martes, 25 de febrero de 2014

Una persona normal de excursión por Arco

¿Cuál es vuestra palabra favorita?

Algunos cursis me diréis que "amor"o "libertad". Los más sinceros diréis que "chocolate". Los más originales que "algarada" o "miriñaque". Mi palabra favorita es más prosaica. Es "gratis".

Y por eso precisamente, porque era gratis, me fui el fin de semana a Arco.

No es la primera vez que voy (siempre con invitaciones que a algún conocido le sobran), pero sí ha sido la primera vez que me he aburrido. El arte contemporáneo ya no es lo que era, ¿dónde están las estatuas polémicas como ésa de Franco metido dentro de una nevera del año pasado?, ¿o las llamativas como esa colección de gatos disecados rodeados de cristales rotos de hace dos ediciones?, ¿o soy yo la que está cambiada y me he convertido en una de esas señoras que dicen "yo no entiendo de arte moderno pero a mí esto no me gusta"?

Esto lo hago yo con un poco de arcilla y unas temperas.

Pasear por Arco provoca la misma sensación que pasearse por la calle Serrano. Te notas fuera de tu ecosistema. En Serrano porque no tienes ni el pelazo de la niña bien de toda la vida (generaciones y generaciones de comer bien se traducen en pelo Pantene) ni el guardarropa de las cuarentonas que se pasean con su visón Ayala arriba, Ortega Gasset abajo.

Pero, ¿quiénes forman la fauna de Arco?:

Galeristas. Fáciles de distinguir porque están detrás de las mesas de los stands. Teclean en su mac, hablan en inglés por el móvil o atienden a algún cliente. Ellos son jóvenes, de menos de cuarenta y visten de negro, como los dependientes de Uterque. Ellas son maduras, rondan los 50, se tiñen el pelo de rojo y llevan collares muy grandes o pendientes enormes. Una de dos.

Modernos o, como se les llama ahora, hipsters. Por los pasillos de Arco se veía a toda la pléyade de modernos que existen: los clásicos y ya un poco pasados de moda gafapastas; los barbudos con pelo largo aunque recogido en un coqueto moño,  y los que ahora están más a la última, que se visten con ropa de los 90 porque ahora, agárrate los machos, resulta que es súper trendy ponerse jerseys estampados estilo Brenda de Sensación de Vivir, y si tienen bolitas porque son genuinamente del 93, mejor que mejor.
Pasión por el arte moderno, y por el estampado de leopardo.

Egoblogger, que es la manera cool de llamar a las chiquitas que tienen blogs de moda. Tener un blog de moda consiste, básicamente, en hacerse fotos de ellas mismas en poses de modelo sin ser ellas nada de eso, para luego añadir de qué marca es la falda, los botines, el crop top y la chaqueta de lana. Que suele ser todo de Zara, porque a la egobloggers les encantaría ser Miranda Makaroff y teñirse el pelo de rosa y vivir de cosas tan etéreas como de ser dj, pero la realidad es que son universitarias sin un duro. En Arco se les distingue porque se pasean con su Canon colgada del cuello y hacen fotos a las obras que más les gustan, porque de algo tienen que nutrir su Instagram.

Gente normal que ha ido a Arco como podría haber ido al Ikea o a la sierra. Vamos, como yo. En general suelen ser señoras que pasean en grupo, señalan las cosas con el dedo e insisten en afirmar que este tipo:


tiene que estar vivo porque fíjate que hasta tiene el bigote sudado. Que yo ya le dije a la señora:

- Señora, ¿cómo va a estar vivo?, ¿qué está, disecado?
- No, bonita, será una estatua viviente, como los de Sol.
- Péguele un susto, a ver.
- ¡Buh!
- ¿Ve como no se mueve?
- No se ha asustado porque es un profesional.
- Entonces qué pasa, que ahora en Arco venden a las estatuas vivientes. Y si se lo compra se lo lleva usted a su casa.
- No sé, a lo mejor. Yo es que no entiendo de arte moderno.
- Ni yo. Pero será ilegal comprar personas, ¿no?

No pudimos continuar con el debate porque una egoblogger quería hacer una foto de la figura de cera/estatua viviente y estábamos en medio.

Ojo, que sí que hubo cosas que me gustaron. Como ésta, pertenece a una serie de fotos de un tal Pablo Genovés, a las que yo hubiera llamado, qué se yo, "después de la hecatombe zombie", "Mad Max redux" o "Maremoto en el museo". Pero yo no soy artista moderna, que si eres artista moderno lo que se estilan son los títulos más poéticos como "Precipitados":


Anda que no quedaría bonita esta foto en mi salón. Fardaría ante mis amigos, tal que así:

- ¿Esta foto?, es un Pablo Genovés, ¿que no lo conoces?, yo es que lo descubrí en Arco.

Y vosotros, ¿habéis ido alguna vez a Arco?, ¿o sois más bien como las señoras que piensan que cualquiera de esas cosas las hace mejor su nieto de 5 años?

Y tranquilos, no os insistiré más con que votéis en el 20 blogs pero, por si acaso, ya sabéis dónde está botón...

8 comentarios:

Claudia Hernández dijo...

Jaja, estupenda crónica. Sí he ido como tú, gratis, alguien alguna vez me dio un par de entradas, y la has descrito muy bien.
Saludos

Juli Gan dijo...

Yo es que soy provinciana y troglodita a ratos. Esto de las moderneces no lo pillo, yo. ¿Qué coño llevan los toreros de la marca España en el cráneo? Porque no son monteras...

loquemeahorro dijo...

Pues yo soy cada vez más señora de "esto lo hace mi sobrino de 5 años" (sobrino nieto, dentro de poco).

Vale, quizá no, pero por edad es de quien estoy más cerca. Y tan contenta oiga, porque las señoras son las dueñas de la vida cultural de Madrid.

No hay exposición, concierto o lo que sea, donde no sean mayoría, eso sí, siempre en grupos, o con un marido colgando del brazo. Jamás solas.

Uno dijo...

Se que han invitado a Finlandia pero no sabía nada de tu invitación.
Este año no voy a publicar nada de ARCO, que es un clásico de mi blog, porque no he hecho fotos. Fíjate tu como estaría mi cuerpo.
Una pena porque podría haber publicado una crónica de alfombra roja "a la bichos raros" comentando los modelos de: Soledad Lorenzo, Helga de Alvear, Mrs. Foster, Ana Martinez de Aguilar o la mismísima Amaia Salamanca y su relamido esposo.
La Ochoa, la que mas mona iba. Esa si que tiene arte.

Esti dijo...

Loque, lo de las señoras en grupo que no se pierden una merece una tesis doctoral. Espero que alguien, en alguna universidad, la esté haciendo.

Uno, Elena Ochoa es lo más, yo quiero ser como ella de mayor. Y, sobre todo, tener ese casoplón en Londres que tiene, que lo vi una vez en el Hola.

calamarin dijo...

Pues yo no he ido nunca por una cuestión de salud mental, bastante jodido ando ya de la cabeza como para tropezarme con toda esa fauna que describes... Con lo bien que estoy con mi Lupe y mi Coco (mis perros) los tres bien calentitos en el sofá.

Sorokin dijo...

La última vez que fui a Arco acababa de romperme un brazo en Baqueira. Estaba recién escayolado, así que, ambos recuerdos se mezclan para mí. No sé si la escayola estaba en un cuadro y el drapeado en mi brazo. En fin, que fui porque había que ir. Mira, ahora viviendo en Bruselas me libró de esa obligación. Eso si, los drapeados me persiguen. Mi profe de pintura me dice que si no se saben hacer, no puede uno pintar. Salvó, claro está, señoras en pelo y que no estén gordas, porque entonces es la tripa la que hace drapeados.
Bueno, todo es mentira, como es lógico

Esti dijo...

Gentes, quedáis todos convocados para esta medianoche, porque es... ¡la alfombra roja de los Óscar! Minuto a minuto de los modelazos, los patinazos (que está lloviendo a mares por allí y eso significa que Jennifer Lawrence se va a tropezar) y todo lo que se nos ocurra.