miércoles, 29 de noviembre de 2017

Gente molona V: Tesa Arranz

Me muero de ganas porque se acerque un platillo volante a mi ventana y salgan sus tripulantes y me lleven con ellos. Adoro a los extraterrestres.

Quizá penséis que esto lo ha dicho el adorable Jack, el futuro guardián de la galaxia. Pero no. Lo ha dicho Teresa Arranz, una mujer de casi sesenta años, pintora con una fijación por los extraterrestres, sus musos a los que dedica casi toda su obra.

Pero Teresa Arranz no es famosa por su trabajo pictórico. De hecho, sus cuadros no están a la venta. Para recordar quién es ella hay que acortarle el nombre y quitarle el apellido. Es Tesa, la de los Zombies. Los que recordéis al grupo también recordaréis que sólo sacaron dos discos, su líder, Bernardo Bonezzi, dejó la banda y se dedicó a otros menesteres. Muchos lo seguirán recordando por su carrera como compositor de bandas sonoras, desde las primeras películas de Almodóvar, Urbizu y Díaz Yanes hasta la sintonía de... ¡Farmacia de guardia!

Tesa no era compositora como Bonezzi. Cantaba lo justito. Y bailar... bueno, bailaba así:


La próxima vez que oigáis hablar del baile de San Vito ésta es la imagen que se os vendrá a la mente.

Tesa no hacía nada en concreto, pero llamaba la atención. Era todo un personaje y, sin saberlo, la esencia de eso que ahora llamamos la movida pero que ella vivió como una etapa más de su vida a la que se entregó en cuerpo y alma porque en el instituto se aburría mucho. Así que un buen día cuando Tesa aún estaba en COU, se va con su amiga Edurne a conocer al grupo de amigos de su primo, entre ellos se encuentra Miguel Ordóñez, futuro miembro de Los Zombies, todos van al Rastro y:

a lo tonto terminamos en su casa haciendo un ménage à trois Edurne, Miguel y yo.

Mientras vosotros, insípidos mortales, cuando vais al Rastro lo más extremo que os puede pasar es que a lo tonto acabéis yendo de cañas y a lo tonto lleguéis a vuestras casas borrachos cuando solo son las cinco de la tarde, Tesa, a lo tonto, acaba haciendo un ménage à trois.

De la mano de Miguel Ordóñez, Tesa y su amiga entran en el círculo de la movida, conocen a Will More (protagonista de "Arrebato"), al pintor Ceesepe... y a Bernardo Bonezzi, que las ve bailando en una discoteca y las invita a unirse a Los Zombies como go-gós. Ellas, por supuesto, dicen que sí.

Nosotros, desde la comodidad del 2017, sabemos que la cosa iba a acabar mal más pronto que tarde. Y, efectivamente, Edurne, la amiga de Tesa, se enamora de un tal Kiwo, yonqui que la arrastra hacia la heroína. En los ensayos de Los Zombies, Edurne se dedica a vomitar por las esquinas y la echan del grupo. Tesa se queda sola, lo da todo en los conciertos y también en el día a día:

Total, que acabé siendo imprescindible en el grupo sin hacer nada; bueno, sí, haciendo el gilipollas. Me movía en los conciertos sinuosa, ponía caras, agitaba los brazos, mucho glamour de pega. Lo que sí es verdad es que Bernardo, cuando componía una canción, me pedía opinión y yo le decía que era divina, aunque no me gustara nada. Y eso a él le subía la tensión, era muy inseguro, y si no le decía que el tema era divino se venía abajo.

 Bernardo Bonezzi y Tesa Arranz, jovencísimos, monísimos.

Logran fichar con una discográfica importante y su sencillo "Groenlandia" es todo un éxito. Pero en esa época las discográficas reparten muy poco de los beneficios y Tesa nunca llega a disfrutar realmente de ingresos importantes. De hecho, sigue viviendo con sus padres, deja la carrera de Derecho y se dedica a divertirse a fondo. A las anfetaminas que ya consumía en su adolescencia se suma absolutamente todo lo demás: cocaína, heroína... Conoce a Almodóvar, a Carlos Berlanga, a Fabio MacNamara, a Ana Curra, a Alaska, a Paloma Chamorro. Tesa lo prueba todo y los conoce a todos:

Almodóvar, siempre a la sombra artística de Fabio, hasta que se cansó de él. ¡Lo que ha chupado de Fabio ese hombre! (...) Y fue Fabio quien le dio todo, Fabio inspiraba a una mosca muerta, lo tenía y lo tiene todo. Me iría con él ahora mismo a un monte desierto.

Tesa conoce a toda la movida y a parte de ella la conoce también en el sentido bíblico. Entre flirteos, noviazgos, ménages à trois y rollos de una noche con músicos varios (incluidos un miembro de The Clash) mi favorito es éste con los hermanos Cano, sí, los de Mecano:

El asunto con los hermanos Cano fue la monda, ay, la que se lió. Le gustaba al pequeñito de los Mecano, a Nacho, y a mí me parecía horroroso y me propuse joderle un poco porque me caía muy gordo. Total, que me lo llevé por ahí y acabamos en la cama y a la medianoche le dije: “Tío, no me das la talla, vete a tu casa”, y lo largué así. Y llamó al hermano, indignado y lloriqueando, diciéndole que le había echado de casa, vamos, era para abofetearlo, y al rato llegó el hermano y se lo llevó.

A estas alturas todos os estaréis imaginando que la energía y la inconsciencia de Tesa no podían ser producto sólo de la politoxicomanía. Y tenéis razón. A los 21 años se come todos los tripis que le trae un amigo de Amsterdam y entra en una fase maníaca que le hace plantearse que a lo mejor sufre la misma bipolaridad que habían sufrido su padre y su abuelo (¿no lo habías sospechado antes, Tesa, reina?). Tesa desaparece de la escena de la movida, pasa por momentos de euforia y otros de depresión y entre subidas y bajadas a los 27 años tiene una revelación mística. Sí, habéis leído bien: mística.

Llegué a un estado especial siguiendo la vida de Santa Teresita de Jesús, haciendo su mismo camino, siguiendo su ascetismo, sus lecciones de humildad, para que sea Dios el que te levante, renunciando a uno mismo, al puto ego. Tú no eres nada y Él lo es todo. Llegué a no ser nada y me absorbió el todo y ahí sentí una llaga de amor que me penetró en el alma a palo seco, sin tomar ninguna droga, y el corazón me ardía. 

En esos mismos años, no sé muy bien si antes o después del momento místico (es probable que Tesa tampoco lo sepa), se enamora de Eduardo, un hombre tan desequilibrado que, en comparación, Tesa parece una balsa de aceite. Eduardo forma parte de una secta que Tesa se toma a pitorreo y cuando cuatro gallinas de la granja de la secta se mueren, Eduardo culpa a su novia por sus "malas vibraciones". Tesa se marcha y no vuelve a ver a Eduardo aunque está convencida de que se ha quedado embarazada de él. Cuando llega a Madrid queda con un amigo, Jorge, de profesión estadístico, se enrolla con él y, nueve meses más tarde, tiene a su hijo a quien le cuenta que tiene dos padres:

Yo sentí que me había quedado embarazada después de follar con el estadístico, con lo cual mi hijo es producto del empujón que dio el semen del segundo hombre, Jorge, al semen del pirado de Eduardo. El caso es que el niño salió divino y ahora tiene 25 años muy salados, es sociólogo, politólogo y toca muy bien la guitarra.

Tesa consigue dejar las drogas y encauza toda esa energía desatada en pintar cuadros de extraterrestres (quinientos) y en escribir poesías, novelas, ensayos... o lo que surja. Y sigue buscando el amor. De hecho, apareció en First Dates buscándolo sin mucho éxito.


Sólo espero que los redactores del programa se hayan fijado en ella y le haya ofrecido un formato adecuado: un reality. Yo, al menos, me muero por ver cómo pasa la Navidad Tesa junto a su familia y a su hijo el politólogo con dos padres.

Si queréis saber más sobre ella y esa época tan excesiva, casi tanto como la propia Tesa, leed esta semblanza de Germán Pose. No tiene desperdicio. 

Y vosotros, ¿conocíais la vida y peripecias de Tesa Arranz?, ¿la veríais en formato reality al estilo "Alaska y Mario" o más bien tipo "keeping up with the Kardashians"?

martes, 14 de noviembre de 2017

Querida NASA

Tienes nueve años. Te llamas Jack. Te gustan los videojuegos y las películas de ciencia ficción. Si un adulto te pregunta que qué quieres ser de mayor, respondes que astronauta. Así que cuando te enteras de que la NASA busca personal para proteger a la Tierra de contaminación alienígena te dices: "tate, esto es para mí". Así que coges y escribes una carta a la NASA solicitando el empleo:

Puede que tenga nueve años pero creo que soy el adecuado para el trabajo porque mi hermana dice que soy un extraterrestre.

¿Qué es más adorable: encabezar una carta diciendo "querida NASA" o empezar con una letra grande y clara y darte cuenta de que ya no te cabe todo lo que ibas a poner y acabar apretujando las letras o firmar como "guardián de la galaxia"?

Jack ignora que el trabajo no es tan emocionante como podría parecer. En realidad consiste en viajar a las sedes espaciales de la NASA y cerciorarse de que todo está limpio como la patena para evitar contaminación. Protegernos de los alienígenas, sí... pero de los gérmenes alienígenas. Los señores de la NASA podrían haber hecho como los departamentos de recursos humanos de cualquier gran empresa cuando les llegan demasiadas solicitudes de trabajo: no contestar. Pero optaron por esto:

Estudia duro Jack y cuando tengas 25 años y un doctorado en astronomía, nos llamas.

Ojalá dentro de unos años nos enteremos de que el guardián de la galaxia, el que nos protege de los microbios extraterrestres, es Jack Davis. Estaremos en buenas manos.

Pero si, como yo, sois de letras puras, y ver la serie "Cosmos" entera ya os dejó las neuronas temblando, quizá una carrera en el mundo de la astronomía no sea lo más adecuado. Mucho mejor dedicarse a algo sencillo y hermoso:



Sí, hay un oficio que consiste en acariciar a crías de oso panda. Y no sólo eso... es que además te pagan a ti por hacerlo, no al revés. Y pagan bastante bien. El único inconveniente es que hay que trasladarse a Sichuán, en China. Pero eso no importó a ninguno de los cien mil candidatos que se presentaron.

Ah, ¿que eres un ser insensible que no segrega serotonina como un descosido en cuanto ve a un cachorro de oso panda?, ¿qué eres, un alienígena de los que nos quiere proteger la NASA? Quizá, entonces, prefieras otro tipo de trabajo. Por ejemplo, dedicarte profesionalmente a ver mundo. Viajas, grabas unos simpáticos videos contando tu experiencia, lo subes a internet y a vivir. La mala noticia es que alguien ya ha tenido la idea y ya se está forrando con ello. Se llama Alan, es mexicano y casi tan encantador como un osezno panda:


Amanesió nubladón, pero bien poco que nos importa, Alan, porque tú eres el sol de México, no más.

Alan, llévame contigo, háblame con ese acento tan chévere, repartámonos los dividendos que deben darte los millones de visitas que tienen cada uno de tus videos... ¡Cómo!, ¿que tampoco os convence Alan?, ¿es demasiado joven?, ¿demasiado mayor?, ¿o sois de esas extrañas gentes que detestan viajar porque en el extranjero comen cosas distintas y hablan distinto e incluso tienen una moneda distinta? De verdad qué quisquillosos que sois. Probemos con éste último empleo perfecto por el que cualquiera mataría. Pero antes, una pequeña introducción. Mi amiga O. comparte piso con una colección de extranjeros con quienes podría protagonizar un anuncio de Benetton, a saber: una griega, una argentina, una japonesa... Pues bien F., la griega, tiene una prima que vive en una islita y que ha estudiado un módulo de maquillaje (tranquilos, que ya llego al meollo del asunto, no os impacientéis). La prima de F. tuvo suerte y no sólo consiguió prácticas después de acabar los estudios, sino prácticas en una película de Hollywood que iba a rodarse en su isla. La película era "Snatch, cerdos y diamantes" y el trabajo de la prima de F. consistió en untar con aceite el torso de Brad Pitt durante cada día que duró el rodaje de la película.

Y vosotros: ¿cuál sería vuestro trabajo soñado?, ¿abrazapandas?, ¿untadora de aceite en el pecho de Brad Pitt?, ¿guardián de la galaxia?, ¿o viajero por el mundo junto a Alan?, ¡votad!

martes, 31 de octubre de 2017

Los incas, la miniserie

La semana próxima se estrena "Oro", la nueva película de Agustín Díaz Yanes basada en la expedición de Lope de Aguirre buscando El Dorado. El mismo episodio inspiró "Aguirre o la cólera de Dios" de Herzog, "El Dorado", de Saura, y un buen montón de novelas y hasta obras de teatro. La búsqueda de oro obsesionó a los conquistadores españoles, luego a los colonos ingleses que emigraron a Estados Unidos y, por lo visto, también a los productores de cine actuales. Y, sin embargo, la época de la conquista está repleta de episodios cinematográficos, fascinantes. Muchos contados en esta maravilla:

Seiscientas paginazas, aviso.

"La conquista de los incas", de John Hemming, lo podréis encontrar en bibliotecas porque... oh, desgracia, su edición en castellano está descatalogada. Aquí tenéis tres episodios que se merecen una super producción, en formato miniserie o en lo que surja.

El secuestro de Atahualpa

Francisco Pizarro se asocia con Hernando de Luque y Diego de Almagro para explorar las tierras de la costa oeste de Sudamérica. Pizarro encabeza una expedición de más de dos años por una tierra desconocida, comiendo poco o nada, sin antibióticos, sin automóviles, sin un techo bajo el que dormir. Ellos intuían que debía existir un imperio similar al azteca en la zona, ya que iban encontrándose con indígenas que lucían joyas de oro. Cuando llegan al Tahuantinsuyo (el imperio inca) deciden seguir las mismas tácticas que llevaron a Hernán Cortés a conquistar el imperio azteca, a saber: el ataque por sorpresa y el divide y vencerás.

Lo segundo es bien fácil, el imperio inca se encuentra en ese momento en plena guerra civil entre dos hermanos candidatos al trono: Atahualpa y Huáscar. Por el momento iba ganando el primero, el segundo se había replegado, pero seguía vivo. Organizan un encuentro en Cajamarca con Atahualpa. El inca, sin contacto alguno con los aztecas, y feliz después de su victoria contra Huáscar, estaba tan tranquilo, había oído hablar de esos hombres raros con barba, pero no le preocupaban lo más mínimo. Pizarro y los suyos, sin embargo, pasan la noche previa al encuentro muertos de miedo. Ellos sí saben que se enfrentan a un imperio, que están en tierra extranjera y que son menos.

Atahualpa entra en Cajamarca con un séquito de tres mil personas, exhibiendo su poder de monarca absoluto, representante del Dios Sol. A su encuentro salen el fraile Valverde y un intérprete, que traduce el requerimiento, un documento que los conquistadores estaban obligados a leer ante los indígenas para solicitarles su conversión. Hoy nos parecerá todo una excusa muy burda para quedarse con las tierras, el oro, la plata y esas cositas... pero era la justificación moral de la conquista y avalada por el Papa, ni más ni menos. Por supuesto, Atahualpa no entiende a qué viene aquello y cuando Valverde le ofrece una biblia, la arroja al suelo.

Pizarro y los suyos están escondidos en puntos estratégicos de la plaza de Cajamarca. Atacan por sorpresa, al grito de "¡Santiago!". Son muchos menos que el séquito del inca pero cuentan con armaduras, arcabuces y caballos. Matan a los acompañantes del inca y secuestran a Atahualpa, quien ofrece a cambio de su libertad un rescate en oro y plata. Pasan meses hasta que se reúne el rescate y, mientras tanto, Atahualpa se las apaña para dar órdenes a los suyos, a los que manda matar a Huáscar. Deja pasar así una oportunidad de reunir fuerzas incas para enfrentarse a los conquistadores, pero es que él siempre pensó que su enemigo era Huáscar. Estar secuestrado es aburrido y Atahualpa  aprende castellano, hace buenas migas con Hernando Pizarro y echa las horas muertas jugando al "taptana", un juego de mesa inca similar al ajedrez.

Por veinte soles, quince si regateas, te llevas a casa un ajedrez de incas contra conquistadores.

Llega el rescate y toca tomar una decisión: ¿qué hacer con Atahualpa? Son más los que prefieren eliminar al inca, entre ellos el propio fraile Valverde. Sin el inca no hay poder capaz de unificar a su pueblo (recordemos el "divide y vencerás") y así podrán elegir ellos como su sustituto a alguien de la familia real a quien poder manipular. Francisco Pizarro aprovecha la ausencia de su hermano Hernando, de viaje a España, para organizar un Consejo de Guerra contra Atahualpa, al que se acusa de idolatría, poligamia, incesto... Se le condena a muerte y se aplica el garrote. Supongo que en ese momento, antes de que le ahogaran, Atahualpa se dio cuenta de quién era el auténtico enemigo.

Episodio 2: Las 550 páginas de Bartolomé de Las Casas

La ejecución de Atahualpa fue todo un escándalo en la Corte. Una cosa era matar a los indios a lo loco, y otra cosa ejecutar a un "señor natural", es decir, a quien ostentaba el poder. Es el siglo XVI y nacer aristócrata siempre suponía un plus, fueras azteca, inca, inglés o de Barbate. Además, había un tipo que llevaba años dando la matraca con que había que tratar bien a los indios: Bartolomé de las Casas. Este sacerdote se había ordenado en la actual Santo Domingo y había visto de primera mano cómo los colonos explotaban como esclavos a los indígenas. Las Casas escaló puestos en la jerarquía, llegó a ser Obispo de Chiapas y sus ideas, apoyadas por la orden de los dominicos, llegaron a la Corte.

En 1550 Carlos V ordena que cese la conquista hasta que decidan si es justa o no y reúne en Valladolid a los representantes de las dos corrientes de pensamiento: Las Casas y Juan Ginés Sepúlveda. Es verano. Hace un calor de narices y Las Casas se presenta ahí con un tratado de (atención) 550 páginas, que lee en cinco días consecutivos. Venía a decir que todos los hombres del mundo tienen los mismos sentidos y deseos y que las razas de la Indias no eran naturalmente esclavas.

Sepúlveda, por su parte, defendía que la cultura española del siglo XVI era más evolucionada que la de los indígenas (que ni conocían la religión "verdadera", ni la escritura, ni la rueda) y que gracias a la conquista podían adquirir tanto la fe cristiana como sus avances en otras materias. Además, ciertas costumbres de los indios, como el incesto o el canibalismo (éste último no lo practicaban los incas, pero sí los aztecas y algunas tribus amazónicas) iban contra el derecho natural. Las Casas respondió que: "nosotros mismos, en nuestros antecesores, fuimos muy peores, así en la irracionalidad y confusa policía como en vicios y costumbres brutales por toda la redondez desta nuestra España". Vamos, un debate igualito a los de "Al rojo vivo".

Finalmente se concluyó que debían actualizarse las Leyes de Indias y se instauró un cargo, el de "protector de los indios". Por supuesto, la realidad de la vida en las Américas poco tenía que ver con los deseos de los estudiosos, pero todo este debate ocurrió muchos siglos antes de que ni siquiera existiera el concepto de los derechos humanos.

Episodio 3: Titu Cusi Yupanqui, el listo, versus Tupac Amaru, el breve

1560. Todo el Tahuantinsuyo está ocupado por los españoles, ¿todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles incas resiste al invasor. En Vilcabamba, en medio de la selva, está el inca Titu Cusi Yupanqui con algunos de los suyos. Tras algunos enfrentamientos, llega a un acuerdo con el virrey y deja que entren misioneros en sus dominios. En principio los trata bien y hasta se bautiza. Los misioneros piensan que han logrado su objetivo pero la realidad es que Titu Cusi está ganando tiempo, se ha bautizado para ganarse su confianza, pero sigue con sus prácticas polígamas y con unas eternas negociaciones diplomáticas gracias a las cuales consigue mantenerse en el poder y que los españoles no le ataquen. Hasta el día en que Titu Cusi muere de golpe, por culpa de una pulmonía. Su gente inmediatamente sospecha de los misioneros, a quienes acusan de envenenamiento, y los matan.

El nuevo virrey, Francisco Álvarez de Toledo, se entera de lo sucedido y decide que se acabaron las zarandajas diplomáticas, ordena la invasión de Vilcabamba y la captura del nuevo inca: Túpac Amaru. Éste huye junto a su hermana-esposa, a punto de dar a luz, y se internan en la selva. Finalmente son apresados y llevados a la ciudad de Cuzco.

Túpac, vestido de sport.

Túpac Amaru es juzgado por la muerte de los misioneros y declarado culpable. Se instala un patíbulo frente a la catedral, en la actual plaza de Armas de Cuzco. Toda la ciudad: indígenas, colonos, mestizos, esclavos... se echa a la calle. El prisionero baja por la calle principal, escoltado por los guardias, cuando se asoma a una ventana su hermana de padre, María Manrique Cusi Huárcay, que llevaba años viviendo en Cuzco. La aristócrata levanta la voz y dice: "¡A dónde vas, hermano, príncipe y rey único de los cuatro Suyos!". Túpac asciende al patíbulo y alza el brazo. Se hace el silencio en la plaza. Según el inca Garcilaso y otros cronistas, Túpac Amaru dice: "aquí estáis de los cuatro suyos, sabed aquí que soy cristiano y me han bautizado y quiero morir en la ley de Dios, y tengo que morir. Y todo lo que hasta aquí os hemos dicho yo y los incas mis antepasados, que adoráseis al Sol, Punchao y las huacas, ídolos, piedras, ríos, montes y vilcas, es mentira. Porque no hablaba, sino nosotros, porque es un pedazo de oro y no puede hablar". Otros cronistas, sin embargo, afirman que sus últimas palabras fueron: "lustre Pachacámac (dios creador inca), atestigua cómo mis enemigos derraman mi sangre". Llamadme mal pensada, pero me creo más la segunda opción, me da en la nariz que la primera era propaganda evangelizadora... De todas formas, cualquiera de las dos es un final que ríete tú de "Braveheart".

Entre las 600 páginas de "La conquista de los incas" hay más episodios. Hay una guerra civil entre los partidarios de Almagro y los de Pizarro que acaba con el asesinato de éste último; hay un inca, al príncipio títere de Pizarro, que acaba rebelándose y que responde al bonito nombre de Manco Inca; hay batallas sangrientas que acaban porque se aparece la Virgen María...

Y vosotros, ¿qué episodio de la conquista de los incas querríais ver en formato miniserie?


martes, 17 de octubre de 2017

Despacito, mojito, suave-suavecito

Hace unos meses mi amigo Antonio me pedía que escribiera en éste vuestro blog sobre la letra de una famosa canción del verano que seguro todos conocéis. Y, de repente, hete aquí que estamos en octubre y yo todavía no he publicado el post en cuestión. Así que, antes de que lleguen las lluvias y el frío (que digo yo que en algún momento llegarán), aquí va el artículo prometido.

Pensaréis que la famosa canción del verano de la que voy a hablar es "Despacito", por algo ha triunfado tanto, pero tanto, que he llegado a escucharla en versión orquesta de pueblo en las fiestas de Arequipa (Perú, que no sé si he comentado que yo he estado en Perú este verano). Si analizamos "Despacito" como analizábamos las poesías en las clases de lengua y literatura, descubrimos que usa varios tipos de rima: asonante y consonante. Lo segundo es fácil. Ya nos lo enseñó Gloria Fuertes con esas rimas míticas: "la vaca Paca se ha quedado flaca". Pero aún puede ser más fácil, para qué buscar palabras que acaben igual, usemos diminutivos, y listo:

Pasito a pasito, suave, suavecito 
Nos vamos pegando poquito a poquito
 
Para no abusar del recurso, también se puede rimar con gerundios:

Si te pido un beso, ven, dámelo 
Yo sé que estás pensándolo 
Llevo tiempo intentándolo 
Mami, esto es dando y dándolo

Arriesgando y a lo loco, en "despacito"  también le dan a la rima asonante:

Déjame sobrepasar tus zonas de peligro 
Hasta provocar tus gritos y que olvides tu apellido

"Despacito" está compuesta por (redoble de tambores) tres compositores, ¡tres! De ahí esa complejidad en la mezcla de rimas. Shakira, autora de grandes clásicos de la composición contemporánea como aquel "menos mal que mis pechos son pequeños y no los confundes con montañas", dedica una canción a su pareja, el futbolista Gerard Piqué, y escribe esto:

Mira que cosa bonita
Que boca más redondita
Me gusta esa barbita

Y luego sigue con:

Un mojito, dos mojitos
Mira que ojitos bonitos
Me quedo otro ratito

Por supuesto, no puede faltar el momento rima con gerundios y, si no cuadra bien con la música, unos oh-ohs, unos ah-ahs, y listo:

Lo único que estoy diciendo
Vayámonos conociendo
Es lo que está proponiendo, oh oh, oh oh
Nos vamos entusiasmando
Todo nos va resultando
Qué bien lo estamos pasando, oh oh, oh oh

Pero ninguna de estas dos canciones es la que mi amigo A. quería que analizara. Él estaba fascinado con "felices los cuatro" de un chaval que por lo visto es una auténtica celebridad en las Américas. Se llama Maluma:

Y siempre posa igual.

"Felices los cuatro" empieza como está mandado. Con mucho gerundio:

Apenas sale el sol y tú te vas corriendo
Sé que pensarás que esto me está doliendo
Yo no estoy pensando en lo que estás haciendo
Si somos algo y así nos queremos

Vemos que la canción trata el tema del que hablan toooodas las canciones latinas veraniegas: el amor. Amor sabrosón, amor sudoroso, amor canalla, que dé pie a que la gente perree en la oscuridad de la discoteca de turno:

Si conmigo te quedas
O con otro tú te vas
No me importa un carajo
Porque sé que volverás

En este caso, parece que la chica pasa un poco de Maluma, que ella está viendo a otro chico, y él se hace el duro, como todo buen solista latino. Ya veréis cómo al final de la canción ella vuelve a él porque los solistas latinos son como James Bond, siempre vencen.


Y si con otro pasas el rato
Vamo' a ser feliz, vamo' a ser feliz
Felices los cuatro

¿Cómo?, ¿qué ha dicho? No entiendo, ¿esto no era un triángulo?, ¿cuatro?, ¿por qué dice cuatro?

Y agrandamos el cuarto

Esto sí que es un giro. Que Maluma se estaba haciendo el duro porque él también estaba con otra y le dice a la chica que se junten todos: él y ella, y sus amantes respectivos, que será por metros cuadrados.

Y si con otro pasas el rato
Vamo' a ser feliz, vamo' a ser feliz
Felices los cuatro
Yo te acepto el trato

Esto sí que es una novedad, la canción del verano se ha renovado y ahora no canta al amor sino... ¡al poliamor!

Tatuado o sin tatuar. Afeitado o con barba de tres días. Rapado o con tupé... pero siempre con el dedito en la barbilla.

Y vosotros, ¿os consideráis capaces de componer una canción de éxito mundial a base de rimar con diminutivos y/o con gerundios?, ¿qué canción detestáis más: "despacito", "me enamoré" o "felices los cuatro"?, ¿por qué Maluma posa siempre igual? 

martes, 3 de octubre de 2017

Top five de culturas precolombinas

Hola, hola, hola...

En los tiempos de Spotify, ¿alguien sigue escuchando la radio musical? Yo no, desde luego. Pero en algún lugar perdido del hipocampo se me ha quedado para toda la eternidad la voz de Joaquín Luqui presentando el top de éxitos de los 40 principales mientras repite compulsivamente sus latiguillos "tú y yo lo sabíamos", "hola, hola, hola", "tres, dos o uno...". Con esa voz de fondo y la misma seriedad os presento un top five de los pueblos que habitaron el antiguo Perú. ¿Quién dijo que la historia es aburrida? Con la voz de Joaquín Luqui de fondo nada lo es.

Top 5. Los Incas.
¿Os pensabais que iban a ocupar el número uno? Pues no. Los incas no son para tanto. Después de pasar 21 días en Perú (porque yo he estado en Perú, que no sé si lo había dicho) y ver entre 15 y 28 terrazas construidas por los incas para cultivar papas acabas cogiéndoles un pelín de manía. Cuando me acabe "La conquista de los incas" de John Hemming (descatalogado, por cierto) y sus 600 páginazas haré un resumen simpático y dicharachero de la conquista del Tahuantinsuyo, es decir, del imperio inca. A modo de avance os puedo de decir que "Juego de tronos" es una reunión de gente dialogante y civilizada en comparación con la conquista. Secuestros, tortura, guerras civiles, batallas a tutiplén y oro, mucho oro.

Top 4. La cultura Chancay.
Lo primero que aprendes al llegar a Perú (además de que choclo es maíz y camote boniato) es que no tenemos ni idea de la compleja historia de Sudamérica. Los incas, esos que sí estudiábamos en el colegio, formaron su imperio en un tiempo relativamente corto. Aunque existían como pueblo desde el año 1200 la gran expansión vino con el inca Pachacutec. A partir de 1430 los incas fueron conquistando gran parte de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y algo de Argentina. Ahí es nada. Uno de los pueblos que sometieron eran los Chancay, que habitaron los alrededores de la actual Lima desde el año 1200 hasta 1470, cuando llegaron los incas a la zona. Los Chancay no tenía nada que hacer frente a ellos. ¿Porque estaban más organizados?, ¿porque eran grandes guerreros? No, porque los Chancay tenían los bracitos demasiado cortos, y así no se puede guerrear:

Cerámica hiperrealista que muestra a un típico hombre Chancay.

Top 3. Los Urus
Así que en 1530, cuando llegan Pizarro y compañía a Perú, el imperio inca estaba en plena expansión... pero no en su mejor momento. La guerra civil entre dos candidatos al trono, Atahualpa y Huascar, dividía a los incas. Además, los españoles contaban con superioridad militar gracias a los arcabuces y los caballos y una ayuda extra, invisible, que ninguno de los bandos supo identificar en su momento: el virus de la viruela. El virus que trajeron desde Europa diezmó la población india.

Menudo panorama. Algunos pueblos que tenían ganas a los incas desde antes, se unieron a los españoles; otros lucharon del lado de los incas. Había que elegir bando... O no. Los Urus vivían en las orillas del lago Titicaca y cuando llegaron los conquistadores optaron por refugiarse dentro del lago, construyendo islas hechas de totora, una especie de caña que flota en el agua.

Las islas flotantes y las barcas hechas de totora pueden verse a día de hoy ya que algunos descendientes de los urus aún viven en las islas, muy pequeñas, con apenas 4 o 5 cabañas hechas de... sí, lo habéis adivinado, ¡totora! Como os podréis imaginar, la visita se ha convertido en una especie de parque temático, pero las barquitas son un primor.


Top 2. Los Chachapoyas 
Si este nombre os hace gracia, que sepáis que también existe una cultura Chiripa y otra llamada Chimú con una capital llamada Chan Chan. Pero a lo que íbamos: los Chachapoyas. Ellos vivían en el norte de Perú, en la zona que actualmente es el departamento de Amazonas desde el año 800 después de Cristo hasta que, oh sorpresa, en el siglo XV llegan los incas. Por su situación, rodeada de bosques y montañas, los chachapoyas estaban bastante aislados, eso hizo que el resto arqueológico más importante de esta cultura, la fortaleza de Kuélap, no se descubriera hasta 1843.

¿Un decorado de la próxima temporada de "Juego de tronos"? No, Kuélap.

Kuélap está lejos de narices. Se llega desde la actual ciudad de Chachapoyas, después de tomar un autobús y un teleférico que se inauguró hace un año. Se desconocen los motivos por los que los chachapoyas abandonaron Kuélap, de la misma forma que se desconoce porqué los incas abandonaron Machu Picchu. Y eso es lo mejor de Perú, que aún hay mucho por descubrir.

Top 1. Los mochicas
Tú y yo lo sabíamos, top one para la cultura moche.

Ocuparon la costa norte de Perú entre los años 100 y 700 después de Cristo. Algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes de este pueblo se descubrieron hace nada. La tumba del señor de Sipán, por ejemplo, se excavó en 1987. La gente de la zona sabía de su existencia y acudía allí a rezar, al considerarlo un lugar sagrado. También había huaqueros, saqueadores, que se llevaban piezas de cerámica para venderlas en el mercado negro, por algo los mochicas eran ceramistas expertos e hiperrealistas (pero de verdad, no como los Chancay). Las costumbres y creencias mochicas eran el germen de futuras culturas de la zona: construían barcas de totora para pescar, formaron una sociedad jerarquizada y dominada por los sacerdotes y los guerreros, eran especialmente diestros con la fabricación textil y la orfebrería, adoraban al sol y la luna, veneraban a sus muertos y hacían sacrificios humanos.

Cuidadito con enfadar a Aiapaec, el dios creador, el temido y adorado, el decapitador.

Como luego hicieron los incas y muchos otros pueblos, los moche querían aplacar a los dioses para que no les mandaran ni tormentas, ni terremotos o sequías. Algún motivo debía haber para esos cambios climáticos tan drásticos. Algo debían haber hecho mal. Así que organizaban una pelea ritual entre guerreros y, al que perdía, le cortaban la cabeza y lo sacrificaban a los dioses. Así estuvieron unos cuantos siglos hasta que los mochicas pasaron por una mala racha. Pero mala de narices. Lluvias torrenciales que destrozaron sus edificios, seguidas de sequía que arruinaron las cosechas más unos cambios en las corrientes marinas que les dejaron sin pesca. El pueblo se rebeló, ¿para qué habían servido tantos sacrificios si los dioses no escuchaban? Y ése, amigos, fue el final de los moche.
 
Un saludo para ellos, un besito para ellas, sigue bien, happy, happy.

Ahora que lo pienso... Si era un honor que te sacrificaran ante los dioses, ¿por qué sacrificaban al que perdía la pelea?, ¿no sería al revés?, ¿no vale más sacrificar al más valioso, al que ha ganado?, ¿vosotros qué pensáis?

lunes, 18 de septiembre de 2017

Los hypes se quedaron sin premio, oh, sí

Lo confieso. No he visto "Handmaid's tale". Me he leído el libro, y precisamente porque lo he leído estaba esperando a que se me olvidara un poco para ver la serie. Debe ser buena porque ha dejado sin premios a los dos hypes de la temporada: "Feud" y "Stranger things". 

¿Y qué es hype? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul... Hype podría traducirse como expectativas, ruido, publicidad...  El término viene de hyperbole y eso implica que tarde o temprano la burbuja estalla y aquello de lo que todo el mundo hablaba resulta que no era para tanto. "Stranger things" fue la serie revelación del año pasado, la que levantaba pasiones. Yo me la vi enterita, por si en algún momento comprendía el porqué de tanta pasión. Me encontré con una serie infantiloide (que no infantil), con tantos homenajes a las películas de los 80 que aquello parecía más bien un copia y pega de tramas que ya había visto antes. Lo mejor, la niña protagonista: Millie Bobby Brown:

Millie, la primera de la izquierda, es una chica muy apañada y aprovechó el vestido de una función de "El lago de los cisnes"

Otra niña-actriz a la que vemos crecer de entrega de premios en entrega de premios en Kiernan Shipka (Mad men) que iba vestida de diosa griega en la próxima entrega de "300". Aunque la que mejor lució los metros de tul fue Thandie Newton (Westworld).

"Feud" ha sido el hype de este año. Jessica Lange y Susan Sarandon haciendo televisión. Interpretando a Joan Crawford y Bette Davis. Una serie de Ryan Murphy (el hombre detrás de Nip/Tuck, American Horror Story, Glee... supongo que, como Leonardo Da Vinci, duerme poco). Normal que hubiera expectativas. Pero Feud es el cartón piedra hecho serie. La sección de testimonios de "La hora chanante" pero con el presupuesto necesario para construir una autopista. Es imposible meterse dentro de una serie donde todo es maquillaje y actores famosos imitando a otros actores famosos. Imagino que en cualquier momento Jessica Lange se va a quitar la máscara y bajo ella va a estar Joaquín Reyes. Eso sí, en la alfombra roja, Lange y Sarandon iban como lo que ellas son: dos señoras estupendas.

Envejecer es una putada. Y envejecer en Hollywood, más aún. En las alfombras rojas se ven a más menores de edad que a mayores de 55 años. Así que los maduros hacen lo que sea para quitarse unos añitos de encima. Y Jane Fonda lo hizo todo. El flequillo, que tapa las arrugas de la frente, hecho. Coleta alta que queda tope juvenil, hecho. Un color vivo y vital, como rosa chicle, hecho. Y, por supuesto, botox, botox como si no hubiera un mañana:

Ariel Winter (Modern family), sin embargo, está deseado dejar de hacer los papeles de adolescente que le tocan. Ella quiere pasar a la siguiente fase, a la de interpretar a mujeres adultas. Por eso se vistió de señora recientemente divorciada que sale a quemar la noche y a ligar como sea. Tampoco Debra Messing (salía en "Will y Grace" hace decenios, ¿qué hace ahora? Ni idea) acertó con un vestido que seguro que vale un riñón pero que parece hecho con tela barata de disfraz.

Envejecer es una putada... a no ser, claro, que seas Michelle Pfeiffer:

No voy a usar ese refrán tan triste de "quien tuvo, retuvo", porque en el caso de Michelle Pfeiffer ella tiene. En presente. Fue la más elegante de la noche con permiso de Gillian Anderson y Evan Rachel Wood.

También iban elegantes, aunque enseñando un poco más de carne, Yvonne Strahovski (the handmaid's tale) y Shailene Woodley (Big little lies). Se pasaron la noche andando muy rectas y aguantando las ganas de estornudar porque en Hollywood puedes enseñarlo todo, menos el pezón. El pezón, siempre tapado:

Shailene se tiñó el pelo esa tarde, en el baño de su casa, con el tono 3 de Loreal. También se peinó ella misma.

Por supuesto, no podía faltar Heidi Klum. Hay dos cosas en la vida que a ella le entusiasman: un fiestón y un buen escotazo. Completó su look con unas pulseras y unos pendientes que compró en un mercadillo durante sus vacaciones en la Riviera Maya.

¿Y ellos? ¿Qué pasa con los actores? Pues que la alfombra roja masculina es un auténtico muermo. Todos uniformados en blanco y negro. Las opciones se reducen a: parecer un camarero, como el bello Joel Kinnaman; arriesgar con algo de color, como Titus Burgess (Unbreakable Kimmy Schmidt); o llevarte a tu rubísimo hijo, que combina con todo, como hizo Liev Schreiber.

Un aplauso por Titus.

Big little lies y Handmaid's tale se lo llevaron todo en las categorías dramáticas, excepto el justísimo premio a mejor guión para Black Mirror. En comedia la cosa estuvo más repartida entre Veep (mejor serie y mejor actriz para Julia Louis Dreyfuss), Atlanta (mejor actor y dirección), Master of None (mejor guión). Me apenó que los actores secundarios de Veep se quedaran sin premio porque si hay algo que me fascina en esta serie, aparte de que consigue mejorar de temporada en temporada, es que tiene un plantel perfecto. Así, con todas las letras. P-e-r-f-e-c-t-o.

Entre ese plantel de actorazos está la niña de "Mi chica", ¿os acordáis de "mi chica"? Pues Anna Chlumsky ha crecido...:

 ...y se ha envuelto en papel Albal.

También envuelta en papel de aluminio, y además con mangas abullonadas, iba Sarah Paulson (American horror story).

Y vosotros, ¿cuáles creéis que han sido los hypes de la temporada?, ¿habéis visto "handmaid's tale"?, ¿es Michelle Pfeiffer de este mundo?, ¿por qué llevaba el bello Alexander Skarsgard ese bigote tan de ministro franquista?


martes, 5 de septiembre de 2017

La vuelta al Perú en 21 días

He vuelto y tengo una excusa estupenda que justifica que no haya actualizado en tanto tiempo. Sí, lo habéis deducido correctamente: he estado en Perú. La que os espera... De los creadores de "yo he estado en Japón" llega... "yo he estado en Perú". Y comienzo la que será una saga de posts que ríete tú de la saga de Fast&Furious (¿cuántas películas llevan?, ¿siete?, ¿ocho? Creo que hasta Vin Diesel ha dejado de contar).

Como todos los lectores de éste vuestro blog sois gente viajada y cultivada, sabréis que el mejor amigo del turista (con permiso de Trip Advisor, no siempre a mano cuando no tienes datos y necesitas wifi) es la Lonely Planet. De tanto consultarla he llegado a una conclusión:  sus redactores antes trabajaron como guionistas de "Noche de fiesta" o bien en la redacción de "Hola". Cómo les gusta un adjetivo... todo es sensacional, único, monumental, fastuoso, encantador, pintoresco, arrebatador. Es leerlo y oír mentalmente la voz de José Luis Moreno dando paso a David Civera o Jaimito Borromeo. Pero ni Lonely Planet es infalible, ni todo en Perú es mágico y sublime. Aquí va un resumen de mi vuelta al Perú en 21 días:


Día 1, llegada a Lima tras un eterno vuelo de Plus Ultra. Y aquí mi primer consejo: Plus Ultra, caca. Azafatas que te miran con odio, un retraso de varias horas y, lo que es peor, una pantalla que emite solo cinco películas, todas a la vez, en un bucle que sólo se reinicia cuando acaba la última... que además resultó ser "Titanic".

Día 2, autobús de Cruz del Sur (viva Cruz del Sur: mantita, almohada, ¡y películas para elegir en pantalla individual!) a Paracas. Una vez allí, excursión en barco para ver a las focas los lobos marinos, pájaros varios y cuatro o cinco pingüinos despistados. Si no sois como yo, es decir, gente que ve documentales de animales y cambia de canal cuando el guepardo se va a comer a la gacela, quizá sea una etapa del viaje que queráis saltaros. Por la tarde, nuestra primera ruina inca: Tambo Colorado. Después dormimos en Ica, en un hostal estupendo con nombre de segunda parte de película que nadie ha visto: Ica Adventures 2.

Día 3, paseo por Ica, una ciudad a medias por culpa del terremoto del 2007. Aún hay edificios pendientes de remodelarse. Comemos en el mercado, cosa que haremos en un par de ciudades más, siempre menús buenos, baratos y abundantes. Por la tarde, al cercano oasis de Huacachina, y hacemos el cafre por las dunas. Esa misma noche viajamos a Nazca.

 
 Pocas cosas más fotogénicas que el desierto. Michael Fassbender, quizá...

Día 4, por la mañana tomamos una avioneta para ver las líneas de Nazca. En la avioneta somos 6 personas y nos mareamos 4. Mi consejo: que le den a las líneas de Nazca, ¿las queréis ver? Pues aquí las tenéis. Esa noche viajamos con Movilbus (no hay color con Cruz del Sur, pero yo me dormí como un leño) a Arequipa.

Día 5, ya en Arequipa, visitamos el museo santuarios andinos, más conocido como "donde la momia Juanita". Juanita fue una chica de unos 13 o 14 años sacrificada en el siglo XV en una ceremonia religiosa inca en la cima del monte Ampato. Imaginad a la pobre Juanita subiendo esa montaña en sandalias, con un frío pelón. Me la imagino suplicando al sacerdote si no podía al menos librarse de la caminata y que la subieran ya sacrificada de casa... Además de este interesantísimo museo, en Arequipa está el precioso (y enorme) convento de Santa Catalina, una espaciosa y acogedora plaza de Armas y un queso helado delicioso. Sí, lo sé, ahora parezco la Lonely Planet...

Día 6, excursión a la reserva de Salinas y Aguada Blanca, a unas horas de Arequipa. No quisimos madrugar para ir al valle del Colca (¡había que levantarse a las 3 de la mañana!). Ahora, desde el sofá de mi casa, me arrepiento, porque la Aguada, pese a su paisaje marciano y a los rebaños de llamas tampoco merecía la pena. Anda que no vimos alpacas y llamas en el viaje... Esa misma noche tomamos otro autobús nocturno rumbo a Puno.

Día 7, excursión desde Puno al lago Titicaca, a las islas de Uros y Taquile. El lago está a 4.000 metros de altitud y notamos el mal de altura, y eso que llevábamos tomando hojas de coca, té de coca y caramelos de coca desde Ica... Viaje nocturno en autobús a Cuzco.

Día 8, paseamos por la bella Cuzco: que si la plaza de Armas, que si palacios varios con sus balconcitos rollo "Romeo, Romeo" o rollo "Rapunzel, Rapunzel, tírame la trenza", que si iglesias barrocas llenas de volutas y dorados... Nos alojamos en el hostal-albergue Milhouse, muy céntrico y con desayuno copioso.

Día 9, tren a Aguascalientes, la última ciudad antes de Machu Picchu. Es la Andorra de Perú. Todo hoteles, hostales y restaurantes que ofrecen la misma comida y el mismo pisco sour de grifo "de cortesía", es decir, gratis. Pero pasar noche en Aguascalientes es la mejor manera de prepararse para la gymkana que nos esperaba al día siguiente.

Día 10. Machu Picchu. Nos levantamos a las 04.30 porque nos avisaron de que habría cola para tomar el autobús a Machu Pichu. Hacemos dos horas de cola mientras llueve a mares. Hacemos otra cola para acceder a Machu Picchu.

 ¿Refugiados en la frontera de Grecia con Turquía? No. Turistas en la cola de acceso a Machu Picchu.

Sigue lloviendo. Los mosquitos se ceban conmigo. Y aún así, pese a todo, Machu Picchu está a la altura de su fama y de la retahíla de adjetivos que le dedica Lonely Planet. Esa tarde tomamos un tren con destino a Ollantaytambo.

Día 11. Ruinas incas de Ollantaytambo. Un taxista muy majo, que nos enseñó algunas palabras en quechua y todo, Eduardo, nos lleva a otros puntos del Valle Sagrado: los bancales incas de Moray, las salinas de Maras, Chinchero (con más bancales y una iglesia pequeñita y desvencijada, pero de las más curiosas que vimos en todo el viaje) y luego nos deja en Cuzco. Dormimos en un airbnb situado a unos 20 minutos del centro y echamos mucho de menos el Milhouse.

Días 12, 13, 14 en Cuzco. Qué gusto dejar de coger autobuses compulsivamente... En estos días vemos los alrededores de Cuzco, repletitos de yacimientos y ruinas diversas. A saber: Pisac, que nos decepcionó porque parte del recinto estaba cerrado al público y lo más espectacular eran los bancales y mira, visto un bancal, vistos todos; las fortalezas de Sacsayhuaman y Puka Pukara; las fuentes de Tambomachay... En Cuzco visitamos varios museos, los mejores: el que hay en el interior del convento de Qoricancha y el museo de arte precolombino.

Día 15, volamos al norte, a Chiclayo, la Badajoz de Perú. Fea como ella sola. Hasta en la agencia de viajes dudaron antes de recomendarnos ir a algún sitio y acabaron sugiriendo un parque. No hicimos caso y fuimos al mercado donde descubrimos pasillos enteros con puestos tan locos como éste:

Ovarina para las "enfermedades de la mujer",  Prostasán para la próstata, jarabe, remedios contra la tos, la gastritis... unas maracas, un gato de la suerte...

Pero si hay algo recomendable en Chiclayo es el restaurante "el pescador". Es feo, está en medio de una calle larga y sin ningún interés. Por no tener, no tiene ni letrero en su entrada. Pero ofrece gigantescas fuentes de ceviche con unos chicharrones de pescado de llorar. Y qué arroz...

Día 16, excursión a Huaca Rajada. Visitamos tanto las tumbas del señor de Sipán como varios museos y descubrimos que los mochicas (habitaron en el norte de Perú entre los siglos I-VIII después de Cristo) nos gustan mucho más que los incas. Su vestuario es sencillísimo y su cerámica espectacular, hasta hacían retratos personalizados:

Con un seis y un cuatro, hago tu cara y tu huaco retrato. 

Volvemos a la costumbre de dormir en el autobús y así viajamos hasta Chachapoyas.

Día 17, excursión a los sarcófagos de Karajía y una cueva con estalactitas y estalacmitas que los tour operadores incluyen en el paquete para que la excursión dure un día entero. Quizá la cascada de Gocta, también en las inmediaciones de Chachapoyas, hubiera merecido más la pena.

Día 18, excursión Kuélap, según la Lonely Planet, el segundo Machu Picchu. Y mira, no. Es menos espectacular y no tiene ni llamas ni alpacas paciendo por ahí. Aún así, es muy interesante y aprendemos algo de otra cultura precolombina: los chachapoyas, anteriores a los incas y conquistados por estos en el siglo XV. Por la noche, autobús nocturno destino Trujillo.

Día 19, visitamos las huacas del Sol y de la Luna, de nuestros amigos los mochicas, el museo Moche (pequeñito y simpático, aunque prescindible) y la fortaleza Chan-Chán, que no era ni de los mochicas ni de los incas o los chachapoyas... sino de los chimúes, otro pueblo precolombino del que ya hablaremos con más tranquilidad en otro post. Por la tarde vamos a un pueblo costero cercano a Trujillo: Huanchaco. Dormimos en un hotelito céntrico, Presidente, cuyo dueño, Don Manuel, fue guía turístico y aprovecha cada vez que nos ve para contarnos cosas de los mochicas, de Almagro, de Pizarro, de Alvarado y de más gente que no recuerdo porque a los diez minutos de charla ya desconectaba.

Día 20, vamos a la huaca Arco Iris, modesta en comparación con la de la luna, pero donde vivimos una experiencia místico-surreal de la que ya hablaré próximamente. Por la tarde paseamos por Trujillo con sus palacios coloniales con celosías, sus iglesias barrocas y, por supuesto, su Plaza de Armas. Autobús nocturno de Excluciva (no hubo compañía de autobús que no probáramos) a Lima.

Día 21, paseo por el centro de Lima (adivinad... ¡sí, la plaza de Armas!, ¡palacios coloniales!, ¡iglesias!) y por la tarde compra compulsiva de artesanía en el inmenso mercado indio de Miraflores. Pasamos la noche en el hostal Santa Rosa, céntrico, cómodo y con una dueña hiper encantadora que repartió muffins de quinoa y chocolate en el desayuno para celebrar el día de Santa Rosa de Lima.

Día 22, procesión de Santa Rosa de Lima por el centro, vemos las alfombras de flores y, corriendo, tomamos un taxi al barrio de Barranco, un cruce entre Malasaña y el Borne. Nos comemos un rico ceviche en Canta Rana, un restaurante recomendado por Lonely Planet (aún así, el mejor ceviche fue el de Chiclayo) y esa tarde tomamos el avión de vuelta.

Y vosotros, ¿dónde habéis pasado el verano?, ¿estáis preparados para la horda de posts sobre Perú que se os viene encima?

martes, 8 de agosto de 2017

Películas veraniegas para combatir la ola de calor

En Japón (¿he contado ya que yo he estado en Japón?) se sirve sopa de miso, caliente, humeante, todo el año, hasta en agosto. Y mira que hace calor allá en agosto... Doy fe, porque yo he estado ahí (no sé si lo había comentado en alguna ocasión). Por lo visto tomarse una sopa en verano no es tan mala idea, al menos evitas cortes de digestión. De hecho, países cálidos como India y México (tranquilos, no he estado en ninguno de los dos) tienen una gastronomía muy picante.

El año pasado ya probamos a combatir el achicharrante verano con estas películas repletitas de nieve, lluvia y cielos cubiertos. Probemos la otra opción. Cine veraniego, tropical o hasta desértico, caliente como una sopa de miso. Dadle al aire acondicionado o al ventilador, echaos crema solar y proteged vuestras cabecitas con un sombrero de paja, que aquí van unas cuantas películas que dan sudores.

A pleno sol / El talento de Mr. Ripley
Muchas novelas de Patricia Highsmith se han adaptado al cine. De hecho, con el dinero que consiguió por las ventas de "Extraños en un tren", Highsmith se pegó un viaje por toda Europa y allí empezó a escribir "El talento de Mr. Ripley".

Por supuesto, hubo adaptaciones de esta novela. En "A pleno sol", Alain Delon luce palmito por veleros y playas varias. Años más tarde llegó "El talento de Mr. Ripley", con Matt Damon interpretando a un Ripley menos frío y más vulnerable. De esas películas que es fácil encontrar en televisión, cada vez que la veo, me quedo un ratito. Ver "El talento de Mr. Ripley" casi provoca síndrome de Stendhal: los paisajes de la costa italiana, Roma, la moda de los años 50... y, para colmo, Jude Law cuando tenía pelo.



La selva esmeralda
Hay dos Españas, y no me refiero a la España que muere y a la que bosteza del poema de Machado.  Me refiero a otros grandes cismas: la tortilla de patata con o sin cebolla; nesquick o cola cao; cerveza o vino. Y, por supuesto: calor seco o húmedo. Yo soy una ferviente defensora del calor seco, así que, si me pasara lo que al protagonista de "La selva esmeralda", no habría película. Yo no hubiera sobrevivido en medio de una jugla llena de calor húmedo y, lo que es peor... ¡mosquitos!

"La selva esmeralda" cuenta la historia de un ingeniero americano que está construyendo una presa en plena selva amazónica cuando su hijo desaparece. El padre lo busca durante años, pese a que todo el mundo le da por muerto. El chaval ha sido criado por una tribu indígena y a punto está de convertirse en un guerrero. No he vuelto a ver esta película en muchos años, pero de cría me tenía fascinada: el reencuentro entre padre e hijo en plena selva, los ritos iniciáticos de la tribu y un mensaje ecologista que en los 80 sonaba de lo más novedoso.

El nadador
Con una piscina cerca da igual que el calor sea húmedo o seco. Y no estamos hablando de piscinas municipales llenas hasta la bandera o de las de tus amigos, esos que viven en una urbanización y a los que gorroneas cada verano. No. Piscinas privadas, tuyas y de nadie más. Y como esas las hay a patadas en los Estates. Por eso, un buen día, Burt Lancaster decide volver a su casa nadando de piscina en piscina. Y de eso va "el nadador". Mientras Burt hace largos a crol con un estilo que ni Mark Phelps, vas descubriendo las vidas de sus vecinos y, de paso, vas reconstruyendo el pasado de él. Hora y media de Burt Lancaster en bañador es motivo más que suficiente para ver "el nadador" que, no os engaño, no es para nada un clásico con todas las letras.


Para eso, mejor:

Lawrence de Arabia 
Puede que no hayáis visto ninguna de las películas anteriores, y no pasa nada, pero ésta es obligatoria. Mira que suelen dar pereza las biografías de personajes históricos... Suelen consistir en una sucesión de hechos más o menos conocidos sin un hilo conductor detrás, como si leyeras la wikipedia hasta que al final el personaje en cuestión va y se muere. Pues bien, "Lawrence de Arabia" se las apaña para mostrar parte de la historia del pueblo árabe, más la biografía de T.E. Lawrence, más la vida en el desierto, y todo lo hace bien. Es una película histórica y biográfica y psicológica y bélica y, sobre todo, muy emocionante. Tuve la suerte de verla en pantalla grande hace un par de años y la gente aplaudió en este momento, cuando Lawrence consigue regresar con vida del desierto de Nefud:




Hay que verla. Con una botella de agua de litro al lado, eso sí.

Y vosotros, ¿sois más de Alain Delon de joven, de Jude Law cuando tenía pelo o de Burt Lancaster en bañador?, ¿el calor con más calor se quita o donde haya un aire acondicionado a tope, que se quite todo?, ¿qué película calurosa y/o veraniega recomendáis?

martes, 25 de julio de 2017

La experiencia Paquita

Alguna vez (pocas, muy pocas) los guionistas nos enteramos de cuándo y donde va a celebrarse una fiesta fin de rodaje de la serie en la que trabajas. Y entonces vamos para arramplar con la barra libre y los canapés gratis (si los hay). En la última fiesta a la que acudí, fui con otra misión más: pillar a una actriz por banda y resolver una duda que me atormenta, me inquieta, me perturba, desde hace tiempo. ¿Por qué todas las actrices tienen tan buena piel?, ¿son actrices porque tienen buena piel o más bien como son actrices se la cuidan especialmente?, ¿qué viene antes: el huevo o la gallina? Una actriz me resolvió esa duda, confesó que ella siempre había tenido problemas de acné y que "Paquita le había salvado la vida".

¡Yo también quiero que me salve la vida Paquita!, grité en medio del bar. Estoy en esa edad en la que ya no toca tener granitos porque va a coincidir con las arrugas y mira, o lo uno o lo otro, pero no se puede tener lo peor de la adolescencia y de la madurez.

Pero... ¿quién es Paquita?

Me llamo Ors, Paquita Ors.

La señora de pelo imposible, edad indefinida, medias opacas y gusto barroco por el mármol y los dorados es Paquita Ors. No gasta nada en publicidad y, sin embargo, en cuanto preguntas por ahí o haces una búsqueda en google descubres que Paquita Ors es toda una institución. En esta entrevista cuyo contenido vale oro y sus fotos un Potosí, descubro que Paquita fue una mujer adelantada a su época, que estudia farmacia por imperativo familiar. Su intención era acabar la carrera y después hacer lo que le viniera en gana, pero... "cuando acabé la carrera, estúpida de mí, me casé y me fue fatal". A lo que Jerónimo, su hijo, también presente en la entrevista, responde: "Bueno, ¡estoy yo!". "Lo único bueno. Lo demás, todo mal". Paquita se divorcia en una época en que nadie lo hace y se dedica cuerpo y alma a su tienda de cosmética, donde venden productos que elaboran ellos mismos y donde también se atiende a los clientes individualmente, tras hacer un examen de su piel. La fórmula funciona tan bien que primero Paquita y luego su hijo se dedican a viajar por toda España: Zaragoza, Valencia, Madrid... de tienda en tienda, para diagnosticar personalmente a sus clientes.

Así que pedí cita, dispuesta a tener la piel de Emma Stone o de Cameron Díaz. Bueno, igual la de Cameron Díaz no. Primera fase en la experiencia Paquita: te dan cita para después de unos meses. Cuando pasa ese tiempo, y si no has tenido que cancelar o retrasar la cita, vas a la tienda. Está en pleno barrio de Salamanca, al lado de uno de esos hotelazos con portero que luce uniforme. Por fuera parece una tienda viejuna, de las de toda la vida... hasta que entras dentro. Detrás de las estanterías llenas de tarros, frascos y potingues varios descubres unas paredes pintadas de azul cielo y, en medio de ese azul cielo, angelotes, muchos angelotes.


Es una tienda peculiar, y no sólo por la decoración. Segunda fase de la experiencia Paquita: aunque vayas con cita, nunca esperas menos de una hora. Recomiendo llevarse un libro o hablar con el resto de personas que esperan pacientemente. Hay tiempo suficiente como para estudiarse un tema de una oposición o iniciar una amistad profunda de las que van a durar toda una vida.

Por fin, una de las minions de Paquita (por la tienda pululan una pléyade de mujeres jóvenes y perfectamente maquilladas) dice tu nombre y vas corriendo a donde te indican. Por fin llega la tercera fase: el diagnóstico. No te va a atender Paquita in person, sino su hijo, el heredero del imperio Ors. Él:

En casa tengo la mitad de todos esos tarros.

Jerónimo y su pajarita te atienden con una educación muy Downton Abbey. Te estrecha la mano, te sonríe, te pregunta que a qué te dedicas, te mira el cutis, las manos y las uñas. Luego te dice frases lapidarias del tipo de "tu piel se ha rendido", "no te toques los granos", "no comas embutido ni comida rápida" y tú asientes a todo porque te lo está diciendo un señor mayor con bata y pajarita, y eso imprime autoridad a cualquiera. Al lado de Jerónimo,  una de las minions toma nota de todo. En mi primera visita a Paquita salí con cinco frascos con letras estilo apple chancery y tapas doradas, más unas vitaminas, más la chuleta con las instrucciones de cuándo y cómo aplicarse cada crema escrita con la primorosa letra de una de las minions. El precio de los productos individualmente es  económico, lo malo es que te llevas media tienda...

La siguiente fase en la experiencia Paquita es la más complicada: aplicarse tres potingues por la mañana y otros tantos por la noche antes de dormir. Yo, que no soy constante ni siquiera para lavarme los dientes, me he disciplinado. Hay que rentabilizar la pasta gansa invertida en la tienda de los angelotes.

En las sucesivas visitas, Jerónimo y su pajarita te hacen un seguimiento y, por supuesto, te venden un par de productos más. En la última cita, y después de esperar la hora de rigor, Jerónimo (y su pajarita, de tres veces que he ido la llevaba las tres) me dijo que mi piel ya está casi curada, aunque tengo el hierro bajo y debería comer más carne y me ha emplazado a que vuelva después del verano.

Y, la pregunta del millón: ¿funciona? Yo no soy objetiva, me veo la cara todos los días y no noto gran cosa. Además, y como los miembros de una secta, ya he perdido la objetividad, estoy demasiado fascinada por la experiencia Paquita que ya no sé qué pensar. Pero todo el mundo me dice que sí, que notan que tengo la piel mejor, ¿me dirán la verdad o sólo me lo dicen para que no llore por el dinero invertido en los Ors?

Y vosotros, ¿conocíais a Paquita?, ¿o alguna otra tienda mítica de toda la vida cuya leyenda no necesite ni publicidad?




martes, 11 de julio de 2017

¿Qué canción (infame) del verano eres?

Las canciones del verano son infames. Y pegajosas como la arena de playa, que vas un rato a tomar el sol y tres meses más tarde aún encuentras granos de arena en tus bolsillos y hasta en tu ombligo. Pero algo tienen las canciones del verano, conectan con tu sistema límbico y se quedan a vivir en tu cerebro para siempre. Crees que las has olvidado pero un día, muchos veranos, muchos inviernos después, te despiertas cantando "tsamina mina, eh, eh, waka, waka, eh, eh" y lo que es peor... ¡bailándola!

Todos llevamos en nuestro interior una canción del verano que se niega a abandonar nuestro ser. Se nos pega como una lapa, como el demonio a la pobre Regan en "el exorcista". Pero... ¿cuál es esa melodía que te acompañará siempre? Probablemente no lo sepas porque está enterrada en lo más profundo de tu subconsciente. Para eso está este riguroso a la par que veraniego test:

¿Dónde vas a pasar las vacaciones?
A. Magaluf. O quizá Salou. Un sitio barato, con mucha marcha, gente a porrones y alcohol barato.
B. un pueblo donde se oiga cantar al gallo y no haya cobertura para el móvil.
C. qué importa el sitio, mientras pueda descansar, levantarme tarde, tirarme dos horas desayunando y echarme siestas kilométricas.
D. en la ciudad, trabajando. Es que soy autónomo.
E. en un crucero, que están muy de moda y bien de precio. Otros años he ido a resorts en Canarias y en la Riviera Maya, que también me los recomendaron. Y muy bien, ¿eh?

¿Cómo definirías tu estilo en la pista de baile?
A. arrimando cebolleta.
B. estilo verbena, es decir, las piernas separadas, rodillas ligeramente flexionadas y dando palmas. Intento que vayan a la vez que la música, pero no siempre lo consigo.
C. insinuante, sensual, lo doy todo en los bailes lentos.
D. dando botes de un lado a otro, como si me dieran calambrazos o me estuvieran sometiendo a una terapia de electrochoque.
E. ¿estilo?,  ¿qué estilo? yo solo bailo canciones cuya letra sean unas instrucciones de uso, de ésas que te dicen qué pie mover y cuándo.

Después de seis horas en la playa, empiezas a aburrirte un poco, así que...
A. empiezo a mirar el panorama: a las chicas en top less o los chicos con braga naútica marcapaquete.
B. abro la nevera portátil y me como otro filete de pollo empanado regado con un poco de vino con casera, y tan a gusto.
C. me doy la vuelta y me echo una siesta, una bien larga, de ésas que te dejan más cerca de la muerte que de la vida.
D. no piso la playa desde que fui con mis padres a Gandía en el Seiscientos familiar, allá por los años ochenta.
E. juego a las palas o alquilamos una barca con pedales entre todos. Si a los demás les apetece, claro.

¿Cuál es tu pesadilla recurrente?
A. que murmuren de mí por las esquinas, porque a mí eso me mortifica.
B. me pilla un toro en un encierro.
C. un atasco en la gran ciudad.
D. ahogarme en el mar, porque yo sólo sé nadar a perrito.
E. salgo elegido presidente en unas elecciones.

¿Qué no le perdonarías a tu pareja?
A. una infidelidad
B. la arrogancia, que me haga de menos.
C. que me atosigue.
D. que tenga que mudarse a otro país y mantener una relación a distancia.
E. la indecisión, que me obligue a mí a tomar siempre todas las decisiones.

¿Cuál es tu ciudad favorita del mundo entero?
A. Copenhague, Oslo... cualquier sitio que esté lleno de gente rubia, alta y con buenos genes.
B. cualquier pueblo que mantenga las tradiciones de toda la vida: tirar cabras del campanario, hacer guerras de tomates/vino/o lo que surja...
C. algún paraje en el Caribe
D. Madrid, lo tiene todo: el Retiro, el la Casa de Campo, miles de teatros y museos...
E. Ay, no sé, qué difícil. Elige tú mejor.


Mayoría de A: "el venao"
El verano es esa época para tener rollitos de ídem. Por eso tú te has pasado todo el invierno planeando con la cuadrilla de colegas un viaje a un templo del ligoteo y los chupitos baratos como Magaluf o Lloret de mar. No cuentas con que es muy posible que tu pareja haya pensado lo mismo y te la encuentres en una discoteca dándolo todo mientras aquello de "que no me digan en la esquina, el venao, el venao, que eso a mí me mortifica...". Quien te iba a decir a ti que una canción del verano iba a acabar siendo autobiográfica.

"El Koala" tiene una de esas caras únicas, inolvidables (mentira).

Mayoría de B: "opá, yo viazé un corrá"
El metro te convierte automáticamente en Paco Martínez Soria. Y es que eres muy de pueblo. Te gusta todo lo que huele a campo: las verbenas, los guisos contundentes con grasaza, los quintos... El verano en España está unido a las fiestas de los pueblos. Normal que haya aparecido un subgénero, al que podríamos llamar canción del verano rural, que nos ha traído clásicos tan imperecederos como "el tractor amarillo" o "opá, yo viazé un corrá".

Mayoría de C: "despacito"
Las prisas no van contigo. Por eso siempre llegas tarde a tus citas. Que podrías salir antes de casa o correr... pero no, tú eso de correr, como que no lo ves necesario. No es que seas vago, es culpa del verano, que te ralentiza el metabolismo. Dos semanas de julio cunden como dos días de invierno. Por eso las canciones de ritmo caribeño ("despacito", "la gozadera") te poseen.

La playa de Madrid son estos cuatro chorros que hay en Madrid Río.

Mayoría de D: "Aquí no hay playa"
Cuando estás en paro, porque no tienes dinero. Cuando estás trabajando, porque no tienes tiempo. Cuando te quedas en paro justo antes del verano, porque no te ha dado tiempo a planear nada. El caso es que tu verano consiste en quedarte en la gran ciudad de turno. Y si esa ciudad es Gijón, Barcelona o Málaga, bueno, pase... pero, ay, como sea en una ciudad de secano... Tú no te quejas porque siempre te quedarán El Corte Inglés y cualquier recinto cerrado con aire acondicionado a tope, pero la realidad es que ves las fotos de los pies de tus amigos que están "aquí sufriendo" y te das cuenta de que quien sufres eres tú. Y lloras.

Mayoría de E: "follow the leader"
Hay un dicho popular que dice: "¿dónde va Vicente? Donde va la gente". Pues bien, tú eres Vicente. Tienes la personalidad de un cefalópodo, te dejas guiar por las modas y la opinión general. No te gusta decidir en nada en general, así que las canciones con instrucciones de baile como "follow the leader", o "la bomba" de King África (una mano en la cabeza, una mano en la cintura, un movimiento sexy...) te gustan. Así sabes qué es lo que hay que hacer.

Y vosotros, ¿qué canción del verano sois?, ¡confesad!

miércoles, 28 de junio de 2017

Cámbiame es el mal

Una de las ventajas de dedicarte profesionalmente al guión es documentarse. ¿Que te llaman para una miniserie sobre los Pujol? Pues a empollarte la vida del molt honorable, el sistema procesal y los métodos para blanquear dinero. ¿Que te llaman para hacer una serie de época estilo "tacita de té"? Pues a leer libros sobre la vida de las criadas en los años 20. ¿Que te encargan un proyecto sobre youtubers? Pues a ver vídeos de youtube de esos jovenzuelos cuya existencia desconocías hasta que empezaron a protagonizar anuncios de refrescos.

Los youtubers, para mí, eran como los barrios de Madrid situados más allá de Plaza de Castilla hacia el norte o más allá de Carabanchel hacia el sur. Sé que existen, pero no me interesan, ahí no hay nada para mí. Con esa actitud me puse a ver vídeos en youtube y descubrí cosas tan apasionantes (o no) como el unboxing o el asmr.

 Esto es el unboxing. Apasionante, ¿a que sí?

Después de decenas de videos de adolescentes que hacían cosas sin sentido ni gracia mientras gesticulaban exageradamente ante la cámara me empecé a sentir como Javier Marías. Me sentía vieja, rancia e indignada. Me estaban entrando unas ganas enormes de tener unas palabras con esos chiquillos, palabras de señora del tipo "¿pero tú estudias?", "ordena la habitación si la vas a enseñar al mundo entero", "pero mira qué pintas llevas"... Hasta que la encontré a ella:



La moza que se esconde tras "soy una pringada" es espabilada, ingeniosa, tiene mala leche y vis cómica. Además, dice verdades como puños. Porque, ¿no son los ex gordos los nuevos ex fumadores? Gente que se ha hartado de no gustarse y de que le aconsejen que se quiten unos kilos de encima cuando, por fin (y tras mucho esfuerzo) lo logra, ya no puede hablar de otra cosa que no sean las bondades de la lechuga, la vida sana y el crossfit. Soy Pringada critica la falta de coherencia del discurso del ex gordo que se lamenta de las presiones sociales que hay para adelgazar (presiones a las que ha cedido), de lo que sufre por no comer lo que querría y de lo feliz que es porque la vida sana es la mejor (¿pero no decías que sufrías por culpa de la dieta?). La youtuber habla de la ex gorda por excelencia a la que otorga el título de "gorda traicionera": Carlota Corredera. Esta buena señora, desde que adelgazó, se ha convertido en la mujer que todo lo presenta en Tele5. Entre otros, es la conductora de "Cámbiame", un programa consistente en cambiar el look de la gente para que así sean más felices. Con el lema "si tú cambias todo cambia", tres expertos en moda tunean al pobre incauto que cae en sus redes porque si le tiñen el pelo y le ponen ropa colorida ya no estará deprimido, ya no le importará ser viejo, estar solo, no tener trabajo. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión (sí cuatro párrafos más tarde, llegamos al meollo), ¿cambiar el exterior va a hacer que nos sintamos mejor?, ¿Carlota Corredera es más feliz ahora que tiene una talla 40, presenta dos o tres programas a la vez y sale en la portada del "Semana"?, ¿o hablar tanto de su trauma con el peso y la comida no enmascara una insatisfacción más profunda?


En el fondo, todos los programas de cambio de aspecto: "Cámbiame", "How do I look?", "extreme makeover" (y más que habrá en esos canales que ni te molestas en sintonizar), ofrecen una solución fácil a un problema complejo. La gente llega con su chándal, sus arrugas, su pelo fosco y una historia muy lacrimógena. Los asesores escuchan la historia lacrimógena y, oh sorpresa, lloran. Luego le cambian su aspecto, la persona en cuestión se ve por primera vez, agradece muchísimo la labor de los asesores y, oh sorpresa, vuelven a llorar todos. Que a mí un programa de cambio de imagen me parece estupendo, oye, ¿pero es necesario asumir que si renuevas tu vestuario y te tiñes las canas serás felicísimo?, ¿de verdad es tan simple?, ¿tan superficial? Los tres asesores de "Cámbiame" son el epitome de lo fácil, adoran las frases hechas de autoayuda del tipo de "si lo visualizas, ocurrirá", las loas a amar y ser amado y, ya que estamos, viva la paz y qué mal las guerras. Y no exagero. Que todo esto ocurrió y además en el día en que media España está frente al televisor. El día de Nochevieja, cuando la presentadora de "Cámbiame" de ese momento y sus tres asesores de moda fueron los encargados de retransmitir las campanadas.

A mí me gustaría ver "Descámbiame". Un programa que recuperara a todas esas personas que acudieron a que les cambiaran de look para comprobar si mantienen el estilo que les aconsejaron y, sobre todo, ver si son felices. Eso sí, sin lloros.

Y vosotros, ¿seguís a algún youtuber o sois más de la cuerda de Javier Marías?, ¿creéis que "Cámbiame" es el mal o hay otros programas que despiertan vuestros odios?, ¿veríais "Descámbiame"?