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jueves, 20 de octubre de 2011

El resplandor 2

Ya he vuelto de Grecia. Qué sensación de deja vu, ¿verdad? Pero es que he ido a Grecia dos veces, una a Nissyros y la semana pasada a Samos. Y no he ido a organizar manifas, ni a ocupar templos en ruinas, ni a acampar en la plaza Sintagma. Los dos viajes han sido parte del MFI, un programa de desarrollo de proyectos para guionistas, directores y productores europeos. Eso, en la teoría. En la práctica, una buena forma de conocer mundo y, de paso, darle un empujón al típico proyecto que tienes en el cajón muerto del asco.

Pero Samos no ha sido la estancia en el pintoresco pueblo blanco y azul con furgonetas de tres ruedas, como fue Nissyros. Estábamos alojados en un hotel resort con cosas tan útiles como un mini golf, un mini market y hasta una mini capilla. El hotel, además de esos complementos tan del gusto del turista medio alemán que ocupa Samos en temporada alta, estaba rodeado por un pueblo falso, con su plaza y su museo del folclore. Todo vacío (las casas, la mini capilla, el mini market, el mini golf, todo), porque la temporada alta ya había acabado. A ese ambiente, llamémosle raro, sumémosle un par de elementos perturbadores: como el hilo musical 24 horas con versiones chill out de clásicos de ayer, hoy y siempre (de “Lady in red” a “Personal Jesus” pasando por “ought to know” de Alanis Morrissette), la lluvia, un par de apagones y estos pasillos sacados de “El resplandor”:


Tuto o muete.


El hotel resort Doryssa es el decorado ideal para rodar “El resplandor 2”, una película sobre un grupo de guionistas encerrados en un hotel en medio de la nada, rodeados por psicópatas. Será una mezcla entre “Asesinato en el Orient Express” y “una casa de locos”, todo ello financiado por el programa Media.


Y es que entre los participantes del MFI había unos cuantos candidatos a psicópata asesino, a saber:


El finlandés, pastor evangelista padre de 6 criaturas que siempre come solo, no saluda y ni siquiera hace contacto visual cuando alguien se lo encuentra en un recinto cerrado como, por ejemplo, el ascensor.


Dimitris. No Dimitris el organizador del MFI tímido, gordito y con aire al enano gruñón de Blancanieves. Tampoco el Dimitris profesor que vino a dar una charla sobre economía narrativa. En teoría, en realidad sobre el uso de la iconografía medieval en “el séptimo sello” o la falta de planos detalle en esa película trepidante que es “Mouchette” :


Zzzzzzzzzzz

Dimitris, el alumno que en lugar de irse a la playa o al internet café mientras esperábamos a ir al aeropuerto, prefirió quedarse solo bebiendo en un bar.

El chipriota, que el primer día en Nyssiros, cuando le tocó su turno de resumir delante de todos en 5 minutos su proyecto, dijo que no quería. Después se enfrentó a su tutor porque criticó su guión y, desde ese momento, sólo recibía tutorías de uno de los profesores invitados. Por si su mala leche no diera suficiente yuyu, además solía vestir ropa militar.

El polaco, uno de mis compañeros de clase. Look bakalaero en los 90, que debe ser lo más de lo más en la Polonia del 2011. Cuando en clase un compañero italiano preguntó si en la época en la que estaba ambientado su guión había restaurantes japoneses en Polonia, tal y como aparecía en una escena, él contestó: ¿y hay agua en Italia? Solía interrumpir la típica conversación de comida sobre “películas sobrevaloradas” o “las mejores series de ahora” diciendo “dejémonos de tonterías que no sirven para nada, recomendadme cada uno una película de vuestro país”. A la vuelta de Nyssiros pasó 15 días de vacaciones, solo, en un motel en Kos, una isla llena de ingleses adolescentes borrachos y de inglesas celebrando despedidas de soltera con uniformes de policía consistentes en culotte y camiseta ceñida donde se leía “nasty police”.

Pese a todo; pese a las tormentas, pese al número de posibles psicópatas por metro cuadrado, pese a la versión chill out de “yesterday”, no tuvimos que lamentar ninguna muerte en Samos. Sí hubo dos personas con dolor de estómago, una con dolor de cuello y otra con dolor de garganta, pero lo mismo la culpa fue del mal tiempo y no de los supuestos psicópatas, que a lo mejor no son tales, sino sólo gente excéntrica, tímidos, asociales o alcohólicos o todo a la vez. Por si acaso, no tengo a ninguno agregado como amigo en facebook.

De vuelta a aquí, “Mañana” se proyecta mi pueblo, en Tudela, este viernes día 21, a las 20.15, como parte de la presentación del festival Opera prima. También se proyectará el cortometraje "Brokeback mountain", de Julio Mazarico.

jueves, 5 de febrero de 2009

Películas a reivindicar: Ciudadano X

Hay películas que se te pasan. Querías verlas y duraron pocas semanas en cartelera. O estuvieron meses y meses pero lo vas dejando, lo vas dejando... y el día que quieres ir ya no está. O, sencillamente, no se estrenan en cines porque no tienen distribuidor. O porque ni siquiera estaba planeado que se proyectara en cines.

Por esto último, porque no llegó a proyectarse en cines, "Ciudadano X" es una película casi desconocida. Basada en un hecho real, se produjo para la televisión, pero está muy lejos de las películas de mediodía protagonizadas por los actores de "Sensación de vivir". La produce la HBO. Y sus actores son Stephen Rea, Donald Sutherland y Max Von Sydow. Y es buena. Es muy buena.
Ciudadano X cuenta la historia del carnicero de Rostov, un psicópata que mató a más de 50 niños y niñas en los 80, cuando todavía existía la Unión Soviética.



Viktor Burakov, Stephen Rea, es un policía al que el caso le viene grande, un hombrecillo normal, corriente, reservado y poquita cosa. Fetisov es un alto cargo del partido, un burócrata muy ambicioso, pagado de sí mismo y jefe directo de Burakov. En cierto momento de la película Burakov le dice a su superior: "un hombre es aquello por lo que lucha", a lo que Fetisov contesta: "yo no lucho por nada". Burakov: "lo sé".

No tienen nada en común, excepto que los dos desean capturar al psicópata, pero no cuentan ni con los medios tecnológicos y humanos necesarios ni con el apoyo de las instituciones soviéticas que consideran a los psicópatas como un fenómeno producto de la decadencia de Occidente.

Pero ciudadano X no es una película sobre psicópatas, ni siquiera sobre su captura, o sobre la vida en la Rusia soviética, todo eso está, pero su auténtica esencia, lo que la hace especial y conmovedora es que habla de la amistad entre dos hombres opuestos que aprenden a entenderse, luego a complementarse y finalmente a quererse. Tal y como les dice al final de la película, el psiquiatra que hace el perfil del carnicero de Rostov, el doctor Bukhanovsky: "gracias a los dos... que sepan que, juntos, hacen una maravillosa persona". Se necesitan porque el uno tiene aquello de lo que carece el otro. Burakov es un buen policía, intuitivo y con un alto sentido de la justicia, pero inepto en el trato con sus superiores, desconocedor de la maquinaria del partido y torpe en sus relaciones sociales. Fetisov, un hombre de vuelta de todo, sólo preocupado por escalar puestos dentro del partido se contagiará de la obsesión de Burakov por encontrar al asesino y le enseñará a ser astuto y a desenvolverse en la agobiante burocracia que regía el sistema soviético.


Más allá de criticar al sistema soviético o de ilustrar lo malos que son los asesinos de niños, es una película sobre la lucha por hacer lo que uno cree que está bien. Burakov, además, es una persona real, que dedicó 10 años de su vida a buscar a un asesino en la Unión Soviética (que mira que era grande) con unos medios precarios y poca ayuda gubernamental.

Y vosotros, ¿cuáles son vuestras películas de psicópatas favoritas? Y lo digo en plural porque yo sería incapaz de elegir una, y digo tres: "ciudadano X", "el silencio de los corderos" y "M, el vampiro de Dusseldorf", ¿cuál añadís a la lista?