martes, 25 de noviembre de 2008

Peliculas a reivindicar: el neorrealismo rosa

Qué pereza da actualizar el blog. Y de qué hablo, y qué cuento del corto si todavía no hay un montaje acabado ni una fecha de estreno, ¿hago otro post de Berlín? Uy no, quita, que eso ya lo has hecho y tres veces. De ¿"Gabriel, amor inmortal"? No, que ya van dos.

Mmmmm...

Esto...

Pues...

Ya está, voy a fundar una sección fija: películas a reivindicar. Hablaré de películas que me gustan y que no son especialmente famosas, aunque yo piense que deberían serlo.

Ahora que con la crisis vivimos tiempos neorrealistas...


Cola de gente esperando para apuntarse en la lista de pisos baratos del pocero de Fuenlabrada.

...y que la filmoteca ha dedicado un ciclo a Mario Monicelli, es el momento ideal para reivindicar el neorrealismo rosa. ¿Ein? ¿Mande? ¿Y eso qué es lo que es? Son películas italianas de finales de los 50. Tomaron elementos del cine neorrealista: decorados naturales, exteriores, realismo social, actores no profesionales y le añedieron comedia. El resultado funcionó tan bien que siguió durante décadas hasta que la comedia se merendó al realismo social y surgió la comedia italiana pura, esa rollo Jaimito que todavía hoy es la que llena los cines italianos.

Sin moralinas, sin lecciones pedagógicas, sin mirar por encima del hombro a los protagonistas, sino de tú a tú y fijándose en lo bueno, en lo malo, en lo divertido, lo trágico y, sobre todo, por qué no, a lo ridículo. Porque los italianos de las películas del neorrealismo rosa se ríen de sí mismos. No son héroes, ni siquiera antihéroes, sino pardillos.
En "la gran guerra" Vittorio Gassman y Alberto Sordi intentan, mediante sobornos y fingimientos, librarse de ir a la primera guerra mundial, pero no lo logran.

En "Rufufú", de nuevo Vittorio Gassman, junto a Renato Salvatori (el hermano malo de Rocco y sus hermanos), Marcello Mastroianni y Totó, intentan salir de la miseria sin trabajar mediante un robo, pero son tan torpes que ni eso les sale.

En "Que viva Italia", una película de episodios dirigida por Monicelli, Dino Risi y Ettore Scola, el único punto común de los episodios, además del omnipresente Vittorio Gassman es que todos reflejan el comportamiento inapropiado, ridículo o a veces directamente cruel del italiano medio. El título originial "i nuovi mostri" (los nuevos monstruos) lo deja claro y la variedad de mezquindades también: un manager y esposo dispuesto a accidentar a su mujer cantante para seguir teniendo galas, un pijo cuarentón que por no llegar tarde a una reunión abandona en el sitio donde lo encontró a un herido grave, un hombre normal y corriente que engaña a su anciana madre, le dice que se van de excursión a un edificio antiguo que resulta ser el asilo donde la abandona.
Este foto tiene varios elementos fundamentales del neorralismo rosa: italianidad con los spaguetti, mujeronas llenas de curvas con Gina Lollobrigida y, por supuesto, Vittorio Gassman.

Además, las películas de este llamémosle género son agradables a la vista, y no sólo gracias a los montones de misses Italia que aparecen en ellas (Sofía Loren, Claudia Cardinale...). Es gracias al hermoso decorado natural que es toda Italia. No tiene nada que ver con ese feísmo típico del realismo social de Ken Loach donde acabas cogiendo asco al obrero medio sólo por culpa de lo feo que es él y su entorno. Pero es que aquí el entorno es Roma, donde levantas una piedra y hay un monumento, e incluso en los barrios más humildes, a lo lejos, o en una esquina, hay una iglesia barroca. Y, por supuesto, está Vittorio Gassman, el único italiano que superaba el 1.80 en la época, divertido, a veces incluso histriónico y con un físico digno de Charlton Heston, motivo él solito para ver cualquiera de estas películas.

No podemos olvidar el propio idioma, que ayuda a reírse de las situaciones más desesperantes, porque nada que se diga en italiano suena serio. Para muestra, esta escena de "Rufufú", que es como se tradujo al castellano "i soliti ignoti" aunque en realidad significa "sospechosos habituales".


Creo que la escena se entiende bastante bien, pero por si acaso: Vittorio Gassman se autoinculpa de un delito cometido por Memmo Carotenuto (es el italinao cachondo , ¿sí o sí?) para que éste pueda salir de la cárcel y ejecutar un robo cuyos detalles sólo tiene él. Pero se pasa de teatrero, no le creen y van los dos a prisión.

Pero si tengo reivindicar una pelicula de todo el mogollón que en tres décadas se llegaron a hacer dentro del "neorrealismo rosa", elijo "Renzo y Luciana" de Mario Monicelli. Ha sido tan ignorada que en España no llegó a estrenarse, ya que formaba parte de una película de episodios titulada "Bocaccio 70", los otros tres episodios estaban dirigidos por Vittorio de Sicca, Fellini y Visconti, ellos tenían más fama internacional, eran "autores" y el episodio de Monicelli se quedó colgado. Pero es el mejor de la película. Aquí tenéis el comienzo, para que veais que no exagero, y además subtitulada en castellano gracias al trabajo de un bloguero chileno:

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cómo pedir un ron con coca cola (Berlín III)

Pero qué cara más dura que tengo. En noviembre y todavía haciendo posts sobre Berlín en lugar de hablar del proceso de producción de "mañana". Pero, aparte de colgar fotos ridículas del equipo (y puede que acabe haciéndolo) o de contar lo que nos cuesta empezar el montaje, no hay mucho más que decir. Es más, puedo resumirlo en una frase: todavía no hemos empezado porque se nos han caído 3 montadores. Tres. Uno porque le salió curro (vale, normal), otra porque se le murió el abuelo (qué se le va a hacer), otra porque tenía un curso de carpintería (¿!?)

Por el momento sólo Simón ha visto los brutos del corto:



Eso de que los ha visto es un decir, él se sienta en la mesa del televisor para que sea yo quien le mire a él.


Así que mejor hablo de Berlín y os doy algunos consejos prácticos, esas cosas que no encuentras en las guías y que son de mucha utilidad. Por ejemplo, ¿qué hacer si no te gusta la cerveza? Pues pedir un cubalibre (cubalibge en alemán), que es un ron con coca cola. Si te dicen que no hay coca cola, sino afri cola o fritz cola, te recomiendo que te pases a la cerveza.


También es una buena idea comprarse la Tage Karten Museen Berlín, cuesta unos 20 euros, válida durante 3 días para casi todos los museos de Berlín, y eso es decir mucho porque hay museos egipcios, de la guerra, del holocausto, de historia antigua, de arte contemporáneo, hasta un museo del azúcar. Pero gracias a la tarjeta puedes hartarte de ver en vivo y en directo todo lo que sale en las fotos de los libros de arte e historia de COU.


En cuanto a recomendaciones, no diré que hay que subir a la cúpula del Reichstag o que hay que visitar el Pergamon Museum. Eso es como decir que tu película favorita es "El apartamento", te lo dice cualquiera. Mis recomendaciones personales, mías y que igual a cualquier otro no le interesan son:



  • Perderse hasta estar casi borracha de tanto cuadro en la Gemaldegalerie.



  • Los mercadillos de los domingos: morralla y cosas antiguas bonitas juntas y revueltas. Me gustaron mucho el de Arkonaplatz (metro Bernauer strasse) y el de Boxhagenerplatz (metro Warschauer strasse).



  • Las tiendas, de ropa y de muebles, siempre divinos y a veces incluso asequibles en Alte y Neue Schonhausser strasse.



  • El Naturkunde museum o museo de historia natural y, más concretamente, un pequeño planetario que hay en su interior. Te tumbas en unos sofás colocados en forma de para ver una pantalla situada en el techo donde proyectan un documental sobre la formación de la Tierra, desde el Big Bang hasta cómo se creó la vía Láctea y nuestro sistema solar, cómo evolucionaron las plantas, los seres vivos y el hombre hasta nuestros días. La pantalla va moviéndose y acercándose cada vez más según la historia se acerca al presente, momento en el que las imágenes de la pantalla son la Tierra hoy, y dentro de la Tierra, Alemania, y en Alemania, Berlín y en Berlín el museo y dentro del museo, los turistas justo esos que estamos tumbados en los sillones del planetario. La historia sigue, la pantalla se aleja de nosotros y el documental también, deja atrás el sistema solar, la vía láctea, llega a otras constelaciones… Casi el mismo viaje que hace Wall-e en esta escena:


En realidad la escena a la que me refiero es sólo el comienzo de este clip. Los señores de Pixar están tan concienciados con el tema de la piratería que en youtube no puedes encontrar piezas concretas de la película que no sean alguno de sus múltiples trailers o videos promocionales. Este clip en concreto es un video editado por un chaval al que le gustó mucho la película y también Coldplay. Lo primero lo comparto, lo segundo... así así.

jueves, 30 de octubre de 2008

Buen rollo y café

Anoche en un programa dedicado a la crisis económica, porque estamos en crisis, por si alguien todavía no se había enterado, se hizo la prueba de ofrecer a gente que iba a la oficina del paro un trabajo de vendimiador por 1500 euros. Con eso pretendían demostrar la perversa teoría de que la crisis no era para tanto porque la gente, en general, declinaba la oferta (sí, el programa era de Antena 3 sólo a ellos se les ocurre insinuar que la gente no trabaja porque no quiere). Al menos ahí les ofrecían un salario, porque ¿qué hubieran hecho si les hubiesen ofertado algo tal que así?: Trabajo de tres días dividido en dos fines de semana, 8 horas mínimo al día, posibilidad de horas extras, se entra a las ocho de la mañana, 1 hora de comida, sólo si se puede, no remunerado. Probablemente entonces los de la cola del paro organizarían un motín contra el periodista, y le perseguirían armados de azadas y antorchas. Pero hay quien acepta esas ofertas. En los cortos se trabaja así. Y gratis, a excepción de los eléctricos, claro está.

La pregunta es: ¿por qué? ¿somos masoquistas?

Los cortometrajes son los becarios del cine. Así, mientras un becario hace fotocopias y trae cafés con la esperanza de que le renueven el contrato y algún día le den responsabilidades, el que trabaja en un cortometraje madruga y curra gratis no sea que en el corto haya alguien que consiga pronto trabajar en una peli y entonces se acuerden de él y le llamen. Pero existe la posibilidad de que el corto sea malo, o peor aún, que sea bueno y no gane ni un solo premio.
Ahora la pregunta es: ¿merece la pena ese esfuerzo?

Yo creo que sí. Con una condición: que haya buen rollo. A cuento de qué madrugar, con lo malo que es eso, y más en plena ola de frío, (hay crisis económica y ola de frío, por si no sabíais) y currar tantas horas seguidas si no hay, al menos, unas cuantas risas. En el rodaje de "mañana" de eso hubo mucho, así que NOS LO PASAMOS EN GRANDE.
A la diversión ayudó que el equipo era más majo que las pesetas, que todo el mundo pedía las cosas con educación, sin gritos, y que siempre había termos llenos de café.

Las actrices en maquillaje, con sus dos buenos cafés.


Además, y quizá porque ya había pasado todo lo pasable antes, apenas hubo imprevistos que retrasaran o putearan el rodaje.

Ah, bueno, sí que los hubo. Pero todos se concentraron en vestuario: la noche anterior al primer día de rodaje, cuando faltaban algunas compras de última hora, robaron la cartera a la chica de vestuario, se abrió por error el grifo del bidé y no sólo se mojó todo el suelo del baño sino también toda la ropa dejada ahí, la noche del sábado al domingo llovió y no pudo secarse la ropa necesaria para el día siguiente, así que hubo que tenderla en los focos:

Los focos no sólo sirven para iluminar.

Ahora sólo queda (léase todo de tirón y sin respirar): el montaje, la postproducción, el etalonaje, pasar la copia a cine, hacer copias de dvd, mandar el corto a festivales y celebrar una fiesta de estreno.

Hasta que todo eso pase no habrá imágenes del corto, así que os dejo con una foto del rodaje la mar de misteriosa. Viéndola, ¿de qué créeis que va el corto? El que más se acerque se lleva... se lleva... se lleva... bueno, me lo voy pensando:

miércoles, 22 de octubre de 2008

Buenas malas series

Sigo viva. Puede que parezca lo contrario porque no contesto a los correos electrónicos a los 30 segundos habituales. Porque no salgo los fines de semana ni mando mensajes con el texto: "¿haces algo esta noche?". Porque ni me acuerdo de la última vez que fui a clase de claqué. Pero sigo viva. De verdad.

Este domingo acabaremos de rodar "Mañana" y, por tanto, volveré a ser una persona con vida social. O no, que todavía queda el montaje.

Hasta que llegue ese momento me reservo contar nada sobre la grabación del corto. Mientras tanto, usaré el recurso habitual para rellenar un post sin devanarse demasiado los sesos: youtube.

Los cinco o seis que soléis visitar este blog recordaréis la serie "Gabriel, un amor inmortal". Para los que no leísteis ese post os doy dos opciones: leerlo, o leer este resumen: Gabriel es un vampiro de 300 años, torturado e infeliz por la muerte de su esposa e hijo hace también 300 años, que un día reconoce en una doctora a Bibiana, su esposa muerta." Pero lo mejor de esta serie no está en su argumento, sino en el reparto: Gabriel está interpretado por Chayanne y su archienemigo Pizarro es José Luis Rodríguez "el Puma".

La serie ya se ha emitido y, por tanto, ya hay fragmentos colgados en la red. Aquí os dejo mi favorito, con anuncios y promociones incluidos y una escena final entre Chayanne y una doctora de generoso escote y pelo abundante que no tiene desperdicio:


Si esta serie se emitiera en la televisión nacional, yo la vería. Es mala, es cursi, está llena de lugares comunes, es un quiero y no puedo lleno de efectos especiales de andar por casa y vestuario histórico comprado en tienda de disfracez. Pero lo que la hace tan divertida es que se toma tremendamente en serio a sí misma. Eso la hace perfecta para convertirse en serie de culto o, mejor, en una buena mala serie.

Porque cuando uno ve la tele tiende a engancharse a lo más facilón. Quizá por la capacidad que tiene de sacar no tanto lo peor de nosotros mismos, sino lo más vago. La tele multiplica por (introducir aquí un número de muuuchos ceros) nuestro impulso natural hacia la ley del mínimo esfuerzo.

Entre mis malas buenas series favoritas, además de "Gabriel", está todo un clásico: "Melrose Place". Aquella serie de los 90 que consistía en unos vecinos que liaban los unos con los otros y en la que la piscina común era un personaje más. La mecánica de "Melrose Place" era simple: todos se enrollaban con todos y cuando a un personaje ya no le quedaba con quién enrollarse, lo echaban y llegaba otro que repetía la misma ruta de amoríos de puerta en puerta. Por supuesto, todos los actores eran jóvenes y jamones, lucían tipo en la piscina y tocaban todos los palos del culebrón: cuernos, abortos, mentiras, embarazos, chantaje, brote de locura, pero lo que la hacía divertida era que no se tomaba en absoluto en serio a sí misma.

Y vosotros, ¿cuál es vuestra buena mala serie preferida?
Ah, casi se me olvida, este viernes 24 de octubre, a las siete de la tarde, en la escuela de música de Berriozar (Navarra), se proyecta "Bichos raros" dentro del festival de temática social.

lunes, 13 de octubre de 2008

Podría ser peor, podría llover

Hace años, de cría, oí en un documental que el ser humano pasaba un número determinado de constipados a lo largo de su vida, unos cien, y que pasado ese cupo, no volvía a resfriarse. Yo me alegré un montón, cogía tres o cuatro resfriados al año, hice cálculos y vi que para los 25 por fin me libraría de la congestión nasal, la afonía y el malestar general. Adiós al paracetamol, el acidoacetilsalicidico y el zumo de limón con miel. Cumplí 26, 27, 28… y alguno más que no diré porque yo, como Ana Obregón, ya no cumplo años, los descumplo. El caso es que sigo resfriándome y poniéndome hasta arriba de paracetamol.

Quizá eso del cupo no existe, aunque nos gustaría. Por ejemplo, pensamos que hay cupo de virtudes o defectos, que nadie puede tenerlo todo ni carecer de todo. No puede ser que una modelo sea guapa, alta, famosa, con suerte en la vida, pareja estable y feliz y además pretenda ser inteligente y con sentido del humor. Venga ya hombre, eso es recochineo, un insulto al resto de los mortales. Y, sin embargo, se me ocurren varios ejemplos de gente perfecta. O casi.

Durante el proceso de preproducción del corto nos pasó de todo, tantas cosas que yo pensé que habíamos cumplido el cupo de contingencias que pueden suceder. Las enumero aquí, cronológicamente, para que veáis que no exagero:
  • Se cae la directora de arte. No encontramos a nadie que pueda en las fechas previstas para rodar.
  • Retraso en la fecha de rodaje.
  • La directora de arte sí puede en esas fechas, pero uno de los actores no.
  • No hay manera de encontrar director de producción, todos están ocupados.
  • Se cae la localización principal, a buscar otra.
  • La directora de arte que sí podía en esas fechas, ahora resulta que no porque anda muy liada en su curro. Hay que buscar a otra.
  • Como segunda localización tenemos medio apalabrado un piso en el centro, también se cae.
  • Encontramos otra alternativa para la segunda localización, pero las calles adyacentes están con obras y nos deniegan el permiso para aparcar los coches de producción e iluminación en la zona.

Todos estos problemas se fueron solucionando y yo, ingenuamente, pensé que ya no pasaría nada más, ¿por qué? Porque habíamos cubierto el cupo. Entonces, este viernes, llega la bomba: a la actriz protagonista le cambian el plan de rodaje en la serie en la que trabaja y nos dice que no puede rodar uno de los días, ni tan siquiera unas horas, sólo puede el fin de semana de la semana siguiente.

Eso no sólo supone reconvocar a todo el equipo a un día para el que puede que no tengan disponibilidad. Significa también pedir permisos para un día distinto al que al principio se había previsto. Significa negociar con la empresa suministradora de la cámara y las luces para que no te cobre prácticamente el doble. Y rezar para que el equipo también esté disponible ese día y no lo hayan alquilado ya a otra producción.

Todo esto se solucionó. Se decidió rodar el día que faltaba el sábado de la semana siguiente y se habló con unos, con otros para apañarlo. Podría pensarse, de nuevo, que el cupo de problemas ya lo habíamos rebasado. Ya no podía pasar nada más.

Entonces el agente de la actriz protagonista nos dice que ese sábado ella está de gira con una obra de teatro en el País Vasco y que, por tanto, no puede rodar ese día.

Como diría mi amiga A. después de tomarse varios cubalibres y girar como una peonza al bailar con un genuino berlinés: olé.

Ahora no me arriesgo. Creo que vamos a rodar este fin de semana y el domingo siguiente. O igual no. A lo mejor la actriz no puede porque la abduce una raza extraterrestre. O a lo mejor todavía pasan muchas cosas, cosas que ni siquiera puedo imaginar de lo terribles que son. A lo mejor incluso llueve:



Como no todo van a ser malas noticias, aquel corto que sí rodamos, "Bichos raros", se proyecta en mi pueblo, en Tudela, en el cine Moncayo, este viernes día 17, dentro del festival Ópera Prima para largometrajes de directores noveles, así que el corto no está dentro de concurso. Gracias a Julio Mazarico, que es quien se ha encargado de hacer todo lo posible porque el corto se proyectara. Su página, aquí.

Tampoco es un concurso la muestra de cortos de Arganzuela, pero se celebra en un sitio estupendo: la casa del reloj del Matadero de Madrid, y será este sábado día 18.

lunes, 6 de octubre de 2008

Historia ficción (Berlín II)

Cada ciudad se define por algo. Roma: la antigüedad, las pizzas y los italianos salidos. París: el amor, las tiendas y los parisinos bordes. Madrid: muchos bares, el Prado y cacas de perro por las calles.

En el caso de Berlín, el muro y la historia reciente de Alemania marcan la ciudad. Pero a mí la historia reciente en general y la alemana en particular me la traen al pairo. Más que nada porque he visto tantas películas sobre la II guerra mundial y el Holocausto que me he saturado. Hay comedias ("la vida es bella"), musicales ("Cabaret"), erótico-festivas ("portero de noche") incluso la versión alemana de los hechos ("Stalingrado", "Amén"). Y, por supuesto, las más numerosas, las producidas en Hollywood para recordar a todos los europeos, incluso los nacidos mucho después de la II guerra mundial, que fueron ellos, los americanos, los que nos salvaron de los malvados alemanes.

Pero como decía, a mí la historia reciente me la trae al pairo. La historia reciente está demasiado bien documentada, tanto que no deja sitio a la fantasía, ni mucho menos al glamour. Berlín está llena de vestigios del pasado. A los berlineses les encanta vestirse con vestigios del pasado, y lo llaman retro. Venden souvenirs que son vestigios del pasado: gorros rusos, trozos del muro, medallas del ejército alemán o del soviético.

Detrás del muro que separó la ciudad, supuesto simbolo de la democracia y del fin de una separación muy dolorosa para Alemania, hay ahora anuncios de conciertos de mega estrellas como Elton John.

Pero yo prefiero el pasado remoto, la historia antigua, esa que está tan lejos que es más fácil inventar sobre ella que documentarse, porque sólo quedan trocitos de piedra encerrados en urnas de cristal. Si existe la ciencia ficción, alguien debería acuñar el término historia ficción, porque cualquier novela, película… ambientada en un pasado remoto se está inventando tres cuartas partes de lo que dice. Y eso es lo más me gusta. Además, los pueblos antiguos tenían muchísimo glamour, esas túnicas, esas joyas, esos templos.

Antinoo, amante del emperador Adriano. Murió muy joven y Adriano inició su deificación, hay estatuas suyas en el museo de Pérgamo y en los museos vaticanos de Roma. Yo, desde luego, le adoraría.

Probablemente los romanos no eran el pueblo sabio y hermoso en el que se puede pensar viendo las estatuas o templos que hay en el museo de Pérgamo. Esclavistas, machistas y con unas condiciones de vida brutales para los que hemos nacido en el siglo XX. Vidas sin televisión, sin teléfono móvil, sin edredón de plumas, ni coche, ni patatas, chocolate, seguridad social, vacunas o antibióticos.

Pero precisamente por la diferencia es por lo que me atraen tanto todas las civilizaciones antiguas. Por eso hoy me he tragado una hora de una tv movie infumable y larguísima sobre Atila, rey de los hunos, por eso he visto las dos temporadas enteras de "Roma", una serie muy irregular, que en la primera temporada agilizaba la narración alternando una escena histórica y complicada en el Senado con otra de polvo o esclavo en desnudo frontal. Y en la segunda temporada fue todavía peor porque resolvían todo con violaciones anales. Por muy brutos que fueran los romanos, no lo eran ni la mitad que los guionistas de "Roma".

Y sin embargo, si uno visita Pompeya encuentra restos de pinturas en las paredes de las casas, equivalentes a los graffitis de ahora. Iguales a los que te encuentras en el muro de Berlín:

María gentilmente nos señala un conmovedor mensaje para la posteridad en el muro de Berlín: devolverme mi maleta, hijos de puta del aeropuerto. Firmado: Juanky

Por cierto, "Bichos raros", aunque parezca mentira, todavía opta a algunos festivales. El pasado viernes, 3 de octubre, se proyectó en el festival de Detmold (Alemania), y hoy mismo se exhibe en Mieres (Asturias) a las 20:30 en el auditorio de la casa de cultura.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Hoy es el día

Hoy se estrena la serie que cambiará para siempre la historia de la televisión:


No es una broma. Ni una parodia. Ni un montaje preparado para batir récords en youtube. “Gabriel, un amor inmortal” existe. La va a emitir megatv. Es una miniserie sobre vampiros, el protagonista es Chayanne, el malo lo interpreta José Luis Rodríguez “el Puma” y la banda sonora, por supuesto, la canta Chayanne.

Por si todavía no os lo acabáis de creer, Chayanne en persona os va a contar cómo es su personaje:


Esta serie tiene todos los elementos para triunfar, a saber:

Chayanne, el artista completo, el hombre de la sonrisa perenne y los dientes sin mácula además es sencillo: “yo nunca me metí en un ataúd hasta que hice Gabriel”, “no existen los vampiros pero sí los que trabajamos por la noche, toooda la noche”

El Puma, como antagonista y vampiro malo, al contratarle la productora se ha ahorrado una pasta en maquillaje, peluquería y caracterización, porque El Puma se trae el peluquín canoso y cardado vampiresco de casa.

Agustín, el director que no tiene apellido pero ha estudiado en una escuela de cine de los USA y lleva gorra en el set.

Un guión poético, sutil, original: “mi destino me ha alcanzado, una vez más, y al cielo parece no importarle”

Y, además, como dice el locutor: “acción y suspenso, una combinación explosiva”

Lo único que me queda por saber es dónde se puede ver megatv...