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lunes, 4 de junio de 2018

Ocho horas con Mariano

Después de cerrar la puerta, tras la última visita, Mariano recuesta levemente la nuca en la pared de la Moncloa hasta notar el contacto frío de su superficie y parpadea varias veces como deslumbrado. Siente la mano derecha dolorida y los labios tumefactos de tanto besar a los compañeros de partido. Y como no encuentra mejor cosa que decir repite lo mismo que lleva diciendo desde la mañana: "Aún me parece mentira, Viri, fíjate; me es imposible hacerme a la idea".

Es posible que este párrafo os suene ligeramente. Como cuando ves a un vecino de tu bloque en tus vacaciones en México y piensas: ¿éste quién es? En este caso, la cara que te suena aunque no sabes de qué es el comienzo de "Cinco horas con Mario". Pero podría ser el comienzo de la historia de la peor semana de Mariano Rajoy.

La semana empieza súper bien, con Mariano contento porque se habían aprobado los presupuestos del Estado y, además, lo mejor de todo, en unos días es la final de la Champions. Sabe que en breve sale la sentencia de un caso de corrupción, no se acuerda de cuál, porque él ya tiene una edad y a veces le dan lapsus y cualquiera lleva la lista de todos los casos de corrupción en los que está implicado el partido. Así que se va a la cama tan contento.

Al día siguiente, 24 de mayo, se conoce la sentencia de la Gürtel: Correa, 51 años; Bárcenas, 33 años; Pablo Crespo, 37 años y así todo. 25 de mayo, Pedro Sánchez anuncia que presentará una moción de censura. Unidos Podemos enseguida dice que apoyarán la moción, pero con eso no alcanza. Rajoy hace un sacrificio por España y decide cancelar su viaje a la final de la Champions. El PSOE negocia con los otros partidos que necesita para que la moción prospere. Que si los nacionalistas catalanes, que si el PNV... La prima de riesgo se dispara. En el PP dicen: ¿veis lo que pasa cuando amenazáis la estabilidad? Con lo duros de roer que han sido los del PNV, que le han sacado una cantidad loquísima de millones para darle su apoyo en los presupuestos, ahora no rechazarán esos millones por juntarse con un montón de partidos que sólo tienen en común las ganas de echarle. Así que Rajoy duerme tranquilo.

Pero el día 31 de mayo, en el debate de la moción de censura, Sánchez dice que respetará los presupuestos. La prima de riesgo, con mucho sentido del espectáculo, va y se estabiliza. Se desatan los rumores que aseguran que el PNV votará a favor de la moción de censura. El debate continúa esa tarde y Rajoy se ausenta. En el lugar donde él debería estar sentado queda un bolso, el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Dónde está Rajoy?


El bolso de Soraya, los comentarios de Rosa Díez y más sobre la moción de censura
Los usuarios de twitter siempre dándolo todo cuando toca.

Pues Rajoy está en un bar.

Sí, en un bar. Se atrinchera ahí un ratito. Ocho horas, en un bar-restaurante bueno, ojo, al lado de la Puerta de Alcalá. Se llama Arahy y tiene unas críticas en Trip Advisor que son canela en rama. ¿Qué hizo Mariano en esas ocho horas? Se me ocurren varias opciones.

La costumbrista. Mariano organiza movidas. Como quién se ocupará de la mudanza de la Moncloa, que se acumulan muchas cosas durante seis años y hay que decidir qué te llevas, qué tiras, qué dejas al próximo inquilino. Comunicar a los niños que se mudan, cambiar el nombre del titular de las facturas del teléfono, el gas y la electricidad. Francamente, no sé cómo le dio tiempo a organizarlo todo en solo ocho horas.

La de comedia romántica. Como un españolito cualquiera que se entera de que le despiden de un día para otro, la emoción embarga a Mariano, que se despide de sus compañeros, dedicándoles un discurso a todos y cada uno (ocho horas dan para mucho). Imagino a Mariano, que ya va por el tercer pacharán, diciéndole a Dolores de Cospedal: "Dolores, eres muy guapa y mucho guapa, no te lo había dicho hasta ahora porque trabajamos juntos y estás casada y eres más joven que yo y yo también estoy casado... pero... Dolores, que me gustas mucho". Como en "Love actually", pero en plan cañí.

La épica. Mariano, rodeado por sus secuaces, planea su venganza. El héroe, el renacido, aquel que han dado por muerto varias veces y que, sin embargo, siempre vuelve, el Jon Snow del PSOE... le ha vencido. Y ese héroe, además, está bueno. Por tanto, es el galán. Y a Mariano le queda otro papel muy jugoso: el del villano. Planea un regreso a lo grande haciendo algo desproporcionado y espectacular, de villano de película de James Bond: ¿conquistar Gibraltar al mando de la Legión?, ¿secuestrar a los cinco diputados de PNV y sustituirlos por androides? Se tiran ocho horas debatiéndolo.


La de drama intimista. Mariano tiene una bajona que ni cuando el Real Madrid pierde. No entiende qué es lo que ha podido fallar. Siempre que se ha enfrentado a problemas los ha capeado con serenidad zen, respirando hondo y no haciendo nada de nada. Y siempre le había funcionado. Hasta ahora, claro. Está en plena crisis existencial. Mariano, como Carmen Sotillos en "Cinco horas con Mario", reflexiona sobre su mandato en forma de soliloquio que a lo mejor podría haberse acortado un poco (ocho horas son muchas horas). Sus ministros van pasando por el restaurante o llaman a Mariano, quizá para consolarle, quizá para parar ese soliloquio eterno. Le dicen lo típico: todo esto también pasará, mira el lado bueno, ahora tendrás más tiempo para ver el fútbol o para andar fuertecito...

La realista. Entre whisky y whisky, Mariano manda destruir documentación que podría implicarle en aún más casos de corrupción. En el Carrefour venden unos paquetes de cuarenta bolsas de basura, con capacidad para 30 litros cada una, ideales. Comprad todos los paquetes que podáis. Y pagad al contado, luego lleváis el recibo al tesorero. Ay, calla, que al tesorero lo tenemos en la cárcel...

Pobre Mariano. Menuda semana. El resto ya lo sabéis: se produjo la votación, los números bastaron y Mariano Rajoy ya no es presidente. Solo una persona ha tenido una semana peor que Mariano Rajoy: Vicente. Para los que no hayáis seguido ni Operación Triunfo, ni las redes sociales, ni estéis rodeados por fans de OT, os cuento: Vicente, era novio de Aitana (una de las favoritas de OT) y ha visto cómo su novia le ha dejado por otro chico del concurso (un tal Cepeda que aspira a ser el nuevo Antonio Orozco), Vicente se ha presentado al casting de la próxima edición de OT y no lo ha pasado. Pobre Vicente. Es un crío, su novia le deja por un aspirante a flamenquito coñazo, ella no para de triunfar y acaparar portadas, así que se encuentra con la cara de la moza everywhere y cuando quiere "perseguir su sueño" (que es lo que hacen todos los que se presentan a programas de talentos "perseguir su sueño" porque "la música es su vida") resulta que no le seleccionan. Estoy contigo, Vicente. Todos somos Vicente.

Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez en el Arahy?, ¿qué creéis que hizo Mariano en esas ocho horas?, ¿quién tuvo peor semana: Vicente o Mariano?

miércoles, 27 de enero de 2016

El síndrome del limón pocho


¿Hay algo más triste que llegar a casa, abrir la nevera y encontrar que dentro sólo hay un limón con moho y un yogur caducado?
 
La vida del soltero con poca maña para la cocina es descorazonadora. Ya no eres un universitario que puede sobrevivir a base de arroz con kétchup y pizza congelada porque tu metabolismo puede con eso y con seis cervezas y varios chupitos de Jaggermeister. Ya no. Tienes una edad.  La juventud es el tiempo transcurrido entre que tus padres no te dejan salir en Nochevieja y que tú no saldrías en Nochevieja ni aún que te pagaran. Cuando llegas a ese punto en el que el viernes noche es el momento perfecto para tragarte 4 capítulos seguidos de “Making a murderer” descubres que comer mal te da acidez. Acidez, tú, que has comido cosas que harían vomitar a una cabra. 

Llega un momento en que comer mal no es supervivencia, es decadencia.


Esa comida de soltero solitario y lamentable protagoniza la página Dimly Lit Meals For One. Una sucesión de sándwiches de pepino pocho y mostaza, pasta blanda con churretones marrones y salchichas con cosas de bote. Como cuando nieva fuera y tú estás en tu casa, calentita, viendo cómo los demás se resbalan y se caen... mirar esta página te reconcilia con tu vida riéndote de las desgracias ajenas: 



Pero sí hay algo más triste que la comida triste del blog de la comida triste. En Rusia es todavía peor, ¿porque es el país donde más vodka se consume por habitante?, ¿porque los cocineros trabajan hasta arriba de vodka? No lo sé, pero si un extraterrestre llega a la Tierra y  lo primero que ve es esto:



…decide exterminar nuestro planeta.  


Más sobre emplatados rusos de pesadilla, los restaurantes peor valorados de Trip Advisor y, sobre todo, comida tan fea que dan ganas de ponerse a régimen, aquí, en Glup Glup: 


Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿alguna vez habéis perpetrado un plato tan deprimente como los que hemos visto?, ¿cuáles fueron los peores atentados contra la gastronomía que habéis hecho en vuestra época de estudiantes?, ¿habéis estado en algún restaurante lleno de comentarios pésimos en Trip Advisor? Como siempre, podéis comentar aquí o en el artículo de Glup Glup.

lunes, 4 de mayo de 2015

Drama en el Trip Advisor

De los creadores de la burbuja inmobiliaria, la burbuja de las cervecerías La Sureña y la burbuja de las pizzas en porciones para llevar llega... la burbuja de los pastelitos.

Madrid está llena de cafeterías y pastelerías cuquis que han desterrado para siempre los croissants bañados en almíbar industrial y las palmeritas Codan duras como adoquines. Ahora los escaparates parecen obras de arte llenos de delicados macarons, exquisitos pasteles de fruta o tartas de zanahoria a las que dan ganas de pedir en matrimonio.

Los pasteles de Fonty están hechos con harina, huevo, azúcar, esencia de querubín y lágrimas de unicornio.

La competencia en el género de la gastronomía bonita es feroz y más cuando los clientes pueden opinar lo que les salga del toto en ese gran invento que es Trip Advisor. Ahora los restaurantes de tortilla congelada y paella recalentada de la Plaza Mayor no tienen escapatoria. No pueden confiar en engañar a los turistas que están de paso con la seguridad de que nunca más van a volver... porque esos turistas consultan el Trip Advisor y ya saben de qué restaurantes hay que huir como de la pólvora.

Para aquellos que usan internet sólo para consultar su correo y ya (que alguno habrá) os cuento que Trip Advisor es una página donde el usuario puede opinar y poner nota a hoteles, restaurantes, museos, atracciones varias... en definitiva a todo lo que uno hace cuando viaja (comer, beber, dormir, ver sitios interesantes). A más opiniones positivas más alto aparece el lugar en cuestión en el ránking y así el usuario que consulta la página puede decidir en qué hotel dormirá o en qué restaurante comerá basándose en las críticas ajenas. Para opinar uno simplemente tiene que darse de alta y elegir un nombre de usuario y una contraseña. ¿Y eso qué significa?, ¿que es todo súper democrático? ¡No! Que deja la puerta abierta para que la competencia te ponga a caldo.

Y así acaba desatándose el drama en Trip Advisor, con dueños obsesionados dispuestos a rebatir cualquier opinión adversa para defender así su privilegiada buena posición en el ranking de Trip Advisor.


Así está el dueño de Fonty, una pastelería muy cuqui de Retiro, obsesionado con Trip Advisor y contestando, personalmente, a todas las opiniones. Con las buenas gasta un par de líneas y muchos agradecimientos. Con las malas derrocha ingenio y mala baba.

El dueño de Fonty tiene una cruzada personal contra los clientes con niños pequeños, a los que pretenden cambiar de pañal ahí, en medio de las tartaletas y cuyos cochecitos no dejan pasar a los demás:

Cuando un cliente se queja porque considera que el menú del día es escaso, el dueño de Fonty (al que a estas alturas ya imaginamos tecleando con rabia, mientras masculla cosas ininteligibles para sí mismo) le suelta que es una pena que no le guste el menú y que vaya mejor a otros sitios como Alkalde donde se podrá tomar "un vaso de agua por 12 euros".

Cuando un cliente critica la mala educación de los camareros, el dueño de Fonty contesta que "la hostelería es un arte y no un servicio de guardería" y que vaya a "otras opciones, muy buenas, el McDonald's es la mejor para usted".

Cuando un cliente se queja por todo (un bollo chicloso, niños ruidosos, demasiada gente) nuestro hombre enfadado le dice "sentimos que el ruido te aturda, que haya tanto lío, tanta gente, tantos perros feos, tantos niños malos, sentimos que todo te haya realmente hecho sufrir tanto". 

En este debate que ni "Sálvame diario", también opinan antiguos trabajadores de Fonty, que se hacen pasar por otras personas para dar una mala crítica pero... ¡ja! eso no engaña al dueño, que los caza al vuelo y los acusa de preferir trabajar en negro en discotecas.


Y vosotros, ¿pensáis que el dueño de Fonty ha perdido el norte y un día de estos saldrá en las noticias por haber lanzado pastelitos contra una clienta y su bebé al que ha osado cambiar ahí en medio del salón?, ¿o simplemente es alguien que ama tanto lo que hace que se siente profundamente ofendido ante cualquier crítica?, ¿cuándo vamos a Fonty?