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lunes, 15 de agosto de 2011

El culebrón del verano 2, el retorno

¿Os acordáis del "si fuera" aquel mítico concurso dentro del mítico programa presentado por la todavía aún más mítica Raffaela Carrá?

*Se recomienda el visionado de este video siempre que se esté de bajón, tristoncio o simplemente aburrido.

En una mezcla de metáfora y absurdo a partes iguales, había que adivinar un personaje secreto por el método de preguntar qué sería si fuera una verdura o un coche. Pues bien, si el mes de agosto fuera un día de la semana sería el domingo por la tarde, por ocioso y coñazo. Si fuera una película sería "la mirada de Ulises", dura demasiado. Si fuera una canción sería Paquito el chocolatero, porque remite inmediatamente a fiestas del pueblo y noches de calor. Si fuera un lugar imaginario, sería el purgatorio...

Agosto es el mes de irse de vacaciones y, como no te vas a ir todo el mes, los días de en medio se quedan vacíos, a la espera de irte, a la espera de que tus amigos vuelvan, a la espera de que pase algo.

Sabiendo esto, y para evitar que las noticias se conviertan en el clásico sobre estrenos de blockbusters pensados para vender juguetes en el Burger King, sequías y nuevos sabores de helado, los ingleses han decidido montarla. Como el escándalo de las escuchas telefónicas en el News of the World o la muerte de Amy Winehouse les han debido parecer poca cosa, también han montado unos disturbios en Londres y un par de ciudades de esas que salen en las pelis de Ken Loach (Birmingham, Manchester...) Y no unos disturbios a la francesa, de quemar cajeros, detener gente y a lo sumo voltear un coche. No, no. La han montado a lo Imperio Británico, a lo grande, con robos, saqueos, incendios y hasta asesinatos. Han sacado a la luz lo que la hora del té y las bodas reales ocultan, que la sociedad inglesa no es fina y elegante como un capítulo de "Dowton Abbey".


Hace tiempo viví unos meses en Luton, supuestamente una de las ciudades con más emigración tropical, pero no vi un solo negro en tres meses, hasta que se celebró el Carnaval. Excepto ese día, no pisan el centro, viven en los suburbios sin mezclarse con los ingleses blancos.

Unos dicen que esto ha pasado porque la policía actuó tarde y mal; otros que porque unos pocos empezaron a saquear y los demás se sumaron al carro; o que porque unas protestas sociales se desmadraron, o porque parte de la sociedad inglesa ha perdido la ética más básica, la que te dice esto no se hace.

Yo no sé los motivos reales de una demostración tan brutal de lo que nunca se debe hacer. Supongo que ser negro, vivir en un gheto, estar en el paro y que tu vida sea más triste que una película de Ken Loach debe despertar mucha ira. Y supongo que ser el primer ministro y tener que suspender tus vacaciones al sol para controlar unos disturbios también debe fastidiar cosa mala.


Venga, va, te acabas el capuccino y nos volvemos a Londres, que creo que han matado a uno o dos.

Pero pese a su gastronomía inexistente, a los ingleses al borde del coma etílico que llenan la Costa del Sol y al coñazo que dieron con Lady Di, a mí los ingleses me caen bien. Nos habrán dado a Take that, sí, pero también a Blur, a los Chemical Brothers, ¡a Depeche Mode! Y también nos han dado los mercadillos, la ciudad de Londres y su Top Shop gigante en Oxford Circus.

Cuando se ven cosas como éstas una, desde la comodidad relativa (por el sudor, el calor y los pelos del gato llenándolo todo) del sofá del salón, piensa si algo así podría pasar aquí. Según la sabiduría popular del español medio, Inglaterra es un país más más que nosotros en todo, por algo estamos intentado invadirlo empezando primero por los Starbucks (que sólo contratan a camareros españoles) y vamos allí en cuanto hay rebajas, el niño quiere aprender inglés o Ryanair saca oferta de vuelo a 5 euros. Pero, ¿de verdad la sociedad inglesa es mejor?, ¿no tenemos una idea de Scotland Yard, de los políticos ingleses y de todo el país falsa? Basada en las películas que adaptan a Jane Austen y en las portadas del Hola con la familia real inglesa. Una Inglaterra blanca, aristocrática y de otro siglo.

O quizá de quien tenemos una imagen equivocada es de nosotros mismos, y nos vemos más corruptos, más cutres y más de charanga y pandereta de lo que realmente somos.

Con estos pensamientos tan poco apropiados para un mes tan tonto como agosto os dejo. Ala, que os aproveche la sangría.

domingo, 18 de mayo de 2008

Ciudades

En el mundo (y puede que también en el universo, lo que pasa es que todavía no las hemos descubierto) existen tres tipos de ciudades:

Las ciudades de paso sin retorno.

Las ciudades para vivir.

Las ciudades para repetir.

Las de paso son aquellas a las que sólo has llegado porque están en medio de la ruta a algún lugar más interesante. O porque como son capital de provincia asumes que algo tendrán, pero no es verdad. Son ciudades feas, deprimentes, sin interés y a las que no volverías nunca si no fuera porque las olvidas rápido y es posible que vuelvas a pasar por ahí, vuelvas a darte cuenta de que no tienen nada y decidas que no vas a volver. Mi ciudad de paso a la que espero no volver es Badajoz. Lo siento por si alguien lee esto, es de Badajoz y se siente ofendido pero, chato (o chata), vaya ciudad fea, dejada, sin vida...

Las ciudades para vivir son aquellas que a lo mejor no son especialmente bonitas ni turísticas pero tienen una característica fundamental: son acogedoras. Hay gente que piensa que lo acogedor es el campo, con sus árboles, sus bichitos, su huerto y demás. Otros piensan que lo acogedor es el pueblo, donde todos te conocen, saben quién eres, dónde vives y qué haces. Como ciudad acogedora yo elijo Madrid. Porque nadie es de Madrid, porque puedes ir al cine cuando quieras, porque las tiendas abren al mediodía y porque si me apetece pasear puedo estar andando durante dos horas y sin salirme del pueblo.


Callecita mona en el barrio del Born, en Barcelona.

Por último están las ciudades para repetir. Y aquí elijo tres, porque soy así de viajada y de cosmopolita. Mis tres ciudades para repetir son Roma, Barcelona y Londres. En las dos últimas habré estado unas cuatro o cinco veces. En Barcelona perdí la cuenta.

Roma es especialmente hermosa, es como andar por un museo donde, además, el restaurante tiene un menú muy bueno. Si Roma es bella, el adjetivo para Londres es moderna. Siempre hay espectáculos nuevos, tiendas a la última y gente excéntrica por la calle.

Barcelona está en medio de las dos, ni tan monumental como Roma ni tan cool como Londres pero, desde luego, mucho más bonita y moderna que Madrid. Ya lo dijo Juanjo Sáez en "Vivir del cuento", los modernos de Madrid son un quiero y no puedo, y tenía razón. Por mucho que Gallardón lo intente Lavapiés jamás albergará tantas tiendas de ropa de segunda mano (uy no, quiero decir vintage) como el Raval, ni la Latina tendrá tantos bares de diseño como el Born. Pero eso mismo hace que Madrid resulte más acogedor que Barcelona. Eso, y que en cuatro días que ha durado mi reciente visita a Barcelona yo tenía tan implantado el chip del turista que me robaron el bolso.


Me robaron todo esto, cosa arriba, cosa abajo.

Y vosotros, ¿qué ciudades elegiríais para vivir, para volver una y otra vez o para no volver nunca?

Estaría encantada de agrandar la lista de ciudades. El año pasado pensaba que gracias a los festivales viajaría muchísimo, pero oye, es que sólo nos seleccionan aquellos que no pagan el transporte... Y esos malvados son los siguientes:

Vienna independent shorts, "Bichos raros" se proyecta mañana a las 21:00.

Muestra de cortometrajes El verano más corto, Murcia, nos proyectan el día 21 de mayo a las 21.00.

Trayecto corto, Velilla de San Antonio (Madrid), el día 24 de este mes, a las 18:00.