lunes, 28 de julio de 2014

Catnado (psicología felina, volumen II)

Estamos a julio y la mayoría no nos hemos ido de vacaciones a esas playas donde nos haremos fotos que titularemos "aquí, sufriendo", pero ya sabemos cuál es la película éxito de este verano: "el planeta de los simios".  La nueva, no la de Charlton Heston luciendo torso, ni la de Helena Bonham Carter disfrazada de mona. Es la segunda parte de la precuela de "El planeta de los simios",  ésa en la que salía ese hombre que es como un cuarto y mitad de chopped, James Franco. Creo. No me preguntéis cuál es el título exactamente, que estoy hecha un lío:


Los monos son, con permiso de los tiburones y los perros, unos animales de lo más cinematográfico. Y ya si reciben radiación, crecen desmesuradamente o de golpe se vuelven mazo listos, ni te cuento. Dentro del género de las películas catastróficas tenemos el subgénero de animales malvados que nos quieren comer a nosotros, los seres humanos, que tan bien hemos portado con ellos de siempre. Y yo, como experta en psicología felina, me pregunto, ¿qué pasaría si cualquiera de estas películas de animales cabreados la protagonizaran gatos?

Probemos con la película revelación de esta Nochebuena: Sharknado. Un tornado originado en el océano llega hasta la ciudad de Los Ángeles, el tornado ha absorbido a un montón de tiburones que "llueven" sobre la ciudad creando el pánico. Bien, sustituyamos "tiburones" por "gatitos". Y la cosa cambia. Para empezar, se vuelve una película casi realista porque, amigos, ha existido un tornado de gatos. No en Los Ángeles, sino en Chobham, Surrey, donde estoy segura que el tornado de gatos ha sido lo más emocionante que ha pasado desde que Agnes Clarissa Beresford, vecina de 73 años, hizo el casting para "The voice".

Pero volvamos a "Catnado". El tornado de gatos cae sobre la ciudad de Los Ángeles. Los gatos está mojados y, por tanto, cabreados. Casi tanto como el gato Bon Jovi:



El héroe de la película, un actor que conoció la gloria en los 90 y ahora hace tv movies (Luke Perry, el rubio de "Salvados por la campana"...) tiene una idea: dar jamón de york a los gatos cabreados. Lo hace y la película acaba en el minuto 20.

Por cierto, la segunda parte de Sharknado se proyecta este jueves en el patio del Conde Duque en Madrid. Id y contadme qué tal, anda, porfi.

Pero, ¿qué sucedería si el ejército norteamericano hiciera unas pruebas atómicas? Muy listos ellos, como siempre que hacen estas cosas se van lejos de casa, por si acaso. Las pruebas las realizan en el océano Pacífico y la radiación alcanza la isla de Tashirojima, en Japón, más conocida como "la isla de los gatos". Los gatos empiezan a crecer cosa mala y salen de la isla para buscar comida. Lógicamente, acaban en Tokio, ciudad en la que crean el caos, como Godzilla, pero soltando más pelo.


El ejército del aire rodea a Catzilla, que los persigue con sus garras, pensando que son moscardones. Pero la población civil y los miembros del grupo de Facebook "dormir en postura incómoda para no molestar al gato" se movilizan. Se manifiestan y hacen un change. org para defender a Catzilla que sí, está causando el caos y la destrucción, pero también es verdad que duerme 20 de las 24 horas y es muy fotogénico.

¿Y si "el planeta de los simios" fuera "el planeta de los felinos"?

Un laboratorio que investiga una cura para el Alzheimer experimenta con gatos, pronto los gatos aprenden el lenguaje de los signos, a hacer puzzles y a tirar de la cadena después de hacer sus cosas en el water en lugar de en el arenero. Pero los gatos quieren ser libres, se rebelan... y aquí es donde la sinopsis de la película cambia. En lugar de irse a un bosque, donde crear su propia sociedad, los gatos inteligentes toman un centro comercial y ocupan la tienda de colchones y la pescadería.

Definitivamente, los gatos deben copar los vídeos de youtube, pero no dan más de sí. Jamás protagonizarán una película catastrófica.

Y vosotros, ¿cuál es vuestra película de animales que nos quieren destruir favorita?, ¿vais a ver "Sharknado 2"?, ¿habéis votado ya a "La leonera" en el festival de Elche?, ¿no?, pues aquí tenéis el enlace. ¡Que el plazo se acaba el día 31!

lunes, 21 de julio de 2014

Mediterráneamente

Ya sé que se venden pocos discos. Sé que el IVA cultural está por las nubes, y la piratería ya ni te cuento. Pero, artistas indies del mundo, ¿es necesario que os vendáis a las marcas de cerveza?


Annie B Sweet, tú te llamas Ana López.

Pero por muy de los nervios que me pongan Loquillo y Christina Rosenvinge contando batallitas de cuando la movida mientras beben Mahou; o Anni B Sweet y otros que no sé quiénes son cantando a ese lugar llamado mundo (creo que se refieren a la Tierra)... el peor de todos los anuncios de cerveza buenrolleros, ever, es el de "mediterráneamente" de Estrella Damm.

Un anuncio tan, pero tan largo, que te permite poner una lavadora, hacerte la cena, comerte la cena, regar las plantas, tender, volver a la tele y aún así tragarte el final del anuncio. Un anuncio odioso que te enseña unas calas paradisíacas a las que tú no irás en tus vacaciones al Mediterráneo porque tú irás a una playa masificada en la que hay que madrugar (¡madrugar! en vacaciones...) para encontrar sitio. Un anuncio que te enseña a un montón de amigos y ligues, todos encantadores, todos con tipín, sin rastro de celulitis, kilos de más o depilaciones a medias. Cuando si hay algo que abunda en las playas mediterráneas, más que las colillas, más que las medusas, eso son las estrías.


Pero cómo, ¿que vosotros no pasáis el verano en calas vacías rodeados de amigos de cuerpos esculturales? Pues sois unos loosers.

Las vacaciones mediterráneas tienen poco de calitas privadas donde te organizan un concierto privado de The Vaccines mientras un hombre bellísimo te besa con farolillos de papel con velitas de fondo. Y tienen mucho de ingleses haciendo balconing en Magaluf. Por eso tengo en mente el próximo éxito del cine europeo, una coproducción hispano-inglesa que lo va a petar.

Todo comienza con un grupo de ingleses de una de esas ciudades industriales donde llueve mucho. Manchester, Liverpool, Leeds... una ciudad rollo Ken Loach. Ellos son Jim y Tim, y ellas Mandy y Sandy:


Llegan a Mallorca en un vuelo baratísimo y, en cuanto entran al hotel de Magaluf y ven que les ha tocado habitación en el último piso, con vistas a la piscina, Jim reta a Tim a que se marque un balconing, es decir, que se tire desde el balcón en el sexto piso a la piscina que hay abajo. Tim lo hace. Mandy y Sandy le jalean. Tim no sólo no se mata sino que desde ese momento se convierte oficialmente en el galán de la película y tanto Sandy como Mandy se lo quieren zumbar. Pero el balconing sólo es el principio de sus vacaciones. De ahí para arriba.


Jim y Tim y Sandy y Mandy quieren quemar la noche balear. Beben como bestias, pero eso no es suficiente, porque ellos son de raza inglesa y litros de alcohol corren por sus venas (mujer, que diría Ramoncín). Ellos quieren emborracharse y eso es difícil porque el cuerpo se acostumbra a todo. Sandy y Mandy ya probaron el verano anterior con los tampax empapados en alcohol. Jim y Tim ya están de vuelta del Jägermeister con Red Bull.


Jim y Tim. O Tim y Jim. Tanto monta, monta tanto, como Isabel y Fernando.

Así que deciden probar una cosa que les ofrece un tipo chungo en una esquina del puerto. El tipo les explica que es metiendioxipirovalerona, cosa que los ingleses son incapaces de pronunciar, porque su español se reduce a "otra cerveza por favor" y "Enrique Iglesias". El tipo chungo (interpretado en la película por Nancho Novo) les explica que el metiendiox... vamos, el MDPV, es como el éxtasis pero a lo loco, que los efectos duran una semana, que provocan violencia, ganas de comerse a la gente y que hasta se les olvidará cómo se llaman. Jim y Tim y Mandy y Sandy dice que cool y le compran cuarto y mitad.

Después de cenar pizza y 8 pintas de cerveza los ingleses esnifan toda la MDPV y se van de marcha al Space que hoy pincha DJ Nano. En medio del momento subidón-subidón, la droga hace su efecto y Tim y Jim y Sandy y Mandy empiezan a morder a todo el público del Space.

Se ha desatado el holocausto zombie. Y ha sido en Magaluf.

Las fuerzas vivas de la zona, comandadas por el ingenuo guardia civil (interpretado por Dani Rovira), intentarán poner freno a las hordas de ingleses con hambre que siembran el caos primero en las baleares y luego (tras merendarse a todos los ocupantes del ferry a Barcelona) en la península y en el mundo.

Después de "8 apellidos vascos" llega la gran comedia de la temporada. Una mezcla entre "REC", "Resacón en las Vegas" y "Lo verde empieza en los Pirineos". ¿Se llamará "La droga caníbal"?, ¿"Resacón en Magaluf? No, se llamará "Mediterráneamente".

Y vosotros, ¿cómo son vuestras vacaciones?, ¿dignas de un anuncio de cerveza?

lunes, 14 de julio de 2014

La boda del torero 2, el retorno

El 23 de octubre de 1998 fue un día para la historia. Más que la llegada del hombre a la luna. Más que la invención de la rueda. Más que la invención de las rebajas.

Fue la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo (aka la miniduquesa). Una boda que era el acabóse, con la novia vestida de princesa medieval, su hermano vestido de domador, la madre del novio chupando cámara con mantilla azul...:


... y Mar Flores con escotazo, y la infanta de limón con el que entonces todavía era su marido y hasta Belén Esteban con el tabique nasal en su sitio y con Jesulín de Ubrique...

Aquella boda era el vórtice del universo. Todo el mundo estaba ahí.

Este fin de semana el minitorero se ha vuelto a casar y, ¿ha estado su nueva boda a la altura de la anterior?


La boda del minitorero con la miniduquesa fue la fantasía hecha realidad del editor jefe del Hola. Pero La Boda del Torero 2, como todas las secuelas, ha quedado sosa. Es más digna del Telva, con pocos invitados, poco escándalo y mucho pijerío sevillano.

Aún así, me he gastado mis dos buenos euros en comprar el Hola, y ahora toca rentabilizarlos.

Analicemos la boda en cuestión:

La novia, niña bien sevillana, muy mona y muy rancia. Tiene eso que se denomina "belleza clásica" y que significa que serías guapa en cualquier otro siglo y que sueles llevar el pelo largo y no te lo tiñes. Os desafío a encontrar una foto en la que no esté mirando arrobada a su marido el minitorero. Ex abogada (porque estudiar derecho es una de las dos cosas que hacen las niñas bien en Sevilla y en el Upper East Side), ahora diseña moda junto a su hermana. Porque ser diseñadora es la otra cosa que hacen las niñas bien.

Por supuesto, el vestido de novia se lo ha diseñado ella. Y se nota. Atención al detalle de los cristalicos colgando de las mangas y del pecho. Que se compró una pistola de ésas para pegar tachuelas y piedrecitas a los vaqueros allá por los 90 y se ha dicho: tate, que la puedo usar otra vez. Otras fuentes, sin embargo, aseguran que los cristalitos en cuestión son piezas de una lámpara de araña.

El novio, que tiene la mayor colección de americanas azul marino de toda Sevilla, y puede que incluso de todo el mundo occidental, iba como siempre, vestido de señor mayor.

¿Y los invitados?

Pocos, pero mal vestidos, diría yo así a bote pronto. Sibi, la hermana de la novia y socia en su emporio de la moda, iba vestida de diosa griega choni. Me apuesto una tableta de Milka Choco Swing a que el diseño es suyo.

Un aplauso para la invitada de la derecha, que ha pasado del taconazo y ha ido al bodorrio con bambas.

El torero Morante de la Puebla debe pensarse que si se corta el pelo le pasará como a Sansón, que se le irá la fuerza y lucía greñas a lo Camarón. Lo de su pareja, no sé, ¿es un vestido o una escultura de Chillida?

Los hermanos del novio, esa demostración viviente de lo cruel que puede ser la naturaleza, iban a su estilo. Cayetano guapísimo con el traje de pingüino, aunque podría haber ido de lagarterana, que seguro que también iba guapo. Kiko DJ lucía un traje gris como de director de sucursal de Caja de Ahorros. Para que se note que tiene menos de 50 años y que es dj, se plantó una gafas de espejo muy prácticas y que las invitadas usaron para retocarse el maquillaje.

La mejor, por ir a su bola y por salirse de ese "quiero ser elegante y sofisticado, pero no me sale", generalizado, fue María Jiménez. Vestida con el blusón que se suele poner para bajar a la playa:


La hija del minitorero iría muy elegante si en vez de 15 años tuviera 45. Pero bueno, se lo pasamos por alto porque se la ve mona, incluso bajo el pixelado. De la misma forma que a Andreíta "coñocómeteelpollo" se la ve fea, hasta pixelada, se nota que Tana va a ser un pibón, y me apuesto otro Milka a que así será.

El resto de invitados eran más toreros, miembros de Siempre Así y los Morancos. Todo moderno y actualísimo.

El convite, por eso de darle un toque de color (según los novios) o de tener excusa para entregar un facturón (según el wedding planner), fue temático. Que anda que no hubiera sido precioso que todo el pijerío sevillano de repente se viera rodeado de camareros vestidos de elfos o de la tropa imperial de La Guerra de las Galaxias. Pero no. Era temático en otro rollo. Rollo hindú.


Si Andrea "no sin mi foulard" Casiraghi es el rey de lo jipiji, el minitorero y la diseñadora han patentado el término pijindú. Consiste en disfrazar a los camareros con saris y turbantes y poner mucho colorín en los manteles del banquete. Y ya. 

Os dije que me había comprado el Hola, aquí la prueba gráfica.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿habéis acudido alguna vez a una boda pijindú?, ¿no creéis que Lourdes Montes es la mujer Telva definitiva?, ¿contrataríais a las hermanas Montes para que os diseñaran algo, u os fiaríais más de vuestra tía Trini que tiene una Singer?, ¿alguna boda podrá superar alguna vez a La Boda del Torero 1?

lunes, 7 de julio de 2014

Fiestas a las que nunca iré

Todos hemos tenido momentos de epifanía en la vida. Y no me refiero a que se nos hayan aparecido zarzas ardiendo pero que no se queman. Me refiero a momentos de revelación, que suponen un punto de giro, un antes y un después. A mí me pasó en mis últimos San Fermines, cuando, después de pasar todo el año en Madrid, volví a probar el kalimotxo. En ese momento tuve una revelación. Una voz interior que decía: ¿pero por qué has estado tomando este brebaje infecto durante toda tu juventud?, ¿por qué? Hice caso a mi voz interior y no volví a probar el kalimotxo, ni tampoco a ir a San Fermín.


No es que vayan vestidos de lila, es que van manchados de vino.

Aunque los guiris se piensan que los San Fermines son la fiesta más salvaje ever, en realidad hay muchas donde elegir. Si algo nos distingue a los españoles, aparte de la dieta mediterránea, el aceite de oliva y chorrocientas ediciones de Gran Hermano, es el gusto por las fiestas cafres. Nos gusta hacer el bruto y para eso solemos:

A. Quemar cosas

B. Lanzar cosas que pringan

C. Juntar a mucha gente

D. Maltratar animales

La fiesta donde más cosas se queman es, sin lugar a dudas, las Fallas. Pero el afán pirómano de los valencianos es lo de menos. Que los ninots no tengan ninguna gracia es lo de menos. Lo peor son los petardos. Petardos que se lanzan a cualquier hora. Los adultos lanzan petardos. Los niños lanzan petardos. Rita Barberá tira petardos:



¿Os parece el Infierno en la tierra?

Pues esperad a ver las fiestas pringosas, las de tirarse mierdas. Puede ser vino, como en la fiesta del vino en A Guarda (Galicia). Tomates, como en las tomatinas de Buñol (Valencia) y Tarazona (Zaragoza). O incluso una mezcla de harina, cola cao, huevos y alcohol como en los chupinazos de tooooodas las fiestas en Navarra.


¿Quién no ha fantaseado con nadar en un mar de gazpacho?

Casi todas estas fiestas están llenas de gente. Pero si hay una aglomeración que acojona es la que se produce en la romería del Rocío.

Almonte es un pueblo chiquito de Huelva con una ermita muy mona, toda blanca ella, en cuyo interior hay una figura de la virgen del Rocío. La tradición consiste en una romería que se puede realizar a pie o a caballo, se cruza parte del parque de Doñana y se acaba llegando hasta la ermita. Algo así como una excursión por la sierra, pero haciendo paradas para bailar y echarte cerveza en los pies:


Carmina Ordóñez reinventando la pedicura.

Una vez que los romeros llegan al Rocío esperan a la madrugada del lunes de Pentecostés cuando se produce el salto de la reja. Que no consiste en saltar una valla llena de pinchos como hacen los africanos para entrar en Melilla. Esto es más peligroso. Más de una vez la figura ha estado a punto de caerse. Y los niños se llevan en volandas y de mano en mano, como un rockero cuando, en medio de un concierto, se lanza a los fans, y todo con la intención de que toquen a la Virgen.


Pero todo esto no dejan de ser cafradas simpáticas, chiquilladas, comparado con las fiestas que consisten en hacérselas pasar putas a un animalico.

Manganeses de la Polvorosa (Zamora) es un pueblo de 700 habitantes que sólo ha salido en las noticias por su sana costumbre de lanzar una cabra desde el campanario y mantearla en las fiestas de los quintos (ese concepto tan de los pueblos). Pero Manganeses, además de tener un nombre maravilloso, ha sabido rectificar. Desde hace años ya no tira a la cabra por el campanario, sino que la pasean.

Luego tenemos la bonita costumbre de descabezar bichos. En Villamayor de Calatrava (Ciudad Real), lo hacían con pollos, aunque creo que ya no. En Lekeitio (Vizcaya) y el Carpio del Tajo (Toledo) prefieren gansos.

Pero ya sabéis que el bicho que tiene el dudoso honor de ser el más torturado es el toro. Lo lanzan al agua, lo persiguen, lo torean, lo lancean, le lanzan dardos... Pero no pasa nada, no está mal, no hay que sentirse culpable, porque es tradición, los quintos del pueblo se lo pasan pipa y trae mucho turismo a la zona. De entre las muchas barbaridades (no diré "burradas") que les hacen a estos pobres bichos, destacan dos.
"Burrada" no es un término apropiado, porque los burros son buena gente, mirad qué cara de buena persona...

El toro de Coria (Cáceres), se celebra en San Juan y la tradición que hay detrás es preciosísima. En tiempos inmemoriales, incluso antes de Maricastaña, los cacereños no eran cacereños sino vetones. Es el siglo VIII antes de Cristo y los vetones tenían ritos relacionados con el solsticio y los toros. Puede que venga de esa época la leyenda que dice por San Juan se elegía a un joven del pueblo, para luego ser perseguido por todos los demás. Para su defensa contaba con un par de navajas pero solía morir, es lo que pasa cuando tú eres uno, y los demás son un huevo. El año que tocó al hijo de una importante dama del pueblo, ella lo cambió por un toro y de ahí la sana costumbre de soltar al toro por la plaza y lanzarle dardos. Cuando el animal cae, se le remata de un tiro y se le cortan los testículos. Pero no pasa nada, que ya lo dicen los taurinos que el toro no sufre. No tiene terminaciones nerviosas, se parece más a una lechuga que a cualquier otro mamífero.

El toro de la Vega es la fiesta más popular. En los últimos años se han multiplicado las protestas en contra de la tradición, pero Tordesillas se ha mostrado impasible. Defienden la antigüedad de la festividad, su valor cultural y antropológico. La celebración consiste en que los quintos, montados a caballo y armados con lanzas, persiguen a un toro hasta que lo matan. Algo antropológicamente fascinante, casi tanto como ver los sacrificios humanos de los aztecas. Una pena que esa tradición, también más antigua incluso que el toro de la Vega, no haya permanecido.

Puestos a hacer el cafre sugiero otros métodos, espectaculares y sin animales de por medio, como por ejemplo, el concurso de lanzamiento de azada, tirarse por una cuesta persiguiendo un queso o pasearse en taparrabos para conmemorar el festival del hombre desnudo, el Hadaka Matsuri.

Y vosotros, ¿a qué fiesta tradicional nunca iríais?