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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Películas que nunca verás

Trabajar como guionista tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

La mayor ventaja es trabajar en casa. En mi mente, el tiempo que gano por no tener que coger el cercanías, ni vestirme en condiciones luego lo empleo en ir a clases de baile. En mi mente. La realidad es que me paso el día en pijama, me cuesta la vida ponerme a escribir y cuando lo hago es espatarrada en el sofá y ya es demasiado tarde para ir a baile.

Podría ser yo, pero no soy yo. Mi gato es más blanco. Mi sofá está más roto y no me pongo vaqueros para estar por casa.

El mayor inconveniente de dedicarse al guión es toda esa cantidad de trabajo, de folios llenos de letritas en Times New Roman (o Courier) que nunca jamás verán la luz. La mayoría son iniciativas personales por las que no has recibido pago alguno. Pero también en la vida profesional se escriben cientos y miles de folios que se quedan en un cajón. El cajón de tu jefe. El cajón de la productora. El cajón de la cadena de televisión.

Levantar un proyecto, que de ser un guión pase a convertirse en una película, es tremendamente difícil. Es difícil hasta para gente como Kubrick, Chaplin o Mariano Ozores. En este artículo de El País se repasa una lista de famosos proyectos que nunca llegaron a realizarse. Por falta de presupuesto, porque el productor y el director no tenían en mente el mismo tipo de producto o porque los hados no quisieron. Y en algunos casos, nos alegramos de que esas películas no llegaran a la cartelera:

El señor de los anillos de Kubrick y los Beatles
Eran los años 60 y las drogas alucinógenas se tomaban como ahora la coca cola zero. Ésa es la única explicación que encuentro a la idea de que los Beatles interpretaran a los personajes principales de "El señor de los anillos" y los dirigiera Stanley Kubrick.

El código Aparinci de Esteso, Pajares y Ozores
Dejémonos de distancias irónicas y de reivindicaciones sin sentido. Las películas de Esteso y Pajares son malas. Malas-malas. Malas de solemnidad. Malas como las croquetas sin tropezones de Makro. Malas como una película alemana de mediodía. Pero eso es algo que ni Esteso, ni Pajares, ni Ozores, ni los millones de personas que acudían al cine a ver sus películas en los 80 pensaban. Llega el año 2006 y Mariano Ozores quiere rodar una parodia del Código Da Vinci (por eso lo del "Código Aparinci", ¿lo pilláis?) con sus dos musos. Los obvios problemas de "sustancias" de Pajares hacen que el proyecto se quede en eso. Qué pena #no.

Arrebato 2 de Medem e Iván Zulueta
"Arrebato" es LA película de culto española. Rara, poética, fascinante. El malditismo de "Arrebato" está a la altura del aura de tipo errático y loco de su director, Iván Zulueta. ¿Tiene sentido hacer una segunda parte de una película así? Y más aún, ¿la tiene que dirigir Medem?, ¿no había otro libre? En realidad,  la película que yo querría ver es la de los encuentros entre Zulueta y Medem. ¿De qué hablaban esos dos?

Sin embargo, es una auténtica pena que estas películas nunca llegaran a rodarse:

La regenta de Buñuel y Gassman
Tres grandes: el productor Emiliano Piedra, el director Luis Buñuel y el actor Vittorio Gassman. Juntos haciendo una versión de la Regenta que se rodaría en Oviedo. ¿Qué pudo salir mal? Pues que son los años 60 y Fraga (el ministro de información y turismo de la época) no quería que Buñuel grabara en España.

Las Cruzadas de Verhoeven y Schwarzenegger 
Los rodajes son como campamentos de verano. Cortos, intensos. Dentro se fraguan romances y amistades que suelen acabarse el último día de rodaje. Otras veces no es así. Y, en el rodaje de "Desafío total", Paul Verhoeven y Arnod Schwarzenegger se hicieron íntimos.

Aquí la prueba.

Esa amistad fue el germen de un proyecto titulado "las cruzadas", protagonizada por Arnold, dirigida por Paul y con un plantel de actores que incluiría a Robert Duvall, Jennifer Connelly o Charlton Heston haciendo de Papa. Al final, problemas de presupuesto y una bronca monumental entre Verhoeven y el productor llevaron a que todo quedara en agua de borrajas.

Luego hay otros proyectos que, por mucha curiosidad que nos produzcan, no tenían ni pies ni cabeza. Entendemos que se quedaran en el cajón:

Biopic de Edgar Allan Poe de Tim Burton y Michael Jackson
Habéis leído bien. Un biopic sobre Edgar Allan Poe que Michael Jackson quería hacer. Y cuando digo hacer quiero decir producir y PROTAGONIZAR. Protagonizar. O sea, protagonizar. Pro-ta-go-ni-zar. ¡Michael Jackson haciendo de Poe! Pero dejen a este pobre señor tranquilo en su lúgubre panteón, que debe estar harto de tanta adaptación lamentable de sus obras. Hubo un momento en que el proyecto estuvo en fase de desarrollo y hasta se habló de contratar a Tim Burton para dirigirla. "Tim Burton y Michael Jackson, por fin juntos", podría haber sido el slogan de la película.

El hombre que mató a Don Quijote de Terry Gilliam
Terry Gilliam no ha conseguido filmar su versión del Quijote y, la verdad, quizá no haga falta. Primero, porque ese proyecto está gafado. Problemas presupuestarios, enfermedad del protagonista, inclemencias meteorológicas...


Y segundo, porque ya ha generado un divertido documental: "Lost in La Mancha", sobre las peripecias de ese rodaje tan desafortunado que hasta sufrió riadas en el desierto de Las Bardenas. ¡Que es un desierto!, ¡que ahí no ha llovido nunca!

Ronny Rocket de David Lynch
Algo parecido puede decirse de la que iba a ser la segunda película de David Lynch. No sé si habéis visto la primera película de Lynch, "Cabeza borradora". Yo sí. En plan "sinopsis de cine" os puedo contar que es la historia de una mujer que da a luz un bebé que parece una cabeza de cordero de ésas que se hacen al horno. El bebé raro, como es lógico, hace cosas raras. Y eso es lo único lógico de la película. Bueno, pues "Ronny Rocket hace que "cabeza borradora" parezca una película comercial. Ésta era la idea: un enano sufre un accidente y desde entonces vive conectado a un aparato eléctrico y conoce a otra gente rara (qué difícil hacer sinopsis de películas de Lynch sin incluir la palabra "raro") como un detective que salta a otra dimensión cuando se queda parado sobre una pierna. Lynch, por una vez en la vida, tomó una decisión razonable, aparcó el proyecto y dirigió esa obra maestra que es "El hombre elefante". El guión no lo firmaba él, claro.

Y vosotros, de todos estos proyectos que nunca llegaron a hacerse, ¿cuál hubierais querido ver?, ¿cuál créeis que está mejor en la oscuridad del cajón?

martes, 7 de octubre de 2014

El hombre elefante existe

Se llama Berik y vive en Kazajistán, uno de esos países de la antigua Unión Soviética que están como por Asia (como por Asia quiere decir más abajo que Mongolia, pero más arriba que Afganistán).

Por si alguno de vosotros no ha visto "El hombre elefante" (shame on you) os cuento que:
A. es una obra maestra y tenéis que verla ya, y
B. cuenta la historia de un hombre, John Merrick, que existió realmente en la Inglaterra victoriana y que padecía una extraña enfermedad, hoy diagnosticada como síndrome de Proteus, y consistente en tener el cuerpo deformado, lleno de tumores.


"El hombre elefante" es una especie de cuento gótico sobre la dignidad del ser humano.

Joseph Merrick sufrió en su vida más que cualquier personaje de una película de Disney. Huérfano, trabajó en un circo, todo el mundo daba por hecho que ni siquiera sabía hablar, sufrió maltratos y burlas constantes. Hasta que se encontró con un doctor, un hombre bueno que le examinó y se ganó su confianza. Así se dio cuenta de que Merrick no era deficiente, hasta sabía leer, pero le costaba pronunciar debido a sus malformaciones. Gracias al doctor Treves Merrick mejoró, y mostró su auténtica cara, era un hombre bondadoso, amable, pese a toda la mierda que le había rodeado él seguía siendo puro. Durante un tiempo Merrick tuvo una vida decente, se hizo una celebridad, le invitaban al teatro, recibió a la princesa de Gales...

Murió muy joven, víctima de unos dolores horribles, pero contento porque, como dice al final de la película: "estoy rodeado de gente que me quiere".


 Qué trailer tan bueno, copón. Nótese que en ningún momento se ve al hombre elefante.

Berik Syzdikov no tiene la misma enfermedad que Merrick pero su parecido no sólo está en sus nombres. Berik tiene la cara llena de tumores y es ciego debido a que su madre, durante el embarazo, estuvo sometida a radiación.

Después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, la URSS entró en una carrera armamentística con los Estates. Hizo numerosas pruebas atómicas y para ello eligió la estepa de Kazajistán, un área a partir de ese momento conocida como "el polígono". Las tasas de mortalidad se dispararon, al igual que las enfermedades cancerígenas, los problemas de tiroides y las malformaciones varias. Uno de esos casos fue Berik. Su enfermedad, tan espectacular, llamó la atención de muchos médicos. Primero en Suiza, luego en Italia, después en Alemania. Siempre acompañado de su madre, su guía 24 horas al días, Berik ha salido de la árida y aburrida Kazajistán para operarse, fantaseando con una cosa: poder ver. Pero nada.

   
"Hijos de la bomba atómica", el reportaje de En Portada que dio a conocer el caso de Berik en España.
           
Berik comparte con el hombre elefante su forma de ser: bonachona, inocente y un punto infantil. Pese a la vida tan dura que le ha tocado, él tiene un carácter dulce. De momento, porque Berik cumple años, pasa el tiempo y él sigue pasando las horas en su casa en Kazajistán, ese país feo con ganas (más feo que Badajoz, más feo que Almería capital), aburrido y cada día con más miedo porque, ¿qué será de él cuando falte su madre? Precisamente ella es la gran víctima de todo esto. Dedicada devotamente a su hijo, en un país donde no hay ningún organismo o escuela que ayude a Berik a convertirse en una persona independiente, la madre sólo quiere garantizar el futuro de su hijo para cuando ella no esté. De hecho, ella no sonríe en todo el reportaje. Sólo una vez, en una foto antigua cuando están en el mar, en Italia, cuando todavía tenían esperanzas de curar a Berik.

El documental "Hijos de la guerra atómica" fue un revulsivo para su caso. Un cirujano español contactó con RTVE y con Carlos Franganillo (qué gran apellido para una tira cómica de Ibáñez), el enviado especial en Rusia que hizo el reportaje. Movieron hilos y Berik y su madre volvieron a viajar, una vez más, esta vez a España, a someterse a otra operación. En su estancia en Madrid se grabó el documental "el alma de Berik", madre e hijo fueron a un espectáculo de flamenco y disfrutaron en la piscina, pero Berik se volvió a casa sin recuperar la visión. Eso sí, el cirujano le quitó un buen trozo de carne colgante y le hizo una cirugía reconstructiva espectacular, gracias a la que Berik puede, al menos, llevar gafas de sol y sentir que no llama la atención cada vez que sale a la calle.

Y vosotros, ¿habíais visto "El hombre elefante"?, ¿no?, ¿y a qué estáis esperando?

miércoles, 23 de octubre de 2013

David Lynch te quiere ayudar


Maggi no te quiere ayudar. David Lynch, sí.
El moderneo madrileño ha estado súper entretenido. La visita de David Lynch a la capital del Reyno de la semana pasada ha reunido a hipsters, famosos de la farándula y gays con el pelo cortado a lo tazón con un único fin: adorar a Lynch sobre todas las cosas. El festival Rizoma lo traía durante sólo dos días, pero qué dos días, oigan, repletos de actividades. Todas a un módico precio:

Charla de David Lynch sobre cine y meditación trascendental, 25 euros. 
Fiesta David Lynch con consumición incluida, 20 euros. 
Cena con David Lynch, 150 euros.
Que lo mismo es próximas ediciones dan un paso más en la experiencia David Lynch y organizan la velada íntima: sexo con David Lynch, por 3.000 euros.

Os preguntaréis porqué la charla de Lynch trataba sobre meditación trascendental y no sobre sus películas, o sobre de qué va "Carretera perdida". Y el motivo es que Lynch es un apasionado de la meditación, de la que dice cosas como que: 
es la técnica que nos permite acceder a la felicidad, al entendimiento, a las llaves del reino que están en nuestro interior. Y cuando acabas te sientes rejuvenecido, las ideas fluyen, la creatividad crece gracias a este océano ilimitado, eterno e inmutable de conciencia que está dentro de ti.

Y en su libro "Atrapa al pez dorado", afirma que: 
Llamo a esa depresión y rabia el Sofocante Traje de Goma de Payaso de la Negatividad. Es sofocante y la goma apesta. Pero en cuanto has empezado a meditar y bucear, el traje de payaso comienza a desintegrarse. Al final te das cuenta de lo pútrido que era el olor cuando empieza a desvanecerse. Luego, al disolverse, te sientes libre.

Tanto le ha cambiado la vida este tipo de meditación, que Lynch ve el mundo con otros ojos y dice cosas como que, si un atracador de bancos se encontrara con que una de sus víctimas practica la meditación trascendental, el meditador miraría a los ojos al ladrón y éste se daría cuenta de la magnitud de lo que está haciendo, de todos los errores de su vida que lo han llevado a atracar bancos y acabaría abrazado a su víctima, llorando.

Tanto le ha cambiado la vida la Meditación Trascendental (a partir de ahora en mayúsculas), que ha fundado la David Lynch Foundation for consciousness-based education an world peace. Traducido: Fundación David Lynch para la educación basada en la consciencia y paz mundial.

Tanto le ha cambiado la vida la MT que se pasea por el mundo dando conferencias y recaudando fondos, a veces acompañado de un tipo con corona de oro que quiere abrir una universidad de la Meditación Trascendental en Alemania:
El edificio de la futura universidad de la meditación trascendental me recuerda mucho a la iglesia de los mormones de Moratalaz.

En su charla, Lynch insistió mucho en meditar en condiciones, con la escuela oficial, la que sigue las enseñanzas de Maharishi Mahesh, el yogui de las estrellas, que enseñó a meditar a los Beatles, al cantante de Beach Boys, a Clint Eastwood... La única escuela oficial de la Meditación Trascendental en Madrid ofrece sus servicios por un precio muy módico, unos 500 euros el taller de 10 horas. Aunque los precios son flexibles, dependiendo de tu nómina. A más nómina, más sablazo.

Pero la MT no sólo huele a chamusquina por sus precios desorbitados y por esa obsesión por el blanco y el oro que tienen todas las sectas. John Lennon acabó tan mal con Maharishi Mahesh que le dedicó una canción. Y la Redune (asociación para la prevención sectaria) considera a la MT como un grupo coercitivo, es decir, una secta, pero dicho de manera fina y políticamente correcta. Y allá por los 90 la MT se presentó a las elecciones europeas mediante el partido de la Ley Natural:



Así que resulta que David Lynch es el nuevo Tom Cruise.

Pero la experiencia Lynch no acabó con su charla sobre lo guay que es meditar trascendentalmente.

Durante su estancia se le agasajó con dos cenas. Una privada, la otra pública (siempre y cuando pagaras 150 euros). La cena privada la organizaba la firma de lencería de lujo Lilly Blossom, y reunió a Lynch con un grupo de famosos patrios de lo más variopinto: Goya Toledo, Ray Loriga, Rossy de Palma, José Corbacho, David Delfín...:


La fiesta David Lynch era la actividad más barata, sólo 20 euros... ¡con consumición! Así que ahí estaba yo, en la sala de baile del Círculo de Bellas Artes, rodeada de gays modernos con pantalones pitillo, pensando en pedirme un Matusalén con coca cola... hasta que el camarero me dijo que la consumición incluida en la entrada era cerveza.  

Con mi cerveza en vaso de plástico me aposté al lado de unos cortinones de terciopelo que separaban la fiesta David Lynch de la cena David Lynch. Una chica de la organización, aburrida ya de controlar a los gays con mocasines que querían asomar la cabeza a través de los cortinones, para ver a Lynch cenando, me dijo que el menú tampoco era nada del otro mundo, consistía en:

Entremeses variados (loncha de choped, loncha de jamón york, loncha de jamón serrano, loncha de chorizo de Pamplona, fritos variados y la clásica ensaladilla rusa).


Pollo asado con patatas.
Postre: flan de la casa.
Para beber: vino con gaseosa o cerveza.

Tras la cena, Lynch y su eterno tupé con canas se asomaron por las cortinas de terciopelo. Un tipo de la organización les hizo a ambos un par de fotos y David desapareció rápidamente. Supongo que tenía que irse corriendo al Ritz a meditar. Los demás nos quedamos en su fiesta. Hubo un momento en que vi una cola en un sitio que no era el baño, y allá que fui. La cola era en la entrada del teatro contiguo a la sala, para ver una especie de espectáculo o happening o performance. El público entraba, se sentaba, cerraban las puertas y entonces veías que había algunos personajes extraños por ahí sentados: un señor gordo de mediana edad abanicándose en una esquina, un hombre vestido de mujer con un traje de lentejuelas que bailaba en un palco... luego entraron dos chicas que eran las versiones de andar por casa de las protagonistas de Mullholand Drive (más que nada por que una era rubia y la otra morena), se pasearon por el teatro arriba y abajo, se abrazaron un par de veces, miraban a un lado y a otro con cara de susto, luego se les sumó un tipo vestido de traje con pajarita y con bigote fino, luego abrieron las puertas del teatro y luego todos salimos. Más o menos con la misma cara con la que se sale del cine después de ver "Cabeza borradora".

Y así, amigos, fue la Lynch experience de la semana pasada. Ahora bien, de toda la información que he dado, una sola cosa es falsa: ¿el menú de la cena?, ¿los precios del curso de meditación trascendental?, ¿la anécdota del atracador de bancos?, ¿el partido de la Ley Natural?, ¿nada?, ¿todo?

Al primero que acierte, de premio, un mechón del pelo cano de David Lynch.

En otro orden de cosas, este viernes, en el festival Moralcine, de Moralzarzal, se proyecta "Lo último que hago para el Notodo".