



Sin embargo, con la peor vestida no tengo dudas. Ni Stacy, ni Mery Streep, ni JLo, ni Zachary Quinto con su look de nerd... elijo a la esposa de Colin Firth:

Mantengo este blog porque si las hombreras y el flúor volvieron a ponerse de moda, ¿por qué no los blogs?
El caso es que desde que salí en “Crímenes imperfectos” me han estado escribiendo un montón de mujeres. La mayoría son unas gordas de pueblos del medio Oeste, con hijos de varios matrimonios, que trabajan en un diner, llevan uniforme y plaquita con su nombre...
...y que siguen buscando el amor pero ya se han enrollado con todos los hombres de su pueblo y optan por cosas más radicales, como escribirme a mí. Todo esto ellas no lo cuentan en sus cartas, pero me mandan fotos de modelos que salen en la primera página del google cuando buscas “tía buena”, y claro, he deducido que cuando contaban que eran universitarias de 25 años cansadas de la superficialidad de los jugadores de fútbol, era una trola. Lo he deducido porque yo soy un tío muy listo. Que por algo soy psicópata.
Tú perteneces al selecto grupo de las que no han enviado la foto falsa de una modelo. Es más, no has mandado foto, y te digo desde ya que quiero una foto. Que de alguna manera tengo que hacer criba entre las 53 candidatas que no parecéis camareras del medio Oeste. Pero ojo, mándame una foto tuya real, que soy listo y tengo mucho tiempo libre para buscarte por google. No me mientas, que tengo muy poca tolerancia a la frustración y luego me cabreo y Miss O’Shaughnessy se da cuenta y me manda hacer el test de Rorschach otra vez:
Mi padre matando a mi madre. Mi madre matando a mi padre. Mi vecino de Connecticut matando a mi madre. Mi padre matando a mi vecino de Connecticut…
Por supuesto yo le digo a O’Shaughnessy que veo mariposas y abetos, que no soy tonto. Soy muy listo. No sé si te lo había comentado.
Respecto a la vida en el penal, es básicamente un aburrimiento. Me paso el día en la celda menos cuando toca patio, comedor o sesión con la psicóloga. Estoy por apuntarme al coro por hacer algo. Al final las peleas entre la nación aria y los dominicans don’t play se agradecen. A veces los demás les picamos, y decimos a Gunther Von Ribbentrop que Bruce Lee López ha dicho que los arios la tienen pequeña y ala, bronca y espectáculo seguro en el patio. Esto no es ni como “Prison Break”, ni como “Cadena Perpetua” ni como “Brubaker”. Es más como la tercera temporada de “Me llamo Earl”, ¿te gusta “me llamo Earl”?
Espero tu contestación, y tu foto (no te olvides de la foto).
¿Es verdad que en España las mujeres vestís de flamenca y los hombres de matador?, he oído que Barcelona es un pueblecito de pescadores encantador y me encantaría ir a las fallas de Semana Santa, cuando quemáis a los santos.
PD: La tortilla de patatas me gusta con cebolla, tostadita por fuera y tierna por dentro, pero nunca cruda.
De los autores de “¿Quién vive ahí?”, “Supercasas”, “¿Se puede?” y “Callejeros especial calle Serrano” llega un nuevo microespacio que une los típicos casoplones que salen en las páginas iniciales del “Hola” con el servicio inmobiliario de “Idealista” y un toque de “Cine de barrio”. La que inició la moda fue una mujer acostumbrada a ser pionera, una adelantada a su época, moderna e independiente, que se divorció cuando nadie se divorciaba, y luego se ha dedicado a casarse, divorciarse, viajar y vender exclusivas al Hola. Lo dicho, moderna e independiente. Aquí, Carmen Martínez Bordiú, vendiendo una casa de piedra en medio de la naturaleza, llena de porches para desayunar, pasar el rato o posar para el “Lecturas”.
Una preciosidad de casa si no fuera porque la nietísima la ha decorado con un sofá y unos reposapiés con estampado de vaca y lámparas de colorines. Porque ella ha vivido 20 años en París, y eso, quieras que no, te da una sofisticación, que se nota en que llama “restorán” a los restaurantes y en los leggins con puntilla que luce en el video.
A Carmencita la siguió Sara Montiel, a quien tengo el honor de haberle vendido, cuando trabajaba en una tienda de Goya, unos pendientes de bisuta más grandes que la fila de gente que espera para comprar lotería en Doña Manolita. Pagó con la visa oro que llevaba su marido de entonces, el cubano Tony, en una carterita de mano.
Ángela ya contó en su blog cómo era la casa de la Montiel, y no me voy a repetir, resumámoslo en que es el resultado de Norma Desmond con síndrome de Diógenes.
Y, por último, el recientemente publicado, y mi preferido: María José Cantudo, que vende su casa de Serrano. Por comparación, su video es el más normal de las tres, hasta que aparece Carlota, la perrita de la Cantudo, interrumpe la entrevista y María José le suelta eso de “qué va a pensar de ti la gente, que tú eres una señorita de Serrano educada en los mejores colegios, aquí al lado”.
Supermomento señorita de Serrano en el minuto 03:55.
Ya me caía bien la Cantudo desde aquel mítico “instituto mongol” de Martes y Trece, pero ahora me declaro fan. De ella, y de Carlota, of course.
Y vosotros/as, ¿compraríais, si os lo pudierais permitir, alguna de estas casas?, ¿decoración incluida?, ¿deberíamos abrir una página en facebook a Carlota?, ¿la Bordiú no os da más grima que arañar una superficie de pizarra?
Por supuesto, os recuerdo que aún hay tiempo, hasta el día 31, para visionar, recomendar, enlazar, criticar y hasta poner a caldo "Lo último que hago para el Notodo" y lo mismo os digo del corto aspirante en la categoría "triple destilación", "Resuélvelo", de una tal Ángela Armero, guionista, rival del Notodo, y sin embargo amiga.