martes, 27 de enero de 2015

Libros que nunca leeré

Leer es bueno.
Leer incentiva la imaginación.
Leer es viajar sin moverse del sitio.

Pues no.

Leer no es tan bueno. Porque, amigos, si lees mierda, ni viajas, ni incentivas tu imaginación, ni leches.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de mierda?


Mujeres, reglas y un juego de palabras finísimo y elegante. 

Sería muy fácil hablar de todos esos libros escritos por famosos o, mejor dicho, firmados por famosos. Pero quien decide comprar el libro de Belén Esteban, de Julián Muñoz o de Ana Obregón, qué queréis que os diga, sabe a lo que se expone.

Con estos libros también, porque avisan. No con el nombre de sus autores, sino con sus títulos. Quizá algún lector de la editorial decidió vengarse de los jefes que quisieron publicar el libro sugiriendo un título tan horrendo como los que vais a ver a continuación, convenientemente etiquetados según esta clasificación:

Muchos buenos sentimientos y títulos largos de cojones narices
El género "novela tierna", lleno de historias de superación, humor blanco sin asomo de ironía o mala leche, también tiene alguno de los mejores peores títulos:

"Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión", de Mamen Sánchez, de día subdirectora de "Hola", de noche novelista.
"Brújulas que buscan sonrisas perdidas", de Albert Espinosa, guionista, dramaturgo, escritor y también aspirante a Paulo Coelho hispano. Si tecleas su nombre en google te aparece una buena ristra de frases suyas con fondos de colorines.
Aunque yo, para una ración de ternura sin límites, me quedo con Lluc, el niño mofletudo de Master Chef Junior o con osos panda agarrando pelotas.

Gáname a ternura si puedes, Albert Espinosa.

Si no triunfas es porque eres tonto del haba
Así es como Josej Ajram, ese hombre que lo mismo se hace millonario en la bolsa que se marca una triatlón, quería titular su último libro. Pero los de la editorial le pidieron que se lo pensara un poco mejor. Su siguiente opción "ten éxito o muere, inútil", tampoco les convenció. Finalmente aprobaron la quincuagésimo octava elección de título de Ajram: "No sé dónde está el límite pero sí sé dónde no está". Que no se entiende qué quiere decir, pero al menos no insulta al lector. Además, lo importante es que salga Ajram en portada luciendo sus piercings y su tatuaje nuevo.


Que el tema de un libro sea que debes dejar de ser un mindundi y comerte el mundo y ganar un mogollón de pasta porque sino, paqué, ayuda mucho a que los títulos sean lo peor.  Ahí tenemos "Apunta a las estrellas y llegarás a la luna".  No está escrito, como en principio podría parecer, por Buzz Aldrin, sino por Leopoldo Fernández Pujals, fundador de Telepizza, presidente de Jazztel y por tanto culpable de estropear las siestas de tantísima gente; motivo por el que le deseamos que no llegue ni a segunda edición.

Señoras on fire
Qué daño ha hecho 50 sombras de Grey... Toda una serie de libros obra de escritoras más calientes que mi sandwichera están ahí para demostrarlo:
"Venganza. De rodillas" de Malenka Ramos (sí, Malenka).
"Pídeme lo que quieras o déjame" (de Megan Maxwell, que en realidad se llama Carmen), y pertenece a la saga "Pídeme lo que quieras".
"Eres mi adicción 2. Perdida en ti".  Otra saga.
Las sagas son un clásico desde que 50 sombras lo petara. Y es que una vez que le pillas el tranquillo al rollo erótico festivo (sus viriles manos recorrieron mi cuerpo con la habilidad de un artesano y tal) te da lo mismo escribir un libro que 9. Megan Maxwell (Carmen para los amigos) lleva 20. 

Eso mismo debió pensar la periodista Pilar Eyre, cuando decidió dejar de escribir biografías de personajes de la realeza y pasarse al género erótico festivo:

Se puso mis piernas alrededor de la cintura… se hincó en mí, jadeando en cada embate… y estaba tan llena que me parecía que de repente el líquido me saldría por… todos los orificios de mi cuerpo convertidos en un surtidor volcánico lleno de estrépito, lumbre y piedras.

Fragmento de "Mi color favorito es verte", de Pilar Eyre.

En un extraño punto intermedio entre el no triunfas porque no has leído este libro, imbécil, y el estar más salido que un solitario mandril en el zoo, está él: Mario Luna. Tan prolífico como Megan Maxwell, tan chulo como Josef Ajram. Sólo él puede escribir algo titulado "Apocalipsex, los 10 mandamientos de la seducción".

Y vosotros, ¿qué libros no pensáis leeros nunca, porque con el título es más que suficiente para juzgarlo?

martes, 20 de enero de 2015

El principio de Pitufina

A veces veo la 2. No voy a decir, como el típico ciudadano anónimo al que pillan desprevenido por la calle y quiere quedar bien ante las cámaras, que lo que más me gusta en la televisión son los documentales de animalitos de la 2. Detesto esos documentales. Hasta que inventen el documental-ficción de animales, donde los leones del Serengeti acaben dando lametazos a las gacelas, entonces me lo pensaré.

Hace poco, en Documentos TV, emitieron un documental (sin animales muertos) titulado "Miss Escaparate", donde se reflexionaba sobre la imagen de la mujer que transmiten los medios de comunicación estadounidenses. Periodistas de informativos maquilladas como si fueran reinas del Carnaval de Tenerife, comentarios de mal gusto sobre el aspecto de las candidatas políticas... Vamos, que el papel de la mujer en los medios está supeditado a su físico.

Afortunadamente, eso no pasa aquí.

¡Ja!

Podéis ver "Miss Escaparate" en este enlace de RTVE a la carta.

Está claro que a todos nos gusta la belleza. Y que en alguien que da la cara al público se espera eso que dicen los anuncios de ofertas de trabajo de "buena presencia". Pero una cosa es la buena presencia y otra la dictadura de la juventud, el taconazo y el wonderbra.

Tener poco pecho no es tan importante, con que seas una top model internacional es suficiente.

Analicemos, qué sé yo, por poner un ejemplo, a las presentadoras de la Sexta. ¿Qué harán con ellas cuando cumplan 40 años?, ¿las exterminarán como en La Fuga de Logan? Y no estamos hablando de conductoras de programas espectáculo... hasta las presentadoras de informativos son jóvenes y guapísimas. Curiosamente, ellos no. Saltemos de canal, miremos a los presentadores de las noticias y veremos que ellos pueden ser periodistas con experiencia (Piqueras, Prats...) mientras que sus compañeras de generación han desaparecido de la pantalla como por arte de magia porque... ¿qué fue de Olga Viza?

Lo mismo se aplica al mundo del cine. No es de extrañar que las actrices acaben cayendo en la trampa de la cirugía estética. Ya que no hay papeles para las mujeres de 50 años, ¿por qué no operarse y así aparentar 35 otra década más?

Los 80 son los nuevos 50.

Aunque es normal que apenas haya papeles para mujeres de una cierta edad. Si ni siquiera es fácil encontrar papeles femeninos en el cine. Allá por los años 80 se popularizó el conocido como test de Bechdel que medía la imagen que da el cine de las mujeres. El test consiste en tres simples preguntas:

- ¿Aparecen al menos dos papeles femeninos?
- ¿Estos dos personajes se hablan el uno al otro en algún momento?
- ¿Esa conversación versa sobre algo más que no sea un hombre?

Aplicadlo a cualquiera de las cinco últimas películas que hayáis visto. Veréis que sólo pasan el test las películas denominadas "femeninas", es decir, las comedias románticas, consistentes en una mujer protagonista buscando novio como loca. Aplicad luego el test cambiando "mujeres" por "hombres y veréis que prácticamente cualquier película (comedias románticas incluídas) lo pasan.

Los personajes femeninos existen cuando su personaje sólo puede ser mujer, es decir, cuando es el interés romántico del protagonista o su madre. Para interpretar a un compañero de trabajo, un jefe, un amigo, o un rival... serán todos hombres. Cosa que en la vida real (a no ser que vivas en Irán) no sucede, ya que hay mujeres presentes en todos los sectores de la sociedad. Tratando a las féminas como si, en vez de la mitad de la población, fuéramos una minoría exótica, de la misma forma que sólo aparecerán indios si se trata de una película del Oeste. Y esto no me lo invento yo en un arranque de ingenio, qué va, hasta tiene un nombre: el principio de Pitufina.

Haced memoria y pensad en quiénes son los partenaires masculinos de estas presentadoras en pantalla: ¿pasarían ellos el top de tipazos de Vertele?

El subtexto que hay detrás de esto pone los pelos de punta porque, si la imagen que se da de la mujer en el audiovisual se reduce al de "novia de" o al de "pibón susceptible de aparecer ligera de ropa en el FHM" o una mezcla de ambas, ¿qué mensaje se está dando? ¿Que el deber de una mujer es estar buena?, ¿que se valora más su belleza que su preparación?, ¿que las Cristinas Pedroches del mundo deben aprovechar la juventud y ahorrar antes de desaparecer de los medios para siempre?

Así que luego no es de extrañar ver cosas como ésta en sitios tan aparentemente cool como Jotdown:

 Un montón de hombres hablando de todo tipo de cosas y una sola mujer... hablando de hombres.

Y vosotros, gentes que leéis este vuestro blog, ¿conocíais el test de Bechdel?, ¿y el principio de Pitufina?, ¿habéis visto "Miss escaparate"? ¿a vosotros también os ponía de los nervios "Sé lo que hicisteis el último verano y esos minivestidos con los que las presentadoras no podían ni sentarse sin enseñar medio culo?

Contadme...

lunes, 12 de enero de 2015

La alfombra roja (más roja que nunca) de los Globos de Oro

Indignada me hallo.

Y no porque la siempre elegante Julianne Moore, poseedora del tono rojizo más pedido en todas las peluquerías del globo, se haya disfrazado de bocadillo de papel Albal en la alfombra roja de los Globos de Oro.

No.


Dicen que Dakota Johnson va de Chanel, pero yo juraría que ese vestido estaba en las rebajas del Bershka.

Porque Julianne podría marcarse un Helena Bonham Carter e ir hecha una mamarracha, que a todas nos parecería estupendo y saldría igualmente en la lista de las más divinas.

Lo que me tiene indignada son los premios en sí. No he visto muchas de las películas nominadas y "Boyhood", ganadora a mejor película dramática, me gustó (y más que me hubiera gustado si durara 45 minutos menos), así que no puedo juzgar los premios cinematográficos. Pero los televisivos... Esos sí. Este año se daba la rara coincidencia de que dos series fabulosísimas: Olive Kitteridge y Fargo competían en la misma categoría, en miniseries. Sin embargo, ambas son series dramáticas mucho mejores que la ganadora: The affair. En cuanto a la mejor comedia... ¿Transparent?, ¿en serio? ¡Pero si no es graciosa!

Continuemos con la polémica, pero en los modelazos, ¿qué opináis de cómo van estas muchachas?


Claire Danes parece haber aprovechado un vestido hippie de mercadillo, haberle puesto unas transparencias y ¡ala! lista para la alfombra roja. Rosamunde Pike se planta un vestido lleno de aberturas que no le acaba de quedar muy allá pero, amigas... ¡que parió hace cinco semanas! Y Conchita Wurst deja a medio Hollywood con la boca abierta mientras la señalan y dicen: ¿¡pero si lleva barba?!

A mí me encantan estos tres vestidos. El de Danes tiene pinta hasta de ser cómodo. Al de Pike le fallan unos tirantes demasiado largos, que hacían un efecto algo raro, pero por lo demás, estaba guapísima. Y Conchita llevaba un modelazo muy original, ¿Gaultier, quizá? Seguro que el experto en moda (y habitual de éste vuestro blog) Calamarín, lo sabe.

Y es que al final tanto vestido de alta costura, tanta mujer bellísima (que lo estaría hasta repantigada en su casa con un forro polar del Decathlón, a lo Teresa Romero)... cansa. Todas estas señoras son bellísimas, sí:

Pero qué sosas... Jennifer Aniston incluso lleva un vestido muy estilo La Redoute, que no sorprendería verlo una amiga tuya en un cotillón de Nochevieja. Y Amy Adams, con ese vestido color ¿lavanda?, ¿azul aguachirri?, ¿he metido algo azul en la colada blanca y fíjete lo que me ha pasado?

Menos mal que siempre hay actrices (y arrimadas) que se morirían antes de que las llamaran sosas. Jennifer López se lo puso todo: aberturas, escotes, brillos...

Y Heidi Klum, la mujer a la que siempre invitan a todo, se pasó con el autobronceador. Como no se ande con ojo acabará como la señora de Algo pasa con Mary. También enseñando hasta el dni vimos  por ahí a la guapérrima Kate Hudson, con un vestido que el 95% de la población femenina jamás conseguiría ponerse. 

Heidi no fue la única de rojo. Por una vez, ése fue el color de la noche, y no el negro. A estas alturas de la mañana seguro que montones de crónicas de la alfombra roja de los Globos de Oro se titulan "Red is the new black". De hecho, la protagonista de "Orange is the new black", Taylor Schilling, también fue de rojo, y monísima, oigan:


¿Qué hace Helen Mirren para estar así de estupenda, a su venerable edad?, ¿se baña en leche de burra?, ¿come placentas?, ¿bebe sangre de doncellas vírgenes?... Que le dé su secreto a Catherine Zeta Jones, antes de que siga dándole al bótox como si no hubiera un mañana.

De rojo también fueron dos actrices habituales de la tele: Christine Baranski (The Good Wife, la madre de Leonard en Big Bang Theory) y Alison Janney (Mom, una comedia que sí es graciosa, no como Transparent), y también Lena Dunham que previendo que la iban a poner (un año más) a caldo, decidió, no cambiar de estilista, sino darse de baja de twitter. Sabia decisión:

Su compañera de reparto, Zosia Mamet, que en general suele ir elegante y hasta un punto original, esta vez le pidió prestado el vestido a la Infanta Elena e iba disfrazada de capote de torero.

Las actrices de la serie Girls, en pleno, fueron a los Globos de Oro. Alison Williams de rojo (para variar) y la guapísima Jemima Kirke optó, como Zosia Mamet, por disfrazarse. Si Zosia iba de capote, Jemima iba de Loreen en Eurovisión o de Madonna en la época de Frozen, no está claro del todo.


Lana del Rey estaba nominada por su canción para Big eyes y se plantó un vestido muy Terelu Campos style. Jessica Chastain llevaba un vestido de corte similar, con una pequeña salvedad, que a ella le quedaba de muerte. 

¿Y quiénes fueron las más elegantes? Emma Stone a punto han estado de entrar en esta selección, pero al final opto por ellas tres: Emily Blunt, Anna Kendrick y Naomi Watts. 


Emily Blunt era una diosa griega, por el vestido, por el peinado y por unos pendientes que deben valer más que el PIB de algún país de Centroamérica. Anna Kendrick iba de princesita con un vestido  vaporoso y delicado como un souflé de aire. Naomi Watts se planta un vestido amarillo mostaza, un color que no sienta bien ni a Jessica Chastain, y va elegantísima.

Y vosotros, lectores de éste vuestro blog, ¿quién creéis que iba más elegante?, ¿no echasteis de menos que Emma Stone se tropezara con la lazada de su pantalón y se marcara un Jennifer Lawrence?, ¿pensáis, como moi, que La Lego película debería haber ganado a mejor film de animación?, ¿no os da un poco de yuyu que Benedict Cumberbatch y su señora se parezcan tanto?, ¿necesita Amal Alamuddin un bocadillo de panceta urgentemente?

Contadme...

martes, 6 de enero de 2015

El 2014 en imágenes

En estas fechas tan entrañables los telediarios caen en manos de robots. Mientras los Piqueras, Prats y compañía descansan (Ana Blanco no, ella no lo necesita, ya es un robot, sólo eso explica que ni envejezca ni cambie de pelo nunca), los autómatas hacen el trabajo. Es fácil, total sólo hay que actualizar las noticias de los últimos 40 años: la entrevista con el relojero de la Puerta del Sol, los comerciantes que dicen que a ver si este año venden más que el pasado y el clásico, qué frío hace en todas partes, menos en Canarias. A eso se le suma un resumen del año y ala, a tirar.

Así que yo he alquilado por horas a un robot para que me haga el primer post del 2015 con un bonito resumen del año en imágenes, como otros años, porque yo estoy desfdiada y me da dodo muda pedeza.

¡Cucú!

Cuando seamos ancianos y echemos la mirada atrás recordaremos esa moda absurda que hubo allá por el 2014 de hacerse autofotos, y esa moda todavía más absurda de llamar a las autofotos selfies y esa moda aún más absurda que las dos anteriores consistente en comprarse un palo mú largo para hacer las dichosas autofotos.

De una forma más espontánea, esta risueña macaca negra se hizo el mejor selfie del año. El fotógrafo David Slater estaba preparando su equipo para una sesión en la selva de Indonesia y ella cogió la cámara, se puso a enredar y, sorpresa, sorpresa, le salió un fotón. Sin ojos rojos, sin desenfocar y muy favorecida. La macaca es mejor fotógrafa que muchos humanos, yo incluida. Luego ya vendría la polémica de a quién correspondían los derechos de la foto en cuestión, yo sugiero que le den su parte (en plátanos) a la macaca.

En el futuro también recordaremos este año como aquel en el que pensamos que iba a haber una epidemia del copón y, una vez más (como con la gripe A, la aviar, las vacas locas, el Sida...) todo quedó en falsa alarma. Aquí en el primer mundo, claro, que lo que pase de Marruecos para abajo nunca nos ha importado un pimiento.

La enfermera Teresa Romero, primera contagiada de ébola en suelo patrio, acaparó más telediarios casi que Francisco Nicolás (a quien me niego a darle ni media foto, el tema me aburre casi tanto como las entrevistas a los relojeros de la Puerta del Sol). Y lo hizo de esta guisa:

Espatarrada, con el típico forro polar del Decathlon que usas para estar por casa desde el año 2009 y... ¡sin depilar!

Que peor que maten a tu perro "por si está infectado", o te acusen de ser torpe y cagarla en tu contagio mientras tú estás al borde de la muerte tras haberte ofrecido voluntaria a cuidar a un enfermo de ébola, es que te saquen hecha unos zorros en la intimidad de tu casa. Eso no.

Pero si hay alguien que ha acaparado horas en la televisión, portadas en los medios y conversaciones con nuestros cuñados, ése ha sido Pablo Iglesias. Su partido da la campanada en las elecciones europeas de mayo, aprovechando toda la indignación y la movilización que el 15M había mostrado años anteriores. Primero Iglesias y luego otros miembros del partido acaparan la actualidad. De todos ellos, éste es mi preferido:

Podemos posar fatal.

Que la macaca de la autofoto posa mejor que Monedero es un hecho. Que este hombre tiene una colección de chalecos envidiable y que todos los hombres deberían llevar chaleco más a menudo también es un hecho.

La típica foto de escritor en contraportada pero sobre moto que no es tuya y que has encontrado por la calle y el fotógrafo sugiere que te subas encima y tú vas y le haces caso.

Pero ahora llega el misterio... Iñigo Errejón tiene 30 años, aunque aparente 23 y Monedero... ¡tiene 52 años! Que lo dice el pozo de sabiduría de nuestro tiempo, la wikipedia. No sé si este partido tiene en sus manos el poder de cambiar el país, pero que tiene en sus manos el secreto de la eterna juventud o una crema antiarrugas del copón, eso es un hecho.

Last, but not least, ya sabéis que en éste vuestro blog tenemos debilidad por el melodrama. Y si el melodrama tiene toques ridículos, mejor que mejor.

Es el caso de Tan Shen, una chica de 26 años que se quedó una semana metida en el Kentucky Fried Chicken, "pensando", después de una ruptura.

Pero ¿por qué a mí?, ¿por qué? era lo que se estaba preguntando Tan Shen mientras se pedía otra ración de alitas.

Yo entiendo ese estado de shock, ese no querer moverse de donde estás ni hacer nada más que ver la vida pasar, entiendo incluso que se tire ahí una semana, sin ducharse ni nada (a la vista está lo graso de su pelo). Lo que no entiendo es que eligiera el KFC. A mí me entra una pájara de ésas y elijo un sitio cuqui. Yo me hubiera encerrado en el Mamá Framboise, a ver si con mi drama doy pena al personal y me inflo a tartaletas de chocolate y frambuesa gratis.

Todo resumen del año incluye una lista de lo mejor del año. Y este resumen no iba a ser menos, eso sí, es un resumen en plan batiburrillo loco y donde, seguro, mañana recordaré algo que no he puesto en la lista de las 10 mejores cosas del 2014 que deberíais probar todos.

Tv: Happy Valley, Fargo, Black Mirror especial White Christmas; cine: Nebraska, Relatos salvajes, la isla mínima, Phoenix (película alemana pendiente de estreno en España, yo la vi en el festival de San Sebastián), la primera hora y media de Boyhood (cuando el niño cumple los 16 años él y la película deberían morir), música: León Benavente, calidad de vida: los leggins de Calzedonia, que con una mezcla de algo parecido al neopreno y magia convierten a cualquier simple mortal en un pibón.

Pero... ¿cuántas fotos zoolander tiene este hombre?

Y vosotros, ¿qué imágenes del 2014 se os han quedado en la retina?, ¿dónde os refugiaríais en caso de ruptura?, ¿en Hábitat?, ¿en Imaginarium?, ¿cuál es el secreto de la eterna juventud de Monedero y Errejón?

lunes, 29 de diciembre de 2014

La tragedia de ser Adriana Abascal

A los guionistas nos preguntan mucho sobre cómo nos viene la inspiración. Cuando explicas que tu inspiración no es tu Olivetti y una botella de whisky, sino la fecha de entrega, ya te miran con otros ojos y te sueltan aquello de "yo creo que sería buen guionista porque tengo mucha imaginación", "no escribo porque no me pongo, que si me pusiera...". Que dan ganas de contestar que yo tampoco soy Mireia Belmonte porque no me pongo a entrenar 6 horas al días, que si me pusiera...

A lo que iba, que estaba yo un día currando frente a mi portátil, en casa, vestida con cosas que no pegan entre sí, cuando me puse a navegar por la página del Hola. Que, insisto, yo estaba trabajando. Era un documento de venta de un proyecto de serie, y buscaba fotos de familias pijas para maquetar el documento y que quedara bonico, que a las teles no les gusta ver mucha letra junta. Me dije, ¿dónde podría encontrar fotos de familias de Serrano de toda la vida?: ¡Pues en el Hola! Así, trabajando duramente, llegué al desconocido mundo de los blogs de Hola online.

Y ya no trabajé más.

Porque quedé absorbida por el blog de ella, Adriana Abascal:

Antes de la cirugía, Adriana Abascal era Celine Dion.

En él, la Isabel Preysler mexicana cuelga las fotos de sus looks bajo títulos como "un abrigo, muchas mujeres", "Provence lifestyle", "glamour french-mex" (su marido es francés y viven en París),  "looks la magia de Frida Kahlo" (en ninguno de ellos con el entrecejo de Frida)...

Los artículos están repletos de fotos en las que Adriana sale guapísima, aunque con gesto de estar siempre oliendo a quemado:


Pero el blog de Adriana no sólo son fotos de ella mona corriendo por el parque (me niego a decir "running"), mona con las tendencias para la próxima temporada primavera-verano y mona para ir a la alfombra roja de Cannes. El blog de Adriana también tiene... ¡texto!

Sí, Adriana escribe. Y creo que escribe ella, no un becario, ni un asistente... Nos cuenta sus cuitas diarias, los pequeños dramas de toda madre (tiene tres hijos de su ex, el que presidía Telefónica). Como este drama que me he permitido la licencia de titular "Adriana sale de casa hecha una Britney Spears y va y se tropieza con Carla Bruni".



En otro conmovedor post, Adriana, como tú y como yo, se estresa porque todavía no ha comprado los regalos de Navidad. Pero luego reflexiona un poco y se da cuenta de que las prisas no importan, lo fundamental es comprar los regalos con genuina ilusión por estas entrañables fiestas.

No sé vosotros, pero nada me llegaba tan adentro desde una tv movie navideña con Tori Spelling que echaron en Divinity el sábado pasado:

A estas alturas, vosotros, lectores desconfiados, os creeréis que me estoy inventando todo esto.  Pero no. No tengo tanta imaginación. Os juro sobre un camión lleno de cajas de Choco Tutti de Milka que estas capturas de pantalla vienen directas del blog de Adriana en el Hola. Haced clic aquí y lo comprobaréis con vuestros ojitos.

Para el final, el postre.  Es decir, lo mejor. Adriana nos cuenta la terrible presión a la que ella misma se somete por culpa de los propósitos de Año Nuevo. Mi favorito, sin lugar a dudas, es el de no volver a acostarse sin desmaquillarse:

Sí, amigos, Adriana Abascal es de ésas que fríe a sus amigos con invitaciones para jugar al Candy Crush Saga. 

¿A que su blog es "inspirador"?

Y vosotros, ¿en Navidad os entran "jingle bells" en el corazón?, ¿hacéis vuestras compras navideñas con un look urban-casual-chic?, ¿pensáis que Adriana, como Mario Vaquerizo, se muerde los carrillos para parecer más flaca en las fotos?, ¿vuestro propósito de Año Nuevo es aprender a usar un Mac?

lunes, 22 de diciembre de 2014

Cinco motivos para ver Cachitos de hierro y cromo

Los domingos por la noche son, para mí, sagrados. Ese momento que todo el mundo sufre como la antesala del traumático lunes desaparece, ¿y por qué?, ¿porque soy autónoma y para los autónomos la semana es un continuo miércoles? Bueno, también, pero la razón fundamental es que los domingos por la noche toca ver en la 2 "Cachitos de hierro y cromo".

Por si sois opositores que se pasan el día estudiando, residís en el extranjero o estáis en una cárcel y las peleas por el mando a distancia son terribles... aquí van cinco razones para que el próximo domingo veáis Cachitos:

1. Aprender historia de España
Los que nacieron después de 1980, e incluso aquellos que nacieron después de 1990 (que los hay, no debería haberlos, pero los hay) no saben que hubo una cosa llamada Transición entre la dictadura de Franco y la democracia. Ese espacio de tiempo, en lo social, se convirtió en el destape. Toda actriz menor de 35 años exhibió sus atributos en el Interviú o en alguna película que hoy da la risa floja (como ésta de Bárbara Rey y Rocío Dúrcal experimentando). En la música eso se notaba en la proliferación de galanes de voz susurrante que decían cosas como "siento aún el calor de nuestros cuerpos que, entre las sábanas, formaban una cárcel maravillosa". Con todos ustedes, Manolo Otero:


Una señora de Mazarrón se quedó embarazada escuchando esta canción.

2. Aprender narrativa audiovisual
Y para eso, quién mejor que Valerio Lazarov. Realizador y trabajador incansable, que en los 60 y 70 se hinchó a hacer programas y quién sabe si también a probar drogas lisérgicas. Videoclips llenos de baile, de humor, de sin sentido y de zooms, muchos zooms. Todo director tiene una musa. Hitchcock tuvo a Tippi Hedren y a Grace Kelly; Woody Allen a Diane Keaton y Mia Farrow... Y Lazarov tenía a Peret:



3. Encontrar excusas para explicarle a tu novia que le has puesto los cuernos con su mejor amiga.
Puede parecer un imposible, pero esa palabra no existe en el diccionario de un cantante italiano de música ligera. Aquí Sandro Giacobbe os explica qué pasos seguir para confesarle a tu novia unos cuernos del tamaño de la nave Enterprise. Primero, antes de confesar, que quede claro que tú estás tope triste:

Esta tarde vengo triste 
y tengo que decirte, 
que tu mejor amiga 
ha estado entre mis brazos. 


Antes de que tu novia te pegue un bofetón, sé rápido y acciona el ventilador de esparcir mierda. Que conste que la infidelidad no fue cosa tuya, que fue cosa de la amiga que te provocó:

Sus ojos me llamaban 
pidiendo mis caricias, 
su cuerpo me rogaba 
que le diera vida.



Y que conste también que, aunque caíste con todo el equipo, te arrepentiste enseguida:

Mi cuerpo fue gozo 
durante un minuto, 
mi mente lloraba tu ausencia.

Last, but not least, resúmelo todo con una de esas frases que sirven para explicarlo todo: unos cuernos, el nazismo, el hambre en el mundo...:

Lo siento mucho, 
la vida es así. No la 
he inventado yooo.


4. Bucear en el pasado vergonzante de otros
El archivo de TVE es como los anuarios del instituto de las pelis americanas. Allí se guarda lo más recóndito del pasado de los cantantes ahora famosos. Todos nos acordamos de la ropa estrafalaria de Mecano y de las coreografías estilo clase de aerobic... pero no recordamos que antes de escribir cosas tan inolvidables como "no hay marcha en Nueva York y los jamones son de York", "te dije, nena, dame un beso, tu contestases que no" o "magdalenas de sexo convexo" probaron suerte en un concurso de talentos cantando esto:  


Con la ropa de ir a misa los domingos.

5. Descubrir temazos cuya existencia desconocías
Porque está muy bien ver actuaciones viejunas de Depeche Mode o recordar a la perfección la letra de "tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena", de Viceversa, pero, ¿y lo genial que es descubrir canciones que no conocías? y  más si son de un grande entre los grandes, como Tino Casal. Aquí el hombre con más bisutería de la historia (con permiso de M.A. Barracus) dice cosas tan de poema de Verlaine como "ser degenerado no es amar y ser amado, ser degenerado es revolcarse entre la suciedad":


Sí, el que acapara la atención en segundo término es Fabio MacNamara.

Y también hay otro motivo más para ver este programón, pero es un motivo para el que vosotros (jajajajajaja, río pérfidamente mientras acaricio a mi gato) llegáis tarde. Cachitos hizo un concurso que permitía a los seguidores del programa rotular canciones que colgaban en su web. Las que más les gustaron se pusieron en el programa y se sorteó entre los participantes un pase VIP doble para ir al Low Festival. Adivinad a quién le ha tocado...

Y vosotros, ¿veis Cachitos habitualmente?, ¿qué canciones habéis descubierto o recordáis del glorioso archivo de TVE?, y los que estáis lejos, ¿qué canciones recordáis del pasado más remoto?

lunes, 15 de diciembre de 2014

Cuando la película es mejor que el libro

Que alguna vez pasa.

Lo típico es salir del cine con los brazos en jarras, mascullando que qué caro que está, que el libro te gustó más, que si llegas a saberlo te quedas en casa y te bajas el torrent y que las palomitas estaban gomosas. Pero hay excepciones. Como, por ejemplo, "Gomorra".

Basada en el libro del mismo título del periodista Roberto Saviano, Gomorra cuenta varias historias en paralelo que retratan la mafia napolitana en todos sus aspectos. Pensamos que la mafia se dedica a las drogas, la extorsión, el asesinato... cosas ilegales y chungas ajenas a nuestra vida diaria. En Gomorra se ve que la mafia se cuela en todas partes. En la ropa barata que se compra en los chinos y que imita a las marcas más prestigiosas, en las grandes empresas que necesitan un lugar donde enterrar sus vertidos tóxicos... Y los mafiosos no tienen el glamour de los Corleone, son o señores gordos con mucho gusto por ir en chándal o chavales de barrio feos como un dolor:


¿Y por qué es mejor Gomorra, la película, que Gomorra, el libro? Muy fácil. La película se entiende. El libro, no. Es una suma de datos, nombres, cifras, que supongo que te sonarán de algo si eres napolitano, pero si no lo eres sólo ves un montón de documentación ordenada de mala manera.

Quizá sea porque pertenezco a una generación que estuvo toda su infancia pensando que D'artagnan se llamaba Dartacan, pero a mí la novela de Dumas me pareció lo que viene siendo un ladrillo. No así su adaptación. ¿Qué adaptación?, preguntaréis. Desde luego, no ésa en la que Dartacan, D'artagnan era ese hombre con la expresividad de un trozo de chopped, Chris O'Donnell. Tampoco ésa en la que Milady era Milla Jovovich con bucles y repartiendo ostias como panes.

La buena es la antigua, con el mejor Dartacan, D'artagnan ever, Gene Kelly, y con una milady de Winter sencillísima:

Lana Turner, dispuesta a seducir a Dartacan D'artagnan, se ha puesto lo primero que ha pillado en el armario.

El director, George Sidney, era un habitual de los musicales y se nota en la coreografía de las luchas de espada. Además la película tiene una ironía que no aparecen en ninguna de las chorrocientas páginas de la novela. Por ejemplo, Constance (el interés amoroso de Dartacan D'artagnan y vecina suya) le conoce y le dice:

- Oh, monsieur, usted viene de los cielos.
- No, madamoiselle, sólo vengo del piso de arriba.

Pero cuando toca, la película también puede ser un auténtico dramón. Athos descubre que Milady de Winter es su ex esposa, la que le abandonó y le robó y ahora anda ejerciendo de espía doble y enrollándose con el duque de Birmingham o con Dartacan D'artagnan o con quien pase por ahí, y le dice: "Te amo como amo la guerra o la bebida, te amo como ama el hombre todo lo que es perjudicial para él".

Y ahora, lectores de mis entretelas, es cuando me apedreáis. Porque voy a decir que un clásico entre los clásicos, un incunable, uno de ésos que ha despertado vocaciones literarias... es un tostón mayúsculo. Y no hablo de uno de esos tostones que están en las bibliotecas para hacer bonito pero que nadie ha leído (tipo el "Ulises" de Joyce o los mamotretos de Proust). Hablo de "Moby Dick". Te lo lees pensando que es una novela de aventuras, con un poso filosófico y tal (que si la ballena que persiguen es Dios o el destino o similar) y resulta que aquello parece una enciclopedia sobre la vida marina, venga a hablar de especies de ballenas. Pero la película de John Huston es otra cosa.

El bellísimo Gregory Peck se transforma, gracias a una pata de palo y una cicatriz que le surca toda la cara, en el capitán Ahab. Un tipo obsesionado con cazar a la ballena blanca que le dejó hecho una piltrafa. Poco a poco contagia su empeño a toda la tripulación, excepto al segundo de a bordo, el único sensato, que no entiende porqué es mejor perseguir a una sola ballena que quedarse donde están, muy cerca de una manada que podrían capturar. Y entonces la encuentran y pasa esto:


Lo que dice Ahab mientras apuñala a la ballena es: "Desde el corazón del averno, yo te apuñalo. Con todo el odio, te escupo mi último aliento".

El cadáver de Ahab, enredado en las cuerdas de los arpones, hace una señal a sus hombres para que le sigan. Y el primero en querer seguirle es precisamente el que se mostraba más reacio. ¿Y el público?, ¿ve la película asustado, sabiendo perfectamente que la palman todos y diciéndose "no vayáis, no vayáis..."? Pues no, el público también quiere seguir a Ahab y cargarse a la dichosa ballena. Toda una catarsis es lo que es esta película. Y eso que siempre la he visto en la televisión e interrumpida por los anuncios...

Por supuesto, también hay empates técnicos. Adaptaciones a la altura del libro: Las amistades peligrosas, Arrugas, L.A. Confidential, Misery, Déjame entrar...

Y vosotros, ¿qué películas basadas en libros recordáis que superaran al original?