martes, 18 de junio de 2013

The sartorialist en la Latina


Domingo. 
Ante ti se abren dos opciones claras:
Opción A
Remolonear por todo lo alto. Esta opción consiste en quedarse en la cama hasta darte cuenta de que tu gato está más activo que tú. 


Comer lo que haya por casa o pedir pizza y tragarse un mínimo de una o un máximo de tres tv movies que echen en la tele.
Opción B
Hacer como que eres una chica Cosmo. Es decir, saltar de la cama, arreglarte como si tuvieras una cita con Michael Fassbender y echarte a la calle, pero no a cualquier calle, no, ¡a la Latina! Tras pagar un dineral por unos cuantos pinchos, hacer como que te das una vuelta por el rastro sin comprarte nada y, sobre todo, tras tomar muchas cañas, acabarás por volverte a casa a media tarde con un pedo tontísimo.

La opción A es la típica, la fácil, que no requiere ni cambiarse de ropa, ni salir de casa. Por no requerir, no requiere ni ducharse.

La opción B requiere un esfuerzo ímprobo. Sí, he tecleado la palabra "ímprobo". Porque, amigas, salir de casa un domingo por la mañana y a la Latina es una labor digna de heroínas. Heroínas ímprobas. Porque no puedes salir con un pantalón de chandal, una camiseta dada de sí y unas chanclas porque total, vas a por el pan. No. Ni se te ocurra. En el camino te encontrarás con toda la fauna glamourosa que de lunes a viernes o no sale de su casa, o vive fuera de Madrid. Pero esa fauna los domingos se pone sus galas y sale a exhibirse como un pavo real en la época de apareamiento.

Así que, ¿cómo parecer una más en la Latina un domingo por la mañana?

Primero y fundamental, el bolso colgado a la altura del codo.


Ni se te pase por la mente llevarlo colgado del hombro ni mucho menos cruzado, que es una ordinariez. Se lleva colgado a la altura del codo, y si es grande, también ¿Que se te duerme el antebrazo?, ¿que no te llega la circulación a la mano?, ¿que pierdes la sensibilidad en todo el brazo? Pues te j#[¬s porque para ser bella hay que sufrir, ¿o a qué te crees que se debe la continua cara de infelicidad de Vicky Beckham?

Taconazo. Da igual que la entrada al Delic esté en plena cuesta empedrada. Tú te pones tus tacones y caminas de puntillas, sin apoyar el tacón en el suelo, o te engancharás en el alcantarillado. Y eso no es nada glamouroso.

Mezclas absurdas que están de moda. Como los pantalones cortos de cuero o los shorts con botas, a lo Kate Moss, que da igual que sea julio en Madrid y te estés asando en tu propio jugo. Que aquí lo importante es parecer divina.

Colores flúor, quedan peor que una diadema fálica de las que se llevan en las despedidas de soltera, pero son muy útiles para encontrar a tus amigas cuando os habéis perdido entre el mogollón de gente que se acumula en la barra del Bonnano.


Y no tengas miedo a parecer un árbol de Navidad. Aquí no se trata de pasar desapercibida, sino de llamar la atención. Los turbantes o la ropa vintage que te compraste en Berlín y no te has atrevido a ponerte porque parecías una sin hogar, son bienvenidos.

Y vosotros, mis ímprobos lectores,  ¿también os habéis sentido unos patitos feos al salir de cañas por la Latina?

Postdata, hubiera sido precioso que las fotos las hubiera hecho un domingo en la Latina, pero no. Las he sacado, of course, del Google. Pero si algún amigo descarado se anima, vamos un día a hacer fotos a las modernas. Me pido ser la que señala a la moderna fotografiable desde una distancia prudencial. El amigo descarado se encarga de convencer a la incauta de que la foto es para un blog de tendencias.  Y nos marcamos un The Sartorialist en un pliqui. Porque, amigos (ímprobos), ¿no sería preciosísimo dedicarse en la vida a pasearse por ahí haciendo fotos a gente cool?

Os recuerdo que aún podéis votar a "Lo último que hago para el Notodo" aquí. ¡Tenéis tiempo hasta el 30 de junio!

martes, 11 de junio de 2013

Pepe el talentoso


Las Ramblas de Barcelona, años de la Posguerra. Unas señoras, desde la calle, piden a voces que salga Pepita. Pepita, vestida de gitana, los labios pintados y peinada con el típico caracolillo de las folclóricas, sale al balcón y canta y baila como Lola Flores. Y eso que Pepita es una cría de 6-7 años. Las señoras aplauden como locas y gritan: "artista", "¡artista!". Pepita entra en su casa y se quita el vestido de gitana, y los pendientes y los caracolillos. Es un niño.
Así comienza "Pepe" un cómic que narra la vida de Pepe González, un dibujante coetáneo del autor (Carlos Giménez). Pero "Pepe" no es la historia de un homosexual, ni de un imitador de Lola Flores, ni siquiera es una narración sobre la vida en la España de los años 50-60. Es la historia de un hombre con talento. Así, en general.

Una vez le preguntaron si para dibujar utilizaba grafito Mars Lumograph 6B, mina de carbono Wolff's de gradación HH o un Conté extrablando BB. "Qué va, yo uso un lápiz", contestó.
Contado por Carlos Giménez

Pepe González tenía una facilidad para dibujar que dejaba pasmados a todos sus compañeros. Le dejaban un rato solo frente a acuarelas, óleo, grafito o cualquier tipo de técnica de dibujo que él desconociera, y en un rato la tenía dominada. Dibujaba cualquier cosa de memoria y sus mujeres eran las más hermosas.

Pero lo mejor (o peor) de todo es que el dibujo era sólo uno de los muchos talentos de Pepe González.

A finales de los 50, formamos un grupo, “Los Dálmatas”, yo tocaba una Framus y Pepe cantaba en inglés sin saber inglés y los guiris lo miraban raro pero colaba. Durante tres años, en verano hacíamos el típico recorrido de hoteles y terrazas de la Costa Brava. En una ocasión, un tipo de la discográfica Vergara, tras una actuación en Lloret, citó a Pepe para una prueba de estudio, ¡saltamos de alegría, era la fama!: Pepe no se presento a la audición. Para qué ir si ya sabía cantar. Así era José González.
Contado por Josep María Beà (otro dibujante de la época)


Cantaba bien, actuaba bien, imitaba bien, bailaba bien, era un showman completo. Pero, sin ningún interés en dedicarse profesionalmente a ello. Sólo le divertía mientras duraba la novedad. Pasado un rato, pasadas las primeras dificultades, se aburría y a otra cosa mariposa. "Pepe" está lleno de las quejas del dibujante, que se cansa de hacer "tantos cuadritos" y que no aprecia en absoluto la fama y el prestigio que consigue en Estados Unidos gracias a sus dibujos de "Vampirella".

Así que el auténtico tema de "Pepe" es el talento. Esa cosa tan escurridiza y aleatoria que es talento. Porque nos dicen que va unida al esfuerzo, a la ambición, al trabajo... pero no siempre es así. Pepe González era como Amadeus, un tipo tocado por los dioses y al que le importaba un pimiento su talento. Lo daba por hecho.
 
Pero una cosa es el talento y otra es el éxito. Puede que para tener talento no haga falta trabajar, ni esforzarse, ni tener contactos, ni siquiera tener suerte. Pero sí hace falta para tener éxito. Y, pasados los años del boom de "Vampirella", Pepe González fue olvidado. De hecho, esto es lo que se encuentra en Google cuando se teclea su nombre:


Él tampoco se molestó en hacer gran cosa por destacar. No le interesaba. Los cómics le parecían demasiado trabajosos (tanto cuadrito...) y prefería estar a su rollo, pintando retratos de lo que le apetecía. Eso motivó que su muerte en 2009 pasara totalmente desapercibida. Y precisamente por esa injusticia Carlos Giménez se decidió a hacerle un homenaje en forma de 3 volúmenes de cómics. 

Pero hay más, si la historia del talentoso Pepe ha despertado vuestra curiosidad y queréis saber más sobre el cómic en España, sobre la vida en la posguerra y, de paso, echaros unas risas, podéis leer "Los profesionales", también de Carlos Giménez.


Last, but not least, el autobombo habitual. "Lo último que hago para el Notodo" se proyecta en el festival de cortometrajes de Almendralejo este jueves 14 de junio.

lunes, 3 de junio de 2013

El dedo rebelde de Julianne Moore


En los comentarios de mi último post algunos de los lectores habituales del blog (dos, que tampoco sois tantos, sois, como el público de la 2, "una inmensa minoría") pedíais una crónica de la alfombra roja de Cannes. Y yo, que me debo a mi público, he decidido obedeceros, sacrificarme y pasar un rato viendo fotos de modelazos para que podáis ver aquí lo mejor de lo mejor, y también lo peor de lo peor.
 
Porque Cannes será un festival de cine, pero eso es una excusa para que actores, y también modelos, celebrities y hasta ladrones de guante blanco se den un garbeo por fiestas de alto copete.
Tras un arduo análisis consistente en meter "cannes 2013 red carpet" en google, estas son las conclusiones a las que he llegado:
Audrey Tatou es la Zoey Deschanel europea
Porque se ponga lo que se ponga está cursi. Sólo le falta inclinar la cabeza a un lado, al estilo Zoey, para ser la reina de las malenis.

Toda alfombra roja necesita extravagancia
Porque ir muy mona gracias a tu talla 36, tu estilista, tu maquillador, tu entrenador personal, tu peluquero, tu dieta macrobiótica, tu peeling, tu modelazo de Eli Saab y tus zapatos de Jimmy Choo no tiene mérito ninguno.

Es mucho más divertido ir disfrazada de muñeca de porcelana victoriana, como Dita Von Teese. O con los flecos de Salomé como Li Yuchun:
Desde que llegaste ya no vivo llorando, ¡ey! vivo cantando, ¡ey!, vivo soñando, ¡ey!

Y la tercera de este grupo, no podía ser otra, Tilda Swinton y su tupé.

Enseñando todo el material, como un escaparate del Tiger
A Cannes se va a llamar la atención. Ya sea con un vestido de plumas estilo Caponata, como Laetitia Casta, ya sea con un salto de cama como Asia Argento... O sea con el escote de Emmanuele Seigner, que era tan largo que se salía de Cannes y llegaba hasta la Provenza.
Para los que no lo sepáis, Emmanuelle Seigner es la esposa de Roman Polanski y además una actriz estupendísima, si no habéis visto “En la casa”, id corriendo a verla, luego si eso os acabáis el post.

El megaescote de Seigner, digno de aparece en "Megaconstrucciones" hizo que hasta el vestido de crochet de Irina Shayk pareciera sutil.

Olivia Palermo también tiene un mal día
Algunos os preguntaréis, ¿es una actriz la tal Olivia Palermo?, ¿una modelo?, ¿la nueva novia de George Clooney? Pues no.

Olivia Palermo es una especie de Tamara Falcó de los Estates. Aunque, en lugar de ir a misa y salir en el Hola, ella se dedica a ir a fiestas exclusivas. Es lo que se llama una socialité, famosa por ser de buena familia, no perderse una, ir siempre monísima y no trabajar. En su caso, va siempre muy mona porque siempre lleva un complemento que mejora cualquier look: ¿unos Manolos?, ¿un bolso Birkin de Hermés? No. Su novio

Pero esta vez la bella Olivia pinchó con un vestido demasiado sexy para su aire de niña bien. Y claro, como la pobre no está acostumbrada a tanta abertura, a punto estuvo de suceder una tragedia por la que la hubieran expulsado del Upper East Side:
Tápate el potorro, dear, que hay fotógrafos.

Olivia iba disfrazada de Heidi Klum sin ser ella nada de eso, que para ir de Heidi Klum ya está Heidi in person que, por supuesto, no se perdió el festival.

Paz Vega tiene familia en Cannes
Paz Vega está ahí siempre, en las fiestas de los diseñadores, en las alfombras rojas, en los estrenos... aunque ella no estrene nada. ¿Por qué la invitan?, ¿tiene una amiga con piso en la Croissette?, ¿una tarjeta de puntos de Iberia?, ¿por qué no se come una caja de cronuts para engordar un poquito

Los cronuts son los nuevos cupcakes. Una mezcla diabólica de donut y croissant. Un día de estos fusionarán los brownies con los polvorones y el universo implosionará.

Anna Dello Russo, invitada a las fiestas nocturnas de los diseñadores porque tiene noséquécargo en el Vogue, debería comerse la caja de cronuts de Paz Vega, más otra de macarons y una de eclaires.

Los saris molan
Se puede ir elegante, original y sin enseñar hasta el pancreas. Las actrices indias Aishwarya (he tenido que copiar y pegar este nombre para escribirlo bien) Ray y Sonam Kapoor fueron de lo mejorcito de la alfombra roja.

Somos exóticas.

Marion Cotillard se lo puso difícil a las actrices indias. Pero claro, con un vestido de Dior tan bonito como éste...:
Bonito por delante, bonito por detrás.

Y a mí, personalmente, me gustó mucho Bérenice Bejo.  Me gustó el vestido de noche con falda con vuelo y americana y el vestidito sencillo de cóctel y ella me cae bien, tan sonriente siempre:

Last, but not least, el meñique de Julianne Moore. Porque no se puede tener piel de porcelana, ser pelirroja natural, actriz buenérrima y aún encima parecer maja. Ah, no. Un poco de justicia en el mundo. Y aquí está la justicia poética, en forma de meñique rebelde:

Y vosotros/as, ¿quién fue vuestra actriz/modelo/celebrity preferida en Cannes?, ¿quién enseñó más centímetros de anatomía?, ¿quién fue vestida por su peor enemigo? Contadme...

Os recuerdo (sí, otra vez) que podéis votar por "Lo último que hago para el Notodo" y así lo emitirán en Canal+ y me darán un dinerillo. Por el momento lo van a emitir en Canal+ Xtra, un canal que conocerán sólo los afortunados que poseen el paquete completito del plus. Dichosos ellos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Series a juicio


En siglo XIX fue el opio y en los años 80 la heroína.

Hoy, en pleno siglo XXI, hay una nueva droga que está causando estragos.  No se trata de la cocaína, ni de la ketamina, ni de empaparse en vodka los tampones. Es la adicción a las series de televisión. Y como todo enfermo que desea curarse, el primer paso es admitirlo:
"Hola, me llamo Esti y soy una adicta a las series".
Ahora es cuando todos, desde vuestras casas, frente a vuestros PC o vuestros portátiles, me respondéis con un: “¡Hola Esti!”.
Pero esta es una adicción compleja. Siempre abocada al mono, en ese aciago momento (aciago, qué bonito adjetivo, hay que decirlo más) en que se acaba una temporada y debes esperar meses a que te lleguen capítulos nuevos de tu serie. Y mientras tanto... ¿qué? ¿Qué mierda de la buena puede sustituir el vacío que nos dejan "Mad men", "Homeland" o "Breaking bad"?

Yo lo he intentado.

Pero he fracasado:

Hannibal
A favor de esta serie están sus protagonistas, dos actores impresionantes. Por un lado Hugh Dancy, que tiene ese aire de chico ideal para pasar el domingo viendo la tele, los dos hechos un zurullo con la manta sobre las rodillas. Una monada, vamos. 

Como le gustan los gatos le perdono que combine rayas con cuadros.

Interpretando a Hannibal Lecter tenemos a Mads Mikkelsen, actor como la copa de un pino. Mientras Dancy tiene el físico de ese novio perfecto para llevar a las comidas familiares, Mikkelsen tiene cara de malo. Esto es así. En su vida este hombre protagonizará una comedia romántica ni una película familiar de Disney. Está condenado a ser psicópata, pederasta, asesino o banquero vendedor de preferentes... Oye, que lo mismo él es una bellísima persona, pero no lo parece.

Más allá de sus protagonistas la serie es un sucesión de fuegos de artificio, con un director (David Slade, “Hard Candy”) con ganas de marcar paquete. Para eso usa toda la artillería a su disposición, que si flash backs, que si ensoñaciones, que si cámaras lentas y muchos, muchísimos asesinatos, eso sí, todos teatrales y enrevesados a más no poder.
Por si sois un poco vagos, os resumo las conclusiones al estilo crítico de cine de la guía del ocio:
A favor
Los dos actores protagonistas.
Un piloto que promete.
En contra
Que es un sindiós.
Que del segundo capítulo en adelante todo lo que promete el piloto se va a hacer gárgaras.

The following
Como en Hannibal, el protagonista de la serie da el 200 por cien. En este caso él es Kevin Bacon, uno de esos actores que defiende hasta lo indefendible. Pero su antagonista, James Purefoy (Marco Antonio en “Roma”) sobreactúa que da gusto. El argumento podría tener su aquel, con un psicópata en la cárcel que ha creado una secta de seguidores que ejecutan sus planes en el exterior. Pero la realidad es que "The following" carece de la profundidad de “Dexter” y acaba siendo una sucesión de muertos, así porque sí. 

Mención aparte merece que la excusa del antagonista para matar sea la obra de Edgar Allan Poe ¿Qué habrá hecho el escritor para ser maltratado de esta forma? ¿Qué es lo que han leído en Poe todos esos que lo han adaptado en forma de películas horrendas, óperas rock o lo han usado como inspiración para hacer muñequitas emo?

A favor
Kevin Bacon
Que matan a los personajes a lo loco, incluso a quienes piensas que no tocarán.
En contra
Es un sindiós. 
Usar el nombre de Poe en vano.

Ripper street
Esta serie inglesa está ambientada en el Londres de Jack el destripador, pero esto es sólo una excusa para retratar la época victoriana. Como los ingleses son muy vagos, no les gustan ni las series largas ni las tramas de continuidad. En Ripper street cada capítulo habla de un caso. Todo con un aire de video clip muy alejado de la típica serie inglesa estilo "Downton Abbey". Ripper street está más en la onda de la saga de Sherlock Holmes de Guy Ritchie: hay peleas a puñetazos, tiros, persecuciones, chicas ligeras de ropa, montaje más trepidante que la historia en sí... Lo peor es que la serie se toma demasiado en serio a sí misma cuando no es más que una intriga al uso donde el interés está en saber quién es el asesino, y en nada más.

Los actores lo mismo son famosos en su pueblo de Northhampton Upon Avon, pero yo no les conozco, ni me he quedado con la cara de ninguno. Carisma cero.

A favor
Los vestidos, la ambientación.
En contra
Es la versión seria de Guy Ritchie.

Y vosotros, ¿me podéis recomendar algo con lo que pasar el mono hasta que lleguen los nuevos capítulos de "Dexter"? No hace falta que sean series de matar gente, que yo también veo comedias...

Ah, y pasaos porfaplis por aquí y votad a "Lo último que hago para el Notodo". Ya está preseleccionado, pero si gana el premio del público será emitido en Canal Plus. ¡No me seáis vagos, ni siquiera hace falta registrarse para votar!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Películas a reivindicar: “Paradise Lost”


Paradise Lost no es un documental. Son tres. Y ahora estaréis sintiendo una pereza cósmica al imaginaros 5 horas seguidas de documental. Que lo entiendo. Que yo soy de ésas que va a Martín de los Heros con ganas de verse una película, pero mira la cartelera y ve: una peli danesa sobre pederastia, un documental canadiense sobre niños de la guerra, otro sobre niños desaparecidos... y acabo volviéndome a casa. Pero este post os va a quitar la pereza ante los documentales. O al menos ante éste.
La primera parte de Paradise Lost comienza con el asesinato, supuestamente ritual, de tres niños de 8 años en un pueblo de Memphis, allá por la América más profunda. Se detiene a tres jóvenes del pueblo, en concreto al tonto del pueblo, al raro del pueblo y al mejor amigo del raro del pueblo. El documental se centra en el juicio a los tres chicos. Un proceso lleno de pruebas circunstanciales, confesiones dudosas y hasta declaraciones surrealistas como que los seguidores de cultos satánicos "suelen vestir de negro".
Qué, ¿ya os empieza a parecer interesante?, ¿eh?, ¿eh?

La emisión de la primera parte de Paradise Lost convirtió a los tres encausados en tres celebrities. Sobre todo a uno de ellos, Damien Echols, el rarito, por su aire a cruce entre Johnny Depp y Robert Smith.
El de la izquierda es Johnny Depp. El de la derecha, Damien Echols.

Se bautiza a los encausados como los tres de West Memphis (West Memphis Three) y, bajo ese nombre, se organizan todo tipo de iniciativas particulares para movilizar a la sociedad y conseguir la revisión del caso.

Los realizadores de la primera parte de Paradise Lost siguen todo ese proceso de apelaciones, programas de televisión y manifestaciones. En el segundo documental ("Paradise Lost: revelations, 2000) incluso hablan de otros posibles sospechosos, como John Mark Byers, el padrastro de uno de los niños asesinados.

Por último, en la tercera parte del documental, rodado en 2011, narran el final de la historia de los tres de West Memphis. Manteniéndose siempre fieles al estilo de la primera película, nada de voz en off, cero protagonismo para los realizadores, todo son entrevistas de los personajes involucrados en la historia y material de archivo. Un documental clásico de la vieja escuela. Eficaz, directo, y nada efectista.

Tras haber devorado en una semana las más de 5 horas de documental de "Paradise Lost" estos son los hechos probados en las tres películas:
  • que los juicios americanos son aburridos, los abogados tienen menos labia que Ally MacBeal, Alicia Florick o Perry Mason, y no se producen esos grandes descubrimientos del tipo de lanzarle una pelota de béisbol al acusado, que él la recoja y gritar al jurado: ¡es zurdo! ¡No pudo cometer el asesinato!
  • Que los 90 fueron, a la moda, lo que el Reino Unido a la gastronomía. Un horror.

  • Que existe la injusticia.
Porque “Paradise Lost” no sólo es recomendable en sí misma, como producto audiovisual bien hecho, emocionante e interesante. Es que además revela una verdad de la vida, aquella que también decían en “La princesa prometida”: la vida es injusta. 

Porque es injusto que tres chavales se pasen media vida en la cárcel por un crimen (atención, SPOILER) que no han cometido. Injusto que salgan de prisión casi 20 años después gracias, no a que se haya detenido al auténtico culpable, sino a una argucia legal. Injusto, en definitiva, que los liberen sin que se haya reconocido su inocencia.

Y como una imagen vale más que mil palabras... Así entró en la cárcel uno de los tres de West Memphis, Jason Baldwin:


Y así salió, después de haber pasado más tiempo dentro que fuera de prisión:

La prisión sirvió para que el Lute se sacara la carrera de derecho, sí, pero a Jason Baldwin sólo le ha servido para que le roben la juventud.

Pero el auténtico personaje de las tres películas no es el frágil Jason, ni el carismático Damien (por supuesto se ha casado con una fan que le escribía cartas a la cárcel), ni Jesse Miskeley, el tercer inculpado, con un cociente intelectual borderline. El verdadero hallazgo de las tres películas es John Mark Byers.

En la primera parte, Byers da todo un recital. Que si camisas con la bandera americana, que si oraciones en su iglesia, que si maldiciones bíblicas lanzadas a los tres sospechosos, que si teorías propias sobre la existencia de ángeles en la tierra, pero también de demonios... Byers es todo lo que un europeo medio piensa que es un tipo de la América profunda: paleto, conservador y aficionado a las armas. En "Revelations", mientras todos los familiares de las víctimas prefieren callar, Byers continúa abriéndose ante las cámaras. Habla de la muerte de su esposa, de su tumor cerebral, canta con su guitarra una canción que ha compuesto para la ocasión y también se quita su dentadura postiza. Por hacer, hasta se somete al polígrafo para borrar todas las sospechas (circunstanciales todas ellas, algunas hasta ridículas) que apuntan hacia él.

En "Purgatory", la tercera parte (ahí va otro SPOILER), descubrimos que Byers no es ningún asesino. Es un pobre hombre. Ha sufrido las muertes de su hijastro y de su esposa y que además lo señalen unas veces como sospechoso, otras como freak. En cuanto surgen nuevas pruebas que desbaratan la teoría del crimen satánico, usa toda la energía que siempre ha exhibido para pedir perdón a los tres de Memphis y solicitar su liberación. Hasta escribe personalmente a Echols para pedirle perdón.



Conclusión: que hay que ver los tres documentales. Si os puede la pereza, si no encontráis una versión subtitulada, si os he aguado la fiesta con demasiados spoilers... incluso así, deberíais ver, al menos, el tercer documental "Paradise Lost: purgatory".

Y vosotros, ¿recomendáis algún documental de esos que, a priori, dan pereza?

martes, 7 de mayo de 2013

Películas termómetro

Dicen que lo peor es la indiferencia. Que lo bueno es provocar una emoción, sea la que sea. Pero, ¿esto se aplica a una película también?, ¿más vale la indiferencia que esas ganas de ir al taquillero, cogerle por las solapas y exigirle tus 9 euros, 6 el día del espectador? Para evitar que acabéis detenidos en el cuartelillo acusados de agresión a un empleado de multicines, os tengo preparada una táctica que suele funcionar y que se compone de 3 sencillos pasos:

Paso 1. Encontrar películas termómetro, esas que te han provocado un odio encendido. Un cabreo de 40 grados centígrados.

Paso 2. Consultar a amigos/críticos/familiares sus opiniones sobre la película termómetro en cuestión.

Paso 3. Si resulta que son fans de la película termómetro que has elegido, y además les ha gustado una de la cartelera que no sabías si ir a ver, entonces ya tienes tu decisión  ¡9 euros ahorrados!

Yo suelo usar como termómetro al crítico de Jenesaispop. Si al tal Joric le gusta una película, ya sé que a mí me va a horrorizar. Pero, por si resulta que yo soy vuestra némesis, ahí van algunas películas termómetro que utilizo como baremo:

El árbol de la vida
¿Tenéis problemas de insomnio? ¿Habéis probado todos los métodos posibles para conciliar el sueño?, ¿ni contar ovejas, ni la valeriana, ni los relajantes musculares hacen efecto? Probad a ver "El árbol de la vida". En 15 minutos, o puede que 20, cuando hacen un flash back por el que pasas de ver a Brad Pitt a ver el nacimiento del mundo  (sí, amigos, un flash back de 4.500 millones de años), estaréis dormiditos.

El árbol de la vida dura 139 minutos y se libra por los pelos de ser una película al peso. Las películas al peso son esas que duran más de 3 horas.  Los críticos más sesudos suelen adorarlas, probablemente porque se han quedado dormidos en la primera mitad o porque hacen como mis profesores del instituto, que les daba cosa suspender al que había rellenado 7 folios en el examen de historia moderna de España, pero ponían un 0 como una casa al que había tenido la honestidad de dejar el examen en blanco.

Pero cuando acaba la película al peso y crees que esas tres horas hubieran estado mejor empleadas en algo tan poco apetecible como limpiar la campana extractora de tu cocina, entonces es que se merece un suspenso. Como sucede en  The master.

Joaquin Phoenix tiene chepa.

Bestias del sur salvaje provoca un cabreo diferente al de los largometrajes largos y, además, soporíferos.

Vas a verla pensando que es una joya del cine independiente, que mezcla géneros, que es original, diferente, sensible... porque eso es lo que dicen los críticos. Y dura 90 minutos, ¡seguro que hasta es entretenida! Pero no. Resulta que es pedante, pretenciosa, tan poética como podría serlo un editorial de moda del Vogue ambientado en el Nueva Orleans post Katrina. Y además su guión tiene más agujeros que un queso Gruyere. Entonces, ¿a cuento de qué tanta buena crítica?, ¿es que todos eran padres recientes y se les disparaban las hormonas en cuanto veían a la protagonista?

Bestias del sur salvaje ganaría mucho si fuera un primer plano secuencia de esta monería.

O quizá las productoras de cine americanas (las españolas fijo que no, que por no hacer, ni hacen cenas de Navidad a sus trabajadores) son como las farmacéuticas, y para ganarse el favor de los críticos les pagan un viajecito. En este caso, un viaje a Nueva Orleans.

Será manía de guionista, pero yo lo que quiero es que me cuenten una historia. Las imágenes bonitas porque sí las aguanto el tiempo que dura un publirreportaje. Menos mal que Lost in translation la vi en casa, que si la llego a ver en el cine... Yo siempre sospecho de las películas que se parecen más a un anuncio de perfume que a una película normal, con personajes que hacen cosas, que tienen sangre en las venas. Aunque eso está demodé, está out, no es cool. Mejor gente lánguida, que mira por la ventana y suspira porque está así como depre, aunque no sabe muy bien porqué.

¡Que estás en Tokyo! ¡Sal a ver mundo!

Para que no penséis que mi único baremo a la hora de elegir si una película me va a gustar es que sea una peli posturera, añado otra bien distinta: Resacón en Las Vegas.
Porque es que yo soy una chica muy fina, que no eructa en público jamás. Y por eso las comedias de caca culo pedo pis no me hacen ninguna gracia. Los chistes de pajas, como las persecuciones por el metro de Nueva York o las películas de las II Guerra Mundial, están agotados. Ya no se puede sacar más de donde no hay. Está seca la cosa (y nunca mejor dicho).

Y vosotros, ¿cuáles son vuestras películas termómetro? Contádmelo...

lunes, 29 de abril de 2013

Yo no creo en Dios, pero sí en una especie de energía

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Me encantan las entrevistas. Son mi parte preferida de cualquier revista, después de los tests y antes que los reportajes de moda. Pero creo que a los entrevistados no les gusta nada que les entrevisten. Supongo que a muchos les pilla en fase de promoción y ya están hasta la coronilla de hablar de un libro/película/disco del que, sencillamente, no tiene sentido hablar, lo suyo es leerlo/verlo/escucharlo. Pero para mí, como lectora, las entrevistas siempre tienen su miga. Me encanta cuando se cae en los grandes tópicos. "La familia para mí es lo más importante", “los niños de la India no tienen nada y son felices”... pero mi frase preferida de todas, por delante de estas dos es ése “yo no creo en Dios, pero sí en una especie de energía”. 

Una especie de energía.

No especifican si hablamos de energías renovables, tipo la solar, o si es energía térmica, nuclear...
Con esta frase, el famoso de turno lo que realmente quiere decir es que no practica ninguna religión en concreto, pero como queda feo autodenominarse ateo, especifica que cree. En concreto, en “una especie de energía”.

Y es que, peor que creer en algo tan gaseoso como “una especie de energía”, es no creer en nada. Eso está fatal. Suena a personaje de clásico en blanco y negro que mira con despecio al anti héroe para reprocharle: “¿es que acaso no cree en nada, detective Maloney?”. Que al final el detective Maloney demostrará su buen fondo y salvará a la chica, aunque morirá, en justo castigo por agnóstico y anti-héroe.

Pero sí, está mal visto no creer. Te acusan de ateo, de materialista. Y te rebaten con argumentos ante los que, sencillamente, no se puede luchar. Porque, ¿qué se puede decir ante el es que tengo fe? Pues responder, “yo no”. A lo que el otro dirá (con mirada despreciativa): ¿acaso no crees en nada? Lo bueno de la fe es que es un cajón en el que cabe de todo. Literalmente. Y si quieres, puedes creer en Maradona, en la filosofía jedi, en el Patolicismo o en el Pastafarismo. 

 
Supongo que a los que tengan fe les parecerá que no es serio hablar de estas “religiones” paródicas, llenas de elementos ridículos como patitos de goma o bolas gigantes de espaguetis con albóndigas. Porque las religiones serias no son así, no cultivan la comedia, son más de tragedia. 

El catolicismo, por ejemplo, tiene un tremendo gusto por el melodrama, como se ve en las estatuas barrocas y en las historias de los mártires. A Juan le martirizaron echándole a una caja de aceite hirviendo de donde se dice escapó milagrosamente y sin daño alguno. A Lorenzo le quemaron vivo en una hoguera, concretamente en una parrilla. Se dice que en medio del martirio, exclamó: Assum est, inqüit, versa et manduca (traducción aproximada: dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho). Aunque todo esto es de peli de terror psicológico, de ésas en las que no se ve nada, porque lo auténticamente gore está en el martirio de Santa Águeda, primero llevada a un prostíbulo, después azotada, luego le arrancaron los pechos.

Las pinturas de los mártires en el Barroco eran el "Saw" de la época.

Otro de los grandes argumentos de los creyentes es hablar de tooodas las cosas que no están científicamente demostradas. No está científicamente demostrado que no exista la telepatía, la telequinesis, que haya vida en otros planetas, o que haya un tipo en X que cura el cáncer con la imposición de sus manos y un pequeño pago a su cuenta corriente en las Islas Caimán. Ya lo dijo Mariló Montero: "No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma está también trasplantada en ese órgano". 
Ey, ojo, cuidao, que yo no digo que Mariló sea una tontadelculo de dimensiones cósmicas. Paranada. Si yo la envidio. Me encantaría tener ese pelo Pantene que tiene. 

Tiene que ser una señal es otro de esos pensamientos recurrentes que esgrimen los creyentes. Cuentan, con brillo en los ojos, cómo estaban pensando en su prima Puri, la del pueblo, ésa con la que no habla desde el verano del 83 cuando va y, llaman por teléfono, ¡y es la prima Puri! Las casualidades son señales. Siempre. Sin embargo la pregunta de: señales, sí, pero ¿señales de qué? es más difícil de contestar ¿Puri tiene telepatía?, ¿eres tú quien tiene telepatía?, ¿era una señal del destino para indicarte que es importante mantener el contacto con los familiares del pueblo?, ¿o Puri llamaba para hablar de la herencia del primo Téofilo, que en gloria esté?

Esa “especie de energía” nos rodea, está en la sección de espiritualidad de la FNAC, pero también en los medios: “El don de Alba”, “Cuarto milenio” o el programa de Anne Germain sirven para dar alas a este tipo de pensamiento facilón en el que todo vale para que tú te sientas tope especial, el centro de universo. Porque la base de todo esto es que el universo entero está trabajando para que te encuentres por casualidad con ese chico que te gusta, porque el universo quiere que te lo encuentres y habléis y seáis felices para siempre. Pero vamos a ver, mendrugo de pan, ¿no le podías buscar por facebook, por google, hasta por linkedin? 

Como si el universo no tuviera otras cosas más importantes que hacer que ocuparse de los amores platónicos de cada ser vivo del planeta. Que somos siete mil millones.
Y vosotros, ¿no creéis en Dios, pero sí en una especie de energía?, ¿sois católicos o patólicos?, ¿cuál es vuestro mártir preferido?

Por cierto, que ese corto que se hizo en dos tardes, una grabando en mi casa, la otra grabando en una terraza pelados de frío, ha conseguido otro premio. Una mención como mejor actor para Daniel Pérez Prada concedida por el Festival K-lidoscopi, de Cullera.

Postdata, para los que no sepáis la diferencia entre mención y premio os la aclaro. El primero no tiene dotación económica, el segundo sí.

Postdata 2 (el regreso), en la votación del último post ganó "Confianza ciega" con un amplio margen frente a su siguiente competidor "Scavengers". Tenéis todos un gusto exquisito.