", de una tal Ángela Armero, guionista, rival del Notodo, y sin embargo amiga.

viernes, 17 de junio de 2011

Cómo me convertí en Elena Ochoa Foster

El post que van a leer a continuación no está basado en hechos reales. Los nombres y lugares que en él aparecen pueden parecer reales, pero para nada.

Notemuerdaslasuñas, notemuerdaslasuñas. Al final me las acabo mordiendo un poco. Saben fatal, a laca de uñas. Me han hecho la manicura y hasta la pedicura. Lo que haga falta por el "Hola". Toda la vida he querido salir en las páginas iniciales del “Hola” enseñando mi casa y hoy, por fin, vienen el redactor y el fotógrafo a que les enseñe el triplex con vistas al Retiro donde Antonio, los gemelos y mis 19 gatos vivimos.

- ¿Nati Abascal no viene?- les pregunto.
- No- dice el redactor- ella se encarga de lo que sale en portada.
- Los “reportajes excepcionales”- apunto yo.
- Eso mismo- dice el reportero.
Ya sé que suena un poco frívolo que la esposa (en realidad no estamos casados porque somos así de hippies, vivimos en un triplex, pero vamos de hippies) de un escritor tan prestigioso como Antonio Orejudo esté tonta perdida porque va a enseñar su casa al “Hola”, pero es que ya tengo mucha intelectualidad en mi día a día. A nosotros nunca nos invitan a los eventos divertidos: las inauguraciones de discotecas son sólo para ex grandes hermanos, tronistas o para Kiko Rivera, las bodas de postín para aristócratas y pijos rancios de toda la vida y los desfiles de moda para it girls y actrices de menos de 30 años. A nosotros sólo nos invitan a charlas, premios literarios, como mucho a algún curso de verano. Una vez nos invitaron a los toros, y mira no, yo por ahí no paso, ni aunque toree Cayetano y nos toque el clan Ostos de vecinos de asiento.

Lo más divertido que hacemos es cuando preparamos el brunch el día antes de la feria del libro. El primer año hicimos un desayuno pero viene más gente, sobre todo escritores, si se puede beber alcohol. Debido a la cantidad de escritores que han dejado el whisky y se han pasado al vodka por el Bloody Mary que servimos en el brunch, Stolichnaya decidió patrocinarnos el evento. Ponemos un photocall en la entrada de la casa y listo. Sólo en nuestro brunch podrás ver a Juan Manuel de Prada, Lucía Etxebarría y Ray Loriga hablando amigablemente. Según el número de Bloody Maries que lleven encima es posible que hasta se estén diciendo lo mucho que se quieren.

El reportero me dice que me recline en la “chaise longue” del salón:
- ¿Cómo conociste al que dicen será el próximo premio Nobel español?
- En la feria del libro, fui a que me firmara tres libros. En aquella época no era tan famoso como hoy, figúrate que Sánchez Dragó estaba en la caseta contigua y había cola de gente esperando. Pero para Antonio no. El pobre estaba aburrido como una ostra y le di conversación un rato...


-Le conté que tenía un doble en mi barrio, que era el que se ocupaba de la comisión de arte y cultura en la Asamblea del 15-M...


Me ahorro contar al "Hola" que llegué a hacer una foto al doble de Antonio, sólo para comprobar si era él o no, y me llevé una reprimenda del chico de rastas de la comisión de respeto, por no pedir permiso al hacer la foto.


-... a mí la verdad es que me extrañaba que Antonio tardara tanto en firmar los libros. Luego cuando llegué a casa vi que había puesto su teléfono, su móvil y su cuenta de Twitter en todas las dedicatorias.
- Qué romántico. Si te parece, hagamos ahora algunas fotos con los ventanales y las vistas al Retiro de fondo.
El fotógrafo cuchichea algo al oído del reportero.
- Pero antes haremos más fotos aquí.
- He salido con los ojos cerrados, ¿a que sí?
El fotógrafo no dice nada y sonríe. He salido con los ojos cerrados, fijo.
- Conmigo podéis usar photoshop, ¿eh?- aclaro.
- Siempre usamos photoshop- dice el fotógrafo, indignado.
Mierda. El fotógrafo se ha chinao conmigo y en vez de hacerme un Sartorius, que es como se hace un photoshop bien hecho, me acabará haciendo un Duquesa de Alba.
Después de 55 minutos de hacer fotos en la misma chaise longue, el reportero y el fotógrafo chinao me dicen que vayamos al ventanal, que mire hacia el Retiro con actitud soñadora y coja con una mano la cortina de terciopelo mientras apoyo la otra en mi mentón. Lo veo todo muy Genoveva Casanova. Eso es buena señal.


El periodista me pregunta por mi relación con el mundo de la intelectualidad que rodea a Antonio. Miento como una cosaca y digo que es todo fantástico, que me siento una más y que cada día aprendo algo nuevo de todos los que componen la nueva narrativa española.


No voy a decirles a los del “Hola” que mi mayor aportación a los escritores amantes del vodka es haberles descubierto “Mad men”, “Dexter” y “Breaking bad”. Ni voy a contarles que veo “Vuélveme loca” a escondidas en la tele de la cocina y que si Antonio oye algo le digo que estoy viendo “Página 2”. Tampoco les voy a contar mi táctica para no ir a conciertos de flamenco, de jazz o de Bob Dylan, le pongo ojitos de cordero degollado a Antonio y le digo que yo siempre he pensado que “Fabulosas narraciones por historias” da mil vueltas a “Los detectives salvajes”. Ésa es mi arma secreta infalible y no quiero que aparezca en una revista de tirada nacional. Prefiero hacerme la intelectual, como Elena Ochoa Foster, pero sin editorial propia y sin marido vestido de payaso Micolor.


El reportero me pregunta que cuál es mi sitio preferido de la casa. A punto estoy de decir que el sofá, que es blandito y está en frente de la tele, pero creo que Lady Foster nunca diría una cosa así, y respondo esto:
- La biblioteca, sin lugar a dudas, la biblioteca.
Creo que voy a ser la primera en enseñar una casa con libros en el “Hola”, en general las casas que exhiben tienen letra impresa sólo en las revistas de decoración o de yates. Pero nosotros tenemos libros hasta en pilas sobre el suelo, que es una cosa que queda divina en las fotos, muy rollo neoyorquino. Además tenemos baldas repletas de libros que ocupan toda la pared, y eso da un aire muy erudito. Poso frente a ellas, y hago como que ojeo un libro de Paul Auster. Detesto a Paul Auster, pero eso al “Hola” no le importa.
A los del “Hola” no se lo voy a decir, pero yo he intentado imitar a Elena Ochoa cada vez que hemos tenido que ir a algún sitio con fotógrafos. Vale, no tenemos avión, ni su graciosa majestad nos ha hecho Lord y Lady, ni sabemos una mierda de arte contemporáneo, pero eso la gente no tiene porqué saberlo. En las fotos hay que parecer trendy a la par que intelectual. Yo esto lo tengo asumidísimo y cada vez que puedo me planto unas gafas de sol negras, pero negras de verdad, pulseras que parecen esculturas de Chillida y trajes de chaqueta de persona seria. A Antonio, no sé porqué, no acaba de convencerle el look morado nazareno de Norman Foster:

La sesión acaba conmigo (literal y figuradamente) con un vestido de noche, metiendo tripa como Anita Obregón en sus posados veraniegos y posando en medio de la cocina. El periodista lanza su última pregunta:
- ¿Qué libros recomendarías a quien no conozca la obra de Antonio Orejudo?
Esta la contesto sin pensar, y también sin respirar: “Ventajas de viajar en tren” y “un momento de descanso”. Ahí digo la verdad, verdad de la buena.
Un mes después sale la revista. En una foto salgo con los ojos rojos. ¡Mierda!

lunes, 25 de abril de 2011

Querida Kate:

How do you do? Y ahora es cuando tú contestas "How do you do?", aunque yo esto en la vida se lo he oído decir a ningún inglés. Es como lo de "my tailor is rich", muy de manual de aprender inglés, pero poco práctico en la vida real, aunque en tu caso, que ya estás rodeada de mayordomos, sastres, asistentes y ayudantes de cámara, puedes decir que tu tailor es very rich. Pero very, very.

Kate, dicen que has adelgazado una barbaridad por culpa de los nervios de la boda. Y lo entiendo, la tuya es una boda elevada al cubo. Tu problema no es sentar en la misma mesa a familiares que no se hablan, sino a ministros de países en guerra. Ya no es cuestión de poner un plato de carne y otro de pescado para que los señores mayores que vivieron la posguerra coman hasta hartarse, tú tienes que elegir un menú apto para musulmanes, judíos y princesas que siempre están a régimen. Y qué decir del regalo a los invitados, ¿qué regalas a los miembros de la realeza?, ¿las clásicas peladillas?, ¿un billete de metro, para que vean cómo es?

Pero supongo que a estas alturas toda una legión de Carsons flemáticos y reservados como el de "Dowton Abbey" están ocupándose de esas cosas. Y tú, Kate, aún estás a tiempo de evitar algunos grandes errores que otras han cometido antes. Que Carson baje al Starbucks más cercano a Buckingham Palace a buscar un camarero español y te traduzca este post, Kate, que te va a venir de perlas (it will come of pearls):

1. Los pasteles de nata, sólo para el postre.
Debajo de este vestido Lady Di podía ocultar a James Hewitt y a todo su equipo de polo.

2. No te pases de creativa
Hay cosas que en teoría parecen buena idea, como pintar las paredes de casa una misma para ahorrarse pagar a un pintor profesional. Pero que si las piensas dos veces te das cuenta de que no son tan buena idea. Comprar una misma tela y dársela a las damas de honor para que cada una se diseñe el modelito que quiera es otro ejemplo:



Y posar en plan cuerpo de baile de Norma Duval, tampoco es buena idea.

3. Cuidado con los tocados
Recuerda, Kate, que ninguna pamela debe superar en diámetro al sombrero de un mariachi, ni ninguna invitada luciendo tocado debe superar en altura a un jugador de baloncesto profesional.
Ante la duda, hazte esta pregunta, ¿me puedo imaginar a Beatriz de Holanda con este sombrero? Si la respuesta es sí, busca otro.

4. La Edad Media ya pasó
A la realeza y la aristocracia en general es una idea que les cuesta asumir, y se empeñan en sacar todas sus medallas, joyas y carrozas como si quisieran impresionar al vulgo analfabeto. El corte medieval en los vestidos de novia te puede parecer romántico, rollo princesita Disney pero, ¿y lo mal que quedarás ante los reyes nórdicos y sus medallas si metes la manga medieval en la salsa del roast beef?

5. Brillos, los justos
Facilita el trabajo al personal de prensa: entre las lámparas de araña, los focos, las joyas de la corona que para una vez que salen del museo, pues oye, nos las ponemos todas encima... no hay quien saque una foto con flash. Tú no abuses del brillo:
Sí, es Rania de Jordania, antes de operarse la nariz y ser la más elegante. Todas tenemos un pasado.

En cuanto a los hombres, un traje de vestir que brille sólo se admite si eres Farruquito o un capo de la mafia rusa:
6. Conjuntarlo todo, caca.
Ya sabes, Kate, que la moda es un negocio que consiste en convencernos de que la ropa del año pasado ya no vale, aunque tengamos la misma talla. Y si hasta hace bien poco el rosa con el naranja, caca, este año resulta que sí. Pero este año lo de ir toda igual, caca. E ir toda de lunares, caca, caca.

7. No pretendas ser Escarlata O'Hara.
Ella no se hizo el vestido con una cortina. Se lo hizo el departamento de vestuario de O'Selznick:
8. Controla a tus primas, las solteras.
Que ellas van a la boda con ganar de pillar cacho con alguien de la realeza y van a ir enseñando toda la artillería, y eso en las fotos no queda bonito:
Y vosotros/as, ¿qué consejos tenéis para Kate Middleton antes de que se case?, ¿va a retransmitirse la boda?, ¿debería hacer un minuto a minuto del evento?