sábado 10 de mayo de 2008

Trabajo en equipo

Anoche estaba en casa de una amiga, de charleta tranquila, (cosa que que últimamente hago mucho, porque es muy de treintañeros y ya es hora de asumir la edad que tengo) y vimos una película: "Lo que sé de Lola". Para que os hagáis una idea de la película sin que os la destripe, os diré que pertenece al género de "arte y ensayo". Es decir, de un director que se llama así mismo cineasta, que sigue pensando que lo más moderno que hay en el cine actual es la Nouvelle Vague y que la película sólo aguantó un par de semanas en cartel tras su estreno.

Si hubiera visto "Lo que sé de Lola" en mi casa me hubiera quedado dormida alrededor del minuto 30, pero como estaba de visita y en una casa nueva sin muebles, sentada sobre una caja de cartón llena de cedés, aguanté. Mereció la pena porque después de la película llegó lo mejor: la entrevista a su director. Él decía cosas como que no le gusta limitarse a rodar el guión, que él lo que hace es iluminarlo. Le preguntaban por su influencias y respondió que el "dialoga con cieneastas como Bresson o Godard" (no especifica si con el primero usa la ouija para establecer comunicación). Dijo también que nunca hace castings y que elige a los actores tras hablar con ellos un rato, siempre en un bar. En definitiva, el director se ve a sí mismo como un autor.

Yo personalmente pienso que todo el que se dedica a una actividad más o menos artística es autor, ya sea el director (o cineasta, que suena mucho más cool), el intérprete, el músico, el guionista, el montador... No tengo ningún problema con el uso de la palabra autor. Sí con el uso de la palabra "un". Porque hacer una película no es trabajo de sólo una persona. Es más, ni siquiera escribir un libro es trabajo de una sola persona.

Hace unos meses, en el maravilloso blog Fogonazos encontré este post. En él se contaba que el famoso escritor Alessandro Baricco había ido a una biblioteca de un pequeño pueblo en USA para consultar los cuentos originales de Raymond Carver. Por si alguno de vosotros no habéis leído nunca a Carver diré, a modo de resumen que:

A. escribía cuentos cortos.

B. con un estilo seco, crudo y realista.

C. sin detalles, lo más característico de sus cuentos es, precisamente, lo que no cuenta y deja a la imaginación del lector.

Pues bien, Baricco se encontró con que los cuentos cortos originales son casi el doble de largos y que allí donde muchos acaban con un final abierto y descorazonador, en el que el lector intuye que algo horrible va a suceder, en su versión original siguen y además dando todo tipo de detalles sobre ese supuesto asesinato o violación que antes el lector sólo ha supuesto.

¿Y quién había hecho esa labor de edición y montaje? ¿Quién, de hecho, era el segundo creador de esos cuentos? ¿Quién había sacado de ellos el estilo característico de Carver? Su editor, Gordon Lish.

Cuando leí ese post lo primero que pensé es que era mentira, y que todo formaba parte de algún relato ficticio de Baricco. Me picó la curiosidad y busqué en internet hasta encontrar el texto original de Baricco (original-original no, que está traducido, claro), un artículo de La Repubblica donde explica su aventura.

Queda demostrado que Baricco dice la verdad. Y ahora me pregunto, ¿qué opinaba Carver de todo esto?, ¿le estaba eternamente agradecido a su editor?, ¿sabía que su obra había mejorado gracias a él?, ¿temía que se supiera o le importaba un pito?

La respuesta a todo esto está en este magnífico artículo de The New Yorker. En él se cuenta que Lish había confiado en Carver cuando éste comenzaba a escribir. Carver, que parecía sacado de uno de sus cuentos, llevaba años siendo un alcohólico con la salud mental hecha añicos, que coleccionaba trabajos basura y relaciones tortuosas, era uno de esos personajes de la América profunda, que viven en autocaravanas y beben de botellas de whisky ocultas tras una bolsa de cartón. Carver ponía mucho de sí en su escritura, no sólo contaba su vida en ella, es que también era su última esperanza antes de convertirse en un vagabundo esquizofrénico. La confianza de Lish era un salvavidas para él, y siempre le estuvo agradecido.
Ahora bien, cuando empezó el éxito, Carver también empezó a preocuparse. Estaba sobrio, tenía una nueva esposa, una nueva vida, prestigio, dinero y la autoestima por las nubes, pero todo estaba basado en una mentira porque él sabía que sus cuentos, los originales, no eran los que acaparaban premios. Pero tampoco quería enfrentarse a Lish, a quien consideraba un amigo, un hermano que le había ayudado a salir del infierno. Optó por callarse y toda la verdad no se ha sabido hasta después de la muerte de Carver.
Curiosamente no he encontrado en ninguno de estos artículos entrevista alguna a Lish o a sus familiares, ¿qué opinaba Lish de todo este asunto?, ¿veía justo que toda la fama se la llevara Carver?, ¿o se veía a sí mismo como un buen editor que había hecho un buen trabajo?

No sé a qué está esperando Hollywood para hacer una película de la relación entre Carver y Lish. Además ya tienen al actor perfecto para interpretar a Raymond Carver:

Soy John C. Reilly y me parezco mogollón a Raymond Carver. Yo también llevo patillas.


Yo no creo que todo esto quite mérito a Carver. Creo que lo importante es la obra en sí, no quién la haya hecho, si es por encargo, o si se hace con más o menos ínfulas de autoría. Aunque quizá lo más justo sea que, a partir de ahora, la contraportada de los libros de Carver cuenten un poco de su génesis.

Moraleja: amigos directores, realizadores, cineastas y/o autores, porfa, dejad de dedicar las películas y/o cortometrajes a vuestras familias y/o novias, porque le película no es sólo vuestra por muy de arte y ensayo que sea. Lo que me recuerda a unos compis míos de la uni que hace muuuchos años (ay, qué mayor que soy que ya puedo decir muchos años y quedarme los viernes viendo películas en lugar de saliendo por ahí) hicieron un corto que estaba dedicado a: nuestras madres, nuestras novias, a Godard, a Antonioni, a Bresson y a Kaurismaki.
En el fondo, hasta me parece tierno.

domingo 4 de mayo de 2008

Se acabó Fama (snif, snif)

Mis tardes están vacías y carentes de sentido.

No sé si engancharme a "Cifras y letras" o a "Saber y ganar", con "Supermodelo" ya lo he intentado y es intragable, además de indescifrable porque los profesores son todos extranjeros y apenas se les entiende cuando hablan.

Y toda esta desazón, ¿por qué? Porque se ha acabado "Fama, a bailar", que llenaba mis sobremesas de funky, hip-hop, top-rock, break dance y portés. Vamos, de baile.

Me he enganchado tanto al programa que hasta he mandado mensajes para que ganara mi concursante favorita, Vicky. Aquí abajo la tenéis improvisando, ella solita, una coreografía:


Pese a que es un reality, donde se fuerzan los llantos de los chavales, existen nominaciones, expulsiones y la audiencia es mayoritariamente adolescente, "Fama" sobre todo es un programa sobre baile. Tanto que sus picos de audiencia se dan con las coreografías, y no con las partes de convivencia de los concursantes. Tanto que he llegado a oír por la calle a dos niñas muy pavas decir que Juan Carlos era "técnicamente", un gran bailarín. Juan Carlos, un ser que en cualquier otro reality hubiera sido crucificado, nominado y expulsado por borde, creído y mala persona. Porque era todas esas cosas, pero también un bailarín técnicamente muy bueno y eso es lo que ha pesado a la hora de llegar a la final. Porque "Fama" es el unico reality que he visto hasta ahora donde lo profesional ha superado a lo personal, es decir, la gente ha votado al mejor, no al más simpático.

Además de popularizar la danza entre las adolescentes "Fama" sirve para dar ganas de bailar. Yo llevo toda la vida diciendo que quería hacer claqué. Como llevo toda la vida diciendo que quiero tener los balcones de mi casa llenos de flores, aprender italiano y viajar a Grecia. Pero luego lo vas dejando, lo vas dejando, te olvidas de regar, se te pasan los plazos para la matrícula del curso, no encuentras amigos con fechas de vacaciones iguales a las tuyas y al final tus plantas están secas, sólo sabes decir "buona sera" y te vas de viaje a Barcelona o a Galicia, porque tienes amigos que viven allí.

Pero "Fama" me ha dado tantas ganas de bailar que me he apuntado a claqué. Me he comprado los zapatos, que valen una pasta. No he convencido a nadie para que se apunte conmigo. Soy la más nueva y la más torpe de la clase. Y aún así, pese a todos estos inconvenientes que en cualquier otro caso me hubieran venido de perlas para dejarlo, sigo yendo. Espero que la desaparición de "Fama" no implique que yo vuelva a mi pereza habitual al "uy, que llueve, paso de ir hoy" o al "uy, que voy a llegar tarde, pues entonces no voy", o incluso al "uy, que me tengo que cortar las uñas, mejor voy otro día".

Ayuda mucho que el profesor, Rafa, sea un tipo encantador, divertidísimo, que se ríe en medio de una coreografía y no porque se esté riendo de lo perdida que estás, sino por puro entusiasmo. A veces lleva unos zapatos deportivos dorados con suelas de claqué. Y aunque su nombre real sea Rafa tanto su página como su nombre artístico es, atención, rafastaire. Si en la próxima edición de "Fama" quieren añadir a un profesor de claqué y bailes de salón, él es su hombre.

Mientras llega esa anhelada nueva edición, con Rafa como profesor de claqué, creo que ocuparé las tardes con él, el único hombre tatuado que me gusta (si no contamos a Sergio Alcover, el profesor de street dance de "Fama").

Soy tan bello que quito el hipo. Y con barbita estoy monísimo.

En las últimas semanas nos han dado un par de premios nuevos. En realidad, debería decir menciones, porque no hay dinero en metálico (ni en ninguna otra forma) para el corto. Ganamos el premio del público en el festival de curtmetratges de Celrá en Girona y el segundo premio en el festival de la sala Aftasí, en Badajoz.

sábado 26 de abril de 2008

Ejercicio de agudeza visual

¿Quién es este señor?
Sí. Habéis acertado, es Al Pacino. Y no, yo no he retocado nada. En todo caso habrá retocado su cirujano, su maquillador, su peluquero o su encargado de los rayos uva. Más fotos que demuestran que, efectivamente, es Al Pacino, haciendo click aquí.

Alfredo, darling, una pregunta: ¿por qué? ¿Tu nuevo estilista antes trabajaba para la mujer de Jesús Gil? (haced click en la mujer de Jesús Gil sólo bajo vuestra propia responsabilidad). Está claro que el miedo a envejecer de aquellos que están acostumbrados a ver su cara en pantallas de 240x180 supera con mucho al de los normales que sólo nos hemos visto en la tele en grabaciones caseras, con nuestra cara y sus correspondientes defectos a un tamaño de 27 pulgadas. Es un miedo tan atroz que muchas estrellas, incluso aquellas con prestigio, talento e inteligencia como Pacino, caen en lo ridículo.

Ay, con lo atractivo que estaba Alfredo en Serpico, con ese aire neohippie que parece sacado de un catálogo del H&M para esta primavera-verano.
Y lo bien que le quedaba el abrigo de cuero en "Atrapado por su pasado", donde además ya debía tener sus buenos 50 tacos:



Al Pacino tiene 68 años, que se dice pronto. ¿Qué actor de su generación créeis que ha envejecido con más dignidad? O dicho de otra manera, ¿quién ha sabido que las canas no estaban tan mal o que más vale quedarse calvo que hacerse un impante masivo?, ¿quién puede seguir diciendo que no se ha hecho la estética sin que la gente se ría y no le crea? Y la pregunta fácil ¿quién ha envejecido peor?

domingo 20 de abril de 2008

el desierto rojo (pero no el de Antonioni)

Marruecos es un lugar muy cinematográfico, y no sólo porque las fotos salgan bonitas aunque seas la mar de torpe...:Las dunas de Erb Chebbi, rojas, que no el desierto rojo de Antonioni (Antonioni, caca).

...es que es verdad que allí se han rodado montones de películas. En los estudios Atlas, un guía que no habla español pero sí francés e inglés y a una velocidad digna de lo de "sinosonmicromachinesnosonlosauténticos", te explica que aquí a la derecha se rodó Kundun, y se trajeron a 300 extras del Tíbet que estuvieron viviendo aquí 3 meses, que se rodó parte de "Gladiator" ahí enfrente y allá, a lo lejos, una reproducción de Jerusalén para "el reino de los cielos". Igual era por culpa del mal estado de los decorados, desconchados de forma que veías el corchopan que había debajo, pero el caso es que el guía era un descreído de la vida que decía cosas como: "construir todo esto para que luego sólo sean 10 minutos de película, vaya desperdicio".

Si piensas con mentalidad de productor, Marruecos te viene bien muy bien para rodar: hay playa, montaña, desierto, ciudad... sin demasiada distancia de un sitio a otro. Hay precios competitivos y estudios equipados. Pero si piensas con mentalidad de turista cinéfila también es inevitable que te acuerdes de muchas películas. Aquí mi momento Lawrence de Arabia, montada en Jimmi Hendrix, el camello (¿o dromedario? nunca sé cuál es cuál) que abría paso en nuestra excursión por el desierto. Por delante sólo el guía y las dunas, era fácil hacer sonar de fondo la banda sonora de Lawrence de Arabia e imaginarse que estábamos a punto de unir a las tribus árabes en su lucha contra los turcos.

La que está de espaldas, divina con un pareo de playa a modo de turbante, c'est moi. El de rojo es Mohamed,nuestro guía bereber.

Pero el desierto, según a qué hora del día deja de ser rojo y pasa a ser amarillo clarito. Entonces recuerda a Tatooine, el planeta de Luke Skywalker. Pero aún hay más, es que en Marruecos hay montones de jedis:

Aquí Arturo, uno de mis compis de viaje con pose de reportero de guerra aunque sea fotógrafo aficionado, y rodeado de caballeros jedis.

Y lo que es mejor, cuando un camello "habla" o "bala" o "muge" o lo que quiera que haga un camello, suena igual que Chewbacca.

Pero, oh qué chasco, ninguna de estas películas se ha rodado en Marruecos. "Lawrence de Arabia" se realizó en Almería y en Arabia Saudí. Y "La guerra de las galaxias", en Túnez.

"Bichos raros" sigue paseándose por el mundo. El lunes 21 de abril, a las 20:30 se proyecta en la sala de Caja Segovia, dentro del festival Contraplano, en Segovia.
Y, noticias frescas, este fin de semana lo proyectan en el festival de curtmetratges (qué difícil es escribirlo en catalá, cullons) de Celrá, en Girona.
Si sois tan afortunados de estar ahora mismo en Cuba, lo proyectan en el muestra paralela del festival de cine pobre. Con ese nombre y seleccionados fuera de competición, está claro que no nos invitan...

Pero ya lo harán, ya. En un paso más por convertirnos en el próximo lobby del cortometraje (Vigalondo, Cobeaga, Sánchez Arévalo, temblad) aquí va el trailer de "La aventura de Rosa", corto realizado por Ángela Armero guionista y sin embargo amiga, ya estrenado en el festival de Medina del Campo y próximo rival y sin embargo amigo en los festivales. ¡Mucha suerte, Ángela!

lunes 14 de abril de 2008

Atrapados en ámbar



Oíd:

Billy Pilgrim ha volado fuera del tiempo.

Billy se ha acostado siendo un viejo viudo y se ha despertado el día de su boda.

Hace no tanto tiempo, cuando los filósofos debatían si las mujeres teníamos alma y la gente no conocía ni el café ni el chocolate, existió la Cruzada de los Inocentes. Antes de esa Cruzada hubo cuatro más, básicamente consistían en grupos de caballeros cristianos que se juntaban con el noble propósito de recuperar, o sea, reconquistar, la Tierra Santa. La Cruzada de los Inocentes (o de los niños) pretendía lo mismo, y también tenía el visto bueno del Papa, pero quienes marcharon hasta Palestina era niños, unos 30.000. La mitad murieron en el camino, en naufragios o por enfermedad o agotamiento, a la otra mitad, cuando llegaron a África los vendieron como esclavos.

Al comienzo de "Matadero 5", su autor, Kurt Vonnegut, cuenta en primera persona la génesis del libro, cómo fue a hablar con algunos amigos de sus recuerdos comunes sobre la II Guerra Mundial porque él ansiaba escribir un libro sobre la destrucción de Dresde, ya que todo lo que debía hacer era contar lo que había visto. Sería una obra maestra o, por lo menos, me proporcionaría mucho dinero. Pero cuando habla con la esposa de uno de ellos, Mary, le pide que no lo escriba porque pretenderás hacer creer que erais verdaderos hombres, no unos niños y un día seréis representados en el cine por Frank Sinatra, John Wayne o cualquier otro de los encantadores y guerreros galanes de la pantalla. Y la guerra parecerá algo tan maravilloso que tendremos muchas más. Y la harán unos niños. Por esta conversación Kurt Vonnegut dedicó el libro a Mary y lo subtituló "la cruzada de los niños".
Hola, soy Kurt Vonnegut, me gustan las hortensias azules y los enanos de jardín.

Pero Matadero 5 no sólo es un libro sobre lo mala que es la guerra. Es demasiado original para eso. Porque la historia no se queda sólo en la vida de un superviviente del bombardeo de Dresde. Va más allá. Le sigue durante toda su vida hasta que muere. Aunque no lo hace de una forma lineal, sino a trompicones, los trompicones que sufre su protagonista, Billy, desde que se da cuenta de que es espástico en cuanto al tiempo y vive en constante temor, pues no sabe nunca qué parte de vida le va a tocar representar al momento siguiente.

Cuando vuelve de la guerra, y por si su vida tuviera poco de surrealismo y absurdo ya, a Billy van y lo secuestran unos extraterrestres del planeta Tralfamadore. Billy, como haría cualquiera en su lugar, pregunta: por qué, por qué yo. A lo que los tralfamadorianos contestan: Esa es una pregunta muy terrenal, señor Pilgrim. ¿Por qué usted? ¿Por qué nosotros?, podríamos decir. ¿Por qué cualquier cosa? Porque este momento, sencillamente, es. ¿Ha visto usted insectos atrapados en ámbar? Bien, aquí estamos, señor Pilgrim, atrapados en el ámbar de este momento. No hay ningún porqué.


Los extraterrestres, además de exhibir a Billy en el zoo de su planeta, le dan la clave con la que enfrentarse a sus repentinos saltos en el tiempo pero, también, a la vida: lo importante era concentrarse tan sólo en los momentos felices de la vida ignorando los desdichados, disfrutar de las cosas bonitas puesto que no podían ser eternas, y es que todos los momentos, el pasado, el presente y el futuro, siempre han existido y siempre existirán (...) aquí en la Tierra creemos que un momento sigue a otro, como los guisantes dentro de la vaina y que cuando un momento pasa ya ha pasado para siempre, pero no es más que una ilusión.

Kurt Vonnegut murió el año pasado. Yo ni me enteré, no me sonaba su nombre, no había leído nada de él. Pero para los tralfamadorianos y todos lo que hayamos disfrutado con la obra maestra que es Matadero 5, gracias a Kurt podemos viajar en el tiempo y teletransportarnos al momento mismo en el que nos conmovió alguno de sus párrafos. Uno como, por ejemplo, este:

Todo el tiempo es todo el tiempo. Nada cambia ni necesita advertencia o explicación. Simplemente es. Tome los momentos como lo que son, momentos, y pronto se dará cuenta de que todos somos insectos prisioneros en ámbar.

Eso me suena como si ustedes no creyeran en el libre albedrío, dijo Billy Pilgrim.

He visitado 31 planetas habitados en el universo y he estudiado informes de otros cien. Sólo en la Tierra se habla de "libre albedrío".