Dijo un sabio, de ésos a los que entrevista Punset, que tendemos a pensar que el tiempo pasa más deprisa conforme cumplimos años porque nuestra memoria saborea y retiene las primeras veces que hacemos algo, suele relegar las segundas y olvidar del todo de las terceras para arriba. Así que cuando os dé un ataque de angustia vital absurda del tipo:
- Oh, dios mío, no sé qué comí ayer, ¿me estará dando un Alzheimer precoz como a Michael J. Fox?
- Ése tenía Parkinson.
- Yo digo lo otro. El del chiste ése de ¿cómo se llama ese alemán que nos vuelve locas?
- Alzheimer.
- Pues lo que decía yo.
Si os pasa algo así, no os preocupéis. Es normal olvidar las tonterías y las actividades rutinarias. La memoria hace limpia de disco duro para que el cerebro no se cuelgue. Pero pasan los años, vamos teniendo cada vez más rutinas y menos primeras veces y el tiempo parece que pasa volando, los años se confunden en nuestra cabeza como los calcetines en el tambor de la lavadora. ¿Cómo recordar algo, fijarlo y distinguirlo?
Desde este vuestro blog me propongo, a partir de ahora, a buscar la esencia de cada año que pase. Ahora que es enero del 2012 podemos saber qué es lo que ha hecho al 2011 especial. Así al echar la vista atrás y, de la misma forma que sabemos perfectamente que el 92 fue el año de las Olimpiadas, la Expo, Sensación de vivir y las mamá Chicho, y por tanto la época del instituto, ahora sabremos qué era el 2011 y qué andábamos haciendo.
Muchos diréis:
- ¿2011? El año de la crisis
Y yo digo:
- ¿Otra vez? Qué deja vu.
Hay que pensar en algo propio e inconfundible del 2011. Por ejemplo, una moda chorra. Como ésta:

Los cupcakes nos han invadido. Las panaderías de Madrid se han llenado de secciones con cupcakes, que no magdalenas (eso es muy siglo XX), ni muffins (muy 2010). La moda ha llegado al punto de la imitación, jabones con forma de cupcake, brillo de labios en cajitas que simulaban ser cupcakes, o hasta bragas envueltas en forma de cupcake.
La banda sonora del 2011 también ha sido peculiar. Podría decirse que ha sido el año de David Guetta, el dj ése que ha encontrado la llave del éxito repitiendo los mismos ritmos una y otra vez, pero haciendo que los canten artistas distintos. Lo malo no es que ya estuviera sonando en el 2010, no. Lo malo es que un listillo le ha copiado la fórmula añadiéndole un par de frases en español sabrosón del tipo de "mira que estás rica", "mira que estás dura" y ala, a hincharse a hacer duetos y videoclips con buenorras en bikini:

Pero no se vayan amigos, que aún hay más. Les ha salido una versión patria, una mezcla entre Pitbull, Guetta y aquellos que cantaban "y que no me digan en la esquina, el venao, el venao, que eso a mí me mortifica, el venao, el venao": Juan Magán y su electromerengue. Avisados estáis, no escuchéis más de 30 segundos, no es necesario, se repite todo una y otra vez.
El 2011 también ha sido el año de una historia de amor difícil. Y no me refiero a la de Guille y Cata o la de la Duquesa y Alfonso, sino a la de Merkel y Sarkozy. Difícil, porque les separa todo: los dos están casados, viven en países diferentes, hablan idiomas distintos, no son el uno el tipo del otro. Pero es evidente que se molan. Y están sobredimensionando lo de la crisis para tener excusas para sus encuentros amorosos, pero como esos encuentros son para echar un quiqui, que no para solucionar la crisis, ésta empeora. Ni primas de riesgo, ni mercados, ni deuda pública, todo se reduce a una historia de amor prohibida:
También ha sido un año de escándalos políticos y financieros, tantos que es difícil llevar la cuenta: el caso Brugal, el de los ERE, Gürtel, el caso Malaya, Jaume Matas y Urdangarín, Fabra... Un filón para Berlanga, si no fuera porque murió en el 2010. Lo tenía todo para hacer una trilogía al estilo de "La escopeta nacional": pijos obsesionados con la moda como Camps y los Costa, concejales con melena al viento que encargan estatuas con su cara, cuñados del rey que fundan falsas ONG's con las que desvía dinero a paraísos fiscales, concejales de urbanismo con helipuertos, cuadros de Miró en el baño y fotos de cacería mayor en el salón, políticos que hablan con trabalenguas:
El sainete está muy bien para reírse de él, pero vivirlo no mola. Es feo. Es injusto. Es llamarnos a todos los demás tontos a la cara. Pero el 2011 también ha sido un año de reacción, de dar un golpe en la mesa para decir hasta aquí hemos llegado y creo que el 2012 (o igual el 2013) será un año donde se notarán las consecuencias de esto:
¿Vosotros qué opináis?, ¿qué ha representado el 2011?



