lunes, 27 de julio de 2015

Elena o Eleno, la próxima película de Almodóvar

El día que Almodóvar se decida a hacer una película histórica, adaptará la biografía de Elena de Céspedes.

¿Y quién era la tal Elena de Céspedes para merecer un biopic, y además hecho por Almodóvar?
Pues Elena era muchas cosas. Pero que muchas. Era mulata. Era hija de una esclava y su dueño. Era bígama. Fue sastra, tejedora, pastor, soldado, cirujano... Fue madre. Y fue hombre también. Y todo en el siglo XVI.

Pero empecemos por el principio. Estamos en 1546. Falta un año para que nazca Cervantes. Reina Carlos I, España es un imperio muy tocho y debía hacer más frío que ahora, porque la gente iba así vestida:

 Aguanta la ola de calor perpetua de 2015 con todo esto puesto encima...

Nace Elena, fruto de la relación de su padre, Francisco de Medina, con una esclava negra. Es la esposa de Francisco, Elena de Céspedes, quien cría a la niña, y quien le da el apellido. Y cuando la niña está en edad (16 años) la casan con un albañil de la zona, un tal Cristóbal. Con su marido apenas pasa unos meses, porque él la abandona y desaparece, dejándola embarazada. Elena, muchacha intrépida y aventurera, decide empezar una nueva vida, de cero. Deja a su hijo al cuidado de un panadero y se marcha a Granada, donde empieza a trabajar como tejedora y como sastra. Apenas aguanta unos meses en cada trabajo, mudándose de una ciudad a otra de la zona (ahora en Granada, luego en Sanlúcar, en Jerez...). Hasta que un día Elena discute con un tal Heredia, acaba detenida y pasa un tiempo en el calabozo. Cuando sale, en teoría para escapar del tal Heredia, decide disfrazarse de hombre.

Como hombre empieza una nueva fase en su vida. Trabaja como mozo de labranza, como pastor... hasta enrolarse como soldado en la compañía de Luis Ponce de León (porque en aquella época siempre había alguna guerra por ahí pendiente, en este caso, contra los moriscos que se sublevaron en Granada). Cuando acaba la campaña, Elena, ahora conocida como simplemente "Céspedes", y siempre vestida de hombre, abre una sastrería en Arcos.

Cansada ya de haber vivido en prácticamente todas las ciudades de la zona, decide que necesita algo más de marcha, ¿y qué mejor para eso que la capital del Reyno? Y allá que se va Céspedes. En 1575 conoce a un cirujano con el que entabla amistad y que le enseña el oficio. Los cirujanos de la época estaban a años luz de Pedro Cavadas, se dedicaban en realidad a sacar muelas y hacer sangrías. Las sangrías eran, en la medicina del siglo XVI, como el ibuprofeno de ahora, ¿que te duele la cabeza? pues te hacemos una sangría y, o se te pasa, o la palmas.

La historia de Elena/Eleno completita, y otras historias la mar de curiosas, en este libro de Vicenta María Marquez.

Elena, ya conocida en ese momento como Eleno, empieza a ejercer y quita las muelas con tanta delicadeza que pronto tiene un buen montón de clientes. La hija de una esclava aprende a leer por su cuenta, aprende latín y aprueba los exámenes necesarios para ejercer oficialmente como cirujano. Por fin parece que Eleno ha encontrado su sitio en el mundo. Decide sentar la cabeza y casarse... con una mujer, María del Caño. Pero el final feliz se resiste... aparece otra mujer, Isabel Ortiz, reclamando que María y Eleno no pueden casarse puesto que él le prometió matrimonio a ella antes y que, además, es sabido que Eleno "hera macho y embra". Efectivamente, en su peregrinaje de pueblo en pueblo, ahora en Vélez, ahora en Jerez... se decía eso de Elena. Sus propios compañeros de armas comentaban, con naturalidad, que Elena era hermafrodita. O dicho en plan antiguo: "hera macho y embra".

Dos médicos examinan a Eleno y la consideran un hombre "apto para el matrimonio". Por fin María y Eleno se casan y conviven juntos en paz y armonía durante un año. El extraño caso de Eleno Céspedes llega a oídos de la Inquisición, que inicia un proceso contra ella. Y es que la Inquisición no sólo perseguía  la herejía y la brujería, también investigaba la bigamia, y otros asuntos considerados entonces delitos sexuales como la sodomía y el lesbianismo. En este proceso otros médicos examinan a Eleno y dictaminan que es una mujer. En el interrogatorio ella afirma que tener "dos naturas, una de hombre y otra de mujer". Explica que fue mujer hasta que tuvo a su hijo y que en el parto "con la fuerza que hizo, una piel que estaba sobre el canal urinario se rompió y apareció una pequeña cabeza como de medio dedo gordo". Y que desde ese momento, además, había tenido relaciones como hombre con un buen montón de mujeres. Y, atención, que ahora ya no tenía esos atributos porque estando en la cárcel durante el proceso inquisitorial dichos atributos se le habían "caído".
Interrogada su esposa, María del Caño, dijo que "sienpre le a visto con natura formada de honbre". Los médicos dudaban del hermafroditismo de Elena pues, si su extraña historia era cierta, ¿dónde estaban las cicatrices que mostraran que había tenido un aparato reproductivo masculino?

Que la esposa de Elena dijera que había mantenido relaciones con ella como hombre podía ser una mentira, destinada a no ser juzgada por lesbianismo. También puede ser que Elena sí fuera hermafrodita y los médicos de la época no fueran capaces de diagnosticarlo con precisión. El hermafroditismo, en el siglo XVI, era como los elefantes en la Edad Media, se sabía que existían, pero pocos los habían visto.

Esto es lo que pasa cuando uno nunca ha visto un elefante y se lo describen como "un caballo grande con cuernos y trompa", que acabas dibujando un oso hormiguero raruno.
Los médicos de la Inquisición estaban convencidos de que los primeros que examinaron a Eleno fueron engañados con un baldrés. ¿Y qué es un baldrés? Pues piel de oveja curtida usada para hacer guantes. Por mucho que la medicina del siglo XVI estuviera atrasada respecto a la de hoy, ¿en serio se puede engañar a un médico colocándote el dedo de guante haciendo de pene?

Algunos especialistas de hoy piensan que Elena podría tener Hiperplasia Adrenal Congénita, lo que explicaría que sus genitales masculinos no hubieran aparecido hasta su edad adulta. Otros historiadores piensan que Elena no era hermafrodita, sino transexual y que se consideraba a sí misma un hombre. La Inquisición, al final, y sorprendentemente, fue clemente con ella. La castigó con poquita cosa para lo que ellos solían hacer: 200 azotes de nada.

Y vosotros, ¿no creéis que Almodóvar debe hacer ya una película histórica/cómica como ésta?, ¿a qué chica Almodóvar imagináis para el papel de Elena/Eleno?

lunes, 13 de julio de 2015

El misterio del Señor Marrón

Habitantes, vecinos y visitantes de Madrid, ¿conocéis al señor Marrón?

¿No?

¿Seguro?

Quizá lo conozcáis por sus otros sobrenombres "Mister Melanoma", el "Hombre Naranja". Él, como los heavies de la Gran Vía, como el que te regala su poesía en la entrada de la Casa del Libro o como el Spiderman gordo de la Plaza Mayor, forma parte de la ciudad.

 El señor Marrón, aka Churrasqueitor, aka Tropical Lago, es toda una celebrity.

El hábitat del Señor Marrón es la piscina de Lago. Un extraño lugar lleno de gays en bañador microscópico que quieren ligar, más jubiladas que nadan con cuidado de no mojarse el pelo, más grupos de universitarios que beben sangría. En medio de esa mezcla surrealista él brilla con luz propia. Y no lo digo en plan poético. Es literal. Su cadena de oro brilla casi tanto como su bañador blanco impoluto. Llega a la piscina saludando como si fuera Charlize Theron llegando a la alfombra roja de los Oscar. Si el verano marbellí empieza con el posado de Ana Obregón, el verano madrileño empieza cuando el Señor Marrón pisa un pie en la piscina de Lago.

En cuanto al tono marrón crujiente de su piel es un misterio digno de Cuarto Milenio: ¿Cómo consigue ese insano marrón oscuro perpetuo?, ¿alguien le ha visto pálido alguna vez, quizá en diciembre?, ¿será su misión en la vida acumular todo el sol que pueda, como si fuera una especie de súper héroe?, ¿de serlo su némesis sería Iniesta?

La prueba de que el Señor Marrón existe. Gentileza de Uno, ese fotógrafo al que no hay personaje que merezca ser llamado como tal que se le resista.


Personajes como el Señor Marrón hacen que ir a la piscina municipal, lo que nos queda a los que no tenemos vacaciones, tenga su punto. Sí, su punto. Porque desengañémonos, las piscinas son a la playa lo que los palitos de mar a la langosta.

Más sobre la dura realidad de las piscinas municipales aquí, en mi último artículo para Glup Glup. Haced click, venga, va, que en el artículo hay también una foto de Quim Gutiérrez descamisado... Y si queréis más fotos aparentemente casuales pero maravillosas, visitad el blog de Uno y los Demás, gracias a quien, ¡por fin! hemos podido poner cara al Señor Marrón.

lunes, 29 de junio de 2015

No hay peor palabra que feminazi

Croqueta.

Pocas palabras te transportan de inmediato a un mundo de felicidad como CROQUETA.

Croqueta, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Cro-que-ta.

(Se dice que el primer borrador de "Lolita" de Nabokov era, en realidad, la historia de un profesor gordo con bulimia por culpa de las croquetas de boletus).

Del mismo modo que hay palabras bellísimas, hay otras que te transportan al mal. Es el caso de "feminazi" ¿Hay palabra más fea? Se empezó a usar en los 90, en Estados Unidos, para referirse a las feministas que además eran activistas a favor del aborto. Por supuesto, era un uso peyorativo que partía de la base (en fin) de que estas activistas lo que querían era que se practicasen cuantos más abortos, mejor.

La palabra tardó lo suyo en llegar a la piel de toro, pero una vez que ha llegado, lo ha hecho para quedarse. Y es que, por mucho que Edurne (la de Eurovisión, aquella que cantó "devuélveme el alma en pie, devuélveme el amanecer", sea lo que sea lo que eso signifique) se empeñe, feminista y machista NO son sinónimos.

 Edurne, postulándose como perfecta Ministra de Igualdad en las páginas de Mujer Hoy.

Así que el pueblo, la ciudadanía, Essss-paña necesita una palabra con la que insultar a las feministas "radicales". Y qué mejor que "feminazi" para eso.

¿Y qué es lo que hace una malvada feminista radical?, ¿manifestarse con las tetas al aire porque si se manifestaran vestidas jamás las sacarían en los telediarios? Uh, qué cosa tan tremenda, anárquica y escandalosa, manifestarse en bolas... Si hasta en el Teatro Real ha habido desnudos... ¡e integrales!


Seguro que Edurne piensa que una feminista y una feminazi son, como bien ha explicado en las página de Mujer Hoy, unas tipas muy extremistas que apartan a los hombres (esa minoría castigada en nuestra sociedad: el hombre heterosexual) porque son malos, así, en general. Ajá. Más allá de que ésta sea la típica declaración de "uy pregunta delicada, no te mojes para no quedar mal" que acaba siendo todavía peor, también demuestra algo que piensa una gran parte de la población: que el feminismo es un exceso. Y es que hay ciertas cosas que, a base de repetirse mucho, parece que son ciertas. Como eso de que el truco de belleza de las modelos es dormir 8 horas y ser felices. Pues lo mismo pero con que machismo y feminismo son la misma cosa. Y no. Mirad la RAE, copón, que no cuesta tanto. Machista (de macho, no de hombre, ojo) es el que considera que el hombre es superior a la mujer y actúa en consecuencia, feminista (de femenino) es aquella que cree que hombre y mujer son iguales y actúa en consecuencia.

Éste no es el único concepto que, a base de repetirse cual mantra, hasta algunas mujeres se creen. También está el de "las mujeres tienen un cuerpo más bonito que el hombre". Puede parecer algo inane, sin importancia. El gusto es muy subjetivo, hay gente a la que le gusta esta rotonda, por ejemplo... Pero tiene su trascendencia. Significa que una de las cualidades femeninas es la belleza que, por el hecho de ser mujer, eres más bella. Se te juzga por tanto por tu aspecto y lo que eso conlleva (juventud, resultar agradable, esforzarse por mejorar tu aspecto físico...). ¿Cuántos minutos al día, horas a la semana, días a lo largo del año emplea una mujer en estar "presentable" para ir a la oficina mientras que su compañero de sección se lava la cara y ala, listo?, ¿en cuántos libros el protagonista se enamora de la chica en cuanto la ve, por su belleza? Sabiendo, como sabemos, que la belleza es algo cultural, ¿no habremos aprendido con los siglos que las chicas lo que tenemos que ser es guapas?

El icónico cartel de Guerrilla Girls, que tuvo su exposición en el Matadero hace unos meses.

Pero más allás de las frases-mantra, también hay aspectos más escurridizos, que forman parte de nuestra forma de pensar. Es raro el telediario donde no se habla de una mujer muerta a manos de su pareja. Hay incluso casos en los que la pareja mata a los hijos (de ella o de ambos). Ante una tragedia así uno imaginaría una reacción social en bloque, a favor de la víctima y en contra del criminal.

Pues no.

Siempre hay alguno que mira con sospecha a la mujer que "algo habrá hecho". Quizá, por ejemplo, ha metido ella en su casa a un "noviete" que ha resultado ser un monstruo, ¿culpa de él? Pues no, culpa de ella, por no fijarse:
Carta real como la vida misma, publicada en las páginas de "La opinión de Málaga".

Igual que esas ramas de la homeopatía y la supuesta medicina alternativa que culpan a los enfermos de cáncer de su enfermedad. Como en realidad no sabemos a qué se debe el cáncer y porqué toca a unos y a otros no, culpemos al enfermo. Quizá sea responsabilidad suya por su carácter, porque se ha rendido ante la enfermedad. Culpabilizar a la víctima es algo que sólo se hace en determinadas tragedias: el cáncer, los malos tratos, acoso o abusos sexuales... pero nunca en otros casos. ¿Imagináis que a una víctima de robo se le sometiera a esa misma sospecha? Le decimos: es que a quién se le ocurre pasearse de noche por Aluche, no deberías ir por la Plaza Mayor con una Lonely Planet en la mano, diciendo al mundo que eres guiri, lo tienes merecido por pringado... ¿a que no?

Y vosotros, ¿conocéis alguna palabra más horrible y mal usada que "feminazi"?, ¿y alguna más bella que "croqueta"?

lunes, 22 de junio de 2015

Películas que no volveré a ver

¿Cuántas películas aguantan un segundo visionado?

Muy pocas. Si quitamos las que ni siquiera vemos enteras, aquellas que hemos olvidado, las que no nos gustaron, y las que pertenecen al género "película de domingo por la tarde" nos quedamos con muy pocas. Sólo aquellas nos han dejado huella. Pero, aún así, hay películas buenas que no estamos dispuestos a volver a ver.

¿Cuáles?

Aquellas que nos han hecho pasar muy mal rato. No hablamos de llorar un poquito de forma digna, como cuando ves "Up" y te da mucha pena la historia del abuelo y su esposa pero bueno, no importa, porque ahora el abuelo va a vivir una nueva y feliz vida con su nieto postizo. No. Hablamos de llorar con hipo, con mocos y sin asomo de dignidad. Como ella:



Esta pobre criatura acaba de descubrir, a la vez, que su hermano algún día dejará de ser un bebé mono, que el tiempo pasa y la muerte y la vejez existen. Y claro, tiene un berrinche del tamaño de México Distrito Federal.

Una llorera similar a la de esta pobre niña (y sin el consuelo de los ingresos de youtube) se tiene cuando ves  "El tiempo de las luciérnagas". Si os digo que es una película de animación japonesa  de los estudios Ghibli probablemente penséis en las películas de Miyazaki con sus monstruos amables y su rollo mitológico japonés en bosques de bambú. Pues nada que ver. Es una película realista sobre las consecuencias de la II guerra mundial en la población civil. Su director, Akiyuki Nosaka vivió en sus carnes los bombardeos estadounidenses y la muerte de su hermana pequeña por malnutrición. Y de eso, aunque con unos dibujos técnicamente impecables, va "La tumba de las luciérnagas", de bombardeos y gente muriendo de hambre. Te pegas tal llorera que a punto estás de la deshidratación.

Pero habrá quien no se emocione con la animación que, por eso de que sean dibujitos, les parezca poco realista o poco ceíble. Para ellos tengo una película iraní sobre niños en un campo de refugiados en el Kurdistán. Sí, suena a película que sólo ponen en los Renoir, donde el género "desgracias en países del tercer mundo" siempre tiene su hueco. Pero "Las tortugas..." tiene además una capacidad para encogerte el corazón digna de las películas de Disney de toda la vida. Con la misma crueldad que nos enseñaban en "Bambi" la muerte de la madre del cervatillo, aquí nos enseñan algo todavía peor, porque no se trata de animales animados, sino de niños de carne y hueso. En concreto, un niño de dos años monísimo, otro al que le faltan los dos brazos y una niña bellísima que cuida del pequeño de dos años que no es su hermano, no... ¡es su hijo! Y además, ¿qué hacen estos niños para sobrevivir? Pues recoger minas antipersona.

Este angelito va a sufrir lo que no está escrito durante la película. Y tú, espectador, todavía más.

Es imposible no emocionarse viendo "Las tortugas también vuelan". En el futuro, cuando convivamos con los androides y ellos se ocupen de nuestras tareas coñazo (plancharnos la ropa, desenredar los cables de los auriculares, hacer la declaración de la renta) y sean tan parecidos a nosotros que será imposible distinguirlos, se les hará un test:  ver "Las tortugas también vuelan". Los que no lloren, son androides.

Pero el mal rato no sólo nos lo hacen pasar las películas sobre niños sufriendo mazo en la guerra. El mal rato también se pasa con el terror. Por eso yo nunca más volveré a ver ni "El resplandor" ni "The ring". Da igual que la primera sea un clásico del cine y la segunda esté pero que muy bien. A mí niñas gemelas en pasillos con moqueta o japonesas de pelo lacio saliendo de televisores, pues mira no. Si yo no vi "Expediente Warren", sino que la oí...

Last, but not least, hay ciertas películas que no hay que volver a ver porque están mejor en nuestra memoria que en la realidad. Se trata de ese cine que marcó tu infancia, a una edad en la que todavía no tenías mucho criterio (te gustaban Parchís, el blandiblub y mezclar la coca cola con la naranjada... no eras una persona de fiar). Son películas que recuerdas con cariño porque te huelen a chupachups Kojak, a cuadernos Santillana y a Rick Astley sonando en la radio. Desprenden nostalgia. Pero, hazme caso, "Howard, un nuevo héroe", es una mierda de película. Y por eso yo no pienso volver a ver "Willow". Por lo que pudiera pasar:

 El Val Kilmer de "Willow" versus el Val Kilmer de hoy.

Y vosotros, ¿qué películas nunca volveréis a ver aunque os gustaran en su día?

lunes, 15 de junio de 2015

Suecia es la nueva Australia

De los creadores del estudio que dice que los obesos tienen menos riesgo de padecer demencia; que a más sexo, menos felicidad y que tu perro se pone celoso si no le haces caso, llega la encuesta sobre los países más felices del mundo.

Yo pondría en cuarentena esta encuesta que sitúa al Reino Unido en el puesto número 10. Un país sin comida decente, donde llueve sin parar y te acabas pasándote la mitad del año resfriada y tomando la única cosa que parece capaz de curarte, un bebedizo del diablo llamado Lemsip y que tienes que beber disuelto en agua caliente, no debería estar en esa lista. Pero luego veo que el primer país es Australia y ya empiezo a tomarme en serio la encuesta. Cualquiera que haya visto un Callejeros Viajeros o un Españoles/Madrileños/Murcianos por el mundo sabrá que los australianos son majos y felices. Y además tienen koalas y wombats y quokkas.

El quokka siempre sonríe en las fotos porque él es australiano de pura cepa.

Cuando yo era (más) joven trabajé unos meses en el servicio de denuncias telefónicas de la policía. Puede sonar intrépido y aventurero, pero no lo es. Era una teleoperadora y me limitaba a atender en inglés a los guiris a los que habían robado y que no querían esperar la cola en comisaría donde, además, rara vez les podían atender en inglés. Como os podréis imaginar, la gente estaba enfadada, frustrada, triste... porque sus vacaciones se habían fastidiado por culpa de alguien que les había robado la cartera con todas las pertenencias abajo reseñadas sin que el denunciante se percatara de los hechos. Los únicos que eran siempre amables eran los australianos. Solía tratarse de mochileros, jóvenes, que se habían tomado varios meses de vacaciones para recorrerse Europa. Les robaban la mochila, todo. Y sin embargo ellos seguían siendo educados, simpáticos y encantadores.

Además de un carácter estupendo que no se agria aunque te roben en el culo del mundo, Australia tiene el nivel de belleza per cápita por las nubes. Desde que exportaron al guapérrimo Mel Gibson de la época de Mad Max no han parado de enviar a Hollywood bellezas que dan la razón a la Biblia en aquello de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, o al menos al hombre australiano: Eric Bana, Chris Hemsworth, Hugh Jackman, Heath Ledger, Naomi Watts, Nicole Kidman antes de engancharse al botox, el veterinario de "Veterinario al rescate"... No sé vosotros pero yo imagino que es llegar a Australia y ser recibida por una hueste de hombres altos y bellos que llevan en brazos a un montón de koalas.

Pero Australia tiene un problema: está lejísimos.

Así que problemos con Suecia que está más cerca, opera en ella Ryanair y ocupa el número 2 en la encuesta de países felices.

 Si Google lo dice...

En el tema fauna no puede competir con Australia porque Suecia sólo nos ofrece renos. En el tema gastronómico, tampoco, Australia no tiene una gastronomía típica reseñable más allá de la carne de canguro, pero sí mucha emigración y cocina internacional. Y Suecia ofrece... ¿arenques ahumados?

Pero, entonces, ¿por qué aparece en la lista de los países más felices del mundo? Pues porque tiene todo lo demás. No es que se maten trabajando (a principios de este año instauraron la jornada de 30 horas semanales). Un paro del 7%. Muchas prestaciones sociales. Padres que no consideran que quedarse en casa con los niños sea "ayudar", sino algo totalmente natural.

Por tener, tienen hasta una monarquía molona, tipo la monegasca, con mucho escándalo (que si Victoria estaba anoréxica, que si el novio de Magdalena le puso los cuernos, que si la novia de Carlos Felipe es stripper...). Y un príncipe azul, pero de verdad.

Carlos Felipe de Suecia pensando fuertecito.

Ya lo dicen en Vanity Fair, Carlos Felipe convierte en monárquico al republicano más recalcitrante.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, qué preferís: ¿Abba o Kylie Minogue?, ¿George Miller y Peter Weir o Ingmar Bergman y la saga de Millenium? ¿Suecia o Australia? Votad, votad...

lunes, 8 de junio de 2015

Sé cómo va a ser tu boda

Mayo, el mes de las flores, las bodas y el amor.

Ah, ¿que ya es junio? Ooops. Si Sabina no sabía quién le había robado el mes de abril, yo no sé quién me ha robado el mes de mayo. Bueno, en junio también se casa la gente, ¿no?

Este post estaba previsto para el mes anterior, pero no he podido escribirlo. Ya os conté hace un tiempo que estaba trabajando en una serie de televisión (ésta) y eso significa que, de cuando en cuando, por no decir casi siempre, estoy trabajando como un esclavo en un barco de remos romano:

Soy el tercer esclavo de la segunda fila empezando por detrás.


La única diferencia es que no estoy rodeada de musculosos hombres sudorosos, sino de otros guionistas, y no somos un gremio demasiado agraciado.

Como mayo (y junio también) es la época en la que más gente se casa, qué menos que dedicarle un post a esa fiesta del amor y del sorbete de limón al cava que es una boda. Puede que no tengáis pareja, que la tengáis y no penséis en casaros o que ya lo estéis y muy felizmente. Da igual. Sea cual sea vuestro caso, con este test absurdo averiguaréis cuál es vuestra auténtica boda soñada:

Te casaste por lo civil una tarde de viernes pero tú en realidad querrías haberte casado vestida de emperatriz rusa con una lámpara de cristalitos en la cabeza, a lo Celine Dion.

Comienza el test...:

Ganas un cantidad pornográfica de dinero en la lotería, ¿en qué te gastas el dinero?
A. En ayudar a alguna causa perdida y súper importante, tipo la conservación del chorlito maorí.
B. En pagar todas tus deudas, en pagar a Hacienda y luego, si queda algo (que lo dudo) en una juerga.
C. En una mansión en el lago Como.
D. En las últimas versiones de todos los aparatitos de Apple.
E. En contratar servicio para tu casa. Pero servicio en plan "Arriba y abajo": con un mayordomo que te plancha el periódico, cocinera y pinche de cocina, chófer, institutriz, niñera, doncellas que limpian la plata y lacayos que te ayudan a vestirte.

Tu familia ideal sería....:
A. Llena de churumbeles y multirracial como un anuncio de Benetton.
B. Los tuyos, la sangre de tu sangre, es decir: tus padres, tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos, tus abuelos, tus primos, los hijos de tus primos...
C. Tu amada/o y tú no necesitáis a nadie más.
D. Las familias ideales no existen. Sin ir más lejos, te sueles pelear con tu cuñado, a puñetazo limpio, de vez en cuando.
E. Pareja tradicional casada para toda la vida y dos hijos, un niño y una niña. Y una niñera interna que se ocupe de las criaturas.

El mejor día del año es...:
A. El día del niño, no, espera, el día de los derechos humanos. No, mejor el día de la lucha contra el cáncer. No, espera, mejor el de la lucha contra el SIDA.
B. Los días de la feria de abril.
C. San Valentín.
D. Cuando empieza el Sónar.
E. El día de la Commonwealth.

Un plan perfecto de domingo es:
A. Jugar con tus hijos a algo que les ayude a relacionarse con el mundo y revelar su verdadero yo.
B. Dormir hasta que se pase la resaca.
C. Pasear cogido de la mano junto a tu pareja y perderte en la inmensidad de sus ojos.
D. Pasear en bicicleta por la ciudad, tomar un brunch en ese sitio de ambiente neoyorquino y decoración boho-chic y luego ir a una exposición de arte moderno.
E. Tomar el té y luego a la caza del zorro o a Ascot, según la temporada del año que sea.

En una palabra tu boda debería ser:
A. ¿es que es necesario casarse? Vale, sí, ya sé que es más de una palabra.
B. Multitudinaria
C. Romántica
D. Cool
E. Tradicional

¿Qué ves en la tele?
A. No tienes televisión
B. Sálvame y La voz.
C. Películas de Hollywood, preferiblemente comedias románticas o dramas judiciales.
D. Los documentales de la 2 y los conciertos de Radio 3
E. Corazón, corazón, el telediario de la 1 y Downton Abbey.

Mayoría de A
Brangelinos
Tú quieres que tu boda sea original y especial, porque tú eres original y especial, tanto que si decides adoptar adoptas seleccionando los niños no por colores. Ya tengo uno amarillo, ahora necesito uno café con leche, uno negro y otro marrón. Porque mucha gente adopta pero... ¿cuántos a niños cada uno de un color, y luego tienen niños propios y si uno les sale un poco transgénero lo animan a que siga sus impulsos, felices de la vida? A ti lo que te dolería es tener hijos normales, ordinarios, que juegan al fútbol y ven Peppa Pig. ¡Eso nunca!

Ahora, una cosa es ser original y otra es ser tonto. Tú te casas con un modelazo y en un castillo francés. Ya le darás el toque especial con algo que no se le haya ocurrido a nadie nunca... ¡ya está! ¡Que los niños se expresen y pinten el Versace de mamá! Que como Donatella es amiga no le importará.

Mayoría de B
Lolita

Eso de que una boda es una celebración, tú te lo tomas al pie de la letra. Que te gusta a ti una fiesta, es más, eres de los que convoca una, crea un evento en facebook y lo hace público de forma que llegan cientos de personas y al final tiene que intervenir la policía. Pero... ¿qué clase de fiesta es ésa en la que no interviene la policía, a ver?

Además, si la cosa se desmadra siempre te queda la opción de subirte al altar de la iglesia y gritar a las masas el mítico: "si me queréis, irsen".

Mayoría de C
George Clooney y Amal comoquieraqueseapellide
Los conversos son los peores. Sucede con los ex fumadores, que en cuanto llevan un año sin fumar se convierten en los miembros más beligerantes de la liga anti tabaco. Pues lo mismo pasa con los solteros de oro, que cuando se enamoran se enamoran como si nadie nunca antes lo hubiera hecho. Algo así le ha pasado a George Clooney con Amal "necesitas comer bocadillos de panceta" Alamuddin. De ennoviarse con jovencitas a caer rendido de amor y celebrar su boda en Venecia a bordo de una lancha que se llama "Amore".

Mayoría de D
Solange Knowles (hermanísima de Beyoncé) y quienquiera que sea su marido.
Igual te crees muy moderno porque vas mucho a las exposiciones de Matadero y te fascinó el ciclo de cine tailandés reciente de la Casa Encendida. Pero un hipster de verdad lo es en todos los ámbitos de su vida, boda incluida. Nada de solomillos con reducción de Pedro Ximénez ni de cuñados dándolo todo, corbata en la cabeza incluida, mientras suena de fondo "Marta tiene un marcapasos".

Menos mal que Solange Knowles ya ha hecho la boda más hipster ever con todos los elementos necesarios, a saber: bicicletas, novio con barba poblada, vestido que no es un vestido sino un mono... y fotos que, en vez de sacadas de un álbum de boda, parecen sacadas de un editoral de moda de la Vogue.

Mayoría de E
Enrique de Inglaterra y Cate Middleton
Tú vives en el siglo XXI, pero no te hubiera importado nacer en otra época. En el siglo XIX, principios del XX o la época victoriana... eso sí, siendo noble, que para ser muerto de hambre no hay ninguna época buena.

Las tradiciones te encantan: esos niños vestidos de domadores; esas niñas vestidas de primera Comunión, la ceremonia en una Catedral llena de flores e invitadas con pamela y llegada de los novios en coche antiguo o, mejor aún, en carroza tirada por caballos. Y al final, a saludar a las masas desde el balcón.

Y vosotros/as, ¿habéis hecho el test?, ¿estáis de acuerdo con el resultado?, ¿luciríais el uniforme de soldadito de plomo mejor que Enrique de Inglaterra porque no os estáis quedando cartón?, ¿os encantaría celebrar una boda tan cool como la de Solange pero vuestros primos del pueblo echarían de menos Paquito el Chocolatero?

En estas semanas de ausencia, además de remar en el barco romano, también he publicado un nuevo artículo en Glup Glup sobre Eurovisión. Si alguien ha entendido la letra de la canción de Edurne, por favor que nos explique qué significa "devuélveme el alma en pie". Gracias.

Last, but not least, los lectores más fieles de este blog et moi tenemos una cita este sábado, a las 19.00 en la caseta de la librería Planeta 251 en la Feria del Libro de Madrid con Belén Barroso, aka Lo que ahorro en psicoanálisis. Como diría la gran Lola: si me queréis, ¡venirsen!

martes, 19 de mayo de 2015

Cómo NO llamar a tu hijo

La vida son fases. Está la fase de ver dibujos animados en bucle, la fase de la ingesta de kalimotxo, la fase en la que olvidas el kalimotxo para dedicarte a los gin tonics premium... y la fase en la que dejas el alcohol porque te has embarazado.

En esa fase anda mucha gente de mi entorno. Ya me he quejado he comentado otras veces lo sufrido que es el embarazo no tanto para la futura madre, como para sus amigas solteras y sin hijos. Y es que las madres recientes pueden ser muy insistentes con ciertos temas, el más peliagudo, el que más divorcios previos a un nacimiento ha causado es, sin lugar a dudas éste: ¿cómo llamar a la criatura?

Algunos padres, primerizos todos, dicen que prefieren esperar a ver qué cara tiene el bebé para, según eso, ponerle un nombre. De forma que el niño es probable que acabe llamándose Mofletes, Lorza o Chatito. Porque, digámoslo bien alto, los bebés recién nacidos no se parecen a papá o a mamá, se parecen a otro bebé.

El nombre del niño dice más de sus padres que de la criatura. Nosotros, los hijos de la generación de la transición, solemos tener nombres normalitos: Marta, María, Daniel, Ana, David... ¿quién no ha compartido clase con varias Martas García? Pero la generación que ahora anda reproduciéndose locamente quiere que sus hijos sean, ante todo, especiales, únicos, que ni de coña haya otro en la clase igual porque nadie es igual a tu hijo que es el mejor del mundo entero. Pero buscar un nombre original no es tan fácil.

Cuando Piqué y Shakira anunciaron que esperaban una criatura y se iba a llamar Milan todos dijeron, ¿Milán, como la ciudad? No, no, no, sin tilde, Ah... ¿Milan, como esto?:
Pero Milan no es un homenaje a los 80 como podría haber sido llamar a la criatura Naranjito, Heidi o Samatha Fox. Milan resulta que es una palabra tope polisémica, que significa querido, lleno de gracia y amoroso en eslavo; en romano antiguo, entusiasta y laborioso y en sánscrito, unificación. Qué pena que la gente no hable ni eslavo, ni romano antiguo ni sánscrito y vaya a pensar siempre que te llamas como una goma de borrar.

Los bebés son tan herederos de los genes de sus padres como de sus gustos. Ahí tenemos a Apple Martin Paltrow. Como mamá Gwyneth es macrobiótica y le encanta la comida sana, va y llama a su hija Manzana. QUe es como si yo fuera a llamar a mi futuro retoño Mousse de Chocolate.
 Así los niños llamados Sauce o Montaña suelen ser fruto del amor libre y el baby boom de los 70. Un poco como la familia Phoenix, padres de los actores River y Joaquin Phoenix, que llamaron a su prole tal que así: River (río), Rain (lluvia), Liberty (Libertad), Summer (verano). Hasta Joaquin, que se había librado de la fiebre flower power, acabó cambiándose el nombre por Leaf (Hoja). Luego llegaría un representante que le hizo ver que llamarse Hoja era muy ridículo, recuperó su nombre original y empezó a triunfar en Hollywood.

Precisamente ahí, en Hollywood, sigue proliferando el gusto por los nombres digamos bohemios, digamos horrendos. Los hippies de antes ahora son famosos new age a los que le flipa la medicina alternativa, el yoga, las esferas familiares y no creer en Dios pero sí en "una especie de energía":
Summer Rain es la hija de Christina Aguilera; India Rose se llama la hija de Elsa Pataky y Thor); Esmeralda Amada, la niña de Ryan Gosling y Eva Mendes...

Pero si lo que tú quieres para tu hijo es que sea de la realeza, empieza por ponerle un nombre largo y rimbombante, ¿qué tal Rosalind Arusha Arkadina Altalune Florence? Así se llama la hija de Uma Thurman, que no le cabe el nombre en el dni.
Otra opción aristocrática es elegir nombre medievales o de señor anciano de un pueblo de Soria: Diego (el afortunado con un nombre común), Tadeo, Ivo y Telmo, son los hijos de Miguel Bosé.

Y qué pasa con esos padres que se vuelven locos de amor ante sus hijos, pero locos como un niño pequeño cuando le regalan un cachorro, algo tipo esto...:


...pues que supuran caramelo con resultados desastrosos. Ay, qué mala adolescencia van a darle los hijos del chef Jamie Oliver: Buddy Bear, Petal Blossom, Poppy Honey y Daisy Boo...

Por último tenemos a esos padres que, en el fondo, no querían serlo y, quizá por eso, quieren arruinar la infancia de sus criaturas. Ésa es la única razón lógica que explica que el cantante Cristian Castro haya llamado a su hijo Mijail Zaratustra; Nicholas Cage haya optado por Kal-el (sí, el nombre de Superman en Kriptón)... o que el director Robert Rodriguez haya llamado a sus niños: Racer (corredor), Rocket (cohete), Rebel (rebelde), Rogue (pícaro) y Rhiannon. Y ya como alguno de ellos tenga frenillo, esta familia acabará protagonizando una matanza tipo Columbine. 

Y vosotros, ¿cuál de estos nombres dignos de llamar a Servicios Sociales y quitar la custodia de las criaturas preferís?