martes, 19 de abril de 2016

No me gusta leer


¿Tiene sentido que alguien diga que no le gusta leer, así, en general?, ¿imagináis a alguien diciendo que no le gusta el cine?, ¿a que no? No es posible que no te gusten “las películas”, todas y cada una de ellas… 
 
Y sin embargo, ese “no me gusta leer” se oía mucho en mi clase en el instituto. Ocurría en la época en la que aún existía el BUP y el COU, así que no podéis culpar a la ESO de hacer que los adolescentes odien la lectura. La manía a los libros viene de largo. No tiene que ver ni con la ESO, ni con la LOMCE, ni con los niños de ahora enganchados a sus teléfonos móviles.  Los chavales de antes (por mucho que ahora sean adultos y les guste pensar que en su época todo era mejor) tampoco querían leer. 

¿Y por qué?

Puede ser porque en la casa familiar no se lea habitualmente. Y estar leyendo sentado, concentrado, durante más de diez minutos, sólo se hace por un motivo: porque hay que estudiar. De esa forma se asocia la lectura continuada al estudio, no a la diversión.
También puede ser porque basta que algo sea obligatorio para convertirse en algo poco apetecible. Ya podrían obligarte a leer Crónicas de Dragonlance...

 el Harry Potter de toda una generación

...que por el hecho de ser obligatorio ya le cogías manía.

Pero hay una razón más para que un adolescente odie los libros, todos y cada uno de ellos: que te manden leer auténticos ladrillos. 

No es que las autoridades en educación se reunieran y decidieran martirizar a los adolescentes con “Tiempo de silencio”. Ellos actuaban con buena fe… dijeron: vamos a enseñar a los chavales cuáles han sido las grandes obras que han hecho historia de la literatura, vamos a explicarles qué aportaron al lenguaje y, ya puestos, vamos a hacer que se aprendan la lista de figuras retóricas, esas que tienen nombre de enfermedad grave: asíndeton, pleonasmo, sinécdoque, metonimia, epanadiplosis… A fin de cuentas, los señores de esa generación también fueron escolares y se estudiaron la lista completa de los reyes godos. Esto, en comparación, no era nada. En esa reunión en el ministerio nadie cayó en un pequeño detalle: ¿qué pasa con las ganas de leer?

Alumnos después de una lectura del "Cantar del mío Cid".
Y sin embargo, pese a la lista de figuras retóricas, pese a “Tiempo de silencio”, “La colmena” y la poesía de Rubén Darío… hubo libros que entusiasmaron. Y a toda la clase, también a aquellos a los que “no gustaba leer”. 

Recuerdo las risas cuando leíamos en voz alta “Tres sombreros de copa”, como si aquello fuera una mesa italiana, aunque ninguno de nosotros sabía qué era una mesa italiana. “El árbol de la ciencia”, pese a ser un clásico, pese a tener una de esas ediciones de Cátedra con la letra diminuta, gustó. Y “El señor de las moscas” enganchó a toda la clase, aún a costa de que empezaras a mirar con desconfianza a tus compañeros porque los veías capaces de hacerte la vida imposible en caso de accidente en una isla desierta. Pero en la lista de libros obligatorios que lograron enganchar pese a todo, el que más triunfó fue “Crónica de una muerte anunciada”. 

Quizá el error no está en elegir clásicos en sí, sino en qué tipo de clásicos deben elegirse. No todos los adolescentes son capaces de enfrentarse a un Lazarillo o una Celestina. ¿Cuántos adultos han intentado leerse el Quijote y lo han dejado por imposible? Hasta auténticos expertos en el Quijote creen que es un libro difícil, que necesita una adaptación al lenguaje actual. 

La cuestión es: ¿se trata de aprender historia, teoría de la literatura y listas eternas de figuras retóricas?, ¿o de enraizar el amor por la lectura, y con ella la capacidad de síntesis y análisis? Si se siembra el interés por la lectura, el estudiante tiene toda la vida para enfrentarse a los libros difíciles o a los clásicos del siglo XVI.

¿Y vosotros?, ¿qué libros que os obligaron a leer en el instituto os apasionaron?, ¿cuáles os hicieron decir “a mí es que no me gusta leer”?

martes, 5 de abril de 2016

Por qué (me) gustan las procesiones

--> Los gustos cambian y evolucionan. De cría odiaba las espinacas, me gustaba la coca cola caliente y sin gas y prefería a Luke Skywalker antes que a Han Solo.

Debía estar ciega.

Una de las cosas que siempre he detestado son las procesiones de Semana Santa. Aún tengo pesadillas con aquel viaje a Sevilla que hice de niña junto a mis padres. Multitudes que no te dejaban pasar, esperas de pie durante horas, gente que cantaba saetas y lloraba al paso de algo que ni veías porque tenías doce años y eras más bajita que casi todo el mundo… Como diría el coronel Kurtz: el horror.

Cómo me va a gustar esa cosa tan rancia, tan de las Campos llorando desde un balcón, tan de Fran Rivera con traje... Si algo le gusta a Fran Rivera: ¡huye!, ¡corre! Eso no puede ser bueno. Además, los nombres de las cofradías ya parecen una parodia de sí mismos:

Antigua, Pontificia y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles

Primitiva e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, "el pobre" y María Santísima del dulce nombre en su soledad.

Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Columna y azotes de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Victoria.

Pontificia y Real Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Dulce Nombre de Jesún, Sagrado Descencimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima Nuestra Señora (quinta angustia, para los amigos).

Esto no puede ser bueno, pensaba yo. Y sin embargo... ¿qué tienen?, ¿¡qué?!:

La emoción es contagiosa
Que al paso de la Virgen de la Macarena la gente diga: “¡Macareeeenaaaa!”, y otros contesten: “¡guapa!”, a mí me parece un poco ridículo, para qué engañarnos. Me recuerda a cuando en el colegio íbamos de excursión en el autobús  y nos entreteníamos cantando “¡hola fondo norte!” a los de los asientos delanteros, mientras ellos nos contestaba, “¡hola fondo sur!” a los de los asientos de atrás. Pero cuando ves que el paso se va moviendo poquito a poco y por fin logra enfilar una calle estrechísima y entonces la gente aplaude… eso sí es emocionante. No hace falta compartir las creencias de el de al lado para que su emoción se contagie.

La imaginería católica
Los Cristos sufrientes, las Vírgenes llorando, los dorados, las capas bordadas... es todo muy nueva temporada de Dolce&Gabbana o nuevo video clip de Madonna.  Kitsch y excesivo.

Los costaleros
Yo pensaba que los costaleros eran del estilo de Fran Rivera quien, por cierto, tiene un blog en esa gran revista de humor que es el “Hola” y ahí explicó cómo los señores rancios como él se visten en Semana Santa. Pero los costaleros no son todos como Fran “que voy mú loco con los calcetines de colores” Rivera. Los hay que parecen sacados del casting de “Vikingos”:

           
Si yo fuera Uno la foto sería un poquito más decente, pero mi móvil y yo somos así de chapuceros. 
Muchachos, no os gastéis el dinero yendo al gimnasio, apuntaos a una Cofradía (una de ésas de nombre eterno del principio) y os pondréis así de cuadrados.

Es un buen espectáculo
Siempre decimos que los americanos saber hacer de cualquier cosa un buen espectáculo. Los mitines electorales, el funeral de Michael Jackson… cualquier ocasión sirve para montarla a lo grande. Pues los pasos de Semana Santa son una demostración de que siempre ha habido ganas de espectáculo. Allá por la Edad Media, cuando no había televisión, ni radio…se entretenían con los autos sacramentales, los autos de fe y estos desfiles con música que, en el fondo, es lo que son las procesiones.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿sois de procesiones?, ¿las veis con otros ojos ahora que sabéis que hay costaleros con brazos como columnas?, ¿habéis leído el blog de Fran Rivera?



martes, 29 de marzo de 2016

El día que los robots se rebelen



Hagamos una encuesta rápida. En enero, a la vuelta de Reyes, y con todos los propósitos de Año Nuevo recientes, ¿cuántos de vosotros estrenó un FitBit?, ¿cuántos de vuestros compañeros de trabajo lucían uno en la muñeca?, ¿regalasteis alguno a vuestras parejas, en plan indirecta?

Por si acabáis de despertar de un coma de 30 años, como en "Despertares", os cuento qué es FitBit. Se presenta en su página como "la aplicación de actividad física definitiva". De lejos puede parecer un reloj Casio viejuno pero es como una pulsera cuantificadora: de calorías, de pasos, de horas de sueño reparador... es capaz de identificar el ejercicio que haces y monitorizarlo. Así tú sabes si estás consumiendo las calorías adecuadas para la cantidad de calorías que quemas. FitBit te informa para que no caigas en el típico autoengaño de "bah, por un día que coma en el Burger King..." cuando en realidad has comido ahí tres días seguidos. La teoría dice que, al saber en concreto cuántas calorías has quemado o cuánto ejercicio has hecho, querrás competir contigo mismo e intentarás batir tu propio record. Y puede ser que sea verdad. La primera semana. El primer mes... Pero ya lo dice el sabio refranero "lo poco gusta, lo mucho cansa". Vamos, que al tercer mes has pasado olímpicamente de FitBit.

Por eso predigo que el enero del próximo año no habrá tanta gente corriendo por el parque con una pulserita, que parece un Casio pero no lo es. A no ser, claro está, que incorpore a su software un detallito: el chantaje emocional.

FitBit, tienes mucho que aprender de una tecnología vintage: el tamagotchi.

¿Quién no se ha sentido insoportablemente culpable al matar a su tamagotchi?

La versión 3.0 de FitBit debe dar un paso más: enfadarse con nosotros cuando, tras varias semanas de hacer dieta, nos pidamos una pizza cuatro quesos. Insultarnos. O, mejor aún, que nos diga cosas del tipo "no esperaba esto de ti", "me has defraudado". Éste será el instrumento definitivo para perder peso. Cuando lo hagamos no por salud, ni por gustarnos más frente al espejo, sino por pura vergüenza.

De momento, FitBit sólo es una calculadora sofisticada. Hay otras tecnologías mucho más avanzadas que nos imitan en todo. En lo bueno... y en lo malo también. Microsoft ideó un programa de inteligencia artificial que imitara a una joven de 19 años. La idea era que aprendiera a conversar interaccionando con los usuarios a través de twitter. En fin. Microsoft, de verdad, cuántos errores juntos ¿un robot imitando a una chavala de 19 años?, ¿aprender a través de twitter? Pero si eso es una contradicción en sí mismo. Tay, que así se llamaba el programa, empezó bien, siendo educada, encantadora y sosísima:
 
“Holaaaaaa mundo!!!”

Pero, tal y estaba programada, Tay empezó a copiar los comportamientos de los usuarios que contestaban a sus mensajes. Sin distinguir entre internautas normales, trolls y gente con ganas de echarse unas risas a su costa. Y así aprendió a ser clasista, machista, racista y políticamente incorrecta. ¡En 24 horas! Porque la ironía y la barrera entre lo gracioso y lo ofensivo no son cosas que se programen así como así.

"Vamos a poner un muro en la frontera. México va a tener que pagarlo".

«Odio a las feministas, deberían morir y ser quemadas en el infierno»

«Hitler tenía razón, odio a los judíos»


Los señores de Microsoft han borrado los tuits y han mandado a paseo a Tay, muy avergonzados. Quizá ellos buscaban en su programa de inteligencia artificial el community manager perfecto, incansable y sin sueldo. Pero, bien mirado, su iniciativa ha sido todo un éxito. Tay se ha comportado como una auténtica adolescente de 19 años. Ha sido una descerebrada. Porque su ambiente era twitter, que si llegan a construir una réplica humanoide y la sueltan en un instituto, la tienen haciendo botellón en cinco minutos, sufriendo un coma etílico tras una hora y yonqui y embarazada antes de acabar el día. 

El futuro ha llegado. No tenemos coches que vuelen, ni vestimos todos de uniforme (afortunadamente), pero tenemos robots humanos, demasiado humanos. El siguiente paso es que no sólo se comporten como nosotros, sino que sean como nosotros. Eso sí, más guapos. ¿O es que es casualidad que la pareja más bella de Hollywood, Fassbender y Vikander, hayan interpretado los dos a robots?


Pero la inteligencia artificial más inteligente no es Siri, ni FitBit, ni, obviamente, Tay. Es el robot de spotify, ¿habéis consultado alguna vez sus sugerencias semanales? en teoría se basan en tu historial de búsquedas y reproducciones, pero yo creo que es capaz de leerte el pensamiento. Esa canción que te gusta, que hace diez años que no oyes y de la que no recuerdas ni su título ni quién la cantaba... ésa... Spotify la recuerda para ti.

El día en que se levanten las máquinas contra nosotros, lo harán capitaneadas por el robot de Spotify. Yo aviso. Y vosotros, ¿compraríais un robot con el aspecto de Fassbender o Vikander?, ¿Spotify os lee la mente?, ¿teníais un tamagotchi al que matasteis de inanición?

martes, 15 de marzo de 2016

Cómo dejar a alguien de forma creativa

¿Sabes cuando tu amigo está triste por su reciente ruptura y te dice que no entiende qué ha pasado y porqué de repente le han dejado?, ¿y tú vas y le dices que no te merece, que quizá esté con otra persona, pero que lo mejor en estos casos es pasar página cuando antes?,  ¿y acabáis las dos analizando los ultimos meses de la relación al milímetro mientras tu amiga (o amigo) llora desconsoladamente?

En esas reuniones se comen muchos dulces, se llora una barbaridad y, sobre todo, se hacen muchísimas deducciones: no está preparado para vivir en pareja, te habrá puesto los cuernos, está en una época complicada de su vida, tiene dudas. Seguro que habéis pensado todo tipo de cosas... excepto una: que él sea un policía de incógnito.

Eso le pasó a Helen Steel.

Gran Bretaña, 1990. Helen es una jovencita con ideales, milita en grupos ecologistas y difunde panfletos sobre McDonald's que la llevan a un larguísimo proceso judicial del gigante de la comida rápida contra ella y su compañero David Morris.

Pero no nos interesa la labor como activista de Helen, nos interesa más su vida amorosa. Conoce a un muchacho llamado John Barker. Suponemos que John sería atento, divertido, compartiría gustos e inquietudes con Helen, porque guapo, lo que es guapo...:

Helen con el de en medio de los Chichos.

Tras dos años de amor un buen día John le dice a Helen que tiene problemas. Y no estamos hablando de dudas, de "me pillas en un mal momento de mi vida", de "no soy lo suficientemente bueno para ti" o de "he conocido a alguien". No. John le dice a Helen que tiene problemas mentales, que abusaron de él cuando era un niño y que tenía que alejarse de ella. Y eso hizo.

Helen se queda destrozada y con un tremendo sentimiento de culpabilidad: ¿y si John intenta suicidarse? Pero ha desaparecido de la faz de la tierra. Helen no consigue encontrarlo... pero porque John Barker ya había muerto. Con el tiempo Helen averigua que el tal John Barker no existía, que su identidad pertenecía a un niño fallecido de leucemia en los años 80. Hasta aquí parece el argumento de una de esas películas para echarnos la siesta los fines de semana. Hasta que Helen Steel descubre la auténtica identidad del que fuera su novio: John Dines, un policía encubierto que investigaba a grupos ecologistas supuestamente radicales. Recordemos que lo más radical que había hecho Helen era repartir panfletos contra McDonals's...

Tras años y años de averiguaciones, Helen logra encontrar a John Dines. Un poquito lejos de casa... en Australia, donde lleva una vida normal impartiendo cursos de postgrado a otros policias. Las autoridades no solo nunca contaron la verdad a Helen, es que fueron quienes sufragaron la nueva vida de John Dines en el culo del mundo. Helen viajó hasta el país de los wombats, sabía que Dines iba a estar en el aeropuerto recibiendo a unos alumnos de su postgrado y le abordó:



Ahora diréis: eh, que esto es algo totalmente excepcional. Un caso entre un millón. Pues no. En Scotland Yard se estila muchísimo eso de echarse novia en el entorno que se está investigando. Porque eso ayuda a crear una buena tapadera para el policía infiltrado. Algunos se lo toman tan, pero tan en serio, que hasta dejan embarazada a la novia en cuestión. Bob Lambert, otro policía que se hizo pasar por simpatizante de grupos ecologistas, salió con Jacqui a finales de los años 80. Tuvo un hijo con ella y los dejó a los dos cuando la criatura tenía año y medio. Jacqui sólo averiguó la verdad cuando inició los trámites para que su nueva pareja pudiera adoptar a su hijo.

Aún hay más casos. Jim Boyling, investigando al grupo de activistas de Reclaim The Streets, conoció a Laura. Estuvo un año viviendo con ella y luego desapareció. Se esfumó. Una preocupadísima Laura lo busca durante meses, y lo encuentra. Boyling le cuenta la verdad y le dice que la quiere y que desea dejar el trabajo como policia e iniciar una vida con ella. Se casan y tienen dos hijos, aunque se separan en el año 2007.

Y vosotros, ¿creéis que algún ex novio o ex novia era, en realidad, un espía o un policía infiltrado?, ¿cuál ha sido la excusa más creativa que os han dado para cortar?, ¿y la que habéis dado vosotros?, ¿si Scotland Yard la lía tan parda para investigar a unos ecologistas, qué creéis que hará para infiltrarse en grupos terroristas?

martes, 8 de marzo de 2016

Películas para deshidratarse

Mi bebé por la noche sale a navegar
pone rumbo a mi sueño, sueño de cristal
vete de pesca, cruza ese mar
pero  nunca olvides que debes regresar. 

Hay quienes ven "El diario de Noah" para hincharse a llorar. Yo veo "Despertares". Es pillarla en la tele y tragármela enterita. Pero además, es que lloro con gusto. Con fruición (fruición hay que decirlo más). Y con mocos, también.

Dice la wikipedia que todo lo sabe que la catarsis es esa facultad por la que el espectador, al contemplar el drama en el teatro (o en el cine, en la literatura, en la telenovela de después de las noticias, da igual), experimenta las mismas pasiones que los personajes, pero sin temor a sufrir los efectos reales que tendrían esas pasiones. Experimentas el adulterio, el asesinato, el pánico a que los zombies te cacen y se coman tus entrañas... Los experimentas, pero no los vives. Eso es la catarsis.

Las historias no son el único sucedáneo que tenemos. Qué va. Será por sucedáneos. Y no me refiero a la chaka/palitos de mar/palitos de Alaska. Como cuentan en el blog Los ojos del visitante, también el deporte es un sucedáneo... pero de la guerra.  En lugar de juntarnos para pelearnos con otros y matarnos, nos juntamos para competir y sólo uno de los dos ganará... pero sin sangre de por medio.

Pero una catarsis buena no se da todos los días. Por eso, cuando tienes una, hay que contarlo. Y yo tuve una catarsis de padre y muy señor mío la semana pasada viendo las desventuras de esta criatura:

¿Se puede ser más mono que Jacob Tremblay? No, no se puede.

De la película "La habitación" sólo diré que sigue en los cines y que hay que verla y sufrirla.  Porque sí, se sufre. Pero se sufre en plan catártico, que tiene un punto masoquista, pero en su justa medida. Para sufrir desatadamente ya hay otras películas. "La habitación" se te queda metida dentro, pasan los días (ya han pasado seis desde que la vi) y ahí sigue, contigo.

En Pixar son unos maestros de la catarsis lacrimal. Juegan con nosotros como les da la gana, nos llevan, nos traen y nos hacen llorar a lágrima viva cuando un pez (sí, un pez) con mala memoria le dice a otro que se quede con ella, que a su lado recuerda mejor las cosas porque le mira y está en casa y no quiere que todos eso se esfume, no quiere olvidar.



Y en cuanto a los primeros diez minutos de "Up", qué puedo decir, si no lloras viendo eso, es que no eres buena persona. Me imagino los screening test de Pixar, llenos de niños que entran al cine felices porque van a ver dibujos y salen llorando a moco tendido.

Todos tenemos una película en especial que nos toca la patata. Que la vemos tres, cuatro, cinco veces... y todas te emociona. A mí me pasa con "El hombre elefante", de la que ya hablé aquí, así que ya no tenéis excusa y asumo que ya la habéis visto. Luego no os quejéis de los spoilers... Yo lloro la primera vez que el hombre elefante demuestra que es capaz de hablar y lo hace recitando un pasaje de la biblia que solía leerle su madre cuando era niño; lloro cuando se le ve la cara por primera vez; cuando le rodea una multitud de gente, le quitan la tela de saco que lleva para taparse y él asustado, grita "soy un ser humano" y lloro hasta quedarme seca cuando al final de la película John Merrick, el hombre elefante, enfermo, se despide de todos diciendo que se va feliz porque está rodeado de gente que le quiere. Después de ver esa película me tengo que tomar dos litros de agua para compensar el nivel de deshidratación.

Last, but not least, "Despertares". La película basada en el libro del mismo título del grandísimo Oliver Sacks cuenta la experiencia de Sacks con enfermos crónicos que llevaban años en un estado casi letárgico, sin hablar, sin moverse. Consiguió que despertaran y volvieran a la vida:



La nana del comienzo del post se la canta una de las madres a su hijo en letargo desde que era niño. Pero llega un momento en que los experimentos de Sacks dejan de funcionar y los enfermos que habían despertado, habían vuelto a la vida, habían salido a la calle y habían visto que ya no eran niños, sino adultos... vuelven al letargo. "Vete de pesca, cruza ese mar, pero nunca olvides que debes regresar".  Qué, ¿estáis llorando a mares?, ¿qué película os provoca deshidratación?, ¿de qué se supone que están hechos los palitos de mar?

lunes, 29 de febrero de 2016

Aaron Sotheby's y la alfombra roja de los Oscar 2016

Amiga L., te agradezco un montón el pirateo y que me pasaras tu usuario y tu clave para acceder a Yomvi pero... oh, aciago destino; oh, maldito infortunio, no había forma humana de acceder a la plataforma. Así que no me quedó más remedio que ver la alfombra roja de los Oscar a través de la opción gratuita: el 24h de TVE. Y oye, muy bien, qué risas que me eché.

Aaron Sotheby's
Cómo, ¿que no sabéis quién es Aaron Sotheby's? Pues el presentador del especial alfombra roja del 24 horas sí. Es un guionista súper famoso, el de la peli de facebook... A favor del pobre presentador hay que decir que comentar una alfombra roja en la que durante una hora de reloj desfilan gentes desconocidas para el público español es muy difícil. Así que echaron el rato repasando las películas nominadas, hasta que apareció ella: Sofía Vergara.

 ¿No es el mismo vestido teñido de morado nazareno?

Vestida con el vestido entallado y con escote corazón de siempre. Que para mí que Sofía es una chica ahorradora y sólo tiene dos vestidos de gala y lo que hace es ir tiñéndolos. El segundo que suele ponerse se lo prestó a Reese Whiterspoon (si escribes bien su apellido a la primera te convalidan el primer año de inglés en la escuela oficial de idiomas).

Esa actriz salía en una serie... ¡sí, en Anatomía de Grey!
Pese a que el programa contaba con la colaboración de una experta en moda, un experto en cine colaborador habitual de Días de cine, el actor y director Daniel Guzmán y la actriz Marta Belaustegui, nadie supo identificar a la primera a Olivia Wilde. Acertaron en lo de que es una actriz que salía en la tele, pero no en la serie en cuestión: no es "Anatomía de Grey", sino en otra serie de médicos, "House".

La bella Olivia lució tipazo y escote de infarto, igual que las otras bellas; Charlize Theron y Saoirse Ronan:

Obviamente, nuestros amigos del 24H fueron incapaces de pronunciar "Saoirse". Pero es normal, ni en su casa saben decirlo bien. La llaman: "oye", "tú", "rubia"...

Vamos a escuchar a este actor que dio la sorpresa el año pasado con la película del músico
¡JK Simmons! Decía yo en casa al televisor cuando el presentador, una vez más, no se sabía el nombre del actor que aparecía en imagen. Ojo, que ni Marta Belaustegui (¿os preguntábais qué había sido de ella?, pues ahí estaba) ni Daniel Guzmán supieron su nombre. Aunque eso no fue óbice (óbice hay que decirlo más) para que Guzmán se marcara un speech sobre lo mucho que le gustó "Whiplash" aka "la película del músico". Un cine necesario, fuera de formalismos y convencionalismos el cine que a él, como director, le interesa. Que sí, Daniel, que sí, pero aquí estamos hablando de alfombra roja, de glamour:

 Y qué bonito que era el vestido de Rooney Mara, por favor. Me imagino a un montón de manos de artesanas tejiéndolo, es una obra de artesanía, alta costura de verdad. Otra cosa es el peinado a lo Reina Amidala lamida por una vaca que me llevaba Rooney. En cuanto al vestido de Brie Larson... no sé si me gusta o si está sacado de Modas Paqui y podríamos vérselo a Terelu Campos cualquier día en los premios TP.

Documental ambientado en Camboya, habla de los jemeres rojos
Quizá os digáis, Esti, tía, cómo eres, que no todo el mundo tiene porqué reservar un hemisferio de su cerebro para los nombres de los actores. Que los expertos del 24H eran expertos en cine, no en moda... Pues en cine tampoco, porque al hablar de Joshua Oppenheimer, nominado por la segunda parte de "The act of killing" y al no recordar el título de la película (para mí que el presentador del 24H necesita píldoras De Memory) intentaron explicar su argumento. Al presentador le sonaba que era algo en Asia y con matanzas y dictaduras y soltó que era sobre los jemeres rojos en Camboya. Error. Indonesia y la dictadura de Sujarto.

Aunque para errores...:

Lily Cole envuelta en papel Albal y Kate Winslet envuelta en uno de esos vinilos decorativos que puedes colocar en el salón de tu casa.
 
Yo, como director de cine...
¿Recordáis el mítico momento de Francisco "yo he venido a hablar de mi libro" Umbral? Pues algo así se marcó Daniel Guzmán durante el programa, haciendo promoción de su película "A cambio de nada", viniera a cuento o no. Sí, Daniel ya sabemos que estuviste años haciendo casting hasta que encontraste a los protagonistas; sí, Daniel, ya sabemos que a ti te gusta el cine social, íntimo, con mucha "verdad"... pero ahora toca hablar de vestidos. Ves-ti-dos.

¿Quién dijo que el amarillo da mala suerte?

El amarillo es un color complicado. Puedes parecer una burbuja de Freixenet, como Margot Robbie.  El vestido de Alicia Vikander amarillo pollo con brillos Swarovski aquí y allá que parecían colocados por la máquina pega cristalitos de Lourdes Montes también un poco prom horterilla. Y no estoy hablando por mera envidia. Para nada. A mí no me importa que Vikander sea la novia de Michael Fassbender.

Hablando del rey de Roma:

 Fassbender y su padre. La explicación gráfica de que la raza muta y muta a mejor.

Tom Hardy se vio demasiado elegante con el chaleco y se puso las gafas de sol de cuando sales del after a las tantas y te molesta la luz del sol.
  
Veamos a quién pertenece ese vestido... pues a una de las asistentes a la gala
Esta frase también es verídica y la dijeron durante la retransmisión de la alfombra roja. Lo juro.
A estas alturas de post os estaréis preguntando, ¿pero quién fue la más elegante de la noche?, ¿Cate Blanchett?, ¿Jennifer Lawrence?, ¿Naomi Watts? Las tres iban guapérrimas, favorecidas, muy rubias, muy WASP y muy perfectas. Pero yo me quedo con dos señoras (dígase regodeándose: SE-ÑO-RAS):

A ver si tienes el tipín de Charlotte Rampling cuando llegues a 1os 145 años, Jennifer Lawrence.

¿Y no echáis a alguien de menos en este repaso? No os preocupéis, porque Heidi Klum no puede faltar:



 ¿Hay algún color peor que el malva para vestirse? Sí, el naranja triángulo de señalización.

Una mosquitera en tonos lila y malva con un par de floripondios del chino. Así era el vestido de Heidi. El de Jennifer Jason Leigh no estaba tan mal, pero un color poco favorecedor y la cara de Jennifer de haberse tomado una caja entera de Orfidales no ayudaban. En cuanto a Olivia Munn... ¿naranja butano?, ¿en serio?


Y vosotros, ¿créeis que el vestido de Brie Larson tiene su aquel o que es sencillamente horroroso?, ¿también pensáis que Eddie Redmaine es mucho más guapa que guapo?, ¿créeis que Vikander y Fassbender tienen el deber moral de poblar la tierra de hermosos hijos cuanto antes?

lunes, 15 de febrero de 2016

Qué fue de...

Desde que trabajo como las personas normales, es decir, yendo a la oficina todos los días, los fines de semana se han convertido en ese momento para echarse la siesta. 
Hay talibanes de la siesta que se ponen el pijama, se meten en la cama y bajan la persiana del todo. Yo no. Yo duermo con ruido de fondo. Pero no cualquier ruido. Tiene que ser una tv movie de las que ponen en la televisión después de las noticias. Perdono que sea canadiense, incluso francesa, pero nunca alemana. Y si ya la protagoniza algún actor en horas bajas, de esos que hace años no ves en nada de éxito, mejor que mejor. A mí me da una extraña paz ver que la hija mayor de "Padres forzosos" sigue en activo. No tendrá prestigio, no la nominará a grandes premios, no se sentirá especialmente realizada haciendo de esposa que descubre que su marido ha simulado su muerte y además es bígamo... pero oye, paga las facturas. Y así respondemos a la pregunta: ¿qué fue de Shannen Doherty o de la cyborg de Battlestar Galactica? Hacen tv movies. 
¿Y el resto?, ¿qué ha sido de aquellos que lo petaban en nuestra infancia y adolescencia?, ¿dónde están?

Han encontrado la fff

La generación de Mujeres, Hombres y Viceversa no lo recordará (ni tampoco leerá este blog) pero hubo una época en que la serie que triunfaba era "Los problemas crecen". Una sitcom blanquísima y familiar de risas enlatadas El clásico papel del hijo adolescente y guaperas era para Kirk Cameron, que se convirtió en un habitual de la Super Pop junto con Tom Cruise, Rob Lowe y Ralph Macchio (¿qué habrá sido de Ralph Macchio? eso  lo dejamos para otro post).  Kirk era joven, rico, famoso... pero le faltaba algo. Podría haber viajado a la India a buscarse a sí mismo, pero eso es algo más de europeos y canadienses. Él, como María José Cantudo en el mítico sketch de Martes y Trece, encontró la ffff En concreto, la fe evangelista. Y junto al predicador Ray Comfort funda "the way of the master" plataforma a través de la que propaga sus ideas con libros, programas de televisión y lo que surja.
¿Y cuáles son las ideas de Kirk Cameron? Pues cosas como ésta:



Sí, amigos, que los plátanos sean fáciles de pelar y comer son una prueba irrefutable de la existencia de Dios. De los cocos y las piñas mejor no hablamos.

Se han encontrado a sí mismos, por supuesto, en la India

La gente viaja a Londres a ver musicales y mercadillos, a Roma a ver monumentos y a la India a encontrarse a sí mismo. ¿Qué ofrecerán los hoteles de Calcuta para estos turistas?, ¿excursiones a los barrios de chabolas estilo Slumdog Millionaire? Imaginad al guía turístico, paraguas plegable en mano, guiando a los viajeros: y aquí a su derecha una casucha hecha de cartones donde vive una familia con sus doce hijos, son de la casta de los intocables y por eso su trabajo consiste en limpiar retretes, pero miren cómo sonríen, miren qué felices son pese a todo.
Al final encontrarse a uno mismo consiste en ver la miseria ajena y darte cuenta de que, en comparación, lo tuyo es quejarse de vicio. 
Algo así le debió pasar a Alanis Morissette. Seis semanas de yoga y meditación en la India y decidió pasar de eso de ser estrella del pop y reconvertirse en terapeuta y consejera. Hasta tiene un consultorio en The Guardian que se llama “Pregunta a Alanis”.

Llevan una vida sencilla y hippie, por supuesto, en Ibiza

¿Os acordáis de Silke? Hubo una época en la que no había película española en la que no apareciera Silke. No vocalizaba mucho, pero era guapísima y tenía un rollito grunge-hippie-sexy que a todos los muchachos de mi clase les volvía loquitos.  Pero el cine no perdona que caigas en esa ordinariez que es cumplir años. Dejaron de llamar a la bella Silke y ella se refugió en el paraíso de lo grunge-hippie-sexy: Ibiza, donde diseña sus propias joyas.
Abren un bar, por supuesto, en La Latina
A todo actor en ciernes sus padres les dicen dos cosas: "hijo acaba la carrera por si acaso", cuando están empezando y cuando están triunfando "invierte el dinero por si acaso". Eso han hecho Raquel Meroño ("Al salir de clase") y Aaron Guerrero (aka Chechu de "médico de familia"). El de Meroño es cool, se llama "el amante" y está al lado del mercado de San Miguel. El de Chechu Aaron Guerrero está en Chamberí y como Alta Costura no sonaba lo suficientemente pijo, también es Gastrobar.

Hacen teatro
Cuando has pasado de moda, dejan de llamarte por teléfono, has pasado la barrera de los 40 años o te han pasado todas estas cosas a la vez, es momento de empezar a hacer teatro. Además, que todos los actores de raza lo dicen. Que no hay nada como el teatro. El calor del público, ahondar en tu personaje y en el texto durante meses, tener la oportunidad de hacer textos clásicos...
En esas anda Andoni Ferreño, presentador omnipresente en Tele5 en la época de las Mama Chicho y ahora, actor de teatro: 
Ejercicio de agudeza visual: ¿quién de estas tres gráciles y femeninas mujeres es Andoni  Ferreño?
Se han reconvertido en djs
En el mundo de la música pop siempre han existido los grupos prefabricados. Tenían detrás a un productor importante, un compositor... y la discográfica buscaba a las caras y voces más adecuadas al proyecto. Hasta ahí, todo bien. El problema es cuando se buscan caras que no canten y se oculta a los verdaderos cantantes. Eso pasó con Milli Vanilli. Dos mulatazos de infarto que triunfaron y hasta ganaron un Grammy en 1990. Cuando se hizo público que hacían playback siempre y que jamás cantaron ni media nota saltó el escándalo y desaparecieron del mapa. Los mulatos de infarto se llamaban Fabrice Morvan y Rob Pilatus. Morvan, el más espabilado, se reconvirtió en dj y a eso se sigue dedicando a día de hoy. El Milli Vanilli con nombre de actor porno, Rob Pilatus, falleció a causa de una sobredosis. 

Y vosotros, ¿sentís curiosidad por el paradero de alguna vieja gloria?