lunes, 27 de febrero de 2017

¿Pero al final quién ha ganado el Óscar?

¿Lion?, ¿Vaiana?, ¿Tarde para la ira?

Imagino a esa gente que ha aguantado la gala enterita, que está cabeceando de sueño (como yo en la sala de cine cuando vi "Moonlight"), que hace un esfuerzo por mantener los ojos abiertos cuando ve a esas dos momias estrellas, Warren Beatty y Faye Dunaway decir que el Óscar es para... "La la land". Ay, no, espera, que no, que nos han dado mal el sobre, que es para "Moonlight".

Cómo son estos americanos, cómo saben hacer espectáculo de todo, ¿eh?

Pero ya sabéis que aquí no vamos a hablar de las películas, más que nada porque yo siempre voy con retraso. Figuraos que la semana pasada ví "El renacido" (también me dio sueño)... así que calculo que para el 2025 habré visto las películas de este año. Hablemos mejor de trapos.


¿Sabéis ese espantoso anuncio de perfumes en el que Cate Blanchett dice sí a la vida, sí al amor, sí a la belleza...? Pues Janelle Monáe también dijo sí. Sí a las transparencias, sí a la plata, sí a un anillo en cada dedo, sí al miriñaque, sí a la diadema, ¡sí a todo! Al lado de Janelle, Hailee Steinfeld parece sencillita con ese vestido tan grande que no cabe ni en la foto.

Después de ver el vestido-con-abosolutamente-todo pensaréis que en la sencillez está la respuesta. Pues tampoco.

Me aburroooooo.

Kirsten Dunst y Alicia Vikander aburridísimas de negro. Julianne ha tenido días mejores, pero su vestido, dentro del soserío, es precioso, y ella es lo más, siempre.

El color de esta alfombra roja fue ése, el rojo:

Las fotos no hacen justicia estos tres modelazos, el rojo de los vestidos se empasta con el de la alfombra, pero Ruth Negga y Viola Davis estaban guapérrimas. Ginnifer Goodwin también llevaba un vestidazo, pero ese corte de pelo a lo Jo en "Mujercitas" rapándose para vender su melena, pues mira, no. Además, ¿qué clase de nombre es Ginnifer?, ¿es Jennifer?, ¿como Giménez y Jiménez?, ¿o más bien como Letizia decidiendo que su nombre se escribirá con zeta y no con ce?

Pero volvamos a lo nuestro. Los vestidos. El rojo fuertecito triunfó, y los flecos y el rollo años veinte también:



Mamá cómprame unas botas, que éstas están rotas de tanto bailar. Charlestón, charlestón, cómo alegra mi corazón...

Emma Stone es tan mona, tan adorable, tan guapa y tan perfecta que debería dar rabia, pero es tan dulce que ni siquiera dan ganas de tenerle manía. La muchacha de al lado es Olivia Culpo, ex miss Universo y también aficionada a los flecos.

¿Quién le ha dicho a Scarlett Johansson que cortarse el pelo a lo Zach, el de "salvados por la campana" es buena idea?:

Ese pelo es mal, Scarlett. Y lo tuyo, Dakota... buf, no sé ni por dónde empezar.

Dakota Jonhson hizo un homenaje a su madre y le cogió un vestido de cuando Melanie Griffith triunfaba, allá por los 80Hombreras, un lazo ahí en medio, un collar también en medio y esa cara de entusiasmo y alegría que Dakota Johnson lleva allá donde va.

Está claro que no es fácil vestirse para la alfombra roja, me imagino a una actriz rodeada de un equipo de estilistas, maquilladores, asesores... todos opinanado y la actriz al final diciendo: mira, que paso, que voy a ir a los Oscar en pijama y con mis zapatillas de estar por casa. Sería maravilloso. Pero de momento nos conformamos con Terrence Howard en bata de lord inglés, de esos que se toman un brandy en la biblioteca de su mansión. 

Quizá por eso Meryl Streep optó por vestirse como su personaje en su próxima película, un biopic sobre María Teresa Campos:

¿Bardem no lleva siempre el mismo traje en todos los eventos: los Óscar, los Goya, el bautizo de sus sobrinos?

Hace un tiempo, hablando con mi amiga F. de "Westworld" ella me confesó que le gustaba Ed Harris, y no que le gustaba en plan "qué gran actor" o "qué elegante", no, no... que le ponía. Quizá ha llegado el momento de instaurar una nueva categoría de YILF (yayos i would love to fuck) y en esa improbable categoría, yo añado a Jeff Bridges. No sé cuántos años tendrá (de hecho, prefiero no saberlo) pero quien tuvo retuvo, vaya que si retuvo. Será eso de dormir ocho horas, beber mucha agua, yo no hago nada, es la genética... Aunque la genética a veces es cabrona, caprichosa:

Ejercicio de agudeza visual, ¿quiénes son las personas que acompañan a Chris Evans y Viggo Mortensen?, ¿sus agentes de prensa?, ¿compañeros de equipo en sus últimas películas?, ¿presidentes de sus clubs de fans?:

 No. No. Y no. Ella es la hermana de Evans y él es el hijo de Mortensen.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿se os ocurre algún otro ejemplo de crueldad genética?, ¿tenéis algún/alguna YILF en mente?, ¿por qué Isabelle Huppert tiene esa gesto de desprecio profundo por toda la humanidad?, ¿vosotros también os dormisteis con "Moonlight" y "el renacido" o soy yo que me ha picado la mosca tsé-tsé y no me he enterado?

lunes, 20 de febrero de 2017

"Descatalogado", esa palabra maldita

Hay palabras que provocan alegría inmediata, como "croquetas" o "gratis". Otras, sin embargo, sólo traen tristeza y desesperanza como "descatalogado". Un ejemplo: te has leído en la biblioteca un libro editado hace tiempo, lo ha hecho con la intención de documentarte porque llevas dos años de tu vida trabajando en series históricas y resulta que el libro en cuestión te parece lo más. Así que lo buscas en ese lugar que lo tiene todo en cuanto a libros de segunda mano: Iberlibro. Y entonces va Iberlibro y te da la aciaga noticia, suelta esa palabra triste como pocas: descatalogado.

Eso me pasó hace más de un año con "El siglo de los cirujanos" de Jürgen Thorwald, imposible de encontrar, a no ser que quisieras pagar mil euros a un avispado vendedor a través de ebay. Entonces, oh albricias, me entero de que reeditan el libro:

 Gracias, editorial Ariel.

"El siglo de los cirujanos", obviamente, es un libro sobre cirugía. Pero si sólo fuera un libro sobre medicina no tendría el éxito que ha tenido desde que se editó por primera vez, en el año 1956. En realidad es una historia del progreso, llena de esforzados científicos que tuvieron que luchar contra las ideas preconcebidas de su época, ideas que ahora nos parecen auténticas bobadas, como ésa que aseguraba que no hacía ninguna falta lavarse las manos antes de acometer una cirugía. El libro de Thorwald habla de cómo se descubrieron las bases de la medicina moderna; el uso de la anestesia, la importancia de la higiene, la práctica de cesáreas...

"El siglo de los cirujanos" comienza narrando cómo se practicó la extracción de un tumor quístico tan grande que el doctor McDowell, al verlo, pensó por un momento que su paciente estaba embarazada de 11 meses. La mujer, Jane Crawford, estaba dispuesta a llegar hasta el final: "córtelo usted... yo aguanto mucho el dolor", le dijo al médico rural, que procedió a intentar extraerle el tumor mientras en el exterior, el sheriff y la mitad del pueblo perdido en medio de Kentucky querían tirar la puerta abajo e impedir una operación que, de tan arriesgada, sólo podía llevar a la muerte. Esto es empezar fuerte, ¿no?

Pero mi historia favorita de las muchas que cuenta "el siglo de los cirujanos" es la del descubrimiento de la anestesia. A principios del siglo XIX se conocía la existencia del óxido nitroso y se sabía de algunos de sus efectos. Se le conocía como "gas hilarante" o "gas de la alegría" y había espectáculos muy populares donde el público ("sólo se permite inhalar el gas a caballeros de la más alta distinción", decían los anuncios) aspiraba el óxido nitroso y hacía el ridículo ante los demás. 
  No existían los Morancos, pero sí el gas de la risa.
 
Entre los espectadores de la exhibición había un dentista, Horace Wells, que se fijó en algo que pasó desapercibido a todos los demás. Uno de los voluntarios que inhaló el gas de la risa se rompió la pierna en pleno espectáculo. Wells oyó claramente el crujido... pero el hombre en cuestión no parecía sentirlo. Wells entonces tuvo una revelación: el gas no sólo eliminaba la vergüenza de la gente, también el dolor.

A partir de ese momento Wells empezó a investigar, y también a obsesionarse. Experimentó consigo mismo decenas de veces y luego empezó a extraer muelas de sus pacientes... ¡sin dolor!  Wells se convirtió en el dentista más exitoso de su ciudad, pero él creía que su descubrimiento podía revolucionar la medicina y no paró hasta lograr hacer una demostración en el Massachusets General Hospital, rodeado de médicos y estudiantes. Era 1845. El tímido Wells se enfrentó a una audiencia en contra, convencida de que él era un farsante. Hasta entonces se habían intentado muchos métodos para mitigar el dolor en las operaciones quirúrgicas: opio, cáñamo, mandrágora... Nada había funcionado y se había enraizado una idea entre la comunidad médica: el dolor no se podía quitar. Punto.

Horace se dispuso a extraer una muela a un paciente ante su auditorio, en la arena del hospital general:

"The Knick" nos parece gore, pero probablemente se quede corta respecto a la realidad.

El paciente en cuestión era un hombre corpulento, obeso y alcohólico. Wells no lo sabía entonces, pero esas características explicaban lo que pasó después. El dentista dio al paciente la dosis habitual de óxido nitroso, le quitó la muela... y el hombre gritó de dolor. Wells no daba crédito. El público se rió, acusó a Horace de ser un farsante y él se marchó sin entender qué había fallado. Pero había alguien en el público que no se reía: William Morton. Dentista como Wells, tomó nota de lo que éste había hecho, investigará por su cuenta y dos años más tarde ayuda a extraer un pequeño tumor de un paciente cuyas características físicas (bajo y delgado) ayudaron a que fuera un éxito. Morton, espabilado, se negaba a decir qué tipo de gas usaba, quería mantener el misterio, ser el único en usarlo y, por tanto, ser el único en beneficiarse económicamente. Wells, por supuesto, reaccionó y escribió decenas de cartas asegurando que él había sido el primero en usar anestésico, no Morton.

Comienza entonces una odisea para Wells, obsesionado como nunca, cada vez más solo, empeñado en reclamar lo que era suyo, enganchado al éter y al alcohol. Pero Morton es quien se estaba llevando el mérito, y Wells acaba suicidándose. Morton calla que el "misterioso" gas que usa es éter, descubierto hace ya mucho tiempo, aunque, como el óxido nitroso, se desconocía su efecto como anestésico. Pronto otros médicos descubren los usos del éter y la anestesia generaliza. Toda una revolución y un avance de la ciencia, que ríete tú del smart phone...

En cuanto a Morton, el tiempo lo puso en su sitio, acabó sus días arruinado tras endeudarse en pleitos legales sobre la autoría de su supuesta fórmula para la anestesia. El tiempo, sin embargo, llegó tarde para Wells.

Y vosotros, ¿también habéis sufrido por culpa de esa maldita palabra, "descatalogado"?




domingo, 5 de febrero de 2017

Los Goya, ese campo de nabos

Hace años (pocos, poquísimos) cuando acababa de instalarme en Madrid, me sorprendió mucho una expresión que en mi pueblo no se estilaba: "campo de nabos". En aquella época la expresión se usaba sobre todo para referirse a los bares llenos de chicos y el que lo decía en general lo acompañaba de un suspiro de frustración, tal que así: "tío, vaya mierda, el garito era un campo de nabos" (suspiro).

Pues bien, el cine es un campo de nabos. Mirad las películas nominadas anoche: "Tarde para la ira", "El hombre de las mil caras", "1898", "Que Dios nos perdone". Todas dirigidas por hombres, todas escritas por hombres (excepto "Que Dios nos perdone", coescrita con una guionista), todas protagonizadas por hombres y todas rezumando testosterona. En el caso de "1898, los últimos de Filipinas" está justificado, es una película bélica e histórica, está claro que no habría muchas mujeres por allí. Pero, ¿no da que pensar que en todas las demás películas las mujeres queden reducidas a interés amoroso del protagonista con un par de frasecitas y ya? Mirad la filmografía de un director tan asentado, tan prestigioso, como Alberto Rodríguez. Un campo de nabos. Y, francamente, no creo que él haya caído en ese detalle, ni que ver a Dani Rovira llevando tacones le haya hecho recapacitar. Ni a él, ni al resto de la industria.

Pero ya sabéis que el ya clásico artículo después de los Goya está dedicado más a la tontería y los trapos que a temas serios y hay muchas fotos que subir... Así que, al lío:

¿Qué es eso que llevas puesto, Álex García?, ¿un batín de terciopelo?, ¿un kimono? Y sí, el de la derecha es el niño de "Aída", que se nos ha hecho mayor.

Anoche soplaba mucho viento en Madrid, y se dice que las inmediaciones del hotel auditorio Marriott, donde se celebraba la gala, se llenaron de plumas negras. ¿Era una performance?, ¿un evento publicitario? No. La responsable es Paz Vega:

María León de Caponata white y Paz Vega de Caponata dark.

Cualquiera que haya visto "Say yes to the dress" (o "El vestido de tu boda: Atlanta" o "Novias de Beverly Hills") sabrá que las plumas generan controversia. O las amas, o las odias. O piensas que es el colmo de la originalidad o te hace pensar en la gallina Caponata. En el caso de María León, esa especie de plumitas ni siquiera parecía una especie de plumitas, sino más bien hilos, y su vestido acaba recordando a ese albornoz que tu gato ha dejado destrozado.

Pero lo que más se vio en la alfombra roja de anoche fueron vestidos blancos.Vestidos blancos sencillos y minimalistas, o con flores, o con transparencias... Mucho blanco. Venga blanco. Que aquello parecía "Say yes to the dress". Mi amiga F. dice que tanto vestido de princesita le aburría y que por eso le gustaba el modelo de Bárbara Lennie. No estoy de acuerdo. Bárbara parecía una trapecista:

El circo Raluy llega a la ciudad. 

Y Candela Peña, la maestra de ceremonias del circo. O la domadora, no lo tengo claro.

Hubo algunas que innovaron y decidieron no ir de princesas/novias. Es el caso de Ana Belén y Nieves Álvarez (la Heidi Klum patria, que no se pierde una alfombra roja) que decidieron ir de estatua humana, homenajeando a las que pueblan la puerta del Sol. Ana Belén con un vestido de Josep Font para DelPozo que los expertos en moda dirán que "jugaba con los volúmenes". A mí me recordaba a los disfraces de papel pinocho que nos hacían nuestras sufridas madres cuando tocaba fiesta del colegio y había que disfrazarse de árbol:

¿Se sentó en algún momento Nieves Álvarez?, ¿podía ver algo?, ¿o precisamente lo que quería era no ver la gala?

En cuanto al vestido de Nieves Álvarez... seguro que en Telva y Hola dirán que qué elegante el blanco y negro y que "qué bien defendía" el vestido. Inciso: me fascina el uso de la palabra "defender" hablando de un vestido. ¿Defenderlo de qué, de quién?, ¿por qué? (fin del inciso). Pese a lo que digan la Telva y el Hola, a mí el vestido de Nieves Álvarez me parece el mismo que ha llevado todos los Goya de los últimos años, un vestido largo negro, entallado, rematado con algo grande y aparatoso que algunos años parecía una flor, otros un edificio de Calatrava y este año un kleenex gigante.

Qué fácil es criticar, ¿no? En pijama, tirada en el sofá, comiendo pistachos mientras veo la gala. Pero, ¿qué me pondría yo si fuera invitada a la gala? Pues me pondría algo así:

Si yo fuera una actriz invitada a los Goya iría enseñando hasta el carnet de identidad.

Otra cosa es que cupiera dentro, claro. Pero estamos teorizando, ¿no? Pues puestos a fantasear no sólo me invitan a la gala, sino que yo tengo una talla 36 y me quedan divinamente los escotes imposibles.

Aunque, en el mundo real, veo más posibilidades de acabar yendo a los Goya como Anabel Alonso, que probablemente se probó varios vestidos que eran maravillosos en la percha, se desmoralizó y decidió ponerse lo que lució en el bautizo de su sobrino:


En cuanto al modelito de Cristina Rodríguez, directora de vestuario de toda la vida, aunque ahora sea más conocida por el programa "Cámbiame", no sé si es un homenaje a Victor o Victoria o a la Nocilla de dos sabores (como decía Ana Morgade en twitter).

¿Y quiénes me gustaron más? Pues estas dos mozas. Paula Echevarría de tul rojo e Hiba Abouk con un vestido que se daba un aire a los diseños de Missoni, aunque era de Azzedine Alaïa.


Y vosotros, ¿habéis defendido algún vestido alguna vez?, si es así, ¿podéis decirme de qué o quién habéis defendido al desvalido vestido?, ¿sois pro o anti plumas?, ¿qué era lo que llevaba puesto Álex García?, ¿era necesario el momento tacones de Dani Rovira?

Contadme...

lunes, 23 de enero de 2017

El pintor personal de Michael Jackson

¿En qué momento una persona original, con carisma y personalidad, acaba por convertirse en una parodia de sí mismo?

Ni idea. Deberíamos preguntárselo a Pérez Reverte, a quien cada día cuesta más distinguirlo de la versión chanante de él que hizo Joaquín Reyes. Aquí Joaquín, aquí Arturo. Encuentren las siete diferencias. Joaquín Pérez Reverte dice que "hasta su pashmina es viril", Arturo Pérez Reverte dice que "los yihadistas ganarán porque tienen cojones". Si es que Arturo lo pone tan fácil que hasta alguien ha creado un perfil falso en twitter:


Los personajes excesivos, poco conscientes de que cada día que pasa se están desatando más, son quienes protagonizan "Urban myths" la serie/comedia/farsa que se ha hecho en los USA recreando leyendas urbanas que involucraron a gentes variadas: de Elizabeth Taylor a Dalí, pasando por Michael Jackson, Marlon Brando... La idea es buena... hasta que ves el trailer y ves que parece un descarte de los testimonios de Muchachada Nui.

El capítulo que más polémica ha causado es el dedicado a un supuesto viaje en coche que Marlon Brando, Liz Taylor y Michael Jackson realizaron en el día del 11-S. La familia Jackson se ha quejado y parece ser que ese episodio en concreto no se emitirá.  Pero a mí hay otro momento (y esta vez real) que me gustaría ver. El día en que Jackson llamó a un pintor, David Nordhal, y le pidió que se convirtiera en su retratista personal. Igual que los reyes absolutistas tenían a gente como Velázquez, Goya o David, Jackson tenía a Nordhal haciendo cosas como ésta:

Sir Michael Jackson dispuesto a conquistar el imperio austro-húngaro.

Jackson quedó tan contento con la obra del pintor que se vino arriba. Encargó más cuadros a Nordhal y también a otros artistas. Michael como caballero medieval, Michael como emperador, Michael como dios griego... Encargó una estatua de sí mismo vestido como Batman. Encargó tunear un carrito de golf añadiendo un dibujo de él vestido como Peter Pan. La obsesión de Jackson por sí mismo recuerda al personaje de Ben Stiller en esa película tan infame que es "cuestión de pelotas". Inciso: como bien dijo una vez Loque, todas las películas que acaban en "... de pelotas" son un horror. Probablemente el gremio de traductores, obligados a ver y traducir películas espantosas quieren evitarnos pasar por lo mismo y nos avisan así. Volviendo al asunto, "cuestión de pelotas" y el cuadro que decora el despacho del magnate de los gimnasios que interpreta Ben Stiller, un ex gordo ahora convertido en cachas que recibe a todos en su despacho con un óleo de él a pecho descubierto luchando con un toro.

Tras retratar a Michael Jackson como caballero medieval en brillante armadura, como Apolo rodeado de cupidos, como Peter Pan... David Nordahl se inspiró en algo muy de la estética de Michael: la revista "Atalaya", de los testigos de Jehová:


Si tuvierais una cantidad indecente de dinero, megalomanía y ninguna capacidad de autocrítica, ¿qué tipo de cuadro encargaríais a vuestro retratista personal? ¿Uno ecuestre con armadura y caballo con melena ondulada al viento a lo conde duque de Olivares?, ¿vuestra propia coronación como emperador del universo, a lo Napoleón?, ¿un desnudo mitológico, por supuesto con todo en su sitio y, una vez más, melena ondulante al viento, a lo Venus de Boticcelli? Contadme.

Last, but not least, hace unos meses gané el concurso de relatos de ciencia ficción "Universidad y ciencia" de la universidad de Málaga. Si os apetece leer mi relatito, "pros y contras de inventar la máquina del tiempo", haced clic.

lunes, 9 de enero de 2017

¿Winona nominada?

Dicen que la entrega de los Globos de Oro es más espontánea y relajada que los Oscar porque no es una gala sino una cena, ¿y qué hay en las cenas?: bebercio. Aunque este año el alcohol comenzó a servirse mucho antes de la entrega de premios. Ya el día de las nominaciones los señores de la Asociación de la Prensa Extranjera (que son quienes votan estos premios) le estaban dando al frasco y allá por la tercera copa, cuando te crees que vas bien, pero para nada, dijeron: "venga, no hay huevos de nominar a Winona Ryder". Y al día siguiente, con toda la resaca, vieron que sí que lo habían hecho: mejor actriz por la serie "stranger things".

Afortunadamente, no se ha llevado el globo de oro. Ha sido Claire Foy por "The crown", una serie también de Netflix y de la que todos hablan muy bien pero... no la he visto. De hecho "ésa tampoco la he visto" es la frase que más se repite cuando una repasa la lista de premiados de anoche. La gran mayoría de las películas ni siquiera se han estrenado aún ("La la land", "Moonlight", "Manchester by the sea", "Fences"...). Así que tendremos que mirar la lista de premiados de televisión: "the crown" (no), "the night manager" (tampoco), "Atlanta" (nop), "Westworld"... ¡sí! Y me encanta, pero no se ha llevado ni los buenos días. Bueno, yo lo he intentado. Hablemos de ropa.

Medalla de bronce, de oro y de plata.


El brilli-brilli triunfó cosa mala. Ahí estaba Kerry Washington vestida de Ferrero Rocher, Millie Bobby Brown ("Stranger things") demostrando que posa mejor a sus (¿doce?, ¿trece años?) de lo que lo haré yo en la vida y la guapérrima Priyanka Chopra ("Quantico") luciendo brillos y escotazo. No puede haber entrega de premios sin escotes hasta el ombligo y este año había para aburrir. Aquí uno. Aquí, otro. Anda, ¡otro más!

Tambien hubo mucho amarillo, ¿por qué?, ¿¡¿por qué?!?!:

Amarillo batido de vainilla, amarillo polo de limón y amarillo bote de mostaza.

Amigas, si el amarillo mostaza queda mal incluso a Natalie Portman, ¿no deberíamos hacer algo al respecto? No sé... ¿prohibirlo? Reese Whiterspoon (escribir bien su apellido a la primera convalida el First Certificate) y Viola Davis iban guapas, pero con cualquier color que pudiera llevar la reina de Inglaterra es cantoso. Esto es así.

Seré mala persona, pero ver a Natalie Portman un poco menos bellísima de lo habitual, mola. Es como quien se compra el especial Argh del Cuore para ver que las famosas también tienen celulitis. No es el sentimiento más noble sobre la faz de la tierra, pero oye, da trabajo a la redacción del Cuore. Por eso sentí cierta alegría perversa al ver a Jessica Chastain con esta cosa horrenda:


Hasta Amy Adams iba un poco mñé, envuelta en un vinilo de esos que decoran los salones.

Aunque para mñé, este rollo princesa Disney con sobredosis de azúcar y frosting de fresa de Felicity Jones y Lilly Collins:

He visto pastelerías con cupcakes más sobrios.

Nicole Kidman, dentro del mundo princesas Disney, optó por ser un personaje de "Frozen". No sólo iba vestida de reina de las nieves, sino que su cara estaba más helada que nunca. ¿Será que es amiga de Sofía Mazagatos y ella le ha contado su secreto de belleza: meter la cabeza en el congelador unos minutos? Podría ser.  Si Rebeca "duro de pelar" es prima de Benicio del Toro, ¿por qué no iban a ser amigas Nicole Kidman y Sofía Mazagatos?:


Drew Barrymore iba de ángel de abeto de Navidad. Me la puedo imaginar coronando el abeto gigante del Rockefeller Centre. Michelle Williams, de profesión lánguida, iba muy ídem. La imagino como una de esas actrices que abrirá una tienda de productos ecológicos si dejan de contratarla al cumplir los 40 años, de las que dicen que le están pasando "cosas bonitas con gente bonita", que te abraza con sentimiento cada vez que te ve, aunque luego no recuerde tu nombre.

En cuanto a los hombres, hubo mucho soserío. Trajes oscuros, pajaritas, bla, bla, bla... Y más vale no salirse de eso o te tomarán por un camarero, como a Jeremy Renner. Daniel Glover innovó y se plantó un traje de terciopelo que parecía el tapizado del sofá de su abuela. Aunque para innovador, Pharrell Williams a lo príncipe hindú.

¿Y quiénes fueron las más elegantes? Me gustó mucho el vestido de Anna Kendrick pero, quizá por el tirante asimétrico, parecía que tenía una teta más arriba que la otra. Sophie Turner (Juego de tronos) iba original pero... no sé, aún no he decidido si su vestido me gusta o me espanta. Pour moi, ellas tres iban sembradas:


Emma Stone ha tenido días mejores, el rollo estrellitas por el vestido que parece que las has ido pegando en clase de plástica... no me convence del todo. Me gusta más el vestido con flecos de Gina Rodríguez, no le hace justicia la foto, en vídeo se apreciaba mejor lo bonito que era. Last, but not least, Evan Rachel Wood con un traje de chaqueta reprecioso.

Y a vosotros, ¿os encanta u os espanta el vestido de Sophie Turner?, ¿me podéis asegurar que "the crown" no es el muermo que parece?, ¿Winona en "stranger things" no os parece Joaquín Reyes haciendo de Winona Ryder?, ¿habéis visto ya "Westworld"?, ¿no?, ¿a qué estáis esperando?

lunes, 12 de diciembre de 2016

Si Lapo Elkann no existiera, habría que inventarlo

Hay personajes que, si no existieran, habría que inventarlos. Lola Flores, Carmina Ordónez... o el propio Lapo Elkann. Gente excéntrica, absurda, imprevisible, inserte su adjetivo aquí. Algo tienen que llaman a las noticias, no lo pueden evitar, es superior a ellos, lo de pasar inadvertidos, como que no.

¿Y quién es Lapo Elkann? Famosísimo en Italia y en medio Europa, pero no aquí. Una lástima. Yo creo que deberíamos adoptarle a él y a todo su clan: los Agnelli. Es más, no sólo deberíamos adoptarles, también adaptarles al formato miniserie. Dan para más, dan para toda una telenovela, pero en el formato miniserie hay más presupuesto y si algo tienen los Agnelli es dinero para aburrir. Y un destino trágico. Por favor. No hay cosa que guste más a una cadena de televisión que esa mezcla. Vasile, ya estás tardando, haz "los Agnelli" ya.

Lapo es famoso desde la cuna por ser nieto del dueño de la Fiat, el multimillonario Gianni Agnelli. En toda familia bien tiene que haber un nieto tarambana, y ése es Lapo:

Lapo de rosa fucsia.

Excéntrico, carismático y juerguista. Él era la cara joven de la Fiat, se ocupaba de las relaciones públicas mientras su hermano mayor, serio y discreto, se encargaba de los números. Hasta ahí, todo correcto. Lapo salía con Martina Stella, una famosa actriz italiana y su vida era cara y llamativa como un anuncio de Versace. Hasta que una mujer llama, asustadísima, a un hospital de Turín y dice que "tiene a alguien muy importante en casa sufriendo una sobredosis". Ese alguien es Lapo. Y la voz no es la de Martina, sino la de Donato Broco, una transexual de 53 años más conocida como Patrizia. Patrizia se hace una ronda por los "Sálvames" italianos contando que Lapo es un cliente habitual, todo un caballero que la trata divinamente y que la noche de autos estaban con otras dos transexuales y que la sobredosis se produjo por mezclar heroína y cocaína. Martina Stella confiesa a los medios que había roto con Lapo hacía unos meses.

Tras varios días en coma en el hospital, Lapo despierta y desaparece unos meses que pasa encerrado en una clínica de desintoxicación, la misma donde estuvo Kate Moss. Se recupera de sus adicciones y poco a poco vuelve a ocupar su sitio como it boy extravagante, funda su propia línea de moda y se compromete con la aristócrata, it girl, amiga de la realeza monegasca y guapísima Bianca Brandolini d'Adda. Así se gana su vuelta al Hola "después de varios años de juergas, descontrol y romances fugaces que le valieron el apodo de 'oveja descarriada' de los Agnelli", porque las palabras "cocaína", "heroína", "transexuales" y "prostitución" no existen en el Hola.

Lapo de rojo del que hace daño a la vista.

En una entrevista Lapo dice esto: "el destino, que es quien reparte las cartas de póker de la vida, me dio a mí una escalera de color. Pero no sé cómo jugar bien la mano, lo pierdo todo enseguida".

Y así es. No llega a casarse con Bianca y tras ella está con una colección de mujeres guapas, unas  modelos más jóvenes que él, otras mozas de familia bien... mi favorita de la ristra de novias de Lapo es Goga Ashkenazi. Millonaria de Kazajistán, celebró su 30 cumpleaños con un fiestorro en su mansión inglesa y dio la bienvenida a sus invitados con un vestido de cristales de Swarovski, mientras una muchacha se balanceaba desde un trapecio, y ella vertía vodka sobre esculturas de hielo de torsos desnudos. Después de saber esto, yo no voy a volver a celebrar una fiesta de cumpleaños en mi casa, con botellas de Brugal, coca cola y guacamole.

El noviazgo de Goga y Lapo hubiera dado para un reality, porque Goga suelta por esa boca grandes verdades de la vida como ésta: "No puedo casarme con alguien que sea mucho más pobre que yo, y eso elimina a muchos candidatos. Los hombres nunca te perdonan tus éxitos, a menos que sean menores que los suyos. Además, debe de ser mayor de 40, porque más jóvenes son inmaduros, y menor de 50, que si no me aburro". Pero, oh sorpresa, la millonaria y el millonario rompieron y Lapo siguió enlazando bellezas. Hasta que llegamos a noviembre de 2016.

Lapo de azul, de verde, de un color que no sé cómo llamar, de celeste, de naranja y de turquesa.

Los Agnelli-Elkann reciben la llamada de Lapo diciendo que está secuestrado y que deben pagar 10.000 dólares. Como en todas esas películas que todos hemos visto, la familia organiza junto a la policía la entrega de dinero. Pero antes de saber cómo continúa esta historia pensemos durante un instante: ¿10.000 dólares?, ¿secuestras al heredero de la Fiat y pides calderilla?

Lo que verdaderamente había pasado es que Lapo, tras unos días de juerga, drogas, acompañado de (sí, lo habéis adivinado) una prostituta transexual, se queda sin un céntimo y, puesto hasta las orejas y con las neuronas funcionando a medio gas, pergeña este plan tan absurdo que acaba por llevarlo a la cárcel detenido por falsa denuncia.

¿Cuál será la próxima andanza de Lapo?, ¿puede haber mejor celebración de cumpleaños que la de Goga Ashkenazi?, ¿dónde está Kazajistán?, ¿qué otro personaje, aparte de Lapo, creéis que de no existir habría que inventarlo? Contadme...

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Películas que nunca verás

Trabajar como guionista tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

La mayor ventaja es trabajar en casa. En mi mente, el tiempo que gano por no tener que coger el cercanías, ni vestirme en condiciones luego lo empleo en ir a clases de baile. En mi mente. La realidad es que me paso el día en pijama, me cuesta la vida ponerme a escribir y cuando lo hago es espatarrada en el sofá y ya es demasiado tarde para ir a baile.

Podría ser yo, pero no soy yo. Mi gato es más blanco. Mi sofá está más roto y no me pongo vaqueros para estar por casa.

El mayor inconveniente de dedicarse al guión es toda esa cantidad de trabajo, de folios llenos de letritas en Times New Roman (o Courier) que nunca jamás verán la luz. La mayoría son iniciativas personales por las que no has recibido pago alguno. Pero también en la vida profesional se escriben cientos y miles de folios que se quedan en un cajón. El cajón de tu jefe. El cajón de la productora. El cajón de la cadena de televisión.

Levantar un proyecto, que de ser un guión pase a convertirse en una película, es tremendamente difícil. Es difícil hasta para gente como Kubrick, Chaplin o Mariano Ozores. En este artículo de El País se repasa una lista de famosos proyectos que nunca llegaron a realizarse. Por falta de presupuesto, porque el productor y el director no tenían en mente el mismo tipo de producto o porque los hados no quisieron. Y en algunos casos, nos alegramos de que esas películas no llegaran a la cartelera:

El señor de los anillos de Kubrick y los Beatles
Eran los años 60 y las drogas alucinógenas se tomaban como ahora la coca cola zero. Ésa es la única explicación que encuentro a la idea de que los Beatles interpretaran a los personajes principales de "El señor de los anillos" y los dirigiera Stanley Kubrick.

El código Aparinci de Esteso, Pajares y Ozores
Dejémonos de distancias irónicas y de reivindicaciones sin sentido. Las películas de Esteso y Pajares son malas. Malas-malas. Malas de solemnidad. Malas como las croquetas sin tropezones de Makro. Malas como una película alemana de mediodía. Pero eso es algo que ni Esteso, ni Pajares, ni Ozores, ni los millones de personas que acudían al cine a ver sus películas en los 80 pensaban. Llega el año 2006 y Mariano Ozores quiere rodar una parodia del Código Da Vinci (por eso lo del "Código Aparinci", ¿lo pilláis?) con sus dos musos. Los obvios problemas de "sustancias" de Pajares hacen que el proyecto se quede en eso. Qué pena #no.

Arrebato 2 de Medem e Iván Zulueta
"Arrebato" es LA película de culto española. Rara, poética, fascinante. El malditismo de "Arrebato" está a la altura del aura de tipo errático y loco de su director, Iván Zulueta. ¿Tiene sentido hacer una segunda parte de una película así? Y más aún, ¿la tiene que dirigir Medem?, ¿no había otro libre? En realidad,  la película que yo querría ver es la de los encuentros entre Zulueta y Medem. ¿De qué hablaban esos dos?

Sin embargo, es una auténtica pena que estas películas nunca llegaran a rodarse:

La regenta de Buñuel y Gassman
Tres grandes: el productor Emiliano Piedra, el director Luis Buñuel y el actor Vittorio Gassman. Juntos haciendo una versión de la Regenta que se rodaría en Oviedo. ¿Qué pudo salir mal? Pues que son los años 60 y Fraga (el ministro de información y turismo de la época) no quería que Buñuel grabara en España.

Las Cruzadas de Verhoeven y Schwarzenegger 
Los rodajes son como campamentos de verano. Cortos, intensos. Dentro se fraguan romances y amistades que suelen acabarse el último día de rodaje. Otras veces no es así. Y, en el rodaje de "Desafío total", Paul Verhoeven y Arnod Schwarzenegger se hicieron íntimos.

Aquí la prueba.

Esa amistad fue el germen de un proyecto titulado "las cruzadas", protagonizada por Arnold, dirigida por Paul y con un plantel de actores que incluiría a Robert Duvall, Jennifer Connelly o Charlton Heston haciendo de Papa. Al final, problemas de presupuesto y una bronca monumental entre Verhoeven y el productor llevaron a que todo quedara en agua de borrajas.

Luego hay otros proyectos que, por mucha curiosidad que nos produzcan, no tenían ni pies ni cabeza. Entendemos que se quedaran en el cajón:

Biopic de Edgar Allan Poe de Tim Burton y Michael Jackson
Habéis leído bien. Un biopic sobre Edgar Allan Poe que Michael Jackson quería hacer. Y cuando digo hacer quiero decir producir y PROTAGONIZAR. Protagonizar. O sea, protagonizar. Pro-ta-go-ni-zar. ¡Michael Jackson haciendo de Poe! Pero dejen a este pobre señor tranquilo en su lúgubre panteón, que debe estar harto de tanta adaptación lamentable de sus obras. Hubo un momento en que el proyecto estuvo en fase de desarrollo y hasta se habló de contratar a Tim Burton para dirigirla. "Tim Burton y Michael Jackson, por fin juntos", podría haber sido el slogan de la película.

El hombre que mató a Don Quijote de Terry Gilliam
Terry Gilliam no ha conseguido filmar su versión del Quijote y, la verdad, quizá no haga falta. Primero, porque ese proyecto está gafado. Problemas presupuestarios, enfermedad del protagonista, inclemencias meteorológicas...


Y segundo, porque ya ha generado un divertido documental: "Lost in La Mancha", sobre las peripecias de ese rodaje tan desafortunado que hasta sufrió riadas en el desierto de Las Bardenas. ¡Que es un desierto!, ¡que ahí no ha llovido nunca!

Ronny Rocket de David Lynch
Algo parecido puede decirse de la que iba a ser la segunda película de David Lynch. No sé si habéis visto la primera película de Lynch, "Cabeza borradora". Yo sí. En plan "sinopsis de cine" os puedo contar que es la historia de una mujer que da a luz un bebé que parece una cabeza de cordero de ésas que se hacen al horno. El bebé raro, como es lógico, hace cosas raras. Y eso es lo único lógico de la película. Bueno, pues "Ronny Rocket hace que "cabeza borradora" parezca una película comercial. Ésta era la idea: un enano sufre un accidente y desde entonces vive conectado a un aparato eléctrico y conoce a otra gente rara (qué difícil hacer sinopsis de películas de Lynch sin incluir la palabra "raro") como un detective que salta a otra dimensión cuando se queda parado sobre una pierna. Lynch, por una vez en la vida, tomó una decisión razonable, aparcó el proyecto y dirigió esa obra maestra que es "El hombre elefante". El guión no lo firmaba él, claro.

Y vosotros, de todos estos proyectos que nunca llegaron a hacerse, ¿cuál hubierais querido ver?, ¿cuál créeis que está mejor en la oscuridad del cajón?