Mostrando entradas con la etiqueta vittorio gassman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vittorio gassman. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de mayo de 2011

Ya no hay galanes como los de antes

Será porque el blanco y negro da glamour, será porque el tiempo sirve de criba para que se olviden las malas películas y permanezcan las buenas o será porque cuando no existían ni internet ni las pilladas de "arg" del Cuore era más fácil mantener el nivel de sofisticación de las estrellas... Pero el caso es que los galanes de hoy no transmiten el misterio de los de antes. Mozas, modo nostalgia on, que ahí va un ranking con los actores más macizorros del Hollywood clásico:

10. Charlton Heston Es una lástima que permanezca en la memoria colectiva su época de abuelete reclamando su derecho inalienable a llevar fusil que su época dorada. Pero es el protagonista de "Sed de mal", "el planeta de los simios", "el señor de la guerra", "Ben-Hur" y, probablemente, el actor al que mejor le quedaba un traje de época. Además era alto como un rascacielos y sólido como un armario empotrado.

9. Alain Delon Tan guapo como Antinoo (que debió ser el primer galán oficial de la civilización occidental), más ojos azules y expresión gélida, de ni dignarse a darte la hora porque tú quién eres para obligarle a él a girar la muñeca. Así era Alain Delon en la época de "A pleno sol".

8. Kirk Douglas Si Alain Delon es el tipo al que ni te atreves a mirar, no sea que se desgaste, Kirk Douglas es el que te promete el oro y el moro para luego nunca volverte a llamar, aunque luego acabarás recordándole con mucho cariño. Tenía pinta de pícaro vendemotos bromista pero, sobre todo, poseía una energía arrolladora, y un hoyuelo en la barbilla. Y nunca ha habido un tuerto más atractivo que él.

7. Joel McCrea Con Joel comienza la sección "marido ideal". Seguro que él jugaba al béisbol con sus hijos en el jardín de su chalé mientras su esposa cocinaba pasteles de zarzaparrilla (sea lo que sea la zarzaparrilla) que luego dejaría enfriar en el alféizar de la ventana de la cocina. Normal que se especializara en papeles de prota bueno en peli del oeste. No tuvo una carrera de super estrella, pero protagonizar los viajes de Sullivan ya es bastante bueno en sí mismo.

6. Gregory Peck No sólo tenía pinta de marido ideal, también de padre ideal, de vecino ideal, de abogado ideal. Eran tan, pero tan ideal que hasta podía dar un poquito de repelús tanta perfección.

Por eso (y continuamos con la sección "tullidos que tienen su punto") a mí me parece que el papel de su vida fue en "Moby Dick", con cicatriz surcándole la cara, pata de palo y todo el rencor del mundo para perseguir a la ballena blanca.

5. Vittorio Gassman Fuera de Italia es famoso por sus papeles cómicos, pero dentro de la bota también tuvo una carrera muy sólida en el teatro. Altísimo, no guapo pero sí muy atractivo y con una vis cómica sobrenatural, como prueba el principio de un episodio de "Que Viva Italia" donde Vittorio Gassman es un obispo al que se le rompe el coche oficial y tiene pedir ayuda en una iglesia de barrio con cura progre al frente. El doblaje es un poco funesto, pero en italiano no se entiende, es lo que tiene...:


4. Paul Newman Obvio, cómo no iba a estar Paul Newman en esta lista. Si mi amiga C. después de ver a Alberto Amman en "Lope" dijo que era "dolorosamente atractivo", no sé qué hubiera dicho si le hubiera vivido el estreno en cine de "El golpe". El hombre no era perfecto, era pluscuamperfecto.
3. Gary Cooper El marido ideal por excelencia, si alguna vez hubiera interpretado a un villano, las féminas habrían salido en estampida del cine (como cuando Tom Cruise se bebía la sangre de una rata en "Entrevista con el vampiro" y a sus fans casi les da un shock anafiláctico). Pero él nunca interpretó a un maloso, nunca. Tenía fama de ser muy conservador y también de haberse enrollado con medio Hollywood; para unos sosaina inexpresivo, para otros ejemplo de contención interpretativa. Lo que es seguro es que de tonto no tenía un pelo porque decía cosas como estas:
"Ningún intérprete alcanza la fama sólo por su talento. A los actores los moldean fuerzas ajenas a ellos. Deberí­an recordarlo y al menos un par de veces a la semana hincarse de rodillas y agradecerle a la Providencia haberlos elevado por encima de los ranchos, los mostradores de mercerí­a y los pupitres de contable”

o "No soy el más apropiado para ser productor. Creo que requiere tener el dinero de Midas, el talento de Aristóteles, la fortaleza de Hércules y la paciencia de Job. Unas exigencias exageradas”.

2. Gene Kelly Sonrisa profident, guapo pero sin avasallar, con cara de buena gente... pero es que, además, bailaba. Y cómo bailaba, si visto en él parecía la cosa más sencilla del mundo. Fred Astaire sería muy pulcro y muy elegante, pero Gene Kelly transmitía vitalidad, alegría y ganas de apuntarse a un intensivo de Broadway, hasta cuando en vez de bailar le tocaba blandir un florete.

1. Burt Lancaster Entre él y Paul Newman demostraron que el mundo está mal repartido. Porque Burt tenía un cuerpo de escándalo, cara de escándalo, sonrisa de escándalo, por dios, si era ¡acróbata! Y además, un tipo inteligente, ambicioso y sensible, que empezó en el cine como por casualidad pero supo evolucionar en su carrera, probar con papeles más difíciles, atreverse con el cine europeo de autor, con la producción... Pero además supo hacer algo que pocos, actores guapísimos o personas normales en general, logran: envejecer con dignidad.


Y vosotros, ¿qué opinais?, ¿a quién añadiríais a la lista?, ¿os atreveríais con un ranking de galanes actuales? Eso sí, no sólo se tiene en cuenta el nivel de macicez (que también), hay otros factores: la carrera, el glamour, el carisma, ese jenesaisquoi (o llenesécuá) que convierte a un buen actor en un galán. Ejemplos prácticos: Forest Whitaker es un actor que vale su peso en oro, y en su caso eso es mucho decir. Pero sus kilillos de más y ese ojo a la virulé lo invalidan como galán. Y, por mucho que se empeñen los productores españoles, Luis Tosar tampoco es un galán. Todo lo contrario, pero todo, les pasa a Andy noséqué (Spartacus) y Gerald Butler, estarán muy buenos, sí, pero un actor que ha basado su carrera en la perfección de su chulada*, tampoco entra en la categoría de galán. Con estas reglas, decidme, ¿qué actores actuales llegan a la categoría de galán, como los de antes?


*Chulada, nombre coloquial del músculo bajo abdominal sobre los muslos, marcado en las estatuas de los dioses griegos.

martes, 25 de noviembre de 2008

Peliculas a reivindicar: el neorrealismo rosa

Qué pereza da actualizar el blog. Y de qué hablo, y qué cuento del corto si todavía no hay un montaje acabado ni una fecha de estreno, ¿hago otro post de Berlín? Uy no, quita, que eso ya lo has hecho y tres veces. De ¿"Gabriel, amor inmortal"? No, que ya van dos.

Mmmmm...

Esto...

Pues...

Ya está, voy a fundar una sección fija: películas a reivindicar. Hablaré de películas que me gustan y que no son especialmente famosas, aunque yo piense que deberían serlo.

Ahora que con la crisis vivimos tiempos neorrealistas...


Cola de gente esperando para apuntarse en la lista de pisos baratos del pocero de Fuenlabrada.

...y que la filmoteca ha dedicado un ciclo a Mario Monicelli, es el momento ideal para reivindicar el neorrealismo rosa. ¿Ein? ¿Mande? ¿Y eso qué es lo que es? Son películas italianas de finales de los 50. Tomaron elementos del cine neorrealista: decorados naturales, exteriores, realismo social, actores no profesionales y le añedieron comedia. El resultado funcionó tan bien que siguió durante décadas hasta que la comedia se merendó al realismo social y surgió la comedia italiana pura, esa rollo Jaimito que todavía hoy es la que llena los cines italianos.

Sin moralinas, sin lecciones pedagógicas, sin mirar por encima del hombro a los protagonistas, sino de tú a tú y fijándose en lo bueno, en lo malo, en lo divertido, lo trágico y, sobre todo, por qué no, a lo ridículo. Porque los italianos de las películas del neorrealismo rosa se ríen de sí mismos. No son héroes, ni siquiera antihéroes, sino pardillos.
En "la gran guerra" Vittorio Gassman y Alberto Sordi intentan, mediante sobornos y fingimientos, librarse de ir a la primera guerra mundial, pero no lo logran.

En "Rufufú", de nuevo Vittorio Gassman, junto a Renato Salvatori (el hermano malo de Rocco y sus hermanos), Marcello Mastroianni y Totó, intentan salir de la miseria sin trabajar mediante un robo, pero son tan torpes que ni eso les sale.

En "Que viva Italia", una película de episodios dirigida por Monicelli, Dino Risi y Ettore Scola, el único punto común de los episodios, además del omnipresente Vittorio Gassman es que todos reflejan el comportamiento inapropiado, ridículo o a veces directamente cruel del italiano medio. El título originial "i nuovi mostri" (los nuevos monstruos) lo deja claro y la variedad de mezquindades también: un manager y esposo dispuesto a accidentar a su mujer cantante para seguir teniendo galas, un pijo cuarentón que por no llegar tarde a una reunión abandona en el sitio donde lo encontró a un herido grave, un hombre normal y corriente que engaña a su anciana madre, le dice que se van de excursión a un edificio antiguo que resulta ser el asilo donde la abandona.
Este foto tiene varios elementos fundamentales del neorralismo rosa: italianidad con los spaguetti, mujeronas llenas de curvas con Gina Lollobrigida y, por supuesto, Vittorio Gassman.

Además, las películas de este llamémosle género son agradables a la vista, y no sólo gracias a los montones de misses Italia que aparecen en ellas (Sofía Loren, Claudia Cardinale...). Es gracias al hermoso decorado natural que es toda Italia. No tiene nada que ver con ese feísmo típico del realismo social de Ken Loach donde acabas cogiendo asco al obrero medio sólo por culpa de lo feo que es él y su entorno. Pero es que aquí el entorno es Roma, donde levantas una piedra y hay un monumento, e incluso en los barrios más humildes, a lo lejos, o en una esquina, hay una iglesia barroca. Y, por supuesto, está Vittorio Gassman, el único italiano que superaba el 1.80 en la época, divertido, a veces incluso histriónico y con un físico digno de Charlton Heston, motivo él solito para ver cualquiera de estas películas.

No podemos olvidar el propio idioma, que ayuda a reírse de las situaciones más desesperantes, porque nada que se diga en italiano suena serio. Para muestra, esta escena de "Rufufú", que es como se tradujo al castellano "i soliti ignoti" aunque en realidad significa "sospechosos habituales".


Creo que la escena se entiende bastante bien, pero por si acaso: Vittorio Gassman se autoinculpa de un delito cometido por Memmo Carotenuto (es el italinao cachondo , ¿sí o sí?) para que éste pueda salir de la cárcel y ejecutar un robo cuyos detalles sólo tiene él. Pero se pasa de teatrero, no le creen y van los dos a prisión.

Pero si tengo reivindicar una pelicula de todo el mogollón que en tres décadas se llegaron a hacer dentro del "neorrealismo rosa", elijo "Renzo y Luciana" de Mario Monicelli. Ha sido tan ignorada que en España no llegó a estrenarse, ya que formaba parte de una película de episodios titulada "Bocaccio 70", los otros tres episodios estaban dirigidos por Vittorio de Sicca, Fellini y Visconti, ellos tenían más fama internacional, eran "autores" y el episodio de Monicelli se quedó colgado. Pero es el mejor de la película. Aquí tenéis el comienzo, para que veais que no exagero, y además subtitulada en castellano gracias al trabajo de un bloguero chileno: