martes, 19 de mayo de 2015

Cómo NO llamar a tu hijo

La vida son fases. Está la fase de ver dibujos animados en bucle, la fase de la ingesta de kalimotxo, la fase en la que olvidas el kalimotxo para dedicarte a los gin tonics premium... y la fase en la que dejas el alcohol porque te has embarazado.

En esa fase anda mucha gente de mi entorno. Ya me he quejado he comentado otras veces lo sufrido que es el embarazo no tanto para la futura madre, como para sus amigas solteras y sin hijos. Y es que las madres recientes pueden ser muy insistentes con ciertos temas, el más peliagudo, el que más divorcios previos a un nacimiento ha causado es, sin lugar a dudas éste: ¿cómo llamar a la criatura?

Algunos padres, primerizos todos, dicen que prefieren esperar a ver qué cara tiene el bebé para, según eso, ponerle un nombre. De forma que el niño es probable que acabe llamándose Mofletes, Lorza o Chatito. Porque, digámoslo bien alto, los bebés recién nacidos no se parecen a papá o a mamá, se parecen a otro bebé.

El nombre del niño dice más de sus padres que de la criatura. Nosotros, los hijos de la generación de la transición, solemos tener nombres normalitos: Marta, María, Daniel, Ana, David... ¿quién no ha compartido clase con varias Martas García? Pero la generación que ahora anda reproduciéndose locamente quiere que sus hijos sean, ante todo, especiales, únicos, que ni de coña haya otro en la clase igual porque nadie es igual a tu hijo que es el mejor del mundo entero. Pero buscar un nombre original no es tan fácil.

Cuando Piqué y Shakira anunciaron que esperaban una criatura y se iba a llamar Milan todos dijeron, ¿Milán, como la ciudad? No, no, no, sin tilde, Ah... ¿Milan, como esto?:
Pero Milan no es un homenaje a los 80 como podría haber sido llamar a la criatura Naranjito, Heidi o Samatha Fox. Milan resulta que es una palabra tope polisémica, que significa querido, lleno de gracia y amoroso en eslavo; en romano antiguo, entusiasta y laborioso y en sánscrito, unificación. Qué pena que la gente no hable ni eslavo, ni romano antiguo ni sánscrito y vaya a pensar siempre que te llamas como una goma de borrar.

Los bebés son tan herederos de los genes de sus padres como de sus gustos. Ahí tenemos a Apple Martin Paltrow. Como mamá Gwyneth es macrobiótica y le encanta la comida sana, va y llama a su hija Manzana. QUe es como si yo fuera a llamar a mi futuro retoño Mousse de Chocolate.
 Así los niños llamados Sauce o Montaña suelen ser fruto del amor libre y el baby boom de los 70. Un poco como la familia Phoenix, padres de los actores River y Joaquin Phoenix, que llamaron a su prole tal que así: River (río), Rain (lluvia), Liberty (Libertad), Summer (verano). Hasta Joaquin, que se había librado de la fiebre flower power, acabó cambiándose el nombre por Leaf (Hoja). Luego llegaría un representante que le hizo ver que llamarse Hoja era muy ridículo, recuperó su nombre original y empezó a triunfar en Hollywood.

Precisamente ahí, en Hollywood, sigue proliferando el gusto por los nombres digamos bohemios, digamos horrendos. Los hippies de antes ahora son famosos new age a los que le flipa la medicina alternativa, el yoga, las esferas familiares y no creer en Dios pero sí en "una especie de energía":
Summer Rain es la hija de Christina Aguilera; India Rose se llama la hija de Elsa Pataky y Thor); Esmeralda Amada, la niña de Ryan Gosling y Eva Mendes...

Pero si lo que tú quieres para tu hijo es que sea de la realeza, empieza por ponerle un nombre largo y rimbombante, ¿qué tal Rosalind Arusha Arkadina Altalune Florence? Así se llama la hija de Uma Thurman, que no le cabe el nombre en el dni.
Otra opción aristocrática es elegir nombre medievales o de señor anciano de un pueblo de Soria: Diego (el afortunado con un nombre común), Tadeo, Ivo y Telmo, son los hijos de Miguel Bosé.

Y qué pasa con esos padres que se vuelven locos de amor ante sus hijos, pero locos como un niño pequeño cuando le regalan un cachorro, algo tipo esto...:


...pues que supuran caramelo con resultados desastrosos. Ay, qué mala adolescencia van a darle los hijos del chef Jamie Oliver: Buddy Bear, Petal Blossom, Poppy Honey y Daisy Boo...

Por último tenemos a esos padres que, en el fondo, no querían serlo y, quizá por eso, quieren arruinar la infancia de sus criaturas. Ésa es la única razón lógica que explica que el cantante Cristian Castro haya llamado a su hijo Mijail Zaratustra; Nicholas Cage haya optado por Kal-el (sí, el nombre de Superman en Kriptón)... o que el director Robert Rodriguez haya llamado a sus niños: Racer (corredor), Rocket (cohete), Rebel (rebelde), Rogue (pícaro) y Rhiannon. Y ya como alguno de ellos tenga frenillo, esta familia acabará protagonizando una matanza tipo Columbine. 

Y vosotros, ¿cuál de estos nombres dignos de llamar a Servicios Sociales y quitar la custodia de las criaturas preferís?

lunes, 11 de mayo de 2015

Einstein era un capullo

¿Quién lo iba a decir, eh?

¡Pero si soy un tío majísimo!

Con esa cara de abuelete simpático y ese pelo revuelto de científico loco, a lo Doc en "Regreso al futuro", resulta que ese icono del siglo XX, ese genio, ese abanderado del pacifismo, ese que revolucionó la física... resulta que era un capullo integral.

Todo comienza allá por el año 1896, cuando Albert estudia en el Instituto Politécnico de Zurich. Su única compañera femenina es Mileva Maric, una joven serbia lo suficientemente brillante como para que la admitieran (la mayoría de las universidades de la época no admitían a mujeres y las que lo hacían exigían un historial de campanillas) y que había sido amiga de otro serbio brillante: Nikola Tesla. Mileva era un coco con las matemáticas, no muy guapa y coja por culpa de una artritis. No es que tuvieran un flechazo precisamente. Fueron colegas durante bastante tiempo hasta que empezaron a escribirse (el "añádeme a tu whatsapp" de la época). Se convirtieron en novios pese a la oposición de la madre de Einstein que veía a Mileva demasiado parecida a su hijo: "ella es un libro como tú, deberías tener una mujer de verdad". A eso había que sumarle otro terrible obstáculo en su relación: Mileva tenía 4 años más que Einstein, una cifra ridícula en el 2015 y gigantesca en 1898 y demostración de la teoría de Einstein de que el tiempo es relativo. Tal y como repetía esa señora toda amabilidad que era la madre de Einstein "cuando tú tengas 30 años ella será una bruja".

Tampoco era tan fea...

Pese a todo, Albert y Mileva siguen su relación. Los dos son dos cerebritos con los mismos gustos y obsesiones y Albert está tan enamorado que allá por 1900 escribe a Mileva: "Estoy solo con todo el mundo salvo contigo. Estoy muy feliz de haberte encontrado, tan parecida a mí en tantos sentidos". En 1901 Mileva se queda embarazada. Otra cosa que a día de hoy daría bastante igual, y más si te has quedado embarazada de tu novio. Pero a principios del siglo XX es un escándalo, un motivo para que la expulsen a ella de la universidad y a él de la oficina de patentes donde acaba de conseguir trabajo. Así que Mileva hace las maletas y se va a Serbia a dar a luz, de estrangis. Tras un parto complicado, da a luz a Lieserl. Continúa su correspondencia con Einstein, que asegura amar a la niña pese a que ni siquiera la conoce. Aunque no se molestó en ir a conocerla. La niña fue dada en adopción (o murió, ahí la cosa no está muy clara) y Mileva volvió a Suiza junto a Einstein con quien, finalmente, se casó. Podría este parecer un final adecuado, aunque trágico... Pero la tragedia no ha hecho más que comenzar.

Mileva y su capacidad para las matemáticas vienen de perlas a Einstein en su desarrollo de la teoría de la relatividad. Por algo él nunca ha sido bueno en cálculo, aunque sí en pensamiento abstracto. Su correspondencia (los mails de la época) muestran que se refería a la futura teoría de la relatividad como "nuestra teoría". Mileva no sólo ejerce de ayudante, sobre todo ejerce de lo que tocaba, es decir, de madre, y ahora que ya está casada tiene dos hijos: Hans Albert en 1904 y Eduard en 1909.

Mileva y sus hijos, posando con esa alegría vital que caracteriza a las gentes de la Europa del Este.

Einstein publica la teoría de la relatividad especial en 1905 y poco a poco empieza a convertirse en lo que es hoy: un icono. Pero el segundo hijo de la pareja, Eduard, nace con problemas, padece retraso y esquizofrenia y Mileva se dedica en exclusiva a él.

Albert comienza en 1912 una relación con su prima Elsa Löwenthal. Otra moza que tampoco le hubiera gustado a su madre, porque era divorciada y madre de 3 criaturas. En las cartas que se escriben Einstein se refiere a su esposa con estas bonitas palabras "es una empleada a la que no puedo despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito encontrarme a solas con ella". Elsa vive en Berlín y Albert, con todo su morro, quiere trasladarse ahí. En una escena que imaginamos digna de cualquier drama de Bergman, Mileva suplica quedarse en Suiza. Albert acepta continuar con ella, pero pone unas condiciones leoninas en su convivencia berlinesa:
  1. Deberás asegurarte de:
    • mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
    • servirme tres comidas en mi habitación.
    • mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y debe quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
  2. Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:
    • sentarte en casa junto a mi.
    • pasear o viajar juntos.
  3. Tendrás en cuenta los siguiente puntos:
    • no mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
    • dejarás de hablarme si yo te lo pido.
    • abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y  sin protestar, si te lo pido.
  4. Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.
(sacado del blog Historias de la historia)

Aún siguen juntos unos cuantos años más, hasta 1914, que Mileva coge sus bártulos y a sus hijos y vuelve a Suiza temiendo la llegada de la I Guerra Mundial. Einstein solicita el divorcio y éste llega en 1919. Curiosamente, hay una cláusula en el divorcio que reza que, de conseguir Einstein el Premio Nobel, la dotación de éste irá para Mileva.

El resto, en cuanto a Einstein, es historia. En 1915 publica la teoría de la relatividad general. Cosa que a los de letras nos suena a chino mandarín pero que es una cosa muy tocha, ¿por qué? Porque dio un vuelco al concepto de gravedad que se tenía desde la época de Newton. Gana el premio Nobel, huye de la Alemania nazi y se instala en los Estados Unidos donde aboga por el pacifismo (lo cual no deja de tener su guasa, ya que sus teorías sirvieron para construir la bomba atómica) y trabaja los últimos años de su vida en una teoría general que lo explique todo, pero todo, todo. Nunca la publica. Muere en 1955 convertido en algo que ningún otro científico ha conseguido nunca: tan famoso como una estrella de cine.

¿Y qué fue de Mileva?

Murió en Suiza en 1948, donde era una anónima profesora de clases particulares de física. Pero quizá no sepáis que Einstein le dio todo el dinero de su Premio Nobel, ¿por remordimientos?, ¿por pasar olímpicamente de sus hijos y criar como tales a los de Elsa, pero no a los que tuvo con Mileva?, ¿para compensar la ayuda inestimable de Mileva en la elaboración de la teoría de la relatividad?, ¿porque ella era, en realidad, tan autora de la teoría como él?, ¿porque ella lo exigió en su divorcio?, ¿porque le dio la realísima gana? No lo sabemos.

El caso es que Mileva se gastó todo ese dinero en la clínica psiquiátrica donde ingresó a su hijo esquizofrénico. No sé cómo Hollywood no ha hecho un biopic sobre ella ya, con la típica actriz guapa afeada gracias al maquillaje y dispuesta a ganar el Oscar.

lunes, 4 de mayo de 2015

Drama en el Trip Advisor

De los creadores de la burbuja inmobiliaria, la burbuja de las cervecerías La Sureña y la burbuja de las pizzas en porciones para llevar llega... la burbuja de los pastelitos.

Madrid está llena de cafeterías y pastelerías cuquis que han desterrado para siempre los croissants bañados en almíbar industrial y las palmeritas Codan duras como adoquines. Ahora los escaparates parecen obras de arte llenos de delicados macarons, exquisitos pasteles de fruta o tartas de zanahoria a las que dan ganas de pedir en matrimonio.

Los pasteles de Fonty están hechos con harina, huevo, azúcar, esencia de querubín y lágrimas de unicornio.

La competencia en el género de la gastronomía bonita es feroz y más cuando los clientes pueden opinar lo que les salga del toto en ese gran invento que es Trip Advisor. Ahora los restaurantes de tortilla congelada y paella recalentada de la Plaza Mayor no tienen escapatoria. No pueden confiar en engañar a los turistas que están de paso con la seguridad de que nunca más van a volver... porque esos turistas consultan el Trip Advisor y ya saben de qué restaurantes hay que huir como de la pólvora.

Para aquellos que usan internet sólo para consultar su correo y ya (que alguno habrá) os cuento que Trip Advisor es una página donde el usuario puede opinar y poner nota a hoteles, restaurantes, museos, atracciones varias... en definitiva a todo lo que uno hace cuando viaja (comer, beber, dormir, ver sitios interesantes). A más opiniones positivas más alto aparece el lugar en cuestión en el ránking y así el usuario que consulta la página puede decidir en qué hotel dormirá o en qué restaurante comerá basándose en las críticas ajenas. Para opinar uno simplemente tiene que darse de alta y elegir un nombre de usuario y una contraseña. ¿Y eso qué significa?, ¿que es todo súper democrático? ¡No! Que deja la puerta abierta para que la competencia te ponga a caldo.

Y así acaba desatándose el drama en Trip Advisor, con dueños obsesionados dispuestos a rebatir cualquier opinión adversa para defender así su privilegiada buena posición en el ranking de Trip Advisor.


Así está el dueño de Fonty, una pastelería muy cuqui de Retiro, obsesionado con Trip Advisor y contestando, personalmente, a todas las opiniones. Con las buenas gasta un par de líneas y muchos agradecimientos. Con las malas derrocha ingenio y mala baba.

El dueño de Fonty tiene una cruzada personal contra los clientes con niños pequeños, a los que pretenden cambiar de pañal ahí, en medio de las tartaletas y cuyos cochecitos no dejan pasar a los demás:

Cuando un cliente se queja porque considera que el menú del día es escaso, el dueño de Fonty (al que a estas alturas ya imaginamos tecleando con rabia, mientras masculla cosas ininteligibles para sí mismo) le suelta que es una pena que no le guste el menú y que vaya mejor a otros sitios como Alkalde donde se podrá tomar "un vaso de agua por 12 euros".

Cuando un cliente critica la mala educación de los camareros, el dueño de Fonty contesta que "la hostelería es un arte y no un servicio de guardería" y que vaya a "otras opciones, muy buenas, el McDonald's es la mejor para usted".

Cuando un cliente se queja por todo (un bollo chicloso, niños ruidosos, demasiada gente) nuestro hombre enfadado le dice "sentimos que el ruido te aturda, que haya tanto lío, tanta gente, tantos perros feos, tantos niños malos, sentimos que todo te haya realmente hecho sufrir tanto". 

En este debate que ni "Sálvame diario", también opinan antiguos trabajadores de Fonty, que se hacen pasar por otras personas para dar una mala crítica pero... ¡ja! eso no engaña al dueño, que los caza al vuelo y los acusa de preferir trabajar en negro en discotecas.


Y vosotros, ¿pensáis que el dueño de Fonty ha perdido el norte y un día de estos saldrá en las noticias por haber lanzado pastelitos contra una clienta y su bebé al que ha osado cambiar ahí en medio del salón?, ¿o simplemente es alguien que ama tanto lo que hace que se siente profundamente ofendido ante cualquier crítica?, ¿cuándo vamos a Fonty?

lunes, 27 de abril de 2015

Querido Paolo Vasile

Caro Paolo,

Come estai?, tutti bene?

Te escribo estas líneas no tanto para felicitarte por el éxito del trigésimo noveno "Belenazo" sino para sugerirte una miniserie para tu parrilla, que no todo van a ser realities, ¿no te parece, mío caro Paolo?

Esta super idea que te ofrezco es un cruce entre "el príncipe" y "mujeres y hombres y viceversa", vamos, muy tu rollo todo. Es una adaptación de la vida de Ana María Cameno, aka "la tetas" o "la reina de la coca". Una muchachita de familia bien que en su Burgos natal se aburre cosa mala y empieza a dedicarse al menudeo de drogas para pagarse una operación de estética.

A la izquierda la reina de la coca, a la derecha una muchachita de Burgos. En medio unas cuantas miles de operaciones de estética.

Luego se traslada a Madrid y hace eso que tan nos dicen a los jóvenes que hay que hacer: emprender. En concreto, ella emprende en el campo que mejor conoce: el de la droga. Y como es una muchacha muy despierta y trabajadora consigue convertirse en la reina de la cocaína en España.  Como todo emprendedor sabe, hay un momento en el que hay que dar el salto internacional, y Ana lo hizo, quería crear en España el mayor laboratorio de cocaína de Europa. Lo tenía todo a punto de caramelo cuando la detuvieron.

Pasó unos meses en prisión preventiva y, al salir, se enfrentó con un pequeño problema: debía dinero. Y no a Cofidis o a Bankia... debía dinero a los carteles colombianos. Así que en lugar de dejar las malas compañías y las drogas y sacarse una oposición (como probablemente querrían sus padres, esos señores de Burgos) Ana vuelve al trapicheo. Como es lógico, la policía sigue sus movimientos y acaba por pillarla, con solamente 100 kilos de cocaína encima.

Como ves, Paolo, esta serie acaba con los malos en la cárcel, como está mandado. También los cómplices de Ana María están en la cárcel. Es el caso de Álvaro López Tardón, uno de los jefazos de los Miami, una banda que organizaba el menudeo de drogas en las discotecas gracias a su red de porteros/matones. Si Ana era la mayorista de la coca, ellos eran los minoristas.

Tras una guerra por hacerse con el control de "los Miami", Álvaro se refugió en ídem (es decir, en Miami), pero acabaron trincándole, testimonio de su esposa americana maltratada incluído, y ahora está en esta cárcel en pleno centro de la ciudad, con ventanas tan estrechas que casi no ve la luz del sol:


López Tardón y su hermano Artemio querían independizarse de los Miami y tener su propio grupo de matones/porteros/narcos de discoteca. Por ello se enfrentaron con el líder de la banda, Juan Carlos Peña Enano, al que intentaron matar varias veces. Consiguieron asesinar a su abogado y hombre de confianza, pero Peña Enano sobrevivió a todos los atentados contra su persona, aunque perdió una pierna. De hecho su sobrenombre en el mundo del hampa era el de "el inmortal" (era, en pasado, antes de que Jordi Hurtado le quitara el puesto). Peña Enano pasa años huido la justicia, viviendo en el extranjero y visitando España protegido por un muro de rumanos y búlgaros como armarios empotrados para así evitar los intentos de asesinato de los López Tardón. Será el primero en ser detenido, en 2009.

López Tardón y Ana Cameno se las prometían muy felices, él controlando el negocio desde Miami, ella desde Madrid. Ella operándose la nariz y el pecho, él las abdominales. Porque sí, este hombre con pinta de tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa es Álvaro López Tardón:

Tatuajes tribales, yo os maldigo.

Carissimo Paolo, vete pensando en el casting, no sé si Belén Rueda nos servirá para hacer de Ana Cameno, que ahora está tan operada que para hacer una adaptación televisiva de su vida sólo se podría llamar a la Pelopony. Pero tú vete pensándotelo. Luego si eso me pegas un toque.

Ciao bello!

lunes, 20 de abril de 2015

En el momento justo, en el sitio indicado

Hace poco (y quien dice hace poco, dice hace un mes) en esa fuente de la sabiduría contemporánea que es Yahoo Noticias me encontré con esta maravilla de noticia. El titular, impagable: "Multimillonario confiesa tres asesinatos sin darse cuenta".

La historia es como sigue. Robert Durst, heredero de un imperio inmobiliario, pasa de las páginas salmón del periódico a la sección de crónica negra cuando, allá por los años 80, su esposa desaparece. Nunca encuentran el cuerpo y, tras unos meses, se cierra el caso. En el año 2000 aparece el cadáver de Susan Berman, amiga de la familia, en el apartamento de Durst. Se le procesa, se dice que Durst mató a Berman porque sabía que él había asesinado a su esposa, pero el millonario es absuelto. Un año más tarde un vecino de Durst, Morris Black, aparece muerto en la bahía donde últimamente residía Durst. Otra vez es el sospechoso principal, alega que lo tomó por un ladrón y le disparó. Sale en libertad provisional. Con este historial es normal que la HBO quisiera hacer un documental sobre este hombre que, como la señora Fletcher, allá donde va muere gente. Y, grabando el documental, hete aquí (primera vez en la vida que tecleo "hete aquí") que Robert Durst olvida que el micrófono que lleva puesto sigue abierto y tiene la feliz idea de hablarse un poco a sí mismo y soltar: "¿Qué demonios hice? Los maté a todos, por supuesto". 

Imagino la cara de infinita alegría del director de ese documental. Los astros se han alineado y le han regalado una exclusiva. Ha estado en el momento justo, en el sitio indicado.

Algo así debió sentir el redactor de "Callejeros" el día que le dijeron que fuera a Valencia a grabar a unas vecinas que se llevaban mal, y se encontró con esto:


El resto es historia sociológica de nuestro tiempo, con perlas como:

- Qué de luces tienen aquí.
- Se han quedado de la Navidad.
- Si estamos en verano...

- Los ángeles me dicen que tranquila, que ellos están conmigo.

- Está diciendo: puta, puta, puta, sin ser yo nada de eso.

- Yo no escribí la palabra puta, la retoqué con el rotulador, que no es lo mismo.

La misma suerte tuvo un equipo que grababa un documental titulado "La reina de Versalles" dedicado a una excéntrica familia de millonarios, los Siegel, que pretendían construirse una nueva mansión, la más grande jamás diseñada e inspirada además en el palacio de Versalles. A mitad de grabación llega la crisis bursátil y el patriarca millonario se arruina. Así que lo que comienza siendo simplemente una familia muy hortera gastando dinero a espuertas en cosas que no necesitan, acaba siendo una familia muy hortera gastando dinero a espuertas pese a que saben que no lo tienen.


"La reina de Versalles" es oro puro. Y no sólo por el gusto de los Siegel por los muebles bañados en oro.

Sus personajes también son oro: Él, David, es el típico hombre hecho a sí mismo, duro, frío, a la suya, a no ser que organicen una recepción a las candidatas a Miss América en casa, momento en que se vuelve un tipo encantador. Ella, su segunda esposa, es, por supuesto, más joven que él y ex Miss. Jackie podría parecer la típica rubia descerebrada y muy operada, y lo es, pero también es una mujer dulce, ingenua, adicta a las compras y a tener hijos (tiene siete y una sobrina acogida en casa) y muy divertida, que suelta a cámara cosas como que su marido no necesita Viagra, de momento, pero cuando haga falta, pues oye, se usa.

Y luego están los secundarios: la tata, que vive en una casita de madera en el jardín, una antigua casa de juegos de los niños; el hijo mayor de Siegel, que trabaja con su padre pero mantiene una relación amor/odio con él; la sobrina acogida en la casa y ex pobre que admite que a la buena vida de rico te acostumbras rápido, y una pléyade de mascotas que se hacen sus cosas es carísimos sofás blancos o mueren de inanición porque los diez miembros de la familia han olvidado darles de comer.



Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez en el momento justo, en el sitio indicado y, sobre todo, con la cámara lista para grabar?

Ah, y sigo colaborando con Glup glup, en esta ocasión contando de qué hombres hay que huir como de la peste porque están irremediablemente condenados a convertirse en tus futuros ex novios.

lunes, 13 de abril de 2015

Maldita lisiada

¡Dos semanas sin actualizar!

Los robots de Google se habrán olvidado de éste vuestro blog por incumplir el mandato de actualizar con regularidad. Pero no ha sido culpa mía, no, ha sido culpa de estas seis señoritas que me tienen todo el día que si disculpe usted mi demora, no, discúlpeme usted a mí por mi atrevimiento. Sí, lectores de mis entretelas, ando trabajando en una nueva serie de televisión, y de época. Por si lee este blog alguien de vestuario de la serie y no saben qué hacer con un vestido con un lamparón que no se va, regálenmelo a mí. Que yo cada vez que voy a la productora insinúo que no me importaría nada tener un algo de 1913 (no tiene porqué ser un vestido, un tocado, unos guantes...) y nada, oye, ni caso.

A la mayoría de los guionistas de mi generación, marcados por Indiana Jones y los Goonies, les haría una ilusión loca trabajar en Hollywood. Pero a mí me marcaron más Falcon Crest y Dinastía. Esas series de televisión donde se aprendía que el lujo consistía en levantarte por las mañanas y que tu mayordomo chino te hubiera preparado un desayuno tipo buffet, que ni en los hoteles de cuatro estrellas. Mi ración de felicidad infantil consistía en un sandwich de nocilla, una coca cola y ver el capítulo de Dinastía que ponían a media mañana:



No recuerdo dónde he dejado las llaves hace veinte minutos pero recuerdo que Linda Evans era Kristle Carrington en Dinastía, que Ana Alicia era Melissa en Falcon Crest y que hubo una abducción en un capítulo de Los Colby.

Será considerado un género menor, pero el culebrón es, en el fondo, como la ciencia ficción: todo es posible. La ciencia ficción hace posible el teletransporte, la vida inteligente en otros mundos y los extraterrestres que parecen peluches. El culebrón hace posible que las paralíticas se levanten de las sillas de ruedas, que los hermanos separados al nacer se encuentren y además se enamoren o que la gente se pelee como en una película de Bruce Lee, si Bruce Lee hubiera sido dama de honor en Miss Colombia:



Un guionista de ciencia ficción puede darse el gustazo de acabar sus tramas haciendo explotar un planeta entero. Y eso mola. Pero cargarse a un personaje haciendo que se ahogue porque su alianza se engancha en una rejilla en el fondo de una piscina... eso tampoco está nada mal. Y así es como murió la esposa de Chase Gioberti en "Falcon Crest".

Los guionistas de "Mad men" se devanan los sesos para que su serie sea todo subtexto, sutileza y un análisis devastador de la psique del hombre moderno. Y seguro que llegan a su casa muy satisfechos con el trabajo realizado y con una jaqueca terrorífica. El equipo de "Empire" no tiene ni la cuarta parte del talento del de "Mad men", pero se lo pasan pirata.

Con todos ustedes, Cookie Lyon, la mujer que mejor defiende el estampado de leopardo.

¿Que hay que traer a una actriz que interprete a una cantante politoxicómana en horas bajas? Pues traen a Courtney Love. ¿Que necesitan a una cuarentona buenorra para interpretar a la amante de un raperito de 18 años? Pues traen a Naomi Campbell. "Empire" no es una serie para hacer pensar, es más bien un despiporre. Una mezcla entre Dinastía, Meet the Kardashians y las noticias sensacionalistas sobre el mundo del hip hop, todo con una estética muy Donatella Versace.

Podría parecer que el género culebronesco sólo puede tomarse en serio si uno lo toma en broma. Los creadores de "Jane the virgin", conocedores del exceso inerente al género, juegan a la parodia. Y qué bien lo hacen los jodíos. Saben mezclar intriga, drama y comedia, con un ritmo trepidante y unos personajes tan divertidos como él, Rogelio de la Vega, international star of telenovelas, que siempre viste de color lila o melocotón y que es una reina del drama:


Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿seguís por aquí?, ¿me habéis abandonado por otro blog sólo porque he tardado un poco en actualizar?, ¿os habéis enganchado alguna vez a alguna telenovela?, ¿vosotros también conocisteis a Barbara Stanwyck primero por su papel en Los Colby? Y, por supuesto, no puedo dedicar un post al maravilloso mundo del culebrón sin colgar este mítico momento:


lunes, 23 de marzo de 2015

El cajón de las ideas

Hollywood me ha plagiado.

Vale, esto no es exactamente así (y tampoco aproximadamente así, en realidad es mentira) pero es un cliffhanger estupendo.

Los más fieles lectores de este blog recordaréis que allá por el año 2011 hice un piloto de una webserie. "Cataclismo" contaba la historia del último hombre vivo en el planeta... o eso creía él hasta que descubría que la última mujer viva era... su ex novia:


"Cataclismo" participó en algún que otro concurso y ganó el certamen de webseries del Festival SOS 4.8. En ese momento nos planteamos el dilema: ¿se graban más capítulos, financiándolos de nuestro propio bolsillo, tal y como se había hecho el piloto?, ¿o intentamos mover el proyecto de serie y que nos paguen? Ganó la segunda opción, por eso de que uno aspira a que le paguen por lo que hace.

El piloto se movió por las productoras y a una le interesó. Encargó un proyecto de serie basándose en "Cataclismo" pero adaptándose a la televisión nacional, eso es, con más duración y más tramas. Se hizo y nos pagaron (no mucho, todo hay que decirlo) por ello. Movieron el proyecto por las cadenas, nos dijeron que en una lo estaban tanteando. Lo tantearon durante varios meses... hasta que dijeron que no y pasado el año que marcaba el contrato con la productora, el proyecto volvió a mis manos... ya "quemado". En el argot del audiovisual un proyecto está quemado cuando ya se ha llevado a los sitios que deciden si se produce o no, es decir, a las cadenas. En ese momento (2013) volver a plantearse si hacer por mis propios medios la webserie era directamente surrealista. Al quebradero de cabeza que siempre es reunir a un equipo y cuadrar la agendas de todos había que sumar que ni siquiera contaba con un sitio donde seguir grabando. El piloto se había grabado en la casa, alquilada, de una de las chicas de producción, ella se había ido de Madrid y la casa ya no estaba disponible. Es decir, había que empezar desde cero.


Siempre me quedé con ese runrún que sienten los que llegados los 40 años se arrepienten de no haber hecho nunca puenting o no haber ido de Erasmus. A mí el puenting me la repampinfla, pero confiaba mucho en este proyecto y confiaba en las posibilidades de las webseries... pero si es difícil simplemente rodar un corto, imagináos lo que puede ser 13 cortos, que sería la duración total de una webserie. Me daba pereza cósmica de solo pensarlo.

Y llegamos al año 2015 y me entero por Cristina Serrato, una de las protagonistas de Cataclismo, de la existencia de la serie de Fox "Last man on Earth". ¿Y de qué va? Narra las peripecias del último hombre en la tierra, al borde de la locura hasta que encuentra a la última mujer en la tierra:


 Estas cosas pasan de continuo. En pleno año 2012 coincidieron en cartelera dos películas en blanco y negro y mudas ("The artist" y "Blancanieves"). Es normal que pasen, no hay tantas ideas en el mundo y sí que hay montones de productoras con departamentos dedicadas a la elaboración de contenidos que mandan proyectos a las televisiones todos los meses. A eso súmale un número X de guionistas en paro escribiendo sus proyectos en casa. Es perfectamente normal que las ideas se pisen, se repitan o coincidan en el tiempo.

Siendo positivo, hasta te puedes sentir un pelín orgulloso en plan: ey, yo hace años hice algo muy parecido a esto, aunque sin un duro y sin un puñetero exterior. A mí, sin embargo, me hace pensar en que dejé pasar una oportunidad. Qué hubiera pasado si sí hubiéramos grabado la webserie por nuestra cuenta, si ahora lo estaría petando aunque sólo fuera a costa de su parecido con "Last man on Earth", en vez de estar donde acaban tantísimas ideas: en un cajón.