martes, 26 de junio de 2012

Turismo alternativo, pero de verdad


Qué difícil es preparar las vacaciones... elegir destino, que no sea demasiado lejos que luego hay jet lag, ni demasiado cerca, que entonces te encuentras con un vecino, fijo. Que sea exótico y poco turístico, pero que la gente hable inglés para que te puedan ayudar si te pierdes.  Y además, que sea barato, si Ryanair no vuela al destino deseado, se busca otro.


Pero no hace falta que te vayas de vacaciones a lugares lejanos y exóticos, tipo Camboya, para luego presumir de que eres un tipo bohemio y viajado que conoce cosas que otros no y poder pasar meses colgando fotos en las redes sociales. Sin salir de la comunidad de Madrid hay lugares que merecen una peregrinación en condiciones:
-       Prado Nuevo. ¿Peregrinación?, ¿he dicho peregrinación? Porque entonces hay que visitar Prado Nuevo. Amparo, de profesión limpiar una casa, ve a la virgen en Prado Nuevo, un terreno en la zona del Escorial. Como cada vez que ha bajado a la Tierra, la virgen insiste en que le hagan una capilla justo en el sitio en que se ha aparecido. La próxima vez que un niño pequeño en plena crisis espiritual os pregunte que porqué Dios deja que haya guerras y mal en el mundo ya sabéis que contestar, que es que está ocupado con otras cosas, básicamente con que le construyan capillas y con pedir que el hombre se humille más y rece un huevo. Los días que Amparo va a Prado Nuevo se monta un guirigay (qué bonita palabra) de tres pares. A los fieles se suman curiosos y familiares de gente que forma parte de la congregación de Amparo protestando porque si se quiere formar parte de dicha congregación hay que renunciar a todo lo material, ¿para venderlo y dárselo a Cáritas? No, para dárselo a la congregación ¿Y quién la dirige? Pues el matrimonio que tenía contratada a Amparo antes de ser médium/santa/psicótica.

-       La catedral de Don Justo en Mejorada del Campo. Para los amantes de las emociones fuertes, esos turistas que sólo se quedan satisfechos con un viaje si han tenido experiencias cercanas a la muerte. Para ellos, la visita a una catedral construida por un ex pastor con materiales de deshecho tiene el aliciente de que en cualquier momento se te cae todo encima.

       Don Justo, de profesión pastor, también tuvo una visita inesperada, pero de Dios, que le dijo que construyera una catedral (ya os he dicho que allá arriba están obsesionados con los inmuebles). Y en esas anda el hombre, pero como él no ha querido desvalijar a nadie, los domingos no hay jarana en la catedral de Don Justo. Como mucho hay algún visitante haciendo fotos que tiene que defenderse de la ira de Don Justo si no le deja por lo menos 3 euros de donativo.
-       El museo de cera de Madrid, es como el Madame Tussaud’s de Londres, si la tal Madame tuviera cataratas. Las figuras del museo se parecen a sus originales lo mismo que Paquirrín a su familia paterna.
 El de la izquierda es una figura de cera. El de la derecha, Rafa Nadal. Por si no habíais notado la diferencia.
Compras.
En toda guía de viajes hay una sección dedicada a las compras, y aquí no vamos a ser menos.
-       Tirso Gallery, un centro comercial para los mayoristas chinos. Ropa muy barata con la que jamás te atreverías a salir a la calle, vestidos de fiesta que ni Juncal Rivero se pondría, así es Tirso Gallery.
-       Las tiendas de ropa de hombre de fiesta de la calle Montera. Los trajes que te pondrías si fueras un mafioso ruso invitado a la comunión de su sobrina.
Casillas es el de la derecha.
Gastronomía
-       El restaurante de los Hare Krishna, sólo abren a mediodía y sólo cuesta 5 euros, puedes repetir todas las veces que quieras, eso sí, te sientas en el suelo y comes lo que hay servido en una bandeja metálica con compartimentos clavadita a las que salen en los dramas carcelarios.  Si llegas antes puedes bajar al piso de abajo y unirte a los cánticos de los Hare Krishna.
-       Para picar algo, el bar el Diamante. Decorado como en las películas de los años 70 de Alfredo Landa. Siempre lleno por su precio, que desde luego por esas croquetas del Macro que sirven como aperitivo no es. Se dice que si encuentras un tropezón en la bechamel de esa croqueta te invitan a la consumición.

 Ya no pongo más fotos del museo de cera, lo juro. Ah, y ésta es Penélope Cruz.

-       Para desayunar, el Onis. Cuando comes sus churros aceitosos sientes todo el proceso de la digestión en tu interior. Te imaginas a tu flora bacteriana como si fuera un capítulo de “érase una vez la vida”, donde los bichitos luchan por evitar que el churro colapse tus arterias. La media de edad de los camareros es de 73 años y en su decoración hay una foto de la selección de baloncesto que fue a Los Ángeles 84 y un arlequín que llora.

¿Alguna recomendación más para esta guía al revés de Madrid? Os recuerdo que aún podéis votar por “Lo último que hago para el Notodo” en la web del festival de Elche.

5 comentarios:

Claudia Hernández dijo...

Ah, pero eres una genio, qué ideas tan buenas, la verdad es que me apunto algunos de estos lugares, excepto el museo de cera, que es verdaderamente alucinante ¿habrá no peor en el muno mundial? I don't think so.
Saludos vacacionales

Ganchitos Amigurumi dijo...

Añadiría a la lista una visita al espectáculo de delfines del zoo. Sobre todo si coincide con una niña que celebre su comunión, porque entonces la suben a una barquita que arrastran los delfines por el agua y ella saluda en plan reina madre. Super kitsch todo.

laesti dijo...

Claudia, seguro que no hay otro museo de cera en el mundo como el de Madrid. Deberían cambiarle el nombre por "No museo de cera", o algo así.

Ganchitos, soy superfan del zoo. Hay como un agujero espacio temporal dentro, por el que te puedes pasar horas esperando a que el koala se despierte de su siesta para hacerle una foto.

David Cuesta dijo...

Yo tengo debilidad por el bar FM. Está entre Antón Martín y Lavapiés y en una misma pared hay:

1) Una pegatina de la CNT
2) Un póster de una obra de teatro de La Cuarta Pared
3) Otro póster. Éste de Samantha Fox como de 1988. Eso sí, con marco de oro.

El camarero, de unos 120 ó 125 años, cuando pides una cerveza te pone una tapa de jamón que corta él mismo detrás de la barra.

También recuerdo un bar llamado "El Pico 2" que estaba por Bravo Murillo. Me haría muy feliz que siguiera existiendo. Más que nada por defender el cine español...

loquemeahorro dijo...

Una compañera fue al Museo de Cera, hará unos 5 años.

Me contó que antes de llegar a contemplar tan fascinantes figuras, te pasan por todo tipo de salas previas con chorradinas, no sé si para que te olvides de lo que hay después, o para llegar tan cansado que ya no te queden fuerzas para quemar el local.

Claro, que después de quedar desfiguradas por el fuego, es posible que se parecieran más, no es por nada.