domingo, 8 de mayo de 2011

Ratas que accionan palancas

Seguidores de este blog, me dirijo a todos: a los 4 o 5 que lo leéis siempre, a los 10 o 12 que os sumáis cuando toca boda real y al mogollón anónimo que aparece cuando un video horterilla de Shakira de por medio. Bueno, a todos-todos, no, preferiblemente a los que vivís en Madrid y alrededores. Entre todos vosotros y entre vuestros conocidos debe estar lo que busco: un simple piso. Con un salón un poco grande, mejor aún si tiene cocina americana y todavía mejor si no es un sitio especialmente bien decorado. No es que vaya a dejar Redondilla, y menos ahora que he conseguido librarme de la Gamba, busco piso para rodar más capítulos de “Cataclismo”.


Uy, un rodaje, pensaréis todos a la vez, como si tuvierais una conexión mental como las de los gemelos en las películas de terror, eso es un horror: la casa se llenará de focos, de cables, de eléctricos que fuman y sudan, me rallarán el parqué, me mancharán las paredes, me moverán los muebles de sitio…

Pero no hablo de un rodaje en condiciones, con su subvención, sus mandarinas, sus fresnels, sus cuarzos y un equipo de 20 personas arramplando por donde pasan como si fueran Atila y su ejército de hunos (tesis doctorales afirman que los eléctricos son todos descendientes directos de los hunos). No. Hablamos de un rodaje íntimo y personal, como la peli aquella de Robert Redford y Michelle Pfeiffer. No se trata de grabar un corto para que sea proyectado en pantalla grande, sino de episodios para internet, con menos calidad técnica, es decir, sin equipo de iluminación, sin eléctricos, sin peluquería, sin script, tal que así:

Y ahora unos cuantos os preguntaréis, ¿ahora, chata? ¿Pero esto no es del año pasado? Sí y no.

Es del año pasado, pero lo de querer grabar más episodios no es cosa de ahora, ya hubo una intentona a principios de este año. Después de mover el piloto, junto a un documento de venta con tramas y después de recibir la callada por respuesta por parte de varias productoras y promesas que no valen nada (como la canción) de un productor que decía que le gustaba mucho y que a ver qué decían el resto de socios de su empresa, me harto de tantas largas y me pongo manos a la obra, pero…


Primer pero: el piso donde grabamos “Cataclismo” ya no lo podíamos usar porque en su momento era donde vivía la productora, y lo había dejado para volverse a su Asturias natal. Ella me dice que hay otro piso en su mismo edificio que está libre y que tiene la misma distribución y los mismos muebles que aquel donde grabamos. Es más, unos amigos suyos andan buscando piso y puede que vayan a verlo. Para organizarnos, hacemos una pequeña previsión pensando en alquilar ese piso un mes y grabar el máximo de capítulos posibles en ese mes. Me pongo a escribir capítulos.


Segundo pero: los amigos de la productora se enteran de cuánto hay que pagar al mes por el piso y pasan. Voy a verlo yo, sin decir nada de para qué lo quiero y descubro con horror que no se parece tanto al piso donde grabamos, faltan muebles, el radiador está en otro sitio y la puerta también. Además los dueños no quieren alquilar por menos de un año. Asumo entonces que la mejor opción es no alquilar nada, sino buscar entre pisos de amigos. Sigo escribiendo capítulos.


Tercer pero: veo el piso de mi amiga C. que, como antigua estudiante de audiovisual y antigua currante en producción, se siente tocada en el alma con mis cuitas, pero es demasiado pequeño y tiene obras enfrente.


Cuarto pero: a la productora le sale trabajo en Barcelona y allá que se va. Pero yo sigo escribiendo capítulos.


Quinto pero: sondeo al resto del equipo para ver cómo tienen la agenda y si les apetecería hacer más episodios. Los actores dicen que sí, la directora de arte que sí, las sonidistas que no tienen tiempo, el dire de foto y además cámara que no entiende el porqué grabar más capítulos, eso es como si una productora intenta vender una serie, no lo consigue y aún así graba los capítulos. Yo intento convencerle de que las series de internet no van así, que sólo consiguen productora o canal que las emita cuando ya han colgado muchos capítulos, le hablo del caso de “qué vida más triste”, pero no le convenzo:

Sexto pero: el productor que decía que le gustaba mucho pero que en su empresa andaban liados con otras cosas, dice que va a volver a enseñarlo en su productora y que, si no le dicen nada, nos pasará una lista con productoras, más pequeñas, que podrían estar interesadas.


Séptimo pero: se me echan encima las fechas de entrega de un guión y no tengo tiempo de seguir dando la matraca, ni de escribir más capítulos, pero ya llevo 9. El productor no da señales de vida. Otra vez.


Como la Armada Invencible, se podría decir que luché contra los elementos y el resultado fue Elementos 7, yo 0.


Os preguntaréis a cuento de qué insistir o, como diría el director de foto, que esto es como si la Armada Invencible quisiera volver a atacar a los ingleses cuando ya la habían hundido.


¿Estoy siendo demasiado cabezota?, ¿no tendría que dejarlo pasar y ya está? Total, un guión más o menos en el cajón…

Pero luego me he acordado del experimento de las ratas del que Punset ha hablado en “Redes”. Según Eduard, unos investigadores probaron a colocar a cuatro ratas de laboratorio en una caja donde se les propinaban descargas eléctricas aleatoriamente. Sólo una de las ratas tenía acceso a una palanca y, al accionarla, a veces, sólo a veces, se libraban ella y sus compañeras de los calambrazos. Todas las ratas murieron, excepto aquella que tenía acceso a la palanca. Dos conclusiones obvias salen de este experimento:


Una, que los científicos son unos tipos muy sádicos.


Dos, que pensar que se tiene control sobre la propia vida (aunque eso sea una ilusión, porque si eres rata de laboratorio, quien controla tu vida es el señor de la bata blanca) hace que se afronten las adversidades con más energía.


Por eso funcionan las oraciones, los placebos, y las supersticiones como llevarse una pata de conejo a los exámenes, no porque una pata de conejo influya en que el profesor pregunte en el examen justo la parte del temario que te sabes, sino porque nos da la ilusión de tener control sobre nuestra vida.


Como para mí lo que diga Punset...


Aquí en su posición clásica antes de decir: "ahhh, oiiieeee"


...va a misa, resuelvo que también quiero tener control sobre mi trabajo. Independientemente de lo que digan los productores, los caseros, y hasta los miembros del equipo, yo quiero hacer más capítulos de esta serie y vosotros, ¿qué opináis?, ¿estoy como una maraca?, ¿sabéis de algún piso amplio donde pueda grabar?

8 comentarios:

Claudia Hernández dijo...

Pues recientemente vi el piloto y me enganchó, la verdad que me divertí... así que ojalá salga el proyecto.

Anónimo dijo...

Hasta que encuentres otra palanca... Sigue dándole a esta con todas tus fuerzas.

Bea dijo...

Si mi casa estaria en Madrid, seria tuya.
QUIERO VER MAS CAPITULOS.....si no los grabas, me los mandas, en plan novela. Besos

Angela dijo...

Eres mi ídola.

loquemeahorro dijo...

A mí también me gustó mucho el capítulo piloto, pero no conozco ninguna casa que cumpla los requisitos (ni que no los cumpla, la verdad).

Haces bien en insistir, tu público te lo agradece vívamente.

Fdo. Parte de tu público

laesti dijo...

¡Gracias por los animos, gentes! Eso sí, el piso fantasma sigue sin aparecer, pero ya lo encontraré, ya JAJAJAJAJAJAAAAAA (risa maléfica con rayos y truenos de fondo).

miga dijo...

yo sigo diciendo sí, ya lo sabes
besos mil

laesti dijo...

Gracias, miga, hermosa.
De momento ando mandándolo a festivales digitales, si queréis votarlo en el Festival El Sector, hay premio del público:
http://www.festivaldigitalelsector.net/2011/05/voto-online/