jueves, 17 de mayo de 2012

La decadencia de Occidente


A veces una está cultivando su lado frívolo tan ricamente cuando algo le sacude y le cabrea. Suele pasar ojeando el Hola. Estás tú tan a gusto criticando la casa total look en blanco de Celine Dion, pasas una página y te encuentras con el especial de 11 páginas de Carmen Martínez Bordiú y su hija en Dubai y te sale tu Pepito Grillo particular indignado con la nietísima, con los viajes pagados gentileza Hola (y los que compramos el Hola), y con la exaltación del lujo más hortera.

Ayer me pasó visitando el Trendencias, cuando vi esta entrada sobre los visitantes ilustres al desfile de Chanel en París. Una colección de gente que, como Carmen Martínez Bordiú, no se merecen el lugar que ocupan.

Por ejemplo: Alice Dellal, una niña bien cuyo mérito principal para acaparar portadas, campañas de publicidad e invitaciones a eventos es haberse rapado media cabeza. Y demuestra el axioma por el que toda moda tirada, con el suficiente tiempo, acaba en las pasarelas: pasó con el palestino de la kale borroka, con los rotos de punky, con los pantalones ceñidos de los heavies, y ahora con el rapado de chica okupa. En tres meses se ponen de moda los pantalones hippies de mercadillo del típico perroflauta.

Al grupo de gente cuyos méritos se reducen a un corte de pelo se suman los que sí han hecho méritos, pero por el camino se han quedado un poco p'allá.  Karl Lagerfeld, a base de tanto roce con las modelos, se ha contagiado. 

Ahora es un ex gordo que, como Saulo, se ha caído del caballo, ha visto la luz, y se ha convertido en defensor acérrimo de la delgadez. Ha sufrido lo que se puede llamar un Mercedes Milá, ex fumadora reconvertida en talibán del antitabaquismo.

Tanta tontería, además de atraerme con una mezcla de morbo, repulsión y risa a partes iguales, me recuerda a esta maravilla del cine y la literatura: “Las amistades peligrosas”. Si nos olvidamos de su historia principal; el triángulo entre la Marquesa de Merteuil, el vizconde de Valmont y Madame de Tourvel, “Las amistades peligrosas” habla de algo más, detrás del juego de seducción, poder y mala baba entre los personajes, se habla de una sociedad. La del Antiguo Régimen previa a la Revolución Francesa, con unos pocos aristócratas que vivían de las rentas y, por hacer algo, se dedican a intrigar, putearse y desvirgar a jovencitas así a lo loco. En el siglo XXI, las nuevas aristócratas son las it girls.

Se dijo del siglo XVIII que cuando los peinados crecían, caían los gobiernos:

Ahora no se llevan las pelucas, pero sí los tocados:

Si es cierto eso de que la moda es un termómetro de la sociedad, la tendencia de los tocados significa que a nuestra sociedad, como a la del Antiguo Régimen, le quedan cuatro telediarios.

La mayoría no lo sabemos, porque no lo catamos, pero vivimos en una sociedad decadente, hastiada, derrochona y frívola, similar a la de la Marquesa de Merteuil. Es el mundo de las casas del Hola, los front rows de los desfiles, los edificios de Calatrava que siempre cuestan mucho más de lo presupuestado, Marina D'Or, ciudad de vacaciones o las islas artificiales y los rascacielos de Dubai.
¿Dubai? No, Marina D'Or.

Y la verdad, no me parece tan mal que le quede poco tiempo a ese mundo. Que esto suena muy antisistema y ya se sabe que antisistema es lo peor que te pueden llamar, pero ¿tan terrible es plantearse que hay cosas que deben cambiar de raíz? Y ya no hablo sólo de una ley de transparencia operativa, de una ley electoral más representativa o de una Unión Europea eficaz. Que yo de todo eso sólo entiendo algún artículo muy de vez en cuando, y ya. Hablo de algo de puro sentido común, ¿por qué la economía tiene que crecer siempre?, ¿por qué los hijos deben vivir mejor que sus padres?, ¿por qué se supone que debes tener un mejor coche a los 40 que a los 30?, ¿por qué esta obsesión por comprar más cuando la tecnología hace mucho que ha creado bombillas y medias irrompibles? Los propios economistas dicen que todo son rachas y que para crecer también hay que pasar crisis.  A largo plazo el crecimiento global es totalmente insostenible, nos cargamos los recursos, generamos demasiada basura e implica traumáticas crisis. Pues paremos un poco. Echemos el freno.


¿Marina D’Or? No, Dubai.

Y vosotros, ¿qué pensáis?, ¿vamos a acabar en una sociedad apocalíptica a lo Mad Max?, ¿esto sólo es una mala racha y en unos años en vez burbuja inmobiliaria habrá burbuja de smartphones?, ¿como dice Ana Botella, el 15M se ha desinflado?, ¿como dice Krugman, habrá corralito en España?

5 comentarios:

Andrea dijo...

¿En serio las fotos son de Dubai y de Marina D'Or? Para mí que la decadencia de occidente es Benidom, con ese skyline que se ve desde la carretera. Y esos famosos que llenan el lugar, como Belén Esteban en trikini mientras dice "Andrea, coño, cómete el pollo".

loquemeahorro dijo...

Hay una escena muy buena, al principio de "Las amistades..." (la película de S. Frears), cuando se ve cómo varios criados visten/peinan/maquillan a los protagonistas.

Y se ve cómo los nobles en cuestión, no hacen nada de nada, son como muñecos en sus manos, incapaces de mover un solo músculo.

Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Respecto a tu pregunta: La verdad, la verdad, la verdad, creo que es solo una fase.

Pero la verdad, la verdad, la verdad, pensaba que era totalmente imposible que la Botella fuera alcaldesa.

laesti dijo...

Andrea, confiesa, ¿cuántas veces te han dicho a ti que te comieras el pollo, coño, sólo por llamarte como la guapisísísíma hija de la Esteban?

Loque, piensa que al menos Botella conseguirá lo que parecía imposible, que por fin el PP pierda la mayoría absoluta en Madrid.

Claudia Hernández dijo...

Laesti, me gusta tu capacidad de conectar algo tan frívolo y profundo a la vez… por eso soy una seguidora impenitente de tu blog.
Yo no sé si es exactamente la decadencia de occidente, pero si de la UE…
Lagerfeld, aunque ha bajado kilos, la verdad es que se ha convertido en una suerte de friki tipo Michael jackson… da cosica verlo, es como un teleñeco y hace declaraciones tan estúpidas que dan vergüenza ajena-
Para mí hay dos paraísos del horterismo: Miami y Dubai, he dicho.
Y muy de acuerdo contigo con el crecimiento ad infinitum de la economía, simplemente es insostenible e imposible.
Yo creo que todo se irá al garete… para muchos, otros se forrarán con esta crisis.
Saludos

laesti dijo...

Claudia, a Miami y Dubai también añadiría Marbella. Una amiga que vive allí ha acuñado el término "lujo marbellita", que es una mezcla entre telas con brillos, oro, un toque de mafia rusa y otro poco de rubio teñido.