lunes, 27 de mayo de 2013

Series a juicio


En siglo XIX fue el opio y en los años 80 la heroína.

Hoy, en pleno siglo XXI, hay una nueva droga que está causando estragos.  No se trata de la cocaína, ni de la ketamina, ni de empaparse en vodka los tampones. Es la adicción a las series de televisión. Y como todo enfermo que desea curarse, el primer paso es admitirlo:
"Hola, me llamo Esti y soy una adicta a las series".
Ahora es cuando todos, desde vuestras casas, frente a vuestros PC o vuestros portátiles, me respondéis con un: “¡Hola Esti!”.
Pero esta es una adicción compleja. Siempre abocada al mono, en ese aciago momento (aciago, qué bonito adjetivo, hay que decirlo más) en que se acaba una temporada y debes esperar meses a que te lleguen capítulos nuevos de tu serie. Y mientras tanto... ¿qué? ¿Qué mierda de la buena puede sustituir el vacío que nos dejan "Mad men", "Homeland" o "Breaking bad"?

Yo lo he intentado.

Pero he fracasado:

Hannibal
A favor de esta serie están sus protagonistas, dos actores impresionantes. Por un lado Hugh Dancy, que tiene ese aire de chico ideal para pasar el domingo viendo la tele, los dos hechos un zurullo con la manta sobre las rodillas. Una monada, vamos. 

Como le gustan los gatos le perdono que combine rayas con cuadros.

Interpretando a Hannibal Lecter tenemos a Mads Mikkelsen, actor como la copa de un pino. Mientras Dancy tiene el físico de ese novio perfecto para llevar a las comidas familiares, Mikkelsen tiene cara de malo. Esto es así. En su vida este hombre protagonizará una comedia romántica ni una película familiar de Disney. Está condenado a ser psicópata, pederasta, asesino o banquero vendedor de preferentes... Oye, que lo mismo él es una bellísima persona, pero no lo parece.

Más allá de sus protagonistas la serie es un sucesión de fuegos de artificio, con un director (David Slade, “Hard Candy”) con ganas de marcar paquete. Para eso usa toda la artillería a su disposición, que si flash backs, que si ensoñaciones, que si cámaras lentas y muchos, muchísimos asesinatos, eso sí, todos teatrales y enrevesados a más no poder.
Por si sois un poco vagos, os resumo las conclusiones al estilo crítico de cine de la guía del ocio:
A favor
Los dos actores protagonistas.
Un piloto que promete.
En contra
Que es un sindiós.
Que del segundo capítulo en adelante todo lo que promete el piloto se va a hacer gárgaras.

The following
Como en Hannibal, el protagonista de la serie da el 200 por cien. En este caso él es Kevin Bacon, uno de esos actores que defiende hasta lo indefendible. Pero su antagonista, James Purefoy (Marco Antonio en “Roma”) sobreactúa que da gusto. El argumento podría tener su aquel, con un psicópata en la cárcel que ha creado una secta de seguidores que ejecutan sus planes en el exterior. Pero la realidad es que "The following" carece de la profundidad de “Dexter” y acaba siendo una sucesión de muertos, así porque sí. 

Mención aparte merece que la excusa del antagonista para matar sea la obra de Edgar Allan Poe ¿Qué habrá hecho el escritor para ser maltratado de esta forma? ¿Qué es lo que han leído en Poe todos esos que lo han adaptado en forma de películas horrendas, óperas rock o lo han usado como inspiración para hacer muñequitas emo?

A favor
Kevin Bacon
Que matan a los personajes a lo loco, incluso a quienes piensas que no tocarán.
En contra
Es un sindiós. 
Usar el nombre de Poe en vano.

Ripper street
Esta serie inglesa está ambientada en el Londres de Jack el destripador, pero esto es sólo una excusa para retratar la época victoriana. Como los ingleses son muy vagos, no les gustan ni las series largas ni las tramas de continuidad. En Ripper street cada capítulo habla de un caso. Todo con un aire de video clip muy alejado de la típica serie inglesa estilo "Downton Abbey". Ripper street está más en la onda de la saga de Sherlock Holmes de Guy Ritchie: hay peleas a puñetazos, tiros, persecuciones, chicas ligeras de ropa, montaje más trepidante que la historia en sí... Lo peor es que la serie se toma demasiado en serio a sí misma cuando no es más que una intriga al uso donde el interés está en saber quién es el asesino, y en nada más.

Los actores lo mismo son famosos en su pueblo de Northhampton Upon Avon, pero yo no les conozco, ni me he quedado con la cara de ninguno. Carisma cero.

A favor
Los vestidos, la ambientación.
En contra
Es la versión seria de Guy Ritchie.

Y vosotros, ¿me podéis recomendar algo con lo que pasar el mono hasta que lleguen los nuevos capítulos de "Dexter"? No hace falta que sean series de matar gente, que yo también veo comedias...

Ah, y pasaos porfaplis por aquí y votad a "Lo último que hago para el Notodo". Ya está preseleccionado, pero si gana el premio del público será emitido en Canal Plus. ¡No me seáis vagos, ni siquiera hace falta registrarse para votar!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Películas a reivindicar: “Paradise Lost”


Paradise Lost no es un documental. Son tres. Y ahora estaréis sintiendo una pereza cósmica al imaginaros 5 horas seguidas de documental. Que lo entiendo. Que yo soy de ésas que va a Martín de los Heros con ganas de verse una película, pero mira la cartelera y ve: una peli danesa sobre pederastia, un documental canadiense sobre niños de la guerra, otro sobre niños desaparecidos... y acabo volviéndome a casa. Pero este post os va a quitar la pereza ante los documentales. O al menos ante éste.
La primera parte de Paradise Lost comienza con el asesinato, supuestamente ritual, de tres niños de 8 años en un pueblo de Memphis, allá por la América más profunda. Se detiene a tres jóvenes del pueblo, en concreto al tonto del pueblo, al raro del pueblo y al mejor amigo del raro del pueblo. El documental se centra en el juicio a los tres chicos. Un proceso lleno de pruebas circunstanciales, confesiones dudosas y hasta declaraciones surrealistas como que los seguidores de cultos satánicos "suelen vestir de negro".
Qué, ¿ya os empieza a parecer interesante?, ¿eh?, ¿eh?

La emisión de la primera parte de Paradise Lost convirtió a los tres encausados en tres celebrities. Sobre todo a uno de ellos, Damien Echols, el rarito, por su aire a cruce entre Johnny Depp y Robert Smith.
El de la izquierda es Johnny Depp. El de la derecha, Damien Echols.

Se bautiza a los encausados como los tres de West Memphis (West Memphis Three) y, bajo ese nombre, se organizan todo tipo de iniciativas particulares para movilizar a la sociedad y conseguir la revisión del caso.

Los realizadores de la primera parte de Paradise Lost siguen todo ese proceso de apelaciones, programas de televisión y manifestaciones. En el segundo documental ("Paradise Lost: revelations, 2000) incluso hablan de otros posibles sospechosos, como John Mark Byers, el padrastro de uno de los niños asesinados.

Por último, en la tercera parte del documental, rodado en 2011, narran el final de la historia de los tres de West Memphis. Manteniéndose siempre fieles al estilo de la primera película, nada de voz en off, cero protagonismo para los realizadores, todo son entrevistas de los personajes involucrados en la historia y material de archivo. Un documental clásico de la vieja escuela. Eficaz, directo, y nada efectista.

Tras haber devorado en una semana las más de 5 horas de documental de "Paradise Lost" estos son los hechos probados en las tres películas:
  • que los juicios americanos son aburridos, los abogados tienen menos labia que Ally MacBeal, Alicia Florick o Perry Mason, y no se producen esos grandes descubrimientos del tipo de lanzarle una pelota de béisbol al acusado, que él la recoja y gritar al jurado: ¡es zurdo! ¡No pudo cometer el asesinato!
  • Que los 90 fueron, a la moda, lo que el Reino Unido a la gastronomía. Un horror.

  • Que existe la injusticia.
Porque “Paradise Lost” no sólo es recomendable en sí misma, como producto audiovisual bien hecho, emocionante e interesante. Es que además revela una verdad de la vida, aquella que también decían en “La princesa prometida”: la vida es injusta. 

Porque es injusto que tres chavales se pasen media vida en la cárcel por un crimen (atención, SPOILER) que no han cometido. Injusto que salgan de prisión casi 20 años después gracias, no a que se haya detenido al auténtico culpable, sino a una argucia legal. Injusto, en definitiva, que los liberen sin que se haya reconocido su inocencia.

Y como una imagen vale más que mil palabras... Así entró en la cárcel uno de los tres de West Memphis, Jason Baldwin:


Y así salió, después de haber pasado más tiempo dentro que fuera de prisión:

La prisión sirvió para que el Lute se sacara la carrera de derecho, sí, pero a Jason Baldwin sólo le ha servido para que le roben la juventud.

Pero el auténtico personaje de las tres películas no es el frágil Jason, ni el carismático Damien (por supuesto se ha casado con una fan que le escribía cartas a la cárcel), ni Jesse Miskeley, el tercer inculpado, con un cociente intelectual borderline. El verdadero hallazgo de las tres películas es John Mark Byers.

En la primera parte, Byers da todo un recital. Que si camisas con la bandera americana, que si oraciones en su iglesia, que si maldiciones bíblicas lanzadas a los tres sospechosos, que si teorías propias sobre la existencia de ángeles en la tierra, pero también de demonios... Byers es todo lo que un europeo medio piensa que es un tipo de la América profunda: paleto, conservador y aficionado a las armas. En "Revelations", mientras todos los familiares de las víctimas prefieren callar, Byers continúa abriéndose ante las cámaras. Habla de la muerte de su esposa, de su tumor cerebral, canta con su guitarra una canción que ha compuesto para la ocasión y también se quita su dentadura postiza. Por hacer, hasta se somete al polígrafo para borrar todas las sospechas (circunstanciales todas ellas, algunas hasta ridículas) que apuntan hacia él.

En "Purgatory", la tercera parte (ahí va otro SPOILER), descubrimos que Byers no es ningún asesino. Es un pobre hombre. Ha sufrido las muertes de su hijastro y de su esposa y que además lo señalen unas veces como sospechoso, otras como freak. En cuanto surgen nuevas pruebas que desbaratan la teoría del crimen satánico, usa toda la energía que siempre ha exhibido para pedir perdón a los tres de Memphis y solicitar su liberación. Hasta escribe personalmente a Echols para pedirle perdón.



Conclusión: que hay que ver los tres documentales. Si os puede la pereza, si no encontráis una versión subtitulada, si os he aguado la fiesta con demasiados spoilers... incluso así, deberíais ver, al menos, el tercer documental "Paradise Lost: purgatory".

Y vosotros, ¿recomendáis algún documental de esos que, a priori, dan pereza?

martes, 7 de mayo de 2013

Películas termómetro

Dicen que lo peor es la indiferencia. Que lo bueno es provocar una emoción, sea la que sea. Pero, ¿esto se aplica a una película también?, ¿más vale la indiferencia que esas ganas de ir al taquillero, cogerle por las solapas y exigirle tus 9 euros, 6 el día del espectador? Para evitar que acabéis detenidos en el cuartelillo acusados de agresión a un empleado de multicines, os tengo preparada una táctica que suele funcionar y que se compone de 3 sencillos pasos:

Paso 1. Encontrar películas termómetro, esas que te han provocado un odio encendido. Un cabreo de 40 grados centígrados.

Paso 2. Consultar a amigos/críticos/familiares sus opiniones sobre la película termómetro en cuestión.

Paso 3. Si resulta que son fans de la película termómetro que has elegido, y además les ha gustado una de la cartelera que no sabías si ir a ver, entonces ya tienes tu decisión  ¡9 euros ahorrados!

Yo suelo usar como termómetro al crítico de Jenesaispop. Si al tal Joric le gusta una película, ya sé que a mí me va a horrorizar. Pero, por si resulta que yo soy vuestra némesis, ahí van algunas películas termómetro que utilizo como baremo:

El árbol de la vida
¿Tenéis problemas de insomnio? ¿Habéis probado todos los métodos posibles para conciliar el sueño?, ¿ni contar ovejas, ni la valeriana, ni los relajantes musculares hacen efecto? Probad a ver "El árbol de la vida". En 15 minutos, o puede que 20, cuando hacen un flash back por el que pasas de ver a Brad Pitt a ver el nacimiento del mundo  (sí, amigos, un flash back de 4.500 millones de años), estaréis dormiditos.

El árbol de la vida dura 139 minutos y se libra por los pelos de ser una película al peso. Las películas al peso son esas que duran más de 3 horas.  Los críticos más sesudos suelen adorarlas, probablemente porque se han quedado dormidos en la primera mitad o porque hacen como mis profesores del instituto, que les daba cosa suspender al que había rellenado 7 folios en el examen de historia moderna de España, pero ponían un 0 como una casa al que había tenido la honestidad de dejar el examen en blanco.

Pero cuando acaba la película al peso y crees que esas tres horas hubieran estado mejor empleadas en algo tan poco apetecible como limpiar la campana extractora de tu cocina, entonces es que se merece un suspenso. Como sucede en  The master.

Joaquin Phoenix tiene chepa.

Bestias del sur salvaje provoca un cabreo diferente al de los largometrajes largos y, además, soporíferos.

Vas a verla pensando que es una joya del cine independiente, que mezcla géneros, que es original, diferente, sensible... porque eso es lo que dicen los críticos. Y dura 90 minutos, ¡seguro que hasta es entretenida! Pero no. Resulta que es pedante, pretenciosa, tan poética como podría serlo un editorial de moda del Vogue ambientado en el Nueva Orleans post Katrina. Y además su guión tiene más agujeros que un queso Gruyere. Entonces, ¿a cuento de qué tanta buena crítica?, ¿es que todos eran padres recientes y se les disparaban las hormonas en cuanto veían a la protagonista?

Bestias del sur salvaje ganaría mucho si fuera un primer plano secuencia de esta monería.

O quizá las productoras de cine americanas (las españolas fijo que no, que por no hacer, ni hacen cenas de Navidad a sus trabajadores) son como las farmacéuticas, y para ganarse el favor de los críticos les pagan un viajecito. En este caso, un viaje a Nueva Orleans.

Será manía de guionista, pero yo lo que quiero es que me cuenten una historia. Las imágenes bonitas porque sí las aguanto el tiempo que dura un publirreportaje. Menos mal que Lost in translation la vi en casa, que si la llego a ver en el cine... Yo siempre sospecho de las películas que se parecen más a un anuncio de perfume que a una película normal, con personajes que hacen cosas, que tienen sangre en las venas. Aunque eso está demodé, está out, no es cool. Mejor gente lánguida, que mira por la ventana y suspira porque está así como depre, aunque no sabe muy bien porqué.

¡Que estás en Tokyo! ¡Sal a ver mundo!

Para que no penséis que mi único baremo a la hora de elegir si una película me va a gustar es que sea una peli posturera, añado otra bien distinta: Resacón en Las Vegas.
Porque es que yo soy una chica muy fina, que no eructa en público jamás. Y por eso las comedias de caca culo pedo pis no me hacen ninguna gracia. Los chistes de pajas, como las persecuciones por el metro de Nueva York o las películas de las II Guerra Mundial, están agotados. Ya no se puede sacar más de donde no hay. Está seca la cosa (y nunca mejor dicho).

Y vosotros, ¿cuáles son vuestras películas termómetro? Contádmelo...

lunes, 29 de abril de 2013

Yo no creo en Dios, pero sí en una especie de energía

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Me encantan las entrevistas. Son mi parte preferida de cualquier revista, después de los tests y antes que los reportajes de moda. Pero creo que a los entrevistados no les gusta nada que les entrevisten. Supongo que a muchos les pilla en fase de promoción y ya están hasta la coronilla de hablar de un libro/película/disco del que, sencillamente, no tiene sentido hablar, lo suyo es leerlo/verlo/escucharlo. Pero para mí, como lectora, las entrevistas siempre tienen su miga. Me encanta cuando se cae en los grandes tópicos. "La familia para mí es lo más importante", “los niños de la India no tienen nada y son felices”... pero mi frase preferida de todas, por delante de estas dos es ése “yo no creo en Dios, pero sí en una especie de energía”. 

Una especie de energía.

No especifican si hablamos de energías renovables, tipo la solar, o si es energía térmica, nuclear...
Con esta frase, el famoso de turno lo que realmente quiere decir es que no practica ninguna religión en concreto, pero como queda feo autodenominarse ateo, especifica que cree. En concreto, en “una especie de energía”.

Y es que, peor que creer en algo tan gaseoso como “una especie de energía”, es no creer en nada. Eso está fatal. Suena a personaje de clásico en blanco y negro que mira con despecio al anti héroe para reprocharle: “¿es que acaso no cree en nada, detective Maloney?”. Que al final el detective Maloney demostrará su buen fondo y salvará a la chica, aunque morirá, en justo castigo por agnóstico y anti-héroe.

Pero sí, está mal visto no creer. Te acusan de ateo, de materialista. Y te rebaten con argumentos ante los que, sencillamente, no se puede luchar. Porque, ¿qué se puede decir ante el es que tengo fe? Pues responder, “yo no”. A lo que el otro dirá (con mirada despreciativa): ¿acaso no crees en nada? Lo bueno de la fe es que es un cajón en el que cabe de todo. Literalmente. Y si quieres, puedes creer en Maradona, en la filosofía jedi, en el Patolicismo o en el Pastafarismo. 

 
Supongo que a los que tengan fe les parecerá que no es serio hablar de estas “religiones” paródicas, llenas de elementos ridículos como patitos de goma o bolas gigantes de espaguetis con albóndigas. Porque las religiones serias no son así, no cultivan la comedia, son más de tragedia. 

El catolicismo, por ejemplo, tiene un tremendo gusto por el melodrama, como se ve en las estatuas barrocas y en las historias de los mártires. A Juan le martirizaron echándole a una caja de aceite hirviendo de donde se dice escapó milagrosamente y sin daño alguno. A Lorenzo le quemaron vivo en una hoguera, concretamente en una parrilla. Se dice que en medio del martirio, exclamó: Assum est, inqüit, versa et manduca (traducción aproximada: dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho). Aunque todo esto es de peli de terror psicológico, de ésas en las que no se ve nada, porque lo auténticamente gore está en el martirio de Santa Águeda, primero llevada a un prostíbulo, después azotada, luego le arrancaron los pechos.

Las pinturas de los mártires en el Barroco eran el "Saw" de la época.

Otro de los grandes argumentos de los creyentes es hablar de tooodas las cosas que no están científicamente demostradas. No está científicamente demostrado que no exista la telepatía, la telequinesis, que haya vida en otros planetas, o que haya un tipo en X que cura el cáncer con la imposición de sus manos y un pequeño pago a su cuenta corriente en las Islas Caimán. Ya lo dijo Mariló Montero: "No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma está también trasplantada en ese órgano". 
Ey, ojo, cuidao, que yo no digo que Mariló sea una tontadelculo de dimensiones cósmicas. Paranada. Si yo la envidio. Me encantaría tener ese pelo Pantene que tiene. 

Tiene que ser una señal es otro de esos pensamientos recurrentes que esgrimen los creyentes. Cuentan, con brillo en los ojos, cómo estaban pensando en su prima Puri, la del pueblo, ésa con la que no habla desde el verano del 83 cuando va y, llaman por teléfono, ¡y es la prima Puri! Las casualidades son señales. Siempre. Sin embargo la pregunta de: señales, sí, pero ¿señales de qué? es más difícil de contestar ¿Puri tiene telepatía?, ¿eres tú quien tiene telepatía?, ¿era una señal del destino para indicarte que es importante mantener el contacto con los familiares del pueblo?, ¿o Puri llamaba para hablar de la herencia del primo Téofilo, que en gloria esté?

Esa “especie de energía” nos rodea, está en la sección de espiritualidad de la FNAC, pero también en los medios: “El don de Alba”, “Cuarto milenio” o el programa de Anne Germain sirven para dar alas a este tipo de pensamiento facilón en el que todo vale para que tú te sientas tope especial, el centro de universo. Porque la base de todo esto es que el universo entero está trabajando para que te encuentres por casualidad con ese chico que te gusta, porque el universo quiere que te lo encuentres y habléis y seáis felices para siempre. Pero vamos a ver, mendrugo de pan, ¿no le podías buscar por facebook, por google, hasta por linkedin? 

Como si el universo no tuviera otras cosas más importantes que hacer que ocuparse de los amores platónicos de cada ser vivo del planeta. Que somos siete mil millones.
Y vosotros, ¿no creéis en Dios, pero sí en una especie de energía?, ¿sois católicos o patólicos?, ¿cuál es vuestro mártir preferido?

Por cierto, que ese corto que se hizo en dos tardes, una grabando en mi casa, la otra grabando en una terraza pelados de frío, ha conseguido otro premio. Una mención como mejor actor para Daniel Pérez Prada concedida por el Festival K-lidoscopi, de Cullera.

Postdata, para los que no sepáis la diferencia entre mención y premio os la aclaro. El primero no tiene dotación económica, el segundo sí.

Postdata 2 (el regreso), en la votación del último post ganó "Confianza ciega" con un amplio margen frente a su siguiente competidor "Scavengers". Tenéis todos un gusto exquisito.

jueves, 18 de abril de 2013

El competitivo mundo de las super modelos


Hoy he hecho un descubrimiento; ¿por fin he entendido qué es la longitud de Planck?, ¿he averiguado el secreto para hacer una tortilla de patatas firme y tostadita por fuera, pero tierna y nunca cruda por dentro?, ¿sé el truco para hacer desaparecer la celulitis?

Pues no.

He descubierto la tecla de encuestas de blogger. Y como ya hace sol, (aunque ya se sabe que hasta el 40 de mayo no hay que quitarse el sayo, y eso en el Madrid del siglo XXI equivale a no guardar las botas hasta el 10 de junio), toca encuesta chorra. Los habituales de este blog ya sabéis que con el buen tiempo tocan los posts sobre tíos buenos, noticias absurdas y muchas fotos, en definitiva, posts de escribir poco y rellenar mucho.

La encuesta es la siguiente: ¿cuál de estos programas míticos a la par que absurdos queréis que vuelvan a la parrilla televisiva?
  1. Confianza ciega (más conocido como el programa de “tía, Nube, y yo sin secador”)
  2. Scavengers
  3. Supermodelo
  4. Contacto con tacto
  5. Otro... (decid cuál)
Podéis rellenar la encuesta arriba, a mano derecha.

Este video de “Scavengers” lo dice todo sobre el concepto (por llamarlo de alguna manera) del concurso. Porque ERA un concurso:


Como es posible que no recordéis “Supermodelo”, os refrescaré la memoria, las únicas participantes que han conseguido algo en el mundo de la moda son las que se han enrollado con un famoso. Para que luego os quejéis de que en vuestro sector (audiovisual/periodístico/editorial/sexaduría de pollos) sólo se medra a través de enchufe. Pues ser modelo es mucho más chungo. No todo es beber agua y dormir 8 horas.

El ranking de modelos de Supermodelo se articula según 4 variables:
  1. seguir apareciendo en la tele, ya sea a base de photocalls, de anuncios de cremas antihemorroides o de participar en otro reality.
  2. el número de famosos con el que se hayan enrollado.
  3. El tiempo que lleven saliendo con el famoso en cuestión
  4. Tener hijos con él
Aplicando estas cuatro variables en un sistema de puntos acabamos consiguiendo al top 3 de las supermodelos que siguen siéndolo gracias a las revistas del corazón.
Como diría Joaquín Luqui: treees, doooos, o unoooo:
  1. Noelia López
    Sólo lleva un famoso en su cuenta, pero es de esos que puntúan doble, porque es futbolista, porque mete mucho la pata con sus declaraciones y porque le encantan las redes sociales. Sí, es él, Guti. A favor de esta moza hay que decir que siempre sonríe y que lleva con mucha dignidad eso de que su novio y su nueva pareja le restrieguen por la cara su felicidad en forma de empalagosas declaraciones vía twitter, y fotos de ésas que sólo tienes excusa para hacértelas si tienes 15 años, estás saliendo con el motero malote de tu insti y quieres restregárselo por la cara a tus amigas por el tuenti.
    Pero si has pasado la treintena no hay excusa para publicar esto.
    Además Noelia se lo curra, porque ha concursado en un reality de “famosos que...”. En su caso, famosos que sufren viajando por el tercer mundo en auto stop.
  1. Malena Acosta
    Lleva 3 famosos, 3, en su cuenta. Empezó fuerte, ligándose a un soltero de oro, Javier Hidalgo, heredero de Air Europa, empresario y 20 años mayor que ella. Siguió arriba, ligándose a un futbolista del Barça, Carles Pujol. Que lo mismo es cierto eso de que el sentido del humor es súper importante y él cuenta chistes de leperos que no veas, porque lo que es belleza, el muchacho no tiene. Ahora ha bajado el listón con un futbolista menos conocido pero, Malena no está en el segundo puesto porque sí, y es que el muchacho tiene su edad y además es mono, incluso con el pelo estilo pelocho.
  1. Alba Carrillo
    No sólo se ha enrollado con un famoso de los que puntúa doble (Fonsi Nieto), es que además le ha hecho un bombo (perdón, quería decir que han tenido un hijo juntos, cosa que les ha hecho conocer a ambos el auténtico significado de la palabra “amor”).

Ahora en serio, ¿qué le ven a este tío?

Ella es la típica niña mona de Serrano que debe ser un bellezón a sus genes y a generaciones y generaciones de comer bien. Porque eso es lo que hace que las niñas de Serrano tengan pelazo y un cutis divino, además de porque se pasan la vida en Maribel Yébenes. Él tiene la personalidad de un ficus. 

Pero Alba es la auténtica campeona de las Supermodelos no sólo por echar el lazo a un soltero de oro, hacerle un hijo y luego pasar de él... es la auténtica campeona porque su novio actual no sólo es famoso, ¡es que además está bueno! Feliciano López.

Y vosotros, ¿qué programa queréis que vuelva a la parrilla? ¡Tenéis hasta el día 24 para votar!

Además, el día 23 de abril, en el Festival de cortometrajes de Cullera, se proyecta "Lo último que hago para el Notodo". Valencianos, dejad de quemar cosas e id a verlo.

martes, 9 de abril de 2013

Guía del viajero a los Picos de Europa


Como todo españolito medio, yo también me he ido de viaje en Semana Santa. Y a mí también me ha llovido y también me ha pillado un atasco monumental volviendo a Madrid. Y es que, si no pasan todas estas cosas en una escapada de Semana Santa, será una señal inminente del Apocalipsis y del fin de la cultura occidental tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Mi periplo comienza en León, donde además de comer cecina (como está mandado) y una torrija hecha de cemento armado que me acompañó durante todo el viaje...

Será rubio, tendrá los ojos azules, la piel sana, y será una torrija.

...descubrí que en León viven las procesiones de Semana Santa a tope. Todas la tiendas, todas: de ropa, de complementos, ¡¡¡farmacias!!! se decoran con cirios, carteles con imágenes de los pasos, estampitas... y en los bares suenan marchas procesionales mientras la gente se pide una ración de cecina, 4 cañas y dos vinos tintos.

Pero lo más curioso de la Semana Santa leonesa es Genarín. La noche de Jueves Santo se organiza esta procesión pagana y un punto surrealista. Y es que Genarín no era un santo, precisamente, sino un borrachín, jugador y muy putero, que murió atropellado, mientras intentaba hacer pis, por el primer camión de basura de la ciudad de León en 1929. Hoy se le recuerda gracias a una cofradía que lleva su nombre y que todos los años organiza una especie de procesión fringe, con pregón satírico y muchos brindis de orujo.

Pero no todo en el viaje iba a ser cachondeo, ojo. Que también he visto un huevo de iglesias. La más impresionante, San Isidoro de León, en cuyo panteón están las pinturas mejor conservadas del románico. Los que hayáis cursado arte en COU las recordaréis. Y si las veis en persona ya nunca las olvidaréis. En la entrada a la basílica están la puerta del Cordero y la puerta del Perdón, donde este simpático bicho te saluda sacando la lengua:

El viaje continuó rumbo Asturias. Podría hablar ahora del paisaje de Cangas de Onís y alrededores, de la espectacularidad de Covadonga y bla, bla, bla. Pero todo eso lo podéis encontrar en la wikipedia, en la lonely planet o en la oficina de turismo de Asturias. Lo que no encontraréis es la pasión que hay en los pueblos asturianos por las discotecas de extrarradio. Si alguna vez os habíais preguntado qué era eso de los bolos, aquí tenéis la respuesta.

En la discoteca Habana de Cangas sí que saben pasárselo bien.

La siguiente parada fue Potes, ya en Cantabria. Potes es un pueblo tranquilo, agradable, con casitas de piedra, pequeñito, de los que te pones a pasear y llegas rápido al final del pueblo. Muy cerca está Fuente Dé, a donde se accede en funicular, y que en esta época del año está completamente nevado. Allí dejé esta escultura, una reflexión sobre la fragilidad del ser humano y una crítica a la deshumanización de nuestra sociedad que he titulado “composición número 43”:

Pero más allá de la espectacularidad de Fuente Dé (si esto fuera una guía de viajes al uso diría “cinco estrellas, merece la pena desviarse”) Potes también ofrece otras cosas. Como, por ejemplo, las camisetas más feas que he visto en toda mi vida. O las tiendas de ropa más vintage (vintage de verdad, rollo años 90, no vintage rollo baúl de la abuela que viajaba a París y tiene un Chanel). O un grave problema con el inglés. Mi teoría es que el profesor de lengua extranjera del instituto de Secundaria de Potes se sacó el título copiando a su compañero de pupitre y es el culpable de toda una generación un poco pez con el idioma de Shakespeare y las Spice Girls. Por eso encuentras menús donde se lee “sandwish” o carteles donde se ofrecían clases de aerobic y "steep".

Pero ojo, que no sólo me he dedicado a hacer fotos ridículas y a comer alubias con jabalí durante el viaje. Que también he andado por el campo, entre piedras, cuevas y desfiladeros. Todo muy Indiana Jones, si Indiana Jones en vez de sombrero y látigo llevara ropa del Decathlon. Porque, amigos, los Picos de Europa están llenos de gente que ha arrasado en el Decathlon. Todos con sus forros polares, sus chubasqueros marca North Face, y sus botas de montaña. Qué difícil es tener un poco de glamour allá por el monte. Desde aquí invito a Mango y a Inditex a que saquen una línea “mountain glam”. Será un hit. 
 Aquí mi amiga Rosita, la cabrita, que salió al paso en medio de la garganta del Cares no sea que algún excursionista quiera darle un trozo de torrija.

Mi mayor caminata fue por la gargante del Cares y, (esto sí que es un consejo práctico) lo mejor es comenzarla al revés, por Caín. Es verdad que acceder en coche al pueblo de Caín es complicado, con tramos estrechísimos, llenos de curvas. Pero también es verdad que es una carretera preciosa, llena de pueblitos de piedra, nieve y vacas que te salen al paso. Otro consejo práctico: ni se os ocurra hacer esa ruta cuando llueve.

Y vosotros, ¿cómo pasasteis la Semana Santa?, ¿habéis ido a alguna procesión pagana?, ¿habéis comido torrijas hasta aborrecerlas?, ¿os habéis hecho amigos de alguna cabra?

Ah, y el día 15 (lunes) en el café bar Angelika de la Cava Baja de Madrid, se proyecta "Lo último que hago para el Notodo". Hay voto del público... como decía Rosa María Sardá en aquel mítico programa "ahí te quiero ver".

martes, 2 de abril de 2013

Un libro de verdad

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Hay lecturas de pasar el rato. Son lecturas "televisivas", a las que les pedimos que nos entretengan, que no nos hagan pensar demasiado, que no ocupen mucho para poder llevarlas al metro, y que dé igual si resulta que pierdes el ejemplar precisamente en uno de esos vagones del metro.

Pues bien, "Culpa", de Ferdinand Von Schirach, no es una de esas lecturas.

"Culpa" se compone de varios relatos cortos, sacados de la experiencia de su autor como abogado criminalista. Asesinatos, tráfico de drogas, malos tratos, violaciones múltiples, falsos culpables...

Ferdi (llamémosle Ferdi) pertenece a una saga de abogados con afición por la literatura. Y es que en su familia debe ser costumbre: A. dedicarse al derecho y B. publicar algún libro. 

Es la diferencia entre apellidarse Von Schirach o apellidarse López. El primer apellido te obliga a ser un intelectual, el segundo a pasar todos los veranos en Cullera. Que me imagino yo las Nochebuenas en casa de los Von Schirach como todo un jolgorio: aquí Franz tocando a Schubert en el piano, por allá la tía Üte jugando al ajedrez con su hijo Ulrich, mientras todos beben vino caliente y comen ese pan negro alemán que Sanidad debería prohibir porque hay ladrillos más ligeros que esta cosa:

Pumpernickel no es el nombre de un personaje de "El señor de los anillos". Es el pan negro típico alemán.

Los bisabuelos y tatarabuelos Von Schirach publicaron cosas tan interesantes como "Anotaciones a Plutarco" o "el comportamiento social de las abejas". Pero si hay un Von Schirach famoso, más allá de nuestro Ferdi, es su abuelo Balmur. Líder de las juventudes nazis, amigo íntimo de Hitler, fue juzgado en Nuremberg y pasó 20 años en la cárcel. Pero Ferdi apenas le conoció, tenía 6 años cuando su abuelo murió así que... ¿qué más dará? Pues da, porque en todas las entrevistas le preguntan por el dichoso abuelo. Ferdi, en general, ni contesta, probablemente ya por puro aburrimiento. Y, sobre todo, porque él tiene cosas mucho más enjundiosas que decir:

El mal es un territorio muy oscuro, está detrás de una cortina, es algo que no podemos ver ni definir, misterioso.

O:

Nadie puede escapar a la culpa, es como respirar. Sin ella seríamos santos, y los santos son muy aburridos.

Aquí, un sabio.

Porque Ferdi, con esa cara de protagonista de cualquier película de Bergman, lleva 20 años de carrera como abogado penal. Y en el camino ha visto de todo. 

Como esos músicos aficionados que, en las fiestas de su pueblo, violan en grupo a una chica. Encuentran su cuerpo desnudo, cubierto de semen y de orina, gracias a la llamada anónima de alguien. Ella no puede identificar a ninguno de los músicos, todos iban disfrazados y no hay pruebas físicas incriminatorias. Todos son absueltos. Nunca se averigua quién llamó a la policía. Esta historia es el primer relato de "Culpa". Y es que, como dice Ferdi: 
El sistema jurídico es una ficción que suele alcanzar una verdad que nada tiene que ver con la realidad. Yo he llevado casos en los que hemos tenido que dejar libre a gente culpable por un mero tecnicismo. Así que puedo afirmar con conocimiento de causa que los juicios son como las tragedias griegas: sabemos cuál es la verdad, pero no la podemos alcanzar.

Por eso "Culpa" es un libro con el que ir poco a poco. Leer un relato y dejar el siguiente para unos días después. Es demasiado intenso como para poder digerirse así, de tirón. Como el pumpernickel.

Pero el libro de Ferdi no sólo relata la injusticia o la sinrazón de algunos crímenes inhumanos. También hay espacio para los ancianos que se sacan un sueldo extra alquilando una habitación de su casa para que corten cocaína o para los falsos culpables que prueban su inocencia 20 años después. Y todo, siempre, con un estilo conciso. Nada sobra, nada falta. En "Culpa" no hay moralina, no hay lecciones, no se juzga a los asesinos y tampoco se les idealiza. Deja que el lector piense y tome sus propias decisiones. Está en ese escurridizo término medio que convierte al libro en un clásico, ¿por qué? Porque consigue casi lo imposible: hablar de la verdad. 

Todavía amo al ser humano. Es parte de la condición humana convertirse en culpables de algo.

Y vosotros, ¿qué libro habéis leído últimamente que os haya impactado?, ¿cuál os ha hecho pensar que os ha traído un pedazo de vida? Y no vale contestar que "Los pilares de la Tierra".