lunes, 27 de abril de 2015

Querido Paolo Vasile

Caro Paolo,

Come estai?, tutti bene?

Te escribo estas líneas no tanto para felicitarte por el éxito del trigésimo noveno "Belenazo" sino para sugerirte una miniserie para tu parrilla, que no todo van a ser realities, ¿no te parece, mío caro Paolo?

Esta super idea que te ofrezco es un cruce entre "el príncipe" y "mujeres y hombres y viceversa", vamos, muy tu rollo todo. Es una adaptación de la vida de Ana María Cameno, aka "la tetas" o "la reina de la coca". Una muchachita de familia bien que en su Burgos natal se aburre cosa mala y empieza a dedicarse al menudeo de drogas para pagarse una operación de estética.

A la izquierda la reina de la coca, a la derecha una muchachita de Burgos. En medio unas cuantas miles de operaciones de estética.

Luego se traslada a Madrid y hace eso que tan nos dicen a los jóvenes que hay que hacer: emprender. En concreto, ella emprende en el campo que mejor conoce: el de la droga. Y como es una muchacha muy despierta y trabajadora consigue convertirse en la reina de la cocaína en España.  Como todo emprendedor sabe, hay un momento en el que hay que dar el salto internacional, y Ana lo hizo, quería crear en España el mayor laboratorio de cocaína de Europa. Lo tenía todo a punto de caramelo cuando la detuvieron.

Pasó unos meses en prisión preventiva y, al salir, se enfrentó con un pequeño problema: debía dinero. Y no a Cofidis o a Bankia... debía dinero a los carteles colombianos. Así que en lugar de dejar las malas compañías y las drogas y sacarse una oposición (como probablemente querrían sus padres, esos señores de Burgos) Ana vuelve al trapicheo. Como es lógico, la policía sigue sus movimientos y acaba por pillarla, con solamente 100 kilos de cocaína encima.

Como ves, Paolo, esta serie acaba con los malos en la cárcel, como está mandado. También los cómplices de Ana María están en la cárcel. Es el caso de Álvaro López Tardón, uno de los jefazos de los Miami, una banda que organizaba el menudeo de drogas en las discotecas gracias a su red de porteros/matones. Si Ana era la mayorista de la coca, ellos eran los minoristas.

Tras una guerra por hacerse con el control de "los Miami", Álvaro se refugió en ídem (es decir, en Miami), pero acabaron trincándole, testimonio de su esposa americana maltratada incluído, y ahora está en esta cárcel en pleno centro de la ciudad, con ventanas tan estrechas que casi no ve la luz del sol:


López Tardón y su hermano Artemio querían independizarse de los Miami y tener su propio grupo de matones/porteros/narcos de discoteca. Por ello se enfrentaron con el líder de la banda, Juan Carlos Peña Enano, al que intentaron matar varias veces. Consiguieron asesinar a su abogado y hombre de confianza, pero Peña Enano sobrevivió a todos los atentados contra su persona, aunque perdió una pierna. De hecho su sobrenombre en el mundo del hampa era el de "el inmortal" (era, en pasado, antes de que Jordi Hurtado le quitara el puesto). Peña Enano pasa años huido la justicia, viviendo en el extranjero y visitando España protegido por un muro de rumanos y búlgaros como armarios empotrados para así evitar los intentos de asesinato de los López Tardón. Será el primero en ser detenido, en 2009.

López Tardón y Ana Cameno se las prometían muy felices, él controlando el negocio desde Miami, ella desde Madrid. Ella operándose la nariz y el pecho, él las abdominales. Porque sí, este hombre con pinta de tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa es Álvaro López Tardón:

Tatuajes tribales, yo os maldigo.

Carissimo Paolo, vete pensando en el casting, no sé si Belén Rueda nos servirá para hacer de Ana Cameno, que ahora está tan operada que para hacer una adaptación televisiva de su vida sólo se podría llamar a la Pelopony. Pero tú vete pensándotelo. Luego si eso me pegas un toque.

Ciao bello!

lunes, 20 de abril de 2015

En el momento justo, en el sitio indicado

Hace poco (y quien dice hace poco, dice hace un mes) en esa fuente de la sabiduría contemporánea que es Yahoo Noticias me encontré con esta maravilla de noticia. El titular, impagable: "Multimillonario confiesa tres asesinatos sin darse cuenta".

La historia es como sigue. Robert Durst, heredero de un imperio inmobiliario, pasa de las páginas salmón del periódico a la sección de crónica negra cuando, allá por los años 80, su esposa desaparece. Nunca encuentran el cuerpo y, tras unos meses, se cierra el caso. En el año 2000 aparece el cadáver de Susan Berman, amiga de la familia, en el apartamento de Durst. Se dice que Durst mató a Berman porque sabía que él había asesinado a su esposa, pero no hay pruebas fehacientes que le incriminen ni demuestren nada. Un año más tarde un vecino de Durst, Morris Black, aparece muerto en la bahía donde últimamente residía Durst. Otra vez es el sospechoso principal, alega que discutieron, que le amenazó y que le disparó en defensa propia. Con este historial es normal que la HBO quisiera hacer un documental sobre este hombre que, como la señora Fletcher, allá donde va muere gente. Y, grabando el documental que, por cierto, se llama "The jinx", hete aquí (primera vez en la vida que tecleo "hete aquí") que Robert Durst olvida que el micrófono que lleva puesto sigue abierto y tiene la feliz idea de hablarse un poco a sí mismo y soltar: "¿Qué demonios hice? Los maté a todos, por supuesto". 

Imagino la cara de infinita alegría del director de ese documental. Los astros se han alineado y le han regalado una exclusiva. Ha estado en el momento justo, en el sitio indicado.

Algo así debió sentir el redactor de "Callejeros" el día que le dijeron que fuera a Valencia a grabar a unas vecinas que se llevaban mal, y se encontró con esto:


El resto es historia sociológica de nuestro tiempo, con perlas como:

- Qué de luces tienen aquí.
- Se han quedado de la Navidad.
- Si estamos en verano...

- Los ángeles me dicen que tranquila, que ellos están conmigo.

- Está diciendo: puta, puta, puta, sin ser yo nada de eso.

- Yo no escribí la palabra puta, la retoqué con el rotulador, que no es lo mismo.

La misma suerte tuvo un equipo que grababa un documental titulado "La reina de Versalles" dedicado a una excéntrica familia de millonarios, los Siegel, que pretendían construirse una nueva mansión, la más grande jamás diseñada e inspirada además en el palacio de Versalles. A mitad de grabación llega la crisis bursátil y el patriarca millonario se arruina. Así que lo que comienza siendo simplemente una familia muy hortera gastando dinero a espuertas en cosas que no necesitan, acaba siendo una familia muy hortera gastando dinero a espuertas pese a que saben que no lo tienen.


"La reina de Versalles" es oro puro. Y no sólo por el gusto de los Siegel por los muebles bañados en oro.

Sus personajes también son oro: Él, David, es el típico hombre hecho a sí mismo, duro, frío, a la suya, a no ser que organicen una recepción a las candidatas a Miss América en casa, momento en que se vuelve un tipo encantador. Ella, su segunda esposa, es, por supuesto, más joven que él y ex Miss. Jackie podría parecer la típica rubia descerebrada y muy operada, y lo es, pero también es una mujer dulce, ingenua, adicta a las compras y a tener hijos (tiene siete y una sobrina acogida en casa) y muy divertida, que suelta a cámara cosas como que su marido no necesita Viagra, de momento, pero cuando haga falta, pues oye, se usa.

Y luego están los secundarios: la tata, que vive en una casita de madera en el jardín, una antigua casa de juegos de los niños; el hijo mayor de Siegel, que trabaja con su padre pero mantiene una relación amor/odio con él; la sobrina acogida en la casa y ex pobre que admite que a la buena vida de rico te acostumbras rápido, y una pléyade de mascotas que se hacen sus cosas es carísimos sofás blancos o mueren de inanición porque los diez miembros de la familia han olvidado darles de comer.



Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez en el momento justo, en el sitio indicado y, sobre todo, con la cámara lista para grabar?

Ah, y sigo colaborando con Glup glup, en esta ocasión contando de qué hombres hay que huir como de la peste porque están irremediablemente condenados a convertirse en tus futuros ex novios.

lunes, 13 de abril de 2015

Maldita lisiada

¡Dos semanas sin actualizar!

Los robots de Google se habrán olvidado de éste vuestro blog por incumplir el mandato de actualizar con regularidad. Pero no ha sido culpa mía, no, ha sido culpa de estas seis señoritas que me tienen todo el día que si disculpe usted mi demora, no, discúlpeme usted a mí por mi atrevimiento. Sí, lectores de mis entretelas, ando trabajando en una nueva serie de televisión, y de época. Por si lee este blog alguien de vestuario de la serie y no saben qué hacer con un vestido con un lamparón que no se va, regálenmelo a mí. Que yo cada vez que voy a la productora insinúo que no me importaría nada tener un algo de 1913 (no tiene porqué ser un vestido, un tocado, unos guantes...) y nada, oye, ni caso.

A la mayoría de los guionistas de mi generación, marcados por Indiana Jones y los Goonies, les haría una ilusión loca trabajar en Hollywood. Pero a mí me marcaron más Falcon Crest y Dinastía. Esas series de televisión donde se aprendía que el lujo consistía en levantarte por las mañanas y que tu mayordomo chino te hubiera preparado un desayuno tipo buffet, que ni en los hoteles de cuatro estrellas. Mi ración de felicidad infantil consistía en un sandwich de nocilla, una coca cola y ver el capítulo de Dinastía que ponían a media mañana:



No recuerdo dónde he dejado las llaves hace veinte minutos pero recuerdo que Linda Evans era Kristle Carrington en Dinastía, que Ana Alicia era Melissa en Falcon Crest y que hubo una abducción en un capítulo de Los Colby.

Será considerado un género menor, pero el culebrón es, en el fondo, como la ciencia ficción: todo es posible. La ciencia ficción hace posible el teletransporte, la vida inteligente en otros mundos y los extraterrestres que parecen peluches. El culebrón hace posible que las paralíticas se levanten de las sillas de ruedas, que los hermanos separados al nacer se encuentren y además se enamoren o que la gente se pelee como en una película de Bruce Lee, si Bruce Lee hubiera sido dama de honor en Miss Colombia:



Un guionista de ciencia ficción puede darse el gustazo de acabar sus tramas haciendo explotar un planeta entero. Y eso mola. Pero cargarse a un personaje haciendo que se ahogue porque su alianza se engancha en una rejilla en el fondo de una piscina... eso tampoco está nada mal. Y así es como murió la esposa de Chase Gioberti en "Falcon Crest".

Los guionistas de "Mad men" se devanan los sesos para que su serie sea todo subtexto, sutileza y un análisis devastador de la psique del hombre moderno. Y seguro que llegan a su casa muy satisfechos con el trabajo realizado y con una jaqueca terrorífica. El equipo de "Empire" no tiene ni la cuarta parte del talento del de "Mad men", pero se lo pasan pirata.

Con todos ustedes, Cookie Lyon, la mujer que mejor defiende el estampado de leopardo.

¿Que hay que traer a una actriz que interprete a una cantante politoxicómana en horas bajas? Pues traen a Courtney Love. ¿Que necesitan a una cuarentona buenorra para interpretar a la amante de un raperito de 18 años? Pues traen a Naomi Campbell. "Empire" no es una serie para hacer pensar, es más bien un despiporre. Una mezcla entre Dinastía, Meet the Kardashians y las noticias sensacionalistas sobre el mundo del hip hop, todo con una estética muy Donatella Versace.

Podría parecer que el género culebronesco sólo puede tomarse en serio si uno lo toma en broma. Los creadores de "Jane the virgin", conocedores del exceso inerente al género, juegan a la parodia. Y qué bien lo hacen los jodíos. Saben mezclar intriga, drama y comedia, con un ritmo trepidante y unos personajes tan divertidos como él, Rogelio de la Vega, international star of telenovelas, que siempre viste de color lila o melocotón y que es una reina del drama:


Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿seguís por aquí?, ¿me habéis abandonado por otro blog sólo porque he tardado un poco en actualizar?, ¿os habéis enganchado alguna vez a alguna telenovela?, ¿vosotros también conocisteis a Barbara Stanwyck primero por su papel en Los Colby? Y, por supuesto, no puedo dedicar un post al maravilloso mundo del culebrón sin colgar este mítico momento: