martes, 17 de abril de 2018

Truco infalible para leer más

¿Sois padres de niños pequeños y si no tenéis tiempo para ir al dentista o cortaros las uñas, como para tenerlo para leer?, ¿por culpa de Netflix vuestras noches son para las series y ya no para la lectura? Pues tengo una solución para vosotros: coger el cercanías. O el metro. Incluso el autobús, si podéis leer sin marearos (yo no puedo).

He vuelto a la vida del oficinista de pro, ficho de diez a diecinueve horas, llevo tupper para comer y mi oficina está tan lejos que solo llego vía cercanías. Gracias a los ratos que paso dentro del tren o esperando en las vías, estoy leyendo una barbaridad.

En el más puro estilo de los siles y noles de Gon (el que oculta tras el blog de Un brillo ensordecedor), aquí va un resumen de mis lecturas desde que soy una de esas personas que corre por los pasillos de Chamartín:

Carmen de Mairena, una biografía, de Carlota Juncosa

Cuando me regalaron este libro pensé: ¿un libro sobre Carmen de Mairena, seriously? Pero luego vi que la editorial era Blackie Books y supuse que no estaba ante una biografía chusquera a costa de un personaje icono de la cultura pop y de la caspa a la vez. "Carmen de Mairena" más que una biografía, tal y como afirma su título, es una novela gráfica y, si cuenta la historia personal de alguien, es la de la autora: Carlota Juncosa. Carlota y sus problemas para quedar con Carmen de Mairena, Carlota aguantando a la troupe de frikis, yonquis y locos de atar que rodean a Carmen, Carlota dibujando a Carmen de Mairena con y sin peluca. Cuesta un poco entrar en el cómic, pero cuando lo haces te contagia la compasión por la vida de este icono en horas bajas, que ni sabe precisar porqué empezó sus tratamientos de cambio de sexo y entiendes la fascinación de Juncosa por la ex prostituta, ex cantante y ex estrella de la televisión.

Nosotros, de David Nicholls
Otro regalo,  y otro caso de libro del que no sabía absolutamente nada. David Nicholls había escrito anteriormente un best seller titulado "One day", que se adaptó al cine en una película de la que (oh, sorpresa) tampoco había oído hablar.


Nicholls recuerda a otros autores como Nick Hornby o David Lodge, también ingleses y también muy de contar las miserias de gente normal y corriente mezclando humor y costumbrismo. En concreto, "Nosotros" cuenta el viaje por Europa de una pareja madura y su hijo de 18 años. Mientras recorren Florencia, París, Roma... el padre recuerda cómo conoció a su esposa, analiza su historia de amor, la relación con su hijo y los motivos que han podido llevar a que su mujer quiera separarse de él. Uno de los sitios por los que el protagonista pasa en su periplo europeo es Madrid, y describe la ciudad tal que así:
Un rincón de París sólo podía ser París, y lo mismo sucedía con Nueva York o Roma. Madrid era más difícil de catalogar. Los edificios que bordeaban las amplias avenidas eran una curiosa mezcla sin ton ni son de oficinas ochenteras, majestuosos palacios residenciales y estilosos edificios de apartamentos.

Así es Madrid: la ciudad sin ton ni son. Pero lo que me llegó a la patata fue la confesión de una turista danesa que viaja sola y que ese encuentra con el protagonista:
Creía que Italia me alegraría. Pensaba que me pasaría todo el día paseando por pequeñas calles medievales, que por las noches me sentaría en un pequeño restaurante con un libro y tomaría una modesta cena con un vaso de vino antes de irme a la cama. En mi cabeza todo parecía ideal. Pero, por lo general, suelen colocarme en la mesa más cercana a los cuartos de baño, los camareros no dejan de preguntarme si estoy esperando a alguien y, constantemente, me sorprendo a mí misma simulando esta sonrisa relajada para hacerle saber a todo el mundo que estoy bien. 

Lo mismito me pasó a mí cuando estuve en Florencia (¡cómo!, ¿no he comentado que he estado en Florencia?).

Tiempos de swing, Zadie Smith
Este libro es una maravilla. Y punto.
Dos chicas mulatas se conocen en la escuela de su barriada de Londres. Sólo tienen en común origen mestizo y su pasión por el baile. La protagonista es de carácter observador e influenciable y cuenta con una familia pobre pero que la adora, mientras que su amiga Tracey tiene un talento arrollador para la danza y una madre soltera que está como una maraca, además es coqueta, imprevisible y una pequeña cabrona

Me obsesioné con la famosa teoría de Katharine Hepburn sobre Fred y Ginger: "Él le da clase, ella le da sensualidad." ¿Sería una regla general? ¿Acaso todas las amistades, todas las relaciones entrañan ese intercambio discreto y misterioso de cualidades, ese intercambio de poder? ¿Se prolongaba también a los pueblos y las naciones o era algo que sucedía sólo entre individuos? ¿Qué le daba mi padre a mi madre, y viceversa? ¿Qué nos dábamos el señor Booth y yo? ¿Qué le daba yo a Tracey? ¿Qué me daba ella a mí?

"Tiempos de swing" es un novelón que recorre toda la vida de la protagonista, siempre con el baile y la música como hilo conductor: desde su infancia hasta su edad adulta, desde Londres hasta África. Hasta allí viaja la narradora cuando trabaja como asistente personal de una estrella del pop para comenzar un proyecto humanitario lleno de buenas intenciones y mucha frivolidad:  Algo ha cambiado. "¡No seré el mismo después de ver lo que he visto!" Pero al cabo de unos días volvió a ser exactamente el mismo, igual que todos: dejábamos correr el agua del grifo, abandonábamos las botellas de plástico después de unos pocos tragos, nos comprábamos unos vaqueros que costaban lo mismo que gana un maestro de escuela en un año entero.


Podría hablaros de la complejidad de los personajes de "Tiempos de swing", de cómo nunca sabes qué va a pasar en la siguiente página, de cómo Zadie Smith es capaz de contar el día a día de la asistente número uno (hay asistente dos y asistente tres) de una super estrella del pop, pero también el día a día de una aldea africana... Pero es que, además, Zadie Smith es así de sofisticada y guapérrima.

Tres días y una vida, Pierre Lemaitre
¿Sabéis esos libros donde el protagonista te cae tan mal pero tan requetemal, que te acaba cayendo mal hasta el autor? Pues eso mismo me ha pasado con "Tres días y una vida".

Devoré "El vestido de novia" y me gustó bastante "Nos vemos allí arriba", así que di por hecho que este libro de Pierre Lemaitre también iba a ser un sile... pero no.

Antoine, su protagonista, comete un error cuando tiene doce años y mata a otro niño de seis. Por supuesto, no confiesa (o nos habríamos quedado sin libro) y la novela relata la historia de su vida: cómo oculta el cadáver, cómo teme cada avance de la investigación, cómo ve al resto de habitantes del pequeño pueblo donde vive, cómo planea huir lejos cuando llega a la edad adulta... Antoine mira por encima del hombro a sus vecinos, a quienes considera provincianos porque, como todo el mundo sabe, ser un asesino es mucho mejor que ser un paleto. Además, todas las mujeres del libro se reducen al estereotipo de madre o tía buena: por un lado tenemos a la sacrificada madre de Antoine, por otro a las jóvenes que le ponen cachondo, cuyos físicos turgentes por supuesto Lemaitre describe con todo lujo de detalles. El libro, como todos los del autor, es muy entretenido, eso se lo concedo. Pero su trama de tv movie de mediodía y esos personajes tan mezquinos me dejaron fría. Helada. Congelada.

Y vosotros, ¿habéis leído alguna de estas novelas?, ¿sois lectores de transporte público como moi?, ¿o sois más de libro antes de dormir o mientras estáis sentados en la taza del wáter?

6 comentarios:

Sorokin dijo...

Qué suerte, poder viajar en un cercanías y leer. Yo en el metro y en el autobús, me duermo. Sobre todo cuando voy a una parada de fin de trayecto. Mis sentidos se relajan, y hala, a dormir. De los libros que cuentas, solo he leído el de Lemaitre del que, por cierto hablo en el último capítulo del blog. Y ya aviso que no es un libro para personas sensibles. Pero si te gustó "nos vemos allá arriba", léete la continuación. De todas maneras, en los libros de Pierre Lemaitre, siempre hay muertos, no faltaría más

Juli Gan dijo...

Uala! Devoras libros. No suelo coger el cercanías porque vivo en una "ciudad pequeña de mierda" y tardo al curro más o menos lo mismo si voy en coche o si voy "a pata" por eso de los semáforos y tener que aparcar, peeero trabajo en una mesa con ordenador y oculto debajo del mostrador, ahora mismico, un coña...digo libro de Paul Preston sobre los reporteros guiris en la spanish civil war que se llama "Idealistas bajo las balas" (No es tan coñazo, que soy una exagerada). Pero como del PC no se nota nada, cuando nadie me ve, me pongo mucha literatura rusa, no sé por qué. Que si Anna Karenina, que quizá no es para leerse en el tren, ejem, ejem, los hermanos Karamazov, crimen y castigo... No sé, me he amoldado a leer las vicisitudes de los torturados personajes rusos del XIX. Pero, shhh, no se lo digas a nadie, no sea que mis jefes se enteren y me crujan. Jaaajaja.

Uno dijo...

Siempre os quejais pero yo me voy a ir de este mundo sin conocer el ambientazo de las cercanías. ¡Cuántas historias en el cine y en la literatura nacen en esos trenes que llevan a la gente de las afueras a trabajar al centro de la ciudad! Me parece tan excitante que no se si podría concentrarme en la lectura.
La taza del wáter tampoco está mal pero te digo una cosa: como mucho un capítulo que es fatal para las hemorroides.
PD: me quedo con la del niño asesino.

Mr. Cal dijo...

Mi amiga Paca que tiene un súper curro y un súper cochazo, decidió un buen día dejarlo aparcado en el garaje y coger el tren de cercanías para ir trabajar por los ratos de lectura... Yo utilicé cercanías durante años, pero con el murmullo incluso gritos de la gente me era imposible concentrarme en la lectura y optaba por escuchar música... Y lo de las series, cuánto daño están haciendo, yo el primero que he sustituido la lectura nocturna por ver capítulos y no me gusta nada, pero soy tan débil...

Esti dijo...

Sorokin, ¿eres de esos que se duermen en el metro y se despiertan mágicamente en su parada? Te admiro.

Juli, ocultas los libros en tu trabajo como si te estuvieras leyendo "La cocina del anarquista"!!!

Uno, el cercanías no es el Orient Express, que te quede claro. Es más moderno y más limpito que el metro... pero poco más.

Cal, yo es que viví en Sol y ahora comparto oficina con chorrocientas personas, así que las voces de fondo casi ni las noto. A no ser que sean mis vecinos. A mis vecinos los noto mucho. Igual ya es manía personal...

el convincente gon dijo...

Me alegra que me tengas presente (el corrector del móvil me ha ofrecido escribir "presente" con el icono del regalo/cajita con lazo, qué cosas).

Creo que la tuya es la primera crítica positiva que leo del libro Carmen de Mairena. A mucha gente le parece irrespetuoso con el personaje.

La adaptación al cine de "One Day" no está nada mal. El protagonista masculino hace un papelón.

Me has picado la curiosidad con el de Zadie Smith. No he leído nada suyo por culpa de una crítica en la que citaban párrafos un tanto insulsos de una de sus novelas.

El transporte público es un buen lugar para estudiar los hábitos lectores de la gente. Por ejemplo, hace cuatro años en el metro se veían libros electrónicos a tutiplén, no menos de tres por vagón. Ahora hay muchísimos menos. Así que yo ya no me trago que el libro en papel esté amenazado.