lunes, 28 de noviembre de 2011

Y usted, ¿cómo se hizo obesa?

Algún día los ejecutivos de Antena 3 se darán cuenta de que el diario de Patricia debe volver.

Entonces emitirán de nuevo sus clásicos como el de “mamá, nunca te he contado que soy gay y me gusta disfrazarme y voy a bailar disfrazado de Shakira frente a toda España para que te enteres”. O el de “en lugar de quedar en el Starbucks más cercano con mi cibernovio la primera vez que quedamos, decido quedar en la tele para decirle que no soy una mujer del todo, aunque me siento como una”, o el de “ siempre he sabido que soy adoptada pero he esperado 43 años para buscar a mi familia biológica porque contratar a un detective es caro y mejor que me lo pague la tele”… En uno que dediquen a gordos de solemnidad a los que sus familias/parejas/amistades obligan a hacer dieta o les dejan, en uno de esos, estaré yo. Por gorda.

Entonces tendré que contar mi triste historia: cómo pasé de ser una tipa normal de esas que se dicen a sí mismas que mañana mismo, mañana sin falta, ceno sólo ensalada y así pierdo ese par de kilillos con los que la ropa del H&M me quedará mucho mejor, a una gordaquetecagas. La culpa no es mía, público del diario. No. La culpa es de otro. De otros. De mucha gente. De toda una comunidad autónoma, ni más ni menos. De Asturias.


El complot de la comunidad astur para volverme una gorda empezó ya en el viaje a Oviedo. Cinco horas ahí sentada. Se hace largo y más si te ponen sólo una película y esa película resulta ser, otra vez (ya me la pusieron la última vez que fui a Tudela), “Burlesque”. Una película que cuenta con logros como que Christina Aguilera, gracias al maquillaje y las pelucas parezca más de plástico que Cher o atreverse a hacer una versión del “beautiful people” de Marilyn Manson.


Además, ya acabada, el deuvede tiene una opción en la que repite varias veces todos, repito, TODOS, los números musicales en un bucle infernal. Ahí ya llevábamos unas 3 horas de viaje, nos habían ofrecido el periódico, la cena, toallitas húmedas, más pan, café, más agua, y hasta una copa o licor. A todo dije sí menos a la copa, pero claro, a la tercera vez que oyes los gorgoritos de Cristina Aguilera y ves su estilo de baile, en el que confunde danza con contoneo poniendo cara de tía sexy ya no puedes más. Te giras y le dices a la azafata: ¿un ron con coca cola puede ser? Y te dice que sí, claro. Por algo estoy viajando en preferente.


La prueba del delito.


Pero eso era sólo el principio del fin de mi tipín.


Ya en Oviedo, a la mañana siguiente me levanto y ahí estaba, lo mejor de los hoteles. Mejor que tener piscina, mejor que poder llevarse los botecitos del champú gratis, incluso mejor que ese gustito que da dejar las toallas tiradas por el suelo aunque sólo las hayas usado una vez. Mejor que todo esto, sí... ¡el buffet! Dicen que la felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña fortuna, un pequeño yate, una pequeña mansión. Pero eso no es verdad, la felicidad está en levantarse y no tener que hacer nada más que elegir ante una mesa larga-larga llena de cosas ricas. Qué queréis que os diga, tengo la tensión baja y recién levantada esfuerzos los mínimos.


Me metí entre pecho y espalda: un variadito de fruta cortada, una tostada con tomate natural y queso, un zumo, un café con leche y un croissant. Pero en esta vida todo vuelve, hasta las hombreras, y después de 6 horas dando clase, el hambre también vuelve y allá que vamos el profesorado, a buscar restaurantes con menú por la calle Gascona. Una calle muy turística y eso, en Madrid, equivaldría a menús de 15 euros con paella revenía o ensalada mixta de primero y pollo asado o merluza rebozada más postre o café. En Asturias no. Todos los menús eran de menos de 10 euros y casi todos incluían una sopa o crema de entrante, más un primero: fabada o pote o algo de verdura contundente, tipo ensalada campera; un segundo: codillo, filetes de bacalao con jamón y queso, merluza con almejas, escalopines al cabrales. Todo ligerísimo, como veis. Además, incluía postre y café. Y el postre no era ese clásico de menú: un yogur Danone, una pieza de fruta, una bola de helado, ¡qué va! Mousse de fresa, tarta de queso, frixuelos...


Los frixuelos son crepes a la asturiana, es decir, más gordos y más grandes.


...todo casero. Os preguntaréis cómo es posible engullir todo eso. Es fácil: regándolo con sidra.


Y así, amigos esbeltos, es como he dejado de ser una de vosotros. En el próximo post os contaré la otra cosa que he estado haciendo en Asturias, aparte de comer: dar clase. Sí, yo dando clase. Vivir para ver.


El próximo día 5, en el café Angelika, en la Cava Baja, se proyecta "Mañana", allí os espero, tomándome un vaso de agua, que no engorda.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los mejores peores videoclips II, el retorno

Amigos/as, no os engañéis por las noticias, los debates políticos y la crispación. Nuestro sistema educativo no está en crisis. Qué va. Si yo estoy dando clases en una escuela de Oviedo. Yo. De profesora. No de alumna. De pro-fe-so-ra. Nuestro sistema educativo no está en crisis, no, ¡se va al garete! Ya contratan a cualquiera...

Con la excusa de estar muy cansada para escribir un post con mucha letra, y con la promesa futura de algún día, no muy lejano, contaros mi experiencia asturiana, os lanzo uno de esos posts de copia y pega de videos de youtube.

Hace un tiempo ya os hablé del concepto de bueno-malo. Esas cosas (series, canciones, películas) tan malas, tan malas, que dan toda la vuelta al proceso y son buenas. Hoy, amiguitos, toca el turno a los videoclips.

En algún punto, alguien en una discográfica toma una decisión errónea. Así empieza un videoclip buenomalo. Por ejemplo, alguien piensa que sería mazo pintón y tope moderno que el nuevo videoclip de Timbaland fuera de vampiros, que es una cosa mazo moderna. No cuentan con que Timbaland poniendo los ojos en blanco y con cara de misterioso más que miedo da risa. Ver a Nelly Furtado vestida de Nochevieja en una cocina moviendo la cabeza a un lado y otro para que parezca que sabe bailar y que el antagonista vampiro malo tenga pinta de profesor novato de instituto tampoco ayuda a que el videoclip sea tope pintón, precisamente:

Hay clásicos del bueno-malo. Esos que todos hemos visto, y hasta oído. "Total eclypse of the heart" es un clásico de los 80 pero podría haber caído en el olvido de los recopilatorios que se anuncian en la teletienda, entre el whisper xl y el jet extender. Pero "Total eclypse" ha llegado lejos gracias a este videoclip con alumnos de internado con ojos que brillan en la oscuridad, nadadores cachas, ninjas tuareg, jugadores de rugby sin camiseta, palomas que se echan a volar, puertas que se abren sin motivo aparente y, lo que ya es el acabóse (aunque todo en este videoclip es un acabóse) niños monaguillos con ojos que brillan que van ¡y se echan a volar!

Y hay clásicos, pero que no han llegado a Occidente. Aquí tenéis un tema que es todo un himno en la India, "Jimmy adja", de un éxito del cine hindú llamado "disco dancer". Es tan conocido que hasta hay una versión de M.I.A. Para que os hagáis una idea, es una mezcla entre el zoom de Valerio Lazarov, "Fiebre del sábado noche" y el estilo de Bollywood. No sé qué me gusta más, si el pelazo pantojil de la protagonista, su coreografía a lo Martes y Trece, o la trágica historia que hay detrás: la chica del pelazo quiere convencer al tipo del poncho para que cante, pero él no puede y ella abandona el escenario diciendo "jimmy, i hate you, jimmy":

También hay revelaciones, como D'Nash, ese grupo que consiguió mes y medio de cierta notoriedad porque fueron a Eurovisión. El inconsciente colectivo, que es sabio, los ha borrado de la memoria de casi todos. Pero es injusto relegarlos al olvido junto a Anabel Conde o Serafín Zubiri. Ellos han hecho cosas muy grandes, como el videoclip de "capaz de todo". No sé qué parte me gusta más: si el segundo 17, cuando dicen "come on!", o el 1.03 y su coreografía acuática, o el rap del minuto 2.30...

¡¡3.25!! ¡El clímax final del 3.25! ¡Ése es el mejor momento!

Qué gran época la transición, con todo el mundo entre aliviado, liberado y más salido que el pico de una plancha. Sólo en esa época se pudieron componer letras como ese "libérame del pudor" de "Necesito amar". Como la canción ya es sutil de por sí misma, la cantante, la tal Ana, la interpreta como si tuviera un radiador debajo de esa túnica mezcla de lycra y polipiel que lleva. Y qué decir de Johnny, su voz ronca, su mirada sucia, y su cardado:

Y vosotros/as, ¿añadís algún descubrimiento a esta lista de buenosmalos videoclips?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Hostal Royal Redondilla

Soy una gran anfitriona. Está mal que yo lo diga, pero esto es así. Pero no soy una anfitriona al estilo Ferrero Rocher. No corro por las praderas que rodean mi cortijo con solo un foulard para protegerme de la lluvia que en Sevilla es una maravilla, como Paloma Cuevas. Tampoco recibo a embajadores que se sabe que son embajadores porque llevan una banda al estilo de Miss guapa con gafas, como hace Isabel Preysler. Ni me desnuco cuando tengo que dejar de colocar las flores en el jarrón porque suena el timbre y llegan mis invitados, al estilo Judit Mascó.


Atención al segundo 10, cuando Judit se gira con total naturalidad.

Yo soy una anfitriona más cañí. Más del tipo Lina Morgan en “Hostal Royal Manzanares” que del tipo Ferrero Rocher. Que, de todas formas, no me creo yo que ni la Cuevas, ni la Preysler, ni la Mascó, den a sus invitados ese bombón cutre que es el Ferrero Rocher. Seguro que ellas son más de Godiva, de Lindt o incluso de la caja roja de Nestlé. Pero el ranking de mejores chocolates y bombones lo dejamos para otro post.
Decía que soy una anfitriona cañí. La versión joven, esbelta, encantadora y modestísima de la típica señora que regenta una pensión en las inmediaciones de Sol. Ofrezco hospitalidad y una habitación no muy sucia (hay pelos de gato, pero no cucarachas, que son una cosa muy típica de las pensiones de Sol) en el centro de Madrid. También soy una excelente guía turística. Llevo a mis invitados a lugares poco típicos donde conocer la auténtica esencia de Madrid. Porque, ¿quién quiere ver la casa de Lope de Vega pudiendo ver el lugar en torno al cual vivió y murió José Villarreal?


¿Quién quiere ir a Casa Lucio pudiendo ir a una taberna que responde al nombre de "La pantera del Rayo" (por el Rayo Vallecano)? Donde además sirven tortilla de patata precocinada del Lidl y tienen las paredes decoradas con retratos de Lina Morgan, Lola Flores y otras muchas celebridades.


¿Por qué ir a un garito decorado por Tomás Alía? Mejor ir a la taberna extremeña, que si se cae la cortina la sujetan y decoran con un platito de café y listo:

¿Quién quiere ir de compras a la Milla de Oro pudiendo ir a sitios así?



¿Quién quiere ir al Buda Bar pudiendo ir al Outlet? El Outlet no es una tienda, sino un bar que aplica las mismas políticas de eternas rebajas de los outlet, pero al alcohol. El Buda bar tiene a famosos y futbolistas, el Outlet a adolescentes y algún treintañero con ganas de pagar por las cervezas lo mismo que pagaba en su época de adolescente.
¿Quién quiere ir al Teatro Real pudiendo ir a Laidy Pepa?

¿Y quién quiere ir quemar la noche madrileña pudiendo quedarse en casa viendo “Gremlins 2”?

O “Vuélveme loca”, un programa del corazón que tiene bastante mala baba, pero cómo no tenerla con noticias como que la Duquesa de Alba dice que no sabe lo que es el bótox.

¿Y tú preguntas que el botox?, botox eres tú, que decía la rima de Gustavo Adolfo Bécquer.

Soy una gran anfitriona.


Hostal Royal Redondilla os recibe a todos, eso sí, no me traigáis Ferrero Rocher en pago, mejor un surtido de quesos, jamón ibérico o sobrasada.