martes, 25 de julio de 2017

La experiencia Paquita

Alguna vez (pocas, muy pocas) los guionistas nos enteramos de cuándo y donde va a celebrarse una fiesta fin de rodaje de la serie en la que trabajas. Y entonces vamos para arramplar con la barra libre y los canapés gratis (si los hay). En la última fiesta a la que acudí, fui con otra misión más: pillar a una actriz por banda y resolver una duda que me atormenta, me inquieta, me perturba, desde hace tiempo. ¿Por qué todas las actrices tienen tan buena piel?, ¿son actrices porque tienen buena piel o más bien como son actrices se la cuidan especialmente?, ¿qué viene antes: el huevo o la gallina? Una actriz me resolvió esa duda, confesó que ella siempre había tenido problemas de acné y que "Paquita le había salvado la vida".

¡Yo también quiero que me salve la vida Paquita!, grité en medio del bar. Estoy en esa edad en la que ya no toca tener granitos porque va a coincidir con las arrugas y mira, o lo uno o lo otro, pero no se puede tener lo peor de la adolescencia y de la madurez.

Pero... ¿quién es Paquita?

Me llamo Ors, Paquita Ors.

La señora de pelo imposible, edad indefinida, medias opacas y gusto barroco por el mármol y los dorados es Paquita Ors. No gasta nada en publicidad y, sin embargo, en cuanto preguntas por ahí o haces una búsqueda en google descubres que Paquita Ors es toda una institución. En esta entrevista cuyo contenido vale oro y sus fotos un Potosí, descubro que Paquita fue una mujer adelantada a su época, que estudia farmacia por imperativo familiar. Su intención era acabar la carrera y después hacer lo que le viniera en gana, pero... "cuando acabé la carrera, estúpida de mí, me casé y me fue fatal". A lo que Jerónimo, su hijo, también presente en la entrevista, responde: "Bueno, ¡estoy yo!". "Lo único bueno. Lo demás, todo mal". Paquita se divorcia en una época en que nadie lo hace y se dedica cuerpo y alma a su tienda de cosmética, donde venden productos que elaboran ellos mismos y donde también se atiende a los clientes individualmente, tras hacer un examen de su piel. La fórmula funciona tan bien que primero Paquita y luego su hijo se dedican a viajar por toda España: Zaragoza, Valencia, Madrid... de tienda en tienda, para diagnosticar personalmente a sus clientes.

Así que pedí cita, dispuesta a tener la piel de Emma Stone o de Cameron Díaz. Bueno, igual la de Cameron Díaz no. Primera fase en la experiencia Paquita: te dan cita para después de unos meses. Cuando pasa ese tiempo, y si no has tenido que cancelar o retrasar la cita, vas a la tienda. Está en pleno barrio de Salamanca, al lado de uno de esos hotelazos con portero que luce uniforme. Por fuera parece una tienda viejuna, de las de toda la vida... hasta que entras dentro. Detrás de las estanterías llenas de tarros, frascos y potingues varios descubres unas paredes pintadas de azul cielo y, en medio de ese azul cielo, angelotes, muchos angelotes.


Es una tienda peculiar, y no sólo por la decoración. Segunda fase de la experiencia Paquita: aunque vayas con cita, nunca esperas menos de una hora. Recomiendo llevarse un libro o hablar con el resto de personas que esperan pacientemente. Hay tiempo suficiente como para estudiarse un tema de una oposición o iniciar una amistad profunda de las que van a durar toda una vida.

Por fin, una de las minions de Paquita (por la tienda pululan una pléyade de mujeres jóvenes y perfectamente maquilladas) dice tu nombre y vas corriendo a donde te indican. Por fin llega la tercera fase: el diagnóstico. No te va a atender Paquita in person, sino su hijo, el heredero del imperio Ors. Él:

En casa tengo la mitad de todos esos tarros.

Jerónimo y su pajarita te atienden con una educación muy Downton Abbey. Te estrecha la mano, te sonríe, te pregunta que a qué te dedicas, te mira el cutis, las manos y las uñas. Luego te dice frases lapidarias del tipo de "tu piel se ha rendido", "no te toques los granos", "no comas embutido ni comida rápida" y tú asientes a todo porque te lo está diciendo un señor mayor con bata y pajarita, y eso imprime autoridad a cualquiera. Al lado de Jerónimo,  una de las minions toma nota de todo. En mi primera visita a Paquita salí con cinco frascos con letras estilo apple chancery y tapas doradas, más unas vitaminas, más la chuleta con las instrucciones de cuándo y cómo aplicarse cada crema escrita con la primorosa letra de una de las minions. El precio de los productos individualmente es  económico, lo malo es que te llevas media tienda...

La siguiente fase en la experiencia Paquita es la más complicada: aplicarse tres potingues por la mañana y otros tantos por la noche antes de dormir. Yo, que no soy constante ni siquiera para lavarme los dientes, me he disciplinado. Hay que rentabilizar la pasta gansa invertida en la tienda de los angelotes.

En las sucesivas visitas, Jerónimo y su pajarita te hacen un seguimiento y, por supuesto, te venden un par de productos más. En la última cita, y después de esperar la hora de rigor, Jerónimo (y su pajarita, de tres veces que he ido la llevaba las tres) me dijo que mi piel ya está casi curada, aunque tengo el hierro bajo y debería comer más carne y me ha emplazado a que vuelva después del verano.

Y, la pregunta del millón: ¿funciona? Yo no soy objetiva, me veo la cara todos los días y no noto gran cosa. Además, y como los miembros de una secta, ya he perdido la objetividad, estoy demasiado fascinada por la experiencia Paquita que ya no sé qué pensar. Pero todo el mundo me dice que sí, que notan que tengo la piel mejor, ¿me dirán la verdad o sólo me lo dicen para que no llore por el dinero invertido en los Ors?

Y vosotros, ¿conocíais a Paquita?, ¿o alguna otra tienda mítica de toda la vida cuya leyenda no necesite ni publicidad?




6 comentarios:

Juli Gan dijo...

Mola Paquita. Parece un personaje barroco de Almodóvar. Concretamente es Julieta Serrano en "mujeres al borde..." A ver si funciona lo de tu piel de melocotón. A ver si los potingues de Paquita son eficaces contra el acné premenstrual, por poner un ejemplo muy de dentro. Jaaajaja.

Esti dijo...

Paquita es muy Julieta Serrano, definitivamente. Aunque también te digo que está mayor y va en silla de ruedas. A mí también me salían granitos premenstruales y me siguen saliendo pero... se me van enseguida. Digo yo que será por Paquita's.

el convincente gon dijo...

Yo pensaba que las actrices suelen tener buena piel por dos motivos principales:

1. Porque uno tiene que estar muy seguro de su cutis para que no le importe que le hagan un primer plano a veinte centímetros de la cara que luego se va a proyectar en una pantalla gigante. Es decir, la gente poco contenta con su piel tiende a descartar la profesión de actor.

2. Porque a las actrices con mal cutis les cuesta el doble conseguir papeles. Es decir, a las actrices con mala piel se les dan menos oportunidades de ejercer la profesión.

Lo de que tú no notes mucho el efecto Paquita me hace desconfiar un poco. Si el cambio fuese espectacular digo yo que lo notarías...

Y lo de que todavía no se haya encontrado una cura eficaz, definitiva y poco agresiva contra el acné es tremendo. Es sabido que la Dermatología tiene de ciencia lo que Rajoy de elocuente pero, aun así, resulta sospechoso. ¿Les interesamos más a las farmacéuticas y a las empresas de cosmética llenos de granos? ¿El acné es un problema de pobres y, por tanto, de poco interés para la gente rica (y sin granos) que domina el mundo?

Uno dijo...

Muchas gracias por llenar ese gran vacío en mi formación que es (era) Paquita Ors de quién a penas tenía lejanas referencias. No puedo deslumbrarte con un descubrimiento similar como me gustaría. Los Alvarez Gómez de los perfumes podría mencionar, fíjate tu.
¿Vale la sevillana Inés Rosales y sus tortas de aceite? Ya,...tampoco. Me rindo.
Por último ¿lo de Paquita es unisex?

loquemeahorro dijo...

No recordaba su nombre, pero cuando he visto la foto, me he acordado de que una vez vi a Paquita, su local con frascos y a su ínclito hijo en un reportaje en televisión en plan "Negocios curiosos de Madrid".

Y sí que me pareció un planeta aparte y pensé que yo también quería ir a ese mundo extraño y cruzar el espejo para encontrarme con alguna fiesta de no-cumpleaños.

A mí seguro que también me dicen que mi piel se ha rendido y que está en un hospital de esos que había en el 18 que atendían enfermeras-monjas con grandes tocas de alas...

Esti dijo...

Gon, por supuesto que interesamos más con granos y con celulitis, así siempre habrá una crema nueva que asegure que, esta vez sí, nos va a curar. Me apuesto lo que quieras a que de aquí a 100 años estamos colonizando Marte, pero seguimos teniendo estrías.

Uno, Paquita es unisex, doy fe, que se ve algún que otro hombre esperando pacientemente su turno. Anda, ve, y haz unas fotos como se merecen a sus angelotes del techo.

Loque, es lo que tiene Paquita, que si la vez una vez, no la olvidas. Cómo olvidar esa peluca... digo, peinado.