jueves, 26 de diciembre de 2013

10 razones para convertir a "Sharknado" en un clásico navideño

Basta ya de emitir "Qué bello es vivir". Basta ya de galas dirigidas por José Luis Moreno. No más refritos de videos supuestamente divertidos. No más especiales de artistas como Pablo Alborán o Miguel Bosé.
La estilista de Miguel Bosé es daltónica.

Mis Navidades están vacías, sin rumbo y en el lodo (que dirían los Panchos) desde que no están Martes y Trece. Yo necesito una dosis de humor y surrealismo para afrontar los empachos y mareas humanas de estas entrañables fechas.

Pero todo es alegría y alboroto porque, amigos, este año he tenido mi dosis de absurdo en forma de tornado de tiburones. Sí, echaron por la tele "Sharknado", una película que, desde ahora, debería ser emitida todas las Navidades, ¿y por qué? Hay van 10 razones como diez soles ordenadas rollo 40 principales:

10. Seguir la carrera de Ian Ziering, aka el rubio de Sensación de Vivir
Mientras sus compañeros de reparto se conforman con protagonizar alguna tv movie de esas que emite Antena 3 a mediodía, Ian Ziering se ha "reinventado". Ya sabéis, reinventarse es la forma eufemística para referirse a que no encuentras trabajo de lo tuyo y te lanza a lo que sea, en su caso, se ha reconvertido en stripper. No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina, si "Sharknado" le empujó a cambiar de profesión o fue a la inversa. Sea como sea, el rubio stripper es el héroe de esta película. Un antihéroe, más que nada porque está divorciado y se lleva mal con sus hijos, pero que por lo demás hace de todo: surfea, pega tiros, escala... es un hombre del Renacimiento.

Aquí, Ian inmovilizando con una mesa al tiburón que se ha metido en su salón.

9. Descubrir a grandes profesionales, como su guionista, Thunder Levin.
Thunder ("Trueno", me juego una tableta de turrón de praliné a que es un nombre artístico, y en realidad se llama John, Frank o, como mucho, Stephen) es un guionista personal, fiel a su universo y a sus gustos. Lo que pasa es que su mundo no es propio del cine de arte y ensayo, lo suyo es la serie Z. En su haber peliculones como "Apocalipse Earth", con Richard Grieco (el hombre con las cejas más depiladas de todo Hollywood) o "Mutant vampire zombies from the hood".

8. Un argumento disparatado
Ya lo dicen en una de las míticas líneas de diálogo de la película "si ya han llovido percas alguna vez, por qué no tiburones", y en eso precisamente se basa el argumento de la película. Un tornado absorbe una zona del océano con tiburones y los lleva hasta Los Ángeles. Los tiburones caen del cielo (vivos y con hambre) y devoran a la población.

7. Muertes ridículas
Hay muchas, el nivel es alto (parezco un juez de "La voz"), pero mi muerte ridícula favorita de toda la película es la de un profesor infantil al que el rubio de Sensación de vivir rescata de un autobús escolar, junto a todos los niños. Ya rescatado, el profesor dice: "Mi madre siempre dijo que Hollywood me mataría", dicho esto le cae un edificio encima y muere. Y yo digo: Ole.

6. Efectos especiales a la altura del último video de Locomía
El mismo estudiante de primer año de posproducción digital que hizo esto:

se ha ocupado de los efectos de "Sharknado".

5. Que verla mola, pero verla comentándola en las redes sociales mola todavía más.
Porque, asumámoslo, no es una película compleja, de esas que si te levantas a hacer pis, vuelves y ya no sabes qué está pasando. Gran parte de su encanto está en que inspira a ese humorista que todos llevamos dentro, y las redes sociales se llenan de chistes y de parodias a costa de la película.

4. Que es espectacularmente absurda
Al principio de la película (no es un spoiler), comienza la tormenta sobre Los Ángeles. Esta tormenta es tan salvaje que hace que una noria se salga de su eje y ruede por la ciudad.
Por supuesto hay más momentos absurdos, pero no os los desvelaré todos, mejor os veis la película.

3. Líneas de diálogo inolvidables
Tras matar a ese tiburón que se ha colado dentro de la casa de la ex del rubio de Sensación de Vivir, el salón ha quedado inundado y lleno de sangre. ¿Y qué dice Ian Ziering al verlo? Pues que "parece ese momento del mes".

2. Un clímax insuperable
El "y de ahí para arriba" es el concepto que subyace detrás de toda película de acción. Si el héroe empieza rescatando a un niño, más vale que acabe rescatando, por lo menos, a toda una escuela de huérfanos minusválidos, o menudo bluff.

Por eso "Sharknado" acaba en alto.  Un tiburón se ha tragado (así, de un bocao) al interés amoroso del protagonista, una chica muy joven que responde al nombre de "Nova" y que odia mucho a los tiburones porque uno se merendó a los abuelos que la criaron. El héroe (recordemos, el rubio de Sensanción de vivir) coge una sierra mecánica y cuando un tiburón va a caer sobre él, él se deja tragar y, desde dentro, lo abre.



Fíjate tú qué suerte tiene que ese tiburón, de entre todo el tornado de tiburones, resulta ser el mismo que antes se tragó a la moza de buen ver y de pasado tortuoso. Ian Ziering rebana el lomo del tiburón y sale, vivito y entero, aunque algo sucio, del estómago del tiburón, seguido de la moza de buen ver.

Qué. Cómo os habéis quedao.

1. Que te lo pasas pipa viéndola

Y por eso declaro a "Sharknado" mi nuevo clásico navideño.

Y vosotros, ¿sois más clásicos y preferís ver "Qué bello es vivir"?, ¿o acaso es que sois fans de Pablo Alborán?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Nochebuena en casa de los Haneke


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Si ya estáis sufriendo sudores fríos pensando en las cenas de empresa, la de Nochebuena, la comida de Navidad y todo el resto de celebraciones, no os preocupéis. Siempre hay alguien al que le espera una Nochebuena mucho peor que la vuestra.

Imaginad la Navidad en casa de los Haneke. En esa casa no se cantan villancicos. No se comen turrones. No se ve el especial de Raphael. Se cena en silencio, con gélida educación austríaca:

- Michael (léase Míjael), ¿podrías pasarme un poquito de strudel, por favor?
- Faltaría más, tía Lotte.

Pero no creo que esa cena silenciosa donde sólo se oye el clinck-click de los cubiertos enmasquere un drama-que-te-cagas tan del gusto de Holanda para arriba. En la familia Haneke no hay incesto, ni sadomasoquismo, ni malos tratos. Más quisiera Michael (léase Míjael). Él se levanta de repente, justo antes del brindis con ponche y, como Lara Flynn Boyle en Happiness, grita en voz alta: "¿por qué no me violaron cuando era niño?, ¿por qué? Ahora tendría inspiración, ¡maldita sea!"

Por unos segundos no se oye ni el ruido de los cubiertos. Alguien carraspea.

- Michael (léase Míjael), ¿te sirvo ponche?
- Por supuesto, primo Gunther, pero sólo un dedito.

Un fotógrafo con reflejos de acero consiguió hacer una foto a Haneke sonriendo.

Pobre Haneke, él tiene una familia burguesa, refinada y cultísima. Así no hay quien encuentre la inspiración. Y mira que la abuela Haneke le ha dicho: "Michael (Míjael, recordad), a ver si algún día haces una comedia". A lo que él respondió: "yaya, no se le pueden pedir peras al olmo".

La Nochebuena en casa de la familia de Bryan Ferry, el cantante de Roxy Music, sí que es mazo entretenida. Todo empezó cuando Isaac Ferry lleva a su novia Amanda a una cena familiar. Eso, que en España se hace todos los domingos, en el mundo anglosajón tienen la sana costumbre de hacerlo cuando la relación está asentadísima: "Papá, aquí mi novia, está embarazada de 8 meses y nos casamos en 15 días, vete comprando un traje". Afortunadamente para Isaac, llevaba con Amanda solamente 5 años de nada, ella no estaba embarazada y no había planes de boda. Menos mal, porque Bryan Ferry se la levantó rapidito.

Pero el auténtico drama llegó la Navidad del 2012. En su casa de campo de Somerset Upon Avonshire (por ejemplo), allí estaba Bryan Ferry con sus cuatro hijos y con Amanda. Isaac Ferry confiaba en que su padre, que se dedica profesionalmente a la canción y a ligarse a las modelacas de las portadas de sus discos, ya habrá dejado a Amanda. Pero no, mientras trinchan el pavo relleno y en la BBC emiten esto...:



...Bryan anuncia su boda con Amanda, la ex novia de su hijo. Se casaron en enero de 2012.

Pero no os preocupéis por la estabilidad familiar de los Ferry. Bryan ya se ha divorciado de la jovencísima Amanda y seguro que Isaac ya ha vuelto, como en el anuncio de turrón, a casa por navidad. Eso sí, me apuesto una tableta de Milka Chocho Swing a que Isaac Ferry no vuelve a llevar una novia a casa.

Aunque las Navidades más tensas fueron las del 1991-1992 en las casas Allen-Farrow.

Nueva York. En dos pisos contiguos llenos de libros y de niños viven Woody Allen y Mia Farrow. Llevan un porrón de películas juntos y son el ejemplo de la pareja moderna, intelectual. Juntos y felices desde ni se sabe, pero sin compartir techo, para que la convivencia no mate la pasión y bla, bla, bla.

Mia Farrow ya había empezado a adoptar a niños compulsivamente en un matrimonio anterior. A esos niños (coreanos y vietnamientas, como una niña llamada Soon-Yi), se suman uno biológico con Allen y un par más que adoptaron. Ríete tú de tus vacaciones de verano a Benidorm con el seiscientos lleno hasta los topes. Los viajes del clan Allen-Farrow sí que eran un follón:


Ejercicio de agudeza visual. Encontrar las siete diferencias entre el clan Allen-Farrow y los Brangelinos:


Pero Woody Allen llevaba ya un tiempo manteniendo una relación, a escondidas, con Soon-Yi, estudiante universitaria en esa época. Técnicamente, no era incesto, ya que Soon-Yi fue adoptada por Mia Farrow y su ex marido, André Previn. Emocionalmente, Soon-Yi era tan hija de Allen como el resto, porque él y Farrow llevaban más de 10 años juntos. Así que podemos imaginar que contarle la verdad a Mia no era nada fácil. Y lo fue dejando para otro día: "Hoy no, que es Acción de Gracias". "Hoy no, que es Hanukkah". "Hoy no, que es Navidad". Y así hasta que Woody decide hacer que Mia Farrow sepa la verdad de otra manera que no sea tener que decírselo cara a cara.
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13 de enero de 1992, Farrow está en el piso de Allen con una de sus hijas pequeñas, telefonea a Woody para preguntarle dónde ha dejado la americana de pana con coderas. Él se lo dice. Ella cuelga, y entonces ve unas fotos justo al lado del teléfono, a la vista de cualquiera, en las que aparece Soon-Yi desnuda.

El resto, es historia. 

Y vosotros, ¿habéis vivido alguna Navidad de pesadilla comparable con las del hijo de Bryan Ferry o la de Mia Farrow?

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los bocachanclas del año


Diciembre es un gran mes. Para los que venden marisco, para los que tienen administraciones de lotería y para los blogueros también... porque podemos rellenar montones de posts con la excusa de hacer el resumen del año. 

¿Y qué hace que el 2013 sea especial? No pasará a la historia por ser el año en el que Hannah Montana se cayó en una marmita de speed y empezó a lamer cosas compulsivamente. Será recordado como el año del "relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor" de Ana Botella. Quizá sea una percepción mía, culpa de ver demasiado la tele, de haberme abierto una cuenta en twitter y de tener demasiado tiempo libre, pero para mí que este año ha habido superávit de meteduras de pata. Y como sería una pena dejar sin su merecido galardón a todos los metepatas del año, démosle a cada uno una mención, como hacen en los festivales de cortos sin presupuesto. La mención consiste en una cartulina impresa a color en la papelería de la esquina, pero sólo se entrega si el galardonado en persona o alguien de su equipo viene a mi casa a recogerlo. Ojo. Éste es el palmarés final:

Mención Antonio Ozores
A María Dolores de Cospedal, por este vídeo que, como los capítulos de los Simpson, todo el mundo ha visto pero nunca está de más verlo otra vez:


Mención Aurora Bautista
Como somos todos muy jóvenes, no sabemos quiénes son ni Nick Kamen, ni Martika, ni Glenn Medeiros, ni mucho menos quién es Aurora Bautista. Así que os lo cuento: era la actriz de moda en la época de Franco (los jóvenes conoceréis a Franco como el abuelo de Carmen Martínez Bordiú). Interpretó a las heroínas de la historia de España en producciones llenas de decorados de cartón piedra, patriotismo y sobreactuación.

Y hablando de sobreactuación, el premio Aurora Bautista va para Soraya Sáenz de Santamaría por este monólogo, que ni Agustina de Aragón arengando a las tropas:


Premio Carmen Sevilla
Qué mítico ese momento en que Carmen Sevilla quería regalar una bicicleta a un joven que llamaba a su programa, él la rechazó diciendo que era parapléjico y ella contestó "qué profesión tan bonita".  Tan mítico como los unicornios, porque nunca existió. Eso sí, Carmen Sevilla entraba en directo con las zapatillas de estar por casa, llamaba "bonito" a una señor de 44 años o deseaba un feliz 1964 en las campanadas del 94...

Como Carmen era entrañable, despistada y ya tenía una edad, se le perdonaba todo. A Toñi Moreno, que no es nada de eso, no le perdonamos ni una:


Premio Punset, a la divulgación científica
"No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma está también trasplantada en ese órgano". Mariló Montero.

Según la lógica irreprochable de Mariló tampoco está científicamente comprobado que no existan los poderes paranormales, ni el Yeti, ni los OVNIS, ni Spiderman. Su programa debería emitirse en la 2, el sitio perfecto para los espacios de divulgación:


Mención Sherlock Holmes
Al mejor informado, al más riguroso, al que investiga y sólo cuando tiene todas las pruebas las ofrece al público el resultado. Ése es Miguel Ángel Rodríguez, un tipo sobrio y comedido y por eso mismo invitado a todo tipo de tertulias.

Con Alfonso Rojo y Paco Marhuenda podría formar un trío de superhéroes porque tienen el súper poder de hacerme cambiar de canal en cuanto les veo opinando sobre Siria, la prima de riesgo o el caso Asunta, que de todo saben.



Aún hay más menciones que entregar... Pero no tengo tanta cartulina, y no veáis lo que cuesta la impresión a color en el Workcenter, así que os dejo un pequeño resumen: Ahí tenemos ese discurso inspirador, digno de Obama, de William Wallace, de Julio César, que se marcó Rajoy cuando dijo que "todo es mentira, salvo algunas cosas" para explicar el caso Bárcenas. Esas palabras sentidas de Raquel Sánchez Silva en su primera aparición en televisión tras la muerte de su marido, agradeciendo los mensajes de ánimo recibidos a través de su Sony Xperia, patrocinador del evento del ella formaba parte. O ese congresista del PP en contra de las exhumaciones de las víctima de la guerra civil porque "algunos se acuerdan de su padre enterrado sólo cuando hay subvenciones".

Y vosotros, amiguitos del alma (que dijo Camps al Bigotes, lástima que fue en el 2011), ¿con qué momento bocachancla de este año os quedaríais?, ¿quién creéis que ha metido más la pata?, ¿quién se merece una mención en forma de cartulina impresa a todo color?

La agenda de festivales continúa, esta vez toca proyección al lado de casa, en pleno centro de Madrid, en Conde Duque, mañana, dentro del festival Cortoespaña.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El sexo está sobrevalorado


Que no lo digo yo. Que lo dice The Guardian.

En realidad, para ser rigurosos, lo dicen los japoneses.  Y no es una pose a la inversa, como cuando un concursante de Gran Hermano dice que no sabe cómo va a aguantar 3 meses en la casa sin sexo y tú, desde el sofá de tu casa, piensas: "menos lobos, Caperucita". No, no es que los japoneses digan una cosa y luego hagan otra. El 49% de las solteras y el 61% de los solteros nipones de entre 18 y 35 años no mantienen ningún tipo de relación amorosa, ni noviazgos, ni amantes, ni un aquí te pillo aquí te mato en los cuartos de baño de un antro mientras de fondo suenan The Black Eyed Peas. Es tan habitual este desinterés que hay hasta un nombre para los hombres heterosexuales que piensan que las relaciones sentimentales y el sexo no les interesan: "hervíboros".

Y como este es un blog serio, paso a analizar los motivos para convertirse en hervíboro:
  • Las razones “serias”
    Japón ha vivido unos cambios radicales en su sociedad. En menos de un siglo ha pasado de ser una sociedad feudal, tradicional y con ínfulas imperialistas a una sociedad capitalista, informatizada y moderna. Pero pasar de una época a otra no es tan simple. Hoy, el 70% de las mujeres trabajadoras que se casan acaban abandonando sus trabajos. Las mujeres de esta segunda sociedad no quieren renunciar a sus trabajos por convertirse en esposas que todavía son como las de esa primera sociedad. El matrimonio, en Japón, sigue siendo una institución muy tradicional.

    Los hombres también pagan el peaje de un salto sociológico tan brutal. El clásico padre de familia mantenía a todo el clan. Hoy, si su sueldo es menor que el de su esposa, sienten que han perdido la hombría. La tradición pesa tanto que hay un tipo de prostitución, que aquí ni siquiera se llamaría así, consistente en masajistas de orejas. El cliente se tumba, se relaja, y una chica guapa con guantes primero, y después sin los guantes (a lo loco) le da un masaje en las orejas cariñoso y maternal. Tal y como haría una esposa tradicional.

  • Fantasía versus realidad
    Las mujeres de los anuncios, del manga y de la industria erótica japonesa no tienen nada que ver con la japonesa real. No estamos hablando de una versión guarrona de la realidad, como sucede en el porno occidental (mujeres reales, pero teñidas y operadas). Las mujeres del anime erótico ni siquiera son humanas: tienen unos ojos enormes a lo Candy, Candy, tetas estratosféricas, piernas largas como la M-50, que a una mujer de canon normal le llegarían a los sobacos. A un japonés le pasa que quiere esto:
     Y lo que encuentra a su alrededor es esto:


    En el reportaje de Documentos TV lamentablemente titulado "El imperio SinSexo" (seguramente lo titularon los mismos que pensaron que "Ice Princess" es "soñando, soñando, triunfé patinando), un treintañero regordete llamado Fumiyo cuenta que no hace el amor con su novia desde hace 3 años porque le da pudor contarle cuáles son sus auténticos gustos. Fumiyo es como Chicho Terremoto, fantasea con tocarles el culo a las chicas en el metro, pero también con disfrazarse de bebé. Pero la realidad es que se muere de vergüenza antes de confesárselo a su novia.

    El amor no es trendy
    Un tercio de los jóvenes nipones entre 20 y 30 años considera el matrimonio, pero también la pareja, como algo anticuado. Mientras la sociedad europea (o al menos la mediterránea) está pensada para la pareja, la sociedad nipona está pensada para el individuo. Es normal comer solo. Las raciones de comida son pequeñas. Los apartamentos son minúsculos. La libertad se logra con la vida independiente. Valoran más la soledad que la vida en pareja. Ryo (que también aparece en el reportaje de Documentos TV) lleva 5 años yendo dos veces al mes, solo, al karaoke, y encantado, porque no hay nadie que critique lo mal que canta, y porque puede elegir todas las canciones que quiera. Ryo se reivindica como hervíboro y está feliz de la vida, porque tener novia no estaba mal, pero está mucho mejor hacer lo que le da la gana siempre.

    No todos los japoneses piensan que el amor no es para tanto. Los hay que buscan pareja, pero se les da mal. Kota, 34 años, alma pura y muy tímido, recurre a Neko Cafés (cafeterías de gatitos) a sentir un poco de contacto felino, ya que no consigue del otro. En Tokio hay más mascotas que bebés.

    En el reportaje de TVE aparecen montones de hombres en el Neko café, son el daño colateral de todas esas mujeres que pasan de salir con nadie. Me apuesto una caja roja de bombones de Nestlé a que en la gatoteca deMadrid, en Lavapiés, está llena de mujeres y prácticamente no hay hombres.

  • La pereza
    Y esto lo entiendo. Porque, qué pereza cósmica da enfrentarse a ese momento borracho que te entra en un bar de Huertas un sábado por la noche. El flirteo, la conquista y la seducción son agotadoras, así que los japoneses optan por ligar con mujeres que no les van a mirar con cara de asco cuando les digan: ¿y tú estudias o trabajas? Y esas mujeres son las love dolls:

    "Nuestras muñecas no son complicadas, ni pesadas, y por supuesto no hay que hacerles regalos".

    Como dice su fabricante “no dicen `para´ o me `haces daño´, y sólo pesan 24 kilos”. Fumiyo (aka Chicho Terremoto) dice que a veces su novia tiene ganas de mambo, y él también, pero se le pasan en cuanto piensa que la idea es que ella debe pasárselo bien, y no sabe si lo va a conseguir. Fumiyo es el perfecto cliente potencial de las love dolls.

    Y vosotros, ¿creéis que los japoneses se han vuelto locos?, ¿los hervíboros son una moda freak, como los tamagochis?, ¿o tienen su parte de razón y las relaciones personales son demasiado complicadas y es mejor pasar de todo para ir a cantar al karaoke a tu bola?, ¿os animáis algún día a ir al Neko Café de Madrid, la gatoteca?

    Ah, y no os libráis de la agenda semanal de festivales. El día 6 se proyecta "Lo último que hago para el Notodo" en el festival de Villafranca del Bierzo, en León.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los ricos también lloran: los Agnelli


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Lectores de este blog, vosotros sois jóvenes de tez suave y delicada como el culito de un bebé, pero aquellos que tenemos una edad recordamos la primera telenovela que lo petó: “Los ricos también lloran”:
Un título que os parecerá una tontunada, pero no lo es. Es verdad que los ricos también lloran. Quizá no los Botín, ni los Hilton. Pero sí los Agnelli. 

Ya hablé de Lapo Elkann y su novia de entonces, Bianca Brandolini, en el post sobre la boda de Andrea Casiraghi a la que, por supuesto, acudieron. Por algo los Agnelli son el núcleo duro de las European Celebrities. Pero la saga tiene mucha miga. 

Dueños de Fiat, del equipo de fútbol Juventus, de Ferrari, de los vinos franceses Château Margaux, de los diarios Corriere de la Sera y La Stampa y de montones de casoplones en lugares a los que Ryanair no viaja... En 1899 Giovanni Agnelli crea la FIAT, justo 4 años antes de que Ford montara la ídem. La FIAT (Fabbrica Italiana di Automobili Torino) sabe aprovechar dos grandes eventos de su época: la aparición de la cadena de montaje y la I Guerra Mundial. Gracias a estas dos cosas la Fiat se hincha a fabricar coches y así se convierte en la tercera mayor empresa de Italia. 

Pero Giovanni Agnelli cumple años y busca heredero en su hijo Edoardo, un frívolo que sólo está interesado en los deportes, de hecho es Edoardo quien compra la Juventus. Además, Edoardo y su esposa (una principesa italiana) mueren en un accidente de avión. 

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Con este accidente comienza la “maldición de los Agnelli”. Giovanni, el fundador del emporio, muere, y Gianni Agnelli, el nuevo heredero, no está en condiciones para ocuparse del negocio familiar. Y es que en los Agnelli hay mucha muerte prematura, y también mucho crápula. Gianni es un playboy que lleva una vida de alta comedia: un día juega a la ruleta en Montecarlo, otro día navega en Portofino, otro día se enrolla con Anita Ekberg... Sin embargo, el día que cumple los 45 años Gianni se da un golpe en la cabeza, le entra la formalidad de golpe y decide sentar la cabeza. Eso, para los Agnelli significa:

A. casarse con una bella aristócrata.
B. hacerse con las riendas del emporio familiar.

Dicho y hecho. Se casa con una chica de nombre larguísimo: Marella Caracciolo dei Principi di Castagneto que había trabajado para la Vogue y era considerada por Richard Avedon (que de mujeres guapas entendía un rato) como una de las mujeres más bellas del planeta:


Gianni y Marella tienen un hijo, al que llaman Edoardo en homenaje a su abuelo. Pero Edoardo no es el heredero que los Agnelli esperaban, ¿porque era un crápula? Para nada. Eso los Agnelli lo entienden perfectamente. Lo que no perdonan es que les salga un hijo hippie, místico y manirroto. Edoardo estudia filosofía, viaja por el mundo, se pone de drogas hasta las cejas, se interesa por la espiritualidad y los fenómenos paranormales... excentricidades todas que a Gianni Agnelli le podían molestar, pero lo que le ponía de los nervios, lo que hacía que despreciara a su hijo, era su total ineptitud para manejar el dinero. Padre e hijo se llevaban a matar y Gianni elige como sucesor a un sobrino: Giovanni Alberto “Giovannino” que... ¿adivináis? muere prematuramente por culpa de un cáncer.

Gianni se está quedando sin sucesores. Se lleva muy bien con Lapo Elkann, su nieto, pero en esa época tiene menos de 30 años y, como todo buen Agnelli, está en su fase de crápula. En 2005 lo ingresan en un hospital de Turín por consumir cocaína, heroína, opio y más fármacos aún. Un coqueteo con las drogas típico de un Agnelli menor de 40 años, si no fuera porque a Lapo le pillan acompañado de Donato Brocco más conocido por su apodo “Patrizia il Caribiniere”, un transexual de 53 años. La escena la completan dos transexuales más: Cinzia y Tati. 
 
Pero todo este escándalo, que rellenó la parrilla de la televisión italiana a base de bien, no importó demasiado a los Agnelli. Lapo es jueguista, ligón, carismático, excéntrico, quizá daltónico...:
pero es un buen empresario. 
 
--> Edoardo se suicida en el año 2000. Tres años después muere Gianni Agnelli. Hoy Lapo Elkann ocupa un puesto importante dentro de la FIAT, enseña su casa barroca y hortera en la revista Glamour, pero todavía no ha encontrado a la bella aristócrata italiana con la que sentar la cabeza y anda tonteando con millonarias exóticas, como Lady Goga Ashkenazi. Quien, por cierto, tiene un aire a travelo que seguro encandiló a Lapo.

¿Veis como los ricos también lloran? Lo que pasa es que lloran en sitios bonitos, tipo Capri.

Lo último que hago para el Notodo” se proyecta mañana mismo en un marco incomparable. No es Portofino. No es Montecarlo. Es... ¡Paracuellos del Jarama! Sí, el hogar de Belén Esteban y Andrea coñocómeteelpollo Janeiro.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Paquita la del Barrio al FIB

Yo ya no soy joven. Esto, que mañana negaré haber dicho, es un hecho consumado.

No sólo tengo canas y he dejado de salir los sábados, es que hago cosas de señora como dar conversación a la frutera o cruzarme la chaqueta para remarcar la importancia de algo que voy a decir. Por eso yo ya no voy a festivales de música. Me he quitado. Se acabó eso de hacer colas para entrar en baños inundados en los que nunca hay papel higiénico. No más dormir en tiendas de campaña ni compartir litronas. Por favor, si a mí nunca me ha gustado la cerveza...


Aquí, en exclusiva mundial, el próximo cartel del Primavera Sound.

Pero estaría dispuesta a volver a algún festival si renovaran un poco el cartel. Ya vale de grupos que susurran en vez de cantar, que no vocalizan y que se hacen llamar The Lazy Skeletons cuando ellos son de Alcantarilla, Murcia. Recuperemos a las viejas glorias. Si en Benicassim o el Primavera Sound actúan señores de edad avanzada como Iggy Pop o Van Morrison, ¿por qué no Paquita la del Barrio?, ¿acaso la esencia de lo hipster no es poner de moda aquello que nunca fue cool?, ¿no dicen por ahí que el carajillo es el nuevo gin tonic? Pues tomen nota, señores organizadores de festivales, e inviten a Paquita. Una cosa les garantizo: saldrán ganando en cuanto a intensidad dramática se refiere.

Pero, ¿quién es Paquita la del Barrio? Pues la señora con pinta de regentar una mercería que canta esto desde el plató del "Ana Rosa" mexicano:


"Te voy a dar un buen consejo, si te falla el aparato, córtatelo y dale de comer al gato. No seas ingrato, no seas ingrato, dale de comer al gato".

Bajo sus vestidos de pedrería estilo madrina de boda, Paquita la del Barrio esconde rencor y despecho para alimentar decenas de álbumes de rancheras. Pero es que Paquita ha tenido una vida que ni "Topacio". 

De familia pobre, en su infancia se dedica a recolectar café o mango, vender pan y cosas así como de película de posguerra. A los 15 años se enamora de un hombre de más de 40. Cuando está embarazada se entera de que el hombre ya estaba casado y tenía otra familia, aunque aún continúa con él unos años. Tienen 2 hijos y, al final, Paquita le abandona, deja a sus hijos al cuidado de su madre y se va al DF a buscar suerte junto a su hermana Viola, con la que ya había cantado en su pueblo natal.  Tras mucho concierto en antro de mala muerte, les sale una gran oportunidad: una gira por Perú y Chile. Pero los promotores sólo quieren a Viola. Paquita decide dejar de lado su carrera como cantante, se casa con el que será su segundo marido (y que inspirará el grito de guerra de Paquita: ¿me estás oyendo, inútil?). Se trae a sus hijos a vivir con ellos, abren una fonda, Paquita pierde los gemelos que estaba esperando de su marido y adopta a una sobrina. Con los ahorros de la fonda, a mediados de los 80 autoedita su primer disco. Poco a poco va haciéndose famosa. En México, un país tradicional y machista, el público femenino se volvía loco con canciones que hablaban de "el tigre aquel que pensaba que me desgarraría las ropas, resultó ser un gatito con las uñitas cortadas":



Paquita sale en la tele. Paquita hace cameos en telenovelas. Paquita hace giras por toda Sudamérica... y Paquita, harta de las misteriosas desapariciones de su segundo marido, con el que ya llevaba casada 25 años, contrata a un detective. El detective no sólo trae pruebas de la existencia de una amante. Trae pruebas de una relación de 15 años, con un hijo en común. Paquita se divorcia, pero continúa enganchada a su ex, se siguen viendo hasta la muerte de él. 30 años juntos que inspiran álbumes como "Llorarás", "Hombres malvados", "Puro dolor", "Verdad que duele", "¿Me estás oyendo, inútil?", "Tres veces te engañé", "Acábame de matar", "las mujeres mandan", "el club de los inútiles" y canciones como "que me perdone tu perro..."


...por compararlo contigo".

¿No sería maravilloso que Paquita actuara en el próximo Primavera Sound? Imagináoslo por un momento, cartel del viernes: Los Planetas, PJ Harvey y, en el escenario central, Arcade Fire y Paquita la del Barrio. Yo, por Paquita, me planteaba volver a los festivales donde jamás hay papel higiénico.

Mientras convencemos a algún promotor para que lo haga, u organizamos un Change.org para lograrlo, os cuento que "Lo último que hago para el Notodo" sigue exhibiéndose por ahí. El día 22 en el festival de Valdés, en Asturias, y el día 23 en el de Andratx, en Baleares.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La porra de Froilán


Que el título no os confunda. Froilán no ha pegado a ninguno de sus primos rubios con una porra mientras hacían una de esas cosas que hacen los Borboncitos: navegar, esquiar, disparar... La porra del título es la otra. Según la RAE:

5. coloq, juego en que varias personas apuestan dinero a un resultado, número etc. de modo que quien acierta se lleva todo el dinero apostado.
 
Y es que Froilán, todavía adolescente, genera más noticias que Britney Spears en su época de loca rapada. Empezó por todo lo alto, repartiendo patadas en la boda de Feli y Leti:


Y de ahí, para arriba. Froilán saca malas notas, Froilán internado en el extranjero, Froilán se dispara en un pie con una escopeta, Froilán ataca con un pincho moruno a su primo (no sé a cuál, soy incapaz de distinguir a los Urdangarinitos), Froilán hace la peineta a los fotógrafos que le persiguen... La última froilanada, la mejor, es que está trabajando como relaciones públicas para la sesión light del Joy Eslava. Froilán está consiguiendo lo imposible: eclipsar a Urdangarín.

Amigos, lectores, gentes que habéis llegado hasta aquí haciendo alguna busqueda surrealista en google, esto es oficial: ha nacido una estrella.

Pero, ¿qué tipo de estrella? Y aquí es donde empieza la porra: ¿cómo créeis que será Froilán de aquí a 3 años, el día glorioso en que cumpla la mayoría de edad?

Froilán a lo Chabelita
O más bien, a lo Rociíto, porque Chabelita Pantoja es la nueva Rociíto, es una Rociíto "the next generation". Toda generación necesita una hija de la copla que aspire a ser modelo pero no lo consiga no porque se parezca a Kate Moss tanto como un donut a una manzana (que también) sino porque se embaraza pronto. Después toca vivir intensamente: una boda a lo grande, con postizos, encaje y carruaje, seguida de un par de exclusivas, presentar algún concurso en la tele, rumores de separación, cuernos y divorcio de mal rollo. Todo esto es lo que le va a pasar a Chabelita que, de momento, ya ha hecho sus pinitos como modelo y se ha quedado embarazada. A su favor, además, cuenta que ha elegido como padre de su hijo a un mozo todavía más conflictivo. Porque guardia civil gana a aspirante a torero, pero pierde ante padre de dos hijos antes de cumplir los 20 años.

Froilán podría seguir los pasos de las niñas de la copla fugándose con una nini que conozca en sus clases de recuperación. Y si esa nini fuera Chabelita Pantoja, cerraríamos el círculo.


Froilán a lo José Fernando
¿Y si Froilán no es un niño inquieto, hiperactivo o, simplemente, trasto? Supongamos que las tiritas que Froilán exhibe en las fotos son sólo la punta del iceberg, que detrás hay un drama digno de Hermano Mayor. Froilán aterroriza a sus padres, rompe muebles y amenaza con esconderle la medicación del ictus a Marichalar si no le pone más saldo en el móvil. Cuando Froilán cumpla 18 años los padres se hartarán. Se celebrará una reunión familiar en la Zarzuela y decidirán que, o solucionan lo de Froilán o llega la III República. Optan por la opción menos mala: llamar a Pedro García Aguado.

El ex waterpolista le quita todos sus polos de Lacoste, lleva a Froilán a trabajar con una limpiadora, y luego, junto a toda la familia, harán uno de esos ejercicios sobre confianza y cooperación del tipo de "o remáis todos juntos o la barca se hunde". No sé vosotros, pero yo no consigo imaginarme a Elena y su trenza, Jaime y su capa y Froilán y su pincho moruno en una situación así. Pero me encantaría verlo.


Froilán a lo Paquirrín
Froilán, a sus 15 años recién cumplidos, ya tiene contactos en la noche madrileña, así que está a un tris de convertirse en dj. No sé si su nombre artístico será Borbón the kid, Pincho Moruno dj o Froilán de Todos los Santos in da house. Llenará las sesiones de todas las discotecas rancias de Serrano, como el Garamond. Ligará muchísimo con go-gós, aspirantes a modelo y descartes de "Mujeres, hombres y viceversa" a las que ni mamá ni papá verán con buenos ojos y menos cuando, 10 minutos después de romper con Froilán vía whatsapp aparezcan en la portada de Interviú.

Y vosotros, ¿cómo creéis que será Froilán cuando cumpla los 18?, ¿será un Paquirrín, un José Fernando o una Chabelita?, ¿y Victoria Federica?, ¿existe?, ¿es invisible?, ¿o es más bien el cerebro en la sombra mientras que Froilán es el brazo ejecutor?

Para el que gane la porra, una bolsa de Risketos. Eso sí, habrá que esperar a que Froilán cumpla los 18 para comprobar la porra, y para cobrarla...

Este sábado, día 16, hay sesión doble, "Lo último que hago para el Notodo" se proyecta en el festival Ikuska de Pasaia y también en Los Yébenes, en Toledo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ponga un fantasma en su vida

Andrés Pérez Riobo y Chiyo Chida son pareja y residentes en Kioto. Él es historiador y escribe y ella es diseñadora y también dibuja. Podrían aparecer en un "Españoles por el mundo", enseñando su pisito minúsculo, algún hotel cápsula, algún karaoke, los templos de Kioto, saludando a su familia y contando lo mucho que echan de menos el jamón y a los amigos. Lo mismo han salido y todo, ni idea, lo que sí sé es que Andrés y Chiyo (que no Chayo) han escrito este libro: "Yokai, monstruos y fantasmas en Japón".

Y de repente he entendido qué puñetas son todos esos bichos de las películas de Miyazaki, por qué los japoneses tienen esa obsesión por las mascotas y por qué este ser extraño estaba en la puerta de montones de tiendas y restaurantes en Japón:
El tanuki o perro mapache, es un yokai y un amuleto que atrae la suerte y el dinero, de ahí que se coloque en la entrada de los establecimientos comerciales. Esas pelotas tamaño XL son característica del perro mapache, no lo digo yo, que lo dice la wikipedia.

Porque yo he estado en Japón. Que hacía como 4 o 5 posts que no lo dejaba caer, así, como quien no quiere la cosa. Pero yo fui sin hacer los deberes, me llevé la Lonely Planet, mudas limpias y poco más.

Los yokai, explican Chiyo y Andrés, son un punto intermedio entre el fantasma y el monstruo y pertenecen a la tradición japonesa desde la Edad Media. En el Japón rural los yokai servían para esclarecer todo tipo de hechos inexplicables, eran el Iker Jiménez medieval. Que las cosas se mueven de sitio sin motivo aparente, será porque las ha movido un yokai. Que notas una corriente de aire misteriosa, culpa de un yokai. Que qué mala suerte tienen los Yamamoto, que se les ha echado a perder la cosecha y un incendio ha quemado su casa, será cosa de un yokai. Y así todo.

Los yokai tomaban la forma de animales o humanos y los había de todo tipo: tontorrones, como Okkeoyashi, el fantasma que se dedica a tirarse pedos; o espeluznantes, como Kejoro, la prostituta de larga cabellera que mata a sus clientes:

¿No os recuerda este yokai a la chica del pozo de "The Ring"?

En los siglos dorados de Japón, el periodo Edo (donde se ambientan todas las películas de Kurosawa), se desarrollan las ciudades y la burguesía y la tradición yokai se banaliza. Se hacen obras de teatro donde los yokai son parte de la historia, se ponen de moda los dibujos que los representan, y se hace hincapié en su lado más divertido y surrealista.

Por ejemplo, los tsukumogami suelen ser monísimos. Son objetos viejos, que ya no usamos, y que entonces son tomados por un yokai, que lo posee y hace trastadas hasta que el dueño del objeto le vuelve a dar un uso útil. Cualquier cosa puede ser poseída por un yokai: un parasol, una sandalia, o una lámpara:

Lámpara triste porque no la usan.

Pero sigamos en plan pedagógico. Japón se abre al exterior tras la II Guerra Mundial y la tradición yokai se adapta a los tiempos, en forma de manga y anime. Mizuki Shigeru es el culpable, autor del manga "Gegege no Kitaro", que puso de moda a los yokais, y de qué manera, porque su obra se ha adaptado para la televisión la friolera de ¡5 veces! A varias generaciones de japoneses los yokais de Shigeru les han marcado tanto como a nosotros "Verano azul" o "V".

Internacionalmente, quien más a popularizado a los yokais (o lo que para nosotros serían esos bichitos tan monos que vete a saber tú qué son) es Miyazaki, el creador del Estudio Ghibli y de varias obras maestras de la animación contemporánea, como "El viaje de Chihiro". Precisamente en esa película, entre decenas de monstruos de todo tipo, aparece una versión diminuta del Keukegen o Peluso, que suele traer malos presagios y además sentirse atraído por la suciedad. Moraleja, tener la casa limpia espanta la mala suerte:

A la izquierda el keukegen de Miyazaki, a la derecha el tradicional.

Hasta su versión de la sirenita, la preciosísima "Ponyo en el acantilado" es una especie de yokaización del cuento clásico de Andersen.

Pero hay muchos más ejemplos de yokais simpaticones en el cine reciente japonés. Ahí está "Una carta para Momo", donde una niña entra en contacto con tres yokais que la ayudarán a mandar un mensaje a su padre, muerto recientemente.


O "El verano de Coo", en el que un niño encuentra fosilizado a un kappa. Los kappas son uno de los yokais más populares, hasta el punto de que incluso en el siglo XX se consideraba que era un animal por descubrir, algo así como el Yeti.

Dios del río venido a menos, el kappa es más travieso que otra cosa, y es feo como él solo. Mitad anfibio, mitad humano, viscoso, muy delgado y con una especie de plato en su cabeza, que debe estar siempre húmero o el kappa se marea y pierde su energía.

Ejercicio de agudeza visual, ¿quién de todos estos es el kappa?

Si os gusta el anime, la mitología o la estética nipona, no os podéis perder la exposición "Japonismo" en el Caixa Fórum de Madrid. Y, por supuesto, tampoco os podéis perder la visita a la tienda del museo, donde encontré "Yokai, monstruos y fantasmas en Japón".

Y vosotros, ¿cuál es vuestro yokai preferido?

Ah, y no creáis que os libráis de la clásica agenda de proyecciones. "Lo último que hago para el Notodo" estará en el festival de Cuenca, mañana jueves.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Casper, Ocean's Eleven a lo cañí

Si existiera un Record Guinness dedicado al lumpen, Ángel Suárez Flores ocuparía los primeros puestos. O al menos en España. Ángel Suárez es el hombre que ha participado en los robos más grandes. Nada de hurtos en el metro a guiris despistados que ojean la Lonely Planet. Ángel pronto es bautizado como Cásper, por su tez blanca, su calva y su capacidad para esfumarse y librarse siempre de ser detenido. Supongo que le bautizó esa misteriosa facción de la policía que se dedica a nombrar las operaciones policiales.

Finales de los años 80. En esa época Cásper se rodea por una banda en la que, como en Ocean's Eleven, cada uno tiene su función:
“El paralítico”, llamado por ir en silla de ruedas (serían buenos robando, pero poniendo motes iban a lo obvio) era experto en sistemas de seguridad y en desactivar alarmas.
Ortega era el encargado de manejar la cabeza de diamante, el aparato usado para abrir la pared y hacer el butrón, pero también se encarga de manejar la lanza térmica, otro aparato usado para abrir cajas fuertes.
Igualico que en Ocean's Eleven, pero sin nadie que se parezca, ni remotamente a Brad Pitt. A Casper, siendo un poco generosos, le podemos echar un aire a Michael Chiklis, Vic MacKey en "The Shield". Así que si la HBO quiere adaptar su vida, lo tiene bien fácil:
Aunque a quien de verdad se parece Casper es a Coto Matamoros.
La banda de Casper se esmera y lo da todo en un butrón millonario a un banco en Yecla. Rápido, limpio, todo muy bien, si no fuera porque Ortega deja sus huellas dactilares en uno de los coches que usaron y lo detienen. A Casper no, no hay pruebas y Ortega no habla ¿Y a quién contrata Casper para defender a su socio? Pues a Rodríguez Menéndez, que en el hampa todos se conocen. Pero Rodríguez Menéndez no es popular ni entre el lumpen y Laura, la joven, rubia y reciente mujer del abogado contrata a uno de los hombres de Casper, un tal Ignacio Rocha, para cargárselo. Casper va a juicio acusado de encubrimiento. Laura y Rocha van a la cárcel pero Casper, as usual, se libra.
Para blanquear el dinero conseguido en el robo en Yecla, Casper tira de “el enano afortunado”, que es como se llama una administración de lotería. Allí se entera del número premiado, lo compra, y ya tiene una base con la que probar el ingreso súbito de un dineral. Un método que otros famosos ladrones, como Carlos Fabra, también han usado.

Como un deportista de élite, que una vez conseguido un récord necesita batir otro, Casper prueba con algo nuevo: el mayor robo de obras de arte. En concreto, la colección de Esther Koplowitz. Se camela al guardia de seguridad, y vuelve a ejecutar un golpe rápido y limpio... ya tenía comprador y todo, pero el atentado de las Torres Gemelas y el aumento de la seguridad en los aeropuertos da al traste con la operación y Casper tiene que guardar los cuadros de Sorolla, Juan Gris y Goya en un puticlub.
Sapieha, su hombre de confianza en este robo, y él, se reúnen con un supuesto comprador en un hotel. El supuesto comprador resulta ser la policía y como es Sapieha quien tiene la reunión personalmente, mientras Casper espera en recepción, Casper vuelve a librarse y sólo pasa en la cárcel un año. Sapieha sí que pasa unos cuantos años en la trena, que aprovecha para estudiar derecho y, según dijo en esta entrevista, escribir un libro. No lo he encontrado en San Google Que Todo lo Sabe, así que aprovecho este modesto blog para pedir a los editores que se enrollen y publiquen el libro. Sapieha dice estas lindezas de Rodríguez Menéndez:
Algunos abogados utilizan la toga para delinquir. Ése es el caso de Rodríguez Menéndez. La idea del robo surgió a través de él. Quería que robara a un amigo suyo que tenía una importante colección de pintura en un chalé de La Moraleja de Madrid. Era un tema con violencia y yo no trabajo de esa forma. Después él sabía que tenía unos cuadros robados y me buscó comprador. Más tarde intentó sacarle a Esther Koplowitz 4.000 millones de pesetas por la devolución de los cuadros cuando ya habíamos acordado 2.000. He conocido todo tipo de basura en el mundo, pero éste es la peor persona que me encontrado.


Casper sigue buscando batir récords y opta por donde está el dinero de verdad: la droga. Así que empieza a dedicarse a los “volcados”, es decir, robar a los narcos. Como Omar, de The Wire, pero en plan modesto, a su estilo, y roba 2.000 kilos de cocaína, 50 millones de euros, a la mafia colombiana.

Por la banda de Casper, a lo largo de 30 años, pasan unas 200 personas, todas con unos motes elaboradísimos: “el belga”, “el búlgaro”, “el informático”... Unos expertos en butrones, otros en sistemas de seguridad, otros en transporte. Quizá, vista la habilidad de Casper para organizar grandísimos robos penséis que es un tipo elegante, un ladrón de guante blanco a lo Cary Grant en "Atrapa un ladrón", pero como que no. Tres de los hombres de la banda de Casper (Ortega, el Manzas e Iván Liébana) mueren asesinados. Liébana era el experto en secuestros y palizas, se encargaba de secuestrar y amedrentar, bate de béisbol mediante, a los que debían dinero a la banda. Se sospechaba que Ortega quería dejar la banda y actuar por su lado. Los tres mueren a tiros, el Manzas tiroteado frente a su familia. Ninguna de las tres muertes está resuelta. Llamadme mal pensada, pero parece cosa de Casper...

Tras el gigantesco robo a la mafia colombiana, la policía por fin detiene a Casper y su banda. En su refugio de El Casar, Guadalajara, encontraron todo esto (tomad nota por si queréis ser butroneros de mayores):
Varillas de lanza térmica, dos botellas de oxígeno y 3 de acetileno, una fresadora, un gato hidraúlico, soplete, radiales y una máquina de corte de plasma técnica.
Mientras vais al Leroy Merlín a comprar todo lo necesario para hacer un butrón en la joyería Suárez, os cuento que "Lo último que hago para el Notodo" se proyecta, este viernes, en el festival de Medina del Ríoseco.

miércoles, 23 de octubre de 2013

David Lynch te quiere ayudar


Maggi no te quiere ayudar. David Lynch, sí.
El moderneo madrileño ha estado súper entretenido. La visita de David Lynch a la capital del Reyno de la semana pasada ha reunido a hipsters, famosos de la farándula y gays con el pelo cortado a lo tazón con un único fin: adorar a Lynch sobre todas las cosas. El festival Rizoma lo traía durante sólo dos días, pero qué dos días, oigan, repletos de actividades. Todas a un módico precio:

Charla de David Lynch sobre cine y meditación trascendental, 25 euros. 
Fiesta David Lynch con consumición incluida, 20 euros. 
Cena con David Lynch, 150 euros.
Que lo mismo es próximas ediciones dan un paso más en la experiencia David Lynch y organizan la velada íntima: sexo con David Lynch, por 3.000 euros.

Os preguntaréis porqué la charla de Lynch trataba sobre meditación trascendental y no sobre sus películas, o sobre de qué va "Carretera perdida". Y el motivo es que Lynch es un apasionado de la meditación, de la que dice cosas como que: 
es la técnica que nos permite acceder a la felicidad, al entendimiento, a las llaves del reino que están en nuestro interior. Y cuando acabas te sientes rejuvenecido, las ideas fluyen, la creatividad crece gracias a este océano ilimitado, eterno e inmutable de conciencia que está dentro de ti.

Y en su libro "Atrapa al pez dorado", afirma que: 
Llamo a esa depresión y rabia el Sofocante Traje de Goma de Payaso de la Negatividad. Es sofocante y la goma apesta. Pero en cuanto has empezado a meditar y bucear, el traje de payaso comienza a desintegrarse. Al final te das cuenta de lo pútrido que era el olor cuando empieza a desvanecerse. Luego, al disolverse, te sientes libre.

Tanto le ha cambiado la vida este tipo de meditación, que Lynch ve el mundo con otros ojos y dice cosas como que, si un atracador de bancos se encontrara con que una de sus víctimas practica la meditación trascendental, el meditador miraría a los ojos al ladrón y éste se daría cuenta de la magnitud de lo que está haciendo, de todos los errores de su vida que lo han llevado a atracar bancos y acabaría abrazado a su víctima, llorando.

Tanto le ha cambiado la vida la Meditación Trascendental (a partir de ahora en mayúsculas), que ha fundado la David Lynch Foundation for consciousness-based education an world peace. Traducido: Fundación David Lynch para la educación basada en la consciencia y paz mundial.

Tanto le ha cambiado la vida la MT que se pasea por el mundo dando conferencias y recaudando fondos, a veces acompañado de un tipo con corona de oro que quiere abrir una universidad de la Meditación Trascendental en Alemania:
El edificio de la futura universidad de la meditación trascendental me recuerda mucho a la iglesia de los mormones de Moratalaz.

En su charla, Lynch insistió mucho en meditar en condiciones, con la escuela oficial, la que sigue las enseñanzas de Maharishi Mahesh, el yogui de las estrellas, que enseñó a meditar a los Beatles, al cantante de Beach Boys, a Clint Eastwood... La única escuela oficial de la Meditación Trascendental en Madrid ofrece sus servicios por un precio muy módico, unos 500 euros el taller de 10 horas. Aunque los precios son flexibles, dependiendo de tu nómina. A más nómina, más sablazo.

Pero la MT no sólo huele a chamusquina por sus precios desorbitados y por esa obsesión por el blanco y el oro que tienen todas las sectas. John Lennon acabó tan mal con Maharishi Mahesh que le dedicó una canción. Y la Redune (asociación para la prevención sectaria) considera a la MT como un grupo coercitivo, es decir, una secta, pero dicho de manera fina y políticamente correcta. Y allá por los 90 la MT se presentó a las elecciones europeas mediante el partido de la Ley Natural:



Así que resulta que David Lynch es el nuevo Tom Cruise.

Pero la experiencia Lynch no acabó con su charla sobre lo guay que es meditar trascendentalmente.

Durante su estancia se le agasajó con dos cenas. Una privada, la otra pública (siempre y cuando pagaras 150 euros). La cena privada la organizaba la firma de lencería de lujo Lilly Blossom, y reunió a Lynch con un grupo de famosos patrios de lo más variopinto: Goya Toledo, Ray Loriga, Rossy de Palma, José Corbacho, David Delfín...:


La fiesta David Lynch era la actividad más barata, sólo 20 euros... ¡con consumición! Así que ahí estaba yo, en la sala de baile del Círculo de Bellas Artes, rodeada de gays modernos con pantalones pitillo, pensando en pedirme un Matusalén con coca cola... hasta que el camarero me dijo que la consumición incluida en la entrada era cerveza.  

Con mi cerveza en vaso de plástico me aposté al lado de unos cortinones de terciopelo que separaban la fiesta David Lynch de la cena David Lynch. Una chica de la organización, aburrida ya de controlar a los gays con mocasines que querían asomar la cabeza a través de los cortinones, para ver a Lynch cenando, me dijo que el menú tampoco era nada del otro mundo, consistía en:

Entremeses variados (loncha de choped, loncha de jamón york, loncha de jamón serrano, loncha de chorizo de Pamplona, fritos variados y la clásica ensaladilla rusa).


Pollo asado con patatas.
Postre: flan de la casa.
Para beber: vino con gaseosa o cerveza.

Tras la cena, Lynch y su eterno tupé con canas se asomaron por las cortinas de terciopelo. Un tipo de la organización les hizo a ambos un par de fotos y David desapareció rápidamente. Supongo que tenía que irse corriendo al Ritz a meditar. Los demás nos quedamos en su fiesta. Hubo un momento en que vi una cola en un sitio que no era el baño, y allá que fui. La cola era en la entrada del teatro contiguo a la sala, para ver una especie de espectáculo o happening o performance. El público entraba, se sentaba, cerraban las puertas y entonces veías que había algunos personajes extraños por ahí sentados: un señor gordo de mediana edad abanicándose en una esquina, un hombre vestido de mujer con un traje de lentejuelas que bailaba en un palco... luego entraron dos chicas que eran las versiones de andar por casa de las protagonistas de Mullholand Drive (más que nada por que una era rubia y la otra morena), se pasearon por el teatro arriba y abajo, se abrazaron un par de veces, miraban a un lado y a otro con cara de susto, luego se les sumó un tipo vestido de traje con pajarita y con bigote fino, luego abrieron las puertas del teatro y luego todos salimos. Más o menos con la misma cara con la que se sale del cine después de ver "Cabeza borradora".

Y así, amigos, fue la Lynch experience de la semana pasada. Ahora bien, de toda la información que he dado, una sola cosa es falsa: ¿el menú de la cena?, ¿los precios del curso de meditación trascendental?, ¿la anécdota del atracador de bancos?, ¿el partido de la Ley Natural?, ¿nada?, ¿todo?

Al primero que acierte, de premio, un mechón del pelo cano de David Lynch.

En otro orden de cosas, este viernes, en el festival Moralcine, de Moralzarzal, se proyecta "Lo último que hago para el Notodo".

miércoles, 16 de octubre de 2013

Consejos de autoayuda para cortometrajistas en apuros

El 10 de agosto del año 1557, día de San Lorenzo, el reino de España invade Francia en respuesta a los ataques de los franceses en Nápoles, en esa época parte del reino español. Se produce la famosa batalla de San Quintín, que  Felipe II gana y él, de subidón, celebra la victoria encargando la construcción de El Escorial.

La planta del Escorial es cuadrada al estilo parrilla, porque en una parrilla es donde se hizo el martirio de San Lorenzo. Felipe II era un tío alegre.

Tres arquitectos y 22 años más tarde, se acaba la obra del monasterio del Escorial. De ahí el dicho popular que dice que algo cuesta más o ha llevado más tiempo que la obra del Escorial. Nada en comparación con lo que cuesta sacar adelante un corto.

Nosotros rodamos un cortometraje titulado "La leonera" en marzo del año pasado. Y no es hasta hoy que puedo decir, de verdad, que está acabado. Ni las pirámides de Keops, oiga.

Heródoto calculó que la pirámide de Guiza se había construido en 20 años de nada.

¿Por qué Terrence Malick tardó 20 años en hacer la siguiente película después de "Días del cielo"? Se dice que el presupuesto se disparó porque Malick estaba empeñado en grabar toda la película en las horas del atardecer o del amanecer. Que el rodaje se retrasó porque al poco tiempo de empezar a rodar tiró el guión y dijo a los actores que improvisaran. Que Malick era tan perfeccionista que pasó más de dos años con el montaje. Claro, después de todo esto, los estudios no se fiaban de Malick y él estaba agotado, necesitaba descansar. Pero no fueron esos los motivos que llevaron a Malick a dejar el cine durante 20 años (¿a qué se dedicó todo ese tiempo?, ¿puso un bar?). La auténtica razón fue que no tenía ni malditas las ganas de repetir la experiencia. Y no me extraña.



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Los rodajes son intensos, se madruga mucho, se hacen horas extras, se come deprisa y a veces hasta mal... Pero no es, ni mucho menos, la mayor fuente de problemas de un cortometraje. Por eso, cortometrajistas que hayáis llegado hasta este blog, os ofrezco una lista de consejos. Prácticos y sencillotes, a lo libro de autoayuda. A ver si así vosotros conseguís lo que yo no he conseguido: que vuestro corto no se eternice como la obra de El Escorial.

1. Cuando estés en la fase de casting, busca el contacto directo del actor que te interese. Los representantes están entrenados para decir que no a los cortos. Y te sorprenderá (para bien) la cantidad de actores que están dispuestos a leerse el guión de tu corto, y que además te contestarán en un plazo de tiempo razonable.

2. Cómprate una memoria portátil con mucho espacio libre. Y guarda en ella tanto los brutos del corto como el master. Guardalos también en tu portátil porque todos los ordenadores, alguna vez en su vida, acaban estallando. Y creedme, los mac también.
3. Cuando un técnico te dice que va a hacer algo en un plazo determinado de tiempo, (da igual que sea el montaje de sonido, el etalonaje o bailarte una sardana) y no sabes nada de él durante una semana, vuelve a llamarle, escribirle y dejarles mensajes de voz, porque no ha empezado a hacer nada y probablemente hasta ha olvidado qué era lo que tenía que hacer. Es normal, le ha salido un trabajo y tú no le pagas.


4. Si un actor te dice que un día puede rodar, porque el día antes tiene un bolo, pero le da tiempo, significa que el bolo es en Murcia y va a llegar a rodar de empalmada. Encontrar a un actor que te guste y que diga sí al proyecto no es difícil. Lo difícil es cuadrar sus fechas con las del proyecto.

5. No montes pollos. No sirven para nada y sólo te dejan con una sensación de rara culpabilidad judeocristiana en el fondo del estómago. La mayoría de las veces que las cosas no salen como uno espera no es por incompetencia ajena, ni por pasotismo, sino por desconocimiento, mala suerte o equipos en mal estado, porque los equipos de sonido, como los mac, también petan, y esto también lo sé por experiencia.

6. Por último, y más importante: si hay algo, lo que sea, de lo que te puedas ocupar tú personalmente, ocúpate tú. Ojo, que no estoy diciendo que os lancéis a ser actores/guionistas/productores/biólogas a lo Ana Obregón. Pero si confiar en que el productor va a ocuparse de mover el corto por festivales significa que el corto, al final, no se vea ni el festival de tu pueblo, es mejor que seas tú mismo quien se ocupe de eso. 

Aún habrá que esperar un tiempo a que "La leonera" se estrene en algún festival. Mientras tanto, los que estéis por Navarra podéis ver "Lo último que hago para el Notodo" en el festival Alternatif de Pamplona, hoy mismo a las ocho de la tarde.

jueves, 3 de octubre de 2013

Hail the king

Tranquilos. Podéis leer este post sin temor a ningún spoiler. Porque sí, he visto el final de Breaking Bad, y voy a hablar de ella, pero sin adelantar absolutamente nada del contenido de los últimos capítulos. Soy así de maja.


Hablábamos hace nada (aquí, sin ir más lejos) de lo decepcionante y habitual que era un mal final en una buena serie. Por alargar en exceso, por marear la perdiz, por caer en tópicos o por caer en el ridículo. Pero Breaking Bad ha conseguido mantenerse ahí donde ha estado siempre: arriba.

Mas allá de las argucias de su protagonista para mantenerse en el negocio de las drogas, más allá de tener un estilo y un mundo propio, incluso más allá de las lecciones magistrales de interpretación que regalan sus actores... la serie es el ejemplo perfecto de lo que consigue la buena ficción: tenerte ahí enganchada mientras vives la vida de otros. Una vida que tú nunca vivirás. Porque no eres un rey de la metaanfetamina, ni matas zombies a cascoporro, ni vas a rescatar a tu hermano de prisión. Eres funcionaria, becario o parada. Vamos, lo típico.

Una buena historia te ayuda a vivir eso que tu conciencia no te dejaría. Pruebas durante 50 minutos, una hora y pico con anuncios, a ver cómo sería eso de ponerle los cuernos a tu marido con el jardinero joven y cachas. O, ¿por qué no? pruebas algo todavía más salvaje, algo que jamás harías, que te repugna. Pruebas a ver cómo sería matar gente, traficar con droga y ganar millones con ello.

Y acabas comprendiendo a Walter White. Porque él no se ha convertido en capo para  conseguir dinero para su familia. Ni porque esté enfermo de cáncer y ya le dé todo igual. Ni porque una vez que entras en ese mundo ya no se puede salir. Comprendes a Walter porque él era un profesor de química sin suerte en la vida hasta que descubrió su buena mano para cocina metaanfetamina. Descubrió que era el mejor. Y ser el mejor en algo engancha.

Yo lo pienso cada vez que voy a mi clase de ballet y me encuentro con una alumna nueva que dice que ella no ha bailado nunca, pero se le quedan los pasos a la primera, es elástica y tiene un empeine en el pie que ni te cuento. Pienso: qué bonito debe ser tener un talento innato para el baile. Y luego pienso: qué torpe soy. Y luego pienso: los cojones tú no has bailado antes, guapa.

Pero a lo que íbamos, trabajar en una serie tan llena de talento tiene que ser un gustazo. Pero es que, además, parece que mientras creaban un clásico de la televisión actual se lo han pasado pipa:

 Bryan Cranston y Aaron Paul (protagonistas de la serie) lamen la tarta con la cara de Vince Gilligan (creador de la serie).

En España también se suelen organizar fiestas de fin de rodaje o, en el caso de las series de televisión, de comienzo de temporada. El día que se estrena la nueva temporada, fiestorro.

Pero lo habitual, aquí y en Constantinopla, es que en las fiestas se monten grupitos: maquillaje, peluquería y vestuario por un lado, los realizadores y las actrices por otro, editores y guionistas en casa, porque nadie les dijo que había fiesta... Vamos, como pasa en cualquier trabajo. Porque eso que dicen todos en los making of, que si "éramos como una familia", que si "yo te admiro mucho", "pues yo a ti más", suele ser mentira. En los rodajes se madruga demasiado, se trabajan horas extras y la comida suele estar malísima. El buen rollo se guarda para las entrevistas que formarán parte de los extras del deuvedé.

Pues bien, el equipo de Breaking Bad no sólo tiene talento para exportar a todo el mercado asiático, también se llevan bien entre ellos. En sus fiestas lo dan todo disfrazándose de personajes de la serie.

Aquí Aaron Paul disfrazado de pollo y Bryan Cranston disfrazado de Héctor Salamanca.

Y seguro que producción encargó un catering en forma de gelatina azul, igualita a la metaanfetamina antes de ser cortada. Que yo veo estas fotos y me entran unas ganas locas de organizar una fiesta temática en casa, y de convencer a mis amigos para que nos disfracemos de los personajes de Breaking Bad. No sé si pedirme Lydia Rodarte-Quayle, que es fácil, o disfrazarme del insecto de Vamonos Pest, la empresa de pesticida que Walter White usa como tapadera para su laboratorio de metaanfetamina:

Si me decido por el disfraz de insecto, llamo a Bryan Cranston a ver si me presta el suyo.

Pero luego me lo pienso mejor. Me acuerdo de esos domingos de resaca post fiesta con el salón pegajoso por culpa de las copas que se han caído al suelo y la cocina llena de vasos de plástico con restos de ron y con colillas dentro (amigos que fumáis, usad los ceniceros), y lo dejo para otra ocasión. O mejor, para otra casa.

Y vosotros, ¿ya habéis visto el final de Breaking Bad?, ¿organizamos una fiesta temática de series?, ¿alguien ofrece casa para la fiesta?

jueves, 26 de septiembre de 2013

Finales mierder

Se ha acabado Dexter.


Me gustaría poder decir que estoy de duelo. Que estoy pasando ese proceso de superación de la pérdida cuando se acaba una de esas series que has estado viendo durante meses. Pero no. Porque el final de "Dexter" ha sido una caca de vaca.

La serie de televisión nos había tenido entre fascinados y escandalizados con la historia de un psicópata a quien su padre, policía, había enseñado a matar a través de un código de conducta. Dexter Morgan también trabajaba en la policía y, desde dentro, tenía acceso a los expedientes de los asesinos que mataba y hacía desaparecer en las aguas de la soleada Miami.

Dexter tuvo 5 temporadas magistrales donde exploraba la relación de Dexter con su hermana, su esposa, sus compañeros de trabajo... sus problemas para mantener su doble vida y su necesidad de encontrar a alguien a quien poder contar todos sus secretos. Temporada tras temporada, la menda, sentada en el sofá, pensaba: ¿y qué van a hacer ahora? Y siempre me sorprendían. Hasta que llegó la sexta temporada y se fue todo a freír gárgaras.  Una serie que ha sobrevivido al matrimonio y la separación de la pareja protagonista (hermanos en la serie) y al cáncer del actor protagonista no se merecía acabar así.
Guapos e incestuosos.

Suele suceder en casi todas las series de televisión. Los guionistas ya no saben cómo estirar más el chicle, o dependen de la decisión de la cadena, que todavía no sabe si les van a renovar una temporada más o no o, simplemente, pierden la perspectiva de cuál es la historia que están contando. Es entonces cuando llega el "jumping the shark", ese giro inesperado o absurdo, da igual, lo que sea para renovar una temporada más. En el caso de Dexter su huida hacia delante (traducción libre del jumping the shark) es cuando Deb Morgan, hermana de Dexter, compañera de trabajo en la policía, confidente y eterna víctima de todos los asesinos en serie que van poblando la serie, confiesa que está enamorada de su hermano ¿Era esto necesario?, ¿era coherente con la serie?, ¿era ridículo?, ¿era meterse en camisa de once varas? El caso es que esa temporada marcó un antes y un después y a la serie sólo le quedaba languidecer y morir.

No es el único caso. Qué va. Grandes series han caído víctimas de primeras temporadas demasiado brillantes (Prison Break, Héroes), de finales decepcionantes (Battlestar galactica) o de exceso de temporadas (Mujeres desesperadas, Expediente X). Aunque de todos los finales mierder, el que a mí más dolió fue el de Nip/Tuck. Vale que era una serie excesiva desde el primer momento. Una serie sin miedo a caer en el ridículo porque luego era sublime. A mí (y ahora me voy a poner un poco pedante) me recordaba a los relatos de David Foster Wallace. Los clientes de la clínica de cirugía plástica de los doctores protagonistas eran un repaso a lo más incómodo y extraño de la naturaleza humana: siamesas que no querían separarse, mujeres cañón que habían sido hombres y que querían volver a ser hombres, obesas mórbidas que querían adelgazar para epatar en la fiesta aniversario de su antiguo instituto, capos de la droga que pasaban cocaína en los implantes de silicona de sus amantes... Pero el día en que el hijo díscolo de los dos doctores (engendrado por uno y criado por otro) perdió el norte del todo y se dedicó a robar bancos disfrazado de mimo saltaron el tiburón.

Soy un mimo mazo chungo.

El jumping the shark de las comedias de situación, donde no se permite el incesto ni el crimen, suele consistir en embarazar a la protagonista femenina con un tardanito para que llegue sangre nueva a la serie. Pasó en "Los problemas crecen" y en "El príncipe de Bel Air". Pero ojo, que también tenemos ejemplos de lo contrario. Series que han sabido evolucionar, mantenerse fieles a sí mismas y acabar (como diría Rajoy) como Dios manda. "Buffy cazavampiros" no sólo supo mezclar humor, terror, vampiros y adolescentes sin ser cursi. Es que supo hacerlo durante 7 temporadas, ¡y cada temporada tenía 22 episodios!

Mítico es el final de "The Shield" (atención, SPOILER), cuando su protagonista, policía corrupto que se ha librado de que le pillen en siete temporadas, llega a un acuerdo con asuntos internos: inmunidad a cambio de confesar. Accionan el casete y la trajeada agente escucha, horrorizada, la ristra de crímenes que Vic MacKey ha cometido. Ella le pregunta que si hay algo más. Él responde: "¿cuánta memoria tiene este chisme?"

Os dejo con otro final de ponerte los pelos como escarpias. El de "The wire", un homenaje a la ciudad que ambienta la serie, Baltimore, y que de paso nos cuenta cómo siguen sus vidas los personajes:



Y vosotros, ¿cuál ha sido el peor final de serie que habéis visto?, ¿y el mejor? Y, ¿qué os parece el lavado de cara del blog?, ¿a que ha quedado bonico?