lunes, 9 de enero de 2017

¿Winona nominada?

Dicen que la entrega de los Globos de Oro es más espontánea y relajada que los Oscar porque no es una gala sino una cena, ¿y qué hay en las cenas?: bebercio. Aunque este año el alcohol comenzó a servirse mucho antes de la entrega de premios. Ya el día de las nominaciones los señores de la Asociación de la Prensa Extranjera (que son quienes votan estos premios) le estaban dando al frasco y allá por la tercera copa, cuando te crees que vas bien, pero para nada, dijeron: "venga, no hay huevos de nominar a Winona Ryder". Y al día siguiente, con toda la resaca, vieron que sí que lo habían hecho: mejor actriz por la serie "stranger things".

Afortunadamente, no se ha llevado el globo de oro. Ha sido Claire Foy por "The crown", una serie también de Netflix y de la que todos hablan muy bien pero... no la he visto. De hecho "ésa tampoco la he visto" es la frase que más se repite cuando una repasa la lista de premiados de anoche. La gran mayoría de las películas ni siquiera se han estrenado aún ("La la land", "Moonlight", "Manchester by the sea", "Fences"...). Así que tendremos que mirar la lista de premiados de televisión: "the crown" (no), "the night manager" (tampoco), "Atlanta" (nop), "Westworld"... ¡sí! Y me encanta, pero no se ha llevado ni los buenos días. Bueno, yo lo he intentado. Hablemos de ropa.

Medalla de bronce, de oro y de plata.


El brilli-brilli triunfó cosa mala. Ahí estaba Kerry Washington vestida de Ferrero Rocher, Millie Bobby Brown ("Stranger things") demostrando que posa mejor a sus (¿doce?, ¿trece años?) de lo que lo haré yo en la vida y la guapérrima Priyanka Chopra ("Quantico") luciendo brillos y escotazo. No puede haber entrega de premios sin escotes hasta el ombligo y este año había para aburrir. Aquí uno. Aquí, otro. Anda, ¡otro más!

Tambien hubo mucho amarillo, ¿por qué?, ¿¡¿por qué?!?!:

Amarillo batido de vainilla, amarillo polo de limón y amarillo bote de mostaza.

Amigas, si el amarillo mostaza queda mal incluso a Natalie Portman, ¿no deberíamos hacer algo al respecto? No sé... ¿prohibirlo? Reese Whiterspoon (escribir bien su apellido a la primera convalida el First Certificate) y Viola Davis iban guapas, pero con cualquier color que pudiera llevar la reina de Inglaterra es cantoso. Esto es así.

Seré mala persona, pero ver a Natalie Portman un poco menos bellísima de lo habitual, mola. Es como quien se compra el especial Argh del Cuore para ver que las famosas también tienen celulitis. No es el sentimiento más noble sobre la faz de la tierra, pero oye, da trabajo a la redacción del Cuore. Por eso sentí cierta alegría perversa al ver a Jessica Chastain con esta cosa horrenda:


Hasta Amy Adams iba un poco mñé, envuelta en un vinilo de esos que decoran los salones.

Aunque para mñé, este rollo princesa Disney con sobredosis de azúcar y frosting de fresa de Felicity Jones y Lilly Collins:

He visto pastelerías con cupcakes más sobrios.

Nicole Kidman, dentro del mundo princesas Disney, optó por ser un personaje de "Frozen". No sólo iba vestida de reina de las nieves, sino que su cara estaba más helada que nunca. ¿Será que es amiga de Sofía Mazagatos y ella le ha contado su secreto de belleza: meter la cabeza en el congelador unos minutos? Podría ser.  Si Rebeca "duro de pelar" es prima de Benicio del Toro, ¿por qué no iban a ser amigas Nicole Kidman y Sofía Mazagatos?:


Drew Barrymore iba de ángel de abeto de Navidad. Me la puedo imaginar coronando el abeto gigante del Rockefeller Centre. Michelle Williams, de profesión lánguida, iba muy ídem. La imagino como una de esas actrices que abrirá una tienda de productos ecológicos si dejan de contratarla al cumplir los 40 años, de las que dicen que le están pasando "cosas bonitas con gente bonita", que te abraza con sentimiento cada vez que te ve, aunque luego no recuerde tu nombre.

En cuanto a los hombres, hubo mucho soserío. Trajes oscuros, pajaritas, bla, bla, bla... Y más vale no salirse de eso o te tomarán por un camarero, como a Jeremy Renner. Daniel Glover innovó y se plantó un traje de terciopelo que parecía el tapizado del sofá de su abuela. Aunque para innovador, Pharrell Williams a lo príncipe hindú.

¿Y quiénes fueron las más elegantes? Me gustó mucho el vestido de Anna Kendrick pero, quizá por el tirante asimétrico, parecía que tenía una teta más arriba que la otra. Sophie Turner (Juego de tronos) iba original pero... no sé, aún no he decidido si su vestido me gusta o me espanta. Pour moi, ellas tres iban sembradas:


Emma Stone ha tenido días mejores, el rollo estrellitas por el vestido que parece que las has ido pegando en clase de plástica... no me convence del todo. Me gusta más el vestido con flecos de Gina Rodríguez, no le hace justicia la foto, en vídeo se apreciaba mejor lo bonito que era. Last, but not least, Evan Rachel Wood con un traje de chaqueta reprecioso.

Y a vosotros, ¿os encanta u os espanta el vestido de Sophie Turner?, ¿me podéis asegurar que "the crown" no es el muermo que parece?, ¿Winona en "stranger things" no os parece Joaquín Reyes haciendo de Winona Ryder?, ¿habéis visto ya "Westworld"?, ¿no?, ¿a qué estáis esperando?

lunes, 12 de diciembre de 2016

Si Lapo Elkann no existiera, habría que inventarlo

Hay personajes que, si no existieran, habría que inventarlos. Lola Flores, Carmina Ordónez... o el propio Lapo Elkann. Gente excéntrica, absurda, imprevisible, inserte su adjetivo aquí. Algo tienen que llaman a las noticias, no lo pueden evitar, es superior a ellos, lo de pasar inadvertidos, como que no.

¿Y quién es Lapo Elkann? Famosísimo en Italia y en medio Europa, pero no aquí. Una lástima. Yo creo que deberíamos adoptarle a él y a todo su clan: los Agnelli. Es más, no sólo deberíamos adoptarles, también adaptarles al formato miniserie. Dan para más, dan para toda una telenovela, pero en el formato miniserie hay más presupuesto y si algo tienen los Agnelli es dinero para aburrir. Y un destino trágico. Por favor. No hay cosa que guste más a una cadena de televisión que esa mezcla. Vasile, ya estás tardando, haz "los Agnelli" ya.

Lapo es famoso desde la cuna por ser nieto del dueño de la Fiat, el multimillonario Gianni Agnelli. En toda familia bien tiene que haber un nieto tarambana, y ése es Lapo:

Lapo de rosa fucsia.

Excéntrico, carismático y juerguista. Él era la cara joven de la Fiat, se ocupaba de las relaciones públicas mientras su hermano mayor, serio y discreto, se encargaba de los números. Hasta ahí, todo correcto. Lapo salía con Martina Stella, una famosa actriz italiana y su vida era cara y llamativa como un anuncio de Versace. Hasta que una mujer llama, asustadísima, a un hospital de Turín y dice que "tiene a alguien muy importante en casa sufriendo una sobredosis". Ese alguien es Lapo. Y la voz no es la de Martina, sino la de Donato Broco, una transexual de 53 años más conocida como Patrizia. Patrizia se hace una ronda por los "Sálvames" italianos contando que Lapo es un cliente habitual, todo un caballero que la trata divinamente y que la noche de autos estaban con otras dos transexuales y que la sobredosis se produjo por mezclar heroína y cocaína. Martina Stella confiesa a los medios que había roto con Lapo hacía unos meses.

Tras varios días en coma en el hospital, Lapo despierta y desaparece unos meses que pasa encerrado en una clínica de desintoxicación, la misma donde estuvo Kate Moss. Se recupera de sus adicciones y poco a poco vuelve a ocupar su sitio como it boy extravagante, funda su propia línea de moda y se compromete con la aristócrata, it girl, amiga de la realeza monegasca y guapísima Bianca Brandolini d'Adda. Así se gana su vuelta al Hola "después de varios años de juergas, descontrol y romances fugaces que le valieron el apodo de 'oveja descarriada' de los Agnelli", porque las palabras "cocaína", "heroína", "transexuales" y "prostitución" no existen en el Hola.

Lapo de rojo del que hace daño a la vista.

En una entrevista Lapo dice esto: "el destino, que es quien reparte las cartas de póker de la vida, me dio a mí una escalera de color. Pero no sé cómo jugar bien la mano, lo pierdo todo enseguida".

Y así es. No llega a casarse con Bianca y tras ella está con una colección de mujeres guapas, unas  modelos más jóvenes que él, otras mozas de familia bien... mi favorita de la ristra de novias de Lapo es Goga Ashkenazi. Millonaria de Kazajistán, celebró su 30 cumpleaños con un fiestorro en su mansión inglesa y dio la bienvenida a sus invitados con un vestido de cristales de Swarovski, mientras una muchacha se balanceaba desde un trapecio, y ella vertía vodka sobre esculturas de hielo de torsos desnudos. Después de saber esto, yo no voy a volver a celebrar una fiesta de cumpleaños en mi casa, con botellas de Brugal, coca cola y guacamole.

El noviazgo de Goga y Lapo hubiera dado para un reality, porque Goga suelta por esa boca grandes verdades de la vida como ésta: "No puedo casarme con alguien que sea mucho más pobre que yo, y eso elimina a muchos candidatos. Los hombres nunca te perdonan tus éxitos, a menos que sean menores que los suyos. Además, debe de ser mayor de 40, porque más jóvenes son inmaduros, y menor de 50, que si no me aburro". Pero, oh sorpresa, la millonaria y el millonario rompieron y Lapo siguió enlazando bellezas. Hasta que llegamos a noviembre de 2016.

Lapo de azul, de verde, de un color que no sé cómo llamar, de celeste, de naranja y de turquesa.

Los Agnelli-Elkann reciben la llamada de Lapo diciendo que está secuestrado y que deben pagar 10.000 dólares. Como en todas esas películas que todos hemos visto, la familia organiza junto a la policía la entrega de dinero. Pero antes de saber cómo continúa esta historia pensemos durante un instante: ¿10.000 dólares?, ¿secuestras al heredero de la Fiat y pides calderilla?

Lo que verdaderamente había pasado es que Lapo, tras unos días de juerga, drogas, acompañado de (sí, lo habéis adivinado) una prostituta transexual, se queda sin un céntimo y, puesto hasta las orejas y con las neuronas funcionando a medio gas, pergeña este plan tan absurdo que acaba por llevarlo a la cárcel detenido por falsa denuncia.

¿Cuál será la próxima andanza de Lapo?, ¿puede haber mejor celebración de cumpleaños que la de Goga Ashkenazi?, ¿dónde está Kazajistán?, ¿qué otro personaje, aparte de Lapo, creéis que de no existir habría que inventarlo? Contadme...

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Películas que nunca verás

Trabajar como guionista tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

La mayor ventaja es trabajar en casa. En mi mente, el tiempo que gano por no tener que coger el cercanías, ni vestirme en condiciones luego lo empleo en ir a clases de baile. En mi mente. La realidad es que me paso el día en pijama, me cuesta la vida ponerme a escribir y cuando lo hago es espatarrada en el sofá y ya es demasiado tarde para ir a baile.

Podría ser yo, pero no soy yo. Mi gato es más blanco. Mi sofá está más roto y no me pongo vaqueros para estar por casa.

El mayor inconveniente de dedicarse al guión es toda esa cantidad de trabajo, de folios llenos de letritas en Times New Roman (o Courier) que nunca jamás verán la luz. La mayoría son iniciativas personales por las que no has recibido pago alguno. Pero también en la vida profesional se escriben cientos y miles de folios que se quedan en un cajón. El cajón de tu jefe. El cajón de la productora. El cajón de la cadena de televisión.

Levantar un proyecto, que de ser un guión pase a convertirse en una película, es tremendamente difícil. Es difícil hasta para gente como Kubrick, Chaplin o Mariano Ozores. En este artículo de El País se repasa una lista de famosos proyectos que nunca llegaron a realizarse. Por falta de presupuesto, porque el productor y el director no tenían en mente el mismo tipo de producto o porque los hados no quisieron. Y en algunos casos, nos alegramos de que esas películas no llegaran a la cartelera:

El señor de los anillos de Kubrick y los Beatles
Eran los años 60 y las drogas alucinógenas se tomaban como ahora la coca cola zero. Ésa es la única explicación que encuentro a la idea de que los Beatles interpretaran a los personajes principales de "El señor de los anillos" y los dirigiera Stanley Kubrick.

El código Aparinci de Esteso, Pajares y Ozores
Dejémonos de distancias irónicas y de reivindicaciones sin sentido. Las películas de Esteso y Pajares son malas. Malas-malas. Malas de solemnidad. Malas como las croquetas sin tropezones de Makro. Malas como una película alemana de mediodía. Pero eso es algo que ni Esteso, ni Pajares, ni Ozores, ni los millones de personas que acudían al cine a ver sus películas en los 80 pensaban. Llega el año 2006 y Mariano Ozores quiere rodar una parodia del Código Da Vinci (por eso lo del "Código Aparinci", ¿lo pilláis?) con sus dos musos. Los obvios problemas de "sustancias" de Pajares hacen que el proyecto se quede en eso. Qué pena #no.

Arrebato 2 de Medem e Iván Zulueta
"Arrebato" es LA película de culto española. Rara, poética, fascinante. El malditismo de "Arrebato" está a la altura del aura de tipo errático y loco de su director, Iván Zulueta. ¿Tiene sentido hacer una segunda parte de una película así? Y más aún, ¿la tiene que dirigir Medem?, ¿no había otro libre? En realidad,  la película que yo querría ver es la de los encuentros entre Zulueta y Medem. ¿De qué hablaban esos dos?

Sin embargo, es una auténtica pena que estas películas nunca llegaran a rodarse:

La regenta de Buñuel y Gassman
Tres grandes: el productor Emiliano Piedra, el director Luis Buñuel y el actor Vittorio Gassman. Juntos haciendo una versión de la Regenta que se rodaría en Oviedo. ¿Qué pudo salir mal? Pues que son los años 60 y Fraga (el ministro de información y turismo de la época) no quería que Buñuel grabara en España.

Las Cruzadas de Verhoeven y Schwarzenegger 
Los rodajes son como campamentos de verano. Cortos, intensos. Dentro se fraguan romances y amistades que suelen acabarse el último día de rodaje. Otras veces no es así. Y, en el rodaje de "Desafío total", Paul Verhoeven y Arnod Schwarzenegger se hicieron íntimos.

Aquí la prueba.

Esa amistad fue el germen de un proyecto titulado "las cruzadas", protagonizada por Arnold, dirigida por Paul y con un plantel de actores que incluiría a Robert Duvall, Jennifer Connelly o Charlton Heston haciendo de Papa. Al final, problemas de presupuesto y una bronca monumental entre Verhoeven y el productor llevaron a que todo quedara en agua de borrajas.

Luego hay otros proyectos que, por mucha curiosidad que nos produzcan, no tenían ni pies ni cabeza. Entendemos que se quedaran en el cajón:

Biopic de Edgar Allan Poe de Tim Burton y Michael Jackson
Habéis leído bien. Un biopic sobre Edgar Allan Poe que Michael Jackson quería hacer. Y cuando digo hacer quiero decir producir y PROTAGONIZAR. Protagonizar. O sea, protagonizar. Pro-ta-go-ni-zar. ¡Michael Jackson haciendo de Poe! Pero dejen a este pobre señor tranquilo en su lúgubre panteón, que debe estar harto de tanta adaptación lamentable de sus obras. Hubo un momento en que el proyecto estuvo en fase de desarrollo y hasta se habló de contratar a Tim Burton para dirigirla. "Tim Burton y Michael Jackson, por fin juntos", podría haber sido el slogan de la película.

El hombre que mató a Don Quijote de Terry Gilliam
Terry Gilliam no ha conseguido filmar su versión del Quijote y, la verdad, quizá no haga falta. Primero, porque ese proyecto está gafado. Problemas presupuestarios, enfermedad del protagonista, inclemencias meteorológicas...


Y segundo, porque ya ha generado un divertido documental: "Lost in La Mancha", sobre las peripecias de ese rodaje tan desafortunado que hasta sufrió riadas en el desierto de Las Bardenas. ¡Que es un desierto!, ¡que ahí no ha llovido nunca!

Ronny Rocket de David Lynch
Algo parecido puede decirse de la que iba a ser la segunda película de David Lynch. No sé si habéis visto la primera película de Lynch, "Cabeza borradora". Yo sí. En plan "sinopsis de cine" os puedo contar que es la historia de una mujer que da a luz un bebé que parece una cabeza de cordero de ésas que se hacen al horno. El bebé raro, como es lógico, hace cosas raras. Y eso es lo único lógico de la película. Bueno, pues "Ronny Rocket hace que "cabeza borradora" parezca una película comercial. Ésta era la idea: un enano sufre un accidente y desde entonces vive conectado a un aparato eléctrico y conoce a otra gente rara (qué difícil hacer sinopsis de películas de Lynch sin incluir la palabra "raro") como un detective que salta a otra dimensión cuando se queda parado sobre una pierna. Lynch, por una vez en la vida, tomó una decisión razonable, aparcó el proyecto y dirigió esa obra maestra que es "El hombre elefante". El guión no lo firmaba él, claro.

Y vosotros, de todos estos proyectos que nunca llegaron a hacerse, ¿cuál hubierais querido ver?, ¿cuál créeis que está mejor en la oscuridad del cajón?

martes, 1 de noviembre de 2016

Tengo un (mini) poder

Os pareceré una radical. Una extremista. Una loca. Pero no puedo soportar ni una serie/película/trilogía grandilocuente de súper héroes más. Hay un momento en el que hay que decir basta. Como a las películas de la II guerra mundial o las escenas de persecuciones por el metro de cualquier gran ciudad. Ni una más. Estamos a una adaptación de DC cómics y dos de Marvel de acabar viendo a los Xmen en el jardín de infancia: "X-men, la búsqueda del chupete perdido".

Todos y cada uno de estos tipos embutidos en trajes rarunos tienen su película. Algunos hasta una saga. 

Y, sin embargo, hay un aspecto de los súper héroes que nadie, ni siquiera Nolan, ha explorado. Los poderes sobrenaturales existen, en esta realidad, en nosotros, sin necesidad de venir de un planeta de otra galaxia, ni de ser un mutante. Lo que pasa es que no son súper poderes, son mini poderes, poderes tontorrones, dones que no sirven para gran cosa. Todos tenemos uno, o incluso dos. Los hay muy prácticos, como encontrar aparcamiento con facilidad; los hay molestos, como el don para encontrarte con tu ex o la persona que te gusta justo cuando vas hecha un adefesio; y los hay tontorrones, como los míos. Porque tengo dos minipoderes. De uno ya hablé aquí.

El otro consiste en que provoco pasiones en la tercera edad. O mejor dicho, provocaba. Llegaba mayo, me ponía tirantes o vestidito corto y ya empezaban los mayores de 75 años a decirme preciosísimas cosas llenas de finura y clase como "qué corta vas" o "gua-pa" (curioso que guapa, para ser piropo, deba decirse así, en dos veces: "gua" por un lado, "pa" por el otro). En las últimas primaveras los señores vetustos han dejado de piropearme. No sé si porque mi grupo de fans ha muerto o porque yo me he hecho demasiado mayor para ellos, ¡ya parezco su hija más que su nieta y eso no puede ser!

Pero hoy mismo he comprobado que mi poder con la tercera edad continúa en plena forma, lo que pasa es que  ha evolucionado. Ahora funciona con las señoras mayores. Hace unos meses unos amigos me regalaron un bono para ir a un spa que hay cerca de mi casa:

El spa al que voy es como éste. Igual. Excepto porque hay muchísima más gente. Y porque no hay árboles alrededor. Y el agua está un poquito más verde.

Así que, aprovechando el festivo, allá que fuimos: las chanclas, la toalla, el gorro de baño, el gel, el champú, el bañador y yo. Que iba tan cargada que más que ir a pasar un rato en el agua calentita parecía que me iba de fin de semana al extranjero. Estaba yo tan a gusto rodeada de burbujas en el jacuzzi cuando entra una señora vetusta, se sienta al lado y me empieza a dar conversación. Pero no creáis que fue la típica conversación de persona mayor que se aburre y aprovecha que la mitad de los chorros no funcionan para darte una turra de dos minutos sobre el tema. No. Ella pasó de los chorros averiados al spa en sí, su antiguo dueño, sus actuales dueños y cuánto tiempo llevaba ella viniendo. De ahí hiló con el siguiente tema: los beneficios del agua termal en su salud. De ahí pasó al siguiente tema: problemas de salud de la gente de su edad y de ahí al siguiente: cómo le molestaba la manera en que le trataban los médicos y los trabajadores del centro de día al que antes iba:

- Si es que nos tratan como a niños. "Bonita", me dicen, y me explican las cosas despacio. Que no soy una niña. Yo esto no lo pensaba de joven, una no piensa en que va a envejecer, seguro que tú no lo piensas.

Siguió hilando temas: su pasado como enfermera, que la enfermería es bonita pero muy dura, que si la cantidad de niños que había visto morir, en esos féretros tan pequeños... todo mientras seguíamos rodeadas de las burbujas del jacuzzi. Por fin la señora me dijo "menudo tostón te estoy dando" y yo, por supuesto, le dije que "para nada". Ella siguió con sus temas hilados unos minutos más (lo bueno que era el baño turco, que era como una exfoliación natural, la decoración del otro spa de la misma cadena en Cuatro Caminos...) cuando encontré el momento de irme. Nos despedimos muy amigablemente y me acordé de ella durante los cinco minutos que aguanté el vapor del baño turco.

Acabé el circuito termal, me fui al vestuario... y allí otra señora vetusta me enganchó. Usó la misma técnica: hablar primero del spa con una pregunta aparentemente inofensiva. La suya fue: ¿hay mucha gente en el circuito? Contesto y ella aprovecha para hilar temas. Que si tenía un quiste sangrante (sea lo que sea eso) que si qué mal está la seguridad social, que si el diagnóstico se lo hizo por la privada porque aún tenía que esperar 3 meses a que la viera un especialista, que si cuidado no te dejes nada por aquí, que a mí una vez me intentaron robar el bolso, que si a una clienta de aquí le robaron los zapatos... Señora Vetusta 2 no se enrolló ni la mitad que Señora Vetusta 1, pero las dos tenían algo en común. No buscaban entablar conversación, no te dejaban meter baza... como mucho lograbas intercalar algún "ajá" entre sus frases. Ellas buscaban que las escucharan.

Y vosotros, ¿pensáis alguna vez en qué significa envejecer?, ¿os imagináis en el futuro como uno de estas ancianas deseosas de compartir sus achaques con cualquiera?, ¿o más bien como ancianos de los que piropean?, ¿cuál es vuestro mini poder?

lunes, 17 de octubre de 2016

Algo huele a podrido en Ferraz

¿Sirve twitter para algo más allá que para comentar Eurovisión y hacer así más sobrellevable la sucesión de baladas con crescendo vocal final?  

Siempre he creído que no, hasta hace una semana. Entonces descubrí que twitter era muy útil para seguir la mejor serie de intriga política que he podido ver en los últimos tiempos. ¿House of cards?, ¿El ala oeste de la Casablanca?, ¿Veep? En absoluto. La crisis del PSOE.

Si hubo una época en la que parecía que la vida de los Borbones estaba guionizada por un escritor republicano, ahora parece que la estrategia política del PSOE está escaletada por otro guionista... militante del PP. 


Repasemos los hechos.  

El 15M, la abstención y que parte de sus votantes ahora prefieren a Podemos hacen que el PSOE pase por una mala racha. En las primarias sale elegido, contra todo pronóstico, un mozo de nombre insulso y pinta de galán: Pedro Sánchez. Su adversario es Eduardo Madina, un histórico que contaba con el apoyo de los "barones", los grandes nombres del partido. Pero, ojo, no todos los barones apoyan a Madina. Se dice, se comenta, se rumorea, que Susana Díaz, la baronesa de Andalucía (el bastión del PSOE) apoya a Sánchez. ¿Y por qué? Se dice, se comenta, se rumorea, que Susana está esperando su momento para hacerse con la secretaría general del partido y, mientras tanto, necesita a alguien de perfil bajo.

¿Perfil bajo? ¡Ja! Pedro está dispuesto a todo para hacerse notar. Va a cualquier programa a hacer lo que se tercie: encestar balones en "El hormiguero", jugarse la vida y de paso marcar huevada en "planeta Calleja", llamar en directo a "Sálvame"... Por el camino se lleva unas cuantas críticas y se dice, se cuenta, se rumorea, que sus compañeros de partido empiezan a estar un poco hartos de él. 

Llegan las elecciones y el PSOE sigue sin levantar cabeza. Cuando Rajoy dice que intentar pactar con otros para gobernar pa qué, si van a pasar de él, Pedro (Pdr en twitter) se lanza. A la hora de dialogar mira a derecha (Ciudadanos) e izquierda (Podemos) y opta por dialogar con Ciudadanos con los que pacta una serie de condiciones. Podemos no está de acuerdo y se esfuma la opción de Pedro de convertirse en el primer presidente guapo de la historia de la democracia. El país se queda sin gobierno y toca volver a votar.

Llegan las segundas elecciones y el PSOE sigue bajando. Pero el PP tampoco tiene suficientes votos para gobernar en solitario y no le basta con los votos de Ciudadanos. Necesita al PSOE. Pdr dice aquello de "no es no". Por lógica, decir no al PP implica dialogar con Podemos (y con IU y con todos los partidos nacionalistas que andan por ahí y que sumen) o habrá que ir a terceras elecciones, cosa que nadie (a excepción quizá de los fabricantes de urnas) quiere. Entonces habla el gurú, el barón de barones: Felipe González. Y suelta que se siente herido en sus sentimientos porque él habló un día con Pdr y le había dicho que iban a dejar gobernar al PP absteniéndose.

Se convoca una reunión extraordinaria del comité federal en Ferraz donde un grupo de críticos con Pdr quieren arrebatarle la secretaría general. Tras una tarde llena de discusiones por cosas tan profundas e importantes como quién puede usar el micrófono, el sector crítico logra su objetivo: Pdr ya no está al frente del PSOE, sino una gestora. Ahora bien, a día de hoy siguen sin aclarar si se van a abstener o no. No es que los que han depuesto a Pdr lo hayan hecho por estar en contra de pactar con Podemos, los hay que quieren mantener el "no" a Rajoy. Porque al final esto no es una rebelión basada en estrategias políticas, sino una rebelión por el poder, con sus amiguismos, sus vendettas... como en Hamlet, el Rey Lear o Macbeth. Y mientras acudimos al hundimiento de un partido político histórico, el resto del país está ocupado haciendo chistes en twitter. 


Ferraz se ha convertido en el escenario de una tragedia shakesperiana. Felipe González y Susana Díaz son los malos malísimos. Felipe González es como el rey Lear, que no encuentra a nadie digno de su legado. Susana Díaz sería una Lady Macbeth andaluza. En todo este drama de dimes y diretes, de quítate tú para ponerme yo y de dejenme hablar, que yo soy la máxima autoridad del partido... ¿quién es el bueno? Podría parecer que el bello Pdr, pero ya hemos visto que él, como Madina, lo que quiere es el puestazo, todos luchan por la corona... como en un drama shakesperiano. Como decían en Ricardo II:

Por Dios, sentémonos en tierra a contarnos historias tristes de la muerte de los reyes; depuestos unos, otros matados en la guerra o acosados por las sombras de sus víctimas o envenenados por sus esposas o muertos en el sueño, todos asesinados. Pues en la hueca corona que ciñe las sienes mortales de un rey, tiene su corte la Muerte.

Pero no estamos en el siglo XVII. Ya no hay duelos. Los venenos se detectan en las autopsias muy fácilmente. En la tragedia queda muy catártico que los ambiciosos sin escrúpulos mueran al final. En la vida real los ambiciosos no acaban así, sino que logran un puesto en el consejo de administración de Gas Natural o de Endesa. Quizá ésa sea la diferencia entre ficción y realidad.

Y vosotros, ¿quién creéis que es "el bueno" en toda esta historia?, ¿nadie en absoluto?, ¿o salvamos de la quema a Miquel Iceta porque nadie que baile con tanto sentimiento puede ser mala persona?

Last, but not least, os cuento que un texto mío, "empleo a primera vista" está representándose en Microteatro Madrid. Estará ahí todos los martes de octubre, desde las ocho de la tarde. ¡Vénganse todos!

lunes, 19 de septiembre de 2016

Olimpiadas greatest hits

He vuelto.

Como los casos de corrupción a las portadas, como la programación decente a la televisión, como los fascículos absurdos a los quioscos:

¿Quién no quiere una Nancy vestida de Hanibal Laguna?, ¿eh?, ¿eh?

No actualizo desde julio, ¡dos meses! Creo que he batido mi propio record. Y hablando de records... hablemos de las Olimpiadas (qué manera de hilar las cosas, ¿eh?). Sí, ya sé que todos hemos olvidado nuestro interés por deportes minoritarios como el bádminton o deportes simplemente aburridos como la hípica. Pero, ahora que ha pasado un tiempo prudencial, podemos decir en voz alta que el peligro ha pasado. No sé vosotros, pero yo estaba convencida de que virus zika + Brasil + deportistas desatados en la Villa Olímpica = epidemia mundial. Ya veía un "guerra mundial Z" (zeta de zika, no de zombies) en esta época del año. Pero no ha sido así. Y podemos hablar del otro lado de las olimpiadas.

Me veo en la obligación de comenzar dándoos una mala noticia. Hubiera sido precioso que la nadadora china Cha Phu Zhon existiera. Pero no. Ella sólo es un meme producto de la imaginación y el photoshop de alguien que tuvo una buena idea:


Después de ver unas cuantas horas de deportes que sólo ves porque es verano y si sales de casa morirás de un golpe de calor, llegas a una conclusión: esta gente parece que no es humana, pero sí que son humanos. Humanos cachas. Humanos sacrificados. Humanos muy competitivos. Pero humanos.

Y por eso, después de ganar tu medalla, te relajas. Y te vas con tus colegas de equipo a celebrarlo. Y bebes. Y hace mucho que no bebes, porque tú eres un nadador olímpico y lo tuyo son las bebidas isotónicas. Y el alcohol te sienta fatal. Y la lías parda. Te cuelas en una fiesta. Meas en la calle. Rompes los baños de una gasolinera, te dicen que lo pagues, dices que tú no vas a pagar nada, que tú eres medallista y además ciudadano americano, y te vas. Llegas a la villa olímpica y, con toda la resaca, decides pactar una versión de lo sucedido con el resto de tus compañeros. Como estás en Brasil, decides tirar de tópicos y te inventas que te han atracado unos hombres vestidos de policía. Das por hecho que te van a creer a ti, que por algo eres medallista. Pero no. Hay testigos de todo lo que realmente hiciste. Y acabas perdiendo a tus sponsors. Quién iba a decir que las Olimpiadas están más cerca de Resacón en Las Vegas que de Carros de fuego...

No todos los deportistas celebran sus triunfos saliendo de farra. Los hay que quieren hacer justicia poética. Es el caso de Ruth Beitia, la atleta que ya se había retirado, que decide volver a competir y acaba logrando la medalla de oro. Ruth sabe que éste es el momento que va a recordar toda su vida. Sabe que la están grabando. Que sus palabras encabezarán la edición del telediario de ese día. Y quiere agradecer públicamente la ayuda de su entrenador... pero él no está. Se ha ido con el resto de acompañantes de Ruth a tomar cervezas:


01:30 "fui a decirle que le quería, y se había ido a tomar cervezas".

¿Y no es esto la vida? Es como Jennifer Lawrence cayéndose justo cuando va a recoger su Oscar. Como la novia que no sabe que su anillo de pedida está en el postre y se lo acaba comiendo. Como el concursante de Pasapalabra que falla la última letra. Los momentos que uno imagina con fanfarria y una banda sonora de John Williams acaban en bluf.

Dicen que el mundo se divide entre los que les gusta el Nesquick o el Cola Cao. Los que prefieren a los Beatles o a los Rolling. Café o Té. Y yo añado: aquellos que disfrutaban en su clase de gimnasia del colegio y los que hubiéramos preferido antes incluso una clase de matemáticas. Para los no deportistas, los esfuerzos de los olímpicos tienen mucho de misterio. Tú los miras desde el sofá de tu casa y no puedes evitar pensar: todo esto, total, ¿para qué?

Los grandes récords, los deportistas con fama y dinero, los que viven exclusivamente del deporte, son una minoría dentro de una masa de gente esforzada que se las apaña para trabajar y además entrenar. Todo para que el día clave sufras una lesión, el árbitro sea injusto o te toque el típico juez ruso que va a dar los diez puntos al equipo ruso. Mucho se les llena la boca a los comentaristas hablando del esfuerzo y muy poco hablan de ese elemento fundamental y escurridizo que es la suerte.

Por eso la historia de la gimnasta Carolina Rodríguez se merece una película. Una película de animación de Pixar. Rodríguez no es famosa, no protagoniza anuncios de Reebok, ni se ha llevado a casa una medalla olímpica... Ni falta que hace. Es una gimnasta veterana de estilo inconfundible, muy expresivo, acostumbrada a comunicarse con las manos porque sus padres son sordomudos. La descubre una entrenadora cuando tiene 7 años. Se hace olímpica, se va a un centro de alto rendimiento, participa en los juegos de Atenas... Lleva ya ocho años en el equipo nacional y deciden sustituirla por otra gimnasta. Carolina tiene 20 años y decide volver a su León natal. Allí su entrenadora de cuando era niña le dice que al menos se prepare para el campeonato nacional, para despedirse de la gimnasia de una forma más alegre. Lo hace tan bien que vuelven a llamarla de la selección, pero ella no quiere ir. No quiere separarse de su familia otra vez. Consigue ir a los juegos de Londres pese a una lesión y pese a entrenar por su cuenta. Queda decimocuarta. En los juegos de Río ya tiene 30 años y en un final que, ésta sí, se merece una música época de John Williams de fondo, logra el mejor puesto que ha conseguido nunca: séptima.

Y vosotros, ¿qué historia olímpica os ha llegado más a la patata?, ¿qué deporte es más aburrido de ver: la hípica o la vela?, ¿alguien colecciona los fascículos que salen en septiembre o son en realidad una tapadera de las editoriales para blanquear dinero?

martes, 12 de julio de 2016

Películas gélidas contra la ola de calor

¿Sabéis esa gente que se pasa el año diciendo que está deseando que llegue el verano?, ¿esos que afirman que es mejor pasar calor que pasar frío?, ¿esos seres que pasan las horas en la playa o la piscina tumbados en el suelo, tomando el sol como una lagartija?, ¿esa gente como él?

Pues yo no pertenezco a esa raza.

Soy una ferviente defensora del entretiempo, esa época en la que se puede salir a la calle a cualquier hora sin la sensación de estar dentro de un secador de aire caliente. Esa época que, en Madrid, dura quince días sueltos repartidos entre abril y mayo.

Si, como yo, sufrís el drama de vivir en una ciudad calurosa y, además, no tener aire acondicionado en casa, no os preocupéis. Os ofrezco un método alternativo para luchar contra la ola de calor: películas frescas. Si después de ver un capítulo de "Mad men" se tiene resaca de tanto ver beber a sus personajes (y whiskys solos, sin coca cola ni nada) estas películas ambientadas en sitios muy pero que muy fríos conseguirán lo que tu ventilador no puede: refrescarte.

Y comenzamos la lista de recomendaciones con un clásico: La cosa

Si no habéis visto esta especie de "Alien" en medio del ártico no tenéis perdón. Entretenida, tensa, con muchísimo hielo y con Kurt Russell joven y luciendo pelazo. Si la tenéis muy vista, podéis aprovechar para ver la película en la que se basa. "La cosa" es un remake de "el enigma de otro mundo", un clásico de la serie B producido por Howard Hawks que ha envejecido un poco peor que "La cosa", pero sigue siendo una película estupenda.

Snowpiercer (Rompenieves)
En un mundo apocalíptico y glacial, los únicos supervivientes son los pasajeros de un tren que no se para nunca. Pero el tren tiene sus normas y no es lo mismo ser un pasajero de tercera que de primera clase. Los de tercera viven en la miseria más absoluta, hasta que deciden rebelarse y averiguar qué es lo que se oculta en los vagones de primera clase.

Tú, sí tú, tienes que ver esta película.

Divertida, imaginativa y a ratos hasta loca, Snowpiercer demuestra que se puede hacer una película comercial que no trate al espectador como si fuera tonto. Ignoro hasta qué punto es fiel a la novela gráfica en la que se basa ("Le transperceneige"), pero sólo por ver a Tilda Swinton con dientes postizos haciendo de una especie de Margaret Thatcher tan malvada como ridícula (vamos, como Margaret Thatcher) merece la pena ver "Snowpiercer". Además, es la primera película que Bong Joon-ho, el director de "Memories of murder" dirige en Hollywood. Os recomendaría "Memories of murder", pero es calurosa y pegajosa... mejor seguir con trenes rodeados de nieve.


Transsiberian
Allá por 1904 se fundó esta línea ferroviaria que comunicaba Moscú con China. El Transiberiano sigue existiendo hoy, y pasa por sitios tan imposibles de deletrear como Novosibirsk, Krasnoyarsk o Nizhny Novgorod. Si en un viaje en AVE de Madrid a Barcelona te da tiempo a ver una película de Adam Sandler y a envenenarte con el café de la cafetería, imagina lo que te da tiempo de hacer cuando estás atravesando toda la estepa rusa. Es probable que entables conversación con otros pasajeros pero... ¿y si sospechas que esos encantadores mochileros han cometido un crimen?

Fargo
No se puede hablar de paisajes nevados y olvidarse de "Fargo". Pero estoy convencida de que todos la habéis visto. Es más, seguro que varias veces. Pero... ¿y "Fargo", la serie? Ojo, no es una adaptación, ni un remake, ni un spin of, ni un "los mismos personajes pero en el instituto". No. Digamos que Fargo, la serie, es un homenaje al universo de Fargo, la película. Su segunda temporada es, literalmente, una marcianada, pero no me canso de recomendar su primera temporada. Magistral. Y como de eso ya hablé aquí, en esta entrada, pasamos a la siguiente recomendación:

Bron/Broen
Aquí no hay nieve, pero sí lluvia. Y frío. Y muchas nubes. Y casas enormes y minimalistas habitadas por gente turbia. Todo muy escandinavo.

Bron/Broen es una coproducción entre Suecia y Dinamarca y el bron/broen del título se refiere al puente que comunica ambos países. Supongo que el sueco y el danés son algo así como el valenciano y el catalán, pues los personajes de uno y otro lado de la frontera se comunican sin problemas. De forma tan fluida que, tres temporadas más tarde, yo sigo sin saber quiénes son los suecos y quiénes los daneses.

La gran baza de la serie, aparte de esa maña que tienen los escandinavos para hacer género negro, está en su protagonista, Saga Norén:


Imaginad un policíaco con dos agentes obligados a trabajar juntos pese a que son de dos países diferentes. Él, Martin Rohde, (¿sueco?, ¿danés?, yo qué sé) es afable, regordete, empático y con tendencia a poner los cuernos a todas sus esposas. Ella es como Sheldon Cooper si Sheldon Cooper fuera una ¿sueca?, ¿danesa? policía. Saga es tan buena policía como inútil con las relaciones sociales. Y pese a lo torpe, egoísta y hasta cruel que es a veces, se le acaba cogiendo cariño.

Y vosotros, ¿qué películas gélidas recomendáis para luchar contra el cambio climático?