lunes, 29 de junio de 2015

No hay peor palabra que feminazi

Croqueta.

Pocas palabras te transportan de inmediato a un mundo de felicidad como CROQUETA.

Croqueta, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Cro-que-ta.

(Se dice que el primer borrador de "Lolita" de Nabokov era, en realidad, la historia de un profesor gordo con bulimia por culpa de las croquetas de boletus).

Del mismo modo que hay palabras bellísimas, hay otras que te transportan al mal. Es el caso de "feminazi" ¿Hay palabra más fea? Se empezó a usar en los 90, en Estados Unidos, para referirse a las feministas que además eran activistas a favor del aborto. Por supuesto, era un uso peyorativo que partía de la base (en fin) de que estas activistas lo que querían era que se practicasen cuantos más abortos, mejor.

La palabra tardó lo suyo en llegar a la piel de toro, pero una vez que ha llegado, lo ha hecho para quedarse. Y es que, por mucho que Edurne (la de Eurovisión, aquella que cantó "devuélveme el alma en pie, devuélveme el amanecer", sea lo que sea lo que eso signifique) se empeñe, feminista y machista NO son sinónimos.

 Edurne, postulándose como perfecta Ministra de Igualdad en las páginas de Mujer Hoy.

Así que el pueblo, la ciudadanía, Essss-paña necesita una palabra con la que insultar a las feministas "radicales". Y qué mejor que "feminazi" para eso.

¿Y qué es lo que hace una malvada feminista radical?, ¿manifestarse con las tetas al aire porque si se manifestaran vestidas jamás las sacarían en los telediarios? Uh, qué cosa tan tremenda, anárquica y escandalosa, manifestarse en bolas... Si hasta en el Teatro Real ha habido desnudos... ¡e integrales!


Seguro que Edurne piensa que una feminista y una feminazi son, como bien ha explicado en las página de Mujer Hoy, unas tipas muy extremistas que apartan a los hombres (esa minoría castigada en nuestra sociedad: el hombre heterosexual) porque son malos, así, en general. Ajá. Más allá de que ésta sea la típica declaración de "uy pregunta delicada, no te mojes para no quedar mal" que acaba siendo todavía peor, también demuestra algo que piensa una gran parte de la población: que el feminismo es un exceso. Y es que hay ciertas cosas que, a base de repetirse mucho, parece que son ciertas. Como eso de que el truco de belleza de las modelos es dormir 8 horas y ser felices. Pues lo mismo pero con que machismo y feminismo son la misma cosa. Y no. Mirad la RAE, copón, que no cuesta tanto. Machista (de macho, no de hombre, ojo) es el que considera que el hombre es superior a la mujer y actúa en consecuencia, feminista (de femenino) es aquella que cree que hombre y mujer son iguales y actúa en consecuencia.

Éste no es el único concepto que, a base de repetirse cual mantra, hasta algunas mujeres se creen. También está el de "las mujeres tienen un cuerpo más bonito que el hombre". Puede parecer algo inane, sin importancia. El gusto es muy subjetivo, hay gente a la que le gusta esta rotonda, por ejemplo... Pero tiene su trascendencia. Significa que una de las cualidades femeninas es la belleza que, por el hecho de ser mujer, eres más bella. Se te juzga por tanto por tu aspecto y lo que eso conlleva (juventud, resultar agradable, esforzarse por mejorar tu aspecto físico...). ¿Cuántos minutos al día, horas a la semana, días a lo largo del año emplea una mujer en estar "presentable" para ir a la oficina mientras que su compañero de sección se lava la cara y ala, listo?, ¿en cuántos libros el protagonista se enamora de la chica en cuanto la ve, por su belleza? Sabiendo, como sabemos, que la belleza es algo cultural, ¿no habremos aprendido con los siglos que las chicas lo que tenemos que ser es guapas?

El icónico cartel de Guerrilla Girls, que tuvo su exposición en el Matadero hace unos meses.

Pero más allás de las frases-mantra, también hay aspectos más escurridizos, que forman parte de nuestra forma de pensar. Es raro el telediario donde no se habla de una mujer muerta a manos de su pareja. Hay incluso casos en los que la pareja mata a los hijos (de ella o de ambos). Ante una tragedia así uno imaginaría una reacción social en bloque, a favor de la víctima y en contra del criminal.

Pues no.

Siempre hay alguno que mira con sospecha a la mujer que "algo habrá hecho". Quizá, por ejemplo, ha metido ella en su casa a un "noviete" que ha resultado ser un monstruo, ¿culpa de él? Pues no, culpa de ella, por no fijarse:
Carta real como la vida misma, publicada en las páginas de "La opinión de Málaga".

Igual que esas ramas de la homeopatía y la supuesta medicina alternativa que culpan a los enfermos de cáncer de su enfermedad. Como en realidad no sabemos a qué se debe el cáncer y porqué toca a unos y a otros no, culpemos al enfermo. Quizá sea responsabilidad suya por su carácter, porque se ha rendido ante la enfermedad. Culpabilizar a la víctima es algo que sólo se hace en determinadas tragedias: el cáncer, los malos tratos, acoso o abusos sexuales... pero nunca en otros casos. ¿Imagináis que a una víctima de robo se le sometiera a esa misma sospecha? Le decimos: es que a quién se le ocurre pasearse de noche por Aluche, no deberías ir por la Plaza Mayor con una Lonely Planet en la mano, diciendo al mundo que eres guiri, lo tienes merecido por pringado... ¿a que no?

Y vosotros, ¿conocéis alguna palabra más horrible y mal usada que "feminazi"?, ¿y alguna más bella que "croqueta"?

lunes, 22 de junio de 2015

Películas que no volveré a ver

¿Cuántas películas aguantan un segundo visionado?

Muy pocas. Si quitamos las que ni siquiera vemos enteras, aquellas que hemos olvidado, las que no nos gustaron, y las que pertenecen al género "película de domingo por la tarde" nos quedamos con muy pocas. Sólo aquellas nos han dejado huella. Pero, aún así, hay películas buenas que no estamos dispuestos a volver a ver.

¿Cuáles?

Aquellas que nos han hecho pasar muy mal rato. No hablamos de llorar un poquito de forma digna, como cuando ves "Up" y te da mucha pena la historia del abuelo y su esposa pero bueno, no importa, porque ahora el abuelo va a vivir una nueva y feliz vida con su nieto postizo. No. Hablamos de llorar con hipo, con mocos y sin asomo de dignidad. Como ella:



Esta pobre criatura acaba de descubrir, a la vez, que su hermano algún día dejará de ser un bebé mono, que el tiempo pasa y la muerte y la vejez existen. Y claro, tiene un berrinche del tamaño de México Distrito Federal.

Una llorera similar a la de esta pobre niña (y sin el consuelo de los ingresos de youtube) se tiene cuando ves  "El tiempo de las luciérnagas". Si os digo que es una película de animación japonesa  de los estudios Ghibli probablemente penséis en las películas de Miyazaki con sus monstruos amables y su rollo mitológico japonés en bosques de bambú. Pues nada que ver. Es una película realista sobre las consecuencias de la II guerra mundial en la población civil. Su director, Akiyuki Nosaka vivió en sus carnes los bombardeos estadounidenses y la muerte de su hermana pequeña por malnutrición. Y de eso, aunque con unos dibujos técnicamente impecables, va "La tumba de las luciérnagas", de bombardeos y gente muriendo de hambre. Te pegas tal llorera que a punto estás de la deshidratación.

Pero habrá quien no se emocione con la animación que, por eso de que sean dibujitos, les parezca poco realista o poco ceíble. Para ellos tengo una película iraní sobre niños en un campo de refugiados en el Kurdistán. Sí, suena a película que sólo ponen en los Renoir, donde el género "desgracias en países del tercer mundo" siempre tiene su hueco. Pero "Las tortugas..." tiene además una capacidad para encogerte el corazón digna de las películas de Disney de toda la vida. Con la misma crueldad que nos enseñaban en "Bambi" la muerte de la madre del cervatillo, aquí nos enseñan algo todavía peor, porque no se trata de animales animados, sino de niños de carne y hueso. En concreto, un niño de dos años monísimo, otro al que le faltan los dos brazos y una niña bellísima que cuida del pequeño de dos años que no es su hermano, no... ¡es su hijo! Y además, ¿qué hacen estos niños para sobrevivir? Pues recoger minas antipersona.

Este angelito va a sufrir lo que no está escrito durante la película. Y tú, espectador, todavía más.

Es imposible no emocionarse viendo "Las tortugas también vuelan". En el futuro, cuando convivamos con los androides y ellos se ocupen de nuestras tareas coñazo (plancharnos la ropa, desenredar los cables de los auriculares, hacer la declaración de la renta) y sean tan parecidos a nosotros que será imposible distinguirlos, se les hará un test:  ver "Las tortugas también vuelan". Los que no lloren, son androides.

Pero el mal rato no sólo nos lo hacen pasar las películas sobre niños sufriendo mazo en la guerra. El mal rato también se pasa con el terror. Por eso yo nunca más volveré a ver ni "El resplandor" ni "The ring". Da igual que la primera sea un clásico del cine y la segunda esté pero que muy bien. A mí niñas gemelas en pasillos con moqueta o japonesas de pelo lacio saliendo de televisores, pues mira no. Si yo no vi "Expediente Warren", sino que la oí...

Last, but not least, hay ciertas películas que no hay que volver a ver porque están mejor en nuestra memoria que en la realidad. Se trata de ese cine que marcó tu infancia, a una edad en la que todavía no tenías mucho criterio (te gustaban Parchís, el blandiblub y mezclar la coca cola con la naranjada... no eras una persona de fiar). Son películas que recuerdas con cariño porque te huelen a chupachups Kojak, a cuadernos Santillana y a Rick Astley sonando en la radio. Desprenden nostalgia. Pero, hazme caso, "Howard, un nuevo héroe", es una mierda de película. Y por eso yo no pienso volver a ver "Willow". Por lo que pudiera pasar:

 El Val Kilmer de "Willow" versus el Val Kilmer de hoy.

Y vosotros, ¿qué películas nunca volveréis a ver aunque os gustaran en su día?

lunes, 15 de junio de 2015

Suecia es la nueva Australia

De los creadores del estudio que dice que los obesos tienen menos riesgo de padecer demencia; que a más sexo, menos felicidad y que tu perro se pone celoso si no le haces caso, llega la encuesta sobre los países más felices del mundo.

Yo pondría en cuarentena esta encuesta que sitúa al Reino Unido en el puesto número 10. Un país sin comida decente, donde llueve sin parar y te acabas pasándote la mitad del año resfriada y tomando la única cosa que parece capaz de curarte, un bebedizo del diablo llamado Lemsip y que tienes que beber disuelto en agua caliente, no debería estar en esa lista. Pero luego veo que el primer país es Australia y ya empiezo a tomarme en serio la encuesta. Cualquiera que haya visto un Callejeros Viajeros o un Españoles/Madrileños/Murcianos por el mundo sabrá que los australianos son majos y felices. Y además tienen koalas y wombats y quokkas.

El quokka siempre sonríe en las fotos porque él es australiano de pura cepa.

Cuando yo era (más) joven trabajé unos meses en el servicio de denuncias telefónicas de la policía. Puede sonar intrépido y aventurero, pero no lo es. Era una teleoperadora y me limitaba a atender en inglés a los guiris a los que habían robado y que no querían esperar la cola en comisaría donde, además, rara vez les podían atender en inglés. Como os podréis imaginar, la gente estaba enfadada, frustrada, triste... porque sus vacaciones se habían fastidiado por culpa de alguien que les había robado la cartera con todas las pertenencias abajo reseñadas sin que el denunciante se percatara de los hechos. Los únicos que eran siempre amables eran los australianos. Solía tratarse de mochileros, jóvenes, que se habían tomado varios meses de vacaciones para recorrerse Europa. Les robaban la mochila, todo. Y sin embargo ellos seguían siendo educados, simpáticos y encantadores.

Además de un carácter estupendo que no se agria aunque te roben en el culo del mundo, Australia tiene el nivel de belleza per cápita por las nubes. Desde que exportaron al guapérrimo Mel Gibson de la época de Mad Max no han parado de enviar a Hollywood bellezas que dan la razón a la Biblia en aquello de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, o al menos al hombre australiano: Eric Bana, Chris Hemsworth, Hugh Jackman, Heath Ledger, Naomi Watts, Nicole Kidman antes de engancharse al botox, el veterinario de "Veterinario al rescate"... No sé vosotros pero yo imagino que es llegar a Australia y ser recibida por una hueste de hombres altos y bellos que llevan en brazos a un montón de koalas.

Pero Australia tiene un problema: está lejísimos.

Así que problemos con Suecia que está más cerca, opera en ella Ryanair y ocupa el número 2 en la encuesta de países felices.

 Si Google lo dice...

En el tema fauna no puede competir con Australia porque Suecia sólo nos ofrece renos. En el tema gastronómico, tampoco, Australia no tiene una gastronomía típica reseñable más allá de la carne de canguro, pero sí mucha emigración y cocina internacional. Y Suecia ofrece... ¿arenques ahumados?

Pero, entonces, ¿por qué aparece en la lista de los países más felices del mundo? Pues porque tiene todo lo demás. No es que se maten trabajando (a principios de este año instauraron la jornada de 30 horas semanales). Un paro del 7%. Muchas prestaciones sociales. Padres que no consideran que quedarse en casa con los niños sea "ayudar", sino algo totalmente natural.

Por tener, tienen hasta una monarquía molona, tipo la monegasca, con mucho escándalo (que si Victoria estaba anoréxica, que si el novio de Magdalena le puso los cuernos, que si la novia de Carlos Felipe es stripper...). Y un príncipe azul, pero de verdad.

Carlos Felipe de Suecia pensando fuertecito.

Ya lo dicen en Vanity Fair, Carlos Felipe convierte en monárquico al republicano más recalcitrante.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, qué preferís: ¿Abba o Kylie Minogue?, ¿George Miller y Peter Weir o Ingmar Bergman y la saga de Millenium? ¿Suecia o Australia? Votad, votad...

lunes, 8 de junio de 2015

Sé cómo va a ser tu boda

Mayo, el mes de las flores, las bodas y el amor.

Ah, ¿que ya es junio? Ooops. Si Sabina no sabía quién le había robado el mes de abril, yo no sé quién me ha robado el mes de mayo. Bueno, en junio también se casa la gente, ¿no?

Este post estaba previsto para el mes anterior, pero no he podido escribirlo. Ya os conté hace un tiempo que estaba trabajando en una serie de televisión (ésta) y eso significa que, de cuando en cuando, por no decir casi siempre, estoy trabajando como un esclavo en un barco de remos romano:

Soy el tercer esclavo de la segunda fila empezando por detrás.


La única diferencia es que no estoy rodeada de musculosos hombres sudorosos, sino de otros guionistas, y no somos un gremio demasiado agraciado.

Como mayo (y junio también) es la época en la que más gente se casa, qué menos que dedicarle un post a esa fiesta del amor y del sorbete de limón al cava que es una boda. Puede que no tengáis pareja, que la tengáis y no penséis en casaros o que ya lo estéis y muy felizmente. Da igual. Sea cual sea vuestro caso, con este test absurdo averiguaréis cuál es vuestra auténtica boda soñada:

Te casaste por lo civil una tarde de viernes pero tú en realidad querrías haberte casado vestida de emperatriz rusa con una lámpara de cristalitos en la cabeza, a lo Celine Dion.

Comienza el test...:

Ganas un cantidad pornográfica de dinero en la lotería, ¿en qué te gastas el dinero?
A. En ayudar a alguna causa perdida y súper importante, tipo la conservación del chorlito maorí.
B. En pagar todas tus deudas, en pagar a Hacienda y luego, si queda algo (que lo dudo) en una juerga.
C. En una mansión en el lago Como.
D. En las últimas versiones de todos los aparatitos de Apple.
E. En contratar servicio para tu casa. Pero servicio en plan "Arriba y abajo": con un mayordomo que te plancha el periódico, cocinera y pinche de cocina, chófer, institutriz, niñera, doncellas que limpian la plata y lacayos que te ayudan a vestirte.

Tu familia ideal sería....:
A. Llena de churumbeles y multirracial como un anuncio de Benetton.
B. Los tuyos, la sangre de tu sangre, es decir: tus padres, tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos, tus abuelos, tus primos, los hijos de tus primos...
C. Tu amada/o y tú no necesitáis a nadie más.
D. Las familias ideales no existen. Sin ir más lejos, te sueles pelear con tu cuñado, a puñetazo limpio, de vez en cuando.
E. Pareja tradicional casada para toda la vida y dos hijos, un niño y una niña. Y una niñera interna que se ocupe de las criaturas.

El mejor día del año es...:
A. El día del niño, no, espera, el día de los derechos humanos. No, mejor el día de la lucha contra el cáncer. No, espera, mejor el de la lucha contra el SIDA.
B. Los días de la feria de abril.
C. San Valentín.
D. Cuando empieza el Sónar.
E. El día de la Commonwealth.

Un plan perfecto de domingo es:
A. Jugar con tus hijos a algo que les ayude a relacionarse con el mundo y revelar su verdadero yo.
B. Dormir hasta que se pase la resaca.
C. Pasear cogido de la mano junto a tu pareja y perderte en la inmensidad de sus ojos.
D. Pasear en bicicleta por la ciudad, tomar un brunch en ese sitio de ambiente neoyorquino y decoración boho-chic y luego ir a una exposición de arte moderno.
E. Tomar el té y luego a la caza del zorro o a Ascot, según la temporada del año que sea.

En una palabra tu boda debería ser:
A. ¿es que es necesario casarse? Vale, sí, ya sé que es más de una palabra.
B. Multitudinaria
C. Romántica
D. Cool
E. Tradicional

¿Qué ves en la tele?
A. No tienes televisión
B. Sálvame y La voz.
C. Películas de Hollywood, preferiblemente comedias románticas o dramas judiciales.
D. Los documentales de la 2 y los conciertos de Radio 3
E. Corazón, corazón, el telediario de la 1 y Downton Abbey.

Mayoría de A
Brangelinos
Tú quieres que tu boda sea original y especial, porque tú eres original y especial, tanto que si decides adoptar adoptas seleccionando los niños no por colores. Ya tengo uno amarillo, ahora necesito uno café con leche, uno negro y otro marrón. Porque mucha gente adopta pero... ¿cuántos a niños cada uno de un color, y luego tienen niños propios y si uno les sale un poco transgénero lo animan a que siga sus impulsos, felices de la vida? A ti lo que te dolería es tener hijos normales, ordinarios, que juegan al fútbol y ven Peppa Pig. ¡Eso nunca!

Ahora, una cosa es ser original y otra es ser tonto. Tú te casas con un modelazo y en un castillo francés. Ya le darás el toque especial con algo que no se le haya ocurrido a nadie nunca... ¡ya está! ¡Que los niños se expresen y pinten el Versace de mamá! Que como Donatella es amiga no le importará.

Mayoría de B
Lolita

Eso de que una boda es una celebración, tú te lo tomas al pie de la letra. Que te gusta a ti una fiesta, es más, eres de los que convoca una, crea un evento en facebook y lo hace público de forma que llegan cientos de personas y al final tiene que intervenir la policía. Pero... ¿qué clase de fiesta es ésa en la que no interviene la policía, a ver?

Además, si la cosa se desmadra siempre te queda la opción de subirte al altar de la iglesia y gritar a las masas el mítico: "si me queréis, irsen".

Mayoría de C
George Clooney y Amal comoquieraqueseapellide
Los conversos son los peores. Sucede con los ex fumadores, que en cuanto llevan un año sin fumar se convierten en los miembros más beligerantes de la liga anti tabaco. Pues lo mismo pasa con los solteros de oro, que cuando se enamoran se enamoran como si nadie nunca antes lo hubiera hecho. Algo así le ha pasado a George Clooney con Amal "necesitas comer bocadillos de panceta" Alamuddin. De ennoviarse con jovencitas a caer rendido de amor y celebrar su boda en Venecia a bordo de una lancha que se llama "Amore".

Mayoría de D
Solange Knowles (hermanísima de Beyoncé) y quienquiera que sea su marido.
Igual te crees muy moderno porque vas mucho a las exposiciones de Matadero y te fascinó el ciclo de cine tailandés reciente de la Casa Encendida. Pero un hipster de verdad lo es en todos los ámbitos de su vida, boda incluida. Nada de solomillos con reducción de Pedro Ximénez ni de cuñados dándolo todo, corbata en la cabeza incluida, mientras suena de fondo "Marta tiene un marcapasos".

Menos mal que Solange Knowles ya ha hecho la boda más hipster ever con todos los elementos necesarios, a saber: bicicletas, novio con barba poblada, vestido que no es un vestido sino un mono... y fotos que, en vez de sacadas de un álbum de boda, parecen sacadas de un editoral de moda de la Vogue.

Mayoría de E
Enrique de Inglaterra y Cate Middleton
Tú vives en el siglo XXI, pero no te hubiera importado nacer en otra época. En el siglo XIX, principios del XX o la época victoriana... eso sí, siendo noble, que para ser muerto de hambre no hay ninguna época buena.

Las tradiciones te encantan: esos niños vestidos de domadores; esas niñas vestidas de primera Comunión, la ceremonia en una Catedral llena de flores e invitadas con pamela y llegada de los novios en coche antiguo o, mejor aún, en carroza tirada por caballos. Y al final, a saludar a las masas desde el balcón.

Y vosotros/as, ¿habéis hecho el test?, ¿estáis de acuerdo con el resultado?, ¿luciríais el uniforme de soldadito de plomo mejor que Enrique de Inglaterra porque no os estáis quedando cartón?, ¿os encantaría celebrar una boda tan cool como la de Solange pero vuestros primos del pueblo echarían de menos Paquito el Chocolatero?

En estas semanas de ausencia, además de remar en el barco romano, también he publicado un nuevo artículo en Glup Glup sobre Eurovisión. Si alguien ha entendido la letra de la canción de Edurne, por favor que nos explique qué significa "devuélveme el alma en pie". Gracias.

Last, but not least, los lectores más fieles de este blog et moi tenemos una cita este sábado, a las 19.00 en la caseta de la librería Planeta 251 en la Feria del Libro de Madrid con Belén Barroso, aka Lo que ahorro en psicoanálisis. Como diría la gran Lola: si me queréis, ¡venirsen!

martes, 19 de mayo de 2015

Cómo NO llamar a tu hijo

La vida son fases. Está la fase de ver dibujos animados en bucle, la fase de la ingesta de kalimotxo, la fase en la que olvidas el kalimotxo para dedicarte a los gin tonics premium... y la fase en la que dejas el alcohol porque te has embarazado.

En esa fase anda mucha gente de mi entorno. Ya me he quejado he comentado otras veces lo sufrido que es el embarazo no tanto para la futura madre, como para sus amigas solteras y sin hijos. Y es que las madres recientes pueden ser muy insistentes con ciertos temas, el más peliagudo, el que más divorcios previos a un nacimiento ha causado es, sin lugar a dudas éste: ¿cómo llamar a la criatura?

Algunos padres, primerizos todos, dicen que prefieren esperar a ver qué cara tiene el bebé para, según eso, ponerle un nombre. De forma que el niño es probable que acabe llamándose Mofletes, Lorza o Chatito. Porque, digámoslo bien alto, los bebés recién nacidos no se parecen a papá o a mamá, se parecen a otro bebé.

El nombre del niño dice más de sus padres que de la criatura. Nosotros, los hijos de la generación de la transición, solemos tener nombres normalitos: Marta, María, Daniel, Ana, David... ¿quién no ha compartido clase con varias Martas García? Pero la generación que ahora anda reproduciéndose locamente quiere que sus hijos sean, ante todo, especiales, únicos, que ni de coña haya otro en la clase igual porque nadie es igual a tu hijo que es el mejor del mundo entero. Pero buscar un nombre original no es tan fácil.

Cuando Piqué y Shakira anunciaron que esperaban una criatura y se iba a llamar Milan todos dijeron, ¿Milán, como la ciudad? No, no, no, sin tilde, Ah... ¿Milan, como esto?:
Pero Milan no es un homenaje a los 80 como podría haber sido llamar a la criatura Naranjito, Heidi o Samatha Fox. Milan resulta que es una palabra tope polisémica, que significa querido, lleno de gracia y amoroso en eslavo; en romano antiguo, entusiasta y laborioso y en sánscrito, unificación. Qué pena que la gente no hable ni eslavo, ni romano antiguo ni sánscrito y vaya a pensar siempre que te llamas como una goma de borrar.

Los bebés son tan herederos de los genes de sus padres como de sus gustos. Ahí tenemos a Apple Martin Paltrow. Como mamá Gwyneth es macrobiótica y le encanta la comida sana, va y llama a su hija Manzana. QUe es como si yo fuera a llamar a mi futuro retoño Mousse de Chocolate.
 Así los niños llamados Sauce o Montaña suelen ser fruto del amor libre y el baby boom de los 70. Un poco como la familia Phoenix, padres de los actores River y Joaquin Phoenix, que llamaron a su prole tal que así: River (río), Rain (lluvia), Liberty (Libertad), Summer (verano). Hasta Joaquin, que se había librado de la fiebre flower power, acabó cambiándose el nombre por Leaf (Hoja). Luego llegaría un representante que le hizo ver que llamarse Hoja era muy ridículo, recuperó su nombre original y empezó a triunfar en Hollywood.

Precisamente ahí, en Hollywood, sigue proliferando el gusto por los nombres digamos bohemios, digamos horrendos. Los hippies de antes ahora son famosos new age a los que le flipa la medicina alternativa, el yoga, las esferas familiares y no creer en Dios pero sí en "una especie de energía":
Summer Rain es la hija de Christina Aguilera; India Rose se llama la hija de Elsa Pataky y Thor); Esmeralda Amada, la niña de Ryan Gosling y Eva Mendes...

Pero si lo que tú quieres para tu hijo es que sea de la realeza, empieza por ponerle un nombre largo y rimbombante, ¿qué tal Rosalind Arusha Arkadina Altalune Florence? Así se llama la hija de Uma Thurman, que no le cabe el nombre en el dni.
Otra opción aristocrática es elegir nombre medievales o de señor anciano de un pueblo de Soria: Diego (el afortunado con un nombre común), Tadeo, Ivo y Telmo, son los hijos de Miguel Bosé.

Y qué pasa con esos padres que se vuelven locos de amor ante sus hijos, pero locos como un niño pequeño cuando le regalan un cachorro, algo tipo esto...:


...pues que supuran caramelo con resultados desastrosos. Ay, qué mala adolescencia van a darle los hijos del chef Jamie Oliver: Buddy Bear, Petal Blossom, Poppy Honey y Daisy Boo...

Por último tenemos a esos padres que, en el fondo, no querían serlo y, quizá por eso, quieren arruinar la infancia de sus criaturas. Ésa es la única razón lógica que explica que el cantante Cristian Castro haya llamado a su hijo Mijail Zaratustra; Nicholas Cage haya optado por Kal-el (sí, el nombre de Superman en Kriptón)... o que el director Robert Rodriguez haya llamado a sus niños: Racer (corredor), Rocket (cohete), Rebel (rebelde), Rogue (pícaro) y Rhiannon. Y ya como alguno de ellos tenga frenillo, esta familia acabará protagonizando una matanza tipo Columbine. 

Y vosotros, ¿cuál de estos nombres dignos de llamar a Servicios Sociales y quitar la custodia de las criaturas preferís?

lunes, 11 de mayo de 2015

Einstein era un capullo

¿Quién lo iba a decir, eh?

¡Pero si soy un tío majísimo!

Con esa cara de abuelete simpático y ese pelo revuelto de científico loco, a lo Doc en "Regreso al futuro", resulta que ese icono del siglo XX, ese genio, ese abanderado del pacifismo, ese que revolucionó la física... resulta que era un capullo integral.

Todo comienza allá por el año 1896, cuando Albert estudia en el Instituto Politécnico de Zurich. Su única compañera femenina es Mileva Maric, una joven serbia lo suficientemente brillante como para que la admitieran (la mayoría de las universidades de la época no admitían a mujeres y las que lo hacían exigían un historial de campanillas) y que había sido amiga de otro serbio brillante: Nikola Tesla. Mileva era un coco con las matemáticas, no muy guapa y coja por culpa de una artritis. No es que tuvieran un flechazo precisamente. Fueron colegas durante bastante tiempo hasta que empezaron a escribirse (el "añádeme a tu whatsapp" de la época). Se convirtieron en novios pese a la oposición de la madre de Einstein que veía a Mileva demasiado parecida a su hijo: "ella es un libro como tú, deberías tener una mujer de verdad". A eso había que sumarle otro terrible obstáculo en su relación: Mileva tenía 4 años más que Einstein, una cifra ridícula en el 2015 y gigantesca en 1898 y demostración de la teoría de Einstein de que el tiempo es relativo. Tal y como repetía esa señora toda amabilidad que era la madre de Einstein "cuando tú tengas 30 años ella será una bruja".

Tampoco era tan fea...

Pese a todo, Albert y Mileva siguen su relación. Los dos son dos cerebritos con los mismos gustos y obsesiones y Albert está tan enamorado que allá por 1900 escribe a Mileva: "Estoy solo con todo el mundo salvo contigo. Estoy muy feliz de haberte encontrado, tan parecida a mí en tantos sentidos". En 1901 Mileva se queda embarazada. Otra cosa que a día de hoy daría bastante igual, y más si te has quedado embarazada de tu novio. Pero a principios del siglo XX es un escándalo, un motivo para que la expulsen a ella de la universidad y a él de la oficina de patentes donde acaba de conseguir trabajo. Así que Mileva hace las maletas y se va a Serbia a dar a luz, de estrangis. Tras un parto complicado, da a luz a Lieserl. Continúa su correspondencia con Einstein, que asegura amar a la niña pese a que ni siquiera la conoce. Aunque no se molestó en ir a conocerla. La niña fue dada en adopción (o murió, ahí la cosa no está muy clara) y Mileva volvió a Suiza junto a Einstein con quien, finalmente, se casó. Podría este parecer un final adecuado, aunque trágico... Pero la tragedia no ha hecho más que comenzar.

Mileva y su capacidad para las matemáticas vienen de perlas a Einstein en su desarrollo de la teoría de la relatividad. Por algo él nunca ha sido bueno en cálculo, aunque sí en pensamiento abstracto. Su correspondencia (los mails de la época) muestran que se refería a la futura teoría de la relatividad como "nuestra teoría". Mileva no sólo ejerce de ayudante, sobre todo ejerce de lo que tocaba, es decir, de madre, y ahora que ya está casada tiene dos hijos: Hans Albert en 1904 y Eduard en 1909.

Mileva y sus hijos, posando con esa alegría vital que caracteriza a las gentes de la Europa del Este.

Einstein publica la teoría de la relatividad especial en 1905 y poco a poco empieza a convertirse en lo que es hoy: un icono. Pero el segundo hijo de la pareja, Eduard, nace con problemas, padece retraso y esquizofrenia y Mileva se dedica en exclusiva a él.

Albert comienza en 1912 una relación con su prima Elsa Löwenthal. Otra moza que tampoco le hubiera gustado a su madre, porque era divorciada y madre de 3 criaturas. En las cartas que se escriben Einstein se refiere a su esposa con estas bonitas palabras "es una empleada a la que no puedo despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito encontrarme a solas con ella". Elsa vive en Berlín y Albert, con todo su morro, quiere trasladarse ahí. En una escena que imaginamos digna de cualquier drama de Bergman, Mileva suplica quedarse en Suiza. Albert acepta continuar con ella, pero pone unas condiciones leoninas en su convivencia berlinesa:
  1. Deberás asegurarte de:
    • mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
    • servirme tres comidas en mi habitación.
    • mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y debe quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
  2. Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:
    • sentarte en casa junto a mi.
    • pasear o viajar juntos.
  3. Tendrás en cuenta los siguiente puntos:
    • no mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
    • dejarás de hablarme si yo te lo pido.
    • abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y  sin protestar, si te lo pido.
  4. Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.
(sacado del blog Historias de la historia)

Aún siguen juntos unos cuantos años más, hasta 1914, que Mileva coge sus bártulos y a sus hijos y vuelve a Suiza temiendo la llegada de la I Guerra Mundial. Einstein solicita el divorcio y éste llega en 1919. Curiosamente, hay una cláusula en el divorcio que reza que, de conseguir Einstein el Premio Nobel, la dotación de éste irá para Mileva.

El resto, en cuanto a Einstein, es historia. En 1915 publica la teoría de la relatividad general. Cosa que a los de letras nos suena a chino mandarín pero que es una cosa muy tocha, ¿por qué? Porque dio un vuelco al concepto de gravedad que se tenía desde la época de Newton. Gana el premio Nobel, huye de la Alemania nazi y se instala en los Estados Unidos donde aboga por el pacifismo (lo cual no deja de tener su guasa, ya que sus teorías sirvieron para construir la bomba atómica) y trabaja los últimos años de su vida en una teoría general que lo explique todo, pero todo, todo. Nunca la publica. Muere en 1955 convertido en algo que ningún otro científico ha conseguido nunca: tan famoso como una estrella de cine.

¿Y qué fue de Mileva?

Murió en Suiza en 1948, donde era una anónima profesora de clases particulares de física. Pero quizá no sepáis que Einstein le dio todo el dinero de su Premio Nobel, ¿por remordimientos?, ¿por pasar olímpicamente de sus hijos y criar como tales a los de Elsa, pero no a los que tuvo con Mileva?, ¿para compensar la ayuda inestimable de Mileva en la elaboración de la teoría de la relatividad?, ¿porque ella era, en realidad, tan autora de la teoría como él?, ¿porque ella lo exigió en su divorcio?, ¿porque le dio la realísima gana? No lo sabemos.

El caso es que Mileva se gastó todo ese dinero en la clínica psiquiátrica donde ingresó a su hijo esquizofrénico. No sé cómo Hollywood no ha hecho un biopic sobre ella ya, con la típica actriz guapa afeada gracias al maquillaje y dispuesta a ganar el Oscar.

lunes, 4 de mayo de 2015

Drama en el Trip Advisor

De los creadores de la burbuja inmobiliaria, la burbuja de las cervecerías La Sureña y la burbuja de las pizzas en porciones para llevar llega... la burbuja de los pastelitos.

Madrid está llena de cafeterías y pastelerías cuquis que han desterrado para siempre los croissants bañados en almíbar industrial y las palmeritas Codan duras como adoquines. Ahora los escaparates parecen obras de arte llenos de delicados macarons, exquisitos pasteles de fruta o tartas de zanahoria a las que dan ganas de pedir en matrimonio.

Los pasteles de Fonty están hechos con harina, huevo, azúcar, esencia de querubín y lágrimas de unicornio.

La competencia en el género de la gastronomía bonita es feroz y más cuando los clientes pueden opinar lo que les salga del toto en ese gran invento que es Trip Advisor. Ahora los restaurantes de tortilla congelada y paella recalentada de la Plaza Mayor no tienen escapatoria. No pueden confiar en engañar a los turistas que están de paso con la seguridad de que nunca más van a volver... porque esos turistas consultan el Trip Advisor y ya saben de qué restaurantes hay que huir como de la pólvora.

Para aquellos que usan internet sólo para consultar su correo y ya (que alguno habrá) os cuento que Trip Advisor es una página donde el usuario puede opinar y poner nota a hoteles, restaurantes, museos, atracciones varias... en definitiva a todo lo que uno hace cuando viaja (comer, beber, dormir, ver sitios interesantes). A más opiniones positivas más alto aparece el lugar en cuestión en el ránking y así el usuario que consulta la página puede decidir en qué hotel dormirá o en qué restaurante comerá basándose en las críticas ajenas. Para opinar uno simplemente tiene que darse de alta y elegir un nombre de usuario y una contraseña. ¿Y eso qué significa?, ¿que es todo súper democrático? ¡No! Que deja la puerta abierta para que la competencia te ponga a caldo.

Y así acaba desatándose el drama en Trip Advisor, con dueños obsesionados dispuestos a rebatir cualquier opinión adversa para defender así su privilegiada buena posición en el ranking de Trip Advisor.


Así está el dueño de Fonty, una pastelería muy cuqui de Retiro, obsesionado con Trip Advisor y contestando, personalmente, a todas las opiniones. Con las buenas gasta un par de líneas y muchos agradecimientos. Con las malas derrocha ingenio y mala baba.

El dueño de Fonty tiene una cruzada personal contra los clientes con niños pequeños, a los que pretenden cambiar de pañal ahí, en medio de las tartaletas y cuyos cochecitos no dejan pasar a los demás:

Cuando un cliente se queja porque considera que el menú del día es escaso, el dueño de Fonty (al que a estas alturas ya imaginamos tecleando con rabia, mientras masculla cosas ininteligibles para sí mismo) le suelta que es una pena que no le guste el menú y que vaya mejor a otros sitios como Alkalde donde se podrá tomar "un vaso de agua por 12 euros".

Cuando un cliente critica la mala educación de los camareros, el dueño de Fonty contesta que "la hostelería es un arte y no un servicio de guardería" y que vaya a "otras opciones, muy buenas, el McDonald's es la mejor para usted".

Cuando un cliente se queja por todo (un bollo chicloso, niños ruidosos, demasiada gente) nuestro hombre enfadado le dice "sentimos que el ruido te aturda, que haya tanto lío, tanta gente, tantos perros feos, tantos niños malos, sentimos que todo te haya realmente hecho sufrir tanto". 

En este debate que ni "Sálvame diario", también opinan antiguos trabajadores de Fonty, que se hacen pasar por otras personas para dar una mala crítica pero... ¡ja! eso no engaña al dueño, que los caza al vuelo y los acusa de preferir trabajar en negro en discotecas.


Y vosotros, ¿pensáis que el dueño de Fonty ha perdido el norte y un día de estos saldrá en las noticias por haber lanzado pastelitos contra una clienta y su bebé al que ha osado cambiar ahí en medio del salón?, ¿o simplemente es alguien que ama tanto lo que hace que se siente profundamente ofendido ante cualquier crítica?, ¿cuándo vamos a Fonty?