lunes, 14 de julio de 2014

La boda del torero 2, el retorno

El 23 de octubre de 1998 fue un día para la historia. Más que la llegada del hombre a la luna. Más que la invención de la rueda. Más que la invención de las rebajas.

Fue la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo (aka la miniduquesa). Una boda que era el acabóse, con la novia vestida de princesa medieval, su hermano vestido de domador, la madre del novio chupando cámara con mantilla azul...:


... y Mar Flores con escotazo, y la infanta de limón con el que entonces todavía era su marido y hasta Belén Esteban con el tabique nasal en su sitio y con Jesulín de Ubrique...

Aquella boda era el vórtice del universo. Todo el mundo estaba ahí.

Este fin de semana el minitorero se ha vuelto a casar y, ¿ha estado su nueva boda a la altura de la anterior?


La boda del minitorero con la miniduquesa fue la fantasía hecha realidad del editor jefe del Hola. Pero La Boda del Torero 2, como todas las secuelas, ha quedado sosa. Es más digna del Telva, con pocos invitados, poco escándalo y mucho pijerío sevillano.

Aún así, me he gastado mis dos buenos euros en comprar el Hola, y ahora toca rentabilizarlos.

Analicemos la boda en cuestión:

La novia, niña bien sevillana, muy mona y muy rancia. Tiene eso que se denomina "belleza clásica" y que significa que serías guapa en cualquier otro siglo y que sueles llevar el pelo largo y no te lo tiñes. Os desafío a encontrar una foto en la que no esté mirando arrobada a su marido el minitorero. Ex abogada (porque estudiar derecho es una de las dos cosas que hacen las niñas bien en Sevilla y en el Upper East Side), ahora diseña moda junto a su hermana. Porque ser diseñadora es la otra cosa que hacen las niñas bien.

Por supuesto, el vestido de novia se lo ha diseñado ella. Y se nota. Atención al detalle de los cristalicos colgando de las mangas y del pecho. Que se compró una pistola de ésas para pegar tachuelas y piedrecitas a los vaqueros allá por los 90 y se ha dicho: tate, que la puedo usar otra vez. Otras fuentes, sin embargo, aseguran que los cristalitos en cuestión son piezas de una lámpara de araña.

El novio, que tiene la mayor colección de americanas azul marino de toda Sevilla, y puede que incluso de todo el mundo occidental, iba como siempre, vestido de señor mayor.

¿Y los invitados?

Pocos, pero mal vestidos, diría yo así a bote pronto. Sibi, la hermana de la novia y socia en su emporio de la moda, iba vestida de diosa griega choni. Me apuesto una tableta de Milka Choco Swing a que el diseño es suyo.

Un aplauso para la invitada de la derecha, que ha pasado del taconazo y ha ido al bodorrio con bambas.

El torero Morante de la Puebla debe pensarse que si se corta el pelo le pasará como a Sansón, que se le irá la fuerza y lucía greñas a lo Camarón. Lo de su pareja, no sé, ¿es un vestido o una escultura de Chillida?

Los hermanos del novio, esa demostración viviente de lo cruel que puede ser la naturaleza, iban a su estilo. Cayetano guapísimo con el traje de pingüino, aunque podría haber ido de lagarterana, que seguro que también iba guapo. Kiko DJ lucía un traje gris como de director de sucursal de Caja de Ahorros. Para que se note que tiene menos de 50 años y que es dj, se plantó una gafas de espejo muy prácticas y que las invitadas usaron para retocarse el maquillaje.

La mejor, por ir a su bola y por salirse de ese "quiero ser elegante y sofisticado, pero no me sale", generalizado, fue María Jiménez. Vestida con el blusón que se suele poner para bajar a la playa:


La hija del minitorero iría muy elegante si en vez de 15 años tuviera 45. Pero bueno, se lo pasamos por alto porque se la ve mona, incluso bajo el pixelado. De la misma forma que a Andreíta "coñocómeteelpollo" se la ve fea, hasta pixelada, se nota que Tana va a ser un pibón, y me apuesto otro Milka a que así será.

El resto de invitados eran más toreros, miembros de Siempre Así y los Morancos. Todo moderno y actualísimo.

El convite, por eso de darle un toque de color (según los novios) o de tener excusa para entregar un facturón (según el wedding planner), fue temático. Que anda que no hubiera sido precioso que todo el pijerío sevillano de repente se viera rodeado de camareros vestidos de elfos o de la tropa imperial de La Guerra de las Galaxias. Pero no. Era temático en otro rollo. Rollo hindú.


Si Andrea "no sin mi foulard" Casiraghi es el rey de lo jipiji, el minitorero y la diseñadora han patentado el término pijindú. Consiste en disfrazar a los camareros con saris y turbantes y poner mucho colorín en los manteles del banquete. Y ya. 

Os dije que me había comprado el Hola, aquí la prueba gráfica.

Y vosotros, lectores de mis entretelas, ¿habéis acudido alguna vez a una boda pijindú?, ¿no creéis que Lourdes Montes es la mujer Telva definitiva?, ¿contrataríais a las hermanas Montes para que os diseñaran algo, u os fiaríais más de vuestra tía Trini que tiene una Singer?, ¿alguna boda podrá superar alguna vez a La Boda del Torero 1?

9 comentarios:

calamarin dijo...

Dior mío que horror todo... España 1956, ese mini torero es el colmo de la caspa y el machismo andaluz... "Nada me hace más ilusión que casarme delante de mi virgen y mi Cristo de Triana" (vómito por todos los orificios de mi cuerpo) y ella la pobre... Es que es todo como del Nodo, solo faltó Franco y la collares.

Uno dijo...

Con todo el respeto que me merece, si Carmina q.e.p.d. sabe que el niño se le va a casar tantas veces, no se va tan pronto.
Por lo demás, destacar que es la primera vez en la historia que alguien arruina su carrera de diseñadora con su propio vestido de novia.



Blackmount dijo...

claro que si las contrataria: para hacer unas funda para la licuadora, la olla arrocera y el horno microondas. asi con cristalillos colgantes quedarian muy aparentes

Juli Gan dijo...

Dice el refrán (¿Rivera?) que si tienes padrinos te bautizas y si tienes pasta para untar a la curia te casas 2 veces por la iglesia porque "anulan" tu primera boda. En fin.

Recuerdo de la anterior que se decía que la novia iba vestida de Ungaro y el padrino,también(Por el traje de domador de circo).

Del resto del publirreportaje paso , quizá lo único que me interese es ver a Cayetano Rivera, su percha y sus ojazos.

Sorokin dijo...

Vaya crónica más guay. Y eso que yo soy un auténtico lego en torerías. Me acuerdo de un día que maté a Paco Camino. Hablando con un inglés ya entrado en siglos, me dijo que era un gran aficionado a los toros y que había conocido a Paco Camino. Yo, confundiendo Pacos, le dije que había muerto de una corná. El pobre Brit se puso muy triste.
Pero, en fin, que me ha interesado mucho tu crónica y lo de casarse por la Church dos veces me parece fabuloso. Vamos, Fran, ¡a por la tercera, que esa nena sevillana tiene muy mala pinta con esos cristales y esa narizota!

laesti dijo...

Calamarín, las bodas de los toreros son muy NODO, casi tanto como el telediario de la 1.

Uno, Carmina era lo más.

Blackmount, ¡funda para la licuadora! ideón

Juli, grande lo de Ungaro, ¡lo había olvidado! Si es que esa boda dio mucho de sí.

Sorokin, ¿pero Paco Camino está vivo?

Ruvias Intelijentes dijo...

A ver... El vestido es un truño. La boda, un churro. Nada que ver con Boda n. 1. Una caca, vamos. Dicho lo cual... Se nota que Lourdes quiere ser la nueva Paloma Cuevas. Y tiene la sosipavez, oiga.

En fín, que donde haya una boda con Carmina Ordoñez y la duquesa de Alba y la Mar Flores pre-Lequio...

loquemeahorro dijo...

Gracias, gracias, gracias, por hacerme más dulce la vuelta de vacas, gracias a esta entrada.

No, nada superará la mantilla azul y a Cayetano de Príncipe de Beckelar.

Qué ranciez de gente, por favor, hasta los hijos arios de Nati Abascal y sus narices parecen un hipster a su lado.

Vale, me he pasado. No, nunca he ido a una boda pija-hindú, pero sí que he visto muchos blusones como el de María Jiménez en la playa.

Anónimo dijo...

La boda de este mierdecilla no es nada comparada con una a la que yo asistí. Atención: fue en Illinois, en los juzgados del condado de Wheaton, y el banquete en Naperville. Se casaba una logroñesa con un thailandés de origen chino y nacionalizado americano. La comida post-boda civil, muy íntima, fue en Five Guys, una hamburguesería acojonantemente americana y que ponen una comida de puta madre. Y la cena, con el resto de invitados, fue en el Kay Western, un garito ambientado en el mundo submarino. Nuestro salón era un arrecife de coral con tiburones y peces martillo por el techo, la novia se puso un sari hindú auténtico, regalo de su nutrido grupo de amigas indias con las que baila Bollywood. El banquete fue un buffet de reminiscencias americanas y thailandesas (en honor a los invitados asiáticos), el dj era sirio, parecía un terrorista islámico y no enseñó a bailar "banghra". Y me hice amigo de un mexicano, conocí al prototipo de americano pijo broker (un tío encantador, Brett se llamaba. A este y al mexicano les escupí vino en un ataque de risa), y conocí a un tipo croata llamado Elvis Sugar, cuya hija se llamaba Melva (es nombre de atuncillo) y que estaba casado con una tía cuyos padres eran respectivamente de los mismos pueblos que mis padres. Y no, no había cámaras ocultas.

Y ahora que, como se queda la boda de ese cabrón hijueputa!!

Pd. Genial tu blog, me estoy descojonando, titana!!!